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Ovnis en Dundee

Celebración secreta de fuego en el cielo

La celebración del 50 aniversario de una peluquería de Dundee se convirtió en una experiencia que erizó los pelos de los buscadores de ovnis en Dundee, ayer por la noche.

Varias personas quedaron con el pelo parado en la nuca después de ver una serie de luces misteriosas que volaban silenciosamente hacia Broughty Ferry.

The Courier recibió varias llamadas de testigos que se tiraban del pelo.

El lector Ian Duncan dijo, “alrededor de las 8.15 de esta tarde alrededor de nueve objetos ardientes fueron enviados al cielo de la tarde desde el área adyacente al aeropuerto Riverside.

“Rápidamente se elevaron a una altura de 1000 pies luego volaron hacia el este pasando sobre el centro de la ciudad y hacia Broughty Ferry antes de desaparecer de la vista a la distancia. ¿Qué eran?”

Pero The Courier ha encontrado que la fiesta de un salón de peluquería fue la raíz de eso.

Jaconelli celebró su 50 aniversario con una fiesta en el West Park Centre en Perth Road.

Familia, amigos y personal antiguo y actual se reunieron en el restaurante de Henderson del centro para un buffet y música en vivo para remarcar que el negocio ha pasado por tres generaciones.

Después de la fiesta, los invitados lanzaron ocho linternas chinas al cielo, cada una conteniendo los deseos hechos por la gente en la fiesta.

Las linternas fueron vistas por los cazadores de estrellas.

Fundado en 1957 por Betty Jaconelli, el salón estaba originalmente en Hawkhill, pero se mudó a Perth Road ocho años más tarde.

En 1980, la hija de Betty, Doreen, tomó la rienda y el hijo de Doreen, Craig, ahora dirige el negocio.

Doreen explicó, “algunos de nuestros clientes comenzaron a venir con mi mamá a finales de los 50 -y todavía vienen para sus cortes de pelo.

“Sólo deseamos celebrar el hecho de que esta pequeña peluquería se abrió hace todos esos años”.

Ella siguió, “llamamos el aeropuerto ayer por la noche para cerciorarnos de que podíamos lanzar las linternas, y nos pusieron en contacto con control del tráfico aéreo.

“La gente puso su deseo dentro y entonces los encendimos y dejamos ir -¡no podemos creer la gente pensó que podían ser ovnis!”

http://www.thecourier.co.uk/output/2007/09/17/newsstory10290386t0.asp

LOS IDENTIFICADOS

Roberto Banchs

“Lo imaginario es, por cierto, irreal; pero es real en la medida en que obra y produce efecto. Y no cabe abrigar dudas de que obra y produce efectos, especia1nente en la época actual”.

Carl G. Jung

Con las debidas licencias

Esta es la primera entrega de una serie de artículos que hemos reunido bajo el título de Los Identificados, aludiendo al propósito que mueve nuestra investigación. La misma se inscribe dentro del proyecto que iniciáramos en 1981, tendiente a examinar -a través de informes de primera mano- las noticias concernientes a observa­ciones de ovnis junto a sus ocupantes, producidos en la Argentina. Los crite­rios de selección, aunque arbitrarios y nunca fáciles por delimitar, han sido debidamente enunciados en su oportunidad[1].

El proyecto se inició a partir de las dificultades suscitadas por los datos recopilados originalmente, faltantes o contradictorias hasta el hartazgo, según las diferentes e irreconciliables fuentes consultadas. Tras superar el nivel exploratorio, logró advertirse que casi el 40% de los casos reportados, jamás se había accedido a entrevistar a los testigos. De ese porcentual, pudo corroborarse que la mitad provenía de sujetos de existencia dudosa o anónima, mientras que de la restante nadie se ocupó de realizar las encuestas correspondientes, y en todos los casos se divulgaron extensamente a través de periódicos, boletines y libros. Vale decir que sólo el 60% de los encuentros habían sido investigados in-situ, pero como es obvio mediante procedimientos habi­tualmente dispares. A la vista, resulta improbable llegar a inferir cierto carácter de anomalía científica con tan paupérrimos elementos de prueba, obtenidos además bajo condiciones de control inexistentes.

A ese respecto, nuestra pretensión ha consistido en modificar drásticamente el cuadro de situación, procediendo a relevar el mayor conjunto de episodios argentinos de esta categoría, siguiendo un criterio unificado. Desde luego, para dicho emprendimiento tropezamos con varias dificultades prácticas: localizar a los presuntos testigos en los más recónditos lugares de la gran extensión territorial, trasladarse al lugar donde ocu­rrieron los hechos, y confrontar -cuando fuera preciso- los testimonios de las nuevas encuestas con las versiones anteriores.

De ahí que si no hay indicios fundados para considerar seriamente una hipótesis no clásica, y luego, datos comprobados para aceptarla, es injustificable la reformulación de nuestros actuales conocimientos científicos. Sin embargo, el problema merece ser estudiado y resuelto. Pero, para lograrlo, se debe propiciar la investigación rigurosa, tratando de agotar -al menos- todos los expedientes racionales de la ciencia. En ese sentido, adherimos al principio de parsimonia, o como también se le conoce, el rasero de Occam, según el cual, las entidades no deben multiplicarse innecesariamente. O sea que, cuando hay dos o más hipótesis compitiendo, se adoptará la más simple, la que contenga menor cantidad de elementos especulativos, la que ofrece mejor contrastabilidad, y que menos altere -y a la vez, la que más se adecue- a las teorías dominantes. Si bien estas condiciones no dan garantía absoluta de verdad, al margen de los debacles epistemológicos, animan el juicio crítico y la exi­gencia de autenticidad.

En relación a nuestro artículo citado en la referencia 1, el ufólogo belga Wim van Utrecht nos escribió: “Los soñadores no estarán contentos con sus hallazgos, pero para un investigador serio sólo la verdad importa”. Sin embargo, agrega: “Los ufologistas parecieran tener mayor dificultad para aceptar una explicación, que una declamación sensacional”. Más esperanzado, Julio Arcas -coeditor de CdU-, se refiere así a las conclusiones de un ‘ovnílogo etista’: “… creo más bien que eran producto de sus pocos años, estando en la ‘etapa mágica’ de la evolución ufo1ógica… El tiempo, sin duda, cambia muchos planteamientos apresurados”.

Mientras tanto, los primeros signos apuntados por van Utrecht no demoraron en apa­recer, rebatiendo desmesuradamente nuestra acción en publicaciones y congresos. También se ha observado la recelosa actitud de aquellos que optaron por no exponerse, evitan­do compartir la información. Los mismos que recirculan dicho material siempre dentro del círculo de adeptos, o de sus potenciales seguidores, mientras despotrican (por mo­da) contra las sectas platillistas. En casos más extremos, nos han tildado de “adversarios” (suponemos que por adverso a sus creencias), en tanto nuestras formulaciones o resultados no les fueren favorables. Al punto de rechazar enojosos el esclarecimiento ra­cional, y aceptar sin mayores reparos que los ovnis son, en realidad, “naves extrate­rrestres dirigidas”, “elementales”, “viajeros de mundos paralelos”, u otras especula­ciones parecidas. Se muestran refractarios a la sensatez y a la prudencia, convencidos de que esta postura casi delirante y de ficción no daña de modo alguno la pobre reputación que la ufolog1a apenas pudiere alcanzar, sin darse cuenta que esto va en detrimento de la actividad; en cambio, se ensañan contra los escépticos recalcitrantes, supuestos culpables del desinterés oficial, que no toma en serio el problema.

Desde luego, existe una franja también marginal, tocante con la credulidad a ultranza, donde se hallan los detractores de turno. Con igual frivolidad, se pasean de una vereda a otra, los caracteriza el oposicionismo y sólo atienden la información en contra de la posibilidad de un fenómeno genuino, por remota que pudiera ser. No suelen hacer investigación de campo, y rígida y cartesianamente se los oye decir: “No hay pruebas, luego, no existen”.

Muy a menudo nos encontramos también con los ovnílogos que establecen una suerte de relación endogámica con sus casos. Para éstos, cualquier cuestionamiento a la ve­racidad de un evento ovni, no es otra cosa que un cuestionamiento a su propia identi­dad con el objeto y al sistema de creencias. Tampoco alcanzan a discernir lo que constituye la etapa de investigación (o recopilación de datos), de su posterior análisis y evaluación (lo cual queda librado a la interpretación). Esto despierta sentimientos de perjuicio y reivindicatorios. Por eso debemos remarcar que la investigación puede ser una, en tanto sea conducida con objetividad, pero el disenso sólo puede aparecer en la interpretación de los hechos, conforme a los datos.

Un número más reducido de personas, en cambio, siguen atentos el desarrollo del fenómeno, y recuerdan permanentemente que las diversas comisiones de estudio arribaron a idéntico resultado: al menguado porcentaje de “no identificados” (donde estaría en juego la falacia del residuo). No obstante, desde nuestra perspectiva, reviste singular importancia la abrumadora cantidad de ca­sos satisfactoriamente “explicados” (entre un 80 y 95%, señalan), tendiente a determinar si se trata de un poderoso factor de ruido que acompañaría a las genuinas observaciones, o bien, si presentan la misma estructura (lo que podría equivaler a decir que no hay señal alguna). Dilucidado, sería quizá factible determinar la naturaleza del fenómeno.

Por lo pronto, alentamos nuestro deseo que la tarea emprendida tenga una buena recepción entre los ufólogos, y que la apertura mental de la que suelen jactarse disponga de la tolerancia suficiente para recibir los datos y conclusiones que se ofrecen a continuación.


[1] Banchs, Roberto E. “Los ovnis con ocupantes en Argentina”, en: Boletín CEFAI, Buenos Aires, Nro.13, 1989; Cuadernos de Ufología, Sevilla, Nro. 6, [email protected] Ep., septiembre 1989, ps. 38/41; Il Giornale del Misteri, Firenze, Nro.236, Giugno 1991, ps. 59/61; Orbiter, Reading, US, Nro.34, Jan/Feb 1992, ps. 5/9.

Ovnis en Chipre

El domingo 9 de septiembre un par de novios descansaban en unas sillas de jardín cuando vieron una luz circular moviéndose muy rápidamente. Estaba a unos 45º sobre el horizonte y desapareció detrás de los árboles. No había luz en su centro, pero en su periferia emitía un destello naranja, dándole una apariencia como de dona (los testigos dijeron que era como una piedra dropa o como los objetos que se ven en el video de ovnis de la Nasa STS 75).

El joven calculó que el diámetro del objeto era de 1 o 2 metros y que volaba a unos 200-300 km/h.

El objeto no hacía ruido.

Ovnis en Canadá

Se vieron pequeñas esferas de luz volando en formación V sobre New Brunswick el 8 de septiembre a las 11:30 pm. Eran cinco luces de color naranja que fueron vistas por un matrimonio mientras cerraban la puerta de su casa.

Parecían estar a unos 60 pies de altura. El avistamiento duró unos 5 a 7 segundos. No hubo ruido.

Los mismos objetos fueron vistos por una madre y su hijo que se encontraban fuera de su casa. Pensaron que se trataba de una parvada de gansos.

Al día siguiente, en Sidney, British Columbia, vieron una luz brillante de color naranja que volaba sobre los árboles a las 9:25 pm hora del Pacífico. Venía del Este y se dirigió hacia el Sur. No hacía ruido.

Ovnis en Old Colorado City

Ovnis sobre Old Colorado City

El 31 de agosto 3 personas de Old Colorado City, CO. Vieron ovnis a las 7 pm. Una de las testigos, Elise Tagle logró sacar fotos y envió su reporte al MUFON:

”Mis vecinos y yo vimos un ovni esta noche. 3 personas miramos un objeto azul y plata metálico de tamaño medio flotando silenciosamente más allá de nuestro apartamento. No vi el principio del avistamiento, pero salí por el alboroto y mire la cosa más extraña que he visto flotando más allá.

“Dos vecinos dibujaron bosquejos de lo que ellos vieron… y yo tomé fotos del objeto. No había sonido. El avistamiento duró 15 minutos. Yo solamente vi los últimos 5 minutos. Para el momento en que salí el objeto había pasado… pero conseguí verlo rápidamente antes de ir adentro y conseguir mi cámara fotográfica. Tengo un zoom óptico de 12 en mi cámara digital y pude enfocar y conseguir
varias fotos.

“Hubiera deseado estar allí y ver lo que vieron desde el principio. Tenía luces brillantes. Los niños estaban jugando afuera y salió de ninguna parte.

“Tony miraba para arriba y vio algo muy extraño y Debbie preguntó qué era. Debbie no tenía ninguna idea. Su marido Leonard, que es un mecánico jubilado de jets de la Fuerza Aérea tampoco tenía ninguna idea de qué pudo ser el objeto.

“No había ruido, ningún humo, ningún rastro de productos químicos, ninguna vibración provenía del objeto. Era muy pacífico. Había una ventana claramente encendida pero no se vieron ningunos seres.

“Las luces brillaban uniformemente y los colores cambiaban de blanco a rojo a azul a verde para regresar al rojo… y el color principal era una naranja brillante. Pensamos al principio que podía ser un helicóptero o un avión a control remoto o un planeador porque no había motor.

“El objeto tenía forma como la mitad del submarino amarillo de los Beatles… con una ventana al frente y una barra de metal saliendo del fondo. Era azul brillante y plata metálico. Mi vecina Debbie había estado hablando de ovnis momentos antes de que ocurriera el avistamiento. Flotó uniformemente con
una velocidad constante en línea recta. Todos nos sentíamos muy apacibles durante el avistamiento, y todos nos impresionamos, nunca habíamos visto ninguna cosa como esa en nuestras vidas. El objeto flotó suavemente en la distancia hasta que fue sólo un punto de la luz anaranjada que destellaba y entonces desapareció”.

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