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Globovnis sobre Luton

El misterio llega a los cielos de Luton y desconcierta a curiosos

Por Dave Burke

Dinos si tienes una explicación de los avistamientos ovni.

Misteriosas apariciones en los cielos de Luton y Houghton Regis han desconcertado a los espectadores durante la última semana.

Se informó de dos avistamientos “ovni” el pasado miércoles, y los testigos están ahora esperando desesperadamente que alguien pueda arrojar luz sobre lo que vieron.

En primer lugar una misteriosa luz roja fue avistada flotando sobre el Luton y Dunstable Hospital alrededor de las 9 p.m., y luego más tarde otra luz fue vista en el cielo sobre Houghton Regis.

El testigo Fullbrook Dave, de 64 años, estaba en la Avenida Wentworth cuando avistó una misteriosa luz roja flotando por encima del hospital.

Él dijo esta semana: “Nunca he visto nada igual en mi vida.

“No tengo ni idea de lo que era. Lo he buscado en las últimas noches, pero no lo he visto desde entonces”.

Meditando la posibilidad de que pudiera haber tenido un encuentro del tercer tipo, Dave bromeó: “Si bajan me gustaría ser el primero en reunirme con ellos”.

http://www.bedfordtoday.co.uk/541/Mysterious-goingson-in-Luton-skies.3853459.jp

El Monstruo del Loch Ness. Los primos de Nessie (6)

EL MONSTRUO DEL LOCH NESS. LOS PRIMOS DE NESSIE (6)

CHAMP, EL MONSTRUO DEL LAGO CHAMPLAIN

El lago Champlain se encuentra en la frontera entre Vermont y Nueva York. Es un lago que llega al mar a través del río San Lorenzo. El lago se formó hace sólo unos 10,000 años cuando un estuario del Océano Atlántico, el Mar de Champlain, se transformó en lago en el momento en que los glaciares comenzaron a retroceder. El lago tiene unos 200 kilómetros de longitud y su profundidad máxima es de 140 metros. En sus aguas se dice que habita el así llamado “Monstruo del Loch Ness de Norte América”.

Se supone que el primer avistamiento fue justo de Samuel de Champlain, el explorador francés que descubrió el lago que lleva su nombre, en julio de 1609. Los criptozoólogos dicen que en su diario describió un animal al que los indios llamaban Chaousarou: “una serpiente de 6 metros de largo, con una cabeza parecida a la de un caballo y un cuerpo tan grueso como un barril”. Dijo que medía unos tres metros de largo, pero que él había visto algunos de metro y medio, “tan gruesos como mi muslo”, que se parecían a un lucio con un hocico muy largo y “dientes peligrosos”.

Pero la cita es falsa, como lo demostró el ufólogo Jerome Clark, quien la rastreó hasta el artículo de Marjorie L. Porter aparecido en la revista Vermont Life del verano de 1970. Marjorie la cambió y la sacó de contexto. La verdadera descripción de Champlain se puede leer en el Volumen 2, Capítulo IX de su diario (citado por Michel Meuger[1]):

“… aquí hay también una gran abundancia de muchas especies de peces. Entre otras cosas hay uno que los nativos llaman Chaousarou, que tiene varios tamaños, pero los más grandes, según me han dicho los miembros de estas tribus, son de ocho a diez pies de largo (2.5 a 3.3 metros). He visto unos de cinco pies de largo (1.6 metros), que son tan grandes como mi muslo, y tenía una cabeza tan grande como mis dos puños, con un hocico de dos pies y medio de largo, y una doble fila de dientes muy fuerte y peligrosa. Su cuerpo se parece mucho a la forma de los lucios, pero está protegido por escamas de un color gris plateado, que son tan fuertes que no las puede penetrar un puñal”.

Parecería que estaba describiendo a un esturión, en particular un Longnose gar, una de las subclases de Ganoidei (del griego ganos, “brillante”), que incluyen a los esturiones.

Otro supuesto avistamiento de Champ ocurrió en 1760 cuando un soldado lo describió como “una gran criatura parecida a un dragón”, según informa Joseph W. Zarzynski[2].

El Plattsburg Republican del sábado 24 de julio de 1819 informaba a sus lectores del avistamiento del “Capitán Crum” que se encontraba en un bote en Bulwagga Bay el jueves 22 por la mañana. Crum vio un monstruo negro de unos 60 metros de largo con cabeza plana, “semejante a la de un caballo de mar”, que sobresalía unos 5 metros fuera del agua. La criatura estaba a unos doscientos metros de distancia y “viajaba a gran velocidad”, mientras perseguía a “dos grandes esturiones y un Hill-fish”. Crum debió haber tenido una vista excepcional pues a esa distancia el capitán pudo observar que el monstruo tenía tres dientes, grandes ojos de un color parecido al de “una cebolla pelada”, una estrella blanca en su frente y “un cinturón rojo alrededor de su cuello”. Muy probablemente se trata de una historia inventada.

Lo mismo se puede decir de la supuesta oferta de P. T. Barnum. Algunos escritores dicen que entre 1873 y 1887 ofreció una recompensa por el monstruo (vivo o muerto).

Zarzynski rescató 224 reportes de avistamientos de Champ, que son la base de su libro. La mayoría son del siglo veinte. Zarzynski fundó el Lake Champlain Phenomena Investigation a mediados de los setenta; bautizó al monstruo con el nombre de Beluaaquatica champlainiensis (la enorme criatura acuática del lago Champlain); y descubrió la foto de Sandra Mansi, de Connecticut, tomada durante sus vacaciones.

LA FOTO MANSI

La foto más famosa del monstruo del lago Champlain es la tomada por Sandra Mansi el 5 de julio de 1977. Ese día Sandra, sus dos hijos (de un matrimonio anterior) y su novio Anthony Mansi, estaban de vacaciones en el lago. Al medio día iban conduciendo sobre un pequeño acantilado con vista al lago. Los dos niños bajaron del auto y se dirigieron al agua. Anthony regresó al auto por su cámara. En eso, Sandra notó una perturbación en el agua a unos 50 metros de distancia. Al principio pensó que se trataba de un banco de peces, luego creyó que era un buzo, pero “entonces, apareció la cabeza y el cuello sobre el agua. Vi salir la cabeza, luego el cuello y finalmente la parte de atrás”.

“No estaba asustada. Trataba de averiguar lo que estaba viendo. Luego, cuando Tony llegó y lo vio, comenzó a gritar: ‘¡saca a los niños del agua!’”

Inmediatamente los niños salieron del lago y se dirigieron al auto. Luego Anthony ayudó a que Sandra subiera a una barda de dos metros y le dio la cámara. Ella, arrodillada, tomó una foto y luego bajó la cámara para ver a la criatura. Alcanzó a ver cómo se hundía en el agua.

Los Mansi estiman que el cuello, de color oscuro, sobresalía unos 2 metros fuera del agua y que el animal mediría unos 4 a 5 metros en total (de 5 a 27 metros según Paul H. LeBlond[3]). El avistamiento duró unos cuatro a siete minutos.

Mansi nunca ha proporcionado los negativos para su análisis, dijo que los tiró. Tampoco ha querido señalar el sitio exacto en donde tomó la foto, lo cual podría ayudar a determinar el tamaño del objeto (en la foto no aparece nada que pueda ayudar, como barcos o seres humanos). Además, Mansi mostró su foto cuatro años después de ocurridos los hechos por temor al ridículo, según dice.

Las sospechas de fraude fueron desestimadas por Alan Neigher, abogado de los Mansi. A la misma conclusión llegó Richard D. Smith, un cineasta que produjo un documental sobre Champ. En 1981 B. Roy Frieden del Optical Sciences Center de la Universidad de Arizona, estudió la foto a pedido de Zarzynski. Sus resultados fueron publicados en el Apéndice 2 del libro de Zarzynski. Frieden también cree que la foto no ha sido trucada, sin embargo encuentra un detalle sospechoso. Frieden escribe:

“Cuando le mostré la foto a una mujer que había vivido en el lago Champlain, ella notó inmediatamente una mancha horizontal de color marrón que iba de izquierda a derecha hasta el objeto en cuestión. Ella dijo que parecía un banco de arena”.

Si fuese un banco de arena, “entonces hay una clara posibilidad de que el objeto haya sido puesto allí por alguien… El problema del banco de arena debe ser investigado”.

Eso fue precisamente lo que hicieron Benjamin Radford, editor del Skeptical Inquirer y Joe Nickell, investigador y autor escéptico, en su expedición de julio del 2002. Encontraron que por lo general las orillas del lago no son muy profundas. La profundidad promedio en esa zona es de 4.5 metros, por lo que es difícil que un monstruo de grandes dimensiones pueda nadar en estas zonas, o más aún, ocultarse.

A través de una serie de mediciones y fotografías, establecieron sin lugar a dudas que el tamaño del objeto es de poco menos de un metro de altura, con lo que los posibles candidatos podrían ser, árboles, pájaros y otros animales.

EL MONSTRUO DE LAS MIL CARAS

Los escépticos atribuyen los informes a avistamientos de grandes peces como el esturión, o cardúmenes de peces. Entre los grandes peces del lago está el esturión que ahora está en peligro de extinción. Son, por lo general, de cinco a seis pies de largo pero pueden crecer al doble de ese tamaño. Muchos testigos describen al monstruo justo como un esturión. Además el tamaño puede ser sobrestimado.

Varios peces pueden aparecer como un solo monstruo. El 7 de julio de 1988, Walter y Sandi Tappan vieron “una serie de jorobas” que grabaron en vídeo diciendo que se trataba de una gran criatura. El video fue incluido en uno de los programas de Misterios sin resolver. Incluso un entusiasta de los monstruos, John Kirk[4], reconoce que el vídeo muestra “peces alimentándose cerca de la superficie”.

Ronald Binns cuenta que de joven, en 1857, vio una serpiente de mar frente a la playa de Brighton, Inglaterra. El animal medía unos 50 pies de largo. Tiempo después, cuando se convirtió en biólogo marino, se dio cuenta de que había visto varios delfines “nadando en fila”. De esta manera, dos o más grandes peces, esturiones, u otros peces fácilmente podrían aparecer como un único monstruo de múltiples jorobas.

Otras criaturas, como nutrias nadando en fila, pueden dar la apariencia de una criatura en forma de serpiente o con jorobas. Las nutrias son juguetonas y disfrutan de perseguirse la una a la otra, por lo que son especialmente propensas a crear este tipo de ilusión y, en general, ser confundidas con monstruos lacustres.

Otros sospechosos incluyen otras muchas posibilidades como: manchas de viento, estelas de barcos, aves de cuello largo, troncos flotantes. Quizás algunos avistamientos del monstruo del lago Champlain se puedan explicar de esta manera. Uno de alrededor de 1886, por ejemplo, dijo que el monstruo se veía “como un gran tronco o palo”, mientras que un informe de 1954 describe la criatura “como parecido a un poste de teléfono”.

“Champ”, como se le dice cariñosamente, es un monstruo de las mil caras. Se le ha descrito de color blanco, negro, gris, marrón, verde musgo, rojo, bronce… Los testigos dicen que mide entre 10 y 187 pies de largo. Tiene de una a cuatro jorobas. Su cabeza está coronada con un par de cuernos, como “astas de alce”, u “orejas de elefante”, y una crin bronceada o roja. Sus ojos son brillantes, y tiene aletas. Sus “mandíbulas son como las de los cocodrilos”. Parece “una gran serpiente”, o un “gran perro Terranova”, “un barco de vapor”, un caballo, un manatí, el periscopio de un submarino, una ballena… En fin, no hay una descripción única y confiable, parece que cada testigo tiene su propia versión.

ATENCIÓN ESPECTANTE

Parece que muchos avistamientos se reducen a lo que Rupert T. Gould[5] llamó “atención expectante”. Esta es la tendencia de las personas que, con la esperanza de ver algo, son engañadas por cualquier cosa que tenga algún parecido con lo que esperan ver. Por ejemplo, una estela se puede confundir con una serpiente de lago bajo las condiciones adecuadas.

En efecto, una característica particular del lago Champlain – un efecto llamado seiche – puede ayudar a producir este tipo de avistamientos. Una seiche submarina es una gran ola que se mueve hacia atrás y hacia delante, a pesar de que la superficie del lago parece suave. El movimiento puede desalojar residuos depositados en el fondo – troncos o vegetación – que salen a la superficie como “monstruos”.

Están también los mentirosos que hacen lo que sea para “aportar pruebas a su causa” o aparecer en los periódicos.

Uno de los testigos que ha visto más veces la criatura es Dennis Hall, que la ha fotografiado y filmado en varias ocasiones. Incluso, en la década de los 70, descubrió un extraño reptil, de 30 centímetros de largo, en el área pantanosa que bordea al lago. El animal tenía una lengua bífida. Según Hall llevó el animal a la Universidad de Vermont en donde le dijeron que era una especie de reptil no clasificada, y luego lo perdieron. En la Universidad nadie sabe de esta historia. Según Hall en un libro encontró un dibujo de un animal prehistórico que se parecía mucho a su reptil. Se trataba de un Tanystropheus, un dinosaurio acuático que se extinguió hace millones de años.

Dos hombres Vermont, Dick Affolter y su hijastro de 34 años, Pete Bodette filmaron al monstruo en el verano del 2005 mientras estaban pescando en el barco de Bodette. Éste declaró que la criatura era “tan gruesa como mi muslo”, aunque Affolter admitió que nunca vio el cuerpo entero, dijo que calculaba que medía de tres a cinco metros. En un informe sobre el vídeo, el Burlington Free Press observó, “En una escena casi se puede ver algo como la cabeza de un cocodrilo que sale de la superficie”.

Michel Meurger llega a la conclusión de que “… la reciente fama de Champ es el producto de los aficionados locales a los monstruos en sus esfuerzos por promover su propia leyenda al estilo del Loch Ness”. Una leyenda que ha generado una floreciente industria: llaves, tazas, camisetas, revistas, periódicos, libros, “Champburgers” (hamburguesas de mariscos con pan de semillas de sésamo).

Pero no hay una sola evidencia sólida como un hueso o restos de estos animales. Para que la especie haya llegado hasta nuestros días debería haber una población de estos animales, pero nunca se ha encontrado ni un solo hueso o restos en las playas.

Continuará…


[1] Meurger Michel, Lake Monster Traditions: A Cross-Cultural Analysis, Fortean Tomes, Londres, 1988.

[2] Zarzynski W. Joseph, Champ. Beyond the Leyend, Bannister Publications, New York, 1984.

[3] LeBlond H. Paul, An estimate of the dimensions of the Lake Champlain Monster from the length of adjacent wind waves in the Mansi photograph, Cryptozoology, Vol. 1, Pags. 5-61, 1982

[4] Kirk John, In the Domain of the Lake Monsters, Key Porter Books, Toronto, 1998.

[5] Gould T. Rupert, The Loch Ness Monster and Others, Citadel Press, New Jersey, 1976

A los extraterrestres borrachos les gusta el chile

A los extraterrestres borrachos les gusta el picante

Sean Fallon

6 de marzo de 2008

Los extraterrestres existen -y su interés en este pequeño planeta que llamamos Tierra no se limita a raptar gente del medio oeste que cometen el error de conducir por caminos solitarios en camionetas. La verdad es que vienen aquí por la bebida y la comida picante.

http://nerdapproved.com/household/drunk-aliens-like-it-spicy/