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El Área 51 y sus proyectos “negros”

Los aviones de combate Top-Secret del área 51

¿Jets furtivos? ¿Bombarderos hipersónicos? ¿Qué realmente se está desarrollando en la base clasificada más famosa de los militares?

Por Bill Sweetman

En un viaje a Las Vegas en 2004, observando al amanecer desde el cuarto de mi hotel que tiene fachada hacia el Este en el piramidal Hotel Luxor, miré una flota de seis 737 sin marcas haciendo vuelos a ninguna parte. Estos aviones salen cada mañana de día laborable de una terminal, anónima en el lado occidental del aeropuerto internacional de McCarran. Una larga fila de coches se estaciona en una parte del estacionamiento de 1.600 espacios mientras que los jets salen de la terminal, carreteando por la pista, y apuntando la cabeza hacia el cielo del desierto. Al final del día, los vuelos regresan y el estacionamiento se vacía. Los pasajeros van a casa y no dicen a sus familias nada sobre lo qué sucedió en el trabajo del día.

Corte al 4 de abril este año. San Diego es golpeada por un estruendo que no es un terremoto. Es manejado por los medios como un choque sónico después de que los operadores militares afirman que no es de su avión. El reportero Alex Roth del San Diego Unión-Tribune hace algunas indagaciones y encuentra seis incidentes enigmáticos similares por todo el país desde el 2003.

Hacia julio, en el Farnborough Airshow internacional al sureste de Inglaterra. Frank Cappuccio, el vicepresidente de la división secreta Skunk Works de la Lockheed Martin, abre una rueda de prensa para presentar lo que él llama un vídeo promocional, “algo para mostrar a los niños y las familias sobre lo que hacemos”. Dos minutos de show, un aeroplano gris, sin carlinga, que nadie ha visto antes –que parece un bombardero B-2- se eleva sobre un fondo de colinas y de montañas pedregosas, estériles.

Todos estos acontecimientos están ligados. Son los signos de un mundo invisible, paralelo, dentro del universo del espacio aéreo y la defensa: el mundo clasificado, o “negro” de los programas militares secretos. Ésos 737 sin marcas están transportando empleados al centro de pruebas de vuelo cerca de Groom Lake, Nevada, conocido por el público como Área 51. El aeroplano gris es el Polecat, un vehículo aéreo furtivo de la siguiente generación (UAV) -el vídeo de Cappuccio era su forma de revelar el programa. ¿Esos terremotos? Posiblemente estallidos sónicos de un vehículo de ataque hipersónico largamente sospechado, un avión liso que por dos décadas ha consumido la imaginación de los entusiastas de los proyectos negros y de los analistas militares, incluyéndome. Aunque aparentemente inactivo estos últimos años, el programa parece estar en movimiento otra vez, y con un vigor renovado que me hace sentir un poco como el propio Ahab de la industria aeroespacial.

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http://www.popsci.com/popsci/aviationspace/95e16f096bd8d010vgnvcm1000004eecbccdrcrd.html

Vuelve Perspectivas

Perspectivas

La prestigiosa revista electrónica Perspectivas vuelve a estar accesible, ahora desde esta misma web.

Perspectivas, editada por Kentaro Mori (Brasil), Luis Ruiz Noguez (México) y Diego Zúñiga (Chile), fue una verdadera enciclopedia cósmica, donde los casos vinculados a la ufología, las ciencias misteriosas, lo insólito y las historias más estrambóticas de la naturaleza se reunían para salir a flote, con buen humor y desde una perspectiva (de ahí el nombre) distinta. Con una calidad poco común, sus artículos, gracias a la cortesía de sus editores con la Fundación Anomalía, pueden desde ahora volver a consultarse en la red.

http://www.anomalia.org/perspectivas/index.html

El marcianito de Wiesbaden

EL HOMBRE(CITO) DE LA MÁSCARA DE GAS

John Quinn era un agente del FBI asignado a la oficina territorial de Nueva Orleáns. El 22 de mayo de 1950 recibió una curiosa fotografía, de parte de un informador desconocido, quien decía que la había comprado a otro individuo por un dólar, y que “la ponía en manos del gobierno”, porque mostraba “a un hombre de Marte en Estados Unidos”.

Se trataba de un evidente truco fotográfico. Para los agentes del FBI no les fue difícil investigar que su origen había sido una revista publicada en Wiesbaden, Alemania.

En la fotografía puede apreciarse un curioso ser “extraterrestre”, de un solo pie en forma de pedestal, y cubierto con una especie de máscara antigás. El “hombrecito”, de aproximadamente 1.10 metros de altura, estaba flanqueado por dos policías militares. Uno de ellos le toma de la mano (una mano palmeada), mientras que el otro sostiene un recipiente conectado, a través de un tubo, con la máscara antigás. Se supone que era un superviviente alienígena de un accidente OVNI, que era escoltado por los soldados para llevarlo a la base militar.

No se pudo determinar las identidades de los soldados retratados, ni la localización de la base militar donde se pretende fue tomada la fotografía.

La foto no se dio a conocer entre los medios ufológicos sino hasta treinta años después, en 1979, cuando Barry Greenwood, del Citizens Against UFO Secrecy (Ciudadanos Contra en Secreto de los OVNIs), CAUS, aprovechando el Freedom of Information Act (Acta de Libertad de Información), FOIA, solicitó copia de este documento al FBI. Fue así como tiempo después el grupo ufológico UFO Information Network (UFOIN), obtuvo esta prueba de “la visita de seres alienígenas a la Tierra”, que luego sería publicada por William L. Moore en el libro del cual sería coautor con Charles Berlitz (El Incidente).

No sabemos si el FBI sólo proporcionó una copia fotostática, o si Moore, al darse cuenta del evidente truco fotográfico, trató de engañar a sus lectores publicando una fotocopia del documento, para maquillar un poco las manipulaciones del laboratorio fotográfico. El hecho es que no publicó la foto, sólo una fotocopia.

LOS UFÓLOGOS “DESCUBREN” EL FRAUDE

Doce años más tarde, la revista italiana Il Giornale dei Misteri, en su número de octubre de 1991, publicaba la explicación del caso. Se trataba de una fotografía publicada originalmente en el rotativo Wiesbadener Tagblatt, el 1 de abril de 1950. Era la ilustración de un artículo del periodista Wilhelm Sprunkel. El artículo reseñaba cómo un platillo volador había sobrevolado la ciudad de Wiesbaden, se había estrellado, y el piloto había sido capturado por los soldados norteamericanos estacionados en una base militar cercana.

El extraterrestre había sido trasladado al hotel Neroberg, de la misma ciudad, y mantenido ahí durante dos días, siendo sometido a diversos análisis e interrogatorios. No se informó cómo se estableció la comunicación. ¿Hablaba alemán o inglés?

El artículo venía acompañado por dos fotografías. En la primera aparecía un platillo volador sobrevolando la torre de la catedral de Wiesbaden. La segunda mostraba al “marcianito”.

Los oficiales norteamericanos acantonados en Wiesbaden tomaron con escepticismo la historia. Dos días después comprobarían que habían tendido razón.

La edición del 3 de abril del Wiesbadener Tageblatt aclaraba a sus lectores que todo había sido una broma del día de los inocentes, que en los países sajones se celebra el 1 de abril (April fool’s day).

La foto del platillo volador sobre la catedral no era sino el reflejo de la luz de una fuente sobre un cristal, y el alienígena era el producto de un cuidadoso fotomontaje, en el que un niño, que aparecía originalmente en la imagen, fue retocado y convertido en un extraterrestre de un solo pie.

Al parecer la idea de esta broma había tenido su origen en las declaraciones de Ray Dimmick sobre un supuesto OVNI que se había estrellado en las inmediaciones de la ciudad de México.

Si los alemanes se habían basado en un reporte originado en los Estados Unidos, los norteamericanos les regresaron la pelota plagiando la idea del reportaje. En la versión americana los sucesos ocurren en Arizona y también se publicaron dos fotografías: la del platillo volador (esta vez sobre el desierto, en lugar de sobrevolar una catedral), y la del “marcianito” (custodiado por agentes del servicio secreto, en lugar de policías militares)[1].

EL FRAUDE YA SE HABÍA DESCUBIERTO 10 AÑOS ANTES

Sin embargo los ufólogos, crédulos como siempre, habían llegado tarde a la fiesta. La explicación a este caso ya se conocía desde 1981. En aquel entonces James E. Oberg, asesor de la NASA y miembro del comité ufológico del Committee for the Scientific Investigations of Claims of the Paranormal (Comité para la Investigación Científica de los Reclamos de lo Paranormal), CSICOP, estaba preparando la publicación de su libro UFOs & Outer Space Mysteries. A Sympathetic Skeptic’s Report, cuando contactó con Klaus Webnerr, quien había descubierto que todo había sido un fraude del periódico alemán. Se trataba de la foto del hijo del fotógrafo Peter Scheffler, quien había llevado al niño a la base norteamericana de Wiesbaden para fotografiarlo con los policías militares y luego hacer el truco del “extraterrestre”.

El extraño aparato conectado a la máscara antigás del “extraterrestre” no era más que el depósito extra de combustible, que se coloca en la parte trasera de los jeeps. Existe otra fotografía de esa misma secuencia en la que aparece el vehículo militar y se puede observar el depósito. En la fotografía del extraterrestre no se ve ninguna sombra de la manguera que conecta su máscara con el depósito.

En definitiva, la foto del “marcianito” de Wiesbaden no era más que una broma perpetrada el día de los inocentes.

Esta es la versión publicada originalmente en el libro El Incidente de Charles Berlitz y William Moore. Era una simple copia fotostática.

Bosquejo que apareció en El Incidente. Aquí Berlitz y Moore le dan un segundo pie al “marcianito”, para que pueda desplazarse.

Esta era la foto original, tal como apareció en el Wiesbadener Tageblatt.

La foto original, en donde aparece el hijo de Scheffler feliz por estar con los soldados.

En esta copia se puede ver el depósito de combustible y la manguera. Esta última no muestra sombra en el piso.

REFERENCIAS

Berlitz Charles & Moore L. William, El Incidente, Plaza Janes, Barcelona, 1981.

Oberg E. James, UFOs & Outer Space Mysteries. A Sympathetic Skeptic’s Report, The Donning Company Publishers, Norfolk, Virginia, 1982.

Ruiz Noguez Luis, La conexión alemana, Contacto OVNI, edición especial La Autopsia extraterrestre, México, noviembre de 1995, páginas 16-17.

Sierra Javier, Inocentadas cósmicas, Más Allá, No. 34, diciembre de 1991.


[1] Ver: El OVNI que se estrelló en la Ciudad de México en 1950.

El primer marcianito

EL PRIMER MARCIANITO

En el mes de marzo de 1950, en la prensa americana y mexicana, aparecieron docenas de artículos sobre los, en ese entonces tan de moda, platillos volantes. Periódicos como Denver Post, Los Angeles Times, Los Angeles Examiner, Chicago Daily Times, Los Angeles News, Las Vegas Daily Optic, Los Angeles Daily News, The New York Times, Los Angeles Herald Express, The Mirror, Novedades, Excelsior, La Prensa, El Nacional, El Universal, Ultimas Noticias, El Mercurio, publicaron durante todo el mes noticias referentes a esas apariciones. Es decir, el tema de los platillos volantes se vendía como pan caliente.

Quizá el detonador de estos reportes periodísticos haya sido la aparición del famoso artículo del Mayor Donald E. Keyhoe en True Magazine[1], en enero de ese año en el que lanza por vez primera la hipótesis extraterrestre para explicar esos avistamientos. Pronto los periódicos de los Estados Unidos hicieron eco de la nueva moda. La influencia de la prensa americana llegó, obviamente, más allá de sus fronteras. En México tuvo gran incidencia, probablemente debida a la confluencia en tiempo de avistamientos de globos meteorológicos lanzados en esas fechas. Las noticias del otro lado del Bravo influyeron en que los mexicanos buscaran en el cielo los famosos objetos que se habían visto en Estados Unidos. Al ver en el cielo los globos (o Venus) pensaron, sin dudarlo, que se trataba de los famosos platillos voladores.

Durante esta oleada periodística el Denver Post publicó, el 9 de marzo, una de las notas más alucinantes: Yank claims he saw wrecked flying disk[2], a la que siguieron varios otros artículos en éste y otros periódicos.

El artículo decía que el gerente de ventas de la Apache Powder Co., el golfista amateur, Raymond L. Dimmick (1884-1966), había visto caer un platillo volador en la Ciudad de México. Entre los restos se encontraba el cuerpo de un humanoide de unos 64 cm de alto, de gran cabeza y cuerpo pequeño. El supuesto extraterrestre había muerto por el impacto. El platillo tenía unos 14 metros de diámetro y era impulsado con dos motores. Estaba construido de aluminio.

Las autoridades militares mexicanas acordonaron el área y recuperaron los restos[3].

Luego Dimmick dijo que en realidad no había visto el platillo. Afirmó que la historia se la habían contado dos de sus socios. Lo único que sí había visto era una tira de metal, de 1.8 metros de longitud por 20 cm de ancho y 2 cm de grosor[4].

El Denver Post[5] publicó la retractación de Dimmick junto con la historia de una curiosa conferencia de la Universidad de Denver, Colorado[6][7]. Un extraño personaje, del cual no se dio el nombre, habló durante 45 minutos ante un grupo de estudiantes. La plática había sido promovida por el profesor Francis F. Borman a fin de que sus estudiantes desarrollaran la habilidad de diferenciar la información de naturaleza científica, de aquella que no lo era[8].

Entre lo más sobresaliente de la conferencia fue la declaración de que en la primavera de 1948 habían sido capturados tres platillos voladores, en cuyo interior se habían encontrado sin vida, 34 seres que los tripulaban. El más pequeño de dichos seres medía 80 cm de estatura, y el mayor aproximadamente un metro[9].

El rector de la Universidad, Albert C. Jacobs, y el vicepresidente, Alfred C. Nelson, estaban un tanto disgustados con el profesor de astronomía, Borman, por no haberse tomado la molestia de, por lo menos, apuntar el nombre y la dirección de su invitado[10]. De no ser porque durante la charla se tomaron algunas fotografías, que fueron publicadas por el Post, nunca se hubiera conocido la identidad del conferenciante. Barron Beshoar, uno de los gerentes de Time-Life Incorporated, lo identificó como Silas Mason Newton, identidad que fue corroborada por Bill Berry, uno de los estudiantes presentes en la conferencia, quien dijo que le había servido de caddy en un torneo de golf en Lakewood[11].

Silas M. Newton era el presidente de la Newton Oil Company, una compañía dedicada a prospectar los lugares más idóneos para encontrar petróleo. Sus métodos eran bastante heterodoxos: utilizaba radiestesia.

Newton tenía cierta fama ya que había sido campeón de golf del Estado de Colorado en 1942. Él sería el artífice de uno de los más famosos y duraderos fraudes ufológicos sobre OVNIs estrellados de que se tenga noticia.

El caso de la conferencia de Newton acaparó los periódicos de aquella época[12].

LA HISTORIA DE RAY DIMMICK

Regresando al caso de Dimmick. El también golfista amateur dijo que los restos del platillo estrellado fueron enviados a una base militar secreta cercana a la Ciudad de México. La única base que conozco (que no es secreta), que está cercana a la Ciudad de México es el Campo Militar Número 1. En aquel entonces estaba fuera de la ciudad, pero hoy está dentro del área metropolitana.

Las autoridades mexicanas habían acordonado el área para poder recuperar el platillo. Dimmick afirmó que algunos militares norteamericanos habían visto el objeto, “pero por razones de seguridad militar se ha mantenido en secreto todo el asunto”.

En Washington, D. C., los militares de más alto rango de la Fuerza Aérea, aseguraron no saber nada del asunto y declararon:

“Si algún militar norteamericano vio el objeto, tendrá que hacer un reporte”[13].

Al día siguiente Dimmick dio otra versión. En realidad él no había visto el platillo; dos de sus socios en el negocio de los explosivos y la pólvora, uno de ellos de México y el otro de Ecuador, habían sido los testigos. Dimmick nunca dio los nombres de sus amigos y socios. Éstos le habrían entregado una banda metálica proveniente del platillo, de 1.80 m de largo por 20 cm de ancho y 2 cm de grosor. El metal se parecía al aluminio, pero en realidad, según Dimmick, se trataba de un material desconocido en la Tierra.

“Creo que el gobierno ha adoptado una posición clara –declaró Dimmick-, pero si no quiere discutir este problema por razones de seguridad, ¿por qué simplemente dice que no es cierto?”[14].

Años después Raymond E. Fowler (Official UFO Magazine, April, 1976), dijo haber localizado a un antiguo empleado de la inteligencia naval de los Estados Unidos, que aseguraba haber sido enviado a México para investigar la historia de Dimmick. Según Fowler, su testigo anónimo, le aseguró que había visto personalmente los restos del platillo e, incluso, había estado presente cuando los militares mexicanos subieron los despojos del humanoide a un camión.

Según los periódicos norteamericanos, el general brigadier Antonio Cárdenas Rodríguez[15], Director de Aeronáutica Militar, la antecesora de la Fuerza Aérea Mexicana, negó tener conocimiento del caso y afirmó que, ajustándose a la “Política del buen vecino”, informaría sobre las observaciones que pudieran realizar los pilotos mexicanos. En realidad, como todo buen ufólogo sabe, esa es una de las mentiras típicas del cover up mundial. La Fuerza Aérea Mexicana se quedó con el platillo y mediante ingeniería inversa está desarrollando aviones supersónicos invisibles al radar (lástima que los gringos ya se les adelantaron).

Por su parte, el Dr. Gerard P. Kuiper, profesor de astronomía en la Universidad de Chicago, comentó, burlándose, que aunque el piloto caído en México era un hombrecito, era probable que los pilotos de las naves espaciales pudieran ser pequeños insectos o plantas inteligentes, ya que en su opinión, es lo único que podía vivir en Marte.

LOS REPORTES DESDE MÉXICO

Mientras tanto en México se tenía la primera oleada de platos voladores[16], y las noticias que llegaban a los Estados Unidos eran las siguientes:

El 2 de marzo dos estudiantes de astronomía, Luis Munch y Lauro Herrera, jugando con la cámara del telescopio del Observatorio Astronómico Nacional de Tonantzintla, en Puebla, dejaron abierto el obturador. Cuando se revelaron las placas apareció una raya luminosa, el trazo de un bólido. La fotografía fue publicada en el periódico Excelsior, y el reporte del suceso (y, al parecer, también la foto) fue reproducido en True Magazine. El doctor Luis Enrique Erro explicó que el objeto era un aerolito de 23 kilómetros de diámetro que pasó entre las órbitas de la Luna y la Tierra.

¿Un aerolito, el planeta Venus? La falta de más datos nos impide inclinarnos hacia una u otra explicación (en realidad creemos que era, indudablemente, una nave extraterrestre). Para el redactor de Los Angeles Times, el objeto parecía una lámpara de escenario[17].

El 9 de marzo, es decir, el mismo día en que Dimmick aseguró haber visto el platillo estrellado, el periódico El Nacional, órgano oficial de información del gobierno mexicano, informó que un científico de este país, creía que los platillos voladores provenían de Marte. La nota fue reproducida en Los Angeles Times[18].

Esa misma semana el periódico Excelsior publicaba una serie de artículos sobre la locura que se había apoderado de los mexicanos con los platillos[19].

El 14 de marzo cientos de personas dijeron haber visto volar cuatro platillos sobre la Ciudad de México[20] y otros más vieron un OVNI en Monterrey[21][22]. Dos americanos, de Colorado, que se encontraban en viaje de negocios, también pudieron observar el platillo[23]. Las noticias también se dieron en los periódicos americanos[24]. El NICAP recogió datos de este avistamiento.

Sin embargo, ningún medio de información mexicano se ocupó de la historia del platillo estrellado en plena Ciudad de México. Y nadie lo hizo porque esa era una mentira que ni siquiera el mismo Frank Scully se creyó[25].

Llegados a este punto, algunos lectores se preguntarán, ¿en qué momento aparece la famosa fotografía del “marcianito”? Dimmick nunca mencionó la existencia de tal documento.

LA HISTORIA DEL TALK OF THE TIMES

Tres meses después, a finales de junio de 1950, surgió otra noticia, calificada por oficiales de la Fuerza Aérea americana como la más descabellada de todas las de platillos volantes. El pequeño semanario Talk of the Times publicaba dos fotografías como prueba de la existencia de los platillos voladores. Se decía que habían sido tomadas en Arizona. La primera mostraba un enorme disco volante muy inclinado. El pie de foto decía:

“Tocado por bombas cohete, el disco explotó produciendo una lluvia de chispas y alrededor de 20 cápsulas plateadas cayeron a tierra de su interior”.

La otra fotografía era la más interesante e impactante. Mostraba un pequeño ser de cerca de un metro de estatura y brillantes vestiduras. El “marcianito” era sostenido por dos hombres de impermeable que, indudablemente tenían una facha de agentes del gobierno. Detrás de estos personajes se podía ver a dos jovencitas que parecían perplejas y aterradas. El segundo pie de grabado decía:

“Al romperse una de las cápsulas, fue capturado el primer marciano. El testigo ocular McKennerich, de Phoenix, agente de la policía secreta, informa lo siguiente: ‘La importancia del momento me tenía asombrado. Por primera vez veía a un ser de otro mundo. Al mismo tiempo me sorprendía la desesperación del «hombre de aluminio». Su cuerpo estaba cubierto por una brillante hoja de este metal’. El Observatorio de Phoenix estima que esta tela metálica puede servir de protección contra los rayos cósmicos”.

Pronto los periodistas trataron de localizar al tal McKennerich, con resultados infructuosos, mientras que en el Observatorio de Phoenix informaron no saber nada del asunto.

La historia olía a fraude y ni siquiera era original. Se había plagiado lo de las cápsulas de las revistas y comics de Superman. Ninguno de los ufólogos de aquella época, incluyendo al mayor Donald E Keyhoe, se creyó la historia[26].

INTERPLANETARY INTELLIGENCE REPORT

Así estaban las cosas hasta ese momento. Teníamos dos cuentos o fraudes totalmente independientes. Uno supuestamente había ocurrido en México, mientras que el otro se ubicaba en Arizona.

Quince años después, en el volumen 1, número 4 de la revista Interplanetary Intelligence Report, órgano del grupo ufológico The Interplanetary Intelligence of Unidentified Flying Objects (IIUFO), de Oklahoma City, fundado en 1957, apareció nuevamente la fotografía mezclándola con la historia de Dimmick. Esta es la razón por la cual todo mundo cree que la fotografía fue tomada en México.

El IIUFO y su revista los dirigía Hayden C. Hewes[27]. Se publicaron un total de 9 números bimestralmente, desde mayo de 1965 hasta septiembre de 1966. En el último número (9) se anunció el cambio de nombre de la revista a International UFO Report, y la unión al consejo editorial de Robert Stiff y Chris Cooper. No se llegó a publicar ninguna revista con ese título. Hubo cambios y reestructuración, lo que llevó a renombrar la organización como The International UFO Bureau (IU-FOB). En enero de 1968 comenzaron a publicar una nueva revista, UFO Analysis Report, que desaparecería en junio de 1969, después de publicar nueve números.

La historia de la fotografía, tal y como la conocemos hoy día, fue tomada de ese boletín ufológico por diversos autores, entre ellos podemos mencionar a Antonio Ribera[28]. Otros, como el argentino Emilio Álvarez Ojea[29] y el italiano Gianni Lucarini[30], habían tomado como fuente a Keyhoe. Por cierto, Lucarini afirmó que en el platillo volador se habían encontrado dos extraterrestres, uno fue hallado muerto y el otro, el de la fotografía, vivió aún unos días.

LA METAMORFOSIS DE UN MITO

La historia se fue modificando con el paso de los años. En lo que todo el mundo estaba de acuerdo era en que la foto había sido tomada en México, así lo afirmaban escritores como Roy Stemman[31], Charles Bowen[32] y Robert Rickard y Richard Kelly[33]. Sin embargo, añadían que el extraterrestre había sido enviado no a los Estados Unidos, sino a Alemania, para ser examinado. Creo que esta versión tiene su origen en otra famosa foto de extraterrestres muy similar a ésta, de la que hablaré más adelante.

No obstante, nadie parecía haberse dado cuenta que los cuatro personajes que aparecen en la fotografía, sin contar al “extraterrestre”, no tienen las facciones ni las características raciales de los mexicanos. Ese era un claro indicio de que la foto no había sido tomada en México.

La misma foto sufrió varias alteraciones. En las primeras investigaciones aparece un “extraterrestre” delgado, plateado, con botas y una especie de calzoncillo que le cubre sus órganos sexuales, y una capa al estilo de Superman. El las fotos más recientes, principalmente en las publicadas por Salvador Freixedo[34] aparece con un gran pene. Obviamente esa no era obra del ex-sacerdote, que lo que menos le interesa es escandalizar para vender sus libros.

Según el conspiranóico de Freixedo, eso se debe a que las autoridades le añadieron dicho apéndice para que “todo el mundo lo tomara a broma y hasta muchas almas pudibundas ni se atrevieran a mirarla”.

En realidad sólo en las obras de Freixedo he visto ese “apéndice”, lo que me hace sospechar que él fue quien modificó la foto, lo que concuerda con su estilo sensacionalista.

El mismo Freixedo comete otro error con esta fotografía. El antiguo sacerdote metido a ufólogo escribió:

“El primer atisbo que se tuvo sobre esto, aunque inmediatamente fue sepultado bajo montañas de desprestigio, fue nada menos que hacia el año de 1940, en Colonia, Alemania. Allí fue donde apareció por primera vez la famosa foto del hombrecito llevado de la mano por dos individuos que parecen agentes del FBI o de la GESTAPO. Tras ellos dos mujeres miran a la criatura con cara de asombro. La foto recorrió el mundo, que para aquellas fechas no había oído todavía nada de extraterrestres ni de otros planetas habitados”.

Como ya hemos visto más arriba, la foto no tiene su origen en Alemania ni fue publicada originalmente en 1940.

Lo más reciente que hemos sabido de la fotografía es que la revista británica The Unexplained afirmó que había sido tomada en Ciudad Netzahualcóyotl, al poniente de la Ciudad de México.

En 1982, la desaparecida Contactos Extraterrestres publicó un comentario de Joseph Allen Hynek[35]:

“Esta foto es un fraude que ha estado presente durante años. Tenemos entendido que se originó en Alemania, y que el supuesto piloto del OVNI estrellado era en realidad un mono al que se le había rasurado el pelo”.

Hynek estaba en lo cierto en lo referente a lo del mono. En realidad esta explicación ya la había dado en su momento Keyhoe y la había retomado Ribera.

Se trataba, en efecto, de un mono Rhesus afeitado, vestido con un “traje espacial” (gorro, capa, calzones y botas) y pintado de color aluminio. Lo que me sorprende es que el padre de la ufología, el experto máximo en OVNIs no conociera los trabajos de su compatriota Keyhoe y siguiera afirmando que la foto era original de Alemania. Bueno, en realidad no me sorprende mucho ya que Hynek era bastante menso.

Por su parte, Timothy Green Beckley, editor de UFO Review, declaró:

“La fotografía fue trucada en Alemania y tenía como objeto el ser una pura broma. Pero pronto mucha gente la empezó a tomar en serio, incluyendo al FBI, que sólo hasta hace poco la reportó como falsa. Había sido mandada al gobierno como un documento que probaba el hecho de que los alienígenas están entre nosotros”.

Otras investigaciones reportan el caso de Ray Dimmick y la foto del “marcianito” como fraudes; algo que ya se sabía desde la década de los cincuenta[36][37].

La famosa foto del “marcianito” que se estrelló en la ciudad de México.

Donald E. Keyhoe

Raymond E Fowler.

Antonio Cárdenas Rodríguez.

Gerald P. Kuiper.

Luis Enrique Erro.

La primera plana del Excelsior informaba de la fotografía tomada por Munch y Herrera.

Esto fue lo que captaron las cámaras del Observatorio de Tonantzintla.

Frank Scully.

La foto fue relacionada con el fraude del Majestic 12 y el presidente Harry Truman.

El “marcianito” de México se ha ganado un lugar en la cultura popular moderna. Estas figuras se venden en Japón.


[1] Keyhoe E. Donald, Flying saucers are real, True Magazine, January, 1950.

[2] Anonymous, Yank claims he saw wrecked flying disk, Denver Post, March 9, 1950.

[3] Anonymous, 23-in pilot reported killed in “Saucer” crash, Los Angeles Examiner, March 10, 1950.

[4] Anonymous, Is your saucer view dim or Dimmick’s?, Denver Post, March 10, 1950.

[5] Anonymous, D.U. students impressed by talk of flying disks and little men, Denver Post, March 10, 1950.

[6] Anonymous, “Disk” reports Start jitters, Chicago Daily Times, March 10, 1950.

[7] Severson Thor, Saucy saucer sauce. Shades of H. G. Wells and Jules Verne, Denver Post, March 12, 1950.

[8] Severson Thor, D.U. Professor places no value on saucer lecturer by Mister X, Denver Post, March 16, 1950.

[9] Anonymous, Saucer-talk middleman quiz target, Denver Post, March 12, 1950.

[10] Anonymous, Disk talk moves D.U. to screen lecturers, Denver Post, March 16, 1950.

[11] Severson Thor, Students identify saucer speaker, Denver Post, March 17, 1950.

[12] Anonymous, The University gets a deserved spanking, Denver Post, March 17, 1950.

[13] Anonymous, 23-in pilot reported killed in “Saucer” crash, Los Angeles Examiner, March 10, 1950.

[14] Anonymous, Is your saucer view dim or Dimmick’s?, Denver Post, March 10, 1950.

[15] Como Comandante de la F.A.E.M. (Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana) participó en la reconquista total de las Islas Filipinas, en la toma de Formosa y en el asalto final a Japón. Después de su exitoso retorno, fue nombrado Director de Aeronáutica Militar.

[16] Escobar Sotomayor Héctor, La oleada de 1950, Perspectivas Ufológicas, Año 2, No. 6, Pág. 15-22, México, septiembre de 1995.

[17] Anonymous, Mexico sees flying saucers or something, Los Angeles Times, March 12, 1950.

[18] Anonymous, Scientist says saucers carry mars visitors, Los Angeles Times, March 10, 1950.

[19] Anónimo, Más reportes de platos voladores, Excelsior, México, 11 de marzo de 1950.

[20] Anónimo, Platos voladores, Novedades, México, 14 de marzo de 1950.

[21] Anónimo, Platos voladores en el Norte de la República, Novedades, México, 12 de marzo de 1950.

[22] Anónimo, Platillos volantes en la frontera, Excelsior, México, 12 de marzo de 1950.

[23] Anonymous, Experts sight tour “saucers” over Mexico City, Los Angeles News, March 14, 1950.

[24] Anonymous, Experts sight tour “saucers” over Mexico City, Los Angeles Daily News, March 14, 1950.

[25] Scully Frank, Behind the flying saucers, Henry Holt and Company, Inc., New York, 1950.

[26] Keyhoe E Donald, Platos voladores de otros mundos, Populibros La Prensa, México, 1955.

[27] Este personaje estaría involucrado en otro caso de OVNI-Crash. En la década de los noventa intentó obtener permiso para inhumar, o mejor dicho, para desenterrar al “extraterrestre” de Aurora.

[28] Ribera Antonio, Platillos voladores en Iberoamérica y España, Plaza & Janes, Barcelona, 1968.

[29] Álvarez Ojea Emilio, Confirmado, llegaron los OVNIs. Los platos voladores existen, Lasserre Editores, Buenos Aires, 1978.

[30] Lucarini Gianni, Los extraterrestres existen, Editorial ATE, Barcelona, 1976.

[31] Stemman Roy, Visitantes extraterrestres, Editorial Noguer, Barcelona, 1976.

[32] Bowen Charles, Platillos volantes ¿De dónde proceden?, en “Humanoides, Editorial Debate, Madrid, 1986.

[33] Rickard Robert & Kelly Richard, Photographs of the unknown, New English Library, London, 1980.

[34] Freixedo Salvador, La amenaza extraterrestre, Editorial Posada, México, 1991.

[35] Anónimo, La verdad sobre la foto del ovninauta achicharrado, Contactos Extraterrestres, No. 139, 28 de abril de 1982.

[36] Clark Jerome, A catalog of early crash claims, International UFO Reporter, Jul-Aug, 1993.

[37] Randle D. Kevin, A history of UFO crashes, Avon Books, New York, 1995.

Cae un boludo en Pará

OBJETO DESCONOCIDO CAE EN GRANJA EN PARÁ

Rosangela Sampaio/vc reporter

Jueves 30 de agosto de 2006

Una esfera fue encontrada por un ganadero en Sao Félix do Xingu

Un objeto desconocido intrigó a la población del municipio de Sao Félix do Xingu, a 695 kilómetros de Belem (Pará). Una esfera revestida de un material similar al acero inoxidable, que mide cerca de 80 centímetros de diámetro y de aproximadamente un metro de altura, cayó en una propiedad rural del municipio. El propietario encontró el objeto la semana pasada.

El ganadero, que ya fue concejal del municipio, caminaba por la hierba cuando se encontró con el objeto. Informó a los oficiales del Servicio de Vigilancia de la Amazonia (Sivam). Los representantes del Organismo afirmaron que podía ser de un satélite de comunicaciones que posiblemente debería haber caído al mar, pero cayó en la propiedad rural.

Según el Sivam, por la velocidad con que el objeto debe haber caído, hubiera provocado una tragedia si hubiera alcanzado el área urbana de la ciudad. En la granja, no se alcanzó ningún animal o persona.

Los oficiales recogieron el presunto satélite y lo llevaron a la base en el Sao Félix do Xingu. La placa de identificación del objeto indica que debe ser propiedad americana.

Esta no es la primera vez que algo extraño cae en Sao Félix do Xingu. Hace cerca de seis años, un objeto cayó en las vecindades de una aldea Kayapo dejando un rastro de devastación en un radio de mil metros y provocando una gran de explosión. Ribereños afirmaron en la época haber visto una bola en llamas caer del cielo.

http://noticias.terra.com.br/brasil/interna/0,,OI1113465-EI306,00.html

Esta noticia fue distribuida por Vicente Juan Ballester Olmos en la lista de discusión Anomalist[1]. Agradecemos su valiosa contribución. La noticia, por asociación de ideas, nos recordó las esferas caídas en Sevilla en diciembre de 1965[2] (VJ es español; Sevilla está en España). Una foto de esas esferas me fue remitida por el doctor Roberto Enrique Banchs (esfera de Sevilla; foto de la esfera de Sevilla), quien además nos enviaba un artículo sobre las esferas de Ayacucho, Argentina[3] (tanto Ayacucho como Pará están en América, y en los dos lugares cayeron esferas). Dejando de lado la forma rebuscada en que funciona mi mente, rescato aquí una carta y el artículo inédito de Banchs.

Buenos Aires, 17 de octubre de 1996

Luis Ruiz Noguez

Perspectivas Ufológicas

Estimado amigo:

Te escribo esta carta en relación a un tema que, supongo, será del interés de quienes integran ese excelente grupo mexicano. Estoy refiriéndome a la aparición de ovnis en Chiapas y a la “extraña esfera” hallada en el rancho Miramar, tal como fuera publicado en Contacto Ovni Nros. 16 y 17[4]. A esa revista le envié una nota que adjunto, acompañada de algunos documentos fotográficos, que esperemos sean publicados en un próximo número[5]. Aún así, y por si acaso, les envío dicho material para que tomen ustedes previo conocimiento de su contenido, añadiendo en este caso algunos artículos periodísticos –no expedidos a la popular revista mexicana- de las esferas halladas en Argentina en 1984. Como podrás advertir, mi breve artículo contiene otros datos no consignados en éstos, resultado de las pericias que realicé en dependencias de la Fuerza Aérea Argentina, donde se encuentra la esfera que muestra una de las fotografías[6].

Desde luego, si desean reproducir esa nota (o ampliarla, a través de los recortes que les hago llegar), están en libertad de hacerlo[7].

Con mi afectuoso saludo

Rúbrica.

El artículo que nos envió el doctor Banchs es el siguiente.

LA ESFERA ESPACIAL: ¿IDENTIFICADA?

Dr. Roberto Banchs

Los artículos publicados por Oscar Zapién Jimeno en Contacto Ovni números 16 y 17 respecto a la gran explosión y la esfera encontrada en la localidad de Pijijiapan, Chiapas, en enero de 1996, despertaron gran expectación y un sinnúmero de conjeturas en torno a la posibilidad de que se haya tratado de meteoritos, partes de un misil o de un satélite, una boya marina, e incluso una pieza de un tractor o un autobús.

Estimulando aún más la imaginación, no faltó quienes arriesgaron que probablemente era de origen extraterrestre, quizá restos de un ovni caído. Impresionados por el sonido a metal templado, parecido a una campana, se aseguró que nada parecido se conocía en la aeronáutica y que el hoyo producido “no corresponde a un objeto que cae desde la estratosfera” (?).

En este artículo intentaremos mostrar que la “extraña esfera” de Chiapas no se constituye en un hecho único o excepcional, y que es posible arrojar luces sobre el controvertido asunto. En tal sentido, mencionaremos dos casos de los cuales hemos de presentar los respectivos documentos fotográficos:

a) El primero de ellos fue publicado por el periódico ABC, de Sevilla, el 20 de diciembre de 1965, y muestra una esfera hallada en España, de características idénticas a la de Chiapas, en México[8].

b) El segundo caso ocurrió en jurisdicción de Ayacucho, Provincia De Buenos Aires, Argentina, cuando numerosos pobladores aseguraron haber observado un bólido envuelto en llamas que se precipitaba estruendosamente a tierra el 20 de febrero de 1984. Dos días más tarde se halló en ese preciso lugar una esfera de 40 centímetros de diámetro y 12 kilogramos de peso, como puede observarse en la fotografía, junto al autor de esta nota. Al ser golpeada con una varilla, produce un sonido como el de una campana de bronce.

La Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE), de la Argentina, procedió a un detenido análisis, cuyos resultados fueron avalados por la NASA. Se trata de una aleación no ferrosa, amagnética, resistente al ataque químico, con elevado contenido de titanio y sin tratamiento termo-químico de endurecimiento. En efecto, su composición es la siguiente: Titanio 86.5%, Aluminio 7.1%, Vanadio 6.0%, y Cromo 0.4%. Activado un sensor Geiger, no se registró radiactividad alguna. Borrosamente se notan letras y números: 8M; 06; 3361; N08; 220K; 2540 y 50, además de una palabra similar a “MOC” (Recuérdese que muy cerca de la esfera de Chiapas, también se halló una placa metálica de unos 6 centímetros de longitud con el registro: P 1006).

El examen de la Fuerza Aérea Argentina concluye señalando que se trataría de “un depósito de combustible de oxigeno a elevada presión del tipo necesario para realizar maniobras de estabilización en los vehículos espaciales”. Un informe de la NASA añade que estas esferas forman una figura similar a un anillo saturniano alrededor del satélite. En ellas se deposita combustible para ser utilizado por cohetes que corrigen, con pequeños impulsos, la ruta del satélite en caso de apartarse de su órbita. En cuanto a su procedencia, sostienen que se trata de un satélite soviético, mientras que la embajada de la URSS informó en la oportunidad que los restos hallados podrían pertenecer al satélite “Kravchenko”[9] lanzado en 1979 en Siberia (Precisamente, la seña “MOC” arriba indicada, es reveladora de su identificación como KOCMOC, es decir, Cosmos, como todos los envíos espaciales).

Lejos de pensar que los restos hallados en Chiapas son piezas técnicamente irrealizables por el hombre, o de irreconocible procedencia, los registros aquí presentados parecen alejar la idea de que habrían sido traídos o abandonados por máquinas o seres extraterrestres, extraños a nuestro planeta.

LAS ESFERAS DE AYACUCHO

En Marcianitos verdes ya nos hemos ocupado del caso de las esferas de Ayacucho[10]. Los datos adicionales obtenidos de la información enviada por el doctor Banchs son los siguientes:

En la noche del 10 de febrero de 1984, fue observado el paso de un objeto de intensa luminosidad, que dejaba una brillante estela y, en forma sesgada, caía a tierra. Seguía una trayectoria de Oeste a Este. Según información suministrada por el comisario Néstor Omar Vapore, los vecinos del lugar informaron que habían visto “un enjambre de luces”, a la manera de un lejano fuego de artificio.

Fue hasta el 19 de febrero que un puestero de la estancia, Federico Tomás Zavaleta, quien durante una recorrida observó semihundida en la tierra, la comba de un objeto metálico que le pareció sospechosa. Creyó que se trataba de una bomba desprendida accidentalmente de un avión de guerra de la base Mar Chiquita perteneciente a la Fuerza Aérea. Inmediatamente comunicó la novedad al comisario de Ayacucho Néstor Vapore y lo acompañó al sitio preciso donde se encontraba la “pelota de metal” según la definió.

La estancia rural pertenecía al señor Aquiles Ferrati, ya casi en el linde de Ayacucho con Las Armas. El Clarín informaba a su lectores:

“Por su color (verde oliva) se pensó que su procedencia era de origen militar, ya que los satélites de comunicaciones son generalmente de color plateado o azul y sus inscripciones se hacen en letras doradas. En este caso, los números y siglas legibles son de color marrón oscuro, dijeron autorizados expertos consultados”.

Pero Luis Oscar Lazzari, el herrero de Las Armas, dijo que la esfera era de color grisáceo, como un fondo de aluminio y permaneció incrustada en la tierra, estaba hueca, tenía un diámetro de 40 centímetros y pesaba 13.300 kilogramos.

El teniente Jorge Reyes, de la Base Aérea local, en compañía de dos subordinados partió hacia Ayacucho, con instrucciones de examinar el artefacto y conducirlo a Mar de Plata.

Reyes escuchó una explicación del comisario Vapore. Relató éste que durante la jornada había recibido numerosas llamadas, entre ellas de la embajada soviética. Le explicaron que tal vez el objeto hallado podría pertenecer al satélite Kravchenko lanzado en 1979 en Siberia. Le pidieron además que evitara tocar el metal.

Seguidamente la esfera, cuyo diámetro es de un metro y su peso de 12 kilogramos fue remitida al Centro Nacional de Investigaciones Espaciales, que opera en el edificio Cóndor. Como coordinador de este operativo actuó el vicecomodoro Olmedo. En su declaración registrada por Clarín dice:

“En uno de los extremos de la esfera se observa un canuto metálico fundido, seguramente durante su ingreso en la atmósfera terrestre lo mismo que los equipos que llevaba en su interior. Tampoco quedaba vestigio de las antenas, que habitualmente llevan todos los satélites.

“Aparte de registros numéricos muy borrosos (8M; 06; 3361; NO8; 220K; 2540 y 50) se observó una N mayúscula con la barra de derecha a izquierda y las últimas letras de una palabra que puede ser “MOC” reveladora de su identificación como KOCMOC es decir Cosmos, como todos los envíos espaciales”.

En otra edición el Clarín también decía que el objeto caído en Ayacucho apareció, según los mapas, en la parcela de Manuel José Garmendia y hermanos. Esto generaba confusión en cuanto a quiénes eran los propietarios de la estancia en donde cayó la esfera ¿Ferrati o Garmendia?

En donde no hay ninguna confusión es que la segunda esfera cayó en el campo denominado Los Álamos, propiedad de Gustavo Lambertini. Los Álamos, esta a 6 kilómetros en línea recta del sitio donde apareció la primera esfera metálica.

La segunda esfera fue encontrada por el capataz, Nebel Curuchet, y se trataba de un aparato esférico de trece kilogramos de peso, caído allí en la noche del 9 de febrero.

El fragmento de satélite mostraba, tal como el anterior, haber sido sometido a la fricción en su ingreso a la atmósfera, con varias partes fundidas y una coloración marrón por la alta temperatura.

El oficial principal del puesto caminero de Las Armas –Destacamento No. 43- Miguel Ángel Reynoso, junto con el inspector Rodolfo Enrique Luján fueron los encargados de retirar la bola. Ambos describieron el ingenio como “gemelo” del primero, pero con mucho más deterioro. Sus polos estaban derretidos y no llevaba ninguna inscripción ni cifras claves. Curuchet la descubrió en un potrero, a 500 metros de su vivienda, cuando apartaba ovejas de unas majadas.

No supo explicar la índole de lo que llamó “la bocha”, pero la guardó en su casa, hasta que se enteró por los diarios del hallazgo de Ayacucho.

Clarín conversó con el ingeniero Pedro Nielsen, de la estación terrena de Balcarce. Sobre el tamaño real del satélite Nielsen expresó que debe ser mucho más grande que la esfera caída, aceptando que esta fuere un tanque para motores de estabilización del tamaño de una naranja. Los motorcitos controlan el efecto giroscópico del artefacto o permiten su giro rotativo.

La Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales, dependiente de la Fuerza Aérea Argentina, se hizo cargo del traslado de las esferas que fueron remitidas a la base aérea militar de Mar del Plata. Se consultó a los técnicos de la NASA quienes informaron que:

“Las dos esferas metálicas caídas del espacio en un campo de Ayacucho –300 kilómetros al Sur de Buenos Aires, Argentina- son tanques de combustible de un satélite soviético.

“Estas esferas forman una figura similar a un anillo saturniano alrededor del satélite. En ellas se deposita combustible sólido para ser utilizado por cohetes que corrigen, con pequeños impulsos, la ruta del satélite en caso de apartarse de su órbita.

“Cuando el combustible se agota y el satélite ya no puede mantenerse en la posición en que fue depositado, debido a la atracción de la Tierra y se produce su indefectible caída.

“Las dos esferas de unos 12 kilogramos de peso, ingresaron en la atmósfera a una velocidad de 300 kilómetros por hora. Se estimó también que lo hicieron adheridas a otra pieza del conjunto que se destruyó por efecto de la fricción con la atmósfera”.

Pero no serían los únicos objetos caídos del cielo. Edesio Gil y su esposa Mará Civetta, vivían en una casa ubicada en Ugarte 807, a dos cuadras de la ruta 27. La señora Civetta explicó que:

“Eran las 8.10 cuando pareció que algo se venía abajo. Esta es una zona muy tranquila y la explosión fue impresionante. Alarmada salí al patio y vi el objeto que, al tomarlo, estaba caliente.

“Pienso que puede ser de algún avión, ya que esta es una zona en que pasan constantemente”.

El objeto presentaba un tono grisáceo, pesaba un kilo ochocientos gramos, y tenía una forma cilíndrica con un diámetro aproximado de 40 centímetros.

La Unidad Regional de Tigre hizo las investigaciones.

En el artefacto se podía leer A 67084-027. También se detectaba, en el lado opuesto, la inscripción Y47; los números 55 y 32 y una leyenda algo borrosa.

El objeto presentaba una soldadura muy particular y estaba algo abollado.

Los ovnis boludos seguirán cayendo; y los ufólogos boludos, también.


[1] Ballester Olmos Vicente Juan, Otro ovni “boludo” (dedicado a Luis Ruiz Noguez), Anomalist, miércoles 30 de agosto de 2006.

[2] Ruiz Noguez Luis, Los ovnis boludos (Primera parte), Marcianitos Verdes, http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/06/los-ovnis-boludos-primera-parte.html

[3] Ruiz Noguez Luis, Los ovnis boludos (4), Marcianitos Verdes, http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/06/los-ovnis-boludos-4.html

[4] Ruiz Noguez Luis, Los ovnis boludos (5), Marcianitos Verdes, http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/06/los-ovnis-boludos-5.html

[5] Banchs esperaba demasiado de una revista de ovnis. Los ufólogos no desean aclarar los casos pues se les acaba el negocio.

[6] En esa foto aparece el doctor Banchs y el pie de foto dice:

Esfera hallada entre Ayacucho y Las Armas, Provincia de Buenos Aires, Argentina, el 22 de febrero de 1984.

Descripción funcional: Se trataría de un depósito de combustible de oxígeno a elevada presión del tipo necesario para realizar maniobras de estabilización en los vehículos espaciales.

Material: Aleación no ferrosa, amagnética, resistente al ataque químico, con elevado contenido de titanio (86.5%).

Trayectoria de caída: Cálculos de simulación indican un impacto contra tierra en la velocidad aproximada de 210 Km/hora.

Características físicas: diámetro 40 cm; peso 12 Kg; espesor 7.5 mm.

[7] Desafortunadamente poco después dejó de aparecer Perspectivas Ufológicas y no pudimos reproducir el artículo de Banchs. Pero ahora lo pueden leer en Marcianitos verdes.

Los recortes de prensa son:

Anónimo, Afirman que son rusos restos de un satélite, Clarín, Buenos Aires, sábado 31 de marzo de 1984.

Anónimo, Hallaron otra esfera similar, Clarín, Buenos Aires, viernes 24 de febrero de 1984.

Anónimo, La esfera metálica aún no fue identificada, Clarín, Buenos Aires, sábado 25 de febrero de 1984.

Anónimo, La Fuerza Aérea analiza los restos del satélite, Clarín, Buenos Aires, viernes 24 de febrero de 1984.

Anónimo, Un objeto extraño hallaron en Tigre, Clarín, Buenos Aires, sábado 25 de febrero de 1984.

Petcoff Emilio, Ayacucho: hallan restos de un satélite, Clarín, Buenos Aires, jueves 23 de febrero de 1984.

[8] El objeto que aparece en la fotografía se trata de una de las tres esferas que cayeron en la provincia de Sevilla, España, el 7 de diciembre de 1965. Nota de Roberto Banchs.

[9] Esto, como ya lo habíamos informado en “marcianitos”, fue una broma.

[10] Ruiz Noguez Luis, Los ovnis boludos (4), Marcianitos Verdes, http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/06/los-ovnis-boludos-4.html