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¡HE DESCUBIERTO Z! Final

DUDA

Durante cientos de años se han registrado en todo el mundo reportes de lluvias rojizas, que algunos identifican con la sangre. Hoy sabemos que las tormentas de polvo son abundantes productoras de residuos aéreos. No es insólito que Europa reciba lluvias de polvo procedentes del Sahara. El 28 de enero de 1983, por ejemplo, llovió “sangre” sobre Austria. Los meteorólogos de la central de observación de Viena encontraron que se trataba de arena del Sahara llevada al Atlántico Oriental por un anticiclón, de donde, como nube de polvo gigantesca, se trasladó por un ciclón de las Azores hacia Europa Central. En marzo de 1901, un volumen de polvo del Sahara, calculado en dos millones de toneladas, cayó sobre el norte de África y el sur de Europa. Dos años más tarde, en febrero de 1903, el caído sobre Gran Bretaña se calculó que ascendía a diez millones de toneladas. En muchas ocasiones el polvo sahariano ha caído en forma de lluvia de barro o nieve rojiza sobre gran parte del sudoeste de Europa.

En América ocurre un fenómeno similar. Durante las sequías que padeció América del Norte en la década de los treinta, el viento levantó una vez diez millones de toneladas de polvo en el corazón del continente. En ocasiones fuertes vientos arrastran el polvo en dirección Este, unos 2,900 kilómetros hasta los cielos nubosos de la costa Atlántica.

Australia también aporta casos de este fenómeno. El 14 de noviembre de 1902 llovió barro en tasmania. El fenómeno se atribuyó a los torbellinos australianos. El rojo polvo volvió a caer ahí en febrero del año siguiente, a un promedio de cincuenta toneladas por milla cuadrada. El material, según se dijo, parecía indistintamente polvo de ladrillo vivamente coloreado, café claro o chocolate, muy suave al tacto y ligeramente iridiscente y gris; era también color de orín, simplemente rojo, amarillento, café o teñido de rozado.

Lluvias verdes, azules, negras y amarillas han también caído a la tierra, pero todas ellas tienen una explicación satisfactoria: por lo regular se debe a la presencia de microorganimos que imparten diversos colores a las aguas. En otra ocasión les dedicaremos un artículo más extenso.

Pero Fort no se preocupó de la Sociedad Forteana, él tenía otras cosas qué hacer. Estaba ocupado con su siguiente libro, Wild Talents (Talentos salvajes), que le habían encargado otra vez Kendall y Sussman. Lo termina en 1932. El libro trata de las capacidades ocultas o psíquicas de los seres humanos. Cansado y muy débil es internado en el Royal Hospital del Bronx, en donde muere el 3 de mayo de 1932, a la edad de 58 años. Incluso hasta sus últimas horas siguió tomando notas. La nota postrera decía: “Dificultad al afeitarme. Lugares desolados ante mí”.

Talentos salvajes se publicaría pocas semanas después del deceso. Su herencia fueron los cuatro libros que publicó y más de 60,000 fichas de anomalías extraídas de revistas científicas.

Ese mismo año, muerto su héroe, Thayer se mudó a Hollywood para trabajar como guionista de películas. No le fue muy bien. Hacia 1936 le escribe a Dreiser que quiere comenzar a publicar las notas de Fort en una revista de la sociedad. La Fortean Society Magazine comienza a publicarse 1937, pero Dreiser se retira y ese año sólo se publican dos números. La tercera edición aparecería hasta 1940. El siguiente año se publicarían las obras completas de Charles Fort.

En la edición de enero de 1942, Thayer acusó al presidente Roosvelt de estar coludido con Japón. Woollcott renuncia a la sociedad por este incidente y pronto lo seguirían casi todos. Sólo se quedaría Wilson. Para sustituirlos, Thayer aceptó entre sus filas a BJS Cahill, quien diseñó el “Butterfly Map” del mundo, Iktomi, un nativo americano; Alfred Korzybski, autor de la Semántica General; Henry Clifford Stuart, economista excéntrico, Alfred Drayson, la feminista Caresse Crosby, el escritor Abraham Merritt y al príncipe hindú Kanhayalal Gauba. Todos ellos formaban la “Universidad Forteana”. Además cambió el nombre de la revista: Doubt (Duda). Esta revista fue durante casi 20 años el órgano informativo de la Sociedad Forteana. Se dejó de publicar en 1959 después de 61 números.

El motor de la sociedad forteana era Thayer quien, al igual que su ídolo, tenía ideas extravagantes. Decía que la defensa civil era un fraude, que los detectores de mentiras eran broma y las tonsilectomías causaban poliomielitis. Para él la vacuna de Salk era una “pócima repugnante”. Ambas guerras mundiales eran meros fraudes, una conspiración entre los aliados y el eje. La energía atómica era broma, porque no existían los átomos. El Sputnik era una falsificación. Los ovnis eran un invento de los militares para elevar el presupuesto de la defensa. Los periódicos imprimían solamente mentiras. Las licencias de matrimonio deberían ser suprimidas: “Exigir un permiso para las relaciones sexuales hace del estado un proxeneta”. La religión es un timo. No hay oro en Fort Knox. La vacunación y la fluoración causan enfermedad. El transporte aéreo debe ser suprimido -es inseguro, y nadie hace nada de mérito con el tiempo ahorrado. Y toda la investigación y expediciones científicas son fraudes desvergonzados para robar el dinero de los contribuyentes.

Escribió una novela sobre la vida de Mona Lisa, de 46,000 páginas, de las cuales sólo se publicaron los tres primeros volúmenes (de 21 proyectados), con el título Mona Lisa Primera parte: El príncipe de Taranto. Pero como es obvio no tuvo ningún éxito comercial.

En Doubt se dieron a conocer varios de los que posteriormente se convertirían en la crema y nata de la magufería americana. Eric Frank Russell, autor de Great World Mysteries (1957); Vincent Gaddis, inventor del mito del triángulo de las Bermudas; e Ivan Sanderson, quien impulsaría la criptozoología.

Los Forteanos quedaron sin una sociedad hasta 1965, cuando Ron y Paul Willis comenzaron la International Fortean Organization (INFO), aún floreciente en Baltimore bajo su presidente actual, Phyllis Benjamin. Estos nuevos forteanos editan la revista INFO Journal (Revista de Informaciones Forteanas), que se sigue editando en la actualidad. Año con año se reúnen en su conferencia anual FortFest, a donde invitan a los magufos de moda: John Mack, Richard Hoagland, Bud Hopkins

Fort hizo escuela. Se han editaron varias revistas con temas netamente forteanos, tales como The Fortean Society Magazine, Doubt, Info, Pursuit, órgano de la Society for the Investigation of the Unexplained (Sociedad para la Investigación de lo Inexplicado, SITU), Fortean Studies, The Anomalist y, en cierta forma, Fate. O las francesas, Gazette Fortéenne, Anomalies. Y la mexicana Duda. Pero ninguna ha tenido los alcances y la calidad de la revista inglesa Fortean Times. Sin embargo, tanto Fort como sus alumnos trabajaron sólo con reportes y recortes de periódicos. Muy pocos de ellos hicieron verdadera investigación de campo. Debido a esto nunca pudieron comprobar la veracidad de los famosos “hechos malditos”.

Los reportes subían y bajaban o iban y venían mencionando, por ejemplo, fantasmagóricas lluvias de Fafrotskies (de las siglas en inglés de Objetos que Caen del Cielo) tales como monedas, piedras, ranas, hielo, sangre, etc., objetos que se encuentran en lugares en donde no deberían estar. Relatos extraordinarios que parecen desafiar las leyes de la naturaleza. Estas eran las herramientas de trabajo de Charles Fort. Abundan los ejemplos: lluvias no confirmadas de monedas en la región de Gorki, Rusia el 17 de junio de 1940, caída de una piedra (¿meteorito?) de unos 700 gramos en la casa del señor Joe Bloomer en Aston Birmingham, Inglaterra, posibles meteoritos caídos el 12 de julio de 1975 en Tongres de Etterbeek, Bélgica, o las leyendas que cuentan que en la región de Bijori, India, caen perlas con su respectivo orificio para armar un buen collar.

Los forteanos mantuvieron en jaque a los meteorólogos con toda esta serie de reportes de lluvias malditas. La situación se prolongó durante años y esto se debió a que ni uno ni otro grupo hizo investigación para establecer la verdad o falsedad de los hechos.

Después de la Segunda Guerra Mundial y gracias al gran desarrollo en los modelos matemáticos para el tratamiento de los problemas atmosféricos, al descubrimiento de nuevas técnicas de medición, a la disponibilidad de aparatos más potentes y a la disponibilidad de personal capacitado en las universidades, los geofísicos pudieron estudiar de una manera más completa la atmósfera en la que estamos inmersos y los fenómenos atmosféricos que en ella ocurren.

Sólo se conoce un caso que fue investigado de primera mano, aunque no in situ, por Charles Fort. Se trata del llamado “Incidente Dundas”, ocurrido en Canadá en febrero de 1926. Por esas fechas Fort se encontraba en Inglaterra y conoció el incidente gracias a un cable de noticias.

El reporte original fue publicado el 27 de febrero en el Daily Star y decía:

“¿Los peces cayeron del cielo?

“Dundas busca explicación del supuesto fenómeno -¿Broma de un muchacho?

“Dundas, 26 de febrero –Al igual que en muchos otros pueblos la lluvia cayó aquí ayer por la tarde, y varias horas después los residentes se asombraron al observar pequeños peces, del tamaño de los charales, cerca de la vecindad de las calles de Victoria y del mercado. Los peces, se dijo, no vinieron de las alcantarillas, ni se lavaron de la cala, que pasó a través de la ciudad.

James W. Dickson, residente de la ciudad, cree que los peces cayeron con la lluvia del cielo. Él recogió especimenes y se propone buscar la opinión científica para el fenómeno.

“Profesor B. A. Bensley de la universidad de Toronto, declara que es inverosímil que los peces cayeran del cielo. ‘Mi opinión es que algún muchacho pequeño consiguió estos peces de alguna manera y los tiró en la calle’, dijo”.

Fort escribió al Daily Star de Toronto, mencionó sus libros, recortes e investigaciones y consiguió que los redactores se pusieran investigar. Los resultados aparecieron publicados el 16 y el 20 de marzo:

“Los charales de Dundas

“El 26 de febrero un fenómeno notable fue divulgado en Dundas, Ontario. Después de una fuerte lluvia de invierno se formó un charco en una de las calles principales, y en el se vieron una gran cantidad de charales muertos. Estos pequeños peces habían venido evidentemente del cielo con la lluvia. No hubo desbordamiento de ningún lago, corriente o alcantarilla que hubiera podido traerlos.

“El notable incidente apareció en la prensa de Toronto, fue transmitido a todos los periódicos en América, cablegrafiado a Londres, traducido y enviado a París, Berlín y Roma.

“El día siguiente The Star, investigando el caso, fue capaz de dar con una explicación simple del incidente. El Sr. Robert Manning de Dundas había planeado ir a pescar a través de los agujeros en el hielo. Él quería ir de pescar el jueves de tempestad, así que el día anterior fue a la puerta de la esclusa cerca del canal hidráulico y sacó una cubeta llena de charales. La fuerte lluvia del día siguiente le hizo posponer su viaje, y como los charales no esperarían, descargó la cubeta en el torrente de agua que fluía a lo largo de la calle. Más adelante un prominente ciudadano, viendo peces muertos en una charca de lluvia que acababa de caer del cielo, concluyó naturalmente que era testigo local de una maravilla.

“Así terminó el misterio. Pero cuando el misterio sale de un asunto, el interés en él termina en cuanto se refiere a las agencias telegráficas y de cable de noticias. Mientras se supuso que esos peces habían caído del cielo, estos eran peces maravillosos y dignos de cablegrafiar a los extremos de la tierra, pero, tan pronto como se supo que habían venido de Bob que había tirado la cubeta y que los había pescado de manera ordinaria en la esclusa de Dundas, ya no había maravilla en ellos. El interés en ellos terminó justo allí. Así que Londres, París, Berlín y Kalamazoo no supieron de la cubeta de carnada y se les dejó pensar en esos peces como que habían caído del cielo. Irán a los expedientes científicos en media docena de idiomas como el Incidente de Dundas.

“El Star ha tenido comunicación con un experto en Londres. Él no ha oído hablar de la cubeta de carnada, él cree que los peces cayeron del cielo, pero, siendo un hombre cauteloso y el autor de un libro sobre tales fenómenos, él busca de nosotros toda la evidencia que se pueda asegurar en cuanto a la autenticidad del incidente. Casi con pesar tendremos que decirle que esos peces nunca estuvieron más altos sobre la tierra que el codo de Bob.

“El experto y el autor que nos ha escrito sobre el tema es Sr. Charles Fort, de 39 (A) Marchmont St., W.C., Londres, Inglaterra. Él nos dice que tiene expedientes de más de doscientos casos de cosas vivas que han caído del cielo. Él apunta que el juez C. B. Montgomery, Oneco, Conn, es una autoridad por su declaración de julio 31 de 1921, sobre un diluvio de pequeñas ranas que cayó sobre un área de varias millas cuadradas cerca de su hogar. El Picayune de New Orleans del 4 de febrero de 1892, informó de una caída de millones de larvas grandes de especies desconocidas en Clifton, Ind. En varios casos, nuestro corresponsal dice que especies desconocidas en esta tierra ha caído del cielo. Refiriéndose al caso de Dundas, Ontario, y no conociendo de la cubeta de carnada de Bob Manning, el autor inglés continúa diciendo en su carta:

“’Puede que no todas las aguas de superficie en Canadá en febrero 27 estuvieran congeladas, sino ciertamente proporcionaron charales donde no estaban disponibles. Éste es el punto sobre el cual estoy buscando información…. Parece increíble que los charales de Dundas tuvieran su origen en algún lugar de Canadá, o habrían podido ser llevados de un punto meridional lejano, sin dispersión. A la mayoría de las mentes les parecerá increíble que las criaturas cayeran a la tierra de un cuerpo de agua de alguna parte en el espacio más allá de esta tierra, porque el espacio interplanetario se supone es intensa, si no absolutamente, frío. Tengo muchos datos que indican otra cosa’”.

“A donde quiere llegar el Sr. Charles Fort es a esto: Si los charales de Dundas, las ranas de Connecticut y las larvas de Indiana cayeron del cielo y vinieron de otro mundo a éste, las ideas entonces aceptadas sobre el espacio son incorrectas y puede ser que sea posible volar de este planeta a otro. Los charales de Dundas no lo demuestran. Fueron llevados dentro de una cubeta al lugar en donde fueron encontrados. En cuanto a las ranas de Connecticut, sin duda, hubieran sido completamente explicadas si hubieran sido correctamente investigadas en su tiempo, y no habría ninguna maravilla tal como los charales de Dundas si no se hubiera dado una explicación simple en cuanto a cómo sucedieron y donde fueron encontrados”.

El segundo artículo decía:

“Cuando se comienza un tejido

“Se ha dicho a menudo que un informe falso puede viajar tan rápidamente que la verdad nunca puede alcanzarlo. Con todo, no es solo una cuestión de velocidad. El informe falso es a menudo sensacional e interesante, mientras que la verdad es generalmente simple y prosaica, de modo que la gente que excitada repite y así ayuda a circular el informe falso, no encuentra el informe verdadero cuando habla de ello.

“Si un hombre oye un informe falso y lo repite a otros y entonces aprende que es falso su actitud es la de censurar a los que le contaron la historia, pero él no se culpa por transmitirla a otros. Un lector nos envía el extracto siguiente de un periódico inglés, el Chronicle and Mercury de Suffolk del 5 de marzo:

“’Los periódicos canadienses publican un despacho de Dundad en Ontario, indicando que numerosos charales se han encontrado en los travesaños de las ventanas del tercer piso, y también nadando en agua medio congelada de una zanja. La teoría local es que los charales cayeron del cielo durante una tormenta con viento y lluvia”.

“Dundad significa Dundas y ésta es la historia de los charales que Robert Manning pescó en la presa, y llevaba a casa en un cubo, con la intención de usarlos como carnada para pesca a través de agujeros en el hielo, pero los tiró al día siguiente por una fuerte lluvia, por lo que decidió abandonar el viaje y tirar sus pescados en la zanja. Se supuso que los peces habían caído del cielo, hasta que la investigación demostró de dónde habían venido realmente.

“Pero la historia original hizo tal progreso que la explicación probablemente nunca la alcanzará. Ha hecho no sólo progreso, sino que ha ganado tamaño y nuevas características. Los charales muertos están, en la historia antedicha, vivos y nadan y no solamente en el charco, sino algunos de ellos en los travesaños de las ventanas de departamentos a tres niveles de altura. Sin duda en alguna parte se está repitiendo el incidente con añadidos de que los peces fueron capturados en cestas en las azoteas de las casas en todas partes de la ciudad”.

CHARLES HOY FORT Y EL FORTEANISMO

Pero ni el incidente de Dundas le pudo convencer de que las historias sobre lluvias de animales parecen no tener una base firme. Cuando sus apologistas más astutos insisten en que él no era el archienemigo de la Ciencia que nos han querido hacer ver, sino el enemigo de los científicos que olvidan el carácter efímero del conocimiento, sólo están enfatizando un aspecto del Forteanismo. Es cierto que ninguna teoría científica esta fuera de toda duda. También es verdad que los “hechos” científicos están sujetos a revisión final de los nuevos datos aún sin descubrir. Pero también es cierto que las teorías científicas están dadas dentro de ciertos niveles de confirmación. Es decir, son contrastables al modo de Popper. Fort pasó por alto este hecho elemental y su ceguera constituye el lado espurio y falso del Forteanismo.

Fort nunca aceptó las explicaciones científicas, y aún cuando sus libros se basaban en reportes aparecidos en la literatura científica, los presentaba fuera de contexto y de tal manera que intensificaba el aspecto “insólito” del suceso. Veamos algunos ejemplos sacados de las mismas obras de Fort, en los que vemos meteoritos, auroras boreales, espejismos y otros fenómenos naturales reportados de manera exagerada y fantasiosa.

“El 12 de agosto de 1892, muchas personas vieron resplandores en el cielo de Inglaterra[2]. En Manchester, eran como señales, y tan distintos a lo que comúnmente se conoce como ‘auroral’ que Albert Buss los confundió con los rayos de un faro. Fueron vistos en Dewsbury; los describió un corresponsal en English Mechanic: ‘Yo nunca había visto una aurora boreal igual’. En Loughborough se informó que eran ‘relámpagos rápidos’”.

“En el New York Tribune, del 1 de enero de 1910… se publica un despacho de Huntington, Virginia Occidental, fechado el 31 de diciembre de 1909: ‘Tres grandes luces de dimensiones casi uniformes aparecieron muy temprano en el cielo, en la vecindad, el día de hoy. Joseph Green, un granjero, declaró que eran meteoritos, y que habían caído en su granja’”.

“En junio de 1801… el espejismo de una ciudad desconocida fue visto, durante más de una hora, en Youghal, condado de Cork, Irlanda… Era una representación de mansiones rodeadas de arbustos y cercas blancas… había bosques al fondo. En octubre de 1796, se vio claramente durante media hora en Youghal un espejismo: tenía la forma de una ciudad amurallada. El 9 de marzo de 1797 fue visto un espejismo que representaba una ciudad amurallada”.

“El 18 de agosto de 1880 una espesa nube negra apareció sobre el río Havre. La nube estaba compuesta de millones de moscas. Miles de insectos invadieron Inglaterra en 1869. En 1870 Inverness, en Escocia fue invadida por millares de pequeñas arañas rojas que tapizaron los tejados, calles y ventanas de la ciudad”.

“Era una noche oscura de 1766. De repente, del firmamento se desprendieron brillantes estrellitas que comenzaron a volar. Volaban muy bajo, al ras de las calles. La gente supersticiosa decidió que a París la visitaban ‘espíritus’. Pero a los que no creían en esas cosas les alarmaban temores más reales: ¡no vaya a ser que esas lucecillas prendan fuego a París!

“Los científicos del Jardín Botánico tranquilizaron a todos muy pronto: las inquietas estrellas resultaron ser escarabajos, grandes luciérnagas tropicales de la especie que en Cuba llaman cocuyos. Nadie sabe cómo llegaron a París”.

Para beneplácito de los seguidores de Fort, los hechos malditos siguen ocurriendo. No hay más que revisar los periódicos para encontrarnos con despachos de prensa como el siguiente cable de UPI, fechado el 8 de junio de 1987:

“Llovieron peces en su jardín.

“Londres. ‘Había oído que llovieran gatos y perros’, comentó Ron Langton, pero en su jardín había peces llovidos del cielo. Langton, de 67 años, encontró 5 lenguados y un romero en su jardín del este de Londres después de una tormenta días atrás. Los expertos conjeturaron que los peces llovidos fueron arrastrados hacia las alturas por un remolino que los recogió del río Tamesis, a ocho kilómetros de distancia. Habrían habido más peces para que Langton contara pero, dijo, su gato se comió a varios antes que él los recogiera. ‘Este es el primer incidente registrado de peces voladores en Londres, aunque ha ocurrido en otras partes del mundo’, señaló un vocero del Museo de Historia natural. ‘Los vendavales pueden levantarlos y llevarlos hacia las nubes’.

Está también el caso del pueblo hondureño de Yoro en el que se tienen registros de lluvias de peces desde hace unos 100 años. Yoro es un vocablo de la lengua tol, hablada por los tolopanes o xicaques, que significa “Centro del corazón”. El fenómeno se presenta entre junio y julio. Incluso hay un festival dedicado a la lluvia de peces.

De julio a septiembre del 2001 la región de Kerala, al occidente de la India recibió continuas lluvias de un material rojizo. Algunos hablaron de sangre. Los análisis mostraron restos de bacterias y hongos.

Hoy a casi sesenta y cinco años de formada la Fortean Society, dos de sus principales propósitos escritos en el acta de su fundación (el 8 y el 9) han sido enterrados. La misma Sociedad forteana, que no era más que una broma, debió haber sido enterrada a la muerte de Fort. No era más que una extensión de los clichés de Fort. Charles Fort dudaba de todo, incluyendo sus propias especulaciones. Al final de sus días Fort escribió: “No creo en nada de lo que he escrito”. Pero es importante recordar que tampoco creía en nada de lo que había leído. Pero la frase más importante que ha sido pasada por alto fue una nota que le escribió a Thayer y que decía:

“Yo… obviamente estoy ofreciendo todo lo que hay en este libro como ficción, como Los viajes de Gulliver, El origen de las especies[3] y también La Biblia”.

Si pudiéramos preguntar a Fort porqué hizo tanto mal a la ciencia y a la humanidad, tal vez nos respondería lo mismo que a su padre: “Sólo por diversión”.

En este clip vemos el tercer libro de Charles Fort en la línea de lo insólito: Lo!

Frontis en el Astounding Stories para la primera parte del libro de Fort.

Talentos salvajes, el libro póstumo de Fort.

La colección completa de los libros de Fort.

Caresse Crosby, la inventora del primer brasier.

Diversas fotos y caricaturas de Abraham Merritt y Eric Frank Russell.

Ivan T Sanderson en la portada de uno de sus libros.

Portadas de Doubt de septiembre a noviembre de 1934.

La mejor biografía de Fort es la escrita por Damon Knight.

Louis Kaplan también escribió una biografía de la “Foca del Bronx”.

Pintura de Roque Zelada: “Lluvia de peces”, basada en los relatos de lluvias que año con año se dan en el pueblo de Yoro, Honduras.

Lluvia de peces en Yoro, Honduras.

Incluso un hotel del pueblo ha bautizado su restaurante con el nombre de Lluvia de peces.

Material recogido de las lluvias de Kerala, ya desecado.

Fort murió el 3 de mayo de 1932. Sus restos descansan en el cementerio de Albany.

THE END

REFERENCIAS

Fort Charles Hoy, Charles Hoy Fort’s Short Stories. Editado por Mr. X, Wolfe Island, Ontario, (January) 1995.

Fort Charles Hoy, El Libro de los Condenados, Ediciones Dronte, Buenos Aires, 1974. Traducción de Domingo Santos. Publicado originalmente por Romeu, Barcelona, 1970. Reimpreso por CS Ediciones, Buenos Aires, 1992.

Fort Charles Hoy, Lo!,

Fort Charles Hoy, Nuevos mundos, Editorial Posada, México, 1985. Traducción Carlos Valdes.

Fort Charles Hoy, Wild Talents,

Gardner Martin, Fads and Fallacies in the name of Science, Dover Publications, Inc., New York, 1957.

Kaplan, Louis. The Damned Universe of Charles Fort, Autonomedia, Brooklyn, NY, 1993. Traducción inglesa de Witzenschaftlich Weltbetrachtungen. Das verdammte Universum des Charles Fort, Gatza Verlag, Berlín, 1991.

Knight, Damon. Charles Fort: Prophet of the Unexplained, Doubleday & Co., Garden City, New York, 1970. Introducción de R. Buckminster Fuller.

Moskowitz, Sam. Charles Fort: A Radical Corpuscle, Newark, New Jersey, 1976.

Pauwels Louis y Bergier Jacques, Un maestro del realismo fantástico: El increíble Charles Fort, Planeta, No. 15, Editorial Sudamericana S.A., Buenos Aires, 1967.

[1] Los conspiracionistas continúan siendo parte de la comunidad magufa.

[2] English Mechanic, Vol. 56.

[3] Ni siquiera en su declaración final pudo dejar de atacar a la ciencia.

Autopsia Extraterrestre: La Película

Autopsia extraterrestre

Los mejores amigos Ray y Gary están a punto de revelar algo fuera de este mundo….

Bien, no exactamente.

Cuando Ray Santilli (Declan Donnelly) y Gary Shoefield (Ant McPartlin) llevan a los EU su búsqueda de algunas viejas películas de Elvis para el DVD de Ray, tropiezan involuntariamente con algo más rentable.

Presionando a Gary para que pague el viaje, Ray corre un gran riesgo cuando persuade a su amigo de ayudarle a conseguir los fondos para pagar por una vieja película militar americana que él piensa que podría conducir a un gran negocio.

Y él podría tener razón, ya que esto no es ninguna vieja película militar ordinaria… ¡¡¡es una autopsia secreta de un ser extraterrestre no identificado!!!

Suena un poco loco, pero el viejo camarógrafo (Harry Dean Stanton) que filmó las asombrosas escenas en 1947 es mortalmente serio, y Gary pronto está a bordo y buscando a los tontos que puedan aportar el efectivo.

Pero regresando a Blighty, el dúo descubre que la película se ha desintegrado, y cuando tienes apuntándote a un feliz barón de la droga como Laszlo Voros (Gotz Otto) como tu expectante financiero, es un GRAN problema.

Así que, naturalmente, solo hay una cosa por hacer… ¡una reconstrucción!

Los valerosos amigos reclutan precipitadamente un equipo de filmación bastante torpe, dirigido por su amigo, el rey del kebab, que también es camarógrafo de bodas de medio tiempo Melik (Omid Djalili), y en un burdo escenario montado en uno de los cuartos del departamento de la hermana de Gary, comienzan a darle vida al pasado paranormal.

¿Pero engañarán a los correosos medios, a los especialistas de ovnis, y lo más importantemente, al sediento de sangre Laszlo, cuando muestren su obra maestra al mundo?

Basado en una de las teorías más grandes de conspiración del siglo veinte, la autopsia extraterrestre convertida en icono cómico por el dúo Ant y Dec, por primera vez para la pantalla grande.

Con el aclamado director de Shameless and Phoenix Nights Johnny Campbell a la cabeza, el extraterrestre de Ant y Dec es apoyado por un reparto estelar, incluyendo el legendario Harry Dean Stanton, el cómico Omid Djalili y el incomparable Jimmy Carr.

La autopsia extraterrestre será emitida en cines el viernes 7 de abril. Certificado: 12A.

TM & © 2006 Warner Bros. Entertainment Inc. All rights reserved.

Vea el trailer aquí:

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¡HE DESCUBIERTO Z! (y IV)

TALENTO SALVAJE

Fort se hunde cada vez más en la depresión, pero finalmente toca fondo. La suerte le cambia. Muere su tío Frank Fort dejándole una herencia que lo deja libre para dedicarse a su pasión. Charles se lo cuenta a Dreiser en su propio estilo, en una carta fechada el 3 de junio de 1916, mencionando de pasada el snobismo de Annie:

“Mi querido Dreiser:

“Usted es una buena persona, y niego –aunque no absolutamente- que exista una investigación secreta en cuanto a ‘X’. Ese libro está en sus manos, y no necesito toda la evidencia que tengo, de todo lo que usted ha estado haciendo por él. Es ‘Y’ el que me está incomodando. Esto es en parte debido a una gran calamidad que ha caído sobre mí.

“Después de enviarle ‘Y’, comencé a coleccionar datos, y ahora tengo tantas evidencias que deseo escribir toda la cosa completa. No he descubierto nada realmente nuevo, pero tengo datos que refuerzan casi todas las evidencias de ‘Y’[1].

“Pero, como digo, hay una gran desgracia. Tengo solo unos pocos meses más en las actuales circunstancias, y debo darlos a ‘Y’.

“Mi tío murió el domingo pasado. Pero eso no es lo peor. Lo peor es que mi esposa, la mejor y más provechosa mujer del mundo, se ha hecho una snob. Ella insiste que ahora debo vestir siempre una camisa limpia. Mi querido Dreiser, compadécete de mí; Debo limpiar mis zapatos -pero debo salir por la puerta de una humilde casa.

“Mi querido Dreiser, por veinte años, he vivido con extraños dioses ortogenéticos, que no son snobs; quienes crecen en establos, basureros y casas humildes. Si los abandono, ‘Z’ nunca será escrito, porque fue del mismo gran dios Syntheticus, del que derivé ‘X’ e ‘Y’. Pero ahora Amorpha, que, siendo femenina, desprecia los basureros y las casas humildes, que en el pasado me pasó por alto, en tres o cuatro cuartos y un baño, me tendrá a su misericordia. Este asunto de un cuarto de baño me está rompiendo el corazón; mi esposa insiste, pero ella está jugando justo en las manos de Amorpha. Pienso en el desprecio de los extraños dioses ortogenéticos, si me ven siempre en una tina de baño. Hay solo una oportunidad: que la vista pueda afectar solo a Amorpha para que ella no sea cruel conmigo.

“No, estoy condenado. Ahora debo tomar mi lugar entre peluqueros y policías y bomberos y sus esposas, o de hecho convertirme en miembro de una clase que en el pasado era lejana, y estaba sobre mí. No les gustaré a los ejecutores de la voluntad de mi abuelo[2], sin embargo han venido, y no me darán un centavo; todavía tengo algunos meses de comunión con los extraños dioses ortogenéticos; y ese tiempo se lo daré a ‘Y’.

“Entonces perderé mi alma literaria. Hay otra parte del estado que viene a mí tras la muerte de una tía mía; aquí ha habido tan mala gestión que tendré que vestir traje. Hablaré con los abogados; los extraños dioses ortogenéticos nunca me perdonarán por eso.

“Ruegue por mí. Haga que las masas recen por el descanso de mis aspiraciones. Puede ser que, por medio de las viejas camisas que subrepticiamente oculté a mi esposa, y revolcándome en el piso, cuando ella no este mirando, pueda propiciar a Syntheticus y al todavía gran dios Equalization; o pueda ir al baño sólo a salpicar en el agua, y a hacer ruido, pero no realmente ir al baño.

“No sé. Estoy afligido por esta calamidad. Lea ‘Y’. Será una experiencia.

“Charles Fort”.

Pero finalmente acepta el snobismo de su esposa y se muda de casa, al 445 West 43rd St. En una carta sin fecha se lo comenta a Dreiser y le invita a que lo visite:

“¡Dreiser!

“¡Hail!

“Me he mudado. Los extraños dioses ortogenéticos me han mudado. Estoy arriba en la parte superior de una casa. Porqué vivo en un piso superior es un secreto, pero pienso que usted puede adivinar. Soy lo más terriblemente exclusivo pero me permito invitarlo. Venga arriba y véame. Le compraré una cerveza y un poco de queso.

“Hay extraños dioses ortogenéticos.

“¡Hail!”

Mientras tanto sigue sin encontrar editor para su libro. En otra carta sin fechar, dirigida a Dreiser menciona el nombre de uno de los editores que revisó El libro de los condenados:

“¡Dreiser!

“Soy un alma perdida. Los extraños dioses ortogenéticos me han abandonado. O nunca escribiré otra vez, o no me permitirán escribir otra vez hasta marzo 13 de 1918.

“Carl Brandt me envió + de ‘X’ e ‘Y’. Dijo que para él ‘X’ está hecho de detalles y de pedacitos impresionistas, pero que no podía encontrar ningún diseño en su totalidad, que aunque el libro le llegó fuertemente recomendado, él no podía regresarlo porque no podía ver ni siquiera cuál es su tendencia. Él desea una lista de los editores que han rechazado ‘X’ e ‘Y’. ¿Me podría enviar esta lista? Talvez la guardaré como un monumento a lo que usted ha hecho en este asunto. Comienzo a sospechar algo. Puede ser que existan razones por las que ‘X’ e ‘Y’ nunca deban ser publicados.

“Charles Fort”.

Para el 4 de septiembre de 1916 Fort cree haber alcanzado el triunfo y le escribe a Dreiser: “Esta hecho. Se lo enviaré mañana. ‘X’ será aceptado o publicado o algo, el 13 de sept”.

Pero algo ocurre y el libro de nuevo es rechazado. Fort a Dreiser, 21 de septiembre de 1916:

“Mi querido San Theodore:

“O usted lo será, tan sólo con que los estimule para proseguir será suficiente.

“Firmé y remití la protesta con placer. Ahora espero algún día invitarle para expresar mi enojo por la manera indignante con que me trataron.

“¿Qué nuevo martirio esta preparando para usted? ¿Consiguió leer mis argumentos para el futuro martirio, titulado ‘Y’, que le envié hace varias semanas?

“San Charles”.

Para el 6 de diciembre aún no ha enviado la lista a Brandt.

“Mi querido Dreiser:

“Siento que usted ha hecho todo lo que se puede hacer en este asunto; sin embargo enviaré la lista a Brandt. Ciertamente puedo trabajar algo más sobre ‘X’ e ‘Y’. Es sólo inercia o habito; No espero nada de él; también el mío no es el libro que usted piensa que no haya que esperar mucho para publicar. Actualmente estoy en un estado muy malo de dilema e incertidumbre. No obstante lo uso, ocurre entre los períodos de concentración. Pienso que voy a estudiar las cosas ocultas, usted sabe, las cosas que han sido llamadas almas o espíritus. La mía es una mente gruesa y más cínica que las que han examinado hasta ahora tales fenómenos, también tiene algunas otras cualidades y una diferente actitud hacia lo qué se llama el método científico. Puedo descubrir algo. Me tomará diez o quince años supongo. Le dejaré saber en 1925 o 1930.

“C. Fort”.

Entra en un periodo de depresión cada vez más profundo. Para el 29 de junio de 1917 aún no se ha resuelto la situación del libro.

“Mi querido Dreiser:

“Mi tarjeta de la biblioteca dejará de funcionar la semana próxima. Iba dejarla perder y maldecirlo, pero esta mañana comencé a escribir algo. Primera vez en meses. Puede que comience otra vez.

“Carl Brandt todavía tiene ‘X’ e ‘Y’. Nada que hacer.

“No sé qué leeré otra vez, o si escribiré de nuevo, pero ahora es una tradición mía que usted me suscriba a la biblioteca cuando la tarjeta deje de funcionar. Así si usted me puede obligar.

“¿Qué haría usted si tuviera la clase de cerebro que tengo? Sospecho que los extraños dioses ortogenéticos están involucrados en todo esto.

“Venga arriba y véame el próximo febrero.

“C. Fort”

Fort sigue trabajando en la biblioteca. El 15 de julio de 1918 le envía una pequeña nota a Dreiser:


“¡He descubierto Z!”

Tal vez pensando que su amigo se está volviendo loco, Dreiser decide presionar a sus propios editores, Boni and Liveright. Horace Liveright lee la obra de mala gana y se niega a publicarla: “No puedo publicar esto, perderé dinero”. Dreiser le contesta: “Si no lo publicas, me pierdes a mí”. Finalmente el libro se publica en 1919. Fort está alegre y rebosante. Presume su obra e invita a Dreiser a beber: “Le envío, esta tarde, por expreso, ‘The Book of the Damned’. Es una religión. Nuestro hombre de la cerveza viene el martes”.

Regresa también la vanidad. El 25 de abril de 1919 escribe: “De un humilde descubridor a un descubridor mayor. Le ofrezco mis felicitaciones. Charles Fort ha descubierto Monstrator y Azuria y Melanicus y el Super mar de los Sargasos. Pero Theodore Dreiser ha descubierto a Charles Fort”.

Para el 9 de mayo comenta que va a incluir un anexo a su libro. “Arreglé mis nuevos datos, todos juntos, en un penúltimo capítulo, que envié a Liveright, que se insertará en ‘The Book of the Damned’. Pienso que la idea del libro-revista es muy buena”.

El libro produce un verdadero escándalo y efervescencia en los medios intelectuales, siendo al mismo tiempo alabado como uno de los libros más lúcidos de los últimos tiempos e insultado como “una de las aberraciones más monstruosas de toda la historia de las pseudociencias” (Edmund Pearson). Algunos lo comparaban sardónicamente a The Golden Bough, la monumental y famosa obra de James Frazer, “Una ‘Rama Dorada’ para delirantes” (John T. Winterich), y sus amigos calificaban a Charles Fort como “la mayor figura literaria después de Edgar Allan Poe (Dreiser). Pero la crítica en los periódicos fue más dura. Para The Nation se trataba de “Propaganda de idiotez sistemática” [3], y The New York Times dijo que era “Doloroso y burdamente ordinario”.

Pero ni la polémica logró impulsar las ventas del libro: fracaso económico. Fort se sume nuevamente en la depresión, quema su colección que en ese momento alcanzaba la cifra de más de 40,000 fichas y se embarca rumbo a Inglaterra, en 1921. Esta actitud contrasta con la que observaba con su propia esposa. Cada que encendía la cocina para preparar los alimentos, él la vigilaba pues temía el riesgo de que quemara sus recortes.

Pero el libro atraería a diversos parias de la literatura. Entre ellos estaba Ben Hecht que escribía para el Chicago Daily News: “Soy el primer discípulo de Charles Fort. Él ha hecho un impacto terrible sobre la locura acumulada en cincuenta siglos… En adelante soy un Forteano”[4].

También estaba Booth Tarkington, ganador de un Pulitzer, autor de The Magnificent Ambersons y Penrod. “¿Quién en el nombre del frenesí es Charles Fort?” escribió en The Bookman. “La gente debe girar su cabeza y mirar mientras camina por la calle; Pienso que es una cabeza que emitirá ruidos y explosiones, con llamas de cobre explotando en los oídos”[5].

El terreno era fértil. Muchos escritores americanos estaban fascinados con el hilarante ataque de Fort a los basamentos científicos. Aparece New Lands en 1923, prologado por Tarkington. Su éxito es arrollador. The Boston Transcript lo llamó “Un libro asombroso e interesante”[6]; pero el New York Times seguía dando la opinión más cercana a la realidad, “El método preferido del Sr. Fort de probar parece consistir en la alineación de un arsenal de datos que apoyan su creencia, y en emparejarlos con una cohorte de errores cuidadosamente seleccionados en el campo de la astronomía ortodoxa”[7].

LA SOCIEDAD FORTEANA

New Lands atrajo a un nuevo paria, el ya conocido Tiffany Thayer, de 22 años, que por aquel entonces trabajaba para el Chicago Examiner. Thayer quedaría fascinado por el trabajo de Fort, que comenzó a escribirle a Inglaterra en 1924. Escribió una novela Thirteen Men, publicada en 1930, que se convertiría en bestseller. La obra relata las vidas, extrañamente entrelazadas, de 13 miembros de un jurado y del asesino que culpa a Fort de sus actos y nihilismo. Cada capítulo está dedicado a uno de los jurados, y el capítulo final al asesino. Al final, el asesino aconseja a los padres de familia que no dejen que sus hijos lean “The Book of the Damned, de Charles Fort, porque allí se divulga la raíz podrida de la ciencia… Por todos los medios prohíban este desfile de pálidos datos referentes a precipitaciones de mantequilla y de comida de puerco. Es demasiado embriagador para los simples hombres”[8].

En ese mismo año Thayer se reuniría con Fort para enseñarle su libro. De esta forma comenzó su amistad.

Thayer era un actor fracasado que trabajaba como copywriter para las pulp magazines como la Detective Story Magazine. Con Thayer ocurrió algo similar a lo que había ocurrido con Dreiser. Como El libro de los condenados había sido un fracaso, Boni and Liveright decidieron no publicar los siguientes. No contaron con el éxito de New Lands. Dreiser le informa del éxito sorpresivo de su libro y le pide escriba otro, pero como ya no había editor, Thayer tuvo que hablar con el suyo, Claude Kendall, y con el diseñador Aaron Sussman.

Fort envió su nuevo libro que había titulado God and the Fishmonger. A nadie le gustaba el título y se propusieron muchos otros: Skyward Ho!, God Is an Idiot, If the Time Has Come, The Time Has Come. Finalmente Thayer propuso Lo! (¡Mirad!). Se refería a la expresión que según él utilizan los astrónomos para señalar los prodigios celestes o sus descubrimientos. El título no estaba de más pues en esa obra Fort se dedica al ataque de la astronomía.

Fort permaneció en Londres durante 8 años. Fort y su mujer regresaron a Nueva York en 1929. Su nuevo libro fue publicado en 1931, con una introducción del propio Thayer e ilustraciones de Alexander King. Este fue el libro más popular de Fort. Incluso se serializó en el Astounding Stories.

Antes de la publicación de Lo!, Thayer insistía en la creación de la Fortean Society, pero a Fort no le agradaba la idea y siguiendo las enseñanzas de Groucho Marx, declaró: “Llámenla sociedad interplanetaria de exploración y entraré, pero no si tiene mi nombre en ella”[9].

No obstante, y con engaños, Thayer logró que Fort asistiera al hotel Savoy-Plaza en Nueva York, el 26 de enero de 1931. Ahí estaban reunidos el propio Thayer, Dreiser, Tarkington, Hecht, Sussman Alexander Woollcott[10], Burton Rascoe, Oliver Wendell Holmes, Harry Leon Wilson[11], J. David Stern[12] y John Cowper Powys[13].

Pero no todos los amigos y conocidos de Fort atendieron a esta reunión. Hubo algunos que, incluso, se negaron a afiliarse a la sociedad, como el novelista Benjamin De Cassères, el único de sus amigos que entendía y podía jugar el Super Checkers.

Estos nuevos “condenados” se definían así mismos de la siguiente manera:

“La Sociedad Forteana es una asociación internacional de filósofos, esto es, de hombres y mujeres que no desearían vivir en forma diferente en caso de que no existieran las leyes, de hombres y mujeres cuya conducta no es consecuencia de reflejos condicionados, sino que resulta del razonamiento o de alguna extravagancia mística interna. Son miembros de esta sociedad eminentes científicos, físicos, médicos, lo mismo que quiroprácticos, espiritistas y cristianos, y aún un sacerdote católico…”

“La Sociedad lucha por las causas perdidas, la mayoría de las cuales –de no ser por nuestro apoyo- debieran estar extintas. Una buena proporción de nuestros miembros cree que la Tierra es plana, son antivacunacionistas, no permiten ser operados, apoyan las investigaciones parapsicológicas y creen que el desarme mundial es una buena idea”.

“Todos nosotros abrazamos la única doctrina, el Forteanismo, que suspende todo juicio y acepta el eterno cuestionamiento”.

Las reglas y propósitos de la sociedad fueron enmarcadas y eran las siguientes:

1. Poner los libros de Charles Fort al alcance de un mayor número posible de personas, a fin de que puedan leerlos.

2. Publicar libros y folletos encaminados al debate y a la lectura de los temas forteanos.

3. Combatir cada esfuerzo de individuos o instituciones que intentarán estigmatizar a Charles Fort o su obra, con el apelativo de “visionario” o cualquier otro termino derogatorio.

4. Establecer una mención a conferir a la persona que con mayor efectividad difunda los temas forteanos.

5. Preservar las notas, fichas y referencias reunidas por Charles Fort.

6. Continuar el trabajo de reunir datos de Fort.

7. Ampliar el alcance de los temas forteanos.

8. Forzar a las personalidades más representativas de las distintas ciencias a responder a los cargos formulados en los libros de Charles Fort.

9. Acosar a los estamentos más cualificados de las ciencias para que admitan su incompetencia o que muestren su ridículo con su silencio.

10. Urgir a los autores, editores y usuarios de libros de texto para que adopten la práctica de no enseñar a base de juicios últimos y taxativos.

11. Sostener el punto de vista forteano –el del escepticismo ilustrado- entre la población joven y los niños: implantar la duda razonable y la sospecha hacia todo lo estatuado.

12. Perpetuar la disidencia[14].

Los miembros se reunían informalmente en sus propios hogares o en restaurantes, particularmente en el Brauhaus en Yorkville, Nueva Jersey. Thayer usualmente conducía las discusiones. Adoptaron como emblema el Manneken-Pis, la famosa fuente de Bruselas de un muchacho joven orinando.

Fort nos abrió las puertas a nuevos mundos; a los mundos de los alienados, de los descerebrados, cuyo talento salvaje se maravilla de las incongruencias y que, incidentalmente, utilizan un calendario de 13 meses, cuyo año “uno” corresponde a 1931, año de la fundación de su sociedad, y cuyo treceavo mes, naturalmente, se llama “Fort”.

“Por condenados, entiendo a los excluidos… Por belleza, designaré lo que parece completo. Lo incompleto o lo mutilado es totalmente feo. La Venus de Milo. Un niño la encontraría fea… Por estabilidad, designaré lo indesplazable, lo inalterable, lo sincero… Por verdad, designo lo Universal… Sustituiré la aceptación por la creencia… Yo no soy un realista. Yo no soy un idealista. Yo soy un intermediarista. Nada es real, pero nada es tampoco irreal, y todos los fenómenos son aproximaciones a un lado o a otro entre la realidad y la irrealidad… Por realidad designo lo que no se confunde con cualquier otra cosa, lo que no es parcialmente otra cosa, lo que no es una reacción a alguna cosa o una imitación de alguna cosa”.

¡Escuchad! Ha hablado el maestro de los condenados y sus palabras aún resuenan en los pasillos del manicomio. ¿Acaso existe un ligero destello de lógica en este galimatías? “Lógica” que le llevaría a adoptar una dieta de pan, durante varios meses, con el fin de corregir su ceguera. ¿Y qué decir de sus ideas astronómicas?:

“La Tierra no rota, o quizás tiene una ligera rotación pero de un período de un año”.

“Nuestro planeta está rodeado por una capa opaca tachonada de agujeros, por donde se escurre la luz que nosotros vemos como estrellas. Esta capa es de un material gelatinoso y se encuentra ubicada muy cerca de la Tierra. Los meteoros, al caer, arrastran consigo parte de este material gelatinoso”.

Para Fort algo flota sobre nosotros. Se trata del “Súper mar de los sargazos”. En ese mar hay una isla, Genesistrine, de la que provienen aquellas extrañas lluvias de objetos vivientes, de sangre y gelatina…

“Ríos de sangre que cruzan los mares de albúmina –la Tierra es el centro de un huevo en incubación-. Esas son las arterias de sangre de Genesistrine. Nosotros tenemos conciencia de ellas por las puestas de Sol: algunas veces iluminan los cielos con las luces del norte.

“Nuestro sistema solar es un ser viviente: las lluvias de sangre sobre la Tierra son sus hemorragias internas”.

Negaba el paralaje anual de las estrellas, la constancia de la velocidad de la luz, el desplazamiento al rojo de las líneas del espectro solar, la ley de la gravedad

Continuara…

En el video podemos ver la portada de El Libro de los Condenados en sus diversas ediciones. La edición francesa, por ejemplo, fue prologada por Jacques Bergier.Existe una edición Argentina del libro de los condenados.

Vemos tres fotografías de Ben Hecht. Si Fort se parecía al “Gordo”, Ben Hecht tenía un notable parecido con Homero Adams. Y dos instantáneas de Booth Tarkington, además de la portada de una de sus novelas: Penrod.

New Lands es el segundo libro de Fort. La edición mexicana se tituló Nuevos Mundos.

Se muestra el frontis e ilustraciones de todos los capítulos de Thirteen Men, la novela de Thayer. Así como la portada del Astounding Stories de abril de 1934, en donde apareció la primera parte de Lo! La parte final se publicó en el número de noviembre de 1934.

Fotos de otros miembros e la Sociedad Forteana: Alexander Woollcott, John Cowper Powys con un peinado a la Haarpo, y Dreiser observando un busto de Cowper Powys.

El Manneken-Pis.

[1] Como vemos, eso de las “evidencias” de los ufólogos no es nada nuevo.

[2] Escribe “abuelo” pero se refiere al tío Frank.

[3] New York Times, 8 de febrero de 1920; Nation, 10 de abril de 1920.

[4] Reimpreso en The Fortean Society Magazine No. 3.

[5] Reimpreso en The Fortean Society Magazine No. 2.

[6] Boston Transcript, 26 de diciémbre de 1923.

[7] New York Times, 25 de noviembre de 1923. Los ufólogos modernos continúan con el mismo método. Creen ingenuamente que coleccionar miles de informes, videos o fotografías puede demostrar algo.

[8] Thirteen Men, página 313.

[9] Doubt No. 14.

[10] Crítico y cronista de la radio.

[11] Redactor de la revista Wilson’s Puck.

[12] Editor del Philadelphia Record.

[13] Crítico, novelista y poeta.

[14] The Books of Charles Fort, p.xxiv.

La historia detrás del fraude de la “Autopsia Extraterrestre”.

Por Joe Nickell

Manchester Evening News de Gran Bretaña (6 de abril de 2006) lo titularon un fraude que “engañó al mundo”. Bien, no exactamente: la revista Skeptical Inquirer dudo de la película “La Autopsia extraterrestre”, de 1995, desde el principio. Pero ahora el creador del falso cadáver extraterrestre usado para la “autopsia” ha confesado públicamente.

La película pretende representar el post mortem de un extraterrestre que murió en un ovni estrellado en Roswell, New México, en 1947 -era parte de un “documental” que salió al aire en la Fox televisión network. Los escépticos y muchos ufólogos rápidamente calificaron el asunto como un engaño.

Entre las numerosas observaciones, notaron que la película mostraba una marca código falso, no militar; que lesiones del extraterrestre eran inconsistentes con un accidente aéreo; y que la persona que realizaba la autopsia sostenía las tijeras como un sastre más que como un patólogo (quién se entrena colocando su dedo medio o anular en el agujero de las tijeras y utiliza su índice para estabilizar las navajas).

El experto en efectos especiales de Hollywood Trey Stokes (cuyos créditos fílmicos incluyen “The Blob”, “Batman Returns”, y “Tales from the Crypt”) dijo que el cadáver extraterrestre se comportó como un maniquí, pareciendo ligero, “como de goma”, y por lo tanto moviéndose no naturalmente cuando estaba siendo manipulado. (Véase Joe Nickell, “’Alien Autopsy’ Hoax”, Skeptical Inquirer, Nov./Dec. 1995, 17–19.)

Recientemente, un escultor y creador de efectos especiales, John Humphreys, de Manchester, ahora afirma que el extraterrestre de Roswell eran su obra, destruida después de que la película fuera hecha. Él hizo la revelación justo cuando una nueva película, “Autopsia extratrrestre”, era lanzada, una película para la cual él reconstruyó la criatura original. Como le dijo a BBC, “Curiosamente, utilicé exactamente el mismo proceso que antes. Comienzas con las fotos de la película, los amplías tanto como puedes. Entonces haces una armadura de aluminio, que cubres con arcilla, y después agregas todos los detalles”. El modelo de arcilla fue utilizado para producir un molde que proporcionó un molde de látex.

Humphreys también admitió que en la película original de la autopsia él mismo había hecho el papel del patólogo, cuya identidad fue encubierta por un traje anticontaminante.

El fraude de la autopsia extraterrestre representó la culminación de varios años de rumores, mitos, y engaños absolutos que pretendían probar que restos de platillos y el de sus tripulantes humanoides fueron almacenados en una instalación secreta -e.d., un (inexistente) “hangar 18” en la Base de la Fuerza Aérea de Wright Patterson- y que los pequeños cadáveres pequeños eran analizados en ese u otro sitio.

Entre los fraudes estaban los siguientes:

Una película de ciencia ficción de 1949, “The Flying Saucer”, que pretendía contener escenas de una nave espacial capturada; un actor presentado realmente como agente del FBI y juró que era verdad.

En 1950, el escritor Frank Scully divulgó en su libro “Venid the Flying Saucers” que el gobierno de los E.U. poseía no menos de tres naves espaciales venusinas, junto con los cadáveres de humanoides. Scully había sido alimentado del cuento por dos hombres de confianza que esperaban vender un supuesto dispositivo para localizar petróleo basado en la tecnología extraterrestre.

En 1974, Robert Spencer Carr comenzó a promover uno de los estrellamientos del libro de Scully y a asegurar conocer de primera mano en donde almacenaron a los extraterrestres. Pero como admitió el hijo del finado Carr, éste inventó toda la historia.

En 1987, el autor de un libro sobre Roswell lanzó los “Documentos MJ-12” que parecían probar la historia de la recuperación de naves estrelladas y un ocultamiento de alto nivel del gobierno. Desafortunadamente los expertos en documentos expusieron fácilmente los papeles como torpes falsificaciones.

En 1990, Gerald Anderson afirmó que él y sus familiares estaban recolectando rocas en el desierto de New México en 1947 cuando vinieron un platillo estrellado con extraterrestres heridos entre los restos humeantes. Anderson dio aconocer un diario que su tío presumiblemente había guardado, en donde registró el acontecimiento. Pero, las pruebas forenses demostraron que la tinta utilizada en las entradas no fue fabricada sino hasta 1974.

El fraude más elaborado de Roswell, sin embargo, y el que alcanzó probablemente a mucho más público fue la película de la “autopsia extraterrestre”. Será recordado como obra clásica del género. La verdad sobre el “incidente de Roswell” -que el dispositivo desplomado era simplemente un globo espía de los E.U., parte del Proyecto Mogul, que intentaba espiar anticipadamente las pruebas nucleares soviéticas-continúa siendo obscurecida por los bromistas, defraudadores. conspiracionistas, los espabilados.

http://www.livescience.com/othernews/060507_alien_autopsy.html