Archivo 'Parapsicología'

Nov
08

OTRAS DROGAS TERRIBLES

La tetrodotoxina proviene del pez erizo cornudo (Diodon hystrix), también conocido como pez globo por su costumbre de hincharse cuando es molestado. Un pez erizo de 20 centímetros absorbe poco más de un litro de agua, al mismo tiempo que eleva sus espinas hasta convertirse en un cojín flotante lleno de pinchos.

Estos peces son afines a los Teiraodon, cuya carne y viseras son altamente tóxicas, como consecuencia de una singular neurotoxina: la tetrodotoxina, o simplemente TTX. Viven en la mayoría de los mares cálidos del mundo. En la Polinesia se les conoce como Maki-Maki, que significa “muerte mortal”. El veneno se concentra en la piel, los órganos reproductores, el hígado y los intestinos.

La tetrodotoxina, cuya fórmula química es conocida desde 1965, posee una curiosa propiedad de la cual deriva un efecto especial: bloquea los canales submicroscópicos que permiten el paso de iones de sodio a través de la membrana de las células nerviosas y musculares. El bloqueo iónico imposibilita las actividades nerviosa y muscular. Así, se produce una parálisis de los músculos del organismo y una depresión del sistema nervioso.

Ahora bien, recordemos que las leyendas vudú afirman que hay que evitar proporcionar sal (cloruro de sodio) a los zombis, para que estos permanezcan en ese estado. Parece ser que esta leyenda también tiene un fundamento. Probablemente al aumentar la concentración de iones de sodio en el cuerpo de los zombis, al ingerir sal por descuido, se contrarrestan los efectos del bloqueo iónico de la tetrodotoxina.

La bufotenina, otra de las drogas encontradas por Davis, proviene del sapo Bufomarinus. Estos sapos tienen veneno en unas glándulas situadas detrás de los ojos, las glándulas Parótidas. El veneno contiene una serie de sustancias llamadas bufoteninas, bufotalinas y bufaginas. Algunas tienen el mismo efecto que la digitalia: disminuyen las pulsaciones del corazón y aumentan la presión sanguínea, lo que va acompañado de hinchazón y náuseas.


DATURA Y CURARE

Davis encontró que los bocors obligan a los zombis a comer una pasta hecha de Datura, una potente planta alucinógena del género de los herbáceos, de la familia de las solanáceas, que acumulan alcaloides en las hojas, raíces y semillas. Comprende dos especies importantes: Datura metel y Datura stramonio.

El Datura stramonio es originario de México y comprende unas veinte plantas, algunas de ellas muy ornamentales y cultivadas con frecuencia en los jardines. Son plantas de olor desagradable que alcanzan más de un metro de altura. Sus hojas son aovadas, delgadas y agudas. Las flores son blancas y tubulares, con cáliz tubuloso, y se alargan en su extremo formando cinco lóbulos algo radiados. Están sobre cortos cabillos. La corola es blanca y el fruto es una cápsula ovoide erizada de púas verdes. En su interior poseen cuatro cavidades en las que alojan numerosas semillas reniformes de color oscuro. En términos generales tienen forma de Dalia.

La Datura stramonio es conocida en Haití como “Pepino de los zombis”. Nace en primavera, florece en verano hasta bien entrado el otoño y muere a principios del invierno. Su principal alcaloide es la daturina, aunque también tiene hiosciamina (Atropina) y escopolamina.

Davis continuó sus investigaciones en Sudamérica. En el Amazonas se dedicó a estudiar las plantas medicinales y brebajes utilizados por los nativos. Trabajó con más de una docena de tribus y encontró que el veneno más conocido era –y sigue siendo- el Curare.

El Curare es una sustancia extraída de diversas especies del género Strychnos (Strychnos toxifera, Strychnos panamensis, etc.)

El Curare debe su acción al alcaloide D-tubocurarina, que produce bloqueo del impulso nervioso a nivel de placa motora; ello trae como consecuencia una parálisis muscular, que afecta primero a los músculos de la cara, proporcionándole a la víctima un aspecto de idiota, y en el último término a los músculos respiratorios. Dicha acción es contrarrestada por la Fisostigmina y la Prostigmina.

En la antigüedad lo utilizaban los nativos de América, Asia y Oceanía para impregnar sus flechas. Los monos envenenados comienzan por relajar sus músculos y terminan por caer de los árboles. “La poción no mata necesariamente a los monos”, dice Davis. Actualmente se emplea para reducir las convulsiones y espasmos musculares, y suprimir así el peligro de fracturas óseas, en el electrochoque, y en muchos síndromes neurológicos que causan la hipertonía muscular. Asimismo se utiliza en la anestesia con el fin de obtener una relajación muscular más completa.


DEL AMAZONAS AL JAPÓN

Para averiguar más sobre estas pociones, Davis recurrió a una extraña fuente de información: la literatura médica japonesa.


Engelbert Kaempfer, médico agregado a la embajada holandesa en Nagasaki a finales del siglo XVIII escribió:


“Los japoneses lo consideran un pescado muy delicado, y son muy aficionados a él, pero hay que quitarle la cabeza, las tripas, las espinas y todos los desperdicios, y lavar y limpiar cuidadosamente la carne antes de que esté lista para comerla. Y aun así, mucha gente muere a causa de él. El veneno de este tipo de pescado es absolutamente mortal, y ningún lavado ni limpieza puede eliminarlo. Por consiguiente, nadie lo quiere, a no ser que pretendan quitarse la vida”.

Kaempfer se refería al Fugu o pez globo. Cada año unos 50 japoneses padecen envenenamiento con tetrodotoxina, por comer peces erizos cornudos mal preparados, y, aún más, la mitad de ellos muere. El veneno actúa con rapidez. En media hora la víctima se siente débil y mareada, con sensación de hormigueo, y el entumecimiento se extiende apareciendo el sudor, la dificultad para respirar y hemorragias. Finalmente, la parálisis y quizá la muerte.

En Japón, algunos restaurantes especializados sirven este pez, preparado por Chefs especialmente entrenados. Se eliminan las entrañas antes de comerse. Si se llega a consumir el veneno en pequeñas cantidades produce una sensación placentera y eufórica. Además se cree que es un afrodisíaco. Tal vez por eso los japoneses se atreven a comerlo. Existe un refrán japonés que dice : “Grande es la tentación de comer Fugu, pero mayor es el temor de morir”.

Davis descubrió algunos casos que “parecían relatos de zombificación”: dificultad para respirar, mirada vidriosa y parálisis. Algunos japoneses fueron declarados muertos, pero revivieron después de haber sido enterrados. Sin embargo, las víctimas conservan sus facultades mentales. En dos casos, por lo menos, los japoneses afectados recuperaron sus facultades antes de que los enterraran. Durante horas, la persona intoxicada se encuentra en un estado de muerte reciente. La muerte se produce por parálisis de los movimientos respiratorios.


“Una docena de jugadores se hartaron de fugu en Nakashimamachi de Okayama, en Bizen. Tres de ellos presentaron síntomas de envenenamiento, y dos acabaron por morir. Como uno de los muertos era natural de la ciudad, fue enterrado sin dilación. El otro pertenecía a un distrito distante…, bajo la jurisdicción del shogun. Por consiguiente, el cadáver fue trasladado a un depósito, donde quedó bajo la vigilancia de un guardián hasta que un funcionario del gobierno pudiera examinarlo. Siete u ocho días más tarde el hombre recobró la conciencia y curó por completo. Cuando le interrogaron acerca de su experiencia, dijo que lo recordaba todo y afirmó que, cuando oyó decir que la otra persona había sido enterrada, quedó aterrorizado al pensar que podían sepultarle vivo”.


“Un hombre de Yamaguchi, en Boshy, sufrió en Osaka un envenenamiento por fugu. Creyendo que había muerto, enviaron su cuerpo al crematorio de Sennichi. Al retirar el cuerpo del carro en que lo habían transportado, el hombre se recobró y regresó a su casa. Como en el caso anterior recordaba todo lo sucedido”.

Davis menciona un tercer caso:


“En la Nochebuena de 1977 un residente de Kyoto, de cuarenta y ocho años, fue admitido en el hospital a causa de un envenenamiento por fugu. El paciente dejó pronto de respirar, y todos los síntomas demostraban la muerte cerebral. Los médicos recurrieron de inmediato a la respiración artificial y a otros tratamientos adecuados. No le sirvieron de nada pero, cuarenta y ocho horas más tarde, el paciente empezó a respirar de nuevo de modo espontáneo. Acabó por recuperarse del todo y, más tarde, recordó haber oído llorar a su familia sobre su cuerpo inmóvil. El veneno no le había afectado los sentidos. Desesperado, intentó hacerles saber que seguía con vida, pero no pudo conseguirlo. “Fue un verdadero infierno”, dijo a los investigadores médicos cuando se recuperó”.

Los investigadores japoneses Fukuda T. y Tani I. distinguen cuatro grados de envenenamiento con tetrodotoxina: los dos primeros se distinguen por una sensación progresiva de entumecimiento; el tercero incluye parálisis del cuerpo entero, dificultades respiratorias, cianosis y presión sanguínea baja, aunque la víctima conserva la conciencia; el último grado produce un paro respiratorio y la muerte.


LA SOLUCIÓN AL MISTERIO

Davis cree que los bocors, que conocen perfectamente las cualidades positivas y negativas de las plantas, preparan un brebaje para dárselo a la persona, aplican una cocción conteniendo Bufotenina y tetrodotoxina a la piel de sus víctimas, causando una dificultad respiratoria, insuficiencia cardiaca y renal, agitación psicomotriz y confusión mental progresiva.

La persona cae en un estado de enfermedad grave, más grave, hasta que el cuerpo empieza a ponerse rígido, adquiere un tono cadavérico y el pulso se hace débil, tan débil que llega a creerse que está muerto. Parece que no hay ningún soplo humano en sus células y después de varias horas, si al doctor se le pide el certificado luego de sus exámenes, determina oficialmente que esta persona está muerta. La víctima es enterrada.

El bocor se encarga, antes de 24 horas, de exhumarlo y devolverlo a la vida… Pero a la vida de zombi, drogándolo con Datura. El tratamiento a que se somete a la víctima es brutal. En este punto es decisivo suministrarle al presunto zombi un preparado vegetal alucinógeno a base de stramonio (Toloache). La víctima, probablemente afectada por lesiones residuales en el cerebro, provocadas por la escasez de oxígeno durante la falsa muerte y el sucesivo sepelio, vuelve a tener conciencia en medio de espantosas alucinaciones y es fácil convencerlo de que es un “muerto viviente”.

Las investigaciones realizadas por Davis señalan que el zombi sólo puede efectuar trabajos físicos, como labores en el campo y en la casa. Las funciones intelectuales son perdidas por completo, e incluso habla con dificultad. Vive como un retrasado mental o idiota y pierde por completo sus posibilidades de hacer vida sexual. Se ha convertido en un esclavo.


“Es verdad –dice el doctor Douyon- que hay personas consideradas como muertas y enterradas que “resucitan” y son encontradas meses o años después por sus familiares o amigos. Pero no hay nada de misterioso en esto; más bien se trata de un asunto terriblemente inmoral. Llevo años denunciándolo”.

Para concluir sólo señalaremos que el mismo antiguo Código Penal Haitiano, en su artículo 246, hacía referencia directa a los zombis:


“Se considera atentado a la vida de una persona por envenenamiento, todo empleo que se haga contra ella de sustancias que, sin dar la muerte, hayan producido un estado letárgico más o menos prolongado, y esto sin tener en cuenta el modo de utilización de estas sustancias o su resultado posterior. Si a consecuencia de este estado letárgico la persona ha sido enterrada, el hecho será calificado de asesinato”.


REFERENCIAS

Anónimo, Explican el misterio de los “muertos vivientes” de Haití, Cable de la agencia ANSA, Nueva York, 5 de octubre de 1984.

Anónimo, La ciencia explica los zombis, Muy Interesante, Año I, No. 6, México, 22 de febrero de 1985.

Anónimo, Los poderes desconocidos, Selecciones del Reader’s Digest, México, 1983.

Bernardo Stephanie, Zombies: They’re more than just Voodoo, says an ethnobotanist, Science Digest, Vol. 92, No. 2, febrero de 1984, Págs. 87-88.

Bombal Mario Luis, Los zombies ¡existen!, 2ª de Ovaciones, México, 1983.

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Davis E. Wade, The Serpent and the Rainbow, Simon & Schuster, Nueva York, 1984 (Hay traducción al español: El enigma zombi, Martínez Roca, Barcelona, 1987).


Davis E. Wade, The ethnobiology of the Haitian zombi, Journal of Ethnopharmacology, Vol. 9, No. 1, 1983, Págs. 85-104.

Del Oso Jiménez, Los poderes mágicos, Biblioteca Básica de Temas Ocultos, No. 8, Editorial Universo, México, 1983.

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Eades J. S., The Yoruba Today,. Cambridge University Press, 1980.

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Métraux Alfred, Haïti, la Terre, les Hommes et les Dieux, Beconnière, Neuchâtel, 1957.


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    Nov
    06

    Matías Morey

    Apreciado amigo:

    Tengo la satisfacción de comunicarte que el Patronato de la Fundación Anomalía, reunido este pasado fin de semana, decidió concederte el Premio Cuadernos de Ufología http://www.anomalia.org/d002.htm> en reconocimiento a tu ya prolongada trayectoria en el campo de la ufología y de las anomalías, y en especial a tu incansable labor por difundir la vertiente más racional y objetiva de estos fenómenos, primero a través de los medios escritos y luego de los electrónicos, como “Perspectivas” y tu blog “Marcianitos Verdes”. Sólo por la calidad de este último ya estaría plenamente justificada la concesión del premio, pero lo cierto es que en tu caso hay mucho y bueno donde escoger, y además supone galardonar a un investigador que ha colaborado activamente en diversas ocasiones con nosotros, primero con “Cuadernos de Ufología” y más tarde con la Fundación Anomalía

    El premio en sí no tiene dotación económica, pero remitimos siempre un diploma acreditativo al ganador.

    Mi más efusiva enhorabuena por tan bien merecido premio. Recibe mis felicitaciones y un cordial saludo,


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    Oct
    29

    El profesor de física de la UCF, Costas Efthimiou y Sohang Gandhi, graduado de la UCF que ahora estudia en la Universidad de Cornell, utilizando las leyes de la física y las matemáticas, demostraron que los fantasmas no podrían caminar y pasar a través de las paredes. Las matemáticas básicas refutan la leyenda de los seres humanos que se transforman en vampiros después de ser mordidos, explica Efthimiou, porque habrían limpiado a la población humana entera de 1600 en menos de tres años.

    En películas tales como “Ghost”, con Patrick Swayze y Demi Moore, los fantasmas caminan como seres humanos, pasan a través de las paredes y toman objetos. Pero esa representación no puede ser exacta, dice Efthimiou. Para que los fantasmas tengan la capacidad de caminar como los seres humanos, necesitarían ejercer una fuerza sobre el piso, que a su vez ejercería sobre ellos una fuerza igual y opuesta. Pero la capacidad de los fantasmas de pasar a través de las paredes demuestra que no pueden aplicar ninguna fuerza.

    Para refutar la existencia de los vampiros, Efthimiou utilizó un principio básico de las matemáticas conocido como progresión geométrica. Efthimiou supuso que el primer vampiro llega el 1 de enero de 1600, cuando la población humana era 536.870.911. Si se supone que el vampiro se alimentó una vez al mes y sus víctimas a su vez se transforman en vampiros, habría dos vampiros y 536.870.910 seres humanos el 1 de febrero. Habría cuatro vampiros el 1 de marzo y ocho el 1 de abril. Si esta tendencia continuara, todos los seres humanos originales se harían vampiros en dos y medio años y la fuente de alimento de los vampiros desaparecería. Las tazas de natalidad y mortalidad cambian muy poco este cálculo.

    “A largo plazo, los seres humanos no pueden sobrevivir bajo estas condiciones, aunque nuestra población se duplicara cada mes”, dijo Efthimiou. “Y duplicar la población esta claramente más allá de la capacidad humana de reproducción”.

    Efthimiou J. Costas & Gandhi Sohang, Ghosts, Vampires and Zombies: Cinema Fiction vs Physics Reality, http://www.eurekalert.org/pub_releases/2006-10/uocf-upd102306.php


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    Oct
    23

    Amante de la Marmita crea arte

    Un artista ha creado retratos de caras famosas usando pan tostado y una Marmita.

    El trabajo de Dermot Flynn será exhibido en una galería en Londres.

    Las famosas caras en el pan tostado incluyen a Simon Cowell, Baroness Thatcher, Pete Doherty, Victoria Beckham, Gordon Ramsay, Charlotte Church y James Blunt.

    Según la BBC, el señor Flynn eligió diez celebridades para su trabajo titulado, “Marmart”.

    La exposición de arte de Marmita está en la London’s Air Gallery hasta el 28 de octubre.

    http://www.ananova.com/news/story/sm_2047671.html


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    Oct
    13

    Ciencia contra Séances

    Por Elisha Sauers

    El reflejo Ideomotor

    Ray Hyman, profesor de sicología en la universidad de Oregon, conoce cada detalle sobre cómo la aguja triangular de Ouija aparentemente se desliza a través del tablero sin ser empujado intencionalmente por los que juegan. Es llamado el efecto ideomotor, y es el principio ampliamente aceptado por el cual la comunidad científica explica la rabdomancia y, por supuesto, la Ouija. El efecto Ideomotor se refiere al fenómeno psicológico por el cual la gente se mueve inconscientemente, especialmente cuando afirma que los movimientos fueron inducidos por una fuente sobrenatural en la que cree.

    “Nuestros músculos se comportarán inconscientemente de acuerdo con una expectativa implantada,” escribe Hyman en un número de The Scientific Review of Alternative Medicine. “Lo qué hace que este hecho simple sea tan importante es que no estamos enterados que nosotros somos la fuente de la acción resultante. Esta carencia de cualquier sentido de volición es común en muchas acciones diarias.”

    Para probar su punto, Hyman creó un experimento con sus estudiantes de la universidad que usaban las varillas rabdomantes. Rabdomancia es un término para describir las prácticas en las cuales alguna gente utiliza varillas de metal en forma de Y para encontrar agua, metales o gemas preciosas ocultas debajo de la tierra.

    Él les explicó que debían sostener las varillas paralelas en cada uno de sus manos mientras caminaban alrededor de un cuarto. Hyman mostró cómo trabajaban, y cuando él llegó cierto punto en el cuarto, él cruzó sus barras. “Quizás aquí hay una tubería de agua debajo del piso”, les dice.

    Cuando tocó el turno de los estudiantes, todas sus varillas se cruzaron en el mismo punto en que habían visto que se cruzaron las de Hyman.

    Entonces él hizo la misma prueba con un segundo, y diferente grupo de estudiantes, sólo que esta vez, él cruzó sus varillas en un punto distinto del cuarto. Esta vez, cada estudiante cruzó sus varillas apenas llegó al punto que Hyman había mostrado la segunda vez.

    “Para la mayoría de los estudiantes la experiencia es misteriosa,” dice. “Insisten que no están haciendo nada para que ocurra (el movimiento)”.

    Para leer el artículo completo pinche aquí:

    http://www.idsnews.com/news/story1_modify.php?id=38317


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    Oct
    01

    FUEGOS DE SAN ELMO[1]

     

    I boarded the Kings’ ship; now in the beak,

    Now in the waist, the deck, in every cabin,

    I flamed amazement; sometimes I’d divide

    And burn in many places; on the topmast,

    The yards and bowsprit, would I flame distinctly,

    Then meet and join.”

    “He abordado la nave del rey –dice Ariel en La Tempestad-, y ora sobre proa, ora en los costados, ora en cubierta, ora en las cámaras, por doquier he encendido el asombro. Tan pronto me dividía, y ardía entonces por aquí y por allá, y llameaba separadamente en el palo mayor, en el bauprés y en las vergas, como me reunía de nuevo juntando todas mis llamas…”

     

    La Tempestad, Acto I, Escena 2[2]

     

    San Elmo o San Erasmus (303 d. C.?, Formia, Italia) fue uno de los primeros obispos cristianos. Es el patrono de los marinos quienes lo asociaron románticamente al fuego de San Elmo (o San Telmo). Es uno de los mártires que constituye los “Catorce santos de ayuda”, un grupo de santos venerados conjuntamente en la Alemania medieval. Fue obispo de Formia (antigua Formiae) donde murió martirizado, probablemente durante la persecución de cristianos por el emperador Diocleciano. De acuerdo con el Papa San Gregorio I el Grande, sus reliquias están en la catedral de Formia. Después de que los sarracenos destruyeron Formia en el 842, el cuerpo de Erasmus fue transferido a Gaeta (Italia). Varios actos espurios han embellecido la leyenda. De acuerdo con esto, él fue obispo de Siria y resistió milagrosamente las torturas de Diocleciano en Líbano y después fue guiado por un ángel a Formia. Se le confunde con el sirio San Erasmus de Antioquia (25 de noviembre), aunque algunos proponen que es la misma persona.

    San Rudolf escribió la biografía de San Elmo hacia el año 1130. En su “Vida de San Elmo”, escribe:

    Una noche de gran tormenta, San Elmo se dirigió a visitar al Obispo de Auvergne, Ranco, quien se encontraba en cama por enfermedad. Los discípulos de Elmo le acompañaban en el camino, pero era tal la oscuridad, que prácticamente estaban imposibilitados de seguir adelante.

    “Elmo comenzó a encender una vela, lo cual sorprendió a sus discípulos ¿Acaso pretendía San Elmo que tal vela permaneciera encendida enfrentando semejante noche torrencial?

    “Pese a las dudas de sus acompañantes, la lluvia que caía a cántaros y las ráfagas de viento no pudieron apagar la vela, y San Elmo logró llegar a su destino.”

    Debido a esta leyenda, San Elmo ha sido adoptado como patrono de los marinos del Mediterráneo, quienes han visto el destello que acompaña a la descarga en cepillo que aparece sobre los mástiles de los barcos durante las tormentas. Elmo es la corrupción italiana de Erasmus (a través de Ermo), otras derivaciones etimológicas incluyen Ramus, Eramus, Ermo, Elm, Elme y Telmo. Este último es en realidad el pseudónimo adoptado por Pedro González, el cual los marinos españoles y portugueses veneran como patrón. De aquí que en Portugal el fenómeno se conozca como “Luces de Pedro”. La fecha de veneración del santo es el 2 de junio. Este San Telmo es venerado en España, y especialmente en Sevilla. Nació en Astorga hacia 1190 y que murió en Tuy en 1246. Fue primero canónigo en Astorga para después ingresar en la orden dominica, donde destacó como predicador elocuente, sabiéndose que acompañó al rey Fernando III El Santo en sus conquistas. Se le representa en pinturas en donde el santo aparece en pie, revestido del hábito negro y blanco propio de los dominicos; lleva en su mano derecha una vela encendida, aludida a la luz que se considera como fuego de San Telmo, y en la izquierda una pequeña nave como símbolo de protección hacia los navegantes.

    También se le ha llegado a conocer como San Nicolás y San Hermes, Corpusante o Corpus Santos.

    Al fuego de San Telmo, fuego de San Elmo, feu Saint-Elme o St. Elmsfeur se le conocía con el nombre de Helena por los romanos, en el caso de que fuese una llama solitaria, y si la llama era doble, Cástor y Pólux. Creían que era el númen protector de Cástor y Pólux.

    Séneca decía que eran estrellas que se posaban en los palos de los buques.

    Julio César escribió en sus Comentarios de la guerra de las Galias:

    “En el mes de febrero, alrededor de la segunda hora de la noche, apareció repentinamente una nube seguida de una tormenta de granizo, y en la misma noche las puntas de las lanzas de los soldados que pertenecían a la Quinta Legión, parecían estar en llamas”.

    Francesco Antonio Pigafetta, quien acompañó a Magallanes en su expedición (1519-1522), relata con gran viveza, la aparición de este fenómeno en el transcurso del viaje. El cronista del viaje escribe, en su “Relazione in torno al primo viaggio di circumnavigazione, noticia del Mondo Nuevo con le figure dei Paesa scoperti”, lo siguiente:

    Aparecía en más de una ocasión el cuerpo Santo, esto es, Santo Elmo, como otra luz entre las nuestras, sobre la noche oscurísima; y de tal esplendor cual antorcha ardiendo en la punta de la gabia (…) Cuando esa bendita luz determinaba irse, permanecíamos medio cuarto de hora todos ciegos, implorando misericordia y creyéndonos muertos ya”.

    Cristobal Colón, en su segundo viaje reportó uno de estos avistamientos:

    “(Una) flama fantasma que danzaba entre nuestros marinos y que luego se quedó quieta como una vela quemándose brillantemente sobre el mástil… Cuando aparecía no había peligro”.

    Pocos años después Alvar Núñez Cabeza de Vaca sufrió tan fuerte impacto, al enfrentarse con uno de estos meteoros, que en su “Relación de los naufragios de Alvar Núñez Cabeza de Vaca”, escribió:

    …más estábamos cerca de la muerte que de la vida (…) estuvimos pidiendo a Nuestro Señor misericordia y perdón de nuestros pecados”.

    En una nota de Francis Bacon sobre los trabajos de Plinio, afirmaba:

    “Si es uno sólo, pronostica una tormenta severa, que puede ser todavía más intensa si la bola de fuego no esta adherida al mástil, sino que rueda y danza sobre él. Si hay dos de ellas, en el momento en que la tormenta se ha incrementado, se puede tomar como un buen signo. Pero si hay tres, seguramente la tormenta será terrorífica”.

    Charles Darwin escribió en una carta a J. S. Henslow que una noche cuando el Beagle estaba anclado en el estuario de Río de la Plata:

    “Todo estaba en llamas, el cielo con sus relámpagos, el agua con sus partículas luminosas, y aún todos nuestros mástiles estaban coronados con una flama azul”.

    La aparición del Fuego de San Elmo se consideraba como un buen presagio, ya que comúnmente aparecía cuando la tormenta estaba amainando. Por eso se interpretaba como el resultado de las plegarias de los marinos dirigidas al santo.

    En su novela Moby Dick, Herman Melville hace decir a Ismael:

    “Todos los palos y las vergas estaban coronados con un fuego pálido, y al tocarse, tres relámpagos con tres anillos estrechos de flamas blancas, en cada uno de los tres mástiles, se quemaban en el aire sulfuroso, como gigantescos ciros en el altar… juro que en todos mis viajes nunca había oído que el dedo flamígero de Dios hubiera caído sobre la nave…”

    Además de los mástiles de los barcos se les ha visto en las chimeneas, las torres y campanarios de las iglesias, las copas de los árboles y las cumbres de las montañas. Incluso se ha reportado en los cuernos del ganado, saltando de cuerno a cuerno. En el siglo XII un grupo de soldados vio como una “estrella” caminaba sobre los cuernos de un toro que se encontraba en una colina en la que luego se fundaría la ciudad de Teruel. En el escudo de la ciudad aparece la imagen del toro y la luz, recordando su origen.

    Al iniciar la era de la aviación, el Fuego de San Elmo se trasladó de la tierra y los mares hacia el cielo. Ahora aparecía en los extremos de las alas, en las hélices y las antenas de los aviones. Incluso alteraba las comunicaciones de radio (efecto electromagnético).

    Usualmente es de color púrpura, azul, blanco-azulado o blanco. La “flama” no desprende calor y dura unos minutos y hasta horas, pues no se consume. Algunos creen que el relato bíblico de la zarza ardiente, que no se consumía, pudiera tener un origen en este fenómeno. Ocasionalmente se reporta un ruido eléctrico. Lo que me recuerda que Moisés creía que Dios se comunicaba con él a través de la zarza; lo mismo que los extraterrestres hacían con Shraver a través del zumbido de su máquina de soldar.

    Cuando Benjamín Franklin inventó el pararrayos se dio cuenta queel fenómeno aparecía en la punta de esos aparatos:

    “Lejos de la nube y silenciosamente, antes de que estalle, en la punta se puede ver una luz como el corpuzante de los marinos”.
    En la novela San Elmo, escrita por Augusta Juana Evans, posteriormente a la Guerra Civil norteamericana, se narra la historia del santo. La novela fue tan popular que muchas poblaciones en los Estados Unidos fueron bautizadas con su nombre en Alabama, Tennessee, Georgia, California, Colorado, Illinois, Kentucky, Louisiana, Mississippi, Missouri, New York, Texas y Virginia. Augusta Evans era una firme antifeminista. En todas sus novelas, nunca fue más que una escritora mercenaria. Era tan superficial, moralista y pomposa que The New York Times se mofaba regularmente de ella, y una vez publicó una parodia de San Elmo, “San Twelmo”.

    Estos “fuegos” han provocado también pánico y leyendas en la imaginación popular. Pueden ser vistos, a veces, sobre los mástiles y las vergas de los barcos, sobre las torres de las iglesias, inclusive sobre las copas de los árboles, en días de tormenta. Este fenómeno era muy acentuado en los veleros, que generalmente llevaban varios mástiles y mucho aparejo. La aparición de esta luminosidad en la oscuridad era de efectos sorprendentes para los supersticiosos marinos de antaño, que desconocían la causa del fenómeno.

    Ciertas piezas de ropa, sobre todo las de nylon, acumulan electricidad estática en alguna cantidad; en la oscuridad produce una lluvia de chispas, por ejemplo al quitarse la ropa. A veces, estas ropas quedan rígidas o se mueven, pareciendo un “fantasma”, aún cuando estén colgadas de las perchas, por efectos de pequeñas descargas eléctricas”- según el padre Óscar González Quevedo[3].

    Existe una evidente e íntima conexión entre el más inofensivo de estos fenómenos flamígeros y los Cozmozants (o cuerpos santos) de electricidad estática que juegan en torno a los extremos de los mástiles de los barcos en alta mar. Esta carga estática fue la responsable de la catástrofe del Hindenburg. Se piensa que uno de los depósitos de gas, lleno de hidrógeno, había comenzado a dejar escapar su contenido antes de llegar al punto de amarre de Lakehurst. En los cientos de metros cuadrados de la superficie del gigantesco dirigible alemán, se había formado una gran carga de electricidad estática a causa de la fricción con el aire. Una chispa, producto de esa carga, produjo la ignición del hidrógeno[4].

    LA DESCARGA EN CORONA

    El fuego de San Elmo es un tipo especial de descarga eléctrica, llamada Descarga en Corona, que puede ocurrir en los objetos cuando el campo eléctrico cerca de ellos se incrementa por alguna razón. La descarga es luminosa y puede estar acompañada de un sonido audible. La Corona Eléctrica es un efluvio que se produce alrededor de los conductores cilíndricos, cuando se encuentran sometidos a una gran diferencia de potencial con respecto del aire ambiente[5]. La carga atmosférica induce cargas en los mástiles y estructuras elevadas. El resultado es una luminosidad esférica notable alrededor de aquellos puntos.

    Los fuegos de San Elmo son de forma ovalada, inmóvil, de tamaño entre 10 y 40 centímetros y de color blanco o azul[6].

    El fenómeno ocurre en las puntas de los objetos en donde la fuerza de potencial alcanza valores de cientos de volts por centímetro. Cuando el potencial es superior a esos valores, la corriente empieza a fluir, de acuerdo con la ley de Ohm, por lo que no se podrá observar el fenómeno. En un día normal la fuerza del campo eléctrico en la atmósfera es de alrededor de 1 volt por centímetro. Al inicio de la formación de un cumulonimbus (nubes de tormenta), el campo se incrementa hasta unos 5 volts por centímetro, y justo entes de la descarga de un relámpago el valor se eleva a miles de volts por centímetro. De ahí que el Fuego de San Elmo sólo aparezca cuando el campo eléctrico es muy elevado, esto es, en la vecindad de las tormetas o tornados. Se ha reportado, por ejemplo, la presencia del fenómeno en navajas, cuchillos y otros objetos filosos durante la aparición de tornados[7].

    Estos fuegos por lo regular se relacionan con la acción de los cristales de hielo, nieve o granizo. Las colisiones de los cristales de hielo en las nubes, su rompimiento e interacción con gotas de agua subenfriadas produce descargas eléctricas que causan estática en la radio y frecuentemente descargas luminosas. El movimiento de torbellinos de partículas de humo, nubes de humedad y cristales de hielo, provoca cambios en el potencial y puede afectar el campo magnético.

    El efecto corona es una luminiscencia debida a la recombinación de átomos ionizados por elevados campos electrostáticos. Es susceptible de manifestarse en la proximidad de conductores de energía eléctrica de alta tensión (220,000 volts), cuando la separación de los conductores (de 3 centímetros de diámetro) es inferior a los 5 metros, y las condiciones atmosféricas le son propicias (altos índices de humedad).

    La corriente eléctrica fluye de los puntos que tienen un potencial más elevado a los de menor potencial. Sin embargo, cuando el potencial eléctrico del campo es lo suficientemente elevado, los electrones de las moléculas con un mayor potencial, adquieren la energía suficiente para escapar de la molécula y pueden colisionar con otras, sin ser capturados. Cuando ocurren las colisiones entre estos electrones libres, las moléculas ionizadas y las moléculas no ionizadas del aire, se produce una luminosidad. Cuando estas colisiones están confinadas a un volumen pequeño, como lo es las puntas de los mástiles o de otros objetos, la luminosidad puede hacerse visible como un destello azul o blanco.

    Cerca de las puntas que se proyectan en la atmósfera, las líneas de fuerza eléctrica se reflectan de su posición normal y tienden a concentrarse en la punta. Cerca de este punto, la fuerza del potencial de campo eléctrico es considerablemente mayor que la de sus alrededores. Esta es la razón por la cual funcionan los pararrayos. Cuando se encuentran puntos con una elevación considerable sobre terrenos planos, el campo eléctrico en la punta puede alcanzar los 200 volts por centímetro y formar un Fuego de San Elmo. También esta es la razón por la cual es sumamente peligroso cruzar un terreno plano en época de tormenta: el cuerpo se transforma en un pararrayos.

    Philip J. Klass, quien ha publicado varios trabajos para tratar de explicar los avistamientos de ovnis[8], estudió la oleada de Exeter, New Hampshire y quedó impresionado por la cantidad de observaciones que informaban de objetos vistos cerca de líneas de alta tensión. Exeter está lo suficientemente cerca de la costa como para que se forme sal en los cables de alta tensión, lo que facilita los efectos de la descarga en corona, dando lugar a la aparición de bolas luminosas de gas ionizado sobre los transformadores y líneas de alta tensión[9].

    ALGO DE INGENIERÍA ELÉCTRICA

    La siguiente sección se la puede saltar aquel lector que no tenga conocimientos de física. Puede retomar la lectura después de la tabla de plasmas. Recomendamos que los que manejen algo de física y deseen comprender un poco más el mecanismo de formación de los fuegos de San Elmo, lean los siguientes párrafos.

    Como se ha visto, si un voltaje entre un conductor en una línea de transmisión excede un valor crítico, se produce un sonido como de siseo en el lugar en donde aparece un destello alrededor del conductor (corona). El voltaje crítico depende del diámetro del conductor, la rugosidad de la superficie y su distancia a otros conductores. La corona se produce por la ionización intermitente del aire que rodea al conductor, produciendo ondas de alta frecuencia y provocando pérdidas de energía e interferencia en radios y televisores cercanos (¡He aquí el famoso efecto electromagnético!). La única forma práctica de minimizar la corona es incrementando el diámetro del conductor. Al nivel del mar, por ejemplo, es necesario un diámetro mínimo de una pulgada, para una línea de 230 KV; de 1.5 pulgadas para una de 330 KV y de 2.5 pulgadas para otra de 500 KV. Los tamaños se deben incrementar a mayores alturas[10].

    Se prefiere al aluminio para líneas conductoras de voltaje extra-alto, a pesar de que su conductividad es menor que la del cobre. La mala conductividad del aluminio resulta ventajosa porque se requiere un gran diámetro (especialmente con un centro de acero) para altos voltajes.

    Dijimos que para 500 KV el conductor debe ser de 2.5 pulgadas o más. Tales conductores pesan cerca de 6 kilogramos por metro, por lo que son difíciles de manufacturar, trasladar e instalar. Para subsanar estas dificultades se instalan dos o más cables (llamados subconductores) de diámetro mucho más pequeño, espaciados un pie o más, en lugar de un solo conductor. Este arreglo conocido como haz de conductores, hace decrecer la impedancia de la línea e incrementa la capacidad de carga eléctrica en un 25% o más.

    En términos generales los fuegos de San Elmo son plasmas. Un plasma es una colección de cargas positivas y negativas de igual densidad que forman una distribución neutra de materia. Pueden existir en sólidos (como electrones excitados en metales), en líquidos (como sales disueltas en agua), pero es más común relacionarlos con los gases. Se cree que aproximadamente el 99% de la materia en el universo se encuentra en esta forma. Se considera como el cuarto estado de la materia. Es un medio conductor, en general compuesto de electrones e iones positivamente cargados. Las auroras, relámpagos y arcos eléctricos (de soldadura) son plasmas.

    En general un plasma es una mezcla compleja de muchos tipos diferentes de partículas en movimiento térmico rápido. Las propiedades básicas del plasma son independientes de sus propiedades químicas y están determinadas en primer lugar por las leyes de conservación de energía y momentum y por la conducta de los electrones. Se usan métodos estadísticos para estudiar los plasmas. La densidad (η) y la temperatura cinética (T) son los parámetros básicos. El promedio de la energía cinética por partícula es de 1.5 veces la constante de Ludwig Boltzman por T, o sea 3/kT. La presión está definida por ηkT. En equilibrio termodinámico todas las temperaturas son la misma e (ignorando las interacciones de partículas) la suma de las presiones cinéticas es la fuerza por unidad de área en el continente. Se puede hacer una clasificación básica de plasmas en términos de densidad electrónica (ηe), temperatura electrónica (Te) y grado de ionización, o fracción de plasma ionizado.

    Uno de los parámetros más importantes asociado con los plasmas es la longitud de Debye, un concepto similar al introducido en 1923 por los químicos Meter W. Debye y Walter K. F. Huckel[11] en su teoría de los electrolitos fuertes. En un plasma la longitud de Debye es la máxima distancia en la cual una gran diferencia en el número de cargas positivas y negativas puede ocurrir. Esta es una constante (h) que es igual a 69 (Tee)1/2 dada en metros. Para distancias mayores de h, existe una casi-neutralidad, pero para distancias menores, un ion positivo puede ejercer una fuerza sobre un electrón. Este fenómeno lleva a la definición cuantitativa del plasma: un gas ionizado es un plasma si la dimensión física del gas es mucho menor que h.

    Cuando el plasma no está en equilibrio y, especialmente cuando tiene corrientes eléctricas (movimiento general de los electrones relativo a los iones positivos), la interacción de partículas dentro de la esfera que tiene un radio de Debye se explica mejor en términos de colisiones binarias equivalentes. Esto es, sí es posible sumar las muchas interacciones simultáneas entre las partículas dentro de tal esfera en tal forma que pueda representarse como una serie de eventos discretos solamente entre dos partículas. El número de tales eventos se llama “frecuencia de colisión”.

    La frecuencia angular (Wp) de las oscilaciones del plasma es igual al promedio de la velocidad térmica del electrón por H o:

    Wp = 56(ηe)1/2 (en radianes por segundo)

    A temperaturas del orden de 1,000,000 °K, los átomos han sido despejados de todos sus electrones y pueden ocurrir reacciones nucleares.

    Los plasmas pueden emitir Bremsstrahlung (radiación por frenado de electrones en colisiones elásticas). La potencia (energía por unidad de volumen) radiada es proporcional a la raíz cuadrada de Te.

    Cuando un electrón es capturado por un ion positivo, emite un fotón (luz). Esto se llama Recombinación radiativa.

    Como hemos dicho, el 99% de la materia en el Universo se encuentra en estado de plasma. Esto no es una exageración, puesto que el Universo se generó de una violenta explosión que inicialmente consistió en una “bola de fuego” de plasma de hidrógeno completamente ionizado.

    En la siguiente Tabla podemos ver los diferentes tipos de plasmas que se encuentran en el Universo, junto con su densidad electrónica (ηe) y temperatura electrónica (Te).

    PLASMA ηe (1/m3) Te (°K)
    Sol    
    Centro 1031 1.5 x 107
    Fotosfera 1020 4,200
    Cromosfera 1017 a 1020 5 x 105
    Corona 1013 1.5 x 106
    Viento solar (cercano a la Tierra) 5 x 106 4 x 105
         
    Espacio Interestelar    
    Regiones H II 106 104
    Regiones H I 102 100 a 125
         
    Espacio Intergaláctico 1 3
         
    Tierra    
    Magnetosfera exterior 107 a 106 104
    Plasmosfera 1010 a 109 104
    Ionosfera 1011 a 1012 250 a 3,000
         
    Metales 1028 104

    Continuará…

    Portada de La tempestad en donde podemos ver a Ariel.

    Varias representaciones de San Telmo. En este caso se trata del dominico Pedro González.

    Busto de Diocleciano.

    San Gregorio I El Grande.

    Estatuas de Cástor y Polux en Roma.

    Busto de Séneca.

    Busto en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Julio César reportó haber observado Fuegos de San Elmo durante la guerra de las Galias.

    Retrato de Magallanes en la Torre de Oro, Sevilla. El marino fue otro de los testigos del fenómeno eléctrico, durante su viaje de circunnavegación al mundo.

    Museo de la Marina de Lisboa. Cristóbal Colón.

    Alvar Núñez Cabeza de Vaca y un busto del marino.

    Science Museum de Londres. Roger Bacon.

    Dos dibujos de Plinio.

    Charles Robert Darwin, en una fotografía de 1860. El naturalista inglés vio el fenómeno durante su famoso viaje en el Beagle

    J. S. Henslow, corresponsal de Darwin.

    Retrato de Herman Melville por A. W. Twitchell, 1847. En su famosa novela, Moby Dick, relata un episodio de corpo santo.

    Otro retrato de Melville.

    Probablemente en el origen de la ciudad de Teruel se encuentre un fenómeno del tipo de Fuego de San Telmo. Su escudo puede ser prueba de ello.

    Dos dibujos del famoso experimento de Benjamín Franklin que daría lugar a la invención del pararrayos y a la posterior comprensión del Fuego de San Elmo como un fenómeno electromagnético.

    El padre y parapsicólogo Óscar González Quevedo.

    Explosión del Hindemburg provocada por la electricidad estática.

    Philip Klass inició su carrera de escéptico profesional explicando los avistamientos de New Hampshire como producto del efecto corona sobre las líneas de alta tensión.

    El famoso físico alemán Ludwig Boltzman.

    Fotos de Fuegos de San Elmo en el laboratorio.


    [1] Este artículo se publicó como Ruiz Noguez Luis, Fuegos de San Elmo, Cuadernos de Ufología, No. 9-10, 2da Época, Santander, sept.-dic. 1990, págs. 153-157.[2] Shakespeare William, Obras completas, La Tempestad. Planeta Agostini, 1990.[3] Quevedo González Óscar, ¿Qué es la parapsicología?, Colección Esquemas No. 98, Editorial Columbia, Séptima edición, Buenos Aires, 1973, páginas 50-51.

    [4] Harrison Michel, Fuego en el cielo, Ediciones Martínez Roca, Colección Fontana Fantástica, Barcelona, 1980, páginas 49-50.

    [5] Loeb B. Leonard, Electrical coronas. Their basic physical mechanisms, University of California Press, 1965.

    [6] Robiou Lamarche Sebastián, Posibles ambigüedades sobre OVNIs, Stendek, Año IV, No. 13, junio 1973, páginas 18-21.

    [7] Coffman A. John & Browne R. William, Corona chemistry, Scientific American, june, 1965.

    [8] Klass J. Philip, Plasma theory may explain many UFOs, Aviation Week and Space Technology, Vol. 75, No. 23, 22 august de 1961, p. 52.

    Klass J. Philip, Many UFOs are identified as plasmas, Aviation Week and Space Technology, Vol. 75, No. 23, 22 august 1961, p. 52.

    Klass J. Philip, UFOs: Identified, Random House, New York, 1968.

    Klass J. Philip, UFOs: Explained, Random House, New York, 1974.

    Klass J. Philip, “letter”, Astronautics and aeronautics, October 1975, p. 4.

    Klass J. Philip, UFOs. The public deceived, Prometheus Books, New York, 1983.

    [9] Hourcade W. Milton, Fenómeno OVNI desafío a la Ciencia, Ediciones de la Plata, Colección Periodismo y Testimonio, Montevideo, 1978.

    [10] Barthold L. O. & Pfeiffer H. G., High voltage transmissions, Scientific American, may, 1964.

    [11] Debye W. Peter & Hückel K. F. Walter, Physikalische Zeitschrift, No. 24, 1923, p. 185 y 305.


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