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La historia de la Batalla de Los Ángeles

La historia de la Batalla de Los Ángeles

2 de febrero de 2011

BatalhadeLosAngeles1941Artículo de Tim Printy, publicado en el SUNlite Vol. 3 N.1

Traducción gentilmente autorizada

Una de las historias ovni más populares por la red es el famoso ovni de la “Batalla de Los Ángeles”.

En su mayor parte se basa en la memoria de personas que dicen haber visto un ovni, o una aeronave exótica, o una nave espacial alienígena aquella noche. Pero ¿será lo que pasó?

Calentamiento

El 7 de diciembre de 1941 es una fecha que la mayoría de los estadounidenses reconoce con poco esfuerzo (como el ataque japonés a Pearl Harbor). Sin embargo, lo que transpiró en los meses siguientes en la costa Oeste de los EE.UU. no es tan conocido. En Hawái, había temores de una invasión anfibia poco después del ataque. En retrospectiva, esto parece muy improbable porque transportar un número suficiente de tropas japonesas habría retrasado la fuerza de ataque en portaaviones que bombardeó Pearl Harbor.

Mientras tanto, la costa Oeste de Estados Unidos se preparó para la invasión potencial o un ataque aéreo de portaaviones japoneses. Unidades de defensa aérea fueron activadas y colocadas en alerta en las mayores ciudades y bases aéreas. Los ciudadanos comenzaron a mirar al cielo en busca de potenciales aeronaves ofensivas. Y empezaron a verlas. ¡Sólo un día después de Pearl Harbor, San Francisco creyó haber estado bajo el ataque de un portaaviones japonés!

OaktribuneEl general DeWitt, encargado de las defensas de la costa Oeste, quedó consternado por la respuesta de la comunidad de San Francisco porque no cumplieron el apagón. Él declararía al día siguiente:

“Aquellos aviones estaban sobre esta comunidad por un período de tiempo definido. Eran aviones enemigos, y quiero decir, aviones japoneses. Fueron detectados y seguidos hasta el mar… es sorprendente la apatía de las personas de San Francisco. La noche pasada (lunes) probó que hay más tontos en San Francisco que yo jamás pensé que existieran. Sólo por gracia de Dios San Francisco fue salvada de la catástrofe”[1].

Nunca hubo aviones reales en este “bombardeo”, pero esto muestra la respuesta de los altos escalafones a las noticias de que estaban en guerra. Después de Pearl Harbor, era mejor exagerar en la respuesta que no reaccionar.

Los ciudadanos tomaron las declaraciones de DeWitt en serio y empezaron a buscar potenciales aeronaves ofensivas. El planeta Venus, que por casualidad estaba visible de forma destacada al Oeste después del anochecer, se convirtió en motivo de alarma. De acuerdo con noticias a mediados de diciembre, Venus causó varios relatos de aeronaves enemigas y la policía necesitó asegurar a la población de que era sólo un planeta.

1941VenusPara empeorar la situación había la baja disponibilidad de inteligencia militar. Los criptógrafos estaban ocupados tratando de romper los códigos japoneses, y los militares estaban tan esencialmente disparando en la oscuridad buscando adivinar el próximo paso de la Marina Imperial Japonesa. Mientras tanto, la inteligencia de la costa Oeste parecía basada principalmente en rumores en la comunidad nipona:

“Un informante japonés en Los Ángeles, por ejemplo, relató al QG del 11º Distrito Naval que había un fuerte rumor entre las familias japonesas, presumiblemente basado en un informe de radio en ondas cortas de Japón, de que el 18 de febrero la costa Oeste sería bombardeada”[2].

Comenzando el 7 de febrero, la costa Oeste se preparó para actos potenciales de sabotaje y ataque. Cuando nada sucedió hasta el día 18, la alerta fue extendida por el general DeWitt para el 15 de marzo. Al tiempo, llegó un relato el 23 de febrero de que un ataque ocurriría aquella noche. No menos de una hora después, un submarino japonés emergió en la costa de Ellwood, California, y disparó alcanzando algunas refinerías durante veinte minutos. Ningún daño significativo fue reportado, pero esto alimentó la preocupación de los lugares de los que los japoneses planeaban algo mayor para la costa Oeste.

El escenario estaba preparado para la “Batalla de Los Ángeles”.

Defensa aérea

El ejército estadounidense poseía varias baterías antiaéreas en varias instalaciones de defensa en la costa Oeste. También poseía radares para auxiliar en la detección de aeronaves invasoras. Sin embargo, estos radares no eran el tipo elaborado de radar con el que las personas están familiarizadas hoy. No había un rastro de radar barriendo la pantalla y exhibiendo ecos perfectamente. En cambio, éstas eran maquinarias extremadamente complicadas que necesitaban varios operadores para obtener los datos relevantes de elevación, alcance y distancia. Los dos principales radares usados en la Batalla de Los Ángeles fueron el SCR-270 y el SCR-268.

Radar_A_scopeEl SCR-270 (abajo) era un radar de largo alcance que exhibía una señal para aeronaves en lo que era conocido con un A-scope. Indicaba el alcance para un dado eco, pero su dirección era generalmente leída al observar en qué dirección el radar estaba de hecho apuntando. De esta forma los operadores sólo podían notar un objetivo a distancia en una dirección, pero no podían determinar con precisión cuántos objetivos serían y cuál sería su altitud.

SCR-270-set-upEl SCR-268 (abajo) era más complejo en la forma en que operaba. Debería combinarse con proyectores y baterías antiaéreas. Era un radar de corto alcance que contaba con tres operadores monitoreando sus osciloscopios y operando sus propios controles. Entre estos operadores, podían determinar la distancia, la altitud y la dirección. La actividad requería trabajo de equipo, entrenamiento y competencia para que la unidad funcionara a contento.

scr268aLa noche del 24 al 25 de febrero

En la noche del 24 de febrero, la inteligencia naval esperaba un ataque en las siguientes diez horas. Probablemente esperaban una repetición del incidente del submarino de la noche anterior. Después de la alerta de un ataque previsto, el QG de la 37 Brigada recibió varios relatos de bengalas y “luces” próximas a instalaciones de defensa y refinerías. Después de la medianoche, radares de la defensa aérea comenzaron a relatar contactos. A las 2 de la mañana, un contacto había sido detectado a 120 millas al Oeste de Los Ángeles y parecía estar desplazándose a 3 millas de Los Ángeles a las 2h27. A las 2h21, fue ordenado un apagón. En este punto, las baterías fueron preparadas para esperar ver algo y el “ataque” comenzó. La historia del cuarto comando antiaéreo documenta la siguiente secuencia de eventos:

Las aeronaves no identificadas fueron vistas entre Seal y Long Beach.

3:06 am – Un globo que lleva una antorcha fue visto sobre Santa Mónica. Se ordenó que fuera destruido por el controlador antiaéreo.

03:28 – Una batería cercana a la fábrica de aeronaves Douglas en Long Beach mencionó 25-30 bombarderos arriba.

Las baterías en Artesia dispararon en 15 aviones que volaron hacia el mar sobre Long Beach.

– Más munición fue usada sobre Santa Mónica en lo que se dijo ser otro globo.

04h03 – 15 aviones informados sobre la fábrica Douglas en Long Beach.

Las baterías en Long Beach reportaron disparar contra blancos.

04h09 – Más 15 aviones reportados sobre la fábrica Douglas.

04:13 – Otros 15 aviones informados sobre la fábrica Douglas.

Se dio un comunicado de que la fábrica Douglas fue bombardeada pero no alcanzada.

Basado en esta información, parece que la actividad comenzó en Santa Mónica, al Oeste del centro de Los Ángeles. Los medios de comunicación informaron:

“Toda la acción, claramente iluminada por observadores en tierra con 20 a 30 focos, ocurrió a algunas millas del oeste de Los Ángeles… Las baterías anti-aéreas dispararon constantemente por períodos de dos minutos, se quedaron en silencio por alrededor de 45 segundos, y continuaron esa rutina durante casi media hora”[3].

Además, las baterías cercanas a la fábrica Douglas en Long Beach parecen haberse sumado a la confusión. Esto implicaba que los aviones volaban desde Santa Mónica a Long Beach y luego hacia el mar. Considerando que estaban protegiendo una importante instalación de defensa, no es inesperado que tendrían “dedos sensibles en el gatillo” tan pronto como la “batalla” hubiera comenzado.

Saldo final

Los medios de comunicación hicieron la fiesta mientras el Ejército y la Marina comenzaron a investigar lo que había sucedido. El ejército condujo una investigación, entrevistando a varios militares que estaban probablemente muy cansados y confusos sobre lo que habían de hecho transpirado. En la historia del Cuarto Comando Anti-Aéreo (disponible en el sitio web CUFON) hay una descripción de los relatos prestados. Muchos reportaron haber visto aviones en varios tipos de formación, pero nadie mencionó una aeronave solitaria. Es importante notar que muchos relatos indican que los radares SCR-268 usados no apuntaron a ningún contacto aunque los observadores estuvieran relatando aeronaves.

El testimonio del coronel Henry C. Davis, oficial ejecutivo y oficial comandante en ejercicio de la 37 Brigada, fue muy revelador acerca de las cuestiones de percepción aquella noche. Él originalmente pensó haber visto 10-15 aviones sobre Inglewood pero entonces decidió que era sólo el humo de explosiones antiaéreas. Él opinó que probablemente nunca hubo ningún avión de hecho.

La Marina fue la primera en divulgar una declaración. El Secretario de la Marina, Frank Knox, declaró que no había aviones y que habría sido una falsa alarma. La Cuarta Fuerza Aérea pensaba que no había aviones sobre Los Ángeles y el Comando de Defensa Occidental opinó que muchos de los relatos eran exagerados.

Sin embargo, el Ejército miró las declaraciones de los testigos y sintió que había algo en esos relatos. Concluyeron que al menos uno y hasta cinco aviones estaban sobre la ciudad. El Secretario de Guerra, Henry Stimson, declararía que hasta quince aviones estaban involucrados. Se sospechaba que hubieran despegado con ayuda de sabotadores en bases en el desierto o en México. También se sugirió que podrían haber despegado de submarinos, que poseían esta capacidad.

Los medios de comunicación explotaron felizmente esta “diferencia de opinión”. La caricatura de la edición de 9 de marzo de 1942 de Newsweek representa muy bien la actitud relativa a estas declaraciones contradictorias.

battlelacartoonLos relatos en la prensa

Mientras los militares hablaban con varias personas en su estructura de mando y también con algunos civiles, los medios relataron lo que otros vieron y recibieron todo tipo de relatos conflictivos.

Una vez que los relatos parecían comenzar en Santa Mónica y trasladarse a Long Beach, supusieron que podría haber sido un dirigible dado que tardó tanto tiempo para atravesar esa distancia. Esto pareció ser confirmado por el administrador de Gardena que declaró haber visto baterías antiaéreas destruir “una gran bolsa que parecía un globo”[4].

Mientras que este relato describió un objeto único, muchas más personas parecían ver formaciones de aeronaves. Muchos dijeron haber visto aviones “destruidos” o “abatidos”.

“Durante el apagón, los teléfonos de policía estaban ocupados con informes de aeronaves que habían caído aquí y allá… Otro relato, descartado por oficiales junto a otros, era que la artillería había destruido una gran bolsa flotante recordando un globo alto en el cielo”[5].

La policía de Long Beach habría visto dos olas de aeronaves dirigirse hacia el mar. También relataron que muchas explosiones de artillería llegaron cerca de los aviones, pero ninguno fue alcanzado. Cuando fue entrevistado, el jefe de policía de Long Beach, J. H. McClelland, que observaba todo lo alto de la alcaldía, declaró:

“Personalmente, no vi ningún avión. Pero jóvenes que estaban conmigo decían que podían verlo”[6].

Mientras algunos veían aviones o dirigibles, otros no vieron absolutamente nada. Minard Fawcett de Redondo Beach contó:

“Mi mujer y yo estábamos seguros de haber observado alrededor de 15 aviones atrapados en un cono de luz de las baterías de proyectores. Después decidimos que las nubes de humo nos habían confundido y lo que vimos eran sólo nubes de humo de la artillería”[7].

Incluso los prismáticos no ayudaron a algunos observadores:

Don Black de Douglas Aircraft dijo haber seguido las luces con binoculares pero no pudo observar los aviones”[8].

lifebattleLAFotografía en lapso de tiempo del cielo en los alrededores de la periferia de Los Ángeles. Fotografía captada por Al Monteverde y publicada en la revista Life el 9 de marzo de 1942 (página 22). Las pistas de estrellas indican que la fotografía fue tomada hacia el Sur y muestran las constelaciones de Lobo y Centauro. Basado en las posiciones aparentes de las estrellas, el horario fue entre las 3h10 y las 3h30. (He computado 3h19 pero hay margen para el error). De acuerdo con el artículo, la mancha a la izquierda del centro es una explosión de artillería anti-aérea. Note cómo los rayos tienden a terminar en un punto brillante donde convergen. El largo tiempo de exposición captó los rayos más allá de los puntos de convergencia. No hay ovnis o aviones visibles en esta fotografía.

Sumándose a la confusión de explosiones anti-aéreas y 20 a 30 focos convergiendo en puntos en el cielo, las baterías anti-aéreas estaban disparando bengalas. Byron Box, del comité de relaciones públicas de la Pacific Coast Petroleum Industry, vio el show de Altadena. En este sentido,

“Además de las explosiones de artillería, parecía haber de 10 a 12 enormes bengalas rojas disparadas en el aire”[9].

Ted Gill, corresponsal de la AP, escribió:

“Algunos espectadores asustados juraron haber visto formaciones de aviones, otros argumentaban que el objeto parecía más un dirigible, aún otros decían que podría ser – pero no podían ver absolutamente nada”[10].

Newsweek pareció tomar este relato y declaró:

“Observadores civiles excitados relataron haber visto aviones en vuelo en números que varían de uno a 200… la policía dijo que un gran dirigible o globo se había visto desviándose de explosiones sobre la ciudad. Los observadores más cínicos y tranquilos no vieron absolutamente nada”[11].

El relato más interesante vino de Ernie Pyle, que escribió sobre el tema en su columna “Roving Reporter” del 5 de marzo de 1942. Él quedó fascinado por las operaciones de los reflectores y comentó cómo los rayos aparecían en el punto en que se enfocaban:

“Todos ellos convergen en un gran punto azul en el cielo. Y ese punto se movía muy lenta pero muy definidamente a través del cielo, sin falla. De todas las líneas azules rectilíneas extendiéndose hasta ese punto, ninguna jamás se alejó, o quedó perdida, o tuvo que “pescar” o “buscar” alrededor del blanco. Se mantuvieron firmes y se movieron con él por el cielo, como una sanguijuela que no deja la presa. No podía ver nada en ese punto, ya que estaba a más de 30 kilómetros de distancia. Pero podía ver las explosiones de artillería anti-aérea explotando a su alrededor. De vez en cuando una parecía explotar bien en el punto”[12].

Pyle había atestiguado los acontecimientos en Londres y estaba un tanto familiarizado con la forma en que estos tipos de represas se parecían. Sin embargo, los equipos de esas baterías y la comunidad civil nunca habían presenciado tal represa maciza por la noche, y se equivocan al identificar lo que vieron. Escribiendo después de la guerra sobre el incidente, William Goss declararía:

“Probablemente mucho de la confusión vino del hecho de que explosiones de artillería anti-aérea, iluminadas por los reflectores, fueron ellas mismas confundidas por aviones enemigos. En todo caso, las siguientes tres horas produjeron algunos de los relatos más imaginativos de la guerra: ‘enjambres’ de aviones (o, a veces, globos) de todos los tamaños posibles, de uno a varios cientos, viajando a altitudes que van desde algunos miles de pies a más de 10.000, y volando a velocidades que variaban de ‘muy lenta’ a más de 300km/h, todos fueron observados desfilando por los cielos”[13].

Es muy interesante que el engaño, el mismo problema asociado con relatos ovni, parece haber desempeñado un papel crítico en este evento.

El disparador

Los medios de comunicación informaron que los disparos comenzaron alrededor de las 3:05. Esta es aproximadamente la misma hora en que la historia del Cuarto Comando de Defensa Aérea declara que las baterías en Santa Mónica fueron ordenadas para abatir un globo con una bengala[14].

Los globos de los meteoros lanzados por la noche generalmente poseían una linterna de papel que contenía una vela para que pudiera ser acompañado visualmente.

Wballoon42Justamente cuando las cosas empezaban a calmarse, otro globo fue avistado a las 3:55, lo que reinició los ataques. Cuando los disparos cesaron, más de 1,400 cartuchos de munición parecen haber sido gastados debido a dos globos meteorológicos.

En 1949, el coronel John Murphy, que era parte del equipo de investigación, escribiría:

“En el QG de la brigada había mucha confusión. Nadie sabía exactamente lo que había sucedido. El mayor general Jacob Fickel y el coronel (después mayor general) Samuel Kepner vinieron de San Francisco y con este autor constituyeron un comité para investigar los disparos. Interrogamos aproximadamente 60 testigos – civiles y personal al servicio y enumerado del ejército, marina y fuerza aérea. Aproximadamente la mitad de estos testigos estaban seguros de haber visto aviones en el cielo. Un aviador describió vívidamente 10 aviones en una formación en V. La otra mitad no vio nada”.

“El operador de elevación de un director antia aéreo observando por su telescopio vio muchos aviones. Su operador de azimut, observando por un telescopio paralelo en el mismo instrumento, no vio ningún avión. Entre los hechos señalados estaba que los disparos habían sido ordenados por el joven controlador de la Fuerza Aérea encargado en la sala de operaciones del Comando de Combate. Alguien relató un globo en el cielo. Él, por supuesto, visualizó un zeppelín alemán o japonés. Alguien intentó explicar que no era ese tipo de globo, pero él estaba determinado y ordenó que los disparos comenzaran (una orden que él no tenía autoridad para dar). Una vez que los disparos comenzaron, crearon todo tipo de blancos en el cielo, y todos pasaron a disparar también. Bueno, después de todos estos años, la verdadera historia puede ser contada”.

“Uno de los regimientos AA (todavía poseíamos regimientos) envió un globo meteorológico alrededor de las 1 de la mañana. ¡Eso fue el globo que inició todos los disparos! Cuando las cosas se habían calmado en la ciudad de los ángeles “en batalla”, un regimiento diferente, siempre alerta y energético, decidió que algunos datos meteorológicos eran necesarios. Creyeron que no habían salido muy bien en la “batalla” y pensaron que algunas correcciones meteorológicas ayudarían. Así que enviaron un globo, y todo el infierno comenzó de nuevo. (Nota: los dos globos, como recuerdo, flotaron majestuosos y seguros). Pero los habitantes de Los Ángeles se quedaron muy felices. Ellos tuvieron el confort visual y auditivo de que estaban bien protegidos. ¡Y los tiradores anti-aéreos estaban felices! “Ellos dispararon más cartuchos de lo que habrían sido autorizados a disparar en 10 años ejercicios de práctica en tiempos de paz”[15].

Los registros de la unidad describen esta orden para abatir un globo, así que los hechos básicos descritos por el coronel Murphy son precisos, aunque creo que el horario de lanzamiento a las 1 de la mañana puede ser incorrecto.

William Gross también concuerda con esta conclusión en el Volumen 1 de The Army Forces in World War II:

“Un estudio cuidadoso de la evidencia sugiere que los globos meteorológicos -que se sabe que fueron lanzados sobre Los Ángeles- pueden haber sido la causa de la alarma inicial. Esta teoría es apoyada por el hecho de que unidades de artillería anti-aérea fueron oficialmente criticadas por desperdiciar munición en blancos que se movían muy lentamente para ser aviones. Después de que los disparos comenzaron, observación cuidadosa era difícil debido al humo a la deriva de las explosiones”[16].

Una vez que la primera batería empezó a disparar contra el globo, otras se unieron a la “batalla” y todo se convirtió en una fiesta. El globo puede o no haber sido destruido. El fuego antiaéreo (AA) en 1942 no era tan preciso. Los registros de la marina estadounidense para disparos AA de 3 pulgadas (la mayor parte de la artillería de este tipo de armas) indican una tasa de acierto contra aviones de menos del 1% en 1942 (los equipos de la marina estadounidense en 1942 eran más experimentados y estaban disparando predominantemente a la luz del día). También es necesario estimar cuántos equipos ajustaron los estopines correctamente (si es que los ajustaron) y qué porcentaje de estos disparos realmente explotaron.

En todo caso, no importa realmente si alguien sacudió el globo porque una vez que los disparos comenzaron, los equipos estaban disparando contra prácticamente todo, incluyendo sus propias explosiones.

La Evolución de la Historia ovni

En los comienzos de la ufología aparentemente nadie pensó en interpretar la “Batalla de Los Ángeles” como un caso ovni. El informe del grupo NICAP de 1964 con su “mejor evidencia” lo ignoró.

La primera mención al caso como un evento ovni fue hecha en 1966, cuando M. A. McCartney escribió una carta a NICAP sobre un ovni rojo que hizo extrañas maniobras aéreas en una noche. A finales de la década de 1960, muchos libros incluyeron la historia en cierta forma. Algunos simplemente repitieron los artículos del LA Times sobre los acontecimientos, mientras que otros agregar algunos detalles adicionales. En 1998, Paul T. Collins escribió un artículo para la revista Fate titulado “Pánico ovni en la Segunda Guerra Mundial”.

Timothy Good también mencionó el caso en su libro “Above Top Sceret” lanzado en 1988, citando un artículo escrito por Collins en 1968. Jerome Clark incluiría el caso en su enciclopedia ovni, citando varias fuentes de la década de 1960.

A mediados de la década de 1990, Internet se convirtió en la principal fuente de información mientras la gente buscaba los mínimos detalles de registros históricos que apoyara la versión ufológica de los eventos. Estos textos tienden a omitir el contexto histórico bajo el cual todo sucedió, y destacaban sólo las partes que apoyaban sus ideas. Esto era obvio en el artículo de 1987 de Collins. Era básicamente una sinopsis de los acontecimientos históricos reportados por los medios, con un sesgo ET.

La parte más interesante de la historia fue un párrafo que pareció reflejar el pensamiento ufológico en este caso:

“Cuando los relatos de miles de testigos oculares rastreando los cielos con prismáticos bajo las luces intensas de la artillería costera verificaron la presencia de un objeto enorme, no identificable e indestructible, pero no la presencia de un gran número de aviones, los comunicados de prensa fueron gradualmente reprimidos”[17].

Esto no es cierto de acuerdo con el registro histórico. Collins parece haber exagerado la alegación de que “miles” vieron un enorme objeto individual aquella noche. La realidad es que la mayoría de la gente no vio ningún objeto, otros vieron aviones individuales en formación, y algunos pensaron haber visto un globo o dirigible. No hay consenso sobre lo que estaba siendo visto, haciendo muy difícil asegurar que una enorme nave estuviera presente.

En años recientes, algunas personas vinieron a la superficie con sus propias historias de gente sobre aquella noche. Algunas de ellas eran muy jóvenes en aquella época, así la precisión de sus recuerdos puede ser sospechosa. Estas memorias pueden haber sido influenciadas por una fotografía que se convirtió en una pieza importante de la evidencia de que un ovni real estaba involucrado.

La fotografía

battlela1942Probablemente la mejor evidencia presentada para la presencia de un ovni “real” (con la implicación de que fuera una nave espacial alienígena) es la fotografía que apareció en el LA Times, el NY Times y la revista Time. El periódico declara que la imagen muestra focos enfocando un objeto sobre la ciudad de Culver. Se supone que esta fotografía fue tomada de Los Ángeles apuntando hacia Santa Mónica (la misma dirección que Culver City). Santa Mónica es donde las baterías comenzaron a disparar en ese inconveniente globo meteorológico.

El doctor Maccabee realizó un largo análisis de la fotografía y determinó que podría haber un objeto detrás de los haces de luz. Sin embargo, no sabemos qué condiciones existían en el momento de la fotografía (es decir, ajustes de la cámara, velocidad de la película, etc.) y si el centro de los haces de luz no estaba simplemente sobreexpuesto. Comparada con la fotografía de la revista LIFE, parece que esta imagen no era una exposición tan larga porque ninguna estrella fue registrada. Es posible que el negativo original haya sido expuesto y, para conseguir una imagen que muestre todos los detalles de los tenues haces y el horizonte, la hayan impreso de forma que sobre-expusiera la convergencia de los haces de luz. También hay varias explosiones AA alrededor del área en que los reflectores convergen. O el fotógrafo expuso la película en el “clímax de la batalla” o puede haber habido alguna “licencia artística” implicada para hacer la foto más excitante.

Como se describe en los registros de las unidades, mucho humo fue producido por las explosiones AA. Este humo proporcionó algo en el que los haces de los reflectores podían reflejar. Ya que los haces son rayos circulares, el rayo producirá una apariencia circular contra una nube de humo exactamente como en esta fotografía, publicada en el “Ufo investigator’s handbook” de Allan Hendry.

hendryspotlightHaces de luz contra las nubes[18]

Ernie Pyle llegó a comentar sobre cómo los focos formaban círculos en el cielo, lo que confirma que esto es probablemente lo que se registró en la fotografía. Se puede ver un efecto similar en esta fotografía de la revista LIFE tomada en 1939.

searchlightsEjercicio de focos en la zona del canal de Panamá. Foto por Thomas D. Mcavoy para la revista LIFE[19]

La ausencia de cualquier ovni en la foto de la revista LIFE en la página 19 indica que este efecto sólo se ha registrado en esta fotografía. Una fotografía que aparece en la página 8 del Long Beach Independent del 27 de febrero tampoco muestra ningún ovni, pero muchos haces de luz. A menos que otras fotografías aparezcan mostrando este mismo objeto, no se puede considerar esta imagen como buena evidencia de algo más allá de haces de luz convergiendo en un punto en el cielo, con el área central probablemente sobreexpuesta.

¿Un Mito?

Lo que fue finalmente concluido por oficiales militares e historiadores es que ninguna aeronave pilotada (por ETs o humanos) estuvo presente en los cielos aquella noche, y que la causa de los disparos fue probablemente la orden de disparar a un globo meteorológico.

Los ufólogos parecen haberse agarrado a extractos publicados por los medios que confirman su creencia de que éste fue algún tipo de caso ovni. La falla de los registros de las unidades de combate en mencionar cualquier nave gigante inmune al ataque anti-aéreo es algo que parece haber sido ignorado.

La adición reciente de testigos que dicen “saber lo que vieron” condimentó la historia. Es necesario imaginar cuán confiables sus memorias pueden ser, y por qué esas descripciones tan vívidas de naves extraterrestres no aparecieron en ningún relato militar o de medios antes. Con algún empujón de ufólogos, viendo la fotografía, y sus propias creencias en ovnis, no debe ser necesario mucho para transformar memorias vagas de luces de focos enfocando el cielo o explosiones aéreas en un disco volador invulnerable a toda artillería.

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Notas y referencias

Me gustaría dar las gracias a Peter Brookesmith y Vicente-Juan Ballester Olmos por su ayuda a identificar algunas fuentes para este artículo.

https://web.archive.org/web/20160920061510/http://www.ceticismoaberto.com:80/ufologia/6028/a-histria-da-batalha-de-los-angeles


[1] “Take shelter or die! Army chief warns”. Oakland Tribune. December 10, 1941 page 15.

[2] The History of 4th AA Command, Western Defense Command, Jan 9 1942 to July 1 1945 (extract)). Available WWW: http://www.cufon.org/pdf/BattleOfLosAngeles.pdf page 1

[3] “Enemy blimp on west coast.” Manchester Union Leader. February 25, 1942. Page 20.

[4] “Guns hurl two-hour barrage at planes over Los Angeles”. El-Paso Herald Post February 25, 1942. Page 1.

[5] “Los Angeles fres at unseen foe in reported aircraft invasion”. New York Times. February 26, 1942. Page 3.

[6] “LA slightly of beam on air raid”. Bakersfeld Californian. February 26, 1942. Page 2.

[7] ibid

[8] ibid

[9] “Anti-Aircraft fre looked like ring, Altadena reports”. The Long Beach Independent . February 27, 1942. Page 20.

[10] Gill, Ted. “It was a good show while it lasted, LA reports”. Bakersfeld Californian. February 25, 1942 Page 1.

[11] “Mystery alarm at Los Angeles bares Army and Navy confusion” Newsweek. March 9, 1942. Page 22.

[12] Pyle, Ernie. “Roving Reporter” Charleston Gazette March 6, 1942 Page 8.

[13] Craven, Wesley Frank and James Lea Crate ed. The Army Air Forces in World War II. Volume one: Plans and early operations. Ofce of Air Force History. Washington D.C 1983. Pages 283-4

[14] War Department. TM 1-235 The weather observer Washington D. C June 29, 1942. p. 232.

[15] Murphy, Col. John G. “Ninth Army AAA”. Anti-Aircraft Journal. May-June 1949. Page 5.

[16] Craven, Wesley Frank and James Lea Crate ed. The Army Air Forces in World War II. Volume one: Plans and early operations. Ofce of Air Force History. Washington D.C 1983.. P. 285-6

[17] Collins, Paul T. “World War II UFO scare”. Fate. July 1987. Available WWW: http://www.rense.com/ufo/battleofa.htm

[18] Hendry, Allan. The UFO Investigators Handbook. London: Sphere Books Ltd. 1980. p. 48

[19] Mcavoy, Thomas D. LIFE Magazine photo archive hosted by Google 1939. Available WWW: http://images.google.com/hosted/life

Las fotografías Rhodes (51)

1961-Cloudcroft-16-inch-CoverInforme final sobre la evaluación del Cloudcroft, Sitio en Nuevo México para un Observatorio Planetario de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos

Preparado por:

Bradford A. Smith

Centro de Investigación de la Universidad Estatal de Nuevo México

Y

John W. Salisbury

Rama de exploración lunar y planetaria, Laboratorio de investigación instrumental, Directorado de Investigación Científica

Universidad Estatal de Nuevo México

Centro de Investigación

University Park, Nuevo México

AF 19(604)-7443

Revisado 19 de marzo de 1962

Diciembre de 1961

Preparado por

GEOPHYSICS RESEARCH DIRECTORATE

AIR FORCE CAMBRIDGE RESEARCH LABORATORIES

OFFICE OF AEROSPACE RESEARCH

UNITED STATES AIR FORCE

BEDFORD, MASSACHUSETTS

1961-Cloudcroft-16-inch-installation9.0 OBSERVACIONES VISUALES

9.1 Cloudcroft Survey

9.1.1 Observaciones de estrellas dobles

(a) Descripción

Una evaluación significativa del sito Cloudcroft no es posible sin la medición de la calidad de la vista en el sitio sobre un extenso periodo de tiempo.

El programa de estrellas dobles de Cloudcroft fue esencialmente un duplicado de un programa equivalente llevado a cabo por AURA. Estrellas dobles preseleccionadas (Tabla VIII y Figura 28) de una separación normal de 2 segundos de arco y confinadas a una zona entre 0 y 20 grados declinación Norte, fueron observadas en angulos zenith de menos de 45 grados. Los diámetros aparentes de las estrellas se ven un disco confuso donde entonces se estima de la separación conocida de las estrellas dobles, identificada con el valor apropiado del AURA viendo la escala (Tabla IX), y registrado en el diario de observación. Las observaciones se hacen dos veces por hora, con cada observación dando un valor máximo, mínimo y modal sobre el intervalo promedio de cinco minutos.

El reflector gregoriano de Rhodes de 16 pulgadas (Figura 30), que da cuenta casi todas las observaciones de estrellas dobles, fue arrendado de W. H. Rhodes de Phoenix, Arizona. Este instrumento tiene una longitud focal efectiva de 24 pies y está montado en un montaje transportable tipo ecuatorial. Una descripción más completa de este instrumento es dada por Rhodes (1952). A su llegada al Centro de Investigación, el reflector de Rhodes fue colocado en la proximidad del reflector Fecker de 12 pulgadas de la Universidad para propósitos de comparación de desempeño óptico. Aunque se encontró que la óptica era de buena calidad, se notó que el conductor del telescopio eléctrico produce considerable vibración en el telescopio. Después de una semana de intentos infructuosos para reducir esta vibración, la amplitud residual seguía siendo considerablemente muy alta para el análisis visual, y se decidió utilizar el telescopio sin este conductor. Las tormentas de nieve y retrasos para completar el refugio del telescopio de 16 pulgadas en Cloudcroft prolongaron la instalación del reflector de Rhodes. Este instrumento finalmente fue colocado en operación en el sitio el 5 de enero de a961.

Un reflector newtoniano de 12 pulgadas (Figura 31) fue rentado a C. F. Capen Jr. Por el periodo cubierto en el contrato. Este instrumento, teniendo una longitud focal de 96 pulgadas, fue usado primariamente para observación planetaria. Antes de la instalación y operación del telescopio de Rhodes, el instrumento de 12 pulgadas fue usado para la observación de estrellas dobles.

(b) Resultados

Durante intervalos de nueve meses, diciembre 1960 a septiembre de 1961, se hicieron un total de 2,782 observaciones individuales de estrellas dobles con los reflectores de 12 y 16 pulgadas.

1961-Cloudcroft-Telescopes

1961-Rhodes-16-inch-Cloudcroft

Encuentros con extraterrestres en Chile 1927-2017

Encuentros con extraterrestres en Chile 1927-2017

EncuentrosExtraterrestresEnChileAl terminar de leer el libro de Sebastian von Kleist vinieron a mi mente diversas imágenes de mis años de preparatoria y la universidad.

Guardando las distancias y los temas me recordó el clásico de Douglas Hofstadter, Gödel, Escher y Bach; una eterna trenza dorada[1]. Cada uno en su mundo y en su estilo es una obra completa, perfecta.

Esos recuerdos tal vez surgieron porque en aquella época, al momento en que conocía la obra pictórica de Escher y escuchaba a Bach, en los cursos de matemáticas estudiaba a Gödel. Todo eso al mismo tiempo en que devoraba libros y revistas sobre ovnis de diversas partes del mundo, principalmente de Iberoamérica. Todos esos temas me tenían fascinado.

De igual forma, Encuentros cercanos con humanoides en Chile 1927 – 2017, me fascinó. Me parece una obra perfecta, redonda, como la de los trabajos antes mencionados, incluso los de la ufología clásica de salón y, un tanto académica.

En efecto, las viejas revistas como Flying Saucers Review, Inforespace, Lumieres dans la nuit, o APRO Bulletin, sólo por mencionar algunas revistas de ovnis de la época, contenían trabajos de clasificación o catalogación[2], como en la presente obra, que me parece que es de las pocas cosas rescatables de la ufología.

Permítanme hacer referencia a cuatro grandes de la ciencia y recordar aquí algunos de sus pensamientos en torno a las matemáticas

“Las matemáticas son la puerta y la clave de las ciencias”, decía Roger Bacon[3]

Galileo Galilei en su Il Saggiatore[4], discute con uno de sus críticos, Sarsi, sobre el argumento de autoridad y le explica que no es necesario hacer ese llamado. Con saber leer la naturaleza es suficiente. Galileo entendió que la simplicidad y la elegancia de la naturaleza se debe a que ella habla en el lenguaje de las matemáticas. Escribe:

“… y tal vez estima que la filosofía es un libro y una fantasía de un hombre, como la Ilíada y el Orlando furioso, libros en los que lo menos importante es que lo que se escribe es verdad[5]. Sr. Sarsi, las cosas no son así. La filosofía está escrita en este gran libro que se abre constantemente ante nuestros ojos (digo el universo), pero no puede ser entendida si no aprendes a entender primero el lenguaje, y conoces los caracteres, en los que está escrita. Está escrita en lenguaje matemático, y los caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas, sin las cuales es imposible de entender humanamente; sin estos es vano vagar por un laberinto oscuro”.

Albert Einstein en su Sidelights of Relativity[6], nos dice:

“Aquí aparece un rompecabezas que ha perturbado a los científicos de todos los tiempos. ¿Cómo es posible que la matemática, un producto del pensamiento humano, que es independiente de la experiencia, se ajuste tan excelentemente a los objetos de la realidad física? ¿Puede la razón humana sin experiencia descubrir con su puro pensar propiedades de las cosas reales?”

Finalmente recordemos a Richard Phillips Feynman[7] quien alguna vez escribió:

“Para aquellos que no sepan matemáticas es difícil entender que sean bellas, la belleza más profunda de la naturaleza. Si quieres aprender de la naturaleza, apreciarla, es necesario entender el lenguaje en el que habla”.

¿Qué tienen que ver estas referencias de cuatro de las mentes más brillantes que ha dado el mundo con el tema de este libro? El lector, haciendo honor a su nombre, tendrá que seguir leyendo para descubrir la relación.

Para los griegos las matemáticas eran una forma de pensamiento puro, en contraste con la sucia ambigüedad del mundo real. Como decimos arriba fue Galileo quien se dio cuenta de todo lo contrario, de que las matemáticas, con toda su simplicidad y su pureza, eran quienes capturaban verdaderamente el mundo, sus razones y sus mecanismos y su modo elegante de generar los procesos.

No sé si es por mi formación (o deformación) profesional, pero me gusta la naturaleza. En la naturaleza es común encontrar patrones matemáticos fascinantes. Las formas de algunas plantas, animales y entornos nos hacen preguntarnos si es posible que los propios organismos se diseñen de esta manera o si acaso hay una mente maestra detrás de su estructura. Y es que, desde cierta perspectiva, resulta increíble que el universo aparentemente caótico se organice con tanta precisión.

Ya nuestros antepasados, cuando miraban al cielo por la noche y veían las estrellas, trataban de dar algún sentido a lo que veían. Trazaban líneas entre los astros e imaginaban formas humanas, de animales y de cosas. Buscaban patrones como una forma de controlar el azar.

De esa búsqueda de patrones, o más bien, del tratar de controlar lo desconocido, surgen las religiones. La ufología es una protoreligión moderna que intenta controlar o “explicar” lo desconocido (luces en el cielo, huellas en la tierra, supuestas anomalías en el comportamiento humano, etc.) con… otro desconocido: los ovnis (objetos voladores no identificados). Pero en su camino hace trampa y asimila lo no identificado a una civilización extraterrestre[8]. En ese sentido no hay mucha diferencia entre aquellos humanos que inventaron la astrología en China mil años antes de Cristo, y los actuales ufólogos que siguen teniendo un pensamiento mágico e irracional.

Porque a veces no existe un patrón en el cúmulo de datos. Las líneas con que los astrólogos unen a las estrellas no tienen un sustento real y no hay un toro ni una balanza en el cielo, son como las figuras que “vemos” en las nubes o en los mosaicos, simples pareidolias. Si tan solo lo dejáramos como un divertimento (jugando con nuestros hijos a ver quién descubre más figuras en las nubes; o aplicando el método paranoico crítico de Salvador Dalí para descubrir decenas de figuras Trompe-l’œil en donde sólo hay una mancha).

De igual forma, por todo lo que sabemos hasta el momento, en el así llamado “fenómeno ovni” no hay nada fuera de las leyes naturales; no hay viajeros de las estrellas que estén visitando la Tierra utilizando naves que viajan a velocidades supra lumínicas; tampoco hay un “sistema de control”, ni abducidos que tengan tiempo perdido (a quien han hecho perder el tiempo es a quienes escuchan o leen sus cuentos). En más de 70 años la ufología no ha aportado una sola prueba de sus dichos. Todos los casos, cuando se les investiga bien, han respondido perfectamente a la Hipótesis Psicosocial y en muchos casos tienen un origen en un fenómeno natural (astronómico o atmosférico) y/o a la pobre capacidad del ser humano para ser un testigo confiable, debido ya sea a una falla en su memoria o sus sentidos, o a que descaradamente está mintiendo, sin mencionar la enorme influencia de los ufólogos (la ufología sólo existe debido a que los ufólogos existen).

Como escribí en otro lugar, la ufología es la novela más grande del género humano, es la novela completa, total. En el caso que nos ocupa, el libro Encuentros cercanos con humanoides en Chile 1927 – 2017, de Sebastián von Kleist, resulta ser uno de los capítulos chilenos más interesantes de esa novela total. Y lo es para mí porque desconocía casi por completo el tema de los humanoides en Chile y Kleist nos asombra con un cañonazo de más de noventa años. Una historia que inicia en 1927, muy anterior a la era moderna de los platillos voladores. Pocos países pueden tener la gloria (¿o la pena?) de contar con casos tan antiguos.

Pero, como muchas veces me han criticado, si no crees en los ovnis, ¿por qué te ocupas de ellos? Aristóteles decía[9]: Todo reino de la naturaleza posee sus maravillas; por eso nos aventuramos a estudiar toda clase de animal sin desprecio, porque cada uno de ellos, todos ellos, nos revelan algo natural y alguna belleza. Pienso que en el animal que es la ufología (y otras pseudociencias) también se puede encontrar una perla digna de estudiar, y me parece que Sebastián encontró una de buen tamaño.

Y aquí regresamos al tema matemático. Resulta ser que Encuentros cercanos con humanoides en Chile es un libro elegante y redondo desde muchos aspectos. Muestra de manera meticulosa (con fechas, nombres, datos, cronología, resúmenes de los casos, referencias bibliográficas, etc.) cada uno de los sepetecientos casos registrados en la ufología chilena en la que hay presencia de supuestos humanoides. Esta es la primera parte ordenada, pero no la única. Me consta que Sebastián movió todas las piedras que encontró para llegar hasta el último dato para completar su catálogo (fue así como llegó conmigo, solicitando cualquier información que pudiera tener sobre casos de humanoides en Chile; desdichadamente poco le pude aportar); revisó los catálogos en línea, así como diversas fuentes en internet, pero sobre todo, hizo una intensa investigación hemerográfica. Todo ello, como digo, de forma matemáticamente ordenada.

Al leer el libro me pareció que estaba escuchando Kanon und Gigue in D-Dur für drei Violinen und Basso Continuo, de Johann Pachelbel (¿paisano de Sebastián?), porque cada vez que creía que había llegado a la cúspide volvía a encontrar una nueva montaña (un nuevo caso) cada vez más alta (o un caso cada vez más inverosímil, más ridículo, más increíble, más grotesco, más… ponga usted el adjetivo que guste). Y como el Canon de Pachelbel (que en definitiva puse para escucharlo mientras leía el libro de Sebastián), el tema no bajaba sino parecía subir hasta el infinito. Por eso es que pienso que este libro es uno de los mejores logros de la ufología chilena.

Este “canon ufológico”, será la “vara de medir”[10] de cualquier otro trabajo que se emprenda en este rubro en el futuro. La progresión armónica alcanzada por Pachelbel en su obra musical es muy similar, nuevamente guardando las distancias, a la que tenemos en este libro sobre “marcianos”. Encuentros cercanos con humanoides en Chile es un libro redondo, casi matemático, musical y de lectura fácil. Tiene un cierto tono escéptico pero por lo general guarda un ambiente neutro. Lo pueden disfrutar tanto tirios como troyanos (crédulos como escépticos), pero sobre todo los interesados en la historia de la ufología chilena que, por lo que leemos, es una de las más ricas.

Encuentros cercanos con humanoides en Chile también se puede ver como una pintura de Escher, o de Dalí, porque cada uno de los casos presentados es como una repetición o una vuelta de tuerca de otros casos de la propia ufología chilena o mundial y de esa forma nos remite a esas pinturas “infinitas” creadas en espacios “finitos” de Escher. Pero también están las imágenes múltiples de las obras de Dalí, porque si analizamos algunos de los casos que nos presenta Sebastián, vemos que hay muchas más caras y figuras ocultas que las que vemos a simple vista.

En resumen. Este es un libro inteligente, bien escrito y mejor investigado, que muestra un panorama general y (yo diría) completo de la casuística humanoide en Chile. Un libro que no da concesiones y que respeta la inteligencia de sus lectores; que les proporciona las referencias para que ellos puedan leer los originales, algo que es muy poco usual en la ufología. Una obra que, mientras la leía, deseaba que continuara y continuara, pero que lamentablemente llegó a su final. Un trabajo que envidio porque me gustaría hacer algo parecido para la ufología mexicana, pero que sé que no tengo los medios, los alcances, las capacidades ni los tiempos de Sebastián. Un libro, a su estilo, “matemáticamente” redondo que sin ninguna reserva recomiendo leer.

Luis Ruiz Noguez

Diciembre de 2017

El libro se puede comprar en:

 

http://www.lulu.com/shop/sebastian-von-kleist/encuentros-con-extraterrestres-en-chile/paperback/product-23680139.html?ppn=1

Si quiere contactar con Von Kleist: https://twitter.com/SebastianJVK

 


[1] Tengo la edición del Concejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México, 1982.

[2] Los catálogos no sólo eran de humanoides, pero ya que este libro trata este tema, me viene a la mente el clásico de Jader U. Pereira, Los extraterrestres, cuya traducción al español leí por primera vez en Stendek.

[3] El original en su Opus Majus: Et harum scientiarum porta et clavis est Mathematica.

[4] El texto original se encuentra en Il Saggiatore: Parmi, oltre a ciò, di scorgere nel Sarsi ferma credenza, che nel filosofare sia necessario appoggiarsi all’opinioni di qualche celebre autore, sì che la mente nostra, quando non si maritasse col discorso d’un altro, ne dovesse in tutto rimanere sterile ed infeconda; e forse stima che la filosofia sia un libro e una fantasia d’un uomo, come l’Iliade e l’Orlando furioso, libri ne’ quali la meno importante cosa è che quello che vi è scritto sia vero. Signor Sarsi, la cosa non istà così. La filosofia è scritta in questo grandissimo libro che continuamente ci sta aperto innanzi a gli occhi (io dico l’universo), ma non si può intendere se prima non s’impara a intender la lingua, e conoscer i caratteri, ne’ quali è scritto. Egli è scritto in lingua matematica, e i caratteri son triangoli, cerchi, ed altre figure geometriche, senza i quali mezi è impossibile a intenderne umanamente parola; senza questi è un aggirarsi vanamente per un oscuro laberinto.

[5] Lo mismo ocurre en la literatura ufológica.

[6] Einstein Albert, Sidelights of Relativity, Dover Publications, New York, 1983. 64 paginas.

[7] Richard Phillips Feynman (físico teórico estadounidense, ganador del premio Nobel de Física en 1965, por su desarrollo de la electrodinámica cuántica)

[8] Si nos atenemos a la “hipótesis” más socorrida en el mundillo de ovnilandia, porque paralela a la “Hipótesis Extraterrestre” coexisten otras “hipótesis”, como la paranormal, la de los mundos paralelos, la de los viajeros del tiempo, etc. Todas ellas igualmente estúpidas, asombrosas y fascinantes.

[9] Jiménez, E. y Alonso, A.: Partes de los animales; Marcha de los animales; Movimiento de los animales. Editorial Gredos, Madrid. I, 5, 1-7.

[10] Canon viene del griego (κανών) que significa “vara de medir”.