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Univ Con Seis

Conferencia Paranormal Nacional revela formación histórica

UNIV-CON, la conferencia paranormal nacional, se presentará de nuevo en la Penn State. Los invitados a la conferencia incluyen al legendario John Keel (“Mothman Prophecies”), los “Cazafantasmas” de Sci Fi Jason Hawes y Grant Wilson, la demonóloga Lorraine Warren y docenas más. UNIV-CON se considera la conferencia paranormal más grande de América y es la única conferencia paranormal que se lleva a cabo en una universidad.

State College, PA (PRWEB) Junio 21, 2007 – Los entusiastas de lo Paranormal y los cazadores de fantasma de todo el país se reunirán en la Penn State este octubre para la UNIV-CON, la conferencia paranormal nacional. El comité de la conferencia reveló su lista de conferencistas a principios de esta semana, que incluyen a varios expertos, investigadores y celebridades mundialmente famosos de lo paranormal.

La conferencia relativa a este año, se llevará a cabo del 18 al 21 de octubre, está siendo llamada “histórica” por los organizadores de la conferencia.

“El grupo de gente a que estamos trayendo este año es un sueño hecho realidad para cualquier persona que esté dentro de lo paranormal”, dijo el fundador de UNIV-CON Ryan Buell. “Algunos de los conferencistas ya son muy grandes y ya no dan conferencias, pero han acordado venir a UNIV-CON”.

John Keel, famoso por escribir “The Mothman Prophecies,” que posteriormente se convirtieron en una película protagonizada por Richard Gere, saldrá de su retiro para hacer una rara aparición. Keel es considerado el investigador más original y más polémico de los ovnis de nuestro tiempo. Keel hablará el sábado, 20 Oct.

Lorraine Warren es quizás una de las investigadoras de lo paranormal más famosas en el planeta. Ella y su difunto marido, Ed, viajaron por el mundo e investigaron miles de casos paranormales. Sus historias se han publicado en más de una docena de libros y varias películas. Warren se unirá al equipo con un exorcista católico de la vida real de la iglesia católica para discutir la demonología el viernes, 19 Oct.

Los fanáticos de los “cazafantasmas” del canal de TV Sci Fi podrán reunirse con las estrellas del show, Jason Hawes y Grant Wilson el domingo, 21 Oct. Hawes y Wilson, que aparecieron en la UNIV-CON durante los últimos cuatro años, volverán para discutir su show y la evidencia que han recogido. “Ghost Hunters” es uno de los programas más populares de la TV sobre lo sobrenatural.

Otros conferencistas y huéspedes incluyen Patrick Burns, co-estrella de “Haunting Evidence”de Court TV; el demonólogo Keith Johnson; El Dr. David Hufford; El Dr. Dale Graff; el parapsicólogo Loyd Auerbach; el médium nacionalmente famoso Chip Coffey; la estrella de “Dead Famous” del Biography Channel Chris Fleming; el autor e investigador de vampiros Michelle Belanger; el cineasta Chad Calek; el elenco del show de A&E, “Paranormal State” y otros más próximamente.

Ahora en su sexto año, UNIV-CON viene para a los investigadores de lo paranormal y los entusiastas ocasionales que buscan tener un buen rato durante la estación de Halloween. Muchos consideran UNIV-CON ser la conferencia paranormal más grande del país, atrayendo a millares en los años anteriores.

Aparte de conferencias y de talleres, UNIV-CON ofrece entretenimiento y otras características, tales como ventas y un gran mercado, viajes en busca de fantasmas, cacería de fantasma en algunos de los edificios encantados del estado de Penn, cena con teatro, eventos sociales, eventos de caridad, exhibiciones de encantamientos y más.

Este año el conductor es Doug Bradley, famoso por su papel de Pinhead en las películas de “Hellraiser” de Clive Barker.

UNIV-CON es organizado por la Penn State Paranormal Research Society. Los boletos están a la venta para UNIV-CON, y pueden ser comprados visitando su Web site oficial.

http://www.emediawire.com/releases/2007/6/emw534786.htm

Ovnis en México. Década de los 50 (7)

LA PRESENTACIÓN

“El presidente me invitó gentilmente a hablar”.

“-Señor presidente, antes de empezar la exposición que voy a hacerle, le ruego tenga la bondad de observar este objeto”.

“Así empecé, ciñéndome a las instrucciones de Mohel, quien me había dicho que primero presentara la prueba y continuara después con la explicación”.

Para Ruiz Cortínez no debió ser “nada del otro mundo”. O mejor dicho, nada nuevo. El, como sabemos, ya tenía en sus manos varios platillos voladores y sus técnicos y científicos ya estaban trabajando en la producción en masa de ese tipo de vehículos para apuntalar el poder político del PRI. Sin embargo…

“Lo tomó delicadamente y lo observó un rato con atención”.

“Era un adorno de mesa de metal con una gran flor de cristal. Estaba imantada y tenía la peculiaridad que al pasar los dedos por los pétalos y extender la mano hacia un objeto de metal, éste se acercaba hasta la mano”[1].

“Lo estuvo observando algunos momentos mientras pasaba la yema de los dedos por el cristal finamente tallado y luego, mirándome:

“-Está tallada con arte exquisito y me sorprende que en proporción a su tamaño, casi no tenga peso”.

“-¿Quiere tener la amabilidad de extender la mano hacia algún objeto de metal distante?”

“Con aire intrigado estiró el brazo hacia un pisapapel que estaba sobre una mesita cercana. El pisapapel, un ánguila[2] de bronce, se levantó suavemente y fue a posarse cerca de la mano del presidente”.

“Puso éste tal cara de asombro, que no pude reprimir una sonrisa”.

“-Pero es extraordinario; ¿qué significa esto señora?”

“-¿Conoce Ud., esta clase de cristal? ¿Qué impresión le causa?”

“-En verdad no, señora. Ya le manifesté mi extrañeza acerca de su poco peso en comparación a su tamaño. ¿Puedo hacer otra prueba?”

“-Las que Ud. Guste, con cualquier clase de metal”.

“Esta vez miró detenidamente un pesado jarrón de cobre que estaba colocado en un tibor. Al igual que el pisapapel, el jarrón se levantó suavemente y fue a posarse sobre el escritorio”[3].

“El presidente no articuló palabra. Rozó el borde del jarrón con los dedos como para convencerse. Su perplejidad era evidente”.

“Si desea volverlos a su lugar, puede hacerlo señor. Basta que extienda la mano y formule mentalmente el lugar donde desea colocarlo”.

“Lo hizo así y ambos objetos volvieron a colocarse en su sitio anterior”.

“No disimulaba ya su asombro y agitando las manos con nerviosidad”.

“-Señora, quiere tener la bondad de explicarme…”

“El momento había llegado. Le enseñé el tubo de oricalco que contenía el Mensaje y le dije:”

“-Antes de empezar señor presidente, ruego a Ud. Concederme siquiera una hora. Lo que tengo que exponerle es muy extenso”.

“Pensó unos instantes y luego como sugestionado, dio órdenes por un interphone[4]. Sentí una suave presión en el brazo y comprendí que mis amigos me estaban ayudando”.

“-Señor presidente: lo que voy a tener el honor de exponerle es de una trascendencia tal que linda con lo fantástico. Lo inverosímil es la nota dominante; le ruego prestarme toda su atención por absurda que pueda parecerle mi narración”.

“Le hice una amplia exposición de mi viaje; de la característica mental de los venusinos, de las enseñanzas que me impartieron, de sus normas de vida, de sus conceptos sobre la vida evolucionante, de sus deseos de ayudar a la humanidad terrestre, terminando por entregarle el Mensaje del Gran Patriarca”.

¡POR FIN! EL MENSAJE

Sobre advertencia no hay engaño. Bien les dije que se saltaran al apartado “Platos Voladores al final de la década”. Pero si ya llegaron hasta aquí, ahora tendrán su recompensa: sabrán el contenido del Mensaje.

“En honor a la verdad, el presidente me escuchó con profunda atención sin interrumpirme a pesar del intenso asombro que se reflejaba en su semblante en algunos de los pasajes de mi exposición. Al recibir el tubo de oricalco, como impulsado por una fuerza extraña se levantó y me hizo una profunda reverencia. Sin volver a sentarse y con mano temblorosa, sacó el pergamino, lo desenrolló y lo leyó repetidas veces”.

“Con voz quebrada por la emoción, así me dijo:”

“-Señora permítame manifestarle que mi sorpresa no tiene límites. Le ruego creerme que ni por un solo instante he dudado de la veracidad de sus palabras, pero me siento algo aturdido; le suplico darme tiempo para poner en orden mis ideas…”

“Sonrió y con galanura: -todavía no tengo la admirable disciplina de su mente”.

“Estaba como galvanizado; trataba de dominarse, pero era muy difícil para él”.

“-Continuó: -de todo esto tenemos que hablar extensamente; usted comprenderá señora, que un mensaje de tal importancia, tengo que estudiarlo cuidadosamente y presentarlo a mi gabinete. No encuentro palabras para agradecerle el honor con que ha querido favorecerme, eligiéndome a mí, en vez de llevarlo a otro país…”

“Hablamos largo rato todavía; me expuso rápidamente un plan de acción, sin embargo había que proceder con suma cautela. El secreto más absoluto debía de envolver todo cuanto se refiriera al asunto. Me rogó de acudir en cualquier momento fuera necesaria mi presencia. Le aseguré que estaba a su completa disposición. Todo se había encarrilado con tanta felicidad, que me parecía soñar”.

“No se me ocultaba “como” había sido posible eso; la suave presión del brazalete, me hablaba en lenguaje especial. Salí de palacio radiante de alegría. Mis amigos queridos podían estar satisfechos”.

“Era ya noche y Venus brillaba esplendorosa. Le sonreí con todo el corazón”.

¿Y el Mensaje? ¿Qué decía el Mensaje? ¡No pueden hacerme esto! Después de haber leído casi 150 páginas de basura ufológica escrita por contactados, Nirvana me escamotea el famoso Mensaje. ¡Alguien tiene que pagar por esto! Mi venganza caerá en todos los que hayan llegado hasta aquí, soportando la misma lectura que yo tuve que soportar hace algunos años. ¡Je, je, je!

Pero hay una parte final de esta historia. Resulta que actualmente en Venus se escucha el sonido del mariachi y la comida ya es sazonada con chile. Por lo menos es lo que se desprende del relato de Nirvana. Dos mexicanos fueron a vivir a Venus. Que conste que los hijos de Cuauhtemoc fuimos los primeros en llegar allá.

“Cierto día en una de las reuniones, el presidente me dijo:”

”-Señora, usted que sigue paso a paso nuestra labor para el futuro, conoce perfectamente los obstáculos que tenemos que vencer. Para allanarnos siquiera una parte, hemos decidido que dos de mis ayudantes, los mismos que dejo a su elección, vayan a Venus. De esta manera nos será más fácil poder demostrar que no se trata de un cuento fantástico. ¿Quiere comunicarse con Mohel y ver si es posible hacerlo?”

“La presión del brazalete, me demostró que ellos estaban viendo y escuchando. Le contesté al presidente que vería el modo de obtenerlo. Ya a solas, me puse en comunicación directa con ellos, como Mohel me había enseñado a hacerlo y la respuesta fue que accedían”.

“Siguieron nuevas instrucciones acerca de las dos personas que deberían de emprender el viaje. Era indispensable que se sometieran previamente a una dieta especial para ir preparando su cuerpo físico”.

“No tardaron en comunicarme que muy en breve vendrían por mí y por los otros dos. Mi felicidad fue inmensa. Largo rato estuve en la ventana contemplando el dulce resplandor de Venus que con sus parpadeos luminosos me acariciaban”.

PLATOS VOLADORES AL FINAL DE LA DÉCADA

Pasarían algunos años para tener más reportes de OVNIs en México. La oleada mundial de 1954 pasaría sin pena ni gloria para México. No conozco ningún caso mexicano que se haya dado en esas fechas.

En 1956 el italiano naturalizado mexicano, Narciso Genovese haría su viaje a Marte (12 de octubre de 1956)[5]. Al parecer, pero sin confirmar, Genovese también había asistido a las pláticas de Adamski en la Colonia Condesa. ¿Ahí se le ocurrió lo del viaje a Marte? Genovese, posteriormente, se dedicaría a escribir ciencia ficción[6].

A las 11:30 del 14 de septiembre de 1956, el ingeniero R. J. Portis (¿Ortiz?) y tres personas más, de Ciudad Juárez, Chihuahua, vieron 6 grupos de esferas luminosas en formaciones que variaban de la forma de un arco invertido a una Y. El avistamiento duró hasta las 13:20[7].

A principios de 1957 se vio un “cigarro volador” en la ciudad de Poza Rica, Veracruz[8].

El ufólogo mexicano Alfonso Salazar Mendoza, quien también es mecánico de aviación, menciona en su libro[9] que el maestro mecánico Carlos Aragón Hernández, de Mexicana de Aviación, observó “un objeto que irradiaba gran luminosidad”. Los sucesos ocurrieron el 28 de julio de 1957 muy cerca del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Doce personas en total observaron el objeto a las 23:00. Entre ellas se encontraban los vigilantes y policías de los talleres de mantenimiento de la citada compañía aérea.

El relato lo hizo Aragón muchos años después del acontecimiento. La fecha y hora no se olvidaron debido a que, al día siguiente, ocurrió uno de los peores terremotos que haya sufrido la Ciudad de México.

Cinco meses después, un avión DC-3 de Aerolíneas Mexicanas, que volaba de San Luis Potosí a la Ciudad de México, se cruzó en el camino de un plato volador[10]. Era el 10 de diciembre de 1957, entre las 20:45 y 21:15. Los pilotos del avión recién habían verificado que habían pasado la ciudad de León y se dirigían a la ciudad de Querétaro, cuando vieron (“a su derecha”) un objeto que se encontraba suspendido. El avión, matrícula XA-SUW[11], se encontraba a unos 4,000 metros de altura.

Los tripulantes del avión, el capitán Gilberto Castillo del Valle, el primer oficial Víctor Manuel Mora y la azafata Estela Cruz, informaron que el objeto tenía una especie de antenas a su derredor, y tenía un color azul “como el de la soldadura autógena”. Dijeron que se encontraba a unos 130 kilómetros y tenía un diámetro de 200 metros[12].

Los pasajeros pudieron observar el fenómeno gracias a que la azafata les informó del mismo[13].

Al día siguiente el director de la compañía, Lic Rubén Ruiz Alcántara, citó en sus oficinas a la tripulación para que dieran un informe del mismo. El capitán Castillo dijo que el objeto, antes de perderse de vista, se elevó unos 10,000 metros en un lapso de 4 segundos.

En ese mismo mes se dio el único caso mexicano que fue recogido en el Libro Azul (Caso 5545 de Libro azul). El 13 de diciembre de 1957 R. C. Cano, vecino de la Colonia Anáhuac, en la Ciudad de México, vio 14 o 15 discos brillantes volando en formación como si fueran una pila de monedas. Luego cambiaron a una formación en V. El avistamiento duró 20 minutos[14].

Luego, el 25 de marzo de 1958 Roberto Osorno Orozco, un astrónomo aficionado, tomaría una fotografía de uno de estos objetos en la Ciudad de México[15]. La noticia la dio a conocer el periódico La Prensa del 21 de abril de 1958, pero no tengo la referencia.

En la fotografía se puede observar un objeto de forma alargada cruzando los cielos de la ciudad. Osorno Orozco tenía un observatorio improvisado en su granja. Osorno comenzó su afición en 1943 cuando construyó su primer telescopio. Llegó a construir cuatro de estos aparatos, el mayor de ellos de 700 diámetros. Con un telescopio refractor de 0.15 milímetros de abertura, Osorno dijo haber observado una explosión en Marte, que se dijo, también fue observada por un astrónomo aficionado del Japón. Sus experiencias en esta rama de la ciencia las plasmó en el libro El Universo del aficionado.

El astrónomo aficionado dijo que tomó la foto del objeto cuando éste se encontraba en una “ascensión recta 4 horas; declinación sur 18 grados 15 minutos, es decir, cuando los rayos del Sol iluminaban la parte occidental del objeto”.

Utilizó un buscador telescópico (con un aumento de 60 diámetros) fabricado por él mismo. La hora del avistamiento: seis de la tarde.

Varios vecinos de Osorno fueron quienes le informaron del objeto. Permaneció inmóvil durante algunos minutos. Luego, rotando de forma vertiginosa, desapareció de la vista.

Osorno era un “repeater”. Años antes había visto, utilizando un catalejo, dos objetos en forma de huso con una luz central cintilante.

Luego vio una esfera de luz azul que giraba rápidamente. La esfera se elevó durante unos tres minutos y luego desapareció.

Luego de un mes Osorno dio a la publicidad su fotografía. Dijo que “quería convencerse de que el testimonio era tratado con espíritu de seriedad”.

Tantos avistamientos de naves atípicas para la casuística mexicana (cilindros o naves nodriza en el más puro estilo adamskiano), acostumbrada a los platos voladores o discos; la tardanza en reportar su avistamiento y su foto; la mención de “explosiones en Marte” y su afición por la astronomía, nos hacen pensar si acaso Osorno trabajaba en las faldas del Observatorio de Tonantzintla vendiendo Hot Dogs (o por lo menos tacos al pastor, que son más mexicanos y mucho más nutritivos).

Soy un necio, un negativista, un debunker sin remedio, pero para mí, la fotografía de Osorno es un “fraude adamskiano”.

Y con este avistamiento se cierra la casuística mexicana de la década de los cincuenta. Al menos es lo que tengo en mis archivos.

COLOFON

¿Qué podemos sacar en conclusión? Sin considerar la oleada de marzo de 1950 que, muy probablemente se debió al avistamiento de globos meteorológicos, tenemos casos fraudulentos de OVNIs estrellados; visitas de contactados que generan la aparición de los primeros libros sobre platillos voladores escritos en México y de los primeros imitadores del contactado (Villanueva y Genovese). ¿Globos? ¿Luces de los terremotos? ¿Venus? ¿Nubes “Pile d’assiettes” o “pilas de discos”? ¿Fotos fraudulentas? ¿Los casos restantes se pueden explicar mediante estas hipótesis? No lo sabemos. Lo que sí es cierto es que esos casos proporcionan muy poca información y que, por lo tanto, es necesario continuar la investigación.

Continuará…


[1] Me pregunto si ese efecto se daba en cualquier tipo de metal (ferroso o no ferroso, es decir, magnético o no magnético). A mí me hubiera convencido que el efecto se produjera en metales como el Aluminio o el Zinc, que no son magnéticos. LRN

[2] Así esta escrito en el original. LRN

[3] Hablé antes de tiempo. ¡El maldito aparato trabaja con metales no magnéticos! Incluso lo hace mejor que el dedo de “Mi marciano favorito” o la nariz de Samantha. Pero, ¿cómo demonios hacen los venusinos que una fuerza de tipo magnética (proporcional a las cargas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia) se controle de tal manera que el “dedo” del presidente no haya sido fracturado al entrar en contacto, y chocar (que así debió haber sido el efecto) con el jarrón?

[4] Ahora me explico porqué Ruiz Cortínez no pudo evitar una de las devaluaciones más espantosas que sufrió el peso mexicano. Estaba ocupado hablando de “marcianitos” con una contactada. Perdón, eran venusinos.

[5] Genovese Narciso, Yo he estado en Marte, Editorial Latinoamericana, México, 1958.

[6] Genovese Narciso, La nueva aurora, B. Costa Amic Editor, México, 1958

[7] Archivos del NICAP.

[8] Mondragón Cantón Rubén, Un extraño OVNI fue fotografiado en 1958, La Prensa, 25 de septiembre de 1965.

[9] Guzmán Rojas Carlos Alberto & Salazar Mendoza Alfonso, Los OVNIs y la aviación mexicana, Grupo Editorial Tomo, México, 2001.

[10] Anónimo, ¿?, La Prensa, 11 de diciembre de 1957.

[11] El Magazine de Novedades del 11 de diciembre de 1957 menciona que la matrícula era XA-FUW.

[12] Ignoro la forma en que hicieron esos cálculos, de un objeto desconocido, en la noche. Pero esto demuestra la pericia de los pilotos mexicanos.

[13] Lorenzen Coral & Lorenzen Jim, UFO Whole Store, Signet, 1969.

[14] Archivos del NICAP.

[15] Mondragón Cantón Rubén, Un extraño OVNI fue fotografiado en 1958, La Prensa, 25 de septiembre de 1965.

Naves espaciales sobre EU y Canadá

¿Estuvo el shuttle sobre el condado de Kane, o un ovni?

Por Lenore T. Adkins

¡Mira, arriba en del cielo!

¡Es un pájaro!

¡Es un avión!

Es el Space Shuttle Atlantis o la Estación Espacial Internacional, si crees lo que dice el www.space.com.

Según el Web site, las luces brillantes del shuttle y de la estación eran visibles la noche del martes a ojo desnudo en muchas partes de los Estados Unidos y Canadá.

El shuttle salió de la estación espacial aproximadamente a las 9:30 P.M. del martes, y esa fue la hora en que comenzaron las llamadas telefónicas.

La policía de Pingree Grove dice que recibió un par de llamadas, en rápida sucesión, de luces extrañas en el cielo.

Rich Blair, un oficial de Pingree Grove, dice que él respondió a un avistamiento de ovni en la subdivisión Cambridge Lakes de la aldea; él sabe de avistamientos similares en la porción de Wasco de Campton Hills.

En Pingree Grove, encontró a residentes mirando el cielo en sus patios, pero no vio nada fuera de lo común.

Finalmente, el sheriff de la policía del condado de Kane llamó por radio y le dijo que el shuttle y la estación espacial eran responsables de la anomalía celestial.

El comandante John Marszalek dijo que llegaron dos llamadas durante la noche extraterrestre del martes – la otra era del municipio de Batavia.

Ya que él había visto las noticias de la TV, dijo que sabía que las luces no tenían nada que ver con una forma de vida extraterrestre.

“No creo en ovnis”, dijo. “Creo realmente en vehículos espaciales”.

El shuttle está programado para aterrizar en el centro espacial Kennedy en la Florida justo antes de las 10 P.M. del jueves.

En caso de que te perdieras el show del martes, puedes verlo otra vez a las 9:53 P.M. hoy por dos minutos y a las 10:13 P.M. del jueves por tres más minutos, según el Web site de la NASA.

El mejor lugar para verlo es en el campo en donde hay muy poca luz.

http://www.dailyherald.com/story.asp?id=324634

Ovnis en México. Década de los 50 (6)

PLATILLOS VALODORES EN MÉXICO

Recapitulando tenemos que un artículo publicado por Keyhoe en enero de 1950 dispara una oleada de informes platillos volantes en los Estados Unidos. Esto, a su vez, genera una avalancha de reportes sobre platos voladores en México (y en otras partes del mundo como España, Francia, Inglaterra, Argentina…). Además, los periodistas alemanes se inspirarían en ello para hacer una broma del día de inocentes. Todo ello sería reciclado en un oscuro semanario americano para generar uno de los casos OVNI-Crash más conocidos (obviamente después del de Roswell).

Pero los Platos Voladores seguirían cayendo en el territorio mexicano. Varios ufólogos afirman que en el verano de 1951 (algunos autores dicen que fue en junio) otro OVNI se estrelló en la Ciudad de México. No se si aquí estén mezcladas dos leyendas ufológicas: la de Ray Dimmick (de 1950) y la del supuesto OVNI que se estrelló en un valle de la Sierra Madre, del que hablamos en otro artículo[1].

Luego, en 1953, según Robert Spencer Carr, se estrellaría otro OVNI en la costa Este de México, no lejos de la frontera con los Estados Unidos.

La oleada de 1950 generaría un mayor interés en uno de los mejores comunicadores mexicanos, Don Pedro Ferriz Santacruz. Don Pedro se convertiría en el ufólogo mexicano más conocido por aquellos años. En el año de 1951, y durante 10 meses, Don Pedro Ferriz transmite su programa “Un Mundo Nos Vigila” en XHTV Canal 4.

A pesar de la presencia de los OVNIs en la televisión, no se incrementarían los reportes OVNI en México. La razón, probablemente se deba a que la televisión aún no era un medio tan difundido en los hogares mexicanos.

No conozco casos de OVNIs en México hasta 1952. El 12 de agosto de ese año, el capitán aviador César López de Lara vio un plato volador sobre el Cerro Blanco (San Andrés Tuxtla, Veracruz), según consta en los archivos del CIFEEEAC (Centro de Investigaciones de Fenómenos Extraterrestres, Espaciales y Extraordinarios, Asociación Civil), recopilados por Ramiro Garza, director del mismo, y quien posteriormente sería alto ejecutivo de Televisa Radio[2].

Nada ocurriría en el mundo de los OVNIs mexicanos hasta el 18 de agosto de 1953, en que hace su aparición Salvador Villanueva, (el Adamski mexicano).

El 22 de octubre, según el periódico El Mercurio[3], de Chile, un plato volador de unos 10 metros de diámetro se cruzó, a gran velocidad, en la trayectoria de un avión que regresaba de Acapulco, Guerrero a la Ciudad de México. Varios de los pasajeros vieron el objeto. La noticia, probablemente, apareció en el Excelsior, pero no tengo la referencia mexicana.

Carlos Alberto Guzmán Rojas[4] reporta el caso de un ciudadano inglés, de nombre John Norman, que residía en Mil Cumbres, Michoacán, en la década del cincuenta. En octubre de 1954, mientras pescaba, observó un disco volador que voló por encima de él a unos 300 metros de altura. El disco era de color amarillo brillante.

ADAMSKI EN MÉXICO

Adamski visitaría México en diversas ocasiones. Su primera visita fue en 1954. Iba a dictar una conferencia en los salones de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, que su presidente, Lic. Emilio Portes Gil, ya había autorizado. Pero la conferencia fue cancelada.

La sede se cambió a un lugar más ad-hoc: el Teatro de los Insurgentes. El público abarrotó las localidades. Fue ahí en donde Adamski conseguiría sus primeros adeptos mexicanos: su amiga María Cristina V. de Rueda, el Lic. Héctor Enrique Espinosa y Cossio, el Lic. Ismael Diego Pérez, Pedro Ferríz, el padre Joaquín Cardoso S. J., el ingeniero Roberto Kenny, etcétera. También fue ahí en donde se concertaron los convenios para publicar sus libros.

En 1955 Ismael Diego Pérez publica la traducción de Aterrizaje de Platillos Voladores de Desmond Leslie y George Adamski[5].

Todas sus obras, incluyendo su novela de ciencia ficción, que luego transformaría en Inside the space ships[6] (el Cristo de su novela se transformaría en el Orthon de su contacto) fueron traducidas al español por la señora Rueda.

Año tras año, Adamski regresaría a México a dictar conferencias en la casa de María Cristina, en la Colonia Condesa, a las que llegaron a asistir los ya antes mencionados, así como Pedro Ferriz, y algunos miembros de lo que después sería el CIFEEEAC[7].

En su segunda visita a México, en diciembre de 1955, con motivo de la presentación de su libro en castellano, Adamski diría ante sus fanáticos seguidores:

“Deseo asentar algo que me interesa por encima de todo: Tengo 64 años, lo que es prácticamente ya toda una vida, y me precio de ser considerado en mi país, como un hombre honrado y de buena fe que ha merecido por eso, el respeto de sus vecinos y de quienes lo conocen; por lo tanto creo tener legítimo derecho a cuidar ese aspecto de mi vida que constituye mi única riqueza: mi crédito de hombre honrado y de buena fe. No he venido a México, como no he hecho viaje alguno, con intención de proselitismo; respeto aquí, señores y señoras, lo que he dicho siempre. No intento convencer a nadie. Comprendo y respeto profundamente el que mis charlas desprendan sentimientos de escepticismo y de duda”.

No soy el único ni soy el primero que ha visto platillos voladores, naves que surcan el espacio; ni soy el único, ni soy el primero que los ha visto aterrizar o posados en tierra, y principalmente, señoras y señores, ni soy el primero, ni mucho menos el único, que ha tenido oportunidad de ver, de conocer, de cambiar signos inteligibles con los seres semejantes a nosotros que ocupan estas naves del espacio”.

“El señor Desmond Leslie, as y héroe de la aviación militar inglesa durante la guerra, ha escrito documentadamente las observaciones más interesantes. Quizá interese a esta distinguida audiencia saber que el señor Desmond Leslie, es sobrino cercano y persona que goza de toda confianza de su tío, el Primer Ministro Winston Churchill. Pues bien, el señor Desmond Leslie afirma algo que parece increíble e imposible: el haber observado fotografías oficiales británicas, altamente confidenciales, tomadas en ocasión de explosiones atómicas o nucleares, que en varias de ellas, captadas por cámaras distintas, aparecía claramente, en dos ocasiones diferentes, la figura formada de un platillo volador, observando los hongos atómicos, precisamente en medio de ellos, es decir, lo que consideramos físicamente imposible para ningún metal o producto conocido en la Tierra”[8].

Adamski, ¿Hombre honrado y de buena fe? ¡Seguro!

LA PRIMERA CONTACTADA “MEXICANA”

Dejemos a Adamski con sus sueños y la visión de su propia imagen “limpia y pura”. Regresemos a los platos voladores mexicanos de los cincuenta.

La visita de Adamski había calado en los círculos teosóficos mexicanos. Ismael Diego Pérez, además de traducir y publicar el libro del contactado mexicano, en ese mismo año (1955) publicó el primer libro de platos voladores escrito por un mexicano[9]. Pero no sería el único asistente a las pláticas de Adamski que publicaría sobre el tema. Héctor Enrique Espinosa y Cossio haría lo mismo[10]. Y un autor que, bajo el pseudónimo de William Jones, escribiría otro libro, probablemente en 1957[11]. Samael Aum Weor, un teósofo nacido en Colombia y naturalizado mexicano escribió un librito[12]. Aunque la que aquí nos interesa es una contactada, la primera que se dio en tierras mexicanas. Este personaje es prácticamente desconocido en la ufología mundial. Incluso en México no se conoce su obra. El ufólogo y parapsicólogo mexicano Carlos Ortiz de la Huerta no hace mención de este caso[13].

Nirvana I. Maghella Paschero era el nombre (¿o pseudónimo?) de esta contactada. Por el nombre uno sospecharía, obviamente, que no había nacido en México. Ella nos confirma lo anterior al leer su obra[14].

Esta mujer era una de las asiduas visitantes a la casa de la señora Rueda. Ahí se enteró de la próxima aparición del libro de Adamski al español:

“Un día Toñito me anunció que estaba próximo a aparecer un libro escrito por un astrónomo cuya traducción al español se estaba efectuando y que había suscitado controversias y críticas, tanto de parte de las autoridades competentes como del público. Esperé con gran impaciencia hasta el momento en que Toñito lo puso en mis manos con aire triunfante”.

Nirvana no tardaría en emular al americano y pronto establecería contacto con varios venusinos: Mohel, Yunia, Altis, Xaniel… Incluso llegaría a viajar a Venus. Se desconoce la fecha del viaje, pues Nirvana se olvida de dar este dato tan importante, pero si consideramos varios puntos: que el libro de Adamski se publicó a finales de 1955; que ella dijo haber regresado a la Tierra un día de otoño; y que su libro se publicó en febrero de 1957. Entonces su viaje a Venus debió haber tomado lugar el segundo semestre de 1956.

Pero ¿cuál era el mensaje de los venusinos? Nirvana prometía, desde el título de su libro, algunas primicias. Nuestros “hermanos del cosmos” le habían pedido que llevara su mensaje al mismísimo presidente de los Estados Unidos Mexicanos, que en ese entonces era Adolfo Ruiz Cortínez:

“Por eso te rogamos llevar nuestro Mensaje, al presidente de la nación en que vives y que sabemos no es tu patria por nacimiento. Nuestro Mensaje está escrito en nuestro lenguaje y en el tuyo. Luego de entregárselo le explicarás cuáles son nuestros propósitos y lo que nosotros fraternalmente les ofrecemos y podemos hacer por ellos. Seguiremos todos tus pasos por medio de nuestro Kirilyon[15] y en los momentos que tengas alguna dificultad, te transmitiremos nuestra sugerencia. Bastará que oprimas levemente este brazalete que voy a colocar en tu brazo y que es un receptor-transmisor, que nos pondrá rápidamente en comunicación contigo”.

Así pues, Nirvana regresaría a la Tierra con la encomienda de una gran misión: entregar el Mensaje de nuestros “hermanos venusinos”, al presidente de México.

Pero como no a todos nos interesan estos detalles, debemos hacer una advertencia. Para aquellos a quienes hastían los cuentos de contactados pueden saltarse estos párrafos hasta el apartado “Platos Voladores al final de la década”. Los demás pónganse cómodos, que continuamos con nuestro relato (¡chúpense esa que voy por la otra!). Habrá algunas sorpresas.

EL REGRESO

“El regreso fue también muy emocionante aunque con detalles muy distintos a los de mi inolvidable viaje de ida. Mohel que se había constituido desde mucho tiempo en mi Maestro y Guía, me iba explicando y enseñando todo lo que debería de hacer y de decir al llegar el momento de encontrarme frente al jefe de la nación a quien iba a entregar el mensaje. No se omitió ninguna posibilidad ni ningún punto referente a la incredulidad que podría despertar una narración como la que tenía que exponer, así como las inevitables desconfianzas y recelos que se despertarían al proponer una alianza con seres de un planeta desconocido, con poderes y conocimientos vastísimos y de cuya existencia sólo podía dar fe yo misma”.

“Para dar mayor fuerza de veracidad a mi exposición, traía conmigo algunos objetos y herramientas, para mostrar con ellos, los metales desconocidos en la Tierra, de que estaban hechos y la utilidad práctica de los mismos. Entre los regalos traía un reloj de mesa hecho según modelo de los terrestres, por lo que respecta a su apariencia, pero en realidad un reloj sin cuerda, compuesto de dos agujas imantadas que seguían el movimiento de la Tierra con precisión asombrosa. Ese reloj estaba tallado en un trozo de amatista y las lancetas y números eran de cristal”.

“Un detalle que me conmovió hondamente fue cuando Mohel me entregó un cofrecillo. Al abrirlo, vi que estaba lleno de joyas de oro”.

“Traía también un tubo de oricalco conteniendo un pergamino hecho con la fibra de los troncos de los rosales, que desprendía un aroma delicioso[16]. Allí estaba escrito en lenguaje venusino y traducido a nuestro idioma, el Mensaje de nuestros incomparables hermanos de Venus”.

Nuestra contactada se convertía en la envidia de Betty Hill y del mismísimo Antonio Villas Boas. Ella, sin ninguna dificultad, había regresado a la Tierra con objetos procedentes de otros confines del Universo. ¡Ella tenía la prueba de su visita a Venus!

Pero, ¿cuál era ese mensaje? Bueno, Nirvana, por lo menos en ese capítulo (XVII) no dice nada al respecto. Tenemos que remontarnos al capítulo XIX en donde nos cuenta:

“De acuerdo con Toñito quien estaba ansioso de colaborar conmigo en el cumplimiento de mi misión y que me prestó su inapreciable ayuda, fuimos a ver a un amigo suyo, persona muy prominente en los ambientes de palacio, para rogarle nos facilitara una entrevista con el presidente. Dicho amigo accedió de muy buen grado y puedo decir que fue gracias a su interés, que pude evitar las antesalas interminables y realizar la deseada entrevista con el primer magistrado”.

“Era este un hombre de estatura mediana, delgado y de gran cultura. Me recibió con una sencillez encantadora. A pesar de la confianza que sentía sabiendo que mis amigos me estaban viendo y escuchando a través del Kirilyon y de las instrucciones que Mohel me había impartido, mi nerviosidad era muy grande. Nada tenía que improvisar porque Mohel me había trazado las pautas, pues había podido suceder que abandonada a mis propias fuerzas, se me embrollara la exposición. Según las instrucciones recibidas, llevé conmigo un objeto de metal y cristal, como prueba palpable y tangible de la existencia de cuanto iba a exponer al presidente. También lleve el tubo de oricalco que contenía el pergamino con el Mensaje en ambos lenguajes, del Gran Patriarca de Venus”.

Continuará…


[1] Ruiz Noguez Luis, La “oleada” de 1950 en México, sin publicar.

[2] Ramiro Garza es el padre de Mariana Garza, una de las vocalistas del extinto grupo Timbiriche.

[3] Nota de Pedro Petrowish aparecida en UFO Chile, mencionando como fuente El Mercurio del 23 de octubre de 1954.

[4] Guzmán Rojas Carlos Alberto & Salazar Mendoza Alfonso, Los OVNIs y la aviación mexicana, Grupo Editorial Tomo, México, 2001.

[5] Leslie Desmond & Adamski George, Aterrizaje de Platillos Voladores, Editorial Indo-Hispana, México, D.F. 1955.

[6] Adamski George, Inside the space ships, Abelard-Schuman, New York, 1955.

[7] Ruiz Noguez Luis, Adamski: Cantata a dos voces o Adamski contrapunteado, Edición especial No. 4 de Contacto OVNI, México, 1996.

[8] Citado en Espinosa y Cossio Héctor Enrique, Enigma interplanetario, Editora Ibero Mexicana S. de R. L., México, 1956.

[9] Diego Pérez Ismael, ¿Son los platillos voladores una realidad?, Imprenta Didot S. de R. L., México, 1955.

[10] Espinosa y Cossio Héctor Enrique, Enigma interplanetario, Editora Ibero Mexicana S. de R. L., México, 1956.

[11] Jones William, Platillos Voladores. Realidad y fantasía, Libro Mex editores S. de R. L., México, (¿1957?)

[12] Aum Weor Samael, Naves cósmicas, edición del autor, México, 1957.

[13] Ortiz de la Huerta Carlos, Contactos Extraterrestres en México, Editorial Posada, México, 1976.

[14] Maghella Paschero I. Nirvana, El mensaje de los platos voladores, edición de la autora, México, febrero de 1957.

[15] Una especie de televisión venusina. Nota de LRN.

[16] Pregunta de LRN para los entendidos en estos temas ¿un papel hecho de tal manera podría desprender el aroma que se indica?

Ovnis en México. Década de los 50 (5)

INTERPLANETARY INTELLIGENCE REPORT

Así estaban las cosas hasta ese momento. Teníamos dos cuentos o fraudes totalmente independientes. Uno supuestamente había ocurrido en México, mientras que el otro se ubicaba en Arizona.

Quince años después, en el volumen 1, número 4 de la revista Interplanetary Intelligence Report, órgano del grupo ufológico The Interplanetary Intelligence of Unidentified Flying Objects (IIUFO), de Oklahoma City, fundado en 1957, apareció nuevamente la fotografía mezclándola con la historia de Dimmick. Esta es la razón por la cual todo mundo cree que la fotografía fue tomada en México.

El IIUFO y su revista los dirigía Hayden C. Hewes[1]. Se publicaron un total de 9 números bimestralmente, desde mayo de 1965 hasta septiembre de 1966. En el último número (9) se anunció el cambio de nombre de la revista a International UFO Report, y la unión al consejo editorial de Robert Stiff y Chris Cooper. No se llegó a publicar ninguna revista con ese título. Hubo cambios y reestructuración, lo que llevó a renombrar la organización como The International UFO Bureau (IU-FOB). En enero de 1968 comenzaron a publicar una nueva revista, UFO Analysis Report, que desaparecería en junio de 1969, después de publicar nueve números.

La historia de la fotografía, tal y como la conocemos hoy día, fue tomada de ese boletín ufológico por diversos autores, entre ellos podemos mencionar a Antonio Ribera[2]. Otros, como el argentino Emilio Álvarez Ojea[3] y el italiano Gianni Lucarini[4], habían tomado como fuente a Keyhoe. Por cierto, Lucarini afirmó que en el platillo volador se habían encontrado dos extraterrestres, uno fue hallado muerto y el otro, el de la fotografía, vivió aún unos días.

LA METAMORFOSIS DE UN MITO

La historia se fue modificando con el paso de los años. En lo que todo el mundo estaba de acuerdo era en que la foto había sido tomada en México, así lo afirmaban escritores como Roy Stemman[5], Charles Bowen[6] y Robert Rickard y Richard Kelly[7]. Sin embargo, añadían que el extraterrestre había sido enviado no a los Estados Unidos, sino a Alemania, para ser examinado. Creo que esta versión tiene su origen en otra famosa foto de extraterrestres muy similar a ésta y de la que hablaré más adelante.

No obstante, nadie parecía haberse dado cuenta que los cuatro personajes que aparecen en la fotografía, sin contar al “extraterrestre”, no tienen las facciones ni las características raciales de los mexicanos. Ese era un claro indicio de que la foto no había sido tomada en México.

La misma foto sufrió varias alteraciones. En las primeras investigaciones aparece un “extraterrestre” delgado, plateado, con botas y una especie de calzoncillo que le cubre sus órganos sexuales, y una capa al estilo de Superman. El las fotos más recientes, principalmente en las publicadas por Salvador Freixedo[8] aparece con un gran pene. Obviamente esa no era obra del ex-sacerdote, que lo que menos le interesa es escandalizar para vender sus libros.

Según el conspiranóico de Freixedo, eso se debe a que las autoridades le añadieron dicho apéndice para que “todo el mundo lo tomara a broma y hasta muchas almas pudibundas ni se atrevieran a mirarla”.

En realidad sólo en las obras de Freixedo he visto ese “apéndice”, lo que me hace sospechar que él fue quien modificó la foto, lo que concuerda con su estilo sensacionalista.

El mismo Freixedo comete otro error con esta fotografía. El antiguo sacerdote metido a ufólogo escribió:

“El primer atisbo que se tuvo sobre esto, aunque inmediatamente fue sepultado bajo montañas de desprestigio, fue nada menos que hacia el año de 1940, en Colonia, Alemania. Allí fue donde apareció por primera vez la famosa foto del hombrecito llevado de la mano por dos individuos que parecen agentes del FBI o de la GESTAPO. Tras ellos dos mujeres miran a la criatura con cara de asombro. La foto recorrió el mundo, que para aquellas fechas no había oído todavía nada de extraterrestres ni de otros planetas habitados”.

Como ya hemos visto más arriba, la foto no tiene su origen en Alemania ni fue publicada originalmente en 1940.

Lo más reciente que hemos sabido de la fotografía es que la revista británica The Unexplained afirmó que había sido tomada en Ciudad Netzahualcóyotl, al poniente de la Ciudad de México.

En 1982, la desaparecida Contactos Extraterrestres publicó un comentario de Joseph Allen Hynek[9]:

“Esta foto es un fraude que ha estado presente durante años. Tenemos entendido que se originó en Alemania, y que el supuesto piloto del OVNI estrellado era en realidad un mono al que se le había rasurado el pelo”.

Hynek estaba en lo cierto en lo referente a lo del mono. En realidad esta explicación ya la había dado en su momento Keyhoe y la había retomado Ribera.

Se trataba, en efecto, de un mono Rhesus afeitado, vestido con un “traje espacial” (gorro, capa, calzones y botas) y pintado de color aluminio. Lo que me sorprende es que el padre de la ufología, el experto máximo en OVNIs no conociera los trabajos de su compatriota Keyhoe y siguiera afirmando que la foto era original de Alemania. Bueno, en realidad no me sorprende mucho ya que Hynek era bastante menso.

Por su parte, Timothy Green Beckley, editor de UFO Review, declaró:

“La fotografía fue trucada en Alemania y tenía como objeto el ser una pura broma. Pero pronto mucha gente la empezó a tomar en serio, incluyendo al FBI, que sólo hasta hace poco la reportó como falsa. Había sido mandada al gobierno como un documento que probaba el hecho de que los alienígenas están entre nosotros”.

Otras investigaciones reportan el caso de Ray Dimmick y la foto del “marcianito” como fraudes; algo que ya se sabía desde la década de los cincuenta[10][11].

LA CONEXIÓN ALEMANA

En realidad el siguiente caso poco tiene que ver con la ufología mexicana. La única razón de traerlo a colación en estas páginas es la constante mención del origen alemán de la foto del “marcianito”.

El 22 de mayo de 1950 un informador desconocido entregó una curiosa fotografía al agente John Quinn, de la oficina territorial del FBI, en Nueva Orleáns, afirmando que había la comprado a otro individuo por la suma de un dólar, y que “la ponía en manos del gobierno”, porque representaba “a un hombre de Marte en estados Unidos”.

Se trataba de un evidente truco fotográfico y para los agentes del FBI no les fue difícil investigar que su origen había sido una revista publicada en Weisbaden, Alemania.

En la fotografía puede apreciarse un curioso ser “extraterrestre”, de un solo pie en forma de pedestal y cubierto con una especie de máscara antigás. El “hombrecito”, de aproximadamente 1.10 metros de altura, estaba flanqueado por dos policías militares. Uno de ellos le toma la mano (una mano palmeada), mientras que el otro sostiene un recipiente conectado, a través de un tubo, con la máscara antigás. Se supone que era un superviviente alienígena de un accidente OVNI.

No se pudo determinar las identidades de los soldados retratados, ni la localización de la base militar, donde se pretende fue tomada la fotografía.

La foto no se dio a conocer entre los medios ufológicos americanos sino hasta treinta años después, en 1979, cuando Barry Greenwood, del Citizen Against UFO Secrecy (Ciudadanos Contra el secreto de los OVNIs), CAUS, aprovechando el Freedom of Information Act (Acta de Libertad de Información), FOIA, solicitó copia de este documento al FBI. Fue así como, tiempo después, el grupo ufológico UFO Information Network (UFOIN) obtuvo esta prueba de la “visita de seres alienígenas a la Tierra”, que luego sería publicada por William L. Moore en el libro del cual sería coautor junto con Charles Berlitz[12].

No sabemos si el FBI sólo proporcionó una copia fotostática, o si Moore, al darse cuenta del evidente truco fotográfico trató de engañar a sus lectores publicando una fotocopia del documento para maquillar un poco las manipulaciones del laboratorio fotográfico.

SE DESCUBRE EL FRAUDE

Doce años más tarde, la revista italiana de ocultismo Il Giornale dei Misteri, en su número de octubre de 1991, publicaba la explicación del caso. Se trataba de una fotografía publicada originalmente en el rotativo Weisbadener Tagblatt, el 1 de abril de 1950. La fotografía ilustraba un artículo del periodista Wilhelm Sprunkel que reseñaba cómo un plato volador había sobrevolado la ciudad de Weisbaden, y de la forma en que había sido capturado el piloto de esa “nave espacial”, por los soldados norteamericanos estacionados ahí en aquella época.

El extraterrestre había sido trasladado al Hotel Neroberg, de la misma ciudad, y mantenido ahí durante dos días, siendo sometido a diversos análisis e interrogatorios.

El artículo venía acompañado por dos fotografías. En la primera aparecía el platillo volador sobrevolando la torre de la catedral de Weisbaden. La segunda mostraba al “marcianito”.

Los oficiales norteamericanos acantonados en Weisbaden tomaron con escepticismo la historia. Dos días después comprobarían que habían tenido razón.

La edición del 3 de abril del Weisbadener Tagblatt aclaraba a sus lectores que todo había sido una broma del día de los inocentes, que en los países sajones se celebra el 1 de abril (April fool’s day).

La foto del platillo volador sobre la catedral no era sino el reflejo de la luz de una fuente sobre un cristal, y el alienígena era el producto de un cuidadoso fotomontaje en el que un niño, que aparecía originalmente en la foto, fue retocado y convertido en extraterrestre de un solo pie.

Al parecer la idea de la broma había tenido su origen en las declaraciones de Ray Dimmick sobre el supuesto platillo volador que se había estrellado en las inmediaciones de la Ciudad de México.

Pero, si los alemanes se habían basado en un reporte originado en los Estados Unidos, los norteamericanos les regresaron la pelota plagiando la idea del reportaje, tan sólo dos meses después. En la versión americana los sucesos habían ocurrido en Arizona y también se publicaban dos fotografías: la del platillo volador (esta vez sobre el desierto, en lugar de sobrevolar una catedral), y la del “marcianito” (custodiado por agentes del servicio secreto, en lugar de policías militares).

Sin embargo, los ufólogos crédulos, como siempre, habían llegado tarde a la fiesta. La explicación a este caso ya se conocía desde 1981. En aquel entonces James E Oberg, asesor de la NASA y miembro del Committee for the Scientific Investigations of Claims of the Paranormal (Comité para la Investigación Científica de los Reclamos de lo Paranormal), CSICOP, estaba preparando la publicación de uno de sus libros[13], cuando contactó con Klaus Webner, quien había descubierto que todo había sido un fraude del periódico alemán. Se trataba de la foto del hijo del fotógrafo Peter Scheffler, quien había llevado al niño a la Base Norteamericana de Weisbaden para fotografiarlo con los policías militares y luego hacer el fotomontaje del “extraterrestre”.

El extraño aparato conectado a la máscara antigás del “extraterrestre” no era más que el depósito extra de combustible que se coloca en la parte trasera de los jeeps. Existe otra fotografía de esa misma secuencia en la que aparece el vehículo militar y que demuestra lo anterior.

En definitiva, la foto del “marcianito” de Weisbaden no era más que una broma perpetrada el día de los inocentes.

Continuará…


[1] Este personaje estaría involucrado en otro caso de OVNI-Crash. En la década de los noventa intentó obtener permiso para inhumar, o mejor dicho, para desenterrar al “extraterrestre” de Aurora.

[2] Ribera Antonio, Platillos voladores en Iberoamérica y España, Plaza & Janes, Barcelona, 1968.

[3] Álvarez Ojea Emilio, Confirmado, llegaron los OVNIs. Los platos voladores existen, Lasserre Editores, Buenos Aires, 1978.

[4] Lucarini Gianni, Los extraterrestres existen, Editorial ATE, Barcelona, 1976.

[5] Stemman Roy, Visitantes extraterrestres, Editorial Noguer, Barcelona, 1976.

[6] Bowen Charles, Platillos volantes ¿De dónde proceden?, en “Humanoides, Editorial Debate, Madrid, 1986.

[7] Rickard Robert & Kelly Richard, Photographs of the unknown, New English Library, London, 1980.

[8] Freixedo Salvador, La amenaza extraterrestre, Editorial Posada, México, 1991.

[9] Anónimo, La verdad sobre la foto del ovninauta achicharrado, Contactos Extraterrestres, No. 139, 28 de abril de 1982.

[10] Clark Jerome, A catalog of early crash claims, International UFO Reporter, Jul-Aug, 1993.

[11] Randle D. Kevin, A history of UFO crashes, Avon Books, New York, 1995.

[12] Berlitz Charles & Moore L. William, The Roswell Incident, Berkley Books, New York, 1988.

[13] Oberg E. James, UFOs & Outer space mysteries. A sympathetic skeptic’s report, Donning, Norfolk Va. Beach, 1982.