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LOS BABILONIOS

La historia que leerán a continuación es un clásico de la antigüedad que muestra los niveles que alcanza la credulidad humana. Hemos querido rescatarla para este blog con el añadido de una semblanza de un personaje al que admiro. La historia apareció en uno de sus libros, que debiera ser de lectura obligatoria para todas las mentes críticas.

Tal vez el primer escéptico mexicano lo fue, a su modo, el sacerdote jesuita Carlos María de Heredia. Nacido en la ciudad de México el 22 de noviembre de 1872 y muerto en la misma ciudad el 23 de marzo de 1951, Su padre era un hombre muy rico que construyó para sus hijos un teatro privado en donde los niños solían representar algunas obritas para la familia. En cierta ocasión llegó de visita el mago americano Herrmann y realizó en el teatro algunos de sus trucos. Carlos María quedó fascinado por la magia que pidió a su padre que contratara al mago para que les enseñara sus trucos. Cuando el espiritismo comenzó a ser popular, él percibió que los mediums no eran más que magos inadaptados, y dedicó gran parte de su tiempo en desenmascarar los así llamados “poderes misteriosos”.

Heredia fue un activo luchador en contra del espiritismo que comenzaba a filtrarse en la sociedad mexicana. El mismo presidente Francisco I. Madero era un espiritista convencido.

Pero el padre Heredia no sólo presentó batalla al espiritismo en su propio país, sino también en los Estados Unidos y en Colombia. Durante la “revolución cristera” fue expulsado del país por el presidente Plutarco Elías Calles. Viajo a Colombia en donde dio clases de química en el colegio San Bartolomé. En la capital, Bogotá, montó y dio varias conferencias en donde mostraba los trucos usados por los espiritistas. Varias de esas conferencias espectáculo las dio en el Teatro Municipal. La más importante fue dada en Palacio en donde estuvieron presentes el presidente Miguel Abadía Méndez y varios ministros.

Heredia era un buen prestidigitador, amigo de Harry Houdini, con quien compartía, además, el gusto de desenmascarar los fraudes espiritistas. Sus conocimientos de ciencias, como la química y la física, así como de la magia, le permitieron resolver muchos de los “enigmas” del espiritismo. Pero el motor detrás de esa guerra en contra del espiritismo no lo era la Ciencia, sino la religión.

Ingresó a la Compañía de Jesús en 1887 y profesó el 2 de febrero de 1906. Fue capellán en Chapultepec. A iniciativa del arzobispo de México, José Mora y del Río, fundó la Asociación de Damas Católicas, en 1912, cuyo propósito era presentar un opción diferente a la YMCA americana. La sociedad fundada por Heredia se dedicó a fundar orfanatorios, escuelas, centros de recreación, escuelas de artes y oficios, casas de regeneración para mujeres y muchas otras actividades regionales.

También viajaría a, y residiría en, los Estados Unidos, en donde realizó muchas giras reproduciendo las “hazañas” de los médiums. Fue profesor en la Universidad de Fordham. Participó en diversos programas de TV desafiando a los espiritistas, y fue el primero en ofrecer una recompensa (de $ 10,000 dólares) a quien demostrara sus presuntas facultades como médium.

Su primer libro fue publicado en los Estados Unidos con un imprimatur de Patritius J. Hayes, D.D, Archiepiscopus Neo-Eborancensis, bajo el título de Spiritism and Common Sense, editado por P. J. Kenedy & Sons, en 1922. Sería la base para su obra más conocida Los fraudes espiritistas y los fenómenos metapsíquicos, publicada en México en 1931. Obra que llegaría a vender más de 100,000 ejemplares en menos de 10 años, y que sería reeditada en Uruguay, Argentina, España y traducida al inglés y al francés.

Lo mismo que a Carl Sagan, a Carlos María de Heredia le inventaron supuestas conversiones, después de muerto. La historia la cuenta Gutierre Tibón en Ventana al mundo invisible. Protocolos del Instituto Mexicano de Investigaciones Síquicas, publicado originalmente en 1960, es decir, 9 años después de la muerte del sacerdote. Antes de continuar habrá que decir que en la edición de 1960 aparecen como autores el citado Tibón y Alberto Algazi, pero para 1979, sólo es el primero quien aparece en los créditos. Escribe Tibón en la obra citada:

En otoño de 1941, leí en la revista neoyorquina Newsweek un artículo sobre personajes “olvidados”. Junto con Mary Garden y Romain Rolland, mencionaba a Plutarco Elías Calles. Del autor de ‘Juan Cristóba’l decía que vivía en una aldea de la Francia ocupada por los nazis: Vézelay, en Borgoña, y que se dedicaba a estudiar los cuartetos de Beethoven. Del antiguo “Jefe Máximo” de la Revolución Mexicana afirmaba que, a raíz de su regreso a México, después del largo exilio estadounidense, estaba convirtiéndose al catolicismo, por obra de un sacerdote de la Compañía de Jesús: don Carlos María de Heredia. Añadía Newsweek que el renombre universal del jesuita Heredia se debía a su controversia con Sir Arthur Conan Doyle, en que demostró irrebatiblemente al padre de Sherlock Holmes que el espiritismo es un conjunto de trucos y de alucinaciones.

¡El general Calles, promotor de la lucha entre el Estado y la Iglesia, dejaba de ser lobo y se volvía una mansa oveja de la grey cristiana! Me pareció extraordinario. Al encontrarlo, un domingo de ese mismo otoño, en la casa del doctor Abraham Ayala González, le pregunté si la noticia de Newsweek, que entre tanto había sido reproducida por la prensa diaria de México, correspondía a la verdad.

Mi pregunta pareció divertir mucho al general. Carraspeó, me dio una manotada cordial en el hombro, y me dijo algo que me dejó perplejo:

“Confidencialmente, amigo, muy confidencialmente, le digo que hay que invertir los términos. Soy yo quien está convirtiendo al padre Heredia”.

…Pasaron varios años antes de que yo comprendiera la respuesta sibilina que me dio el general Calles, respecto a la conversión, por él provocada, del padre Heredia. Don Plutarco estaba convencido de que el ilustre jesuita había tenido que rendirse a la evidencia, palpando la realidad de los fenómenos, es decir, que había comprobado que no se trata de supercherías ni de alucinaciones. De acuerdo con el general Calles, don Rafael Álvarez y Álvarez invitó al padre Heredia para que asistiera a la sesión del 24 de septiembre de 1941, como invitado de honor. Acudió el sacerdote, y participó en la cadena que formaban, entre otras personas, los generales José María Tapia y José Álvarez y el notario Andrés Ruiz.

…Ahora bien: lo que alegraba al general Calles era que el enemigo acérrimo del espiritismo, el que declaraba que sólo se trataba de truco y superchería, había tenido que firmar el protocolo de la sesión. En efecto, su firma (C. M. De Heredia S. J.) aparece en primer término y da fe de la autenticidad de los fenómenos.

Pero antes de ver qué fue lo que impresionó al sacerdote en esa sesión, veamos cómo se enteró Tibón de la historia. Resulta que fue el propio Rafael Álvarez y Álvarez, fundador del Círculo de Investigaciones Metapsíquicas de México (que el 19 de agosto de 1944 se transformaría en el Instituto Mexicano de Investigaciones Síquicas, A. C.), quien se lo contó. Escribe Gutierre Tibón:

…cuando el jesuita Carlos María de Heredia, después de publicar un libro sobre supercherías que explican los “presuntos” fenómenos del espiritismo, asistió a una sesión de materializaciones del IMIS (México, 1941), pedía al fantasma Amajur que se le acercara, llamándolo con voz entrecortada por la conmoción, “hermanito” (Comunicado de Rafael Álvarez y Álvarez).

En las actas del IMIS podemos leer lo que ocurrió en la sesión del 24 de septiembre de 1941.

Médium: Luis Martínez.

Una sola cadena. 16 personas: Sr. Rafael Álvarez y Álvarez, Sra. Dora M. De Karras, Gral. José Ma. Tapia, Sra. Carolina R. De Álvarez, Dr. Alfonso Rodríguez Franco, Señorita Clotilde Corredor Quijano, Sr. Adalberto González, Sra. Ninfa S. De Álvarez, Sr. G. Karras, Sra. Rosa A. De Farías, Sr. Lorenzo Tapia, Sr. Presbítero de la Compañía de Jesús, Carlos María de Heredia (invitado de honor), Sr. Gral. José Álvarez y Álvarez, Sra. Concepción O. De Tapia, Lic. Andrés Ruiz y Soledad Maldonado de Martínez.

Transcurridos diez minutos se presentaron las primeras manifestaciones, siendo una la que quedó, y después de tocar la campana pendiente del techo, elevó la caja de música, y a petición especial, golpeó la tapa precisamente a la altura de la cabeza del Padre Heredia. A continuación se presentaron varias luces pequeñas que sonaron en el aire los juguetes, algunos de los cuales pendían del techo. Se presentó después la figura del Maestro, quien se mostró con toda claridad al padre Heredia, tocando su cabeza, y vertiendo agua en un vaso, después de saturarla, se la dio a beber. Tocó también a la señora Farías y a otras personas. Llegó enseguida la Hermana María de Jesús, quien se mostró con mucha luz, y después de saludar a varios de los asistentes iluminó su rostro de manera especial ante el padre Heredia; repartió flores entre todos los concurrentes, retirándose para dejar el lugar al Maestro del Castillo, quien se dio a conocer con su seña característica de tres golpes sobre la caja de música. Poco después, muchas pequeñas luces, indicadoras de varios seres, rodearon al Maestro del Castillo, levantando al médium con todo y silla, por los aires, hasta llevarlo y dejarlo en otro extremo de aquel en que estaba colocado. Es la primera vez que se verifica este fenómeno. El Maestro Amajur dejó en poder del P. Heredia un manuscrito que decía: Tu hermano, querido padre, con sus iniciales de siempre.

Y eso fue todo.

Dudo mucho que el padre Heredia, acostumbrado a las sesiones espiritistas, se hubiera impresionado siquiera un poco por esta fantochada. Quien haya leído su libro sobre los fraudes espiritistas estará de acuerdo conmigo. Hay que destacar varios puntos de esta sesión. Es al padre Heredia al único que se le presenta, en el libro de actas, con mucha pompa y ceremonia, como para destacar su presencia, pero eso sólo lo afirma Álvarez y Álvarez, un convencido espiritista. No estuvo presente Gutierre Tibón, por lo que no puede asegurar que el padre Heredia haya asistido a la misma. Es más, casi podríamos asegurar que la historia fue inventada por el espiritista en marras, pero como nosotros tampoco estuvimos ahí, sólo lo dejaremos en sospecha. Lo que sí podemos afirmar es que la firma de Heredia que aparece en las actas del IMIS, no es la misma que utilizaba el sacerdote jesuita. Anexamos copia de la que aparece en el acta de la sesión del 24 de septiembre de 1941, y de la que se encuentra en ejemplar número 721 de Los fraudes espiritistas y los fenómenos metapsíquicos, que se encuentra en mi biblioteca personal. Saquen sus conclusiones.

Lo que también puedo asegurar es que cuando muera no regresaré a jalarle las patas a Mauricio José Schwarz para que se convierta, ni tripularé ningún plato volador para beneplácito de los ufólogos. Me quedaré pudriendo en el cementerio. Por lo que no se vayan a creer ninguna historia en este sentido cuando yo estire la pata y cuelgue los tenis.

Carlos María de Heredia publicó varios libros:

Heredia Carlos María de, Spiritism and Common Sense, P J Kenedy & Sons. New york, 1922. (Este es el primer libro de Heredia sobre el tema del espiritismo).

Heredia Carlos María de, True Spiritualism, P J Kenedy & Sons, New York, 1924. (Se refiere al cristianismo como el verdadero espiritualismo en contraposición del espiritismo).

Heredia Carlos María de, Los fraudes espiritistas y los fenómenos metapsíquicos, Imprenta Teresita, México, 1931. (La obra clásica del padre Heredia).

Heredia Carlos María de, Una fuente de energía, Imprenta Teresita, México, 1945. (Cristo es esa fuente de energía).

Heredia Carlos María de, Memorias de un reportero de los tiempos de Cristo. Vol. 1: el que ha de venir, Imprenta Teresita, México, 1947. (Vida novelada de Cristo basada en Ben Hered).

Heredia Carlos María de, The Quest of Ben Hered: memoirs of a reporter in the time of Christ. translators: James T. Weber & Jose M. Alvarez-Tostado, P J Kenedy & Sons, 1952.

Heredia Carlos María de, Memorias de un reportero de los tiempos de Cristo, 2 tomos, Editorial Difusión, Buenos Aires, 1956.

Heredia Carlos María de, Aventuras espiritistas de Sherlock Holmes, Editorial Difusion, Buenos Aires, 1951. 331 p. Contiene: La linterna de Diógenes; Las Manos Blancas; El Desafio (Parte 1. La muerte de Sherlock. Parte 2. El contrabando y las sesiones. Parte 3. El abate Delle Quercie.). (Heredia utiliza al mismo Conan Doyle como personaje de esta novela, mezclándolo con Holmes y Watson).

Heredia Carlos María de, Aventuras Espíritas de Sherlock Holmes, Tradução de Luis Leal Ferreira, Rio de Janeiro, Editora Vozes Ltda., 1949. 311 p. Ilus. (Historietas e Lendas para Pequenos e Grandes, Tomo 4).

Heredia Carlos María de, La leyenda mariana. La vida de Myriam de Nazaret, prólogo a la edición española de José Caballero, Herder, Barcelona, 1988, 743 p. (Tomando de base algunos evangelios apócrifos, Heredia construye la vida novelada de María. Hay una edición de Editorial Difusión publicada a finales de los cincuenta, pero ni ésta ni la edición mexicana han llegado a mis manos).

Navarro Floria Juan G. y Heredia Carlos María de, Régimen jurídico de los religiosos y de los institutos de vida consagrada, 1997. (No he leído esta obra y no estoy seguro que el Heredia, autor de la misma, sea el famoso Carlos María de Heredia).

Heredia también escribió el guión de la película mexicana La Vírgen morena de 1942.

Ya sin otro preámbulo podemos comenzar a leer y disfrutar el primer capítulo de Los fraudes espiritistas y los fenómenos metapsíquicos, que se titula:

LOS BABILONIOS

Carlos María de Heredia

Mundus vult decipi – “El mundo quiere ser engañado” -dice un antiguo proverbio y por esto, en todas las edades del mundo, ha habido embusteros que han tratado de satisfacer este deseo de las masas.

La Historia nos da cuenta de los grandes engaños de que han sido víctimas las más civilizadas naciones del antiguo y nuevo Continente. Cuando estos engaños han tenido cierto fundamento en “algunos hechos”, la mistificación ha llegado a un grado increíble. Especialmente en el terreno religioso, los grandes embustes han tomado, repetidas veces, dimensiones colosales y amenazadoras.

A esta inclinación de las multitudes debe añadirse que, según nos lo asegura la Sagrada Escritura: “Stultorum infinitus est numerus”. (Eccles, 1-15.) “El número de los necios es infinito”. Así es que el deseo de ser engañados por una parte y la estulticia de innumerables personas por otra, han sido el abono poderosísimo que ha hecho germinar y echar profundas raíces en el corazón humano a la semilla de la decepción, sembrada en abundancia entre el pueblo de los Grandes Embusteros de todos los climas del Planeta.

Cuando el “embuste” se vela con formas religiosas o misteriosas, cuando se hace intervenir como principales agentes de la mistificación a poderes desconocidos o sobrenaturales, entonces aquél arraiga de tal modo en el corazón, que ni la luz clarísima de la verdad desnuda y patente puede arrancarlo del todo de la imaginación popular.

Buen testigo de esta credulidad de las multitudes ha sido, en nuestros días, el famoso Barnum, fundador del Circo Americano. Aunque no había estudiado psicología en las universidades, tenía una práctica mucho mayor que la de cualquier psicólogo; había estudiado aquella ciencia en el innumerable público que asistía a las funciones de su inmenso circo de tres redondeles. Este estudio práctico lo llevó a sacar la misma conclusión –conociérala o no- que miles de años antes nos había legado en sus escritos el inspirado autor del Eclesiastés, sólo que expresó su pensamiento diciendo que: “Every minute a sucker is born”, esto es, que: “cada minuto nace un LOMPO”. El lompo es el tipo de ciertos peces que tienen constantemente el hocico abierto y que tragan cuanto se les pone delante, siendo por esta razón, el símbolo de los tontos, bobos y otras muchas variedades de la extendida familia de los “necios”.

De una “variedad” de éstos haremos aquí especial mención: de los “necios religiosos”, a quienes llamaremos BABILONIOS por las razones que se verán en la historia que vamos a relatar.

Si el lector quiere tomarse el trabajo de abrir el libro de Daniel y leer allí el capítulo XIV, encontrará la verídica historia que vamos a contar a nuestro modo.

Tenían los Babilonios un ídolo llamado Bel, al cual le habían edificado un magnífico templo y a cuyo servicio había dedicados muchos sacerdotes. Los Babilonios tenían profundamente arraigada la creencia de que aquel ídolo de piedra tenía unas tragaderas descomunales y jugo gástrico abundantísimo para digerir cuantos manjares se le ponían delante. Heliogábalo le hubiera tenido envidia. Cada día colocaban los buenos Babilonios, delante del altar de Bel, toda clase de comestibles en extraordinaria abundancia y al día siguiente encontraban los platos limpios. De ello dedujeron los Babilonios que su dios tenía un apetito muy superior al de los pobres mortales y que la expansibilidad de su estómago estaba en razón directa de su divinidad. Y como férvidos creyentes seguían llevándole, cada día, mejor condimentados platitos y en mayor abundancia, sin que la cantidad, que iba creciendo, según crecía la devoción de los Babilonios, pudiera causar el menor trastorno digestivo al dios gastrónomo.

Por aquellos días vivía en Babilonia un profeta judío, hombre de Dios, que tenía mucho conocimiento, no sólo de las Santas Escrituras, sino también del corazón humano y se llamaba Daniel.

Los sacerdotes de Bel, que, aunque vivían en Babilonia, no eran Babilonios, debieron notar (muchos siglos antes que Barnum) que “cada minuto nacía un Babilonio” y se dijeron: “ésta es la nuestra” y usando de una trampa, tan sencilla como disimulada, empezaron a explotar a los Babilonios en su favor; pues ellos eran con sus mujeres e hijos, y no el ídolo de piedra, los que se comían por la noche las ofrendas. El jueguecito les había durado a los ministros del dios por muchos años, saliéndoles siempre bien, pues no solo los Babilonios de la clase pobre y media, sino aun los Babilonios ricos y el mismo rey creían, a pie juntillas, en el milagro de la extraordinaria deglución del ídolo de piedra. Pero he aquí que un día “se encontraron con la horma de sus sandalias”.

El profeta Daniel había observado el mismo HECHO que los Babilonios, pero para explicarlo había formado una HIPÓTESIS distinta de la de ellos. El hecho era que “durante el día”, los fieles llevaban sus ofrendas ante el altar de Bel; el templo se cerraba por la noche “sin que ninguno” pudiera entrar por las macizas puertas; pero al día siguiente, a pesar de esto, “las viandas habían desaparecido”. Sobre este hecho los Babilonios formaban una teoría, basada en el “Deus ex machina”, diciendo: “es un hecho que las viandas quedan sobre el altar y es un hecho que nadie entra en el templo por las puertas. No estando en la noche dentro del recinto más que Bel, es CLARO que Bel es (puesto que los comestibles desaparecen) quien se come los manjares”. La conclusión no podía ser más evidente… para los Babilonios y así no se les ocurrió usar de cualquiera otra hipótesis. Pero no pasó lo mismo con el Profeta Daniel.

Partiendo del principio de que “en el monte está quien el monte quema”, viendo que era un HECHO la desaparición de los comestibles y no siendo posible que un ídolo de piedra se los comiera, dedujo que los sacerdotes eran los que “realmente producían aquel fenómeno inexplicable”. La cuestión era, pues, descubrir COMO entraban o lo que hacían para apoderarse de las ofrendas. Pensó su plan y confiado en Dios, se fue a ver al rey para desengañarlo. Pero para esto se necesitaba más que raciocinios; eran necesarias pruebas. Convino el rey, que estimaba mucho al profeta hebreo, en darle una oportunidad para demostrar su aserto y fue al templo. Después de depositar sobre el altar las ofrendas, el rey y los suyos se dirigieron a la puerta mientras Daniel, con un cedazo lleno de cenizas, esparcía una capa casi imperceptible de esta substancia alrededor del altar. Hecho esto, se juntó con el rey y, mandando éste cerrar las puertas del templo, puso sobre ellas un sello. Al día siguiente temprano, pues el rey estaba ansioso de saber el resultado, fue con Daniel y los suyos al templo, encontrando los sellos intactos. Por allí nadie había podido entrar. Ábrense las puertas, y el rey, al notar que los manjares habían desaparecido, como de costumbre, exclamó: “Grande es Bel…”; pero Daniel lo interrumpió diciendo: “Lleguemos al altar” y procurando que nadie se adelantara, enseñó al monarca, marcadas en la ceniza, las huellas de pies de hombres, mujeres y niños. Siguió la pista y al fin llegó a un lugar donde había una gran losa; levantóla y enseñó al admirado rey de los Babilonios el conducto subterráneo por donde entraban los sacerdotes a comerse los manjares. El rey se enojó muchísimo al caer en la cuenta de que los ministros de Bel le habían estado “tomando el pelo” por un espacio tan prolongado de tiempo y, según lo convenido entregó al profeta el Ídolo para que lo hiciera pedazos y él por su parte, se reservó el castigo de los sacerdotes embusteros. Quedaron estos convictos y confesos, atestiguando que ellos, por aquel conducto subterráneo, entraban todas las noches a comerse los manjares. No había, pues, duda del engaño y así se hizo saber a todo el pueblo. Después de una demostración gráfica, enseñándoles por donde se metían los sacerdotes y sus familias, Daniel tomó el ídolo y lo hizo pedazos, siguiendo poco después la terrible ejecución de los embusteros.

Después de esto, cualquiera creería que los habitantes de aquella grandísima ciudad quedarían agradecidos al profeta y se mostrarían más cautos en adelante, ya que habían sido víctimas tan fáciles de aquellos embusteros; pero no fue esto lo que hicieron, sino que, llenos de indignación, se fueron al rey pidiendo la cabeza del profeta que les había quitado su ídolo y había sido causa de la muerte de los sacerdotes y tal “bola” debieron armar aquellos Babilonios, que el rey, para aplacarlos, mandó meter al santo profeta Daniel en una cueva llena de leones hambrientos, para que lo devoraran, lo cual no sucedió, como sabemos.

REFLEXIONES PSICOLÓGICAS

Cuando una superstición ha arraigado profundamente en el pueblo, la evidencia del engaño no le basta para desarraigarla; es necesario, además, dar a la multitud “algo” que sustituya esa superstición. De lo contrario, se corre el peligro de que quedándose el pueblo “sin nada” quiera tomar venganza de aquel que le arrancó “lo que tenía” (verdadero o falso). Por eso persiguieron los Babilonios a Daniel, quien al descubrir la falsedad de las “tragaderas de Bel” y demostrar hasta la evidencia la culpabilidad de los sacerdotes, consiguiendo que el ídolo fuera destruido y los embusteros sacrificados, “dejó a los Babilonios” sin uno y sin otros. Quedando, pues, los Babilonios “nacidos en el minuto crítico”, sin ocupación religiosa alguna, naturalmente emplearon este tiempo que les sobraba en perseguir a Daniel, que habiéndoles quitado lo que tenían, no les dio bastante ocupación para olvidarse de lo pasado.

Heredia Carlos María de, Los fraudes espiritistas y los fenómenos metapsíquicos, Imprenta Teresita, Capítulo I, México, 1931, Págs. 3-7.

Decepción i. e. Engaño psicológico.

El juego de palabras se puede extender a: baboso, bobo, tonto, zoquete, menso … y la metáfora del padre Heredia es hoy aplicable a quienes creen en los fenómenos paranormales y/o los OVNIs. (nota LRN)

Aquí huele a espíritus, pero no a "teen spirit"

Síquica: Cobain regresará como pianista clásico

El espíritu de Kurt Cobain está visitando, según se informa, a la síquica Victoria Bullis. Bullis asegura que Cobain era un alma tan “torturada y presionada” porque él era un asesino del siglo XVI. En su columna “Beyond The Grave” en la revista Stuff, la medium contó un reciente encuentro con la estrella de Nirvana y asegura a sus fans que él ha “resuelto sus problemas” después de estar unido a un pasado terrible.

Bullis explica, “Él es un alma desde hace muchos siglos. Estoy viendo el curso de su vida en Europa alrededor del siglo XVI donde fue arrojado a un calabozo, junto con varios otros, por debajo de un castillo y se les dejó asfixiar. Desde entonces, él nunca ha tenido una vida donde no se sienta torturado y presionado”. Bullis también “revela” que la hija de Cobain, Frances Bean, era pariente de una de las personas asfixiadas: “Él siente mucha culpa por ella”. Mientras tanto, el espíritu de la estrella de rock, que Bullis dice también habitó el cuerpo de una provocativa mujer de principios del siglo XX, planea volver a la tierra como un gran pianista clásico. Ella agrega, “Él planea regresar en 15 años, y será un niño prodigio”.

¡No sabía que podíamos escoger nuestra carrera en nuestra siguiente vida! También es bueno saber que Kurt ha resuelto sus problemas. ¿Pero, todavía deseo saber que diablos hacía con Courtney Love? Tal vez le pregunte cuando él toque en el Carnegie Hall en unos 20 años.

http://www.earvolution.com/2006/05/psychic-cobain-to-return-as-classical.asp

Síquica dice que Kurt Cobain y Courtney Love planearon un segundo bebé

Una síquica famosa ha declarado que el mítco matrimonio de Courtney Love y Kurt Cobain estaba en problemas antes del suicidio de la estrella de Nirvana en 1994 y reveló que la pareja planeaba tener un segundo niño.

La médium Victoria Bullis asegura haber hablado recientemente con el espíritu de Cobain y relató el encuentro en la revista para caballeros Stuff, en donde indica que la pareja incluso tenía un nombre para el niño.

Bullis dice, “Kurt me dijo que iban a tener otro niño -un muchacho. Vi el nombre de Thomas en alguna parte. Y si lo llamaran Tom, se habría deletreado Thom”.

http://www.starpulse.com/news/index.php/2006/05/13/psychic_says_kurt_cobain_aamp_courtney_l

¡HE DESCUBIERTO Z! Final

DUDA

Durante cientos de años se han registrado en todo el mundo reportes de lluvias rojizas, que algunos identifican con la sangre. Hoy sabemos que las tormentas de polvo son abundantes productoras de residuos aéreos. No es insólito que Europa reciba lluvias de polvo procedentes del Sahara. El 28 de enero de 1983, por ejemplo, llovió “sangre” sobre Austria. Los meteorólogos de la central de observación de Viena encontraron que se trataba de arena del Sahara llevada al Atlántico Oriental por un anticiclón, de donde, como nube de polvo gigantesca, se trasladó por un ciclón de las Azores hacia Europa Central. En marzo de 1901, un volumen de polvo del Sahara, calculado en dos millones de toneladas, cayó sobre el norte de África y el sur de Europa. Dos años más tarde, en febrero de 1903, el caído sobre Gran Bretaña se calculó que ascendía a diez millones de toneladas. En muchas ocasiones el polvo sahariano ha caído en forma de lluvia de barro o nieve rojiza sobre gran parte del sudoeste de Europa.

En América ocurre un fenómeno similar. Durante las sequías que padeció América del Norte en la década de los treinta, el viento levantó una vez diez millones de toneladas de polvo en el corazón del continente. En ocasiones fuertes vientos arrastran el polvo en dirección Este, unos 2,900 kilómetros hasta los cielos nubosos de la costa Atlántica.

Australia también aporta casos de este fenómeno. El 14 de noviembre de 1902 llovió barro en tasmania. El fenómeno se atribuyó a los torbellinos australianos. El rojo polvo volvió a caer ahí en febrero del año siguiente, a un promedio de cincuenta toneladas por milla cuadrada. El material, según se dijo, parecía indistintamente polvo de ladrillo vivamente coloreado, café claro o chocolate, muy suave al tacto y ligeramente iridiscente y gris; era también color de orín, simplemente rojo, amarillento, café o teñido de rozado.

Lluvias verdes, azules, negras y amarillas han también caído a la tierra, pero todas ellas tienen una explicación satisfactoria: por lo regular se debe a la presencia de microorganimos que imparten diversos colores a las aguas. En otra ocasión les dedicaremos un artículo más extenso.

Pero Fort no se preocupó de la Sociedad Forteana, él tenía otras cosas qué hacer. Estaba ocupado con su siguiente libro, Wild Talents (Talentos salvajes), que le habían encargado otra vez Kendall y Sussman. Lo termina en 1932. El libro trata de las capacidades ocultas o psíquicas de los seres humanos. Cansado y muy débil es internado en el Royal Hospital del Bronx, en donde muere el 3 de mayo de 1932, a la edad de 58 años. Incluso hasta sus últimas horas siguió tomando notas. La nota postrera decía: “Dificultad al afeitarme. Lugares desolados ante mí”.

Talentos salvajes se publicaría pocas semanas después del deceso. Su herencia fueron los cuatro libros que publicó y más de 60,000 fichas de anomalías extraídas de revistas científicas.

Ese mismo año, muerto su héroe, Thayer se mudó a Hollywood para trabajar como guionista de películas. No le fue muy bien. Hacia 1936 le escribe a Dreiser que quiere comenzar a publicar las notas de Fort en una revista de la sociedad. La Fortean Society Magazine comienza a publicarse 1937, pero Dreiser se retira y ese año sólo se publican dos números. La tercera edición aparecería hasta 1940. El siguiente año se publicarían las obras completas de Charles Fort.

En la edición de enero de 1942, Thayer acusó al presidente Roosvelt de estar coludido con Japón. Woollcott renuncia a la sociedad por este incidente y pronto lo seguirían casi todos. Sólo se quedaría Wilson. Para sustituirlos, Thayer aceptó entre sus filas a BJS Cahill, quien diseñó el “Butterfly Map” del mundo, Iktomi, un nativo americano; Alfred Korzybski, autor de la Semántica General; Henry Clifford Stuart, economista excéntrico, Alfred Drayson, la feminista Caresse Crosby, el escritor Abraham Merritt y al príncipe hindú Kanhayalal Gauba. Todos ellos formaban la “Universidad Forteana”. Además cambió el nombre de la revista: Doubt (Duda). Esta revista fue durante casi 20 años el órgano informativo de la Sociedad Forteana. Se dejó de publicar en 1959 después de 61 números.

El motor de la sociedad forteana era Thayer quien, al igual que su ídolo, tenía ideas extravagantes. Decía que la defensa civil era un fraude, que los detectores de mentiras eran broma y las tonsilectomías causaban poliomielitis. Para él la vacuna de Salk era una “pócima repugnante”. Ambas guerras mundiales eran meros fraudes, una conspiración entre los aliados y el eje. La energía atómica era broma, porque no existían los átomos. El Sputnik era una falsificación. Los ovnis eran un invento de los militares para elevar el presupuesto de la defensa. Los periódicos imprimían solamente mentiras. Las licencias de matrimonio deberían ser suprimidas: “Exigir un permiso para las relaciones sexuales hace del estado un proxeneta”. La religión es un timo. No hay oro en Fort Knox. La vacunación y la fluoración causan enfermedad. El transporte aéreo debe ser suprimido -es inseguro, y nadie hace nada de mérito con el tiempo ahorrado. Y toda la investigación y expediciones científicas son fraudes desvergonzados para robar el dinero de los contribuyentes.

Escribió una novela sobre la vida de Mona Lisa, de 46,000 páginas, de las cuales sólo se publicaron los tres primeros volúmenes (de 21 proyectados), con el título Mona Lisa Primera parte: El príncipe de Taranto. Pero como es obvio no tuvo ningún éxito comercial.

En Doubt se dieron a conocer varios de los que posteriormente se convertirían en la crema y nata de la magufería americana. Eric Frank Russell, autor de Great World Mysteries (1957); Vincent Gaddis, inventor del mito del triángulo de las Bermudas; e Ivan Sanderson, quien impulsaría la criptozoología.

Los Forteanos quedaron sin una sociedad hasta 1965, cuando Ron y Paul Willis comenzaron la International Fortean Organization (INFO), aún floreciente en Baltimore bajo su presidente actual, Phyllis Benjamin. Estos nuevos forteanos editan la revista INFO Journal (Revista de Informaciones Forteanas), que se sigue editando en la actualidad. Año con año se reúnen en su conferencia anual FortFest, a donde invitan a los magufos de moda: John Mack, Richard Hoagland, Bud Hopkins

Fort hizo escuela. Se han editaron varias revistas con temas netamente forteanos, tales como The Fortean Society Magazine, Doubt, Info, Pursuit, órgano de la Society for the Investigation of the Unexplained (Sociedad para la Investigación de lo Inexplicado, SITU), Fortean Studies, The Anomalist y, en cierta forma, Fate. O las francesas, Gazette Fortéenne, Anomalies. Y la mexicana Duda. Pero ninguna ha tenido los alcances y la calidad de la revista inglesa Fortean Times. Sin embargo, tanto Fort como sus alumnos trabajaron sólo con reportes y recortes de periódicos. Muy pocos de ellos hicieron verdadera investigación de campo. Debido a esto nunca pudieron comprobar la veracidad de los famosos “hechos malditos”.

Los reportes subían y bajaban o iban y venían mencionando, por ejemplo, fantasmagóricas lluvias de Fafrotskies (de las siglas en inglés de Objetos que Caen del Cielo) tales como monedas, piedras, ranas, hielo, sangre, etc., objetos que se encuentran en lugares en donde no deberían estar. Relatos extraordinarios que parecen desafiar las leyes de la naturaleza. Estas eran las herramientas de trabajo de Charles Fort. Abundan los ejemplos: lluvias no confirmadas de monedas en la región de Gorki, Rusia el 17 de junio de 1940, caída de una piedra (¿meteorito?) de unos 700 gramos en la casa del señor Joe Bloomer en Aston Birmingham, Inglaterra, posibles meteoritos caídos el 12 de julio de 1975 en Tongres de Etterbeek, Bélgica, o las leyendas que cuentan que en la región de Bijori, India, caen perlas con su respectivo orificio para armar un buen collar.

Los forteanos mantuvieron en jaque a los meteorólogos con toda esta serie de reportes de lluvias malditas. La situación se prolongó durante años y esto se debió a que ni uno ni otro grupo hizo investigación para establecer la verdad o falsedad de los hechos.

Después de la Segunda Guerra Mundial y gracias al gran desarrollo en los modelos matemáticos para el tratamiento de los problemas atmosféricos, al descubrimiento de nuevas técnicas de medición, a la disponibilidad de aparatos más potentes y a la disponibilidad de personal capacitado en las universidades, los geofísicos pudieron estudiar de una manera más completa la atmósfera en la que estamos inmersos y los fenómenos atmosféricos que en ella ocurren.

Sólo se conoce un caso que fue investigado de primera mano, aunque no in situ, por Charles Fort. Se trata del llamado “Incidente Dundas”, ocurrido en Canadá en febrero de 1926. Por esas fechas Fort se encontraba en Inglaterra y conoció el incidente gracias a un cable de noticias.

El reporte original fue publicado el 27 de febrero en el Daily Star y decía:

“¿Los peces cayeron del cielo?

“Dundas busca explicación del supuesto fenómeno -¿Broma de un muchacho?

“Dundas, 26 de febrero –Al igual que en muchos otros pueblos la lluvia cayó aquí ayer por la tarde, y varias horas después los residentes se asombraron al observar pequeños peces, del tamaño de los charales, cerca de la vecindad de las calles de Victoria y del mercado. Los peces, se dijo, no vinieron de las alcantarillas, ni se lavaron de la cala, que pasó a través de la ciudad.

James W. Dickson, residente de la ciudad, cree que los peces cayeron con la lluvia del cielo. Él recogió especimenes y se propone buscar la opinión científica para el fenómeno.

“Profesor B. A. Bensley de la universidad de Toronto, declara que es inverosímil que los peces cayeran del cielo. ‘Mi opinión es que algún muchacho pequeño consiguió estos peces de alguna manera y los tiró en la calle’, dijo”.

Fort escribió al Daily Star de Toronto, mencionó sus libros, recortes e investigaciones y consiguió que los redactores se pusieran investigar. Los resultados aparecieron publicados el 16 y el 20 de marzo:

“Los charales de Dundas

“El 26 de febrero un fenómeno notable fue divulgado en Dundas, Ontario. Después de una fuerte lluvia de invierno se formó un charco en una de las calles principales, y en el se vieron una gran cantidad de charales muertos. Estos pequeños peces habían venido evidentemente del cielo con la lluvia. No hubo desbordamiento de ningún lago, corriente o alcantarilla que hubiera podido traerlos.

“El notable incidente apareció en la prensa de Toronto, fue transmitido a todos los periódicos en América, cablegrafiado a Londres, traducido y enviado a París, Berlín y Roma.

“El día siguiente The Star, investigando el caso, fue capaz de dar con una explicación simple del incidente. El Sr. Robert Manning de Dundas había planeado ir a pescar a través de los agujeros en el hielo. Él quería ir de pescar el jueves de tempestad, así que el día anterior fue a la puerta de la esclusa cerca del canal hidráulico y sacó una cubeta llena de charales. La fuerte lluvia del día siguiente le hizo posponer su viaje, y como los charales no esperarían, descargó la cubeta en el torrente de agua que fluía a lo largo de la calle. Más adelante un prominente ciudadano, viendo peces muertos en una charca de lluvia que acababa de caer del cielo, concluyó naturalmente que era testigo local de una maravilla.

“Así terminó el misterio. Pero cuando el misterio sale de un asunto, el interés en él termina en cuanto se refiere a las agencias telegráficas y de cable de noticias. Mientras se supuso que esos peces habían caído del cielo, estos eran peces maravillosos y dignos de cablegrafiar a los extremos de la tierra, pero, tan pronto como se supo que habían venido de Bob que había tirado la cubeta y que los había pescado de manera ordinaria en la esclusa de Dundas, ya no había maravilla en ellos. El interés en ellos terminó justo allí. Así que Londres, París, Berlín y Kalamazoo no supieron de la cubeta de carnada y se les dejó pensar en esos peces como que habían caído del cielo. Irán a los expedientes científicos en media docena de idiomas como el Incidente de Dundas.

“El Star ha tenido comunicación con un experto en Londres. Él no ha oído hablar de la cubeta de carnada, él cree que los peces cayeron del cielo, pero, siendo un hombre cauteloso y el autor de un libro sobre tales fenómenos, él busca de nosotros toda la evidencia que se pueda asegurar en cuanto a la autenticidad del incidente. Casi con pesar tendremos que decirle que esos peces nunca estuvieron más altos sobre la tierra que el codo de Bob.

“El experto y el autor que nos ha escrito sobre el tema es Sr. Charles Fort, de 39 (A) Marchmont St., W.C., Londres, Inglaterra. Él nos dice que tiene expedientes de más de doscientos casos de cosas vivas que han caído del cielo. Él apunta que el juez C. B. Montgomery, Oneco, Conn, es una autoridad por su declaración de julio 31 de 1921, sobre un diluvio de pequeñas ranas que cayó sobre un área de varias millas cuadradas cerca de su hogar. El Picayune de New Orleans del 4 de febrero de 1892, informó de una caída de millones de larvas grandes de especies desconocidas en Clifton, Ind. En varios casos, nuestro corresponsal dice que especies desconocidas en esta tierra ha caído del cielo. Refiriéndose al caso de Dundas, Ontario, y no conociendo de la cubeta de carnada de Bob Manning, el autor inglés continúa diciendo en su carta:

“’Puede que no todas las aguas de superficie en Canadá en febrero 27 estuvieran congeladas, sino ciertamente proporcionaron charales donde no estaban disponibles. Éste es el punto sobre el cual estoy buscando información…. Parece increíble que los charales de Dundas tuvieran su origen en algún lugar de Canadá, o habrían podido ser llevados de un punto meridional lejano, sin dispersión. A la mayoría de las mentes les parecerá increíble que las criaturas cayeran a la tierra de un cuerpo de agua de alguna parte en el espacio más allá de esta tierra, porque el espacio interplanetario se supone es intensa, si no absolutamente, frío. Tengo muchos datos que indican otra cosa’”.

“A donde quiere llegar el Sr. Charles Fort es a esto: Si los charales de Dundas, las ranas de Connecticut y las larvas de Indiana cayeron del cielo y vinieron de otro mundo a éste, las ideas entonces aceptadas sobre el espacio son incorrectas y puede ser que sea posible volar de este planeta a otro. Los charales de Dundas no lo demuestran. Fueron llevados dentro de una cubeta al lugar en donde fueron encontrados. En cuanto a las ranas de Connecticut, sin duda, hubieran sido completamente explicadas si hubieran sido correctamente investigadas en su tiempo, y no habría ninguna maravilla tal como los charales de Dundas si no se hubiera dado una explicación simple en cuanto a cómo sucedieron y donde fueron encontrados”.

El segundo artículo decía:

“Cuando se comienza un tejido

“Se ha dicho a menudo que un informe falso puede viajar tan rápidamente que la verdad nunca puede alcanzarlo. Con todo, no es solo una cuestión de velocidad. El informe falso es a menudo sensacional e interesante, mientras que la verdad es generalmente simple y prosaica, de modo que la gente que excitada repite y así ayuda a circular el informe falso, no encuentra el informe verdadero cuando habla de ello.

“Si un hombre oye un informe falso y lo repite a otros y entonces aprende que es falso su actitud es la de censurar a los que le contaron la historia, pero él no se culpa por transmitirla a otros. Un lector nos envía el extracto siguiente de un periódico inglés, el Chronicle and Mercury de Suffolk del 5 de marzo:

“’Los periódicos canadienses publican un despacho de Dundad en Ontario, indicando que numerosos charales se han encontrado en los travesaños de las ventanas del tercer piso, y también nadando en agua medio congelada de una zanja. La teoría local es que los charales cayeron del cielo durante una tormenta con viento y lluvia”.

“Dundad significa Dundas y ésta es la historia de los charales que Robert Manning pescó en la presa, y llevaba a casa en un cubo, con la intención de usarlos como carnada para pesca a través de agujeros en el hielo, pero los tiró al día siguiente por una fuerte lluvia, por lo que decidió abandonar el viaje y tirar sus pescados en la zanja. Se supuso que los peces habían caído del cielo, hasta que la investigación demostró de dónde habían venido realmente.

“Pero la historia original hizo tal progreso que la explicación probablemente nunca la alcanzará. Ha hecho no sólo progreso, sino que ha ganado tamaño y nuevas características. Los charales muertos están, en la historia antedicha, vivos y nadan y no solamente en el charco, sino algunos de ellos en los travesaños de las ventanas de departamentos a tres niveles de altura. Sin duda en alguna parte se está repitiendo el incidente con añadidos de que los peces fueron capturados en cestas en las azoteas de las casas en todas partes de la ciudad”.

CHARLES HOY FORT Y EL FORTEANISMO

Pero ni el incidente de Dundas le pudo convencer de que las historias sobre lluvias de animales parecen no tener una base firme. Cuando sus apologistas más astutos insisten en que él no era el archienemigo de la Ciencia que nos han querido hacer ver, sino el enemigo de los científicos que olvidan el carácter efímero del conocimiento, sólo están enfatizando un aspecto del Forteanismo. Es cierto que ninguna teoría científica esta fuera de toda duda. También es verdad que los “hechos” científicos están sujetos a revisión final de los nuevos datos aún sin descubrir. Pero también es cierto que las teorías científicas están dadas dentro de ciertos niveles de confirmación. Es decir, son contrastables al modo de Popper. Fort pasó por alto este hecho elemental y su ceguera constituye el lado espurio y falso del Forteanismo.

Fort nunca aceptó las explicaciones científicas, y aún cuando sus libros se basaban en reportes aparecidos en la literatura científica, los presentaba fuera de contexto y de tal manera que intensificaba el aspecto “insólito” del suceso. Veamos algunos ejemplos sacados de las mismas obras de Fort, en los que vemos meteoritos, auroras boreales, espejismos y otros fenómenos naturales reportados de manera exagerada y fantasiosa.

“El 12 de agosto de 1892, muchas personas vieron resplandores en el cielo de Inglaterra[2]. En Manchester, eran como señales, y tan distintos a lo que comúnmente se conoce como ‘auroral’ que Albert Buss los confundió con los rayos de un faro. Fueron vistos en Dewsbury; los describió un corresponsal en English Mechanic: ‘Yo nunca había visto una aurora boreal igual’. En Loughborough se informó que eran ‘relámpagos rápidos’”.

“En el New York Tribune, del 1 de enero de 1910… se publica un despacho de Huntington, Virginia Occidental, fechado el 31 de diciembre de 1909: ‘Tres grandes luces de dimensiones casi uniformes aparecieron muy temprano en el cielo, en la vecindad, el día de hoy. Joseph Green, un granjero, declaró que eran meteoritos, y que habían caído en su granja’”.

“En junio de 1801… el espejismo de una ciudad desconocida fue visto, durante más de una hora, en Youghal, condado de Cork, Irlanda… Era una representación de mansiones rodeadas de arbustos y cercas blancas… había bosques al fondo. En octubre de 1796, se vio claramente durante media hora en Youghal un espejismo: tenía la forma de una ciudad amurallada. El 9 de marzo de 1797 fue visto un espejismo que representaba una ciudad amurallada”.

“El 18 de agosto de 1880 una espesa nube negra apareció sobre el río Havre. La nube estaba compuesta de millones de moscas. Miles de insectos invadieron Inglaterra en 1869. En 1870 Inverness, en Escocia fue invadida por millares de pequeñas arañas rojas que tapizaron los tejados, calles y ventanas de la ciudad”.

“Era una noche oscura de 1766. De repente, del firmamento se desprendieron brillantes estrellitas que comenzaron a volar. Volaban muy bajo, al ras de las calles. La gente supersticiosa decidió que a París la visitaban ‘espíritus’. Pero a los que no creían en esas cosas les alarmaban temores más reales: ¡no vaya a ser que esas lucecillas prendan fuego a París!

“Los científicos del Jardín Botánico tranquilizaron a todos muy pronto: las inquietas estrellas resultaron ser escarabajos, grandes luciérnagas tropicales de la especie que en Cuba llaman cocuyos. Nadie sabe cómo llegaron a París”.

Para beneplácito de los seguidores de Fort, los hechos malditos siguen ocurriendo. No hay más que revisar los periódicos para encontrarnos con despachos de prensa como el siguiente cable de UPI, fechado el 8 de junio de 1987:

“Llovieron peces en su jardín.

“Londres. ‘Había oído que llovieran gatos y perros’, comentó Ron Langton, pero en su jardín había peces llovidos del cielo. Langton, de 67 años, encontró 5 lenguados y un romero en su jardín del este de Londres después de una tormenta días atrás. Los expertos conjeturaron que los peces llovidos fueron arrastrados hacia las alturas por un remolino que los recogió del río Tamesis, a ocho kilómetros de distancia. Habrían habido más peces para que Langton contara pero, dijo, su gato se comió a varios antes que él los recogiera. ‘Este es el primer incidente registrado de peces voladores en Londres, aunque ha ocurrido en otras partes del mundo’, señaló un vocero del Museo de Historia natural. ‘Los vendavales pueden levantarlos y llevarlos hacia las nubes’.

Está también el caso del pueblo hondureño de Yoro en el que se tienen registros de lluvias de peces desde hace unos 100 años. Yoro es un vocablo de la lengua tol, hablada por los tolopanes o xicaques, que significa “Centro del corazón”. El fenómeno se presenta entre junio y julio. Incluso hay un festival dedicado a la lluvia de peces.

De julio a septiembre del 2001 la región de Kerala, al occidente de la India recibió continuas lluvias de un material rojizo. Algunos hablaron de sangre. Los análisis mostraron restos de bacterias y hongos.

Hoy a casi sesenta y cinco años de formada la Fortean Society, dos de sus principales propósitos escritos en el acta de su fundación (el 8 y el 9) han sido enterrados. La misma Sociedad forteana, que no era más que una broma, debió haber sido enterrada a la muerte de Fort. No era más que una extensión de los clichés de Fort. Charles Fort dudaba de todo, incluyendo sus propias especulaciones. Al final de sus días Fort escribió: “No creo en nada de lo que he escrito”. Pero es importante recordar que tampoco creía en nada de lo que había leído. Pero la frase más importante que ha sido pasada por alto fue una nota que le escribió a Thayer y que decía:

“Yo… obviamente estoy ofreciendo todo lo que hay en este libro como ficción, como Los viajes de Gulliver, El origen de las especies[3] y también La Biblia”.

Si pudiéramos preguntar a Fort porqué hizo tanto mal a la ciencia y a la humanidad, tal vez nos respondería lo mismo que a su padre: “Sólo por diversión”.

En este clip vemos el tercer libro de Charles Fort en la línea de lo insólito: Lo!

Frontis en el Astounding Stories para la primera parte del libro de Fort.

Talentos salvajes, el libro póstumo de Fort.

La colección completa de los libros de Fort.

Caresse Crosby, la inventora del primer brasier.

Diversas fotos y caricaturas de Abraham Merritt y Eric Frank Russell.

Ivan T Sanderson en la portada de uno de sus libros.

Portadas de Doubt de septiembre a noviembre de 1934.

La mejor biografía de Fort es la escrita por Damon Knight.

Louis Kaplan también escribió una biografía de la “Foca del Bronx”.

Pintura de Roque Zelada: “Lluvia de peces”, basada en los relatos de lluvias que año con año se dan en el pueblo de Yoro, Honduras.

Lluvia de peces en Yoro, Honduras.

Incluso un hotel del pueblo ha bautizado su restaurante con el nombre de Lluvia de peces.

Material recogido de las lluvias de Kerala, ya desecado.

Fort murió el 3 de mayo de 1932. Sus restos descansan en el cementerio de Albany.

THE END

REFERENCIAS

Fort Charles Hoy, Charles Hoy Fort’s Short Stories. Editado por Mr. X, Wolfe Island, Ontario, (January) 1995.

Fort Charles Hoy, El Libro de los Condenados, Ediciones Dronte, Buenos Aires, 1974. Traducción de Domingo Santos. Publicado originalmente por Romeu, Barcelona, 1970. Reimpreso por CS Ediciones, Buenos Aires, 1992.

Fort Charles Hoy, Lo!,

Fort Charles Hoy, Nuevos mundos, Editorial Posada, México, 1985. Traducción Carlos Valdes.

Fort Charles Hoy, Wild Talents,

Gardner Martin, Fads and Fallacies in the name of Science, Dover Publications, Inc., New York, 1957.

Kaplan, Louis. The Damned Universe of Charles Fort, Autonomedia, Brooklyn, NY, 1993. Traducción inglesa de Witzenschaftlich Weltbetrachtungen. Das verdammte Universum des Charles Fort, Gatza Verlag, Berlín, 1991.

Knight, Damon. Charles Fort: Prophet of the Unexplained, Doubleday & Co., Garden City, New York, 1970. Introducción de R. Buckminster Fuller.

Moskowitz, Sam. Charles Fort: A Radical Corpuscle, Newark, New Jersey, 1976.

Pauwels Louis y Bergier Jacques, Un maestro del realismo fantástico: El increíble Charles Fort, Planeta, No. 15, Editorial Sudamericana S.A., Buenos Aires, 1967.

[1] Los conspiracionistas continúan siendo parte de la comunidad magufa.

[2] English Mechanic, Vol. 56.

[3] Ni siquiera en su declaración final pudo dejar de atacar a la ciencia.