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Los ovnis de jabón

LOS OVNIS DE JABÓN

La década de los sesenta es una de las más importantes en la historia de los ovnis en México. Es la década de las grandes oleadas; de las mejores publicaciones (cerca del 50% de los títulos publicados en México sobre el tema se editaron en esos días).

Fue a finales de julio de 1963 cuando ocurrió uno de los casos ufológicos más curiosos, insólitos y graciosos que se hayan dado en México. El diario capitalino Novedades, del 1 de agosto, presentaba en la primera plana un reportaje del periodista Juan de Dios Garza García. La nota era un tanto sensacionalista y estaba escrita en un tono de misterio. Fue todo un éxito periodístico. Durante semanas no se habló de otra cosa que no fueran “los platos voladores de Texcoco”. La noticia le dio la vuelta al mundo y movilizó a varios ufólogos y seguidores de Charles Fort. Antonio Ribera, el abuelito de los ufólogos iberoamericanos se ocupó del tema1. Ribera menciona un reporte de Ovaciones, distribuido por la agencia EFE, en el que se indica que miles de hongos de más de un metro de diámetro cayeron en las inmediaciones del aeropuerto de la Ciudad de México.

Ribera mencionó la versión de que se trataba de burbujas de jabón, pero el creyó que era una forma de expresarse de los mexicanos. Su amor por los ovnis le impidió ver la realidad.

Aún décadas después algunos investigadores, como Albert Adell Sabatés, del Centro de Estudios Interplanetarios de Barcelona2 y Mark Chorvinsky, de la revista Fate3 mencionaban el caso como uno de los más bizarros de la ufología.

Investigadores de lo insólito, forteanos de corazón. El gringo Chorvinsky y el español Sabatés también se ocuparon del fenómeno mexicano de los OVNIs de jabón.

Los hechos ocurrieron de la siguiente manera. El 30 de julio amaneció despejado y con excelente visibilidad. Los controladores de vuelo de la Torre de Control del Aeropuerto Internacional Benito Juárez, de la Ciudad de México, observaron, sobre las inmediaciones del antiguo Vaso del Lago de Texcoco, unos raros fenómenos aéreos. Se trataba de enormes “hongos” blancos y grises que descendían y ascendían en los terrenos del lago.

Auxiliados con prismáticos los estuvieron observando, pero no pudieron precisar de qué se trataba. Los radares del aeropuerto no los captaban, pero eran fácilmente discernibles a simple vista. Imaginemos el enorme alboroto que eso causó.

“Pero eso sí les aseguro –declaró José Luis Enríquez a los periodistas que lo entrevistaron-, en los veinticinco años que tengo de controlador de tráfico aéreo, nunca había visto nada parecido, sobre todo cuando la mañana no estaba nublada y el día era claro y brillante”.

Del mismo modo se expresaron los otros compañeros de José Luis, Alberto Carreño Cano, por ejemplo, declaró al periodista de Excelsior, que los objetos cayeron del cielo “como si fueran paracaidistas”. “El fenómeno duró poco tiempo, el comandante del aeropuerto P.A. Luis Ángel Jara Monroy, fue informado del suceso por varios funcionarios de aeronáutica civil. Estos también dieron parte al servicio de meteorología de la Secretaría de Agricultura y al Instituto de Geografía de la Universidad Nacional”.

EL AEROPUERTO PARALIZADO POR LOS OVNIS

Por más de media hora el aeropuerto interrumpió sus labores. Cientos de hongos, que por la lejanía y el contraste con el Sol, se veían grises y negros aterrizaban en las cercanías del aeropuerto. También fueron cientos los testigos, incluyendo el personal de la torre de control. Se cancelaron todos los vuelos. Se envió una avioneta para investigar. El piloto describió los objetos como “bolas de algodón” o gigantescos “capullos de gusano de seda”, de cerca de un metro de diámetro y que “emitían vapores”. Luego, al acercarse, el piloto dijo a través de la radio: “Parecen como pompas de jabón”.

Estos ovnis parecían caer desde el cielo limpio y sin nubes. Uno de ellos, según el corresponsal del periódico The Times, editado en México, cayó en una de las pistas del aeropuerto, pero se desintegró antes de que nadie llegara al lugar.

Algunos ufólogos hablaron de “Cabello de ángel” o “Hilos de la Virgen”, un curioso fenómeno asociado a la presencia de OVNIs. Se trata de filamentos que desaparecen, al parecer por sublimación, al entrar en contacto con la piel del hombre o con cualquier superficie tibia.

Juan de Dios Garza García investigó el caso. Se dirigió a la Comandancia del Aeropuerto y entrevistó al Comandante Jara Monroy, quien lo puso al tanto de todos los reportes que llegaron al aeropuerto sobre tales fenómenos. Con esos datos armó la nota que apareció en el Novedades.

“En ese tiempo había una gran psicosis por los famosos “platos voladores” –escribió Garza García-, y cualquier informe relacionado con los Objetos Voladores No Identificados (OVNI) se convertía en noticia de primera plana”.

UNA FÁBRICA PRODUCTORA DE OVNIS

Luego del éxito de la nota periodística, el Jefe de Información de Novedades ordenó a Garza ahondar en el caso. ¿Qué era lo que realmente habían visto los controladores aéreos?

Garza García contactó con los meteorólogos de Radio Aeronáutica Mexicana, Efrén Ibáñez y Humberto Tiburcio, que habían sido comisionados para investigar el fenómeno. Sus pesquisas los llevaron hasta el ingeniero Roberto Poupla, de la empresa Sosa Texcoco, quien les informó que las aguas negras del Gran Canal (donde derivan todos los desechos y aguas negras de la Ciudad de México), y de las fábricas, situadas en las cercanías del ex lago, entre otras la propia Sosa Texcoco (un enorme complejo industrial a cielo raso), al caer las compuertas del vaso forman una gran cantidad de espuma. En esa zona industrial casi todas las fábricas manufacturaban jabones y detergentes.

A raíz de que el lago de Texcoco se fue desecando para instalar el complejo industrial, su suelo se hizo salitroso e hicieron su aparición las nefastas tolvaneras, que tanto dañan a los habitantes del oriente de la Ciudad de México. Uno de esos fuertes remolinos levantó esa espuma, la dispersó por el cielo y luego cayó en forma de “bolas u hongos”. Esto fue lo que los empleados de la torre de control creyeron que eran “objetos extraños nunca antes vistos”.

Vecinos cercanos a Sosa Texcoco informaron que se trataba de pompas de jabón pero no se les hizo caso o se minimizaron sus declaraciones. Aún Ribera menciona estas declaraciones tratándolas como una mera curiosidad o una forma extraña de describir naves extraterrestres.

Actualmente gran parte de lo que fuera el lago de Texcoco, en donde estuviera la fábrica Sosa Texcoco, se ha convertido en una reserva ecológica.

Así fue como técnicamente se descubrió el origen del caso. Pero como esto no era comercial no se dio a conocer a la opinión pública. Tuvieron que pasar 26 años para que Garza García se decidiera a hablar. En un artículo de la revista Cómo4 cuenta los pormenores de esta aventura.

Lo anterior nos da pie para reflexionar y preguntarnos ¿cuántos reportes periodísticos habrán seguido el mismo derrotero? ¿Cuántas veces nos habrán presentado el lado sensacionalista de los ovnis? ¿Cuántas otras el reportero nos habrá ocultado la verdad, después de conocerla, por no ser ésta comercial o ajustarse a sus creencias en los ovnis?

Sólo un ejemplo más de lo anterior. El 10 de septiembre de 1993 en el noticiero matutino que, por ese entonces, dirigía Guillermo Ortega, el reportero vial del helicóptero de Televisa, Rolando Medina, transmitió unas imágenes de lo que parecían ser dos ovnis gemelos volando al Norte de la ciudad. Desde la autopista México Querétaro, sobre la zona que se conoce como la Quebrada, las cámaras del reportero, dirigidas hacia la zona de Tlalnepantla, captaban dos puntos brillantes que permanecían estáticos. La nube de smog impedía ver las casas y edificios, e incluso la línea del horizonte era difícil de discernir. Sin embargo ahí se mantenían “flotando” los dos reflejos idénticos. De inmediato supe que se trataba de las estructuras que se encuentran en la parte superior del edificio de MICONSA (Maíz Industrializado Conasupo). Tomé el teléfono y me comunique al programa pidiendo que el reportero se acercara a los reflejos para verificar mi hipótesis. Nunca ocurrió lo anterior. Esto era incomprensible porque de haber sido dos naves extraterrestres hubiese sido la noticia del siglo: las cámaras de un noticiero, en vivo, persiguiendo dos presuntas naves de otros mundos. Para mí sólo hay dos explicaciones: o bien el reportero no era un buen periodista y dejó escapar la nota de su vida; o sabía perfectamente que se trataba de un reflejo en esas estructuras y estaba engañando a su público. Al día siguiente me dirigí a la zona de la Quebrada y, aunque las condiciones no eran las mismas -no había tanto smog y yo me encontraba a nivel del piso y no sobre un helicóptero-, pude comprobar que lo captado el día anterior eran, efectivamente, los reflejos sobre el edificio de MICONSA. En la actualidad cualquiera que vuelva a ver el video y tenga un poco de curiosidad en ir a la zona que indico podrá constatar mi aseveración.

Imagen de los OVNIs captados por las cámaras de Al Despertar el 10 de septiembre de 1993

Pero las cosas con los ovnis no son nada fácil, incluso yo estuve a punto de convertirme en creyente.

Años después sería mi turno de enfrentarme con lo “extraño y desconocido”5. En el verano de 1998 viajaba de la Refinería de Tula hacia la planta de Cementos Mexicanos que se encuentra en Huichapan, Hidalgo. Me acompañaba otro ingeniero e íbamos a ver un problema de corrosión en uno de los precalentadores de la planta. Repentinamente me acompañante me gritó: ¡Mira unos ovnis! Yo creía que era una de las mismas bromas gastadas a las que frecuentemente estoy expuesto por mi interés en el tema, pero, al voltear la vista hacia donde me señalaba mi amigo, vino a mi mente una expresión que acostumbraba decir un compañero de la preparatoria que se jactaba de hablar inglés muy bien, pero que sólo tenía un slang en el que mezclaba palabras de ambos idiomas: ¡¡¡Mocos in the morning today!!!

“Entonces sí existen” pensé para mis adentros. A lo lejos, en el cielo, cientos de objetos, como copos de algodón, flotaban y se arremolinaban en una danza incomprensible. Baje la velocidad y me acerqué más al parabrisas para poder apreciar mejor. Los objetos volaban en diversas direcciones, como llevados por el viento, pero algunos de ellos desaparecían repentinamente en el aire, “como si hubieran entrado a otra dimensión” (diría algún contactado).

Luego recobré mi escepticismo. Aquello, al verlo detenidamente, parecía enormes conglomerados de espuma. ¿Pero qué hacían esas pompas de jabón en el aire? A estas alturas ya había detenido el vehículo y, al voltear a la derecha encontré la explicación. En ese punto se encuentra las compuertas de la presa Endo, misma que sirve como receptáculo de todas las aguas negras que vierte la Ciudad de México. En el reborde de la presa enormes masas de espuma pugnaban por emprender el vuelo, agitadas por el fuerte viento que se sentía en los alrededores. A la derecha del camino los soldados del destacamento que se encuentra frente a la presa comenzaron a inquietarse por nuestra presencia, por lo que tuvimos que encender el auto y emprender nuevamente nuestro viaje a Huichapan. Atrás, en el cielo, quedaron las burbujas y en mi mente dos preguntas:

Hubiera sido interesante que el caso que comentamos en estas líneas hubiera ocurrido en tiempos de Maussán para ver qué opinaba al respecto.

¿Sería esta la explicación a uno de los videos que Jaime Maussán estaba comercializando, y que curiosamente fueron tomados en la misma zona de “avistamiento”? Tal vez no. A mí me parece que se trata de globos que se mueven con el aire. Pero el bueno de Jimmy afirma que son mensajes que nos transmiten los extraterrestres por medio de figuras geométricas. Creo que cualquier extraterrestre con dos dedos de frente (y los grises, como sabemos, tienen varios dedos: por lo menos 4 en las manos) sabría que sería muy peligroso que se tergiversara su mensaje debido a un error en la lectura. Me explico, si los “hermanos del cosmos” usaran nuestro abecedario comprenderían que una M podría aparecer como una W, según el ángulo de visión. Su sistema geométrico, de acuerdo con Maussán, podría dar lugar a que leamos “venimos en son de guerra” en lugar de “venimos en son de paz”, que sería muy peligroso. Pero lo peor de todo para la autoestima de los ufólogos podría ser que leyeran “si ustedes creen que esto es un mensaje interestelar es que son unos soquetes”.

¿Qué ocurriría si se llegaran a ver fuegos fatuos debidos al famoso gas de los pantanos? La materia en descomposición que se encuentra en dicha presa puede generar metano que, al contacto con el aire produce pequeños fuegos que ya han sido confundidos con ovnis en diversas partes del mundo. ¿Podrían las flatulencias de los habitantes de la Ciudad de México producir una oleada de ovnis en Tula? ¡Je¡ ¡je¡ Pido perdón a los sumos sacerdotes de la ufología por haber llegado tan lejos y prometo no volver a burlarme de los sacrosantos ovnis, pero no cabe duda que en este asunto algo huele mal (y no es precisamente el metano).

Otros avistamientos ovni y reportes de cabello de ángel producidos en diversas partes del mundo han tenido un origen en las fábricas de jabón o en los sistemas de aguas negras. En Andorra, por ejemplo, en 1968 se dio otro avistamiento de este tipo que tuvo un origen en la espuma6. Los “hongos blancos y grises” que tanto inquietaron a los habitantes de la Ciudad de México, eran en realidad unas enormes pompas de jabón.

1 Ribera Antonio, Platillos Volantes en Iberoamérica y España, Pomaire, España, 1967.

2 Adell Sabatés Albert, Nuestro archivo de hechos condenados, Stendek, Año XII, No. 46, páginas 34-40, España, diciembre de 1981.

3 Chorvinsky Mark, Bizarre fall paralyzes airport, Fate, Vol. 45, No. 9, page 33, EU, september de 1992.

4 Garza García Juan de Dios, Reportero de aviación, Cómo, No. 182, páginas 46-47, México, 4 de julio de 1989.

5 Ruiz Noguez Luis, OVNIs sobre el aeropuerto de la Ciudad de México, reporte sin publicar.

6 Przelozzyl Jerzy Florczykowski, Zannalów national enquirera, Magazín ufologiczny UFO, Rok VI, NR 1 (21), p. 54-68, Warszawa, 1995.

Crespo (ER): El testimonio de un médico

CRESPO (ER): EL TESTIMONIO DE UN MEDICO

Roberto Banchs

La voz altisonante del locutor Ariel Delgado, de Radio Colonia (Uruguay), permitió que la espectacular noticia cobrara estado público. Rápidamente, la prensa local se hizo eco de ese informativo, aunque con el infortunio de la escueta y contradicto­ria comunicación inicial. Así pues, el vespertino porteño La Razón (1) describe la impresión causada por las declaraciones de “un caracterizado médico” de Paraná, el doctor Gazcúe, quien habría afirmado que viajando en automóvil junto a su esposa desde la localidad entre­rriana de Crespo hacia Paraná, observó un “plato volador” y, más adelante, a la vera del camino, dos personas, de unos dos metros de altura, con largas cabelleras rubias y ojos enormes, los cuales le habrían hecho señas para que se detuviere. En la misma fecha, el diario Córdoba (2), señala que se trata del Dr. Gazúa y su espo­sa, quienes alcanzaron a ver “un enorme plato volador que descendía lentamente hasta posarse” a un lado de la ruta, para avistar en ese momento la salida de “tres seres fantásticos…”. Y amplía que viajando por la misma ruta, un camionero a quien también le habrían hecho señas, “confirmó” lo dicho por el médico. Otras fuentes añadirán que se trataba del médico Héctor Gazúa (3), aunque del camionero jamás volvió a formu­larse comentario alguno.

UN POCO DE CALMA

Tras estas noticias, surgidas del apremio por la primicia, los medios periodísti­cos intervinieron con mayor mesura, pese a que también en esta instancia, no se hallaron desprovistas de contradicciones, sin lograr establecer hasta dónde llega la responsabilidad de los medios de prensa.

Veamos entonces lo publicado por El Diario (4), de Paraná. Advirtiendo que algunos comentarios “agigantaron las proporciones del hecho, agregando detalles inexistentes”, pasa a señalar que el profesional -al que llama “Dr. N. N.”- pidió reserva en cuanto a su identidad, al momento de narrar su presunta experiencia. A ese respecto, manifes­tó que viajaba en compañía de su esposa, procedente de Crespo y con destino a Paraná cuando, alrededor de la 1,15 horas, a la altura de la denominada curva de la muerte -entre las estaciones Las Delicias y Racedo, del F.C. Urquiza[1]-, apareció al frente una fuerte luminosidad que procedía de unos 100 metros adentro del campo de propiedad del Dr. Raúl Aranguren, despertando su interés y estupor al comprobar la presencia de un objeto cónico, con amplios ventanales. “Algo así -dijo- como la cabina de un original helicóptero”.

Sin detener la marcha del automóvil, que por la sinuosidad que el camino presenta en ese lugar no puede tampoco ser elevada, el ocasional espectador del suceso pudo apreciar enseguida que de aquella cabina se abría una puerta de considerable espesor y que descendía a tierra un hombre de gran estatura, vestido con grueso ropaje de to­no gris metálico -similar al color del aparato- y que llevaba cubierta la cabeza con una especie de escafandra. “Algo similar -intenta ilustrar- a la careta que usan los operarios al realizar soldaduras eléctricas”. En el interior del objeto había otro hombre al parecer sentado, que permanecía en esa posición, en tanto el primero aparentaba revisar la parte exterior del artefacto. Sus trajes eran similares y brillantes.

La observación se desarrollaba en absoluto silencio. El automóvil continuó su marcha sin detenerse, mientras atrás quedaba el extraño aparato. El hombre que de él ha­bía descendido continuaba moviéndose lenta y pesadamente.

Según El Diario, al día siguiente del episodio llovió. No obstante, el Dr. N.N. regresó al lugar dos días después, hallando un “extraño aplastamiento”.

Intentando corregir las informaciones originales, también Córdoba (5) publica un extenso artículo de su enviado especial Alberto Ramallo Ratti, señalando que ahora ha llegado hasta sus protagonistas y ofrece “sus declaraciones ajustadas en cuanto a re­dacción lo más posible a sus propias palabras”. Más adelante dirá: “lógicos errores, en cuanto a tiempo y nombres, derivados de la deficiencia en la grabación de nuestra crónica de la víspera transmitida telefónicamente desde Paraná, nos imponen la aclara­ción de que, los de hoy, son los detalles exactos sobre este raro hecho.. .”.

Pasemos entonces al testimonio publicado por el dia­rio Córdoba, sobre el curioso episodio ocurrido el domingo 3 de junio:

“Fue una escena silenciosa. El hecho concreto se limita a esto: un objeto lumino­so, sumamente luminoso y una escena contemplada en el mayor silencio. La distancia más cercana a que estuvimos del objeto, fue de unos 80 a 100 metros. Durante todo el tiempo estuvimos mi esposa y yo dentro del automóvil en que veníamos hacia Paraná.

“El vehículo no se detuvo en ningún momento; la marcha, eso sí, fue lenta y lo que vimos, lo pudimos observar bien. Pudimos apreciar un objeto luminoso; la luz parecía i­rradiar de su interior. Tenía forma circular y una altura de unos 3 o 4 metros. Esta­ba posado sobre el suelo, entre los pastos (días más tarde visité el lugar aproximado: es una melga -o surco- de alfalfa, no muy crecida por la sequía que hubo en la zona, y las plantas parecían haber sido aplastadas, pero no quemadas)…”, apunta el médico.

“El objeto presentaba forma cilíndrica, algo alargada, casi como un cono truncado. Tenía aberturas o ventanas alargadas, con ángulos curvos, pudiendo apreciarse por la luminosidad que salía de ellas que el objeto tenía paredes gruesas. La luz de su interior tenía un brillo metálico. Por una puerta de forma similar a la de los a­viones, también de grueso espesor, que en determinado momento observamos abierta, mientras íbamos casi girando en torno al objeto, debido a la propia curva del camino, descendió un individuo con la estatura de un hombre normal, ni bajo, ni desmesurada­mente alto. Este personaje vestía indumentaria comparable a la de un buzo, con una especie de gorro o casco, parecido a un pasamontañas. Este gorro o cubierta tenía una ventana o mirilla delante, alargada, como las máscaras que utilizan los obreros para soldar. Sus movimientos eran lentos, y daba la impresión de que esta­ba preocupado por algo del aparato, a cuyo lado caminaba, sin apartarse mucho de él. Pudimos apreciar que, dentro de la cabina había otro individuo que movía la cabeza -que era la única parte del cuerpo que se le veía- y que debía estar sentado; esa era la impresión que daba, por lo menos. Reitero que solamente le vimos la cabeza, cubierta con idéntica indumentaria que el otro. Nosotros seguimos nuestro camino y el objeto quedó en tierra. Eso es todo.

“En ningún momento creí, ni creo -afirmó el médico paranaense- haber visto algo ajeno a todas las inquietudes que pueden tener los seres humanos en esta tierra… Ahora, después de mucho reflexionar, pensando en lo que puede y no puede ser, creo que pude haber visto algún vehículo espacial que todavía se ensaya en silencio”.

La lectura de ambos relatos permite advertir aún la subsistencia de algunos deta­lles discordantes: Para el diario de Paraná, el matrimonio observó que del aparato “se abría una puerta (…) y que descendía a tierra un hombre de gran estatura”, mien­tras que para el de Córdoba, el médico declaró que “por una puerta (…) que en determinado momento observamos abierta (…) descendió un individuo con la estatura de un hombre normal, ni bajo, ni desmesuradamente alto”.

Asimismo, podrá notarse en las respectivas versiones datos que se complementan. Sin embargo, su importancia será relativizada por la investigación.

LAS ENCUESTAS REALIZADAS

Las mismas se iniciaron en el Círculo Médico de Paraná, consultando al doctor Raspini sobre la presunta existencia de (Héctor) Gazúa, o Gazcúe, según pudiere obrar en los registros de esa institución. Fue así que se nos indicó que por aquella época, se hallaba la Federación Médica de Entre Ríos. No obstan­te, practicada la verificación, no hubo hasta la fecha -junio de 1987­- médico alguno inscripto bajo esos nombres.

Vivienda del matrimonio, adonde se dirigían antes del espectacular encuentro.

A pesar de ello, y en la presunción que se trataba de un apellido irreal, sugeri­do originalmente quizá por algún medio periodístico, acudimos a los diarios locales, donde se nos proporcionó información de interés.

Después de otras varias tentativas, los indicios reunidos hasta ese momento nos llevaron a hablar con los que aparecían como supuestos testigos: el médico ginecólogo Luis Tabuenca, y su esposa, la obstetra Margarita Webster, profesionales residentes en Paraná. En diálogo con el primero, de inmediato reconoció haber sido el protagonista de esta historia, pero nos manifestó no querer saber nada del asunto. “Para mí eso murió hace 25 años”, arriesga a decimos, negándose a proporcionar detalles. Y como justificando su desatención, agrega: “Hubo quien ha venido con la recomendación de un médico amigo, pero no lo he querido atender. Ha venido mu­cha gente, se han dicho muchas cosas, se han deformado…”.

Con posterioridad, visitamos el lugar donde se habría producido la observación y el asentamiento del extraño portento. Se trata de un campo de la estancia del Dr. Ra­úl Aranguren, ubicada junto al paso a nivel llamado vulgarmente “Curva de la Muerte”, por sus características de doble “s” con una elevación en el centro, que se encuentra a media distancia entre las estaciones ferroviarias Racedo y Las Delicias.

Esta circunstancia nos llevó a entrevistar al propietario del campo, el citado Dr. Aranguren, un hombre de abolengo en la zona. Para nuestra sorpresa, apenas le preguntamos sobre el episodio, nos responde que “fue un bolazo”. (Arg. disparate; Fig. y fam. mentira), remarcándolo una y otra vez. Y anticipándose a cualquier comentario que pudiéremos hacer, nos revela el nombre verdadero del protagonista de esta historia. “Primero él hizo la declaración al diario, pero después se rectificó y, como yo era su amigo, al tiempo me dijo que todo era un bolazo”.

Ahora adquirió un sentido la poca afabilidad puesta de manifiesto por el médico, supuesto testigo, renuente a comentar lo ocurrido veinticuatro años antes. Tiempos en que hiciera el siguiente comentario: “Todavía sigue siendo para mí una incógnita la forma en que esto se propaló. Entre las muy pocas personas con la que hablé del hecho, figura un colega, hijo del propietario del campo donde vi el extraño objeto, a quien le pregunté si para esa fecha habían comprado alguna maquinaria o algún grupo elec­trógeno capaz de producir el efecto que vimos con mi esposa” (6) .

De lo que no quedaron dudas, es del efecto periodístico que el ginecólogo produjo con su audaz testimonio, una fábula originada -quizás- en una broma que por alguna causa debió continuar sosteniendo, o tal vez, por la presencia o versiones de algo que despertaron su curiosidad. Motivo o inspiración, el episodio ocurrido en Crespo se inscribe hoy entre los más conocidos de la década.

Referencias:

(1) La Razón, Buenos Aires, 18 julio 1962.

(2) Córdoba, Córdoba, 18 julio 1962.

(3) Anganuzzi, Héctor P., Historia de los platos voladores en la Argentina, Plus Ultra, Buenos Aires, 1976, p. 175.

(4) El Diario, Paraná, 19 julio 1962.

(5) Córdoba, Córdoba, 20 julio 1962.

(6) ibíd.


[1] Las Delicias de encuentra en el Km. 33,260, mientras que Racedo se halla en el km. 39,504 y Crespo en el km. 44,804 del Ferrocarril Gral. Urquiza.

Informe semanal de la "oleada" inglesa (11)

Ramsgate, Kent, 10 de noviembre, 22:45 GMT. Tres personas estaban fumando fuera de un pub viendo hacia el Este cuando observaron dos esferas ambar/naranja volando en el cielo sin hacer ruido.

Los testigos suponen que las esferas se encontraban a una milla de distancia aproximadamente (o tal vez veinte, según otro testigo), justo arriba de los techos de las casas frente a ellos.

La esfera delantera emitió dos destellos antes de desaparecer. La segunda esfera hizo lo mismo unos pocos segundos más tarde.

Todo el incidente duró menos de un minuto.

Los testigos reportaron el avistamiento a ufocasebook.com, y éste fue incluido en su magazín mensual.

A este avistamiento se suma el del “ovni Dorito” visto sobre Black Country (ver más abajo), el cual pudiéramos interpretar como tres globos de aire caliente volando en formación.

Ovni en forma de "Dorito"

Ovni “Dorito” visto en los cielos

Se ha filmado un ovni, descrito por los testigos como parecido a una gran “Dorito” crujiente, en los cielos de Black Country, según un grupo paranormal.

El UFO Research Midlands (UFORM), de Stourbridge, recibió un aluvión de llamadas de gente que decían haber visto el objeto volador en el cielo.

Los testigos dicen que lo vieron en Halesowen yendo hacia Stourbridge el miércoles a alrededor de las 7pm.

UFORM ahora está solicitando a cualquier otra persona que lo haya visto que se ponga en contacto con ellos para ayudarlos a compilar sus X – files. Steve Poole, presidente de UFORM, dijo que un hombre filmó más de 30 segundos de escenas de la nave dirigiéndose al oeste desde Halesowen a Stourbridge. Él dijo: “El objeto se ha descrito como una gran Dorito con luces rojas en su parte inferior, que se cambiaban de posición mientras la nave estaba volando”.

Otro testigo dijo haber visto que mientras estaba viendo desde Lickey Hills hacia el área de Sutton en Birmingham.

El testigo dice que vio a través de los prismáticos que el ovni se movía “rápidamente” a través de la línea de horizonte. Otros dos colaboradores independientes se presentaron pocas horas después de la observación, de acuerdo con UFORM.

UFORM opera una línea telefónica las 24 horas del día para que el público se informe los incidentes ovni. Steve Poole dijo: “Esto podría llegar a ser un avistamiento bastante sustancial, sobre todo teniendo en cuenta que uno de los testigos ha filmado el evento. Nos gustaría saber de otras personas que pudieran haber visto este objeto. Pueden permanecer en el anonimato si así lo desean”.

UFORM fue creado en 1995 por Steve Poole coincidiendo con el aumento masivo de avistamientos ovni en West Midlands.

Ahora, con decenas de miembros, el grupo celebra reuniones mensuales en Stourbridge con oradores invitados de renombre internacional, acoge a observadores del cielo y actúa como el principal organismo de investigación en la zona para toda persona interesada en el fenómeno ovni.

http://www.expressandstar.com/2007/11/30/dorito-ufo-seen-in-skies/

Los lectores nos han llamad para decirnos que vieron el gran ovni “Dorito” en el cielo sobre Black Country.

El triángulo de color naranja con sus tres luces fue visto a lo largo de Wednesfield Dudley por decenas de personas que telefonearon el periódico.

El UFO Research Midlands, UFORM, de Stourbridge recibió un aluvión de llamadas de personas que afirmaban haber sido testigos de un aparato inexplicable en el cielo.

El objeto volador fue descubierto sobre Halesowen yendo hacia Stourbridge el miércoles a alrededor de las 7pm.

Katherine Hemmings, de 13 años, de Beechwood Avenue, lo vio a las 4 pm sobre Wednesfield High School en Lichfield Road. Ella estaba caminando a casa con sus amigas Tasmin Jones y Chelsea Smith cuando las tres voltearon. “Fue raro porque no hacía ningún tipo de ruido, pero por alguna razón nos volteamos”, dijo Katherine. “Todas fuimos testigos de esta gran cosa con luces en el cielo”.

http://www.expressandstar.com/2007/12/01/readers-call-in-on-dorito-ufo/

Yo quiero probar

YO QUIERO PROBAR

Kentaro Mori

La serie de televisión “Expedientes X” alcanzó gran éxito por todo el mundo, promoviendo los temas comunes de la “ufología”. Pocos lo perciben, pero la serie tiene un sistema de creencias bien fundamentado en tres “mandamientos” muy bien elegidos: I want to believe, The truth is out there, Trust no one (Yo quiero creer, La verdad esta allí afuera y No confíes en nadie).

Estos tres mandamientos inspiraron esperanza, fe y paranoia, respectivamente, resumiendo cuidadosamente la “ufología” en una trinidad. En esta columna presentaré contrapuntos y análisis críticos de los “mandamientos” de Archivos X.

I WANT TO PROVE

Yo quiero creer es ciertamente el más poderoso de los mandamientos de los Expedientes X. Leyéndolo crudamente, vemos que es una apelación desesperada por la RELIGIÓN, las creencias, el confort. Particularmente, se supone que el mandamiento se refiere a la voluntad de creer que no estamos solos en el Universo, que los extraterrestres están entre nosotros, ya sea para bien o para mal.

Lo que es preciso constatar es que cuando se prueba algo, no es necesario creer. Si quisiéramos saber si no estamos solos en el Universo, el camino más adecuado para eso es procurar probar que tenemos compañía. Simplemente creer convierte la idea en una creencia, no en una realidad.

De ahí, el contra punto Yo quiero probar. Lo interesante es que en verdad no es un contrapunto. Alguien que quiere probar es simplemente alguien que quiere creer con bases sólidas y objetivas. Así, podemos decir que un mandamiento adecuado sería “Yo quiero creer, por eso quiero probar”.

THE TRUTH IS RIGHT HERE

La verdad está allá afuera es, en mi opinión, el más nocivo de los mandamientos. Es un mandamiento de fe, simplemente una afirmación, que sería supuestamente probada por las historias “verídicas” contadas en la serie. Significaría que todas las experiencias y eventos extraños se deben a “cosas de afuera”, o sea, a extraterrestres.

¿Alguien dice haber sido abducido? Fueron los extraterrestres. ¿Una luz apareció en el radar? Fueron los Ets. ¿Fox Mulder murió? Nuevamente los Ets. ¿Usted no pudo respirar correctamente en la noche? Fueron los extraterrestres. Después de todo, la “verdad”, la verdadera explicación para todos los eventos extraños está “allá afuera”.

Como se ve, este mandamiento predica un escapismo. Cuestiona al gobierno, pero de forma equivocada.

La ufología de hecho levanta cuestionamientos sobre el sigilo y el encubrimiento gubernamental. Pero eso nada tiene que ver con seres extraterrestres, y aunque lo tuviese, no está en nosotros cuestionar a los extraterrestres, sino a nuestro propio gobierno.

Pero la ufología levanta innumerables ejemplos de engaño, charlatanismo y de falibilidad humana. O sea, la ufología en sí es un enorme conjunto de ejemplos de errores humanos. Bajo cualquier punto de vista, debemos pensar en nosotros, seres humanos, sobre nuestra sociedad, nuestro gobierno, nuestra democracia. Exactamente si estuviésemos bajo el dominio extraterrestre, eso sería nada más un motivo para pensar más en nosotros que en ellos.

Así, La verdad está aquí mismo. Aquí en la Tierra, entre nosotros, seres humanos.

TRUST NO ONE. INCLUDING ME.

Lo curioso de No confíes en nadie es que es un mandamiento contradictorio. Es como Nunca diga nunca, o Estoy mintiendo. Eso porque predica la paranoia, pero espera que usted confíe en que los Expedientes X están de “su lado”, presentando la verdad (The truth is out there) en lo que usted debe creer (I want to believe).

Aparte de eso no es tan malo, en verdad si lo consideramos con rigor, no hay problema alguno en él. Excepto si usted exagera, es claro. Es hasta escéptico, predica la duda. Pero recuerde que esta duda se debe aplicar a todos, inclusive en quien le dice que debe dudar. Sea este Chris Carter o yo. Así, sólo di un refuerzo al mandamiento, y tenemos No confíe en nadie. Ni en mí.

En resumen, ahora usted tiene nuevos mandamientos para dudar:

YO QUIERO PROBAR

LA VERDAD ESTÁ AQUÍ MISMO

NO CONFÍE EN NADIE. NI EN MÍ