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Los ovnis boludos (Primera parte)

EL ENIGMA DE LAS ESFERAS METALICAS

DEDICADO A MANUEL BORRAZ

Desde finales de la década de los cincuentas, hasta nuestros días, se ha reportado, en diversas partes del mundo, el hallazgo de curiosas esferas metálicas, que han caído a la Tierra y que algunas personas han tomado como fragmentos de platillos voladores o hasta como OVNIs mismos. Se trata de un curioso fenómeno que ha sido investigado por diversos ufólogos a nivel mundial, pero que yo sepa, hasta el momento nunca se le había dado una explicación racional. Existen, como decía, muchos reportes en la literatura ufológica a este respecto, pero los que siguen son los que se citan con más frecuencia. Veamos de forma cronológica una lista de estos hallazgos para luego dar una explicación de los mismos.

FRANK EDWARDS Y LOS OVNIS AUSTRALIANOS

Aún antes del lanzamiento del Sputnik se tienen datos de restos de objetos metálicos que han caído a la tierra. Tal es el caso de un disco de 1,2 metros de diámetro, que cayó a principios de abril de 1949 en Colorado, USA, en dos piezas fragmentadas. Tenía inyectores y otros adminículos como un anillo de aluminio. En ese entonces se iniciaban los primeros experimentos en la cohetería americana, por lo que no sería raro que el objeto perteneciera a estos proyectos. Sin embargo este caso no lo consideraremos porque tenemos puesta nuestra atención en los casos de esferas o, por lo menos, cilindros, y de restos asociados directamente a este tipo de avistamientos.

A principios de la primavera de 1953, un niño encontró, en unos tiraderos de basura de Connecticut, una esfera de 36 pulgadas de diámetro, con un interior hueco en el que se podía observar un disco. La esfera estaba fabricada de una aleación de Fe-Al-Co. Desconozco las proporciones de estos elementos en la aleación. (Caso 1)

Un granjero de Skene, condado de Västergötland encontró otra esfera el 28 de noviembre de 1957. A las 15:30 había viajado al pueblo sin encontrar nada anormal en su camino. A su regreso, una hora más tarde, vio sobre el camino la esfera. El reporte de la Agencia de Defensa Sueca (FAO) es simplemente la copia del documento de la policía local dirigido al personal de Defensa en Estocolmo. El reporte no indica las dimensiones ni el peso de la esfera, pero el artículo en el Borås Tidning, aparecido al día siguiente, menciona que tenía unos 40 centímetros de diámetro.

El policía Edvin Cederfeldt, dijo a los reporteros que la esfera no tenía nada que ver con globos meteorológicos ni radiosondas que eran lanzados ocasionalmente en el área.

Una nota manuscrita del capitán Lennart Bunke (quien investigó OVNIs para la FAO de 1957 a 1961), indica que el objeto fue identificado como un reflector de radar para pruebas de tiro de una base militar a 30 kilómetros a Noreste de Gothenburg.

El ufólogo sueco Svahn Clas trató de identificar el objeto de Skene como perteneciente a un Sputnik.

El Sputnik 1 reingresó el 4 de enero de 1958, pero el cohete que lo puso en órbito, el Alfa 1, lo hizo el 1 de diciembre. El Suptnik 2 reingresó el 14 de abril de 1958. Probablemente la identificación de Bunke sea la más correcta. (Caso 2)

El 1 de abril del 1958, en Neuquén, Argentina, cayeron algunos fragmentos de objetos construidos con un material negrusco, identificado como titanio, por el profesor Tomás Suárez Mignon. No se menciona la forma de dichos objetos. Probablemente eran restos del cohete que puso en órbita al Suptnik 2. (Caso 3)

En su libro Alien Liaison (1991), Tim Good relata este caso. Un hombre que trabajó durante 5 años (1956 a 1960) en el National Weapons Research Establishment (NWRE), Woomera Test Range, Salisbury, Australia, dijo que en una fecha no determinada (1958 o 1959) se recuperó una esfera de 2 pies 9 pulgadas de diámetro. La esfera parecía haber estado sometida a grandes temperaturas pues presentaba un color gris oscuro metálico.

Se intentó cortarla pero ninguna herramienta (martillos, seguetas, cinceles, desarmadores) le hizo mella.

Los americanos informaron que el objeto les pertenecía y fue enviado a la Base Aérea de Wright Patterson. (Caso 4)

En total once piezas de restos de metal, entre los que se incluía una bola de metal de 22 pulgadas de diámetro y 21.7 kilogramos de peso, fueron encontradas en Brasil, entre marzo y junio de 1962. En ese mismo período de tiempo se recuperó otra esfera en Sudáfrica (Casos 5 y 6).

En julio del mismo año se encontró otro recipiente esférico de 16 pulgadas de diámetro, cerca de Porto Allegre, Brasil. (Caso 7)

Un residente de Las Víboras, a 20 kilómetros de Gancedo, en la provincia de Chaco, encontró un tetraedro metálico y pulido, de aspecto macizo, de unos 90 kilogramos de peso y 16 pulgadas de lado. Fue en julio de 1962. (Caso 8)

Luego de conocerse la noticia del hallazgo, en agosto llega al sitio el profesor Cassidy, de la Universidad de Colorado. Desde General Pinedo, que fue tomado como base, partía todos los días, en un avión de la Marina Argentina para explorar los alrededores. Luego, en un Land Rover, dirigió un equipo de escavadores, reclutado entre la gente del pueblo y campesinos. La consigna era desenterrar varias piezas metálicas diseminadas en el campo, pero sin tocarlas.

En noviembre Cassidy regresa a los Estados Unidos, llevándose consigo el tetraedro y los demás restos encontrados. Luego volvería a Las Víboras el año siguiente.

Luego tenemos dos esferas halladas en septiembre de 1962, en Wisconsin y Carolina del Norte, la última de las cuales tenía antenas por doquier semejando un “erizo”. Era muy parecida a la que caería en Irlanda, en 1968. La esfera de Wisconsin estaba fabricada con acero. Se le identificó con los restos del Sputnik 4. (Casos 9 y 10)

Pero, tal vez el primer reporte de objetos esféricos caídos a la Tierra, que fue relacionado con OVNIs, provenga de Australia. En 1963 se encontraron tres esferas huecas en el desierto australiano. Medían 6, 15 y 18 pulgadas de diámetro (aproximadamente 15, 38 y 46 centímetros) y eran de metal. (Casos 11 a 13)

La primera fue vista, el 24 de marzo de 1963, desde una avioneta que sobrevolaba el desierto de Broken Hill, en Nueva Gales del Sur. El piloto descubrió un pequeño objeto esférico que resplandecía bajo los rayos del Sol. Se trataba de una esfera del tamaño de una bola de boliche.

Veinticinco días después, el 30 de abril, el Ministro Australiano de Abastecimientos, Allen Fairhall, declaró ante la Cámara de Representantes, que las tres esferas serían entregadas a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos “sus legítimos dueños”. Más adelante veremos el porqué de esta extraña declaración.

Frank Edwards escribió a la Embajada de Australia en Washington para solicitar información del caso. Se le informó que se trataba de simples unidades congeladoras de un viejo modelo descontinuado de refrigerador eléctrico.

De acuerdo con Peter Twist, de The Weapons Research Establishment, de Salisbury, South Australia, la esfera encontrada en Broken Hill, conocida como la Boulia Ball, fue enviada al National Weapons Research Establishment (NWRE) en Adelaida para su examen. Se trató de enviar la esfera por avión, pero el piloto se negó a partir pensando que la bola podría explotar. Finalmente se decidió enviarla por vía terrestre.

La esfera fue identificada por el capitán D. W. Boucher, de la USAF, como perteneciente a un satélite espacial, posiblemente el Cosmos 428.

Después de ser analizada se determinó que pesaba unos 7.5 kilogramos y medía 18 pulgadas de diámetro.

Luis Andrés Jaspersen relata estos casos en el número 58 de Reporte OVNI y pone como referencia el libro Flying Saucers Message, de Rex Dutta. En realidad su fuente fue un artículo de Edwin Möller aparecido en la revista Duda. Lo increíble es la verdad No. 586. En ese artículo se hace referencia al libro de Rex Dutta, pero no se da la editorial ni el año de publicación, por lo que Luis Andrés tampoco proporciona ese dato. No he leído este libro, pero el caso realmente apareció en el libro de John Michell y Robert J. M. Rickard, Phenomena: A book of wonders, publicado en Londres en 1977 por Thames & Hudson Ltd. En esta obra se dice, además, que las esferas tenían una serie de números que casi no se distinguían debido a la fusión del metal. Este detalle fue censurado por Möller y Jaspersen. Este libro es fuente de varios de los casos reportados en este artículo, por lo que el comentario un tanto vanidoso de que sólo él (Jaspersen) y Hynek se habían ocupado del asunto de las esferas metálicas que caen del cielo es una mentira (por lo menos podemos contar a Rex Dutta, John Michell, Robert J. M. Richard, Frank Edwards, Allen Hynek, Tomas Doreste, Edwin Möller y Antonio Las Heras).

Ya el doctor Edward U. Condon se había ocupado de este caso. En el informe Condon, sección III, capítulo 3 (“Direct Physical Evidence”), apartado 3 (“Parts of UFOs, or UFO Equipment”), podemos leer lo siguiente:

“Se ha encontrado en el campo y en los bosques, esferas de metal de uno o dos pies de diámetro, que se han reportado como OVNIs o evidencia de los mismos. Estas esferas huecas son realmente blancos de prueba para calibrar equipos de radar. Uno de estos objetos, que en este caso no fue considerado como un “OVNI” por el que lo encontró, es de sumo interés. Se trata de un objeto encontrado en una granja de Arkansas el 3 de noviembre de 1967. La esfera fue fabricada por la Universal Metal Spinning Company de Alburquerque, Nuevo Mexico, por el Physical Science Laboratory de la New Mexico State University en Las Cruces. Estas esferas, de acuerdo con el fabricante, están hechas de aluminio, tienen diámetros que van de 3 3/16 a 28 pulgadas y se lanzan desde aviones, globos y cohetes. Por lo regular, caen libremente, alcanzando una velocidad de 90 millas por hora. Por lo regular se les deja caer en lugares deshabitados. Unas de tales esferas, las encontradas en Australia, fueron mencionadas por Edwards en un contexto ufológico (1967)”.

ALGUNOS CASOS DE LOS SESENTA

En marzo de 1964 cayó otra esfera de 11 kilogramos cerca de Belem, Brasil. (Caso 14)

El 8 de septiembre de 1964, un cazador sueco encontró una en un paraje desolado cerca de Vemdalen, en el condado de Härjedalen. Tenía unos 371 mm de diámetro y pesaba 5.28 kilogramos. Los análisis espectrales identificaron que estaba hecha de titanio.

Los investigadores de la FOA encontraron seis posibles fuentes para la esfera. En todos los casos se trataba de tanques presurizados pertenecientes a un cohete Agena D. La fuente más probable era la misión 1964-43A, lanzada el 5 de agosto de ese año. El cohete había reingresado a la Tierra el 31 de agosto y, seguramente, parte de él fue encontrado por el cazador una semana después.

Se calculó que la chatarra espacial había llegado a Vemdalen desde el Mar del Norte, con una inclinación de 80 grados, lo que explica que no hubiese reportes de su caída. (Caso 15)

En la Navidad de 1964 en Tío Pujío, Córdoba, República Argentina, cayó una esfera de más de 32 pulgadas de diámetro y 100 kilogramos de peso. El administrador de DINFIA, comodoro Sixto Fernández y el comodoro Jorge L. Ballesteros, comunican en junio de 1965, en el Casino de Aeronáutica, que la esfera estaba fabricada con Titanio y que en su interior se encontraron vestigios de hidrógeno o de helio (¿?). (Caso 16)

Poco tiempo después del caso anterior, en enero del año siguiente, una esfera gemela a aquella, es ubicada en Villa María, Córdoba, a escasos kilómetros de Tío Pujío. (Caso 17)

En Santa Fe, Argentina, también en enero de 1965, se encontró un tanque considerablemente más largo, de 40 pulgadas de diámetro por 200 de largo, que mostraba señales de haber sido impactado por micrometeoritos. (Caso 18)

En ese mismo mes y año, pero en Mendoza (¿San Luis?), se hallaron fragmentos metálicos sin forma definida, o de forma circular con “alerones”. Hicieron unos cráteres de regular tamaño en el suelo[1]. (Caso 19)

En Lavalle, Mendoza, el 13 de enero de 1965, se encontró un tanque de 13 pies de largo por 4 de diámetro, y 99 kilos de peso. DINFIA realizó una investigación oficial. (Caso 20)

Según los ufólogos, las comunicaciones se interrumpieron por 4 días y se “observaron seres diminutos enfundados en traje de buzo, que despedían una fosforescencia verdosa”.

También en Mendoza, en la localidad de Luján, el 30 de enero se encontró un cuerpo fusiforme de unas 16 pulgadas, provisto de 4 alerones. (Caso 21)

Luego, muy cerca de donde se había hallado la esfera de Tío Pujío, se encontró otra, el 21 de febrero de 1965. La esfera era muy parecida a la primera, pero con dos tuercas en sus extremos. (Caso 22)[2]

El 5 de abril de 1965 un objeto similar cayó en el pueblo de Borås, al sur de Suecia, en el condado de Västergötland. Medía 310 mm de diámetro y pesaba 4.16 kilogramos. Estaba casi intacta pues cayó en un área lodosa cercana a un lago. (Caso 23)

La FOA estudió las tablas de decaimiento de chatarra espacial de la NASA e identificó la bola como perteneciente a la misión 1965-26A, lanzada el 25 de marzo. Se trataba de restos del TAT-Agena-D que había reingresado a la Tierra el 4 de abril.

Anders Liljgren encontró en una librería de viejo, un ejemplar de un reporte sobre la literatura OVNI, de la Agencia de Investigación de Defensa Sueca (FOA). El reporte de unas 43 páginas no fue considerado “Hemlig” (secreto). Formaba parte de los archivos privados del doctor Tage O. Eriksson, el meteorólogo que dirigió las investigaciones OVNI oficiales para la Defensa Sueca, entre 1966 y 1976.

En el reporte aparecen este y otros casos de esferas metálicas recobradas en Suecia.

La gente de la localidad de Borås escuchó un fuerte ruido. En el reporte de la FAO se puede leer:

“… existen numerosos avistamientos de la 1965-26A por toda Europa. La inclinación de 96.1 grados significa que su trayectoria pasó por diversas áreas densamente pobladas de Europa”.

Se descubrió otro objeto “extraño” en Rolon, La Pampa, el 9 de julio de 1965[3]. (Caso 24)

En 1965 se encuentra un objeto “similar a un circuito electrónico de los utilizados en Aeronáutica”, en San Luis, San Luis, Argentina. Las autoridades de DINFIA hicieron una investigación. (Caso 25)

También en 1965, en San Miguel Tucumán fue hallado un cilindro de titanio. (Caso 26)

El ufólogo brasileño, doctor Olavo T. Fontes aseguró que se trataba de objetos de origen extraterrestre.

La llamada Bola de Merkanooka, cayó en septiembre de 1965 cerca de ese pueblo de Australia. Era de titanio y medía 20 pulgadas. (Caso 27)

Tres meses después, el 6 de diciembre de 1965, caían tres esferas de metal en Lora del Río, cerca de Sevilla, España. Eran esferas de 15 pulgadas de diámetro que pesaban, 9.6, 14.6 y 14.7 kilos, respectivamente. Tenían una protuberancia en la parte superior y un cordón de soldadura que las circundaba por su ecuador. (Casos 28 a 30)

Cinco días después, el 11 de diciembre, se encontraron otros dos objetos en Montemolinos, Badajoz. Esta vez eran dos cuerpos cilíndricos de 15 pulgadas de longitud por 8 de diámetro y 6.4 kilos de peso. (Casos 31 y 32)

Otro objeto fue encontrado el 28 de ese mismo mes en Fuentes de Cantos, en la misma región de Badajoz. Era otra esfera de 15 pulgadas de diámetro y 4.7 kilos. (Caso 33)

El INTA encontró que estaban hechas de una aleación de titanio y que en su interior se podían leer algunas letras en alfabeto cirílico. Se estableció que eran restos de algún satélite soviético y se inició un rastreo de nuevos objetos. En total se recuperaron otros 9 pequeños cuerpos, algunos de ellos metálicos, otros estaban carbonizados.

El gobierno de los Estados Unidos pidió que los restos fueran enviados al Battelle Memorial Institute para su análisis. El BMI emitió un comunicado de 284 páginas, el 15 de junio de 1967 (Investigation of five metallic bodies recovered alter space flight(s), #T67 94769 “SECRET No foreign dissem except Spain”)

Se decía que eran recipientes para almacenar gas a presión.

Durante el proceso de desclasificación OVNI español, los militares encargados encontraron el informe y toda la documentación oficial generada en su día. Los documentos no se desclasificaron porque no estaban relacionados oficialmente con los OVNIs. Sin embargo Vicente Juan Ballester Olmos fue autorizado, por el jefe del estado Mayor del Aire, para consultar dichos documentos en la base de Torrejón. Obtuvo una copia de los mismos y luego investigó en la base de datos del NORAD, encontrando que el cohete SL-6, que había puesto en órbita el satélite Luna 8, había caído el 6 de diciembre de 1965. El 28 de diciembre cayó el cohete SL-3 (que había colocado en órbita el satélite Cosmos 99). Pero no encontró un dato que coincidiera con el suceso del 11 de diciembre.

El Lunik 8 (NSSDC ID: 1965-077A), fue lanzado el 3 de diciembre de 1965 a las 10:48:00 UTC, desde el cosmódromo de Baikonur. La sonda tenía un peso de 1,552 kilogramos. Todo el conjunto pesaba 40 toneladas. El cohete impulsor un SS-6 modificado (Sapwood), constaba de dos etapas. Parte de estos cohetes fue lo que cayó en España.

Su misión era aterrizar en la Luna, pero como los retrocohetes se tardaron en encender, el aparato se destrozó al caer en el Mar de las Tormentas (Oceanus Procellarum).

La señora Schirmer, de Florence, Oregon, encontró una esfera el 2 de enero de 1966. Estaba incrustada de barnaclas y medía 2 pies de diámetro. Tenía dos tubos que sobresalían a lados opuestos. Apareció sobre la playa después de una tormenta. La señora Schirmer la ocultó con ramas y llamó a la Guardia Costera de Siuslaw.

Las autoridades pensaron que podría tratarse de una mina, por lo que llamaron al equipo especializado de la Marina, en Bremerton. Los militares hicieron un hoyo de 4 pulgadas y encontraron que la esfera estaba vacía.

El objeto estaba hecho con placa de titanio de 1/4 de pulgada de grosor. En su superficie había grabados varios números, lo mismo que en las placas que sostenían las válvulas.

La señora se quedó con la esfera y la mantuvo en su casa por casi treinta años. En noviembre de 1996 la señora Schirmer la donó al Oregon Air & Space Museum de Eugene. Los curadores del museo creen que se trata de parte del equipo modular de una nave Géminis.

Este objeto debió estar en la parte trasera de la cabina del Géminis. La esfera se separó poco antes que la cabina, que transportaba a los dos astronautas, reentrara a la atmósfera. Estas esferas contienen oxígeno y helio. Probablemente, por la fecha, haya pertenecido a las Géminis 3, 4 o 5, que fueron lanzadas en marzo, junio y agosto de 1965. (Caso 34)

Pescadores brasileños encontraron frente a las costas brasileñas, en abril de 1966, una esfera metálica, conteniendo trazas de helio, de 1 metro de diámetro y unos 113.3 kilogramos de peso. (Caso 35)

Un mes después, en mayo de 1966, una pieza ligera de metal de unas 20 por 12 pulgadas; otra de forma oval, de 16 por 8 pulgadas; una tercera en forma de colmena negra, de 4 por 5 pulgadas; y cuatro piezas de alambre fueron encontradas en el distrito de Río Negro, Brasil. (Casos 36 a 39)

En octubre de 1966 se encontró un recipiente esférico de titanio en Tomahawk, Wisconsin. Era de 37 centímetros de diámetro y pesaba 13.6 kilogramos. (Caso 40)

El 27 de octubre de 1966 se encontraron tres objetos cilíndricos en Punta Arenas, Chile. Cada uno pesaba unos 120 kilogramos. (Casos 41 a 43)

En enero de 1967 otra esfera cayó en Perú. Era de 23 pulgadas de diámetro y pesaba 15.8 kilogramos. (Caso 44)

“Bolitas y clavos de titanio y platino” (respectivamente), fue lo que se encontró en algún lugar no determinado de los Estados Unidos en 1967. (Casos 45 y 46)

1967 EN MÉXICO

Un objeto ovalado y con hendiduras cayó en Escobar, Buenos Aires, el 7 de febrero de 1967[4]. (Caso 47)

No solo en la parte austral del planeta ocurrían estos hallazgos. En nuestro propio país, ese mismo 7 de febrero de 1967 cayeron dos esferas metálicas, al parecer de titanio, en Monterrey. En 1996 no sabía más de este caso, ni el destino de estas esferas, pero años después supe que tenían 15 y 24 pulgadas de diámetro y pesaban 17 y 30 kilogramos, respectivamente. (Casos 48 y 49)

El suceso ocurrió en el pueblo de General Terán, Estado de Nuevo León. Los testigos enviaron una carta al secretario privado del Gobernador de Nuevo león, y anexaron un memorando en el que firmaban su declaración. A finales del siglo XX, gracias al Acta de Libertad de Información, se liberó una serie de documentos que relacionaban este caso. En dichos documentos se puede leer lo siguiente (memorando):

“En la villa de General Terán, Estado de Nuevo León, a los 15 días de febrero de 1967, a las once en punto, el profesor Ernesto Torres Malagón se presentó ante el Presidente Municipal, Ingeniero Plutarco Elías Calles Sáenz. El profesor Torres es un maestro de la Escuela Rural Federal del Ejido “Las Anacuitas” Sección Victoria del Municipio de General Terán, informando que llegó a trabajar el día martes 7 de febrero cuando los vecinos alarmados le informaron que cerca de las 10:30 horas de ese día, escucharon 2 ó 3 explosiones y súbitamente vieron descender una esfera de tamaño indefinido, dirigiéndose al Oeste, cubierta por humo y algo de fuego, cayendo en el ejido, cerca de 1,500 metros de la cantera del pueblo, considerando la posibilidad de desplazarse hacia el lugar en donde el objeto cayó, sin embargo desistieron de acercarse debido al olor tan fuerte que despedía el objeto, como de pólvora, por lo que decidieron regresar a sus casas.

”Posteriormente, el señor Reyes Perales Pérez, el domingo 12 encontró accidentalmente el objeto visto, consistente en una esfera de metal, de un material desconocido, de color indefinido, de 30 kilogramos de peso aproximadamente y cerca de 60 centímetros de diámetro. Por aviso del profesor acudieron las siguientes personas a observar el objeto: cc. Profesor Rubén Garza Rodríguez, Secretario del Ayuntamiento; señor Genaro Rodríguez Ramírez, segundo Comandante Municipal y el Profesor Leopoldo Díaz Alejandro, jefe del Departamento de Tránsito del pueblo, los cuales estuvieron de acuerdo con los testimonios de los vecinos del maestro, además pudieron investigar que el objeto, quebró ramas de un árbol, así como también se impactó en una colmena. Para transportarlo al pueblo, fue desplazado cerca de 40 metros sobre un camino para posteriormente subirlo a una camioneta y llevarlo a la población en donde tres pequeños tornillos le fueron removidos. Vecinos de la comunidad también informaron que otras partículas del objeto continuaron cayendo y una de ellas lo hizo en una propiedad privada, siendo incapaces de poder localizarla. Se debe decir que el individuo de encontró la esfera, dio muy poca información y parecía estar muy engreído por la información que poseía. La esfera, al caer, hizo un gran ruido, una especie de zumbido.

“Este memorando fue escrito como una prueba y es firmado por los que intervinieron y así lo desearon. Estamos de acuerdo.

Torres Malagón (firma) Garza R (firma) Leopoldo Díaz (firma)”

En los documentos liberados se menciona que la esfera fue enviada a la ciudad de México. Ahí, en la oficina del Director Nacional del Arsenal de Artillería, el Jefe Científico del Departamento de Seguridad Nacional, un tal De la Rosa, por parte de las autoridades mexicanas, y Abernethy Mackay, por las americanas, hicieron un cuidadoso análisis llegando a determinar que se trataba de parte o restos de un cohete fabricado con titanio. Abernethy dijo que se trataba de una esfera de titanio usada para almacenar combustible. Pertenecía a la última etapa del Titan III-C, del DoD, que cayó el 7 de febrero de 1967, después de poner en órbita 7 satélites de comunicaciones.

La esfera había caído sobre un árbol de mezquite, quebrándole las ramas, para luego caer sobre el panal. La esfera fue trasladada, el 17 de febrero, a la oficina del Gobierno del Estado, en la Ciudad de Monterrey.

En toda esa investigación no se menciona nada de la esfera de 14 pulgadas. ¿Serían los restos reportados como caídos en una propiedad privada y que, al momento de redactar el memorando, no se habían encontrado?

A finales de marzo de 1967, un objeto en forma de cilindro luminoso y del tamaño de un autobús, se precipitó contra la ladera de un cerro ubicado entre Mezcala y Xochilapa[5] en medio de una explosión. El misterioso objeto volante fusiforme cayó a tan sólo 30 kilómetros de la ciudad de Chilpancingo, capital del Estado de Guerrero, a 400 kilómetros al Sudoeste del Distrito Federal y muy cerca del lugar de operaciones de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento del Partido de los Pobres, comandada por el líder guerrillero Lucio Cabañas.

Fue un diario de la capital de la República, Últimas Noticias, del 28 de marzo, el que informó de la caída y explosión. El corresponsal de dicho periódico informaba que al menos un millar de habitantes de la vecina población de Xochilapa, vieron caer el objeto del cielo y escucharon una atronadora explosión cuando chocó contra el suelo. El impacto hizo retumbar muchas casas. Varios testigos dijeron al corresponsal que el objeto tenía forma de cigarro, despedía una luz cegadora y era imposible de confundir con un meteorito. Al parecer, una unidad de infantería recibió la misión de buscar los restos del aparato.

La noticia sería reproducida en diversos periódicos del mundo, como el Evening News of India, del 30 de marzo; Le Maine Libre, del 30; y Ouest-France de Caen, del 31; La Tribune de Sherbrooke, del 12 de julio. También apareció en la Flying Saucer Review, de mayo-junio de 1967 (págs. 32), citando el nombre del pueblo como Ochilava.

La noticia en el Últimas Noticias añadía además que el objeto había sido visto desde la ciudad de México (?) por la señora Amy Sziper. Este último avistamiento fue sometido a reencuesta por Héctor Escobar Sotomayor en 1985, variando ampliamente la versión de la señora Sziper, con la versión de la prensa. Según los periodistas la señora Sziper vio un objeto luminoso en forma de puro, pero ella declaró que no fue así, sino que únicamente vio un destello similar al de un rayo, cerca de la medianoche. Escobar afirma que, “probablemente no hay ninguna relación con lo visto en Guerrero”. (Caso 50)

Otras dos esferas cayeron en México en Julio de aquel año. También tenían 24 pulgadas de diámetro, con una circunferencia de 38.5 pulgadas. Se sabe que una de ellas era de titanio. Desconozco el material con el que estaba fabricada la otra. También se halló una placa de metal con tornillos. (Casos 51 a 53)

El guardia rural Jack McClure nos muestra cómo domina los mini OVNIs esféricos.

La famosa fotografía del OVNI de Mendoza, que incluso llegó a aparecer en la Flying Saucer Review. Chatarra espacial.

La esfera de Borås.

Las esferas españolas son de las pocas que han caído casi intactas a la tierra. Aquí una rara foto de las mismas.

Actualmente la esfera se encuentra en exhibición en el Oregon Air & Space Museum de Eugene.

Perforación que hicieron los miembros de la Marina.

Probablemente esta foto pertenezca al caso peruano, pero no tengo la confirmación.

Traducción del memorando de Torres, Garza y Díaz, en donde mencionan del hallazgo de una esfera en el General Terán, Nuevo León.

Aerograma del 17 de febrero de 1967, dirigido al departamento de Estado de los Estados Unidos, con copias para la NSF, NASA y OST. Informa de la caída de la esfera sobre territorio mexicano.

Telegrama del 17 de febrero en donde se informaba de un futuro análisis de la esfera. Se veía la posibilidad de que vinieran técnicos de la NASA.

Telegrama del 6 de marzo en donde se indica que el objeto es un tanque de combustible de los utilizados en las sondas espaciales.

Rubén Garza Rodríguez, Secretario del Ayuntamiento del pueblo de General Terán, posa con la esfera en su oficina, poco antes de enviarla para su análisis.

[1] Según el Clarín, del 31 de enero de 1965; y Los Andes, de Mendoza, del 13 de enero de 1965, Pág.. 5; 14 de enero de 1965, Pág.. 6; 15 de enero de 1965, Pág.. 5; y 16 de enero de 1965, Pág.. 5.

[2] Estos casos argentinos fueron relatados en los diarios Clarín, en sus ediciones del 27 y 28 de diciembre de 1964, 13, 14 y 15 de enero de 1965; Crónica, del 27 de diciembre de 1964; y La Razón, del 13 de enero y 24 de febrero de 1965.

[3] El diario Crónica, del 10 de julio de 1965, menciona esta noticia originada en Rolón, La Pampa.

[4] Según el diario Crónica, del 8 de febrero de 1967.

[5] El nombre del poblado fue escrito, indistintamente, como Xochilapa y Ochávala.

Ovni fortuito 2

 

Durante sus vacaciones de verano la maestra Ana Luisa Campeador tomó esta fotografía de un paisaje en Oregon. Al momento de tomar la foto no se percató de la extraña presencia de un objeto discoidal que, por lo borroso de sus contornos, “parece que volaba a velocidades supralumínicas” (según informó el doctor en ciencias cuénticas y energía chi oscura, Jorge Guerrero). Guerrero, quien también es experto analista de fotografías ovni sometió a un set de pruebas a la fotografía de la maestra. Amplificando la foto por medio de un contador Geiger Müller encontró unos extraños símbolos en la panza del ovni. Rápidamente, como lo ordenan los cánones ufológicos, realizó una serie de análisis de ufología comparada, encontrando que este ovni fortuito tiene todas las características de ser un auténtico platívolo volador ya que, como el fotografiado por Helio Aguiar en Brasil (1961), muestra unos extraños símbolos en la panza. El doctor Guerrero mostró científica y rotundamente que los marcianitos verdes están intentando comunicarse con nosotros ¿Qué nos querrán decir?

El gas de los pantanos (final)

LA VERSIÓN DE QUINTANILLA

En 1963 la nueva cabeza del Proyecto Libro Azul era el Mayor Hector V. Quintanilla. A su cargo estaban un oficial (Hill Marley), un sargento (David Moody) y un civil, como secretaria (Marilyn Beaumer Stancombe). Casi al entrar Quintanilla comenzó a tener problemas con el doctor Hynek, e incluso le comenzó a llamar “Doctor problemas”.

“Antes de abril de 1964, sólo había tenido unos cuantos problemas con el doctor Hynek. El se quejó de que Dave Moody no lo trataba de acuerdo con su nivel científico o alguna puerilidad como esa. Yo hablé con Dave acerca de esto un par de veces y él me dijo que, de ser así, estaría tan ocupado en ser su niñera o en besarle el trasero que no tendría tiempo en evaluar los casos que le llegaran, por lo que había decidido en olvidarse de la “estatura” científica del doctor. El doctor Hynek y Dave tenían que resolver sus propios problemas. Después de analizar la situación, estuve de acuerdo con Dave. El doctor Hynek venía a la oficina y pasaba las dos primeras horas socializando o chismorreando o contándonos muchas tonterías acerca de quién había escrito libros, artículos, etcétera. Fue en una de estas sesiones de chismes que le dije firmemente a Hynek que se limitara a estudiar los casos y dejara al resto del personal hacer su trabajo. Hasta este momento, Hynek no había tomado tan en serio los OVNIs ni los fenómenos relacionados. Pero así como el viento cambia el desierto, Hynek comenzó a cambiar y yo nunca supe lo que estaba por venir. El nos avergonzó a la Fuerza Aérea y a mí en varias ocasiones; pero me mantuve ecuánime ante el público, y no gasté palabras con él en privado. Varias veces le pedí que clarificara sus comentarios y observaciones y todo lo que obtenía era una débil explicación en un tono chillón. Comencé a preocuparme porque en varias ocasiones no podía creer lo que veía escrito. Por ejemplo: en abril de 1966, el doctor Hynek dijo, ante el House Armed Services Committee que tenía veinte casos que él podía “certificar como buenos reportes” que no tenían explicación. En una carta a la revista Science del 21 de octubre de 1966, escribió que “Tengo en mis archivos varios cientos de reportes que son realmente rompecabezas y fácilmente podrían ser sujeto de discusión entre físicos y científicos sociales”. El 17 de diciembre de 1966, en un artículo en el Saturday Post, declaró que, “de los 15,000 casos que he revisado, cientos son enigmáticos, y algunos de los incidentes más raros, quizás 1 de cada 25, son aturdidores”. De acuerdo con mis cálculos esto podría ser unos seiscientos casos. Eso no me sorprende, algunos de los casos que le maravillaron a él, no eran tan impresionantes para mi, Dave Moody, Hill Marley o el doctor Menzel. El artículo del Post, que fue firmado como “J. Allen Hynek” decía lo siguiente: “Por años la fuerza aérea los ha relegado como fraudes, alucinaciones o errores. Hoy el mismo consultor científico de la Fuerza Aérea declara que muchos de estos avistamientos no son tan fáciles de explicar”. Yo quisiera reiterar que el doctor Hynek nunca fue un buen consultor de la Fuerza Aérea sobre OVNIs… En varias ocasiones trató de minar mi posición. Envió una carta al doctor Harold Brown, secretario de la Fuerza Aérea, en la cual recomendaba que me reemplazaran por el teniente coronel Robert J. Friend, mi antecesor. Tengo una copia de la respuesta de Brown a Hynek, fechada el 7 de febrero de 1967, en la que le expresa estar satisfecho con mi trabajo y al año siguiente recibí dos cartas de recomendación del general LeBailley y del general Giller”.

Hynek, quien inicialmente no quería saber nada de la prensa, pronto le encontró el gusto por aparecer en los encabezados de los periódicos. Cuando Quintanilla le envió a investigar el caso de Socorro, el reporte que redactó era muy pobre.

“… era uno de sus típicos reportes que contenían pocos detalles técnicos y que no añadían nada a lo que ya me habían enviado Connor y Moody. Realmente Hynek añadió muy poco a la investigación, sin embargo, sus típicas entrevistas de prensa si añadieron más leña al fuego”.

Aún más frustrante fue lo que ocurrió en Dexter.

“Hynek llamó temprano en la mañana1 y me dijo que los reporteros y camarógrafos de la televisión le estaban siguiendo por doquier que él iba. Le dije que debía parar eso y hacer su mejor trabajo, pero me di cuenta que hizo un mohín. Me dijo que no podía hacer el trabajo con tanta gente alrededor. Me preguntó si podía dar una conferencia de prensa y yo le dije que no. Esto ya había ocurrido anteriormente y a mí no me gustaba. Al día siguiente2 Hynek llamó de nuevo, y me informó que tenía una posible solución al avistamiento de Frank Mannor, y yo le pregunté los detalles. Mi secretaria, Marilyn Beaumer Stancombe, estaba en la línea tomando toda la información en taquigrafía. El me dijo que la solución era “gas de los pantanos”. Le dije que verificara eso con sus colegas en la universidad y luego me dijera su reacción. Al mismo tiempo yo lo checaría con los químicos y botánicos de la base. De nuevo me pidió que arreglara una conferencia de prensa en la Oficina de Información de la Base de la Fuerza Aérea de Selfridge. Yo estaba en contra de esto desde el principio, pero él insistió y yo le dije que lo verificaría con el Pentágono. Hablé con el mayor Davis y Sara Hunt del SAFOI sobre la conferencia de prensa y ninguno de ellos les pareció una idea apropiada, aunque, en este caso particular podía tener algunos méritos. Ya que esto iba a sentar precedente, la decisión debía venir de los altos mandos. Esa tarde, a las 6:30 p.m. tuve una llamada del Pentágono. Era el mayor Davis, quien me dijo que el general Garland había aceptado la conferencia de prensa, con ciertas recomendaciones. En esta ocasión él haría una excepción, pero yo no volvería hacer solicitudes de este tipo en el futuro. Hynek me llamó a mi casa alrededor de las nueve de la noche y yo le di la noticia. A primera hora de la mañana llamé a Selfridge y les dije que arreglaran la conferencia. Alguien sugirió el Club de Prensa de Detroit como el sitio para la conferencia y no tuve ninguna objeción al respecto. La razón para cambiar el sitio fue por conveniencia de los reporteros. El Club de Prensa de Detroit es mucho más accesible que la Oficina de Información de Selfridge. “Le di instrucciones específicas a Hynek de que quería ver una copia de su declaración a la prensa antes de que la distribuyera a los reporteros. También le pedí que leyera ese documento a Sara Hunt para el SAFOI, dos horas antes de la conferencia, para que así se prepararan copias para la Prensa Nacional de parte del Departamento de Defensa. Hynek leyó su comunicado a Sara y se distribuyeron las copias al tiempo asignado. Mientras Hynek llevaba a cabo su conferencia en Detroit3, el Pentágono enviaba las copias a los periódicos de Washington D.C. “El proyecto tuvo sus contratiempos porque mucha gente no había oído sobre “el gas de los pantanos”, Miasma, Fogtails, Jack o’ Lanterns, Will o’ the Wisp, Foolish Fire, o Ignis Fatuees. Los periódicos pusieron este avistamiento en la primera plana. La publicidad que recibió el avistamiento fue increíble. Hynek se transformó en una celebridad y los avistamientos comenzaron a derramarse a cántaros por todo el país. Tuvimos un total de 1,112 avistamientos en 1966 y ese total nunca ha sido igualado desde entonces”.

El flap de Michigan llegó hasta el congreso con el resultado de que tanto Quintanilla como Hynek fueron llamados a reunirse con el general Corbin y con el Secretario de la Fuerza Aérea. De acuerdo con Quintanilla, el general le pidió a Hynek que hiciera una declaración pública durante su audiencia en el Congreso, pero Hynek le dijo que no. Sin embargo, en la audiencia, Hynek inició su plática con una declaración pública.

“El general Corbin estaba sentado detrás mío y a mi izquierda. Cuando Hynek anunció que quería hacer una declaración, oí que el general dijo “¡Oh demonios!”. No lo dijo fuerte pero supe que estaba disgustado. Nadie maldijo mientras Hynek hacía su declaración. Recuerdo que estaba muy disgustado. No estaba disgustado por su declaración; la verdad es que, desde que estuve en el programa, Hynek nunca hizo una observación profunda o con sentido, con respecto a los OVNIs. Estaba enojado porque sentí que Hynek estaba siendo desleal al general Corbin. Le había dicho al general que no iba a hacer una declaración y luego leyó una de cinco páginas. Del modo en que lo entiendo, él tenía motivos premeditados y deliberados para mentir al general Corbin. Perdí la confianza en Hynek y él nunca la recuperó”.

Los continuos esfuerzos de Hynek para que tanto el mayor Quintanilla como la USAF se vieran mal, llevaron a que no renovaran su contrato en junio de 1969. Antes de la comparecencia de Hynek había hablado Quintanilla. El mayor utilizó un mapa y señaló los puntos en donde se habían visto los OVNIs.

“Hubo dos avistamientos: uno en Hillsdale y otro en Dexter. Tomando en cuenta los reportes originales de la Oficina del Sheriff, éste comenzó a las 8:35 P.M. Del 20 de marzo, cuando Frank Mannor llamó a esa oficina y reportó un objeto extraño sobre el área del pantano, al final del camino”.

Luego leyó parte del reporte del Sheriff, que decía:

“Atendiendo al llamado, me dirigí, sobre el camino Dexter Pinckney hacia el camino Territorial y luego di vuelta en el camino Quigley… En donde se tenía un buen punto de observación… En línea directa con la casa. En este punto bajé del vehículo y me adentré en el bosque, en un intento de localizar el límite del pantano y el objeto. “Lejos de los límites del área boscosa se veía una luz brillante. Mientras me acercaba, la luz disminuía su brillo. Cuando llegué al límite del bosque, en la parte superior del risco, volvió a aparecer la luz, y luego desapareció. Se realizó una búsqueda continua en el área, sin ningún resultado. “Cuando regresé a la patrulla me informaron que uno de los objetos estaba sobre el área a donde apuntamos nuestros reflectores, pero que se había alejado hacia el Oeste a gran velocidad”

Quintanilla continuó con los antecedentes del caso:

“Una entrevista con Frank Mannor reveló la descripción del objeto: El objeto observado tenía un color café, y parecía tener una superficie aborregada. Parecía tener un fondo plano y terminaba en una especie de cono, sin embargo, cuando estaba mas bajo se podía ver una especie de ventana en el centro. En ambos extremos parecía tener dos pequeñas luces, destellando con luz azul verdosa y de un tono rojo intenso. Otros reportes concuerdan con el de Mannor”.

Poco después de que el OVNI dejó de ser visto en el área de Dexter, el Departamento de policía de Chelsea recibió reportes similares de un objeto que se movía a gran velocidad sobre el pueblo. El patrullero Robert Huniwell reportó:

“Los objetos voladores que vi tenía luces rojas y verdes y uno bajó hasta unos 3 metros de mi patrulla. Cuando se volvió a elevar, se juntó con otros objetos similares…”

El policía de Milan, John Stewart dijo que el objeto siguió a su patrulla y cuando intentó comunicarse a su base “no pude utilizar la radio… El aparato continuaba a unos 25 metros sobre mí durante media milla. Parecía un enorme pastel, bien iluminado con luces rojas, azules y blancas que giraban a su alrededor. Quintanilla añadió:

“Debido al gran número de reportes de diversas fuentes respetables, le pedí al doctor Hynek fuera al lugar a investigar el caso”.

RESUMEN Y CONCLUSIONES El excelente The New York Times siempre ha evitado, en lo posible, el tema de los OVNIs, pero en el caso de Michigan tuvo que enviar a sus reporteros para que investigaran el asunto. En uno de sus editoriales, escrito por Russell Baker, se puede leer lo siguiente:

“Los entusiastas de los platillos volantes muestran debilidades humanas que probablemente seguirán siempre entre nosotros… La posibilidad de los platillos volantes es un sano antídoto contra el aburrimiento humano. Los cuidadores de los zoológicos de Pittsburg y Nueva York han estado buscando recientemente un antídoto similar para sus gorilas enjaulados”.

En el flap de Michigan, todo comenzó con algunos rumores sobre luces que maniobraban en los pantanos de Dexter (14 de marzo). Mannor se enteró de ello a través de unos amigos. Era una persona muy sugestionable. Campo fértil para convertirse, el mismo, en testigo OVNI. No tardo en ocurrir un hecho fuera de lo común que, para la mente condicionada de Mannor se transformó en una nave de otro planeta. Las condiciones eran adecuadas: informes previos que prepararon el terreno, psicosis de OVNIs, un pantano con materiales putrefactos (según el informe de los patrulleros de Dexter), pésima visibilidad (había bruma), y una distancia de observación mayor a los 500 metros.

La descripción de los objetos coincidía, según Hynek, con la de los fuegos fatuos: forma de “pirámide o de gota de agua invertida”, fulgor rojizo, blanco o azul, desaparición súbita…

Pero existe un suceso al que se le dio poca difusión y que podría dar un giro a la interpretación del avistamiento de Mannor y al flap de Michigan. Varios vecinos de Whitcomb, cerca de North Campbell observaron tres objetos circulares con una cola luminosa que se movían en forma de espiral, circundándose unos a otros. Un reportero del Daily Tribune of Royal Oak también vio los objetos pero dijo que eran anuncios luminosos del Universal City Shopping Center. Se trataba de reflectores que anunciaban la apertura del Key Oldsmobile, en el ala Este del centro comercial. Dick Hodges, gerente de la agencia de autos, dijo que efectivamente tenían en operación esos reflectores el día de la observación, pero que uno de ellos se apagó. Los reflectores consistían de luces blancas, rojas y azules. Si recordamos la mayoría de los avistamientos hablaban de, precisamente, luces blancas, rojas y azules.

Quien ha tenido oportunidad de ver este tipo de reflectores en días nublados o con bruma, puede confundirse fácilmente. En esas fechas los cielos en los alrededores de Ann Arbor tenían bruma. Los giros, subidas, caídas, movimientos espirales, paradas abruptas, etcétera son típicos de las luces de los reflectores. La apariencia, “como de waffle” o “como un coral” podría ser la reflexión de los conos de luz sobre la superficie irregular de las nubes o en la bruma misma. Las velocidades increíbles no tendrían mayor complicación en una velocidad angular pequeña en el reflector: mover ligeramente el reflector produce un movimiento acelerado en el cono de luz. Las desapariciones abruptas se obtienen con sólo apagar la luz.

¿Pudieron haberse confundido los testigos? Tal vez sí, ya que este tipo de publicidad no era muy conocida por entonces.

Mannor, aunque confundido, actuó de buena fe, sin tratar de mistificar. Esto no ocurrió en el caso de la escuela de Hillsdale, en donde unos bromistas, aprovechando la psicosis, lanzaron luces de bengala, tratando de engañar a los estudiantes. Luego llegaron los locos: los que trataban de entrar en contacto con los OVNIs a través de fórmulas matemáticas o de tonos musicales. O también aquel otro que trató de hacer pasar una fotografía de exposición prolongada de objetos astronómicos como un auténtico OVNI. O el que mostró una foto de un reflejo en la cámara como si fuera una nave de otro planeta.

Por otra parte Hynek no actuó de buena fe, ni para con la Fuerza Aérea, ni para con la opinión pública americana. Se comportó como un oportunista. La idea del gas de los pantanos no fue de él sino de dos profesores de física, los doctores Chihua Wu Hsiung y Tyler Pett, del departamento de física de Hillsdale College, quienes supusieron que se trataba de fuegos fatuos o fuegos de san Elmo, cuyo efecto se había magnificado por una condición de inversión de temperatura. Su explicación apareció en The Hillsdale Daily News, del 23 de marzo. Alguien se lo comentó a Hynek o él mismo lo leyó en el periódico. Llamó a un amigo botánico de la Universidad de Michigan y luego a Quintanilla. A este último le pidió que organizara una conferencia de prensa. Ya había experimentado lo que era estar ante los micrófonos y las cámaras y eso le había gustado. Por el resto de su vida buscó ávidamente estos espacios. Se dejaba fotografiar tomando poses de gran científico o intelectual, con su inseparable pipa. Pero en su carrera profesional como astrónomo nunca hizo nada interesante, y de no ser por los OVNIs no hubiera pasado a la posteridad. Sin embargo, después de que todo mundo se burló de su explicación del gas de los pantanos Hynek invirtió las cosas, quiso dar a entender que por las prisas y presiones había dado esa declaración. Acusó a la Fuerza Aérea de ser ella la que le había obligado a dar la conferencia, pero la realidad fue otra. Los ufólogos pensarán que la culpa la tuvo la Fuerza Aérea y no Hynek, pero hay más datos que nos pueden orientar sobre la verdadera imagen del astrónomo. Su explicación sobre el caso de los policías que habían visto la estrella Arturo, tampoco fue de él. La doctora Helen D. Prince, del Observatorio McMath Hulbert, en Lago Angelus, atribuyó los avistamientos a la estrella Arcturus, una estrella de primera magnitud que en ese momento se encontraba a unos 20 grados sobre el horizonte. Hynek nunca dio crédito ni a los profesores de física, ni a la astrónoma. Por la burla que le generó, Hynek trató de desligarse del asunto echándole la culpa a la Fuerza Aérea. Sin embargo nunca se desdijo, a pesar de la presión de James McDonald, y siguió sosteniendo su idea del gas de los pantanos como explicación a los sucesos de Dexter.

Visto así, parecería una confrontación entre las versiones de Hynek y la de Quintanilla. Sin embargo, hay un hecho muy importante ha considerar. Allan Hendry, quien fuera el director de investigaciones del CUFOS, fue el mejor investigador de OVNIs de todos los tiempos. Su obra The UFO Handbook es un libro imprescindible para la comprensión del fenómeno OVNI. Hynek contrató a Hendry para hacer las investigaciones de campo. Cuando Hendry publicó sus conclusiones, que derrumbaban la hipótesis extraterrestre, Hynek lo corrió del CUFOS. Esta es la verdadera personalidad del “Galileo de la ufología” (sic).

Las luces de Michigan fueron una serie de confusiones, bromas y malas interpretaciones de hechos naturales como los fuegos fatuos, las estrellas, reflectores luminosos, luces de bengala y otros. Pero los lectores pro OVNI dirán: “Ninguna de esas explicaciones toma en cuenta la detección en los radares de la Base Selfridge”. Pero la verdad es que eso también fue una mentira. Los periodistas del Daily Tribune of Royal Oak (25 de marzo) lograron entrevistar a los controladores aéreos de la base quienes informaron que los objetos nunca se detectaron en el radar. “Si, pero todos sabemos que los militares siempre ocultan la verdad”. Tal vez, ¿pero los civiles? Los controladores del aeropuerto de Willow Run dijeron no haber captado nada anormal en el radar (The Hilsdale Daily News, del 21 de marzo).

Los avistamientos de OVNIs se siguieron presentando, en Grand Haven, Macomb, Oakland, Bad Axe. Flint y Ann Arbor, (The Hillsdale News, del 29 de marzo), pero todos eran fraudes obvios que copiaban el avistamiento original, incluyendo los “avistamientos” del ex sheriff de Ann Arbor, Richard Sober, y del jefe de policía Ford Wallace de Linden. O como el del globo de cantoya que construyeron unos bromistas en Yipsilanti.

En abril se vieron unos destellos marinos en Frankfort y Marquette. Van Horn dijo que para ese entonces su organización se había concentrado en los objetos que se movían, ya que los estacionarios habían sido identificados como estrellas.

Al año siguiente se dio el fraude de las fotografías de los hermanos Grant Jaroslaw y Dan Jaroslaw. Al poco tiempo Hynek regresó a Hillsdale y continuó sosteniendo su teoría del gas de los pantanos. Hynek le dijo a la periodista Vivian M. Baulch, que él seguía creyendo que el gas de los pantanos era la explicación lógica para este avistamiento.

Cuando Guillermo Bravo, director del CIIIFOP y organizador del Primer Congreso Mundial de OVNIs en Acapulco, trajo a Hynek a México, para promocionar el congreso, como redactor del boletín del CIIIFOP le pregunté sobre el asunto del gas de los pantanos. No cambio su opinión, pero con una sonrisa forzada me contestó que prefería olvidar el asunto.

NOTAS

1 del 23 de marzo.

2 el 24 de marzo.

3 el 25 de marzo.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Este artículo es una versión actualizada de uno de los capítulos de mi tesis de maestría: Análisis Discriminante para una población de Fenómenos Aéreos Anómalos.

APÉNDICE

El teniente coronel Hector V. Quintanilla Jr. nació en Monterrey, México. A los seis años, su familia emigró a los Estados Unidos (San Antonio, Texas). Trabajó como empleado postal. En enero de 1943 entró a los Army Air Corps y fue enviado a la Escuela Técnica de Radio en Wisconsin y luego a la Escuela Técnica de Radar en Boca Raton, Florida. En 1944 ingresó al 72 Escuadrón de Bombarderos, de la 13 Fuerza Aérea y fue enviado al Pacífico (Samar, Filipinas), en marzo de 1945.

Al final de la guerra se le asignó al Fuerte Bliss, Texas y se integró a la Universidad Sainte Marie en enero de 1946. Obtuvo su nacionalización el 25 de octubre de ese año.

Estudió Física y obtuvo su título en 1950. En abril de 1951 se le dio el rango de teniente segundo y entró a los servicios de Seguridad, en donde pasó 9 años antes de ser enviado a San Antonio y luego a Alemania y Japón.

De 1959 a 1963 se desenvolvió como Oficial de Proyecto de Sistemas en el Centro de Desarrollo Aéreo en Roma.

En abril de 1963 fue enviado a Wright Patterson a dirigir el Proyecto Libro Azul (julio de ese año), sustituyendo al coronel Friend. Dejó el proyecto en 1969. Murió en 1998.

El coronel Quintanilla fue uno de los primeros escépticos de los OVNIs a nivel mundial, y el primer escéptico mexicano e iberoamericano. Escribió dos libros, The investigation of UFOs; y UFO’s: An Air Force Dilemma. Ambos volúmenes, sin publicar, se pueden consultar en el National Institute for Discovery Science, o con el hijo de Hector, Karl Quintanilla.

En el video escena de una película japonesa que muestra la pelea de un samurai con luces del pantano. A mi manera de ver, los sucesos de Michigan no fueron producto del gas de los pantanos sino al uso de reflectores en una campaña publicitaria.

El ovni-ladrillo de Alemania es un fraude

Dirk Vander Ploeg, del UFO Digest, presenta las pruebas de que el ahora famoso ovni “rectangular” fotografiado por Tushar Bhatt en Magdeburg, Saxon-Annhalt, Alemania, el 6 de mayo de este año, es simplemente una lámpara de alumbrado público que se intentó pasar como nave extraterrestre. La historia había dado la vuelta al mundo y aparecido en las principales webs plativoleras. Dudo mucho que informen a sus lectores que todo fue un truco.

http://www.ufodigest.com/germanhoax.html

El gas de los pantanos (II)

LA VERSIÓN DE HYNEK

En el del Saturday Evening Post, del 17 de diciembre, Hynek explicó los antecedentes de su teoría. Dijo que, cumpliendo órdenes de la Fuerza Aérea, llegó a Michigan, en donde el ambiente estaba tan caldeado que le fue imposible realizar ninguna investigación.

“… A veces tuve que abrirme paso con grandes esfuerzos a través de enjambres de reporteros que rodeaban a los testigos clave a quienes tenía que interrogar. Además, toda la región se hallaba al borde de la histeria. En medio de esta confusión, recibí un mensaje de la Fuerza Aérea: se iba a celebrar una conferencia de prensa, y yo tenía que dar públicamente una explicación acerca de la causa de los fenómenos. De nada me sirvió protestar, decir que no tenía la menor idea de qué era lo que podía haber causado los fenómenos vistos en los pantanos. Lo quisiera o no, se celebraría la conferencia de prensa”.

La noche del 24 de marzo, Hynek estaba dentro de una patrulla que le servía de guía, cuando escuchó un informe acerca de un OVNI en el radio de la patrulla. Rápidamente se dirigieron al lugar. Todos en la calle señalaban un objeto brillante en el cielo. “¡Allí está! ¡Se esta moviendo! ¡Lo veo, lo veo!”, eran los gritos de los testigos. Hynek, astrónomo profesional, reconoció en el objeto a la estrella Arturo.

“No se estaba moviendo –dijo Hynek a la prensa-. Era la estrella Arturo, innegablemente identificada por su posición en relación al mango de la constelación de la Gran Taza. Una soberbia demostración para mí”.

Claramente se estaba viviendo una psicosis OVNI. Hynek tenía que dar la conferencia en medio de toda esta psicosis, y no estaba preparado. Para complicar más las cosas, la conferencia se pospuso varias veces. Originalmente estaba preparada para las 10:30 a.m., luego se pasó para las 12:00, las 13:00 y, finalmente, las 14:00. Hynek recordó una llamada telefónica de un botánico de la Universidad de Michigan, en la que le había llamado la atención sobre el fenómeno del gas de los pantanos. Hynek no sabía más que lo elemental sobre esas manifestaciones por lo que centro su investigación en este punto.

“Después de recoger más datos de otros científicos de Michigan a cerca del gas de los pantanos, decidí que era una “posible” explicación que podía ofrecer a los periodistas” “…Sin embargo la conferencia resulto ser un lugar en el que no cabían las discusiones académicas; fue un circo. Las cámaras de televisión me querían en una pose, los periodistas en otra, y durante un momento los dos grupos estuvieron tirando de mí. Todo el mundo reclamaba a gritos una explicación única y espectacular para los avistamientos. Querían pequeños hombrecitos verdes. Cuando ofrecí una declaración que consideraba el gas del pantano, muchos simplemente ignoraron el hecho de que yo dije que era una explicación “posible””.

Los periodistas no sólo ignoraron lo anterior sino que, además, dejaron entrever la posibilidad de aplicarla a todo el fenómeno OVNI, pero Hynek sólo la había aplicado para el caso de Mannors. Comprendo la situación de Hynek porque en lo personal me enfrentado al mismo asunto. Cuando intento una explicación para cierto caso, los ufólogos, muy orondos, me dicen: “sí, pero el caso fulano de tal no se puede explicar con lo que tu estas diciendo”, y creen que con eso descalifican la explicación (pobres descerebrados). En ningún momento he mencionado que exista una explicación simple del fenómeno OVNI. Aquí hay que utilizar la explicación caso por caso.

“Demasiados reportajes el día siguiente no sólo dijeron que el gas del pantano era definitivamente la causa de las luces de Michigan, sino que daban a entender que también era la causa de otros avistamientos de OVNIs. Salí de la ciudad tan rápida y silenciosamente como pude”.

Mucho tiempo después de los sucesos de Dexter, a principios de 1967, Hynek dio una conferencia en el acto de celebración del Día de los Fundadores de la Asociación de Alumnos de la Universidad de Nort Western. Ahí presentó varias diapositivas de los chistes que había dado lugar la famosa explicación del gas de los pantanos. Uno de ellos representaba una nave espacial en forma de disco y muy adornada, que había aterrizado en el campus de la universidad. Por una escotilla del aparato salían unos curiosos humanoides mientras otro, con una especie de arma extraña, corría por un sendero tras una pareja de asustados estudiantes, gritando:

“Llévenme con ese profesor que nos ha llamado gas de los pantanos”.

Los caricaturistas llamaron a Michigan “El estado del gas de los pantanos”. EL CONGRESO Las burlas llegaron al Capitolio, el entonces líder de la minoría republicana, Gerald R. Ford (que posteriormente llegaría a ser presidente), y el representante de Michigan (Segundo Distrito del Congreso), Weston E Vivian, pidieron una investigación del Congreso, y otros legisladores apoyaron su petición. Un comunicado interno de la Fuerza Aérea muestra que el congresista Vivian fue muy persistente en sus demandas:

DE: FTD, Wright Patterson AFB, Ohio. PARA: AFSC, Andrews AFB, Md. INFO: USAF, Wash, D.C., Unclass FM TDEW/UFO 14644 Marzo 1966. Para SAFOI-CC, para SCFA (Mayor Gregory). De acuerdo con la comunicación entre el Mayor Gregory (SCFA) y el Mayor Quintanilla (TDEW). El congresista Vivian (Michigan) llamó al Mayor Quintanilla el 24 de marzo de 1966 a las 11:20 y le pidió le informara si se iba a realizar una conferencia de prensa por parte del doctor J. Allen Hynek. Vivian pidió que le informaran al menos tres horas antes de la conferencia de prensa. SAFOI-CC fue informado de la conversación con Vivian y ellos dijeron que se ocuparían del asunto. El 28 de marzo, a las 15:20 Vivian llamó al Mayor Quintanilla y preguntó porqué no le había informado de la conferencia de Hynek. El Mayor Quintanilla informó al senador que SAFOI quedó en avisarle. El senador comenzó a molestarse y pidió el número telefónico del SAFOI. Luego le preguntó al Mayor Quintanilla si tenía estudios universitarios, y de ser así, en qué campo. El Mayor Quintanilla le dijo que tenía una BS en física. Luego el senador preguntó por cuánto tiempo había estado a cargo del Proyecto Libro Azul el Mayor Quintanilla. El Mayor dijo que tenía 32 meses en el cargo. Nuevamente Vivian preguntó a quién reportaba Quintanilla, y se le informó que al Coronel Eric T. De Jonckheere. El senador preguntó a quién reportaba el Coronel De Jonckheere, y se le dijo que al B/G Cruikshank. Luego Vivian preguntó quién asistía al Mayor Quintanilla en sus investigaciones. El Mayor informó que el Sargento Moody, que tenía un grado en psicología, con un trabajo de postgrado de 24 horas. El Mayor Quintanilla informó al senador Vivian que le asistían también otros departamentos de la Fuerza Aérea. El senador pidió que se le enviara el número de personas trabajando para el proyecto y sus credenciales, y de que manera hacían sus reportes. (Firmado) Mayor H. Quintanilla, Jr. 29 marzo 1966.

Ford escribió una carta fechada el 5 de abril:

Congresista L. Mendel Rivers, Director, Comité de Servicios Armados, Congreso de los estados Unidos Washington, D.C. Querido director Rivers: No dudo que haya notado el reciente torbellino en los periódicos sobre los objetos voladores no identificados (OVNIs). Yo tengo un interés especial en estos casos porque muchos de los que se reportaron últimamente ocurrieron en mi estado natal, Michigan. La Fuerza Aérea envió a un consultor, el astrofísico doctor J, Allen Hynek, de la Universidad Northwestern, a Michigan a investigar esos reportes; y le concluyó que todos eran debidos a bromas estudiantiles o gas de los pantanos o a una impresión creada por la elevación de la Luna y el planeta Venus. Yo no estoy de acuerdo con que esos reportes se puedan explicar tan fácilmente. Ya que creo que en esos reportes puede haber algo sustancioso, y porque también creo que los ciudadanos americanos requieren de una explicación más profunda que las dadas por la Fuerza aérea hasta la fecha, propongo que el Comité de Ciencia y astronáutica o el Comité de Servicios Armados, del Congreso, realicen consultas sobre los OVNIs y pidan el testimonio tanto de la parte ejecutiva del Gobierno como de algunas personas que afirman haber visto OVNIs. Incluyo materiales que creo le ayudarán en estimar la viabilidad de una investigación de los OVNIs. Quiero llamar su atención a la columna de Roscoe Drummond, publicada el pasado domingo en la que el señor Drummond dice, “Tal vez todos estos avistamientos son errores, imaginarios o irreales; pero necesitamos un acercamiento más creíble de lo que se nos ha dado”. El señor Drummond va al punto, “Necesitamos tener todos los datos juntos en un solo sitio para examinarlos más objetivamente de lo que nadie lo ha hecho antes. Se obtendrá una opinión pública estable observando con detenimiento la evidencia, y no menospreciándola. “Ha llegado el momento en que el Presidente del Congreso nombre un panel objetivo y respetado, que investigue y reporte todas las evidencias presentes y futuras para saber qué es lo que está pasando”. Estoy completamente de acuerdo con las declaraciones del señor Drummond. También sugiero que revise la serie de seis artículos, que incluyo, de Bulkley Griffin, del Griffin Larrabee News Bureau. En el último de estos artículos, publicado en enero, el señor Griffin dice, “Se puede establecer una conclusión principal. Que la Fuerza Aérea está engañando al público en su continua campaña de producir y mantener la creencia de que todos los avistamientos pueden explicarse como malas identificaciones de objetos familiares tales como, globos, estrellas y aviones”. Hoy recibí varios telegramas urgiéndome a una investigación por parte del Congreso sobre los OVNIs. Una es del Coronel de la Fuerza Aérea (retirado) Harold D. Brown, de Ardmore, Tenn., quien dice, “Yo he visto OVNIs. Estoy disponible para testificarlo”. Otro, de la señora Ethyle M. Davis, de Eugene, Oreg., dice, “9 de cada 10 personas quieren OVNIs verdaderos. Presione para que se investigue hasta el fondo”. Ronald Colier de Los Angeles, quien se identifica a sí mismo como “un científico del MIT”, me apremia para que usted haga todo lo que este a su alcance para que los archivos del Proyecto libro azul de la Fuerza Aérea (el nombre del estudio de la Fuerza aérea sobre los reportes OVNI), los conozca la gente”. ¿Debemos suponer que todo aquel que diga que ha visto OVNIs es un testigo no confiable? Una historia publicada por la UPI, del avistamiento del 21 de marzo de 1966 en Ann Arbor, Michigan, dice que: “al menos 40 personas, incluyendo 12 policías, dijeron hoy haber visto un objeto volador extraño, cuidado por dos naves hermanas en un pantano cerca de aquí, la noche del domingo”. Matt Surrell, de la estación WJR, de Detroit, cita un testigo presencial de un reciente avistamiento OVNI. Emile Grenier, un ingeniero aeronáutico de Ann Arbor, empleado en la Ford Motor Company Co. Y dice que un ingeniero aeronáutico no se puede considerar como un testigo no confiable. En la firme creencia de que el publico americano merece una mejor explicación que la hasta hoy dada por la Fuerza Aérea, recomiendo encarecidamente que se forme un comité de investigación sobre el fenómeno OVNI. Creo que se lo debemos a la gente para establecer la credibilidad de los OVNIs y producir el mayor conocimiento posible sobre este tema. Con mis más sinceras consideraciones, Atentamente Gerald R. Ford, Miembro del Congreso.

El Comité de Servicios Armados de la Cámara (House Committee on Armed Services), presidido por el congresista de Carolina del Sur, L. Mendel Rivers, se había reunió aquel 5 de abril y ahí, como veremos más adelante, comparecieron: Harold D. Brown, secretario de la USAF; el comandante Hector V. Quintanilla Jr., director del Proyecto Libro azul; y J. Allen Hynek, asesor del mismo. Con un juego de palabras Rivers les espetó:

”Veamos si ustedes pueden arrojar alguna luz sobre estos objetos tan iluminados”

El panel de consultores científicos del Proyecto Libro Azul había recomendado que se iniciara un nuevo estudio sobre el tema OVNI. Este comité era dirigido por el doctor Brian O’Brien. El congresista Rivers concluyó haciendo públicas las recomendaciones del Comité O’Brien: se debía organizar un estudio, independiente de la Fuerza Aérea, que investigara lo que eran los OVNIs. Había nacido el Proyecto Condon.

Continuará…

La foto del molino: lensflare.

Foto de lo que se supone es un foxfire o ignus fatuus (gas de los pantanos).

El doctor Hynek y el jefe de la policía de Dexter, Robert R. Taylor, viendo en un mapa la localización de los avistamientos.

La actitud de autosuficiencia y prepotente que adoptó Hynek en la conferencia de prensa, le quitó puntos ante los reporteros.

Hynek muestra el dibujo que hizo Mannor sobre el lugar en donde observó las luces.

Blandiendo la fotografía tomada por el policía Fitspatrick, Hynek explicó a los reporteros que se trataba de una foto de larga exposición, de la Luna y Venus.

El astrónomo también mencionó casos documentados de fraudes, como las fotografías de George Adamski.

Gerald R. Ford Harold D. Brown.

Para aquellos que piensan que la USAF se gastó enormes recursos para tratar de ocultar la verdad sobre los OVNIs les podemos informar que el Proyecto Libro Azul estaba constituido tan sólo por cuatro personas: un oficial (Hill Marley), un sargento (David Moody) y un civil, como secretaria (Marilyn Beaumer Stancombe) y el propio Hector Quintanilla.

Una de las fotos más conocidas de Quintanilla examinando restos de OVNIs.

El equipo de físicos de la Fuerza Aérea que conformaban el Proyecto Libro Azul. El sargento Charles R. Sharp, el teniente coronel Robert J. Friend, y el capitán Hector Quintanilla.

Foto histórica en la que el teniente coronel Robert J. Friend (sentado a la derecha), sede el mando del Proyecto Libro Azul al coronel Hector V. Quintanilla (de pie en el centro) en presencia del General Brigadier Roger M. Ramey (a la izquierda), Comandante de la Octava Fuerza Aérea, el mismo del asunto del globo de Roswell.

El doctor Edward U. Condon y el único platillo volador real que pudo tener en sus manos.

El jefe de la policía del la Universidad Eastern Michigan, John E. Hayes, examina el OVNI de Yipsilanti que se transformó en una bolsa para lavado en seco, con una cruz de plástico en ambos extremos, para sostener pequeñas velas.