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El Regimiento "abducido" por los ovnis (Final)

LO QUE OCURRIÓ VERDADERAMENTE

Melvin Harris, miembro de la Society for Psychical Research, autor de Strange to relate I y Strange to relate II e ingeniero de la Cadena Nacional de Radio BBC y el World Service, escribió lo siguiente:

“El de Norfolk no era un regimiento, sino un batallón del regimiento de Norfolk. No desapareció en Turquía, permaneció en combate hasta el final de la guerra. Es verdad que una sección del Batallón de Norfolk se perdió durante la operación de desembarco en la Bahía de Suvla, pero esto nada tiene que ver con los platillos volantes ni con nubes misteriosas”.

El regimiento de Norfolk se formó en 1908, como un cuerpo voluntario del ejército. Lo integraban los trabajadores de la finca real de Sandringham. Por eso, el capataz Frank Beck, fue ordenado capitán de ese cuerpo militar. Los oficiales y mandos se distribuyeron entre los mayordomos y jardineros, mientras que la tropa se formó con los mozos y sirvientes. Al iniciar la guerra el regimiento fue reforzado con soldados y oficiales provenientes de la Commonwealth.

El 5° Batallón de Norfolk era parte de una brigada que trató de ocupar las cumbres de Kavak Tepe y Tekke Tepe, el 12 de agosto de 1915, había llegado a Suvla tan sólo dos días atrás. Al mando de este Batallón estaba el coronel Sir Horace Proctor Beauchamp, famoso por su exceso en fumar pipa. A las 16:15 de aquel 12 de agosto Beauchamp pidió sonar los silbatos y ordenó una carga a través de la maleza con el fin de establecer una base en las citadas colinas. Sin embargo, al adentrarse en la maleza se perdió la formación y varios hombres perdieron contacto derivando hacia las líneas británicas. El coronel, junto con 16 oficiales y 250 hombres, no fueron vistos de nuevo.

Harris, que se ha especializado en desenmascarar mitos ufológicos y parapsicológicos, cita una carta de H. W. Nevison que dice:

“No podemos dudar que sus restos yacen en la maleza a los pies de la sombría y ominosa colina; la última esperanza de la bahía Suvla se marchitó con su trágica desaparición”.

Harris cree que algunos hombres del 5° Batallón fueron capturados por los turcos, pero esto era peor que si hubiesen muerto. Los historiadores militares Mayores D. H. Cole y E. C. Priestley probaron que cerca de 5,000 prisioneros tomados en Kut murieron bajo manos turcas debido a la “brutalidad de los turcos quienes trataban a sus propios soldados como a perros, y no tenían misericordia por los prisioneros enfermos y hambrientos”.

Se sabe que el 21 de agosto fue un día desastroso. Amaneció nublado. El campo de batalla estaba cubierto por una neblina perfectamente normal, aunque un poco fuera de estación. En el Final Report of the Dardanelles Comision, Sir Ian Hamilton apuntó:

“Por algún extraño capricho de la naturaleza la bahía Suvla y la planicie fueron cubiertas por una extraña neblina. Esto fue de muy mala suerte ya que no podíamos ver al enemigo. Además, al atardecer el Sol nos cegaba y difícilmente veíamos las líneas enemigas. Deseaba posponer el ataque pero por varias razones esto no fue posible”.

La brigada de la 29ª División se lanzó hacia la Colina 60 y la Colina Scimitar, pero los británicos fueron despedazados por el fuego cruzado del enemigo. La brigada 86 de la 29ª División fue aniquilada.

Harrison cree que los tres zapadores confundieron dos acciones bastante diferentes: la desaparición o captura del 5° Batallón, el 12 de agosto; y la aniquilación de la brigada 86, el 21 de agosto durante una neblina.

Dice Harrison: “No se les puede juzgar a estos viejos soldados debido a fallas en su memoria. Pero a los que no se les puede excusar es a los escritores que hicieron dinero con el cuento sin investigarlo”.

El primer libro en el que leí del asunto fue el de Keel. En 1971 escribí a las supuestas direcciones de los zapadores, en Nueva Zelanda, pero ya sea por mi pésimo inglés o por cualquier otra razón, mis cartas fueron regresadas por el correo indicándome que no existía tal dirección y eran necesarios más datos. También escribí al matrimonio Hinfelaar (Hank y Brenda), quienes editaron Spaceview hasta el número 64 (1972), ya que Victor Harris publicaría el último número, 65, en 1975. Ninguno de ellos se dignó contestar mis cartas pidiendo información de los zapadores. En primera instancia podría suponer que no existieron tales zapadores porque no los pude localizar por correo, pero, “la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia”. Siete años después escribí lo siguiente en otra revista ufológica: “Creo que Harrison es demasiado blando en sus juicios. La historia de Reichart está plagada de errores: las fechas son erróneas; confunde los batallones; la ubicación esta equivocada… Pienso que es probable que ni siquiera hayan existido esos tres zapadores y que todo fue una historia inventada para llenar las páginas del Spaceview”.

En 1992 se publicó la novela histórica de Nigel McCrery, quien posteriormente coproduciría la película para la televisión BBC2, basada en el libro sobre el caso. Una crítica magufa de este trabajo se puede encontrar aquí.

En el documental y en el libro se menciona el reporte del reverendo Charles Pierrepoint Edwards, quien había sido capellán de la brigada, y además, había estado comisionado por la propia Reina Alexandra para averiguar el paradero del 5° de Norfolk (recordemos que parte de sus miembros pertenecían a su finca de Sandringham). Edwards afirma que al término de la guerra, un soldado tropezó con una divisa enterrada en la arena de las que se empleaban en las gorras del regimiento. Escarbando un poco descubrió varios cadáveres. Edwards organizó las excavaciones y descubrió los restos de 180 hombres, entre los que se encontraban, por lo menos, 122 de los miembros de su batallón. El cuerpo de Beck se encontraría cuatro años después a menos de 200 metros del primer sitio.

El informe que redacto Edwards y que fue publicado hasta 1969, indicaba que los restos habían sido hallados a unos 800 metros tras las líneas turcas en las ruinas de una antigua granja. Todos los cuerpos presentaban un orificio en el cráneo: se les había dado el tiro de gracia. Es decir, los turcos los habían capturado, pero no los mantuvieron como prisioneros: los ejecutaron y los echaron en una fosa bajo la granja

COLOFON

Años después, en uno de los múltiples programas de Nino Canun, uno de los ufólogos esgrimió el caso como prueba de las abducciones. Yo me quede mirándolo y con compasión verdadera pensé: pobre imbécil, ¿cómo estará la ufología mexicana, si sus expertos no leen las revistas ufológicas? Hacía ya diez años que se conocía la explicación al caso, y éste tipo todavía creía que era algo extraordinario. No hice ningún comentario. No valía la pena. En su lugar vinieron a mi mente las imágenes de la película Gallipoli, de una crudeza desgarradora. ¿Cuántos hombres perdieron la vida? Al imaginar lo que verdaderamente ocurrió en ese lugar comprendí que lo que decía el ufólogo tan sólo eran comentarios de muy mal gusto y lo mejor era olvidarlo.

All The King’s Men, el programa de la BBC que resuelve el misterio del “Regimiento de Norfolk”.

Atatürk.

El mismo Ataturk con algunos de sus soldados en las trincheras.

El coronel Beauchamp de la película de la BBC.

Sir Ian Hamilton conversando con el teniente coronel CMH Doughy Wyllie frente a las costas de Gallípoli.

Foto del área del rododendro y la granja en donde fueron encontrados los cuerpos.

Cuatro panorámicas de Anzac Cove.

Pintura de Frank Corozier, The Beach at Anzac, 1919.

Playa W.

Dead Lodge. Se supone que esta es la famosa colina en donde “desapareció” el “Regimiento de Norfolk”.

Mapa de esa zona de los Dardanelos.

Traslado de los heridos.

Cartel en honor de los caídos en Gallipoli.

Evacuación de las tropas.

Escena de All The King’s Men.

Escudo del regimiento de Norfolk.

Obelisco erigido en recuardo de los caídos en Gallípoli.

El monumento se encuentra en Helles.

Fin

Harris Melvin, Non mystery of the disappearing regiment, Fate, enero de 1982.

Harris Melvin, The marking of a Myth., Fate, mayo de 1981.

Nigel McCrery, Vanished Battalion, Simon & Shuster UK Ltd, London, 1992.

All the King’s men, Documental de BBC2, salió al aire por primera vez el 15 de noviembre de 1991.

Camacho Santiago, La verdadera historia del batallón perdido, Enigmas del hombre y del universo, Año 6, No. 2, pags. 38-43, Madrid, España, 2001.

Dirigida por Peter Weir en 1981.

Del enigma de los invasores de cuerpos a los implantes extraterrestres: Morgellons

Los doctores están desconcertados por la extraña infección que ha aparecido al sur de Texas

Deborah Knapp

Si las enfermedades como la gripe aviar y el sida te asustan, espera que oigas cuál es la siguiente. Los doctores están intentando descubrir qué está causando una extraña y misteriosa infección que apareció al sur de Texas.

La enfermedad de Morgellons aún no se sabe que mate, pero si te contagiaras, desearías estar muerto, pues los síntomas son horribles.

“Esta gente tendrá como granos de sudor pero negros, negros y bituminosos”, dijo Ginger Savely, una enfermera de Austin que trata la mayoría de estos pacientes.

Los pacientes tienen lesiones que nunca curan.

“Algunas veces como motas negras que salen de las lesiones y otras pequeñas fibras”, dijo Stephanie Bailey, enferma de Morgellons.

Los pacientes dicen que no es el peor síntoma -las extrañas fibras estallan fuera de tu piel en diversos colores.

“Él fue atacado y las fibras salían de sus manos y dedos, blancas, negras y a veces rojas. Muy, muy doloroso”, dijo Lisa Wilson, cuyo hijo Travis tenía la enfermedad de Morgellon.

Mientras está ocurriendo todo esto, se siente como si insectos se estuvieran arrastrando debajo de tu piel. Hasta ahora se han divulgado más de 100 casos de enfermedad de Morgellons en el sur de Texas.

“Realmente tiene todos los tintes de una película de horror”, dijo Savely.

Mientras que Savely ve esto como enfermedad legítima, hay muchos doctores que rechazan simplemente reconocer su existencia; debido a los extraños síntomas se diagnostica que los pacientes tienen sólo una ilusión.

“Créeme, si acabara de ver a uno de estos pacientes en mi oficina, yo también pensaría que están locos”, dijo Savely. “Pero después de que has oído la historia de más de 100 (pacientes) y ellos están –hasta e último detalle- diciendo exactamente la misma cosa, eso llega a ser absolutamente impresionante”.

Travis Wilson desarrolló Morgellons apenas hace un año. Él llamó a su madre para que viera una fibra que salía de una lesión.

“Parecía un pedazo de espagueti que colgaba hacia fuera de alrededor de un cuarto a un octavo de pulgada de largo y estaba pegado a su pecho”, dijo Lisa Wilson. “Intenté tirar de ella tanto como pude pero no podía sacarla”.

Los Wilson gastaron el año pasado $14.000, además del seguro, en doctores y medicinas.

“La mayor parte son antibióticos. Él consumía Tamadone para el dolor. Viltricide, éste era un antiparásitos. Esto era para intentar proteger su piel debido a todas las lesiones”, dijo Lisa.

Sin embargo, nada funcionó, y Travis, de 23 años, no podía soportarlo más.

“Sabía que él iba a suicidarse, y no había nada que pudiera hacer para evitarlo”, dijo Lisa Wilson.

Hace apenas dos semanas, Travis se suicidó.

Stephanie Bailey desarrolló sus lesiones hace cuatro años y medio.

“Las lesiones salen, y entonces aparecen estas cosas borrosas como esporas”, dijo ella.

Ella también tiene una sensación de que algo se arrastra.

“Sólo quieres salir de ti”, dijo Bailey.

Ella no tiene ninguna idea de qué causó la enfermedad, y nada lo ha aclarado.

“(Los doctores) me dijeron que era yo la que me lo estaba haciendo, que estaba loca. Así que básicamente dejé de ir con los doctores porque estaba asustada porque iban a encerrarme”, dijo Bailey.

Harriett Bishop ha luchado contra el Morgellons durante 12 años. Después de un año de antibióticos, sus manos casi se han quedado vacías. De día, la visitamos y ella tenía solamente una lesión y ella extrajo esta fibra de ella.

“Deseas sacar estas cosas hacia fuera para aliviar el dolor, y eso es porqué tiras y entonces puedes ver las fibras allí, y los tentáculos están allí, y hay millones de ellos”, dijo Bishop.

Hasta ahora, los patólogos no pudieron encontrar ninguna infección en las fibras extraídas de sus lesiones.

“Algo físico está sucediendo claramente aquí”, dijo el Dr. Randy Wymore, un investigador del Morgellons Research Foundation en el Centro de Ciencias de la salud en la Universidad Estatal de Oklahoma.

Wymore examina las fibras, tapajuntas y otras muestras de los pacientes de Morgellon para intentar encontrar la causa de la enfermedad.

“Estas fibras no parecen fibras ambientales comunes”, dijo.

La meta en OSU es descubrir científicamente lo que está pasando. Hasta entonces, los pacientes y los doctores luchan contra esta infección misteriosa y extraña. Hasta el momento, el único tratamiento que ha demostrado un cierto éxito es un antibiótico.

“Suena un poco como un parásito, como una infección de hongos, como una infección bacteriana, pero no cae absolutamente en los criterios de ningún patógeno conocido”, dijo Savely.

Nadie sabe cómo se contrae el Morgellons, pero no aparece ser contagioso. Los estados con el número más alto de casos son Texas, California y la Florida.

La única conexión encontrada hasta ahora es que más de la mitad de los pacientes de Morgellons también se les ha diagnosticado la enfermedad de Lyme.

http://www.mysanantonio.com/news/metro/stories/MYSA051106.morgellans.KENS.32030524.html

La noticia no es una broma. En efecto existe una organización dedicada a estudiar estos casos: http://www.morgellons.org/aboutus.html

En esta página se pueden ver docenas de fotografías: http://www.morgellonsusa.com/

En la Wikipedia se puede encontrar más información: http://en.wikipedia.org/wiki/Morgellons , http://www.answers.com/topic/morgellons#Mentioned_In

Lo más probable es que se trate de una enfermedad mental, pero ya veremos más adelante cómo se desenvuelve el asunto.

¿Cuál es su opinión? Deje algún comentario.

EL REGIMIENTO "ABDUCIDO" POR UNA NUBE (Primera parte)

EL REGIMIENTO DE NORFOLK

“El almirantazgo preparará para febrero una expedición naval con el objeto de bombardear y tomar la península de Gallípoli, con Constantinopla como meta final”.

Con estas palabras de Winston Churchill, que en ese 1915 era el Primer Lord del Almirantazgo, se iniciaba la desastrosa Campaña de los Dardanelos.

Churchill tenía poca consideración por la eficacia militar de los turcos, pues sus baterías ocupaban posiciones muy visibles y expuestas, y estaban equipadas con armas muy anticuadas. Las defensas intermedias y las interiores consistían en cañones emplazados a lo largo de las costas de Gallípoli y de Asia Menor, reforzadas por baterías móviles que sólo podían causar daños a barcos ligeramente blindados. Los estrechos habían sido minados desde el principio de la guerra.

LOS PREPARATIVOS DE GUERRA

La campaña se encomendó al almirante inglés Carden, quien planeó que la flota silenciara los cañones para permitir que los dragaminas limpiaran los estrechos. Sin embargo, Carden no gozaba de buena salud por lo que fue reemplazado por el contralmirante Robeck.

Se solicitó el apoyo del ejército y se envió al teniente general Birdwood, quien a la sazón mandaba las tropas australiano-neozelandesas o ANZACs (Australian and New Zeland Army Corps) para informar de la situación de los Dardanelos. Se nombró al general Sir Ian Hamilton como Comandante en Jefe de lo que se llamó Fuerza Expedicionaria del Mediterráneo y que constaba, en aquel momento, de unos 70,000 hombres (franceses, británicos y de los Dominios: Australia y Nueva Zelanda).

Hamilton partió el 13 de marzo después de haberse informado superficialmente sobre la zona de operaciones y sobre los turcos. Llegó justo a tiempo para asistir al desastre del 18 de marzo: de un total de 9 acorazados, Robeck perdió 6 (3 fueron hundidos y otros 3 puestos fuera de combate).

Lo que sucedió después fue el resultado directo del modo irreflexivo como los británicos se lanzaron a una difícil operación anfibia. No se había hecho cálculo alguno para saber si se disponía de los recursos que la empresa requería. Hankey escribió: “Hasta el momento no se ha intentado calcular qué fuerzas se requieren. Nos hemos limitado a decir cuántas tropas hay disponibles y que éstas deben ser suficientes”.

Además, el mando estaba dividido: Maxwell mandaba en Egipto, Hamilton tenía el Ejército y Robeck los barcos. La organización era inexistente y las órdenes eran confusas.

El plan de Hamilton para desembarcar en Gallípoli era fantástico y audaz. La 29ª División desembarcaría en cinco pequeñas playas del extremo meridional de la península; los anzacs, más al norte, en la costa occidental, inmediatamente más allá del saliente promontorio de Gapa Tepe, y luego avanzarían tierra adentro hacia la cumbre del Mal Tepe, atalaya de los estrechos. Se fingirían desembarcos en Bulair, en el istmo de la península, para despistar al enemigo, y los franceses harían lo mismo en Besika, frente a la isla de Ténedas. Los franceses también desembarcarían por poco tiempo en Kum Kale, para proteger el desembarco de la 29ª División.

A la defensa de los Dardanelos se encontraba el general alemán Liman von Sanders. Su tarea consistía en defender unos 240 Km de costa con una fuerza total de 84,000 hombres, pero con sólo una fuerza efectiva de 62,000 combatientes. Su ejército carecía de aviación y andaba muy escaso de artillería y equipos.

EL DESASTRE

Tres de los desembarcos británicos en Hellos no encontraron prácticamente oposición. El cuarto tropezó con alguna resistencia, mientras que el quinto, en Sedd-el-Bahr, acabó en catástrofe: fueron acribillados mientras chapoteaban en el agua o seguían sentados en los botes de desembarco.

Los Anzacs desembarcaron en lo que se llamó Anzac Cove (Ensenada de los anzac), un kilómetro y medio al norte de la posición prevista, con cierto desorden, y se encontraron con cantiles y precipicios cubiertos de maleza. Las unidades se entremezclaron y, a media mañana, los turcos habían empezado a contraatacar al mando del coronel Mustafá Kemal Bey, también conocido como Atatürk. Al atardecer los Anzacs habían sido rechazados sufriendo considerables bajas. Birdwood aconsejó la evacuación, mientras que Hamilton ordenó resistir.

El fracaso de la operación (más de 36,000 bajas, 27,000 de ellas por muerte, de un total de 70,000) produjo como consecuencia la destitución de Churchill. Pasarían muchos años antes de que su reputación se viera libre de la sombra de Gallípoli.

El nuevo gobierno decidió apoyar a Hamilton y le mandó nuevas tropas. La batalla continuó hasta julio. Un cabo inglés escribió: “El campo de batalla tomó el aspecto de una fosa común y olía como una cloaca. Hay infinidad de moscas y muchos de nuestros hombres tienen disentería”.

Se preparó un plan para tomar las alturas de Sari Bair. Los Anzacs, con refuerzos británicos e indios, atacarían desde su posición hacia el Norte y subirían por las abruptas y enmarañadas laderas hasta Sri Bair; la ofensiva se desencadenaría por la noche.

Al amanecer del 6 de agosto un nuevo cuerpo del ejército desembarcó en la Bahía Suvla, que según el mando inglés estaba poco defendida, pero no hubo coordinación alguna entre el general Stopford y Birdwood, ni antes ni en el curso de la acción. Hamilton permaneció en su cuartel general en el Queen Elizabeth durante los días cruciales. La marcha fue caótica, pero en la madrugada del 7 los neocelandeses estaban a punto de conquistar tan importante cima. El desembarco en Suvla, aunque encontró la resistencia de algunas pequeñas unidades, fue un éxito. Pero los turcos contraatacaron. En Suvla, el IX Cuerpo no pudo desprenderse de la playa y en Sari Bair al amanecer del 10 de agosto se lanzó un ataque desesperado que barrió a los aliados de las posiciones que habían conquistado.

Después del fracaso del 10 de agosto, con unas tropas cansadas, Hamilton lanzó un último ataque en Suvla, que fue, numéricamente, la mayor batalla de la campaña. Los frentes de Gallípoli se establecieron en una guerra de trincheras. “Desde allí acechaban los francotiradores, con la cara pintada de verde y tan bien escondidos que resultaba casi imposible descubrirlos”.

En octubre Hamilton fue depuesto. Su sucesor, Sir Charles Monro, recomendó la evacuación, la cual se realizó los días 19 y 20 de diciembre.

Se dice que la campaña de los Dardanelos fue la peor planeada de la Primera Guerra Mundial.

EL 5° REGIMIENTO DE NORFOLK

La historia del regimiento británico “desaparecido” o “abducido” por naves extraterrestres en forma de nubes durante la batalla de los Dardanelos es mencionada por varios autores: Brad Steiger; Oscar Otto Binder; John A. Keel; Jacques Valle; Paul Hewit, etcétera.

Keel dice que: “El 4° (y no el 5°) Regimiento de Norfolk marchó hacia una peculiar nube café posada sobre el terreno. La nube rosada por su parte superior, junto con un grupo de nubes similares ¡viajaba contra el viento! ¡El regimiento desapareció –800 hombres perdidos o raptados- de la faz de la Tierra!”.

Otros autores dicen que sólo fueron 250 hombres. Todos están de acuerdo en que el hecho fue presenciado por 22 testigos de la sección número 3 de la 1ª Compañía Neocelandesa.

Charles Berlitz dice que ninguno de los 22 hombres hicieron declaraciones y que la historia proviene de un ex-soldado zapador, F. Reichart, que fue confirmada por otros dos.

El relato fue tomado de un artículo que apareció originalmente en la revista ufológica neocelandesa Spaceview:

“Gallípoli, 28 de agosto de 1915”.

“Lo que sigue es el relato de un extraño incidente sucedido… por la mañana durante los últimos y más enconados días de combate, y que tuvo lugar en la Colina 60 de la Bahía de Suvla, en poder de los ANZAC”.

“Se había levantado el día muy claro, como correspondía a un hermoso día del Mediterráneo, sin nubes a la vista, exceptuando únicamente seis o siete en forma de panes que aparecían en lo alto, sobre la Colina 60. Se advirtió que, a pesar de que soplaba un viento de seis o siete kilómetros por hora, aquellas nubes no se movían ni cambiaban de forma. Desde nuestra posición, situada a una altura de unos 150 metros y sobrepasando más o menos en 90 la elevación de la Colina 60, podíamos distinguir otra nube idéntica, pero muy baja, que parecía arrastrarse por el suelo. Podría medir 250 metros de longitud por unos 60 de anchura y altura”.

“Cerca de la zona donde se combatía, la nube apareció extrañamente densa, casi sólida a la vista, reflejando cegadoramente la luz del Sol. Se hallaba situada a unas 14 o 18 cadenas del campo de batalla en poder de los británicos. Todo cuanto antecede fue observado por 22 hombres de la sección número 3 de la 1ª Compañía de campaña neozelandesa, en la que yo me encontraba, desde nuestras trincheras del Espolón del Rododendro, aproximadamente a 2,500 metros al Suroeste de la nube posada en el suelo. Desde nuestro ventajoso observatorio dominábamos la Colina 60 en unos 90 metros. Como se comprobó después, la extraña nube se hallaba tendida a lo largo de un torrente seco o camino profundo (Kaiajik Dere), y veíamos perfectamente los lados y los extremos de la nube, que, como digo, descansaba en el suelo. Su color era gris claro, como el de las otras nubes”.

“Unos centenares de hombres del 5° Regimiento de Norfolk escalaban el lecho seco del torrente, que les llevaba hacia la Colina 60, entonces cubierta en parte por la extraña nube. Fueron penetrando en ella sin vacilar…, pero ninguno de ellos volvió a salir por el otro lado ni pudo jamás llegar a tomar posiciones para disputar la dichosa Colina 60”.

“Cuando hubo penetrado el último de los hombres, la nube se levantó como una niebla cualquiera, pero conservando su forma. Alcanzó la altura de las demás. Al contemplarlas de nuevo parecían “guisantes en su vaina”, pues eran todas iguales. Durante todo este tiempo, el grupo de nubes permaneció inmóvil en el mismo lugar del cielo, pero en cuanto la nube aislada del suelo se elevó hasta su nivel, se alejaron todas hacia el norte, es decir, hacia Tracia (Bulgaria). En cuestión de unos tres cuartos de hora, habían desaparecido de nuestra vista”.

“El regimiento en cuestión se considera “desaparecido” o “exterminado” y cuando Turquía se rindió, en 1918, la primera cosa que Inglaterra exigió a Turquía fue la devolución de este Regimiento. Turquí contestó que no lo había capturado ni había establecido contacto con él, pues ni siquiera sabía que existiese. En la guerra de 1914-1918, un Regimiento británico podía comprender desde 800 a 4,000 hombres. Los que presenciaron este incidente aseguran que Turquía no capturó a este regimiento, ni estableció contacto con él”.

“Nosotros, los abajo firmantes, aunque mucho tiempo después de lo sucedido, o sea, en el 50° aniversario del desembarco de los ANZACs, declaramos que el incidente antes descrito es cierto de la primera a la última palabra”.

“Firmado por los testigos:

4/165 zapador F. Reichart

Matata, bahía de Plenty.

13/416 zapador, R. Newnes

157 King St., Cambridge.

J. L. Newman

73 Freyberg St.,

Otumoctai, Tauranga

Entraron en una nube y desaparecieron.

Sir Ian Hamilton a su llegada a Gallípoli. Al fondo la Bahía de Suvla.

Desembarco en Playa W.

Desembarco del 15 de abril.

Tres fotos del desembarco en Anzac Cove.

Desembarco de los británicos en Suvla Bay.

El HMS Agamemnon en Playa W el 25 de abril.

El HMS Implacable en Playa X. Este barco y el HMS Agamemnon serían hundidos antes de terminar la batalla de Gallípoli.

Playa V en el río Clyde.

Playa Y al sur de Cape Helles.

Esta era la situación real en Gallipoli: una guerra de trincheras de la que muy pocos pudieron escapar.

Los soldados vivían dentro de las trincheras.

Los pocos metros que lograban avanzar en una jornada, eran perdidos a la siguiente.

Las trincheras se extendían por todo el territorio.

En ambos bandos había tiradores agazapados que resultaban altamente mortales.

Diversos aspectos de la guerra de trincheras.

Foto de un soldado turco camuflageado capturado por los Anzacs.

Continuará…


Gammage B., The broken years. Australian soldiers in the Great World War, Penguin Books, London, 1978.

Beans C. E. W., Official history of Australian in the war of 1914-18. Vol II (The story of Anzacs).

Steiger Brad, Stranger from the skies, Award Books, New York, 1966.

Binder Otto Oscar, Flying saucers are watching us, Tower Books, New York, 1968.

Keel A. John, Our haunted planet, Fawcett, New York, 1970.

Valle Jacques, Pasaporte a Magonia, Plaza & Janes, S.A., Barcelona, 1976.

Hewitt Paul, OVNI: Amenaza de guerra espacial, López Crespo Editor, Buenos Aires, 1977.

Berlitz Charles, Without a trace, Doubleday, New York, 1977.

Spaceview, No. 45, Henderson (or North Island) Branch, New Zeland, sept-oct, 1965.

Berlitz apunta que eran 6 u 8 (nota de LRN).

Berlitz dice que era de 4 o 5 millas por hora, es decir, 6.5 a 8 kilómetros por hora (nota de LRN).

Hewitt dice que eran 100 metros y Berlitz que 500 pies, o 152.5 metros (nota de LRN)

Los datos de Berlitz son los mismos que los de Valle, pero Hewitt dice que era de 200 metros de longitud (nota de LRN).

El uso de distintas unidades de medición, especialmente las del métrico decimal, resulta sospechoso para quienes están acostumbrados a utilizar unidades de medida inglesas.

Keel, Hewitt y Berlitz dicen que era rojiza (nota de LRN).

La marcha de varios centenares de soldados en la condición que se describe es prácticamente imposible ya que, recordemos que en ese momento y lugar se libraba una batalla desde las trincheras. Cualquiera que asomara la cabeza la podía perder; mucho menos podrían marchar por la colina dando un blanco perfecto.

Curioso que los zapadores digan que su declaración la hacen en el 50 aniversario del suceso, cuando se quiso presentar la carta como redactada poco después del mismo, vean que la fecha de redacciones del 28 de agosto de 1915.

El santo Cristo del espárrago

Jesús del espárrago

Por Ben Spencer

Un jardinero que desenterró una planta dice haber tenido la sorpresa de su vida cuando vio a Jesucristo detrás de él.

Martin Gregory, de 52 años, afirma que tropezó con la imagen divina cuando desarraigó una planta de espárragos, de 10 años, que parecía que se estaba muriendo.

El profesor particular de Bexley, Kent, dijo: “Saqué la planta y la puse al lado pero, cuando la miré otra vez, pude ver una cara que me miraba fijamente.

“Podía ver los ojos, la nariz e incluso una corona de espinas que habían sido formados por las raíces de la planta.

“Mi vecino dijo que se parecía a Jesús”.

Martin niega ser una mano en el trabajo del señor -y afirma que originalmente no se le ocurrió a él que la planta se parecía a Cristo.

Agregó: “No se me ocurrió a mí al principio porque no soy religioso, pero luego pensé que realmente se parecía a Jesús.

“Se parecía tanto su cara, que me cortó la respiración”.

Martin cuenta que la imagen parecida a Cristo se formó por los guijarros en la maceta de la planta que presionaron las raíces y causaron las llamativas muescas.

Y, a pesar de no ser supersticioso, el profesor dijo que él no podía tirar la planta en el montón de composta y había decidido preservar el signo divino.

Dijo: “No me ha hecho religioso pero podría ser algo sobrenatural ligado a las ruinas de la abadía de enfrente.

“No sabemos que hay en la tierra”.

http://www.dailyrecord.co.uk/news/tm_objectid=17061544&method=full&siteid=66633&headline=it-s-jesus-of-asparagus-name_page.html

Vegetación divina en el jardín de un profesor particular

Por Samantha Payne

Un jardinero tuvo una revelación cuando desenterró su planta de espárragos y vio la cara de Jesús.

Martin Gregory gozaba de su mañana de domingo cultivando su huerto, cuando notó algo absolutamente raro en una de sus plantas de espárrago, que había desenterrado de un bote.

Cuando el hombre de 52 años puso la planta de 30 pulgadas en la hierba, el sol iluminó las raíces y le reveló la cara de Jesús.

El profesor particular dijo: “¡Pensé qué gracioso! Es la cara de Jesús.

“Es la cosa más extraña que he visto.

“Las raíces son fantásticas. Puedes ver realmente una corona de espinas alrededor de su cabeza, sus ojos y la nariz.

“He oído hablar la cara de la madre Teresa que apareció en un panecillo, pero pienso que esto es mucho mejor”.

El Sr. Gregory, residente de Belvedere quitó la planta de su pote, que había estado en el jardín durante 10 años, porque pensó que se estaba muriendo.

Él cree que la imagen parecida a Cristo fue causada por las raíces que presionaron contra las piedras en la maceta de la planta y formaron las inusuales muescas.

Agregó: “Parecía tanto a su cara que me cortó la respiración.

“No me ha hecho religioso. Pero podría ser algo sobrenatural ligado a las ruinas de la abadía de enfrente.

“No sabemos que hay en la tierra”.

El padre David Sherratt, de la iglesia de San Miguel y todos los ángeles, Abbey Wood Road, Abbey Wood, dijo: “A menudo he oído hablar de gente que veía cosas. Dios puede querer que el Sr. Gregory interprete lo que él vio en la planta como una señal”.

APARICIONES DE JESÚS

1978: Maria Rubio hizo una tortilla quemada, que se parecía a la cara de Jesucristo. 8.000 peregrinos curiosos peregrinaron a su casa, en New México, para ver el icono sagrado.

1981: Cristo aparece crucificado en una puerta de garage en California, causado por las reflexiones a partir de dos luces de la calle que se habían combinado con las sombras de un arbusto, y de un signo de venta inmobiliaria.

1987: Jesús aparece en la chimenea de un callejón de un boliche suburbano en Chicago. La imagen de cuatro pies se forma del metal oxidado.

1989: Millares se reunieron en un hogar en el condado del nordeste de Harris, Tejas, para ver la cubierta de linóleo de una mesa que reflejaba la imagen de Jesús.

1991: Jesús apareció en las noticias nacionales como la pieza central de un anuncio de Pizza Hut, en Atlanta. La imagen de la cara de Jesús fue encontrada entre los filamentos de espagueti que colgaban de un tenedor.

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