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Fuegos Fatuos (3)

BROWN MOUNTAINS

Las “Brown Mountain lights”, se pueden ver a 13 kilómetros al Noroeste de Morganton, North Carolina, cerca de Blue Ridge Parkway. Son bolas luminosas rojas, azules, verdes y blancas. Se ven por lo regular en las noches parcialmente nubladas, cuando la luz esta muy bajo, sobre el condado de Burke. También se les puede observar desde el Wiseman’s View, o la Linville-Grandfather Mountain.El primero en reportar las luces fue el ingeniero alemán William Gerard de Brahm en 1771. De Brahm también fue el primero en ofrecer una explicación. Escribió:“Las montañas emiten vapores nitrosos que se inflaman por el viento, y cuando chocan dos de estos vientos, las flamas se sulfuran y desaparecen”.Una de las referencias más antiguas en los periódicos sobre las Brown Mountain Lights, se encuentra en The Observer, Charlotte, North Carolina, del 23 de septiembre de 1913.Ese mismo año, 1913, el U.S. Geological Survey realizó una investigación y concluyó que las luces eran producidas por los focos de las locomotoras y de los automóviles. Probablemente las luces que se vieron durante esta investigación sí eran debidas a focos de autos y ferrocarriles, pero las que vio De Brahm no, porque en ese entonces no había línea férrea, y mucho menos automóviles. Sin embargo el fenómeno puede atribuirse a reflexiones y refracciones de las luces de Hickory, Lenoir, uno de los pueblos cercanos.El contactado Ralph I. Lael, afirma que las “Brown Mountain Lights”, son aparatos extraterrestres.El astrónomo Daniel B. Caton, escribió para The Observer, sus experiencias con las “Brown Mountain Light” (Close Encounters of the Skeptical Kind). Encontró que eran simples reflexiones en la atmósfera.OZARKLa “Ozark Spook Light”, también conocida como “Hornet Light”, es una atracción turística en el medio oeste. Por más de 50 años, especialmente desde que se inició la era de los automóviles, los turistas que llegan a las montañas Ozarks (Shepherd of the Hills o Central Missouri) han visto la “Luz Fantasma”.Fue tanto el éxito de las luces que, incluso Leslie W. Robertson construyó el Spooksville Museum, en el pueblo de Hornet, cerca de Joplin, Missouri. La mejor zona de avistamiento es un viejo y polvoriento camino, a 400 metros al oeste del museo. Las luces aparecen cerca de ahí a distancias que van de 70 a 1,500 metros. Su tamaño va desde el de una manzana hasta una pelota de basketball. Se expanden y contraen, y se mueven de izqierda a derecha, de adelante hacia atrás o viceversa. Su color va de dorado, ámbar, amarillo a rojo. Sus movimientos parecen ser aleatorios, y nunca se separan del camino. Aparecen y desaparecen repentinamente. Frecuentemente se observan dos luces. Aparecen cuando la atmósfera es clara. Pero nadie sabe cuál es la mejor época para verlas y no existen dos descripciones que coincidan en su totalidad. Lo más común es que aparezcan como una luz brillante en lontananza, que aumenta y disminuye de tamaño, se mueve acercándose o alejándose o moviéndose sobre las montañas con gran destello de luz.

Actualmente el propietario del museo es Garland “Spooky” Middleton, y hay una fotografía muy famosa de él afuera del museo, que fue publicada por la revista OK Magazine, del 28 de octubre de 1979.

John P. Bessor estudió las luces para la revista Fate en 1951. Entrevistó a varios de los residentes y encontró un operador de una estación de gasolina que tuvo un encuentro con las luces en la montaña. Cuando él y sus compañeros dejaban el trabajo, una fuerte luz tan larga como el brazo extendido de un hombre, se formó repentinamente a pocos metros sobre sus cabezas.
“Emitía un zumbido y se quedó sobre nosotros por algún tiempo. Entonces se agrandó y se encogió varias veces. Una de las chicas que estaba con nosotros se desmayó”.

El Dr. George W. Ward, del Bureau of Standards, Washington, D.C., y socio del Midwest Research Institute, hizo una investigación en 1945. Escribió que vio la luz sobre las colinas. Tenían la forma de esferas de color amarillo verdoso de 1.5 metros de diámetro. La luz se dirigió a su auto y él, rápidamente cerró la puerta.

Se han tejido diversas leyendas en torno a esta luz. La Neosho, Cámara de Comercio de Missouri, publicó un librito en el que se menciona que los antiguos indios de la región ya hablaban de la luz antes de la construcción de la carretera. Otros dicen que se trata de un viejo minero que lleva su linterna y que cruza los campos y desaparce. También se menciona que el primer reporte que se conoce fue de 1886, pero hasta el momento no he encontrao tal reporte, ni se a qué se refiere el mismo.

Durante la Segunda Guerra Mundial el Cuerpo de Ingenieros de las Fuerzas Armadas estuvieron en el área durante semanas con equipos sofisticados. Se examinaron cuevas, depósitos minerales, autopistas y carreteras y se intentaron varias explicaciones sobre el origen de estas luces. Posteriormente varios científicos han visitado el área con el mismo propósito. Sus resultados han probado que la refracción de la luz de los autos que viajan por la ruta 66, 8 kilómetros al Oeste, son las causantes de las luces.

Quedaría la duda de casos como los del empleado de la gasolinera o el de George Ward. Si bien el primero fue dado a conocer en una revista sensacionalista (además que no se menciona su nombre), en el segundo se trata de un físico. Pero las nuevas investigaciones, como la siguiente, nos hacen suponer que tal vez Ward sufrió alguna confusión.

Incluso Joseph Allen Hynek, el padre de la ufología, escribió sobre las Tri-State Spook LightsNew Horizons. (como también se les conoce porque se pueden ver desde tres estados: Missouri, Oklahoma y Kansas), en la revista

New Horizons.

Según Leslie Kennon, de la Division of Resources and Development, del Estado de Missouri, la historia oficial de las Luces Fantasmas Hornet no es del todo cierta. En primer lugar, apunta, “existen varias fotografías de las luces y yo mismo he tomado algunas”. “Mirando hacia el oeste, por el camino de la luz fantasma, con unos binoculares, se puede ver la autopista. Si se examina el mapa topográfico de Joplin, se puede observar parte de la Ruta 66 que corre del Este de Commerce a Ouapaw, en Oklahoma, después gira al Norte (coloreado de amarillo en el mapa). Desde mi locación sobre el Camino de la Luz Fantasma (con una X roja en el mapa) estaba a 9.7 millas al Este de la parte oriental de la autopista. Los binoculares revelan claramente la parte estrecha de la Ruta 66 y los ocasionales flashes de luz reflejante sobre los carros de la autopista causados por la puesta del Sol en el Oeste. Cuando abrió el museo, a las 6:00 PM, me quedé unos 40 minutos hablando con el Viejo Garland “Spooky” Middleton (de 70 años), sobre las luces y leyendo los recortes de periódico sobre las luces fantasma que él ha pegado sobre las paredes del museo. “Después de la puesta de Sol 6:40 regresé a mi punto de observación y pude ver una de esas famosas luces directamente del Oeste sobre el camino. Mis binoculares me probaron que esas luces no eran otra cosa que las luces de los autos que viajaban sobre la Ruta 66 a unas 10 millas de distancia. Ocasionalmente son visibles varias luces, vistos a través de binoculares, pero a ojo desnudo sólo se ve un punto luminoso. La presencia de uno o más autos puede explicar el aumento y disminución del brillo. Mis mejores fotos las tomé al ocaso con un rollo Kodachrome 64, a 1/15 de segundo con una Minolta de 50 mm a una abertura de lente de F 1.4. “Las luces que se reportaron antes de la era del automóvil se pudieron deber a luces de campamentos en las vecindades de lo que, en el futuro, serían los pueblos de Commerce y Ouapaw. Todas las fotografías de estas luces están en el mismo sitio, justo en el centro en forma de V de los árboles en el camino, exactamente en donde se verían al ser producidas por las luces de los automóviles sobre la autopista”. Actualmente en el sitio en donde aparece la luz hay un contenedor en el que se ha pintado de naranja la leyenda No Tresspassig. Phil Campagna tomó ahí sus fotos (que aparecen en el clip de abajo), el 15 de abril del 2000.

MACO

La “Luz de Maco” aparecía a lo largo de una antigua vía férrea, de donde se han removido los rieles. Esta parte del camino es muy recto y se eleva lentamente entre una valla de madera y arbustos. La luz aparecía como un destello que se hacía cada vez más brillante hasta alcanzar el brillo de la estrella más brillante. Aparecía estática en el lado derecho del camino y luego se movía hacia el centro. Se tenía la impresión que subía por la colina en una trayectoria curva. Luego de pocos segundos la luz desaparecía. La distancia hacia la luz era difícil de determinar, algunos la estimaron en unos 500 metros. Algunas veces, luego de esta luz aparecía una de color rojo que se movía erráticamente de derecha a izquierda.

Maco se encuentra en el condado de Brunswick, Carolina del Norte, a 20 kilómetros al Noroeste de Wilmington, sobre la carretera 74/76, entre los pueblos de Saratoga y Bragg.

Se le veía sobre el Bragg Road, en Saratoga, Texas. Durante las noches de verano se puede ver otra luz misteriosa, sobre los pantanos. En 1960 el sheriff Whit Whitaker inició una campaña impidiendo el uso de armas de fuego en el área, ya que varios testigos habían disparado a la luz, sin ningún resultado.

A la luz de Maco también se le ha embellecido con una leyenda. Los creyentes de lo oculto dicen que en 1867 la Atlantic Coast Line Railroad tenía una ruta que pasaba por la pequeña estación de Farmer’s Turnout (ahora llamada Maco). Joe Baldwin era uno de los conductores de la línea. Una noche en que el tren estaba parado, inexplicablemente el último vagón se soltó y comenzó a caminar colina abajo. Baldwin saltó al vagón para tratar de detenerlo, pues atrás venía otro convoy. Al no poder detenerlo, sacó su linterna e hizo señales al otro tren, pero no pudo evitar la colisión. Joe murió decapitado. Desde entonces los residentes comenzaron a ver las luces cerca de Hood’s Creek. Se les veía sobre los rieles del Atlantic Coast Line. A veces eran dos luces, una encima de la otra. “Es el viejo Joe buscando su cabeza”, decían los lugareños.

Pero la verdad es que la Atlantic Coast Line Railroad nunca tuvo una ruta que llegara a Maco en 1867, simplemente por que en ese año no existía. La que sí tenía una ruta era la Wilmington, Manchester and Augusta Railroad, pero se desconoce si en ese entonces trabajaba para esa línea alguien llamado Joe Baldwin.

Tal vez porque no se ha logrado demostrar la existencia del tal Joe, otros dicen que la luz es el espíritu de un guerrero indio muerto en batalla, mientras otros afirman que es el fantasma de una bruja negra.

Pero el hecho es que la gente veía luces, y existen muchos testimonios al respecto. Uno de los que le dieron mayor nombre fue el del presidente Grover Cleveland.

No se si el relato sea verídico, pero se afirma que en octubre de 1894 el presidente Cleveland vio las luces desde su Pullman. Maravillado, el presidente llamó al conductor del ferrocarril y le preguntó sobre la misteriosa luz. El conductor sonrió y dijo:
“Lo que usted acaba de ver, señor, es la Maco Station Light”.

Se ha estimado que las luces Maco tienen una intensidad de un foco de 25 watts. Por eso es incomprensible la reacción de algunos conductores del ferrocarril que, según los defensores de las luces de Maco, han incluso detenido el tren creyendo que iban a chocar con otro viniendo de frente. Esto los ha llevado a adoptar dos linternas, una blanca y la otra verde.

A las luces también se les conoce como “Big thicket ghost light” y duran de pocos segundos (30, lo más común) a varios minutos. En una ocasión se trajo una ametralladora desde el Fuerte Bragg y se disparó hacia la luz. Pero esta siguió apareciendo.

Parte de los rieles fueron desmantelados en 1934. En 1977 se quitaron por completo las vías, y desde entonces se dejaron de ver las luces.

ESPAÑA

Otro país en donde también abundan las tradiciones de luces fantasmas es España. La “Luz Mala” o las“Luces Populares”, recorren España.

En el siglo XII un grupo de soldados vio como una “estrella” caminaba sobre los cuernos de un toro que se encontraba en una colina en la que luego se fundaría la ciudad de Teruel. En el escudo de la ciudad aparece la imagen del toro y la luz, recordando su origen.

Es probable que estos fenómenos estén de alguna manera relacionados con la electricidad ambiental, del mismo modo como los Fuegos de San Telmo.

En Manresa, Barcelona se celebra la fiesta de la “Misteriosa Llum”. Se trata de una misteriosa luz que se dice apareció el 21 de febrero de 1345, en las cercanías de la Iglesia del Carmen, para luego atravesar las paredes del templo y “bailar” ante los testigos.

En los bosques catalanes de Queralbs, Tregurá o Freixenet se han visto luces desde antaño, vulgarmente conocidas como “follets delfoe”, añadiendo la leyenda que en el lugar donde éstas nacen se esconde un tesoro oculto. Para el folclore, estas luces representaban a seres sobrenaturales que bien podían corresponder a fantasmas, almas en pena de antepasados, dragones, duendes, hadas… y que solían adoptar esta especial forma ígnea para manifestarse.

También en Cataluña, en el monte Turó de I’Home, tiene sus luces, pero las más interesantes desde el punto de vista ufológico son las luces que aparecen en la montaña de Montserrat, y que le han dado gran fama al contactado Luis Grifol, quien ha desarrollado un método para descubrirlas.

En los países vascos se habla de Mari, una especie de hada que se transforma en bola de luz. En Galicia aparecen sobre el Pico Sacro, mientras que en Vizcaya, sobre el monte Amboto. Cádiz tiene su tradición de los “diablos luminosos”.

Las islas Canarias tienen muchos lugares con luces fantasmas. En Jandía, por ejemplo, cuenta una leyenda que un par de esclavos, que tenían reputación de blasfemos y ateos, escaparon y huyeron con rumbo a la montaña Cuesta de Pedrea. Ahí encontraron un carnero que mataron y arrastraron para poder comerlo. En la montaña no había leña con qué cocinarlo, pero encontraron una cruz de madera que señalaba el cementerio que se encontraba en la cúspide. Tomaron la cruz y con ella hicieron la hoguera. Esta profanación, según cuentan, les fue fatal ya que a poco se cayeron despeñados por un barranco. Como castigo final Dios los condenó a vagar en la montaña en forma de bolas de luz.

Estas luces o llamas son de color y brillo metálico, en colores azules o rojas. A veces es diminuta, como la luz de un cigarro encendido, y otras más grandes, como una hoguera. Su rapidez de movimiento es muy grande. Cuentan que da saltos hasta de kilómetros en fracciones de minuto, hasta el punto de dar la sensación de estar a la vez en ambos extremos del salto.

Cuentan también que tienen el don de la palabra, aunque hay quienes dudan de su autenticidad.

Cerca de ahí, en los llanos de la Concepción y la charca de Los Molinos, se habla de la “Luz de Leme”; y en la Gran Canaria se encuentra el Puerto de la Luz, cuyo nombre tuvo su origen en una de estas luces. En Güimar, Tenerife, se aparece una luz en las partes altas de la localidad.

Un fenómeno similar se desarrolla en la Isla de Fuenteventura, Canarias, en un lugar conocido como Mafasca. Las gentes lo conocen como “Las luces de Mafasca”. El fenómeno, que se desarrolla en el pueblo de Betancuria, esta rodeado de una leyenda.

En el actualmente deshabitado pueblo de Mafasca, en las islas Afortunadas, aparece una luz de color azul que termina tornándose rojo. El tamaño es el de una bola de brillar. Por lo regular se acerca a las personas y los guía en su camino.

En otra de las islas Canarias, en Tenerife, existe “La misteriosa luz de Martela”, como la conocen en el pueblo de Granadilla de Abona, al Sur de la isla.

Según los habitantes de ese pueblo, esta luz sale de un lugar descampado en la carretera que va de Granadilla a Vilaflor. Sale en días y horas determinadas de la noche (a las 11), y dos a tres veces a la semana.

Esta luz, cuentan las gentes que se han topado con la misma, es clara, silenciosa, muy potente, e incluso, al paso de los coches y camiones, la han visto echarse fuera de la carretera y desplazarse por sobre un barranco volviendo de nuevo a la misma. En ocasiones llega hasta las primeras casas del pueblo de Granadilla, y allí da vuelta regresando por el mismo itinerario hasta el lugar de donde salió y allí de nuevo desaparece.

Continuará…

Fuegos Fatuos (2)

LA MISTERIOSA LUZ DE BLEAKLOW

En el siglo pasado, a mediados de los sesenta, las autoridades del Peak District National Park construyeron el primer refugio en Crowden, no lejos de Woodhead. El refugio estaba dedicado para los excursionistas que hacían el viaje al Pennine Way, que cruza Longdendale en su ruta al norte a West Yorkshire. No pasó mucho tiempo en que los visitantes comenzaran a ver haces de luz y bolas de luz de colores pulsantes sobre la cara oeste del Bleaklow, a lo largo del Bramah Edge y Shining Clough. Ocasionalmente la policía y los rescatistas persiguieron estas luces sin ningún resultado. Finalmente una noche de julio de 1970, la maestra Barbara Drabble, quien en ese entonces estaba casada con el guardabosque Ken Drabble, viajaba a su casa en Crowden cuando repentinamente pasó a través una cortina invisible que la llevó a la Dimensión desconocida.

“Era una brillante luz azul que iluminaba toda la mitad inferior de la montaña, toda la vía férrea, los estanques y cerca de tres kilómetros del camino”.

Las luces duraron varios minutos y no parecían las de un día normal. Eran brillantes y claras y Barbara se introdujo con su coche en la luz. Sintió un frío intenso y una sensación eléctrica que le hizo erizar los cabellos de la nuca.

“Era como si el valle entero estuviera iluminado, con perfecta claridad. Era tan brillante que se podía manejar sin luces. Debí estar manejando por cinco minutos y luego me detuve, precipitadamente abandoné el coche y corrí hacia casa. El auto tenía una capa de hielo y se sentía muy frío”.

Barbara se sintió tan intrigada que preguntó a los vecinos granjeros qué sabían al respecto.

“No me dijeron nada, pero su actitud me hizo sentir que ellos habían visto algo”.

Pero un año después más de una docena de testigos que estaban en el Crowden Youth Hostel, incluyendo la guardabosques Joyce Buckley, vieron una luz similar que refulgía a través de las ventanas.

“Al principio pensamos que eran luces de un coche, pero reaparecieron en la cima del Bleaklow y ningún carro puede llegar ahí –dijo la Sra. Buckley. “Duró 3 minutos y 25 segundos y fue muy poderosa”.

La guardabosques estaba tan preocupada por la luz que llamó al Equipo de Rescate de Montaña, dirigido por el esposo de la Sra. Drabble. Ken y los miembros del equipo de rescate buscaron en vano.

“Cuando llegamos a la cumbre no había nada, ni gente, ni luz ni fuego”.

En su búsqueda, los rescatistas usaron poderosas lámparas que se veían como pequeñas velas desde el Refugio.

El relato de Barbara apareció en el Peak Park News del verano de 1972, y constituye uno de los más curiosos e impresionantes que se hayan dado en Inglaterra.

El ufólogo inglés Phil Reeder apunta que este tipo de fenómenos comenzó a ser popular a finales del siglo XIX, pero decreció mientras aumentaban los reportes de OVNIs.

En su libro British Goblins, de 1880, el escritor inglés Wirt Sikes dedicó un capítulo completo a las luces errantes (corpse candles). En 1897 el folklorista escocés R. C. Mac Iagan hizo la primera reseña sistemática de las tradiciones británicas sobre las luces fantasmas. En 1956 el escritor escocés Alasdir Alpin MacGregor dedicó un capítulo de su libro The Ghost Book a las luces fantasmas, pero ya se comenzaba a mencionar la hipótesis de los OVNIs.

“En St. Helens, Gran Bretaña, una bola de luz azul cegadora se introdujo en una mina de carbón, provocando una explosión que dejó muertos a dos mineros. El hecho no tendría nada de extraordinario si no fuera que, dos semanas más tarde, una bola similar cayó a tres kilómetros de ahí”.

INGLATERRA 1904-1905

En el invierno de 1904-1905 se vivió una oleada extraordinaria de fenómenos curiosos en Inglaterra. Reportes de apariciones, poltergeist, casas encantadas y fuegos extraños, eran pan de todos los días.

En Gales hubo un gran movimiento religioso evangélico. Y sobre el canto y los gritos de la muchedumbre daban las apariciones luminosas. Nubes luminosas cubrían el cielo y luego bajaban hasta casi tocar a la gente, posteriormente se elevaban y flotaban hasta descender sobre otras asambleas. Cosas o criaturas que brillaban, aparecían como luces blancas o bolas de fuego rojo. Estas eran especialmente evidentes en las reuniones que conducía la Sra. Mary Jones, la guía espiritual más importante del momento. Se decía que una luz seguía persistentemente el carruaje de la señora Jones.

Los reporteros londinenses que fueron enviados a Gales, escribieron historias chuscas. Luego ellos también vieron las luces y las nubes. Los corresponsales del Daily Mail y el Daily Mirror dijeron haber visto luces brillantes sobre las capillas mientras había ceremonia.

B. G. Evans, en su reporte en el London Daily News del 9 de febrero de 1905, dijo que él presenció las luces cuando estaba con la señora Jones en su reunión en Egryn.

“La primera luz parecía una estrella brillante emitiendo chispas. Todos la vimos. Las dos siguientes fueron claramente subjetivas, y sólo las vimos la señora Jones y yo. Tres barras de clara luz blanca cruzaron el camino frente a nosotros, de izquierda a derecha, trepando sobre la pared de una roca a la derecha. Una luz rojo sangre, a unos 30 centímetros del suelo a mitad del camino… fue la siguiente manifestación”.

Extendiéndose sobre Escocia e Inglaterra el movimiento evangélico degeneró en histeria de masas. Las chicas de las tiendas ignoraban a los clientes y comenzaban a cantar y aplaudir. Otras entraban en las iglesias y gritaban haciendo mucho ruido. Los ladrones regresaban las cosas que habían robado. Otros confesaban sus pecados. Hubo muchos suicidios.

Grupos de mujeres en Leeds decían tener visiones y paraban el tráfico de las calles para organizar sus rezos. En Liverpool varios católicos fueron acosados y apedreadas sus casas. Un hombre, tomando la Biblia literalmente, se cortó la mano derecha; otro hacía una procesión todas las noches llevando su ataúd a cuestas.

Para cerrar con broche de oro se dieron casos de combustión humana espontánea. La viuda Thomas Cochrane, de Rosehal, Falkirk, se encontró “quemada a tal grado que era irreconocible”. Estaba en su recamara, sentada en una silla rodeada de almohadas y cojines, que no se quemaron.

La señora Cochran murió el 16 de diciembre de 1904. Una semana después, se dio otro caso. La señora Elizabeth Clark, una viejita que habitaba Trinity Almshouse en Hull, fue encontrada con el cuerpo lleno de ampollas, pero todavía viva. No pudo explicar sus quemaduras y al poco murió. Su ropa de cama no estaba quemada.

A principios de febrero de 1905, otra mujer, en Londres, fue encontrada muerta, quemada. Estaba sentada en una silla frente a la chimenea. Las quemaduras las tenía en la espalda. El mismo día un hombre, Ashton Clodd, de 75 años, murió en el Hospital Louth por quemaduras diversas. Nadie supo explicar el origen del fuego.

Barbara Bell, de 77 años, también murió por causas similares. Era el 27 de febrero. Su cuerpo fue encontrado en un sofá, y estaba completamente carbonizado, “como si hubiese estado varias horas bajo flamas intensas”.

LUCES FANTASMA EN LOS ESTADOS UNIDOS

El país en donde se estima que hay una mayor cantidad de poblaciones en donde se ven las misteriosas luces fantasma es Estados Unidos.

Kenneth Arnold, investigó las observaciones de luces misteriosas vistas a nivel de superficie en Nevada ocurridas en 1922, 1927 y 1930 y escribió un artículo (Phantom Lights in Nevada) para Fate. En el Evening Observer, de La Grande, Oregon, del 29 de enero de 1955 se menciona que Arnold también estuvo investigando las luces de Blue Mountains, Oregon.

En Cotswolds, entre 1923 y 1924, se vieron luces misteriosas.

En el sur de los estados unidos se llama “Jack-muh-lantern” a una extraña criatura de metro y medio de altura con grandes ojos y boca enorme. Su cuerpo está cubierto de pelo largo y que va por los campos como un saltamontes gigante. Es más fuerte que cualquier hombre y más rápido que cualquier caballo, e induce a sus víctimas a seguirlo hasta el pantano, en donde los deja morir.

Cerca de Summerville, Carolina del Sur, en el Sheep Island Road, construido sobre una región pantanosa, se ve otra luz. Esta cambia de color y forma, y sube y baja como si fuera un pájaro luminoso. Un testigo dijo que la luz se paró sobre el techo de su auto. Otro cerró las puertas, dejando a su esposa afuera, cuando la luz se acercó. Sin salir de Carolina del Sur, se encuentra la “Bingham’s Light” de Dillon, en donde se han detectado algunos efectos sobre los motores de los automóviles (efectos electromagnéticos).

En el estado de Washington, la “Phantom Light of Ringold” aparece de vez en cuando en la vecindad de Pasco, sobre la carretera. Parece la luz de un auto, pero sólo una, y sólo se le ve en los días con lluvia o niebla.

En el Jackson Road, al Sur de Suffolk, Virginia, la luz aparece de frente al testigo, para desaparecer antes de llegar a la colina y luego reaparecer detrás del testigo.

El sheriff Hickley Waguespack, de East Ascensión Parish, recibió muchos reportes en la década de los cincuenta, de luces que aparecían a lo largo del camino entre Gonzalez y Galvez, Louisiana.

Otro fenómeno que podría tener un origen parecido son las “Luces de Silver Cliff”, un pueblo fantasma de Colorado, Estados Unidos. En el cementerio de la localidad, se han observado puntos luminosos de un azul pálido, cuya procedencia se ignora. Se les reportó por vez primera en 1956. De acuerdo con Ray DeWall, periodista del West Mountain Tribune, de Westcliffe (a una milla de Silver Cliff), se ven luces del tamaño de pelotas de basketball. Parecen ir pulsando en su lento movimiento sobre las tumbas. Cuando alguien se les aproxima tienden a desaparecer.

En 1970, otro periodista, Edward J. Linehan, realizó una investigación y concluyó que las luces no parecían originarse en ningún lado. Un antropólogo, Dale Ferguson, recuerda que los indios norteamericanos tienen leyendas sobre espíritus danzantes azules, mientras algunos físicos suponen la presencia de depósitos de material radiactivo. Sin embargo, todo se debe al hidrógeno fosforado, producto de los restos óseos, que se inflama al contacto con el aire.

Ya Ivan T. Sanderson, hablaba de las luces de Lake Wanaque, New Jersey en 1966-67, y decía que se les había visto desde 1920. Actualmente Bryan Williams, alias Sargel 18 (Sargel, según Williams, significa “Sargento de la luz”), un contactado que vive en Wanaque y dice estar guiado por los Endorians, seres que viven en el plano astral, que vienen a pelear contra los extraterrestres negativos llamados Dragons. Ambos son reptiles. Los Endorians le nombraron el “Guardian de Endor”, un supuesto vortex o puerta interdimensional localizada en Wanaque, New Jersey. En ese sitio se han visto otras luces misteriosas. Williams comenzó a abrir la “puerta” a otra dimensión en el año 2001, misma que fue abierta por completo en el 2003.

Todas las noches, en las cercanías de los pantanos de Kenosha, Wisconsin, se ven aparecer misteriosas luces azuladas. Richard Crow, cazador de fantasmas norteamericano, afirma que las luces son los espíritus de los gángsteres que fueron muertos en ese lugar, y sus cadáveres arrojados a los pantanos. El sitio fue un escondite de pandilleros durante la época de la prohibición en los estados Unidos. Crow afirma que él mismo vio las luces:

“Llegué al lugar después de haber recibido varios informes sobre las luces que aparecían en el escondite de los gángsteres. En la noche vi las luces. Eran unos destellos azulados, algunas semejaban siluetas humanas. Estoy seguro que son los espíritus de los gángsteres muertos ahí durante un enfrentamiento con una pandilla rival. Los cadáveres de los mafiosos fueron arrojados a unos pantanos cercanos, por lo que la policía nunca los encontró. Algunas veces parecen emitir extraños sonidos como susurros. Creo que podrían ser las voces de los delincuentes muertos”.

Aunque Crow es demasiado fantasioso en sus conclusiones, lo cierto es que se ven “extrañas” luces en ese lugar. Estas luces, indudablemente, son producto de la descomposición de sustancias orgánicas que caen dentro del pantano.

Frecuentemente se ven luces en la cima de una colina cerca de Racine, en el mismo Wisconsin, pero los escépticos han demostrado que se trata de luces de aviones.

En Farrenberg, Missouri, existe un libro de 1914 en el que se da la primera referencia, que se conoce, de un indio Americano que vio el fenómeno en ese lugar.

En la península de Alaska, en las montañas del Lago Iliamna, aparecen las luces de Iliamna. El personal del aeropuerto de Iliamna las ha visto ocasionalmente, y han estimado que se encuentran a unos 65 kilómetros de distancia. La señora Phillip Holdsworth, antigua comisionada de minas, afirma que las luces no son producidas por la presencia de uranio.

Las luces de Waimea flotan a 1.5 o 2 metros sobre el suelo, al norte de la isla de Hawaii, cerca del viejo Rancho Parker. Aparecen en Luna Nueva, dos o tres noches seguidas, volando sobre el terreno hasta ir a desaparecer a los pies del Mauna Kea. Poseen una textura como de una niebla espesa. Pulsan rítmicamente, y algunos testigos dicen haber escuchado una débil música que emana del interior. Esta referencia a música o sonidos que salen del interior de estas luces nos remite a la tradición de la “música de las esferas”.

Recientemente en la literatura ufológica se comenzó a hablar de los orbs, supuestos espíritus de los indios americanos, en unos casos, u OVNIs, en otros. Setecientos años atrás los Cherokee invadieron las tierras de los Catawbas. Se dice que las luces son el espíritu de una mujer que busca los restos de su esposo, hijos y hermanos.

Muchos aficionados a los OVNIs han fotografiado estas luces, pero en realidad son causadas por el mal manejo de las cámaras y videocámaras. Incluso el ufólogo Bruce Maccabee, dice que son efecto del flash sobre objetos muy cercanos a la cámara.

Además de estos sitios, en los Estados Unidos hay por lo menos tres que son clásicos y se han convertido en atracciones turísticas.

LUCES DE MARFA

Marfa es un pueblito al oeste de Texas de unos 2,000 habitantes localizado cerca del Big Bend National Park, al Suroeste de Texas, en las Chianti Mountains. Cerca están los ranchos Nopal, Antelope Springs y Escondido.

Marfa es mundialmente conocido por dos razones. Fue ahí en donde se rodó la película Gigante con Rock Hudson, Elizabeth Taylor, Dennis Hopper y James Dean; y es el hogar de las famosas Luces de Marfa.

Las luces, que la mayoría de la gente describe como esféricas, aparecen cada tarde al sur de Marfa. Las primeras luces aparecen poco antes de la puesta del sol, justo al oeste de la torre de radio. Se les puede ver fácilmente si el clima esta claro. Se mueven alrededor, desaparecen y reaparecen en otra parte. Por lo regular no aparecen en días de mal tiempo. Se les puede ver sobre una colina de 800 metros (Chianti Mountains), y semejan globos de juguete, de color rosa, naranja o rojo. Duran unos quince minutos antes de desaparecer en la oscuridad. En ocasiones se puede ver hasta tres de estas luces simultáneamente. También se les puede ver desde Blowing Rock, a 37 kilómetros al Noreste.

Las luces se han transformado en la mayor atracción turística del pueblo, y se ha erigido un sitio de observación oficial a unos 15 kilómetros de Marfa, sobre la Autopista 90. Las luces de Marfa son tan conocidas que el Departamento de Carreteras del Estado de Texas colocó una señal en el sitio oficial de observación sobre la carretera 67/90, al Este de Marfa (la carretera tiene 56 kilómetros y va de Alpine a Marfa). El texto de la guía de carreteras del Estado de Texas, dice:

“Las Luces de Marfa, luces misteriosas e inexplicables que han sido reportadas en el área por más de cien años, han sido el sujeto de muchas teorías. El primer avistamiento registrado de estas luces fue el del ranchero Robert Ellison en 1883. Varios las describen como fogatas, minerales fosforescentes, gas de los pantanos, electricidad estática, Fuegos de San Elmo, y “luces de fantasmas”, se ha reportado que las luces cambian de color, se mueven y cambian su intensidad. Los estudiosos han reportado 75 leyendas locales relacionadas con este fenómeno. 1988”.

John Harden, el cronista de los enigmas de la región de Tar Heelia, dice que las luces aparecieron por vez primera en 1850. Sin embargo no existe ningún registro escrito de 1883, mucho menos de 1850. Todo son tradiciones o relatos de segunda mano que remiten a esos años. La verdad es que los registros se dan hasta bien entrado el siglo XX.

Se han propuesto varias teorías para explicar el fenómeno. Se habló del gas de los pantanos, pero éste no tiene movimiento; de yacimientos de uranio, pero no se conoce ninguno en la región. Se creía que la causa de estos fenómenos eran los minerales fosforescentes. Estos minerales absorben la luz ultravioleta del Sol y en la noche emiten luz. Sin embargo, los geólogos que han examinado el área de Marfa declaran que no hay depósitos fosforescentes en la vecindad.

En 1957 el escritor Paul Moran, propuso por primera vez, en la Coronet Magazine de julio, que el fenómeno se debía a la luces de los automóviles que cruzan la autopista 67, de Marfa a Presidio, sobre la cresta de las Chianti Mountains. En efecto, con unos binoculares se puede ver que esas luces que tanto maravillan a los que se apostan para observarlas en el sitio oficial, son nada más ni nada menos que luces de los autos (delanteras y traseras) que cruzan la autopista. Incluso algunos miembros de MENSA (el club de personas con más alto IQ) estudiaron las luces de Marfa y llegaron a la misma conclusión.

Un reporte típico de la observación de estas luces es el siguiente:

“Una luz blanca brillante y no roja, como la de la torre, apareció en la base de las montañas, cerca de la torre. Se le pudo ver fácilmente moverse en sentido de las manecillas del reloj alrededor de la montaña. Después de 10 segundos, y cuando ya había cubierto la tercera parte del camino sobre la montaña, la luz desapareció. En menos de un minuto, apareció otra luz y repitió el movimiento de la primera. Durante toda la noche se repitió el mismo movimiento con varias luces”.

Estas luces parecen repetir sus movimientos porque son los autos que viajan en la misma dirección. Las luces desaparecen cuando los focos de los autos alcanzan la cima de la montaña y el camino da un giro y desciende.

El fenómeno se ve acrecentado cuando existe inversión térmica, ya que aumenta la refracción de las luces de los automóviles. Recientemente se descubrió otro fenómeno que influye todavía más en la aparición de estas luces. La compañía Alto Technology Resources hizo investigaciones en Texas y Nuevo México entre julio y septiembre del 2000, y descubrió que en esa región existe un terreno blanco altamente reflexivo. Estos terrenos, algunos de ellos de superficie cóncava a los lados de las montañas Chianti, actúan como superficies reflejantes de los faros de los automóviles y conducen esa luz hacia el sitio oficial de observación.

Fuegos Fatuos (Primera parte)

FUEGOS FATUOS

“Vapor compacto y suave, que condensa en la noche, y transforma su frío encendiéndose en una flama agitada, la cual frecuentemente, dicen, los espíritus malignos atienden, cubriendo y abrazando con su luz. Engañando y maravillando en su camino, llevando al viajero hacia pantanos y lodazales, y a través de pozos y piscinas. Ahí suben, se pierden, y a lo lejos sucumben…”

Paraíso Perdido de John Milton

La mejor descripción que he encontrado en la literatura, del fenómeno alucinante que ahora nos ocupa, la proporciona Bram Stoker, Drácula (Primera parte del diario de Jonathan Harper). No podía ser menos. Las luces fantasmas están íntimamente relacionadas a la literatura gótica, a nuestros miedos, terrores y leyendas. Stoker parecía conocer bien este fenómeno y nos presenta la aparición del mismo en el camino al castillo del conde. El escenario es inmejorable. Imagine el lector que esta viajando por una oscura carretera en un bosque de los Cárpatos, dirigiéndose al castillo de Drácula, y repentinamente, a la vera del camino, se le aparecen unas misteriosas luces.

“De pronto, en la distancia, a la derecha, pude ver una vacilante llama azul. El cochero también debió verla, porque detuvo la calesa, bajo del pescante, revisó los caballos y se perdió en la oscuridad. No sabía qué podía hacer, sobre todo oyendo que el aullido de los lobos estaba cada vez más cerca. Mientras seguía pensando, el cochero regresó súbitamente y sin mediar palabra subió a su asiento y reemprendimos la marcha.

“Creo que debí quedarme dormido y que el incidente influyó en mi sueño, en el que, una y otra vez, se repitió la misma escena y, ahora, pensando en ello, me parece que fue una espantosa pesadilla. Hubo un momento en que la llama azul surgió tan cerca del camino que, pese a la profunda oscuridad, pude observar los movimientos del cochero. La llama era tan débil que apenas iluminaba el suelo a su alrededor. El cochero se dirigió rápidamente hacia el lugar en donde salía, recogió unas piedras y las apiló de una forma muy rara. Se produjo entonces un increíble efecto óptico: a pesar de que su cuerpo interceptaba la llama, yo seguía viendo su luz vacilante y misteriosa. Quedé estupefacto, pero me dije que de tanto querer penetrar en la oscuridad, mis ojos me habían engañado. A continuación seguimos viajando sin volver a ver llamas azules, aunque los lobos seguían aullando cada vez más próximos, como si nos siguieran en un movimiento circular.

“… Según hablábamos y yo me hacía más atrevido en mis planteamientos, le pregunté por algunas de las cosas que habían sucedido la noche anterior, como, por ejemplo, por qué el cochero me había llevado a los lugares en los que se veían las llamas azules. ¿Era cierto que esas llamas aparecían en los sitios en los que había oro escondido? Me explicó entonces que había una creencia popular que en una determinada noche del año –como la pasada noche, cuando se dice que los espíritus del mal se hacen dueños de la tierra- aparece una llama azul encima de todos los sitios en que hay un tesoro escondido.

“-Ese tesoro –prosiguió- fue escondido en la región por la que usted vino anoche, no puede haber duda, porque es el lugar en el que durante siglos lucharon los valacos, los sajones y los turcos. Difícilmente se encontraría un palmo de terreno en esa región que no haya sido regado con la sangre de aquellos hombres, patriotas o invasores. Fue una época extraordinaria. Las hordas austriacas y húngaras nos amenazaban, y nuestros antepasados iban valerosamente a su encuentro –hombres y mujeres, ancianos y niños- y esperaban su llegada en las rocas, por encima de las gargantas, y provocaban aludes que caían sobre los invasores. Y cuando esos invasores lograban, pese a todo, la victoria, no encontraban nada, todo había sido enterrado.

“-Sin embargo –dije-, ¿cómo puede quedar algo sin descubrir cuando se sabe que fue enterrado? ¿Es que nadie se ha tomado el trabajo de buscarlo?

“El Conde sonrió y al apoyar los labios sobre las encías, sus dientes afilados, largos, asomaron extrañamente.

“-Porque –contestó- los aldeanos son unos cobardes y unos necios. Esas llamas sólo aparecen una noche. Y en esa noche, ni uno solo, si lo puede evitar, dejará de estar en su casa con las puertas bien cerradas. Pero, incluso, si se decidieran no sabrían qué hacer. Aunque marcaran el lugar exacto, no sabrían encontrarlo a la luz del día. Podría jurar que ni usted mismo sería capaz de localizarlo después.

“-Creo que está usted en lo cierto –dije-. Tan cierto como que tampoco sería capaz de encontrar un muerto si lo buscara.

“Después de este comentario, cambiamos el tema de nuestra conversación”.

WILL-O’-THE-WISP

En Inglaterra son llamadas “Will-o’-the-Wisp”, o “spooklights”. Son las luces fantasmas, que pueden chisporrotear, ser estacionarias o estar en movimiento, volar en el cielo o arrastrarse por el suelo. Estas luces extrañas cubren el cielo, saltan sobre las rocas, danzan sobre los valles boscosos, juegan entre si, y dejan a los caminantes admirados.

El escritor inglés Gene D. Matlock ha ofrecido la siguiente etimología: “Will”, conciencia; “Wisp”, fragmento, es decir, Will-o’-the-Wisp sería, “Fragmento de conciencia”. Wisp, por otra parte significa un objeto nebuloso pequeño. A las nubes Cirrus se les llama, ocasionalmente, wisps of clouds. Otros autores creen que Will es el apocope de William, de tal suerte que significaría “El fragmento de Guillermo” o “El pequeño y nebuloso Guillermo”. Esto podría ser cierto ya que varios de estos fenómenos están asociados a nombres propios, como “Meg with the lantern”; “Peggy of the lantern”; “Jack-o’-lantern”; etcétera, además de que en West Yorkshire se le conoce como “Billy-wi’-t’-Wisp”.

“Jack with the lantern” (Jack con una linterna) de los ingleses simboliza a un fantasma que guía con una linterna a los viajantes.

Existen varios casos de personas que han logrado tocar la llama y han recibido quemaduras intensas, pero otras no han sentido ningún calor. Lo anterior hace suponer que son múltiples los orígenes del fenómeno. Los “Memitos nebulosos” fríos podrían tener un origen en reacciones químicas del tipo bioluminiscentes como el de las luciérnagas, mientras que los calientes pueden deberse a un tipo de combustión o, incluso, a un fenómeno eléctrico.

Estos fenómenos se dan en los pantanos, fangos, bosques profundos, riscos, ciénagas y marismas. Aparentemente se pueden mover, lo que no sería posible si fueran producidos por una fuente de gas estática. El hecho de que tiendan a desaparecer al acercarse el testigo, indica que requieren cierta estabilidad atmosférica, que no sea disturbada por ningún tipo de corriente de aire.

“Vi un objeto del tamaño de una moneda, a una distancia de unos 10 metros, estacionario o con un ligero movimiento, que emitía cierto sonido como el de agua escapando a gran presión. La luz desapareció cuando me acerque, reapareciendo en su posición original cuando me aleje. Su luz, azul, me parecía a la de un diodo de los antiguos equipos electrónicos”.

En Inglaterra se les ha dado multitud de nombres. Entre los más antiguos están:“Mayntzhausen” o “fuego de los Druidas” o “fuego de melena”, “Friars-lathron”, “walking fire”, “Hebridian teine sith”, “Gyl Burnt-tayl”, “Canwll corfe”.

En Cornwall, la “Joan-(in)-the-Wad” o “Jacky lantern”.

En East Anglia, el “Lantern-man”.

En Lancashire, el “Peg-a-lantern”.

En Norfolk, el “Will-o’-the-Wykes”.

En Northamptonshire y Oxfordshire, la “Jenny-burnt-tail”.

En Northumberland y Yorkshire, la “Jenny-wi’-t’-lantern”.

En Somerset, el “Hinky-punk”.

En Warwickshire y Gloucestershire, la “Hobbledy’s-lantern”.

En Worcester, Hertfordshire, Hampshire y Wiltshire, la “Hobby-lantern”.

En Worcestershire, el “Pinket”.

El “Utburd” inglés es el espíritu de un niño que no fue bautizado y que busca venganza. Normalmente es invisible, su llanto se puede escuchar en donde fue enterrado. Luego aparece en forma de búho, o de un perro lanudo, o incluso en forma de niño, que se hinchan hasta el tamaño de un cobertizo y luego se reducen al de una voluta de humo. Atacan a los viajantes que pasan cerca de su tumba. Se aconseja que cuando alguien escucha pasos detrás de él no debe voltear, porque si lo hacen verán al Utburd y se paralizarán, quedando a su merced. Sólo el agua o el acero puede ser efectivo para defenderse de la aparición y escapar de la muerte. El perseguido se debe lanzar al río (no al pantano) o blandir una espada o cuchillo para que el fantasma desaparezca.

En las leyendas el Will-o’-the-Wisp se interpreta como un hada traviesa o un espíritu maligno que confunde a los viajeros y los desvía de las trayectorias seguras hacia sitios traicioneros. En Dartmoor, los testigos de este fenómeno dicen que han sido “beenpixie-led” (algo así como embrujados). Turner, en 1901, describe una región de marismas cerca de Longnor, en la parte superior del río Dove, donde al anochecer…

“…aparece una luz parpadeante que se mueve siguiendo nuestros movimientos… esta luz ha generado muchos cuentos de viajeros nocturnos que han sido guiados por la luz y llevados al pantano, donde permanecen sus cuerpos, y de donde sus “boggarts” se elevan en la noche para trotar y bailar por todo el bosque, para el terror de sus habitantes”.

La luz de Dartmoor, Inglaterra fue estudiada incluso por la Inteligencia Militar, pero no llegó a ninguna conclusión.

La explicación tradicional es que las luces son espíritus, hadas, genios o elementales que viven en el cielo. En otros lugares se afirma que son presagios de muerte o desastres (Irlanda, Escocia y Gales). Liz Linahan registra una historia de este género de Whitwell en Derbyshire, en donde una de estas luces guió a un hombre, a través de una ventisca, hacia la casa de su madre en donde ésta estaba a punto de morir.

En Derbyshire se habla de la “Lantern Pike”, y en Hayfield se aparece “Peggy with’ Lantern” moviendo su lámpara en la cumbre de la colina los días oscuros.

Se cuentan muchas de estas historias entre los mineros del distrito de Peak, vecino a los campos de coke de South Yorkshire y North Nottinghamshire. Las luces se ven en los túneles para avisar e impedir desastres. Aquí las luces se transforman en lámparas que aparecen en los cascos de los mineros ya muertos. En Bleaklow son antorchas ardientes portadas por soldados romanos que atraviesan el campo cada año, la primera Luna llena de la primavera. David Clarke menciona la “luz de Staffordshire”, en una colina cerca de Rushton, en donde se dice que es el fantasma de una mujer asesinada tiempo atrás. El “fiery drake” lleva a los mineros a las menas más ricas. Wayne Anthony Boylan menciona luces vistas alrededor de Outcrops en Lunter Rocks, sobre Winster, en el White Peak, y en Harborough Rocks cerca de Brassington, y Liz Linahan habla de un “árbol de hadas” en Whitwell Moor, en donde se ha visto que se reúnen las luces.

También se ha reportado luces en Stanton Moor, alrededor de los megalitos neolíticos de Bridestones, y en una cámara mortuoria en Congleton. Curiosamente estos dos lugares son sitios de alta incidencia de ovnis. También se les ha visto en lugares encantados, como Cauldon Low, en Staffordshire Moorlands; Monsal Dale, Weaver Hills.

Por este motivo, David Clarke cree que estas luces ya eran vistas en la antigüedad y los hombres que vivieron en esos tiempos construyeron sus lugares sagrados en los sitios en donde se aparecían. Wayne Anthony menciona el avistamiento de una luz azul que emergió de los bosques y voló sobre los Nine Stones Close de Harthill Moor.

La tradición dice que los “Devil’s Bonfires” vuelan alrededor de un montículo, conocido como Torside Castle, cerca de la cima del Bleaklow. Los arqueólogos creen que el montículo data de la edad de Bronce, otros creen que es una formación natural. Otras tradiciones enlazan las luces con las legiones romanas que marchan a lo largo del Devil’s Dyke, un camino romano que une el fuerte en Glossop con el Valle Hope. Muchas de las leyendas mencionan el Devil’s Elbow, una curva peligrosa en el camino de Glossop a Woodhead. Las viejas consejas dicen que el sitio es un puente entre el mundo de los vivos y el de “Dark Lad” o “T’Owd Lad”, el nombre local para el demonio.

En bretón se conoce como, “Sand Yan-y-Tad” (St. John and Father), es decir, un doble fuego fatuo; un hada que tiene cinco dedos que terminan en luces y que gira como una rueda.

En Gales se le llama “Ellylldan”. Dan significa fuego, atraer: un fuego fatuo que atrae.

Una descripción poética del Ellylldan aparece en el “The Vale of Glamorgan”, publicado en Londres en 1839:

“Una noche cuando la Luna se había ocultado, estaba sentado en lo alto de la colina, y apareció un Ellylldan. Lo seguí hasta el valle. Cruce charcos de agua en donde las burbujas explotaban en la superficie, y los lagartos descansaban silenciosos mirándonos estáticos. Las ranas croaban y se hinchaban, pero se callaron y aumentaron su melancolía al ver el Ellylldan. Las aves salvajes, que ocultaban su cabeza bajo las alas, piaron un poco cuando pasamos. Una amargura se despertó y se elevó con un grito en el aire. Sentí las huellas de las anguilas y las sanguijuelas que nos observaban, mientras vadeaba el pantano. Sobre una piedra delgada un sapo sentado chupaba el veneno de la noche. El Ellylldan brillaba y emitía vapores. Se elevó sobre los arbustos y cayó en el resumidero. Cuando me paraba, me esperaba, pero gradualmente disminuía hasta hacerse poco perceptible. Pero tan pronto como me ponía de nuevo en camino, comenzaba a brillar tan intensamente como antes. Un murciélago comenzó a volar dando vueltas sobre nosotros moviendo sus alas pesadamente. Los búhos que ululaban se quedaron callados y nos miraban con sus enormes ojos. Los caracoles y las lombrices se arrastraban alejándose. El fino hilo de la telaraña brillaba a la luz del Ellylldan. Repentinamente se alejó de mí, y a la distancia se unió a un corro de sus amigos, que comenzaron a bailar dando vueltas en una danza fantasmal, lo que me hizo despertar”.

Otros nombres para el Ellylldan son “Pwca”, “Pooka” o “Puck”. Este último fue el término que utilizó Shakespeare en su “Sueño de una noche de verano”. Algunos biógrafos del bardo creen que este visitó el “Valley of Fairy Puck”, en Gales, y de ahí extrajo la idea para su obra. Lo que si es cierto es que William Shakespeare conocía muy bien las tradiciones galesas e incluso el fenómeno de los ignis fatuus. La descripción que hace en el Acto III, Escena 3, así lo atestigua. En palabras de Puck, dice:

“Te seguiré. Te llevaré a dar una vuelta, a través del pantano y a través de los arbustos. Algunas veces seré un caballo, otras un perro. Un cerdo, un oso sin cabeza, y algunas veces un fuego. Relincharé, ladraré, gruñiré, bramaré y me encenderé. Como un caballo, como un perro, igual que un cerdo, un oso y el fuego”.

En Escocia se le nombra con el apelativo cariñoso de “Spunkie”, la misteriosa luz de Fife.

En Irlanda, las “fetch candles” o “fetch lights”.

La escritora americana Annie Campbell Heustis, escribió un poema llamado Will-o’-the-Wisp:

The Will-o’-the-Wisp is out on the marsh,
And all alone he goes;
There’s not a sight of his glimmering light
From break of day to close;
But all night long, from dusk till dawn,
He drifts where the night wind blows.

The Will-o’-the-Wisp, he has no roof,
Yet he seeks not hut nor hall;
He will not wait for a friendly foot,
But starts if a shadow fall;
And never a voice can make him turn,
But the far off winds that call.

The twilight covers the dreaming hills,
The evening dews begin;
There’s none to care that he wanders there,
There’s none to call him in;
And all the night, with his lonely light,
He goes where the mists have been.

From fire lit window and open doors,
The roads have golden bars;
And round and round the world is bound
By a girdle of radiant stars;
But I watch to-night for a fleeting light
That a moment makes or mars.

Flit, flit, with the hurrying hours,
In shadow and mist and dew
Will-o’-the-Wisp, O Will-o’-the-Wisp,
I would I could follow you,
With your elfin light for a lantern bright
The bogs and the marshes through !

O Will-o’-the-Wisp, in silver dusk
Who’d wish for golden dawn?
In purple night, with stars a-light,
Who’d dream of noontide gone?
Who would not stray by the glimmering way
Your wandering feet are drawn?

The dawn comes over the silent hills,
And calls to the winds of morn;
The stars grow pale, and the sun cries, ‘Hail!’
To the shadowy fields forlorn;
And good-bye, good-bye, to the Will-o’-the-Wisp,
Who dies when the day is born!

La última bruja de Inglaterra

EXCLUSIVA: EL ÚLTIMO JUICIO POR BRUJERÍA EN GRAN BRETAÑA

En 1944, La medium Helen Duncan se convirtió en la última mujer en Inglaterra en ser condenada por brujería cuando en una de sus seances expuso una tentativa del gobierno de ocultar de las muertes de 861 marineros. Ahora, algunos intetan limpiar su nombre.

Por David Edwards

Comenzó igual que otras de sus seances. Con un quejido apagado y una sustancia blanca extraña escapándo de su boca, Helen Duncan comenzó a comunicarse con la muerte…

Pero repentinamente, la misteriosa calma fue perforada por un silbato de policía y los oficiales llenaron la casa, en Portsmouth, Hants, para arrestar a la médium más famosa de Gran Bretaña.

La mañana siguiente Helen, conocida como Hellish Nell, fue acusada bajo la sección cuatro del 1735 Witchcraft Act (la ley de brujería de 1735).

Era 1944, y, asombrosamente, los funcionarios habían pedido su detención porque estaban asustados de que ella revelara los planes ultrasecretos del desembarco del día D.

La habían estado supervisando desde que ella había revelado el hundimiento de un acorazado británico al principio de la guerra -aun cuando el gobierno había suprimido las noticias para mantener la moral en el país.

Le tomó apenas 30 minutos al jurado para encontrarla culpable y ella se convirtió en la última persona en ser condenada por brujería en Gran Bretaña.

Mientras era conducida para comenzar su sentencia de nueve meses en la prisión de Holloway de Londres, el ama de casa gritó con su acento escocés: “¡Nunca oí tantas mentiras en toda mi vida!”

El “don” de Helen la había puesto en un curso de colisión con las autoridades y la había llevado a uno de los capítulos más extraños de la historia judicial británica.

Hoy, exactamente 50 años después de su muerte, los algunos esperan persuadir al Secretario John Reid para que revoque el veredicto. “Helen Duncan fue una de las mediums más grandes del mundo, una mujer que dio esperanza y confort a muchos,” dice Ray Taylor, redactor del Psychic World.

“Fue su don el que hizo que el gobierno la perseguiera bajo la arcaica ley que eventualmente la llevó a su muerte.

“Es un escándalo y es tiempo de limpiar su nombre”.

Lea la historia completa en:

http://www.mirror.co.uk/news/topstories/tm_method=full%26objectid=18215850%26siteid=94762-name_page.html

En realidad la señora Duncan era espía y las autoridades británicas utilizaron todas las argucias a su disposición, incluyendo esa vieja ley de 1735, para sacarla de la jugada.

Si de algo la podían haber acusado era de fraude, manipulación y engaños. Note simplemente el monigote que hacía pasar como “fantasma”.

Premio Candela para el tal Noguez

Premio Candela

“Es mejor encender una vela que maldecir contra la oscuridad” –Adagio

Durante la fiebre de la caza de brujas en Europa, en que la única forma de probar su inocencia podía ser ahogándose en el fondo de un lago, pocas voces osaron levantarse contra las atrocidades cometidas en nombre de lo sobrenatural.

Fue precisamente en este contexto que el inglés Thomas Ady valientemente publicó en 1656 el tratado Una Vela en la Oscuridad advirtiendo que “el gran error de estos tiempos es atribuir poder a las brujas, y dejarse engañar por la imaginación de los cerebros de los hombres, para promover la matanza de inocentes”. Escrito como concejo a los tribunales, su tratado exponía las incoherencias e injusticias de uno de los extremos históricos más conocidos de irracionalidad.

En algunos países de África, en Pakistán y en la India, personas inocentes continúan siendo asesinadas por brujas, no obstante esta locura en particular se haya extinguido en gran parte del mundo. Aunque ella dio lugar a muchas otras.

Estas nuevas locuras no acostumbran ser tan explícitas en sus atrocidades, pero su impacto en la sociedad continúa siendo tan nocivo como cuando Ady advirtió sobre el peligro de que “las naciones perezcan por la falta de conocimiento”.

El astrónomo Carl Sagan se refirió a Ady en el subtítulo de su última obra publicada trescientos cuarenta años después, en 1996. “El Mundo y sus Demonios. La Ciencia como una Luz en la Oscuridad” es un libro escrito como consejo al público sobre las incoherencias y peligros de las pseudociencias.

El premio “Candela” del proyecto HAAAN, es del mismo modo un tributo a Ady, a Sagan, y a todos los premiados por su trabajo en ayudar a iluminar el mundo.


PREMIADOS

Diciembre de 2006

Al ingeniero mexicano Luis Ruiz Noguez por su trabajo en “Marcianitos Verdes”. En menos de un año el blog, que presenta una “visión crítica de la ufología, criptozoología, parapsicología y otras NO ciencias”, ya ofrece un volumen casi enciclopédico de información, alternando profundos dossier con noticias recientes sobre lo insólito.

Además del premio “Candela” y de una cantidad meramente simbólica, parte del trabajo de Noguez en “Marcianitos” será traducido y publicado en portugués en el sitio “ CeticismoAberto” con su gracioso permiso.

http://www.haaan.com/candela/