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San José (Mis): A un paso a nivel (1)

SAN JOSÉ (Mis): A UN PASO A NIVEL

Roberto Banchs

Con el titulo “Yo he visto un OVNI, nos afirma el Sr. Casimiro Zuk”, el diario El Territorio, de Posadas, Misiones, en su edición del 2 de septiembre de 1965, en pleno auge de la gran oleada argentina, ofrece la siguiente información:

“APÓSTOLES (Corresponsal Ernesto Zajaczkowski) – Llegó hasta nuestra corresponsa­lía el señor Casimiro Zuk, soltero de 27 años de edad, domiciliado en la chacra 171 de la colonia Apóstoles, quien nos expresó a boca de jarro: ‘Yo he visto un plato vola­dor’. Lo hicimos sentar, advirtiendo una nota de relevantes contornos para nuestros lectores.

Casimimiro Zuk entrevistado.

El relato del señor Zuk comienza así: ‘En la noche del 23 de agosto, alrededor de la una de la mañana, cuando transitaba por la ruta que une el paraje Centinela con la ciudad de Apóstoles (Fomento Agrícola N° 5) en bicicleta y al llegar al paso a nivel del ferrocarril General Urquiza, entre los lotes 310 y 312, cerca de la curva Palaczewski, divisé de pronto sobre mi cabeza a una altura de más o menos 3.500 metros un objeto luminoso que despedía a ratos, deste­llos de luz natural, para apagarse luego y permanecer en penum­bra por espacio de algunos segundos, para volverse a encender. Frené y apeándome de la bicicleta, pude a­preciar que poco a poco el ovni se acercaba a la tierra y al llegar a una altura aproximada de 500 metros, describió un semicírculo de este a oeste para luego de­sandar el camino recorrido y posarse suavemente sobre la playada del campo lindante, a unos 400 metros del lugar en que me encontraba, pudiendo apreciar que era una especie de vehículo automo­tor de forma alargada, con un diámetro aproximado en su parte central de cinco metros, despidiendo a ratos haces de luces enceguecedoras. Alrededor de la nave o vehículo, se podía apreciar una especie de visera, similar a la que tienen los automóviles para protegerse de los rayos solares sus conductores, debajo de la cual se encontraban ventanillas enterizas; la altura total de la nave sería de 2,50 metros’.

“Más adelante, el señor Zuk nos dice: ‘De pronto, comenzó a abrirse lentamente una escotilla de la que salió una persona de altura normal, vestida con un traje parecido al de un aviador (mameluco) que lo cubría desde la cabeza hasta los pies; el traje despedía destellos luminosos; el individuo caminó unos pasos como queriendo estirar sus piernas y rígido, volvió a la nave, la que después de cerrar su escotilla emprendió vuelo, elevándose en espiral y sintiéndose una especie de bramidos como único ruido’. Preguntamos entonces, si se escuchó algún ruido aparte del bramido, a lo que nuestro interlocutor respondió: ‘Solamente cuando bajó el individuo se escuchaba un rumor que podía ser suave música o una radio que funcionaba’.

“Finalizado el relato, el señor Zuk se despidió y subiendo en su bicicleta se per­dió lentamente por las calles de la ciudad”, concluye la crónica periodística.

A partir de esta publicación, su historia fue reproducida en una variada bibliografía, argentina y extranjera (1), incluyendo listados y catálogos de no identificados.

NUESTRA INVESTIGACIÓN

Partiendo de la ciudad de Posadas por la ruta provincial 1 (actual nacional 105), hacia el sudeste, unos 45 km, Y luego a través de estrechos caminos de arcillosa tie­rra roja, que se abren entre la tupida sel­va y monte -característica de la región, llegamos a nuestro destino: el lugar de los hechos, el testigo.

El testigo, Casimiro Zuk.

De él recogemos su testimonio directo y procedemos a un reconocimiento donde ocurrió el fantástico avistamiento[1].

Casimiro Zuk es un agricultor de té y yerba mate, con estudios primarios, que te­nía por entonces 28 años. Eran aproximada­mente la una de la mañana del lunes 23 de agosto de 1965. El cielo se hallaba algo nublado y oscuro, cuando Zuk regresaba a su chacra ubicada en Apóstoles, luego de visi­tar a su novia.

Conduciendo su bicicleta por un camino, de suaves pendientes, recorrió apenas unos 300 m de la casa, cruzó un paso a nivel del ferrocarril Gral. Urquiza, situado en la zona de colonia San José, cerca del arroyo Chimiray, anduvo unos 50 m y de pronto vio a su derecha, al oeste, una luz. “Al principio era como una gran estrella -nos dice-, vi de casualidad eso”.

Pero la luminosidad blanco-amarillenta fue en aumento, y parecía desplazarse cada vez más bajo, aminorando su velocidad a medida en que se acercaba, lentamente, a donde se encuentra la Estación del Medio, un apeador -con plataforma y abrigo- del tren coche motor, hasta alcanzar una distancia que Zuk -atónito en el camino- estimó en 300 o 400 m. Dedujo que la luz se detuvo allí, a unos 3 m del suelo, pues “como la playada es llana, entonces no podía estar en el suelo”, sino a una cierta altura.

A medida que esa luz avanzaba, podía escuchar algo que describe como “una música lenta, rara”, y al detenerse, notó un soni­do (“rrooée-rrooée”) parecido al de un bombeador de agua.

En esas circunstancias, observó a “una persona” que, por la distancia estimada, supone que tendría “un metro de estatura, o cosa así”, de contextura normal, vestida con un mameluco.

“Estuvo más o menos 8-10 minutos detenido allí -expresa-, y de repente aumentó el ruido aquel que escuché: ‘rRrRr’, de tipo circular; y otra vez, ví la luz como la del principio, más grande, más chica, desapareció”.

Camino recorrido por el testigo.

Casimiro Zuk afirma que no hubo otros testigos que hayan observado o escuchado algo extraño esa noche. Tampoco notó la presencia de animales sueltos, o vehículos en el área. Pensó avisar a un vecino cercano, pero supuso que a esa hora se encontraría dur­miendo y perdería tiempo para seguir contemplando el inusitado fenómeno: “Es un lugar de poco tránsito -agrega-, únicamente la vía con el coche motor, pero, el tren a esa hora no pasaba”.

“La luz daba la impresión de tener una visera, pues se proyectaba hacia abajo. Objeto no he visto; nada más que el techo -la visera-, y a la persona que caminó, que vi mal, mal. Luego la luz desapareció de mayor a menor, haciendo ‘rRrRr’, así”.

Al aproximarse, parecía que prendía y apagaba. Pero cuando se detuvo, y “el brillo estaba sobre la tierra, a 3 metros”, tampoco pudo apreciar una forma definida, pero sí algo semejante a un “corredor”, con una visera, o alero. “Era una luz muy fuerte, yo la miraba, pero no veía…; cuando veía eso (al bajar la vista y volver a observar) parecía un foco, nomás. Algo se notaba, también, como escotillas dibujadas, algo así, no sé, pero podía más o menos distinguir las porque eran algo más oscuras”, dice Zuk.

Le resulta difícil precisar el tamaño, pero calcula que no podía tener más de 10 m, asegurando que, al menos, “no tenía un tamaño chico”. “Sin poder determinar si era re­dondo, alargado, etcétera, podía apreciar -eso sí-que se trataba de una luz que brillaba como si tuviera la luz arriba y brillaba todo…”.

El ocupante: “La persona apareció dando unos pasos -refiere Zuk-, dio vuelta, otra vuelta, caminó y luego no la vi más, porque no la observé continuamente. Para poder recuperar la visión (por el foco de luz), vi abajo para volver a verle y, entonces, no le vi más”, expresa con cierta desazón. Aunque agrega: “Tuve miedo, porque estaba solo, que me pase algo; qué se yo, fue una cosa rara. Pero mal intencionado no creo que fue­ra, porque a mí no me tocó, no me hizo ningún daño”.

La figura estuvo unos 2 o 3 minutos, y dejó de verse cuando la luz empezó a irse. Tenía el aspecto “como una persona de acá, común, pero me parecía verle como un vesti­do, tipo mameluco. Por el reflejo de la luz lo veía, algo más amarillo. El rostro, en cambio, no podía distinguirlo por la distancia, pero tenía como un mameluco”, insiste. Zuk nos hace una sugerente comparación: “Luna no había, entonces por esa luz no se no­taba. Es lo mismo que un coche que ilumina con los focos: no va a ver el coche, va a ver la luz”.

Zona de observación del ovni.

“La persona no descendió del aparato. Estuvo ahí, en la luz, bajo un ‘corredor’, en el puente, como quien está adentro, y de pronto no lo vi más. El aparato estuvo un rato, hasta que hizo ese ‘barullón’, de espiral, y se fue en la misma dirección que a­pareció”, reduciendo su magnitud lumínica a medida que se alejaba, sin variar de color e intensidad. Todo habría durado unos 15 minutos.

Luego del encuentro: Casimiro Zuk decide entonces proseguir viaje, cubriendo los 10 o 12 km que restaban para llegar a su chacra, donde vive con su familia. Y se fue pen­sando muchas cosas, qué le podía haber ocurrido, y también, lamentando no haber ido a­compañado para intentar acercarse. “Yo pensé que era algo raro, que no era de acá”, señala.

Días después regresó al lugar procurando hallar algún vestigio, o rastro, pero tras una intensa búsqueda no halló evidencia alguna que confirmara la extraña presen­cia. En esos días, además, le comentó lo sucedido al corresponsal en Apóstoles del diario El Territorio, de Posadas, quien hizo la nota publicada nueve días después de ocurrido el suceso.

El testigo: Nacido el 2 de noviembre de 1936, Casimiro Zuk es un hombre delgado, de modales sencillos, y con un inocultable acento europeo, polaco. Usa lentes desde muy joven, por el problema de una debilidad visual progresiva, empleando en la época del episodio lentes de 3,5 dioptrías de aumento. Al tiempo en que fue realizada la encuesta, presentaba un gran monto de ansiedad.

Al preguntarle si hay antecedentes en su familia… (de otras experiencias simila­res), nos interrumpe, como adivinando -erróneamente- la pregunta, diciendo: “¡Ah, us­ted me dice si hay tocados (locos) en la familia…, no, no hay nada de esos antece­dentes. Lo que sí, nos gusta beber, sí, eso sí nos gusta, je-je”. Zuk se muestra, evidentemente, sincero en sus declaraciones, admitiendo con absoluta franqueza su alegre disposición por las bebidas alcohólicas.

Quien le conoce desde hace tiempo, como un profesor de Biología, de la Cooperati­va Agraria de Apóstoles, sostiene que “se trata de una persona muy singular, emprendedora, que participa activamente de la vida agraria, pero que se pregunta por cuestio­nes más trascendentes, que otros agricultores de la zona no se formulan, poniendo como ejemplo la vida después de la muerte, el espiritismo, y temas afines.

Poniendo de relieve este rasgo, se muestra intrigado por el tema, preguntándonos y respondiéndose a la vez: “Dígame una cosa, ya que estamos en esto, como le decía, los extraterrestres han pisado ya suelo argentino, según el diario. Tengo una hermana en Buenos Aires quien dice que, en su planeta, han recibido personas -como acá-, pero no han dado resultado. Pero lo único que ellos han prometido es que no dejarían esta­llar la bomba atómica, por eso serían la salvación de nuestro planeta”.

Continuará…


[1] La investigación del presente caso se realizó en abril 1985, a propósito de la invitación que nos hiciera el ufólogo J. R. Róvere, a fin de ofrecer una conferencia sobre el tema en el Circulo Médico Zona Sur, de Posadas (2). Al efecto, requerimos de los medios necesarios para nuestro traslado al lugar donde se habría producido el caso.

El sexo extraterrestre puede ser de "otro mundo"

El sexo extraterrestre puede ser de “otro mundo”

Por Nick Redfern

Diciembre 7, 2007

Dallas (TNA) – En algún momento, la mayoría de nosotros probablemente nos hemos jactado, con una cerveza fría en un sábado por la noche, que la caliente chica que nos clavamos la noche anterior era “fuera de este mundo”.

Pero, ¿y si esa misma chica era realmente fuera de este mundo?

Así es: estamos hablando de hacer cosas sucias con ET.

Un gran número de chicos ya no se contentan con las mujeres de la Tierra, afirman haber tenido salvajes encuentros sexuales con nenas calientes espaciales del otro lado de la galaxia. Y las chicas, también, cada vez tienen más acción con extraterrestres.

Uno de los casos más famosos registrados se produjo en octubre de 1957. Antonio Villas Boas, de veintitrés años de edad, quien dijo haber sido llevado a bordo de un ovni, cuando estaba en su granja familiar en Brasil, una noche, tras lo cual fue presentado con una pequeña chica espacial desnuda, que dejó muy claro al sorprendido agricultor, lo que ella quería.

Sin embargo, en este encuentro no hubo tonterías del tipo “llévame con tu líder”. No, sólo fue puro sexo, eso fue todo, dijo Villas Boas en una entrevista de 1962, la chica “gruñía como un perro”. Hey, no puede haber nada mucho mejor que eso.

Después que terminó su encuentro cercano, Villas Boas, dijo: “Ella se volteó a mí, señaló su vientre, y sonriendo señaló el cielo”.

Villas Boas se convirtió en un abogado respetado, y mantuvo su historia hasta su muerte en 1992.

Truman Bethurum, autor del libro “Aboard a Flying Saucer” (DeVorss & Co, 1954), afirmó que había tenido ratos apasionantes con una mujer extraterrestre llamada Aura Rhanes, que él describió como “lo mejor en curvas y belleza”.

Sin embargo, la esposa Bethurum no estaba muy divertida, y rápidamente se divorció de él, evidentemente incapaz de competir con una mujer de encantos intergalácticos.

Y luego está la salvaje historia de Mary, una secretaria de 36 años de edad de una compañía de seguros de San Diego. Mary dijo que tuvo calientes relaciones sexuales con un varón y una hembra extraterrestres de un sistema estelar llamado Pléyades.

Dice Mary que todo comenzó en octubre de 2003, cuando regresaba a su hogar en Las Vegas, después de una noche de fiesta con sus amigos en Laughlin, Nevada.

“Yo conducía de regreso a casa, esto fue alrededor de la una de la mañana, y vi luces azules en mi retrovisor, que me parecieron de un coche de la policía a la distancia tras de mí”, dijo. “Me salí a un lado de la carretera y esperé a que me alcanzara”.

Sin embargo, como Mary supo pronto, las luces que vio no eran las de un carro de la policía.

“Yo seguía mirando en el espejo y cuando estaba a unos 200 pies de mí, esto se fue hasta el cielo, vino encima del coche, y luego me desmayé”, dijo.

Según Mary, se despertó más tarde para encontrarse tirada en “el tipo de cama que usted encontraría en un hospital”.

Sin embargo, este no era un hospital. Cuando ella lentamente recuperó sus sentidos, Mary pudo ver que estaba en una habitación en forma circular, luminosa, que tenía un diámetro de alrededor de 60 pies.

Una gran ventana a su izquierda le permitía a Mary tener una vista panorámica del cielo nocturno y se dio cuenta que estaba volando muy por encima de Sin City en nada menos que un ovni.

Entonces sucedió algo extraño: Mary sintió que una sensación de calma la envolvía y cambió rápidamente a un estado de alta excitación sexual. En ese momento se abrió una puerta de metal y entró un hombre alto, musculoso, con cabello rubio largo, acompañado de una rubia igualmente escultural, de grandes pechos.

Ambos estaban vestidos con “trajes plateados” de una sola pieza.

Mary trató de levantarse, pero descubrió que sus manos y pies estaban atados fuertemente por “esposas de plástico”. Nadie puede acusar a ET de no saber cómo darle sazón al asunto.

“Ellos se acercaron y me dijeron que venían en una misión desde las Pléyades para estudiar la Tierra y, a continuación, el hombre comenzó a besarme”, dijo Mary.

“La mujer tocó mis pechos y mi vagina. Yo había fantaseado en tener un trío, pero no en un ovni”, añade Mary, con sorprendente conocimiento del asunto.

“El muchacho se subió sobre de mí y comenzó a tener relaciones sexuales conmigo, y la chica me besó en los labios y comenzó a jugar con mis tetas”.

En una forma muy apropiada, Mary dice que se “vino como un cohete”, y “lo siguiente que supe es que estaba de vuelta en el coche, a un lado de la carretera, a pocos kilómetros de Las Vegas”.

Sin embargo, los compañeros de cama de Mary no estaban por ninguna parte. “Ámalos y déjalos” parece ser el lema de ET.

A pesar de que Mary anhela repetir la experiencia, desde que se mudó a San Diego ha sido cruelmente rechazada por sus exóticos amantes. Parece que “lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas” no sólo se aplica a los terrícolas.

Así que, ¿Qué está pasando en la Tierra, o fuera de ella? Los ET sólo buscan conseguir un poco de acción de otro mundo, de un tipo claramente caliente, o ¿es otro tipo de cosa?

Una persona que puede saber la respuesta es C. L. Turnage, un investigador de ovnis y autor del libro “Sexual Encounters with Extraterrestrials” (Timeless Voyager Press, 2001).

Turnage, cuyo trabajo ha sido destacado en las páginas del Fort Worth Star Telegram, y en “Coast to Coast with Art Bell”, dice: “He investigado centenares de casos de personas que tienen relaciones sexuales con extraterrestres. Estas historias llevan mucho tiempo, desde los primeros escritos registrados hasta el día de hoy. En la Biblia, en Génesis, se habla de cómo los gigantes del cielo bajaron a la Tierra, se relacionaron con mujeres y tuvieron niños con ellas”.

En lo que respecta a los encuentros de estos últimos días, Turnage revela: “Yo entrevisté a un hombre hispano, a finales de sus cuarenta que denunció que fue secuestrado en su dormitorio por los extraterrestres en febrero de 1982. Lo llevaron a su nave espacial, que era una nave triangular grande, negra. Sólo había mujeres en ese país. Ellas son muy atractivas, y de 8 o 9 pies de alto”.

Turnage añade que una de las extraterrestres, “que se presume que era la comandante de la nave”, llevó al hombre a un “cuarto privado y tuvo relaciones sexuales con él”, antes de votarlo de nuevo a su departamento de Fort Worth, Texas.

Parece que los sueños se hacen realidad, después de todo: no sólo llegar a tener relaciones sexuales con extraterrestres parecidas a Amazonas, sino que usted no tiene que comprometerse con ellas, e ¡incluso lo dejan en casa cuando termina la diversión!

Sin embargo, Turnage no cree que un poco de acción nocturna de tipo sexual sea la principal motivación de los extraterrestres.

Ella llega a la conclusión de que esto es sólo una faceta de un complejo experimento genético controlado por los ET, en el que nosotros estamos siendo utilizados y explotados como el equivalente de las ratas de laboratorio.

“Muchas de las mujeres describen que sus ovarios fueron llevados a bordo de ovnis, y a los hombres les tomaron esperma los extraterrestres. Tengo que creer que se están tomando para fines de hibridación. Algunas personas que han sido secuestradas han informado haber visto bebés y niños en los ovnis que parecen ser medio humanos y medio extraterrestres”.

Y, ¿qué consejo puede tener Turnage para alguien que ha sufrido, o puede en el futuro experimentar sexo extraterrestre?

“No creo que la gente deba tener miedo, porque de todos modos no hay mucho que pueda hacer al respecto. No se puede ir al gobierno para pedir ayuda”.

Verdaderamente cierto. Pero por lo menos tendrás una historia que contar a tus amigos.

http://www.thenaughtyamerican.com/2007/News/Sex/12/07/ET-Sex-Can-Be-Out-Of-This-World-885.html

¿Están allá afuera?

¿Están allá afuera?

Por David H. Levy

9 de diciembre de 2007

Puede haber sido la pregunta más inusual encontrada en un debate presidencial. Cuando el moderador Tim Russert preguntó al candidato demócrata Dennis J. Kucinich si alguna vez había visto un ovni, el Congresista de Ohio no dudó. “Sí”, respondió. Si bien ello dio lugar a mucha diversión en los medios de comunicación, pero también indujo a mirar más seriamente por el fenómeno de los objetos volantes no identificados.

Los seres humanos siempre se han preguntado: ¿Estamos solos? ¿Nuestro planeta nunca ha sido visitado por otros? Entre los que buscan pruebas de la vida más allá de la Tierra están los científicos del Instituto SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre). Gracias a una enorme donación de Paul Allen, el cofundador de Microsoft, SETI, en colaboración con la Universidad de California en Berkeley, están construyendo una red de radiotelescopios cerca de Hat Creek en el norte de California. Conocido como el Allen Telescope Array, su propósito es recoger las señales desde el espacio.

Actualmente hay 42 telescopios en el lugar. En el 2010, cuando se complete la matriz Allen, 350 telescopios explorarán las estrellas tan lejanas como 1,000 años luz de distancia. (No buscaran naves visitantes, sólo señales de radio.) Estos telescopios individuales estarán buscando en diferentes regiones del cielo, pero se pueden combinar con un telescopio gigante si es necesario para confirmar la llamada de alguien desde la oscuridad del espacio.

Los avistamientos de ovnis se han producido desde los tiempos bíblicos. Las obras del Renacimiento incluyen visiones de extraños objetos voladores en el cielo. Muchos avistamientos de hoy en día están en registros, y algunos misterios permanecen hasta el día de hoy.

Algunos avistamientos no son fáciles de desestimar. Hace años, el finado Clyde Tombaugh, el hombre que descubrió Plutón, observó bolas de fuego verde en el cielo. A diferencia de las ordinarias bolas de fuego verdes que de vez en cuando iluminan la noche, estas aparecieron como grupo y parecían acelerar durante su vuelo a través del cielo.

Pero mientras más pensaba en ello, Tombaugh se hizo más escéptico acerca de su avistamiento. “Incluso si fueran visitantes de un planeta que circunda a la estrella más cercana, Alpha Centauri”, me dijo una vez, “sería necesaria una cantidad casi infinita de combustible, a nuestro entender, para acelerar desde su casa a la nuestra. Debe haber otra explicación”.

Jack “Triple” Nickel, piloto de caza jubilado de la Fuerza Aérea, también es un respetado astrónomo. A principios de su carrera, en el otoño de 1973, cuando volaba en la noche entre las nubes sobre Oklahoma y Texas, apareció de repente delante de él una luz brillante. “Estaba tan cerca y débil o lejos y brillante”, recuerda. “Esto duró unos 20 minutos antes de desaparecer”. Nickel no puede descartar la posibilidad de que la luz era la brillante estrella Sirio brillando a través de un hoyo en las nubes, pero el avistamiento nunca se explicó.

Sin embargo, la mayoría de los extraños avistamientos en el cielo nocturno son fáciles de explicar, ya sea Venus, las luces del norte, o incluso un satélite artificial pasando por un ovni. Por ejemplo, Tom Wideman estaba volando sobre California una noche en 1986 cuando fue testigo de “una ardiente bola de fuego que cruzó el camino de derecha a izquierda, dejando escombros en llamas antes de que desapareciera de la vista”. Al día siguiente, supo que un cohete propulsor ruso se había quemado en su reentrada en el Desierto Mojave. “Habían cruzado a 20 millas en frente de nuestra trayectoria de vuelo, lo suficientemente cerca para ser espectacular”. Muchos científicos, entre los que me cuento, creen que probablemente no estamos solos en nuestra galaxia, pero que es muy probable que nadie nos haya visitado todavía. Incluso si un ovni aterriza en mi patio trasero, querría echar un vistazo dentro y reunirme con los ocupantes antes de que me convenza.

Recientemente, justo antes del amanecer, 11 luces tenues aparecieron en el campo de visión de mi telescopio. Subieron al cielo, desceleraron, se pararon, y luego regresaron de nuevo hacia el horizonte. He pensado en ello por un tiempo. Entonces lo entendí: Alrededor de 300 millas de mi casa en Arizona está White Sands Missile Range, un lugar donde con frecuencia lanzan cohetes. Debo haber sido testigo del lanzamiento de un misil.

Si escucha una historia de ovnis, sea escéptico. Haga preguntas. Si alguien describe un objeto que se ve en el cielo, inmóvil, y luego cae al doble de la velocidad del sonido, pregunte cómo podría moverse repentinamente tan rápido, rompiendo la ley del movimiento de Newton. Si tiene que acelerar a esa velocidad, y más rápidamente, se necesita más fuerza. Entre tanto, manténgase observando. Ver cosas inusuales es sólo una de las razones para buscar en el cielo de la noche, con entusiasmo y pasión, y asombro.

http://www.parade.com/articles/editions/2007/edition_12-09-2007/Are_They_Out_There

Marcianitos verdes en UFO-Visión

Hola, te escribo para decirte que he agregado tu blog a mi blog. Es para un trabajo de clase nada más. Debíamos hacer un blog y decimos hacerlo sobre el poder de los medios de comunicación en relación con las experiencias de ovnis y estas cosillas tan interesantes y encontré tu blog, así que decidí agregarlo. Espero que no te moleste.

Por cierto una información muy valiosa para nuestro caso la encontramos aquí, gracias.

http://ufo-vision.blogspot.com/