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La historia de la psicofotografía (3)

ALGUNOS FOTÓGRAFOS DE ESPÍRITUS FRANCESES

En Francia muchos fueron los atraídos por este nuevo “método fotográfico”: Bonet, Brandt, Colombés, Chaigneau, Darget, De Rochas, G. Durville, Fontenay, P. Girod, Ch. Lancelín, Lefranc, Eugène Thiébault etc[1].

Existían dos métodos a seguir en la fotografía psíquica: el método seco y el método húmedo.

El comandante Darget –en 1882- empleaba lo que se conoce como método seco. Este consistía en cubrir una placa fotográfica con varias capas de papel y colocar la placa así preparada sobre la frente o el estómago del médium durante una o dos horas.

M. Guillaume de Fontenay[2] demostró que las borrosas impresiones que aparecían en las placas (algunos párrafos y frases), eran producto del sudor, humedad y calor desprendidos por el médium, factores que producían una reacción fisicoquímica que imprimía la placa con los encabezados de los periódicos, pues Darget utilizaba papel periódico para envolver la placa fotográfica.

El coronel Eugéne Auguste Albert De Rochas D’Aiglun decía que “cuando el dedo está suficientemente cerca de la placa, se desprende un fluido… que se graba sobre la película sensible y se asemeja en todo a los efluvios que los sensitivos ven desprenderse de los dedos…”[3]

Sin embargo Georges Surbled respondía que “es necesario sobrecargar el organismo, y para conseguirlo se usa la electricidad. Es una confesión del reo… en una experiencia para demostrar la existencia del ‘fluido vital o psíquico’, se apela a ala electricidad: naturalmente es la electricidad de la bobina de Ruhmkorff[4] la que actúa y produce sobre la placa la imagen fotográfica. ¿Dónde está la maravilla?”[5]

El doctor Luys, del Hospital de la Charité, de París, en colaboración del doctor David, fotografiaban “los fluidos de los dotados”, sin utilizar la electricidad. Colocaban las manos sobre una placa inmersa en el revelador, un baño de hidroquinona, apoyando la palma sobre una placa de gel de bromuro de plata, durante 15 a 20 minutos en la oscuridad. En las fotografías se veían irradiaciones en el contorno de la mano y una aureola a su alrededor. Este es el llamado “método húmedo”.

En esta ocasión fue el doctor A. Guébhard quien explicó el fenómeno:

“¿Queréis obtener sin dedos ni mano, ni nada de humano los efluvios digitales del fluido humano? Tomad una placa fotográfica y un guante de goma. Llenadlo de lo que queráis menos de aire; arena, agua, piedras, hasta darle la consistencia y forma de una mano humana. Colocad la placa fotográfica bajo unos milímetros de revelador, capaz de ennegrecerla e instalad la mano de goma montada sobre el borde de la cubeta una punta posando sobre la gelatina y la otra punta curvada hacia fuera bajo la acción de un contrapeso atado a ella: imitación completa de una mano viva. Después de 4 o 5 minutos veréis la placa cubrirse con una serie de manchas y después con verdaderos rayos que parecerán todos emitir bellísimas aureolas luminosas, cortadas en dos por un estrecho nimbo oscuro, alrededor de la impresión de la mano artificial”.

“Todos los reveladores, o casi todos, abandonados sobre una placa capaz de ennegrecerse, presentan, sin la menor necesidad de fluidos, con tal que el baño no pase de unos milímetros de altura, una mancha no luminosa, a pesar de las apariencias: pero totalmente química, orientada según las líneas, no de efluvios eléctricos, sino del fluido líquido, y simulando, por su acción sobre la gelatina en las diversas fases, todos los aspectos que hemos visto ahora adornados maravillosamente con bellos nombres fluidos” [6].

El doctor Guébhard, que era profesor agregado de la Facultad de Medicina de París, publicó muchas obras sobre la psicofotografìa[7].

Por su parte Bertholet, empleando el método seco, calentaba agua a 38ºC y obtenía buenos resultados.

Yvon realizó experiencias con manos vivas y manos de muertos. Las manos de muertos no producían psicofotografías, pero si se calentaban a 35ºC mostraban la misma aura que dejaban las manos de personas vivas.

LOS FRAUDES

No sorprende que la fotografía de espíritus tuviera su máximo esplendor durante la guerra civil americana y la primera guerra mundial cuando el luto produciría un deseo de resucitar a los muertos.

Curiosamente, las entidades etéreas no aparecieron durante el período temprano de la fotografía (que comienza en 1839): no había Daguerreotipos de espíritus, Talbotipos de fantasmas, Cristalotipos psíquicos, Ambrotipos mentales, o Tintipos del pensamiento. No hasta que las dobles exposiciones fueron hechas posibles por el advenimiento de impresiones de papel fotográfico o de negativos de placa de cristal Estos avances tecnológicos hicieron de hecho que los espíritus eligieran hacer su debut fotográfico. Los médiums tomarían las placas de cristal y las pasarían con un procedimiento conocido como “pre-magnetización”. Esto, en fin, significaba guardar las placas cerca del cuerpo del médium, y se pudo haber inspirado en las teorías del magnetismo animal presentadas por los mesmeristas. El sujeto entonces tendría sus fotografías tomadas por el médium, cuyos poderes psíquicos permitían que los “extras psíquicos” aparecieran en la fotografía revelada.

La fotografía de espíritus pronto se convirtió en un pasatiempo popular y miles de dólares fueron hechos literalmente de los que vinieron a tomar sus retratos. William Hope, afirmó haber tomado más de 2.500 fotografías de espíritus durante un período de cerca de dos décadas. Las fotos de los espíritus llegaron a causar furor ya que mucha gente creía que con esta nueva técnica –la fotografía- no se podían hacer trucos.

Pero eso no era así. En su libro Photographic Amusements Walter E. Woodbury ofreció diversas técnicas para hacer las fotografías de espíritus. Una de ellas implicaba pintar un cuadro con una figura fantasmales con “sustancias fluorescentes, tales como bisulfato de quinina… Este compuesto, aunque casi es invisible al ojo, casi se ennegrece en las fotografías. Si un pedazo blanco de papel se pinta con la sustancia, excepto en ciertas partes, aparecerá negro en la foto”.

La imagen pintada de esta manera, cuando se seca es invisible al ojo, pero a es capaz de producir una imagen en una placa sensible.

El método más viejo de tomar una fotografía espectral es probablemente exponer la placa por un breve período, en la cámara fotográfica, con un esqueleto, o tomar la persona en ropa fantasmal, algún monstruo horrible, o aún un manojo de flores grande como tema, usando luego la misma placa otra vez en la cámara fotográfica, tomar una nueva imagen, con las imágenes espectrales, y después revelar la placa entera, en una operación.

Otro método de producir las fotografías espectrales es hacer una imagen positiva muy fina en el cristal, del mismo tamaño que la placa que se utilizará en producir la fotografía espectral, después colocar la placa en el sostenedor, como de costumbre, con el positivo débil sobrepuesto, y hacer una exposición a través del positivo, de tal modo dando en la placa negativa, junto con la persona, una imagen fantasmal de cualquier tema prearreglado. Ésta es una manera muy buena de producir un cuadro de fantasmas; pero es fácil detectarla si se usa otra vez el mismo positivo débil.

También en se usaron otros métodos para obtener fotografías fraudulentas. Las placas preparadas y cortadas de películas eran cambiadas y substituidas a menudo por leves trucos de mano, substituyendo los proporcionados por el investigador.

Con tiempos de exposición muy largos, como los que eran necesarios para las primeras fotografías,, era muy simple para el ayudante del fotógrafo aparecer detrás del sujeto, vestido en “traje apropiado de espíritu”. El ayudante permanecía en el lugar por algunos segundos y después se retiraba. En la placa aparecería una “figura transparente”.

El siguiente es uno de los métodos más elaborados proporcionados por Woodbury:


“En algunos experimentos recientes hay todavía otro método de producir las fotografías espectrales. Consiste en apoyar un espejo delante de la lente fotográfica, que es más pequeño en diámetro que la lente, para causar una imagen del objeto, a un lado de y perpendicularmente al eje de la lente, para ser reflejado en la cámara fotográfica, y producir una imagen simultáneamente con la imagen de la persona o del objeto, el mismo que es formado por los rayos marginales, que pasan a la lente fotográfica, alrededor de los bordes del espejo. El espejo que está enteramente desenfocado no aparece en la placa fotográfica. Por esta invención muy simple se pueden hacer las imágenes de varios objetos sobre la misma placa.


“La cantidad de luz reflejada en la cámara fotográfica por el espejo es regulada por la distancia del último a la lente, y los rayos marginales que entran en la lente se pueden regular por el diafragma. El aparato requerido para este experimento es muy simple de hecho. Consiste simplemente en una placa de apertura, deslizada sobre la lente, y afianzada con abrazaderas entre la lente y el collar. La placa está doblada perpendicularmente y se ranura los brazos horizontales. En la ranura se coloca un tornillo, teniendo un hombro que sea afianzado con abrazadera contra la placa por una tuerca molida. La cabeza del tornillo se ranura, y se le coloca una abrazadera, para sostener un alambre proyectado hacia abajo, al cual se une un espejo pequeño por medio de cera de abejas. Al alambre se le debe proporcionar una capa del barniz absolutamente negro, para evitar que aparezca en la placa. El espejo se debe variar de tamaño para satisfacer la lente a la cual se aplica. En el actual caso consiste en un microscopio plateado de 5/8 pulgada de diámetro, y cerca de 1-200 de pulgada de grueso. El cristal fino se utiliza para este propósito de evitar la formación de una imagen doble del espectro. La manera más simple de platear la cubierta de la diapositiva es raspar la amalgama de un pedazo pequeño de cristal, saliendo un disco del tamaño del cristal que se plateará. Poniendo una gota minuciosa de mercurio en el disco y permitiendo que permanezca por algunas horas y entonces barnizar con un barniz de goma laca. Si se ha utilizado demasiado mercurio, el exceso se puede tomar por medio de un pedazo fino de papel de estaño aplicado a la parte posterior del espejo.


“Por una poca práctica en el ajuste del espejo y del obturador, se puede regular la cantidad proporcionada de luz para el espectro y para el tema. El sujeto que representa al espectro se monta en el paño negro, preferiblemente terciopelo negro, de modo que por la reflexión no se represente ningún otro objeto mas que el espectro.


“Se puede colocar una pantalla entre el sujeto y el espectro, para poder hacer la ilusión completa. Cuando está parada se dobla la pantalla sobre el espectro, y se cubre la litera, de modo que mediante una manipulación cuidadosa, el truco no sea descubierto por el sujeto”.

Grandes fraudes y engaños se hicieron con las fotografías de espíritus. Se usaban trucos manipulando los negativos. Los investigadores como Harry Houdini demostraron que todos los “fantasmas” eran maniquís, muñecas de cartón o personas vestidas para el efecto.

La misma Martha Beraud (Eva Carriere), quien era dama de compañía de la esposa del general Noél, residente en Argel, produjo fotografías trucadas.

En cierta ocasión materializó una cara que fotografió el barón Albert Scherenck von Notzing, y que luego se descubrió era un recorte del periódico Le Miroir, pues salieron los encabezados del periódico en la fotografía. Von Notzing, a pesar del hecho tangible, no aceptó el fraude. Uno no se puede explicar cómo personas como von Notzing o como Sir Arthur Conan Doyle[8], quien defendió a Buguet, actuaron de esa manera.

Otro médium inglés, de apellido McArthy, efectuaba su truco –en la década de los cuarentas en pleno siglo XX- con una lámpara que proyectaba imágenes de “fantasmas” que posteriormente eran captadas en la placa fotográfica.

LOS TRUCOS

No sólo con la manipulación de negativos y con el uso de maniquís y modelos “vivos” se realizaron trucos en las fotografías psíquicas, pues además de una doble exposición, un movimiento brusco de la cámara podía producir “espíritus descarnados” en las placas fotográficas.

La forma de producir fotografías “psíquicas” por métodos fraudulentos ya se conocía desde el siglo XIX. Houdini y Joseph Dunninger[9] mostraban varios trucos para lograr estos efectos.

Una pequeña cantidad de albúmina, pasta transparente, saliva o gelatina, colocada en la lente delantera puede producir, por diferencia de índice de refracción, formaciones de ectoplasma en el negativo de la película.

Otra forma para producir fotografías psíquicas es colocar como lo hacía Ted Serios, un tubo de cartón delante de la lente. Al tubo previamente se le habrá hecho un orificio con un alfiler. Esta fuente adicional de luz producirá manchas en el negativo. Anteriormente no era necesario el tubo de cartón, pues como las máquinas eran de fuelle, una diminuta rotura en él bastaba para producir “fantasmas”.

En la edición del lunes 9 de abril de 1923 de The Evening World, de Nueva York, apareció este reportaje hecho al padre Carlos María de Heredia, sacerdote jesuita interesado en desenmascarar los fraudes espiritistas:

“Es probable que no haya persona alguna en los Estados Unidos que más se halla interesado en el desenmascaramiento y exposición de las fotografías espíritas de Sir Arthur Conan Doyle, desde su llegada a los Estados Unidos la semana pasada, que el R. P. Carlos M. De Heredia, S. J., quien se ha dedicado al estudio de las manifestaciones espiritistas desde su juventud en la Ciudad de México.

“El Padre Heredia estaba indignado con la exhibición de fotografías de espíritus presentadas ante un gran auditorio por Sir Arthur…

“Vino pues al Evening World para dar una demostración de cómo se pueden producir estas fotografías fraudulentas bajo condiciones de prueba, lo cual hizo delante de tres miembros de nuestra redacción en el laboratorio fotográfico del Evening World.

“Uno de estos testigos era un artista que habiendo visto al Padre Heredia varias veces en sus conferencias reproducir, ante grandes auditorios, toda clase de fenómenos espiritistas, estaba seguro de que el Padre saldría triunfante en su experimento. Otro de los testigos era un reportero con veinticinco años de experiencia, gran admirador de Sir Conan Doyle, el cual se inclinaba a creer que lo que el Padre iba a hacer era un trampantojo fácil de ser descubierto por cualquiera, cuánto más por un reportero de su experiencia.

“El tercero era el fotógrafo oficial de nuestro diario con más de veinte años de experiencia fotográfica y que había hecho la mar de fotografías espíritas, por lo cual estaba seguro de que no se le escaparía el procedimiento del Padre, por oculto que fuera.

“A propuesta del Padre, l fotógrafo trajo una de sus propias placas ya puesta en su chasis. Los cuatro entraron al cuarto oscuro y pidiéndoselos el Padre Heredia, marcaron la placa con sus iniciales el artista y el reportero. El fotógrafo puso de nuevo la placa en el chasis, sin que el padre se acercara a ella, y saliendo fuera, tomó una fotografía del artista y del reportero sentados, estando de pie detrás de ellos, el Padre. El fotógrafo llevó la placa al cuarto oscuro y al revelarla él mismo, vio que en medio del grupo aparecía una cara, la del Almirante inglés Beatty.

“El artista, el reportero y el fotógrafo repitieron tres veces el mismo experimento observando constantemente todos los movimientos del Padre Heredia sin poder descubrir trampa alguna, obteniendo las tres veces otras tantas siluetas de espíritus representando una a un soldado presentando armas, otra a un borracho y la tercera el retrato mismo de Sir Arthur Conan Doyle…

“Intrigado el fotógrafo y los otros dos admiradísimos, el fotógrafo preguntó al P. Heredia: ¿Usa usted fósforo? –Mi querido amigo, dijo éste, el fósforo no produce retratos, a lo sumo producirá manchas blancas que los espiritistas llamarían ectoplasma. -¿Se da usted por vencido? Dijo el Padre al fotógrafo. –A la respuesta afirmativa de éste, el Padre lo llevó a un rincón, y allí, le descubrió el “modus operandi” recomendándole secreto. –“Vaya usted ahora y engañe a sus compañeros”, dijo el sacerdote al fotógrafo, y así mientras el Padre sentado en el cuarto observaba los movimientos del fotógrafo, éste, con toda habilidad reproduciendo el proceso que acababa de aprender, hacía aparecer un espíritu entre las figuras de sus dos admirados compañeros. Cuando la fotografía apareció, el Padre Heredia soltó una alegre carcajada, mientras el reportero tenía que reprimir con toda energía las palabras que le venían a la boca y que no debían ser pronunciadas delante de un siervo de Dios”.

El propio padre Heredia, en su libro[10] nos menciona la forma en que realizaba algunos trucos para obtener fotografías espiritistas:


“Voy a dar otro procedimiento que es muy ingenioso y puede aplicarse cuando uno usa su propio chasis, aunque las placas sean llevadas por el cliente. Yo también lo he usado y me ha dado magníficos resultados. Tenía pues preparado un chasis cuya división interior estaba agujereada en una o varias partes. En estos agujeros había pegado “positivos” de retratos hechos en película. Al darme el cliente su placa, propia y marcada, la introducía yo en mi chasis preparado. Al llevarlo para ponerlo en la cámara, abría un poco la tapa opuesta a donde estaba la placa verdadera. La luz entraba, pasaba por el agujero donde estaba el retrato “positivo” sobre película, produciendo en la placa una cara “negativa”, que era el “extra” o espíritu descarnado que aparecía junto al cliente. Este procedimiento bien ejecutado me ha dado siempre resultados sorprendentes. El procedimiento que use en el Evening World y que uso con más frecuencia, es enteramente distinto de los mencionados, ya que no está basado en la doble exposición. Es un secreto que no revelo, pues podría hacer muchísimo daño, ya que no pocos médiums, al saberlo, lo pondrían en práctica engañando irremisiblemente a sus infelices clientes”.

En 1893, J. Traille Taylor, el editor de la revista The British Journal of Photography, repasó la historia de la fotografía de espíritus y detalló los métodos por los cuales las fotos fraudulentas fueron producidas[11].

En 1891, la práctica de la fotografía de espíritus ganó más credibilidad cuando Alfred Russell Wallace, afirmó que la fotografía de espíritus se debería estudiar científicamente. Escribió sobre sus propias investigaciones e incluyó una declaración de que él creía en la posibilidad de que fuera verdadera.

Después del desprestigio en que cayó la fotografía psíquica era de suponer que desaparecería de los “centros de investigación parapsicológica” (¿?). Empero, con lo que no se contaba era que en todas las épocas existen crédulos. A ellos no hay nada que los aleje de sus creencias. Su presunción es mayor que su ignorancia. Si usted les demuestra el fraude lo consideran como una persona insatisfecha de todo y lo único que harán será obstinarse, aún más, en sus convicciones descabelladas o en sus inocentes creencias. Y es que, como en una ocasión dijo L. Feuerbach, “el milagro seduce a la razón”.

Pero recordemos que la creencia es la aceptación ciega de algo que uno no puede demostrar; pertenece al reino de la religión y no al de la ciencia. Y esto es lo que ha ocurrido con la parapsicología o los ovnis, disciplinas ambas que no han demostrado la realidad de sus asertos. Para tratar estos temas lo mejor es tomar en cuenta las palabras de James Rusell Lowell: “A wise skepticism is the first attribute to a good critic”.


[1] Morse J. J., A Brief History of Spirit Photography, Two Worlds Publishing Company, Manchester, 1909.[2] Fontenay De Guy, La Photographie et l’Etude des Phénomènes Psychiques, Paris, 1912.

[3] Rochas D’Aiglun Eugéne Auguste Albert De, L’exteriorization de la sensibilitè, Charconac, París, 6a edición, 1906.

[4] Se suponía que para obtener esas fotografías el médium debía previamente recargar su “energía vital” con una bobina de Ruhmkorff.

[5] Surbled Georges, Spirites et mediums. Chases de l’autre monde, Vic et Amat, París, Segunda edición, 1901.

[6] Guébhard A., La photographie pour tous, París, 1897-1898.

[7] Guébhard A., Sur les prétendus enregistrements photographiques du fluids vital, Reveu Scientifique, (106), 1897.

Guébhard A., Sur les prétendus enregistrements photographiques du fluids vital, Reveu Scientifique, (108), 1897.

Guébhard A., Sur les prétendus enregistrements photographiques du fluids vital, Reveu Scientifique, (110), 1897.

Guébhard A., Le vrai fluide vital, Reveu Scientifique, (111), 1898.

Guébhard A., Sur les phénoménes de ségrégation moléculaire observables dans les liquides troublés adandonnés au repos, Bulletin de la Societé de Phisique, 18 de junio y 16 de julio de 1897.

[8] Doyle Conan Arthur, The Case for Spirit Photography, George H. Doran Co., New York, 1923.

[9] Houdiny Harry & Dunninger Joseph, Magic and Mystery, Liberty Library Corp. (reimpresión), 1963.

[10] Heredia Carlos María de, Los fraudes espiritistas y los fenómenos metapsíquicos, Imprenta Teresita, México, 1931.

[11] Traille J. Taylor, The Veil Lifted, The British Journal of Photography, marzo 17, 1893.

La virgen del chocolate

Chocolateros ven la imagen de la Virgen Maria

Por GILLIAN FLACCUS

The Associated Press

Fountain Valley, California -Como repostero de los ricos y famosos, Martucci Angiano ha posado con muchas celebridades.

Pero el jueves el sostenía en su mano una figura que lo deslumbra más que cualquier estrella de Hollywood: una columna de chocolate de 2 pulgadas de alto formada por el goteo de chocolate, que los trabajadores de su compañía gastronómica creen que tiene gran semejanza con la Virgen Maria.

Desde el descubrimiento en Bodega Chocolates, los empleados de Angiano han pasado mucho de su tiempo viendo la figura minúscula, rezando y poniendo pétalos de rosa y velas alrededor de ella.

“Me criaron para creer en la Virgen Maria, pero esto me da escalofrío”, dijo Angiano cuando balanceó la figura en su mano. “Todos deberían ver esto”.

La trabajadora de la cocina Cruz Jacinto fue la primera en ver el terrón de chocolate derretido cuando ella comenzó la limpieza el lunes de los goteos que se van acumulado debajo de una tina grande de chocolate oscuro.

Los goteos de chocolate endurecen generalmente en finas tiras planas sobre papel de cera, pero Jacinto dijo que ella se congeló cuando notó la forma inusual de este molde: Parecía justo como la Virgen Maria de la tarjeta que lleva siempre adentro de su bolsillo derecho.

“Cuando entro, la primera cosa que hago es mirar el reloj, pero esta vez no miré el reloj. Mis ojos fueron directamente al chocolate”, dijo Jacinto. “Pensé, ¿soy la única que puede ver esto? La tomé comencé a sentir una gran emoción”.

“Para mí, fue una señal”, dijo.

El chocolate, en exhibición la mayor parte de la semana en la tienda de regalos frente a la compañía, ahora descansa en un recipiente de plástico en un cuarto trasero. Se trae hacia fuera para los visitantes curiosos.

El dulce tiene una base ancha y se va adelgazando suavemente hacia arriba terminando en una punta redondeada, dando el aspecto de una figura femenina con su cabeza inclinada levemente a la derecha. El chocolate derretido marrón oscuro endureció en sutiles capas que se asemejan a los pliegues de un vestido y de un velo que fluye.

Un minúsculo círculo blanco, del tamaño de una goma de lápiz, se encuentra en el centro superior de la creación. Cruz dijo que la mancha blanca es la cabeza del niño Jesús que es sostenido en los brazos de Maria.

Para Jacinto, el descubrimiento llegó a tiempo.

Criando un hijo ella misma, durante meses ha luchado con problemas maritales y dice que estaba a punto de perder su fe. “Ahora tengo grandes problemas, personales, y últimamente he dicho que dios no existe”, dijo, sacando la tarjeta de su bolsillo. “Esto me ha renovado la fe”.

http://www.examiner.com/a-227834~Chocolatiers_See_Image_of_Virgin_Mary.html

La historia de la psicofotografía (2)

FREDERICK A. HUDSON

Del otro lado del Atlántico las fotografías de espíritus de William Mumler inspiraron nuevas reacciones. La noticia de las fotografías espiritistas había llegado a Inglaterra de la mano de The Photographic Journal de Londres, en donde se publicó un artículo entusiasta sobre la nueva tendencia gráfica. La revista hacía un acercamiento cauteloso, pero al mismo tiempo también reconocía que estas fotografías eran el comienzo de algo grande, alegando que: “posiblemente ningún fenómeno podría despertar un interés más profundo…”

Pronto, otros fotógrafos, aficionado y profesionales, comenzaron a surgir afirmando tener la capacidad de hacer que los muertos aparecieran en las fotografías. El primero fue Frederick A. Hudson, quien emergió en la escena de Londres en 1872[1]. Hudson tenía su estudio en 177 Holloway Road, Londres.

La señora Samuel Guppy, una famosa médium de esa época, fue la primera que atrajo la atención sobre su persona. Hudson fue eventualmente investigado por el famoso fotógrafo profesional John Beattie en 1873. Beattie realizó una serie de experimentos con Hudson que fueron publicados más adelante en el British Journal of Photography[2]. En aquel momento, Hudson no cobraba nada por sus fotos, pero eso cambió con el tiempo. En su artículo, Beattie describió cómo, con un amigo, habían examinado el cuarto de cristal en el jardín de Hudson donde ocurrían los experimentos, el cuarto de operaciones con su luz ámbar y los baños de porcelana, la cámara fotográfica de 10 x 8 pulgadas con sus lentes de 6 pulgadas y toda la maquinaria implicada. Él también mantuvo que había marcado la placa fotográfica que se utilizaría y observó que estaba recubierta y preparada.

Para la primera fotografía que Hudson tomó, con una exposición de cerca de un minuto, Beattie se sentó de perfil mientras que al fondo la hija de Hudson (que actuaba como médium) estaba parada al lado de él. Ningún “extra” apareció en la foto. Beattie escribió que en e experimento siguiente: “Todo era igual salvo que la médium se sentó detrás del fondo. En la fotografía revelada, aparecen unas figuras sentada a mi lado, frente a mí, y entre mi y el fondo. Estoy sentando de perfil en la fotografía -la figura delante de mí está en una posición de tres cuartos-, pero en conjunto entre mí y el fondo. La figura está cubierta con una manta a cuadros blanca sobre la cabeza, y es como un hermano y un sobrino míos. Este último punto no lo puedo asegurar porque la cara es como la de una persona muerta y pobremente iluminada”.

Beattie continuaba: “En mi última prueba -todo revisado más estrictamente que antes, si es posible, y en el mismo lugar en relación conmigo- apareció una figura femenina parada, arropada en falda negra, y con un vestido de lino blanco, algo como un patrón de mantón, sobre sus hombros, sobre los cuales colgaba libremente una masa del pelo negro. La figura está delante de mí y, parcialmente entre mí y la cámara fotográfica.”

Beattie había supuesto que Hudson falsificaba de cierta manera las fotografías pero ahora ya no estaba convencido de esto. Estaba seguro que las figuras no eran dobles exposiciones, no habían sido proyectadas, no eran el resultado de espejos o aún el resultado de imágenes que habían sido manipuladas sobre las placas durante el proceso de revelado. Sin embargo, lo que él no tomó en consideración fue que las imágenes habrían podido estar en las placas todo el tiempo -que sus propias placas habían sido cambiadas por “placas trucadas” por el fotógrafo. Éste parece haber sido la forma de trabajar estándar de muchos de los supuestos fotógrafos de espíritus de entonces y no fue sospechado por nadie. Muchos de ellos, incluyendo el señor F. M. Parkes, quien produjo un número de imágenes psíquicas, incluso permitieron que fueran observados mientras que trabajaban en las placas. Parkes, por ejemplo, tenía una abertura cortada en la pared de su cuarto oscuro de modo que los investigadores pudieran ver el interior mientras que él hacía el revelado. ¡El problema era que los investigadores no tenían ninguna idea de qué placas estaba revelando realmente!

El doctor Alfred Russel Wallace, que comparte crédito con Charles Darwin por el descubrimiento de la teoría de la evolución, era un cliente de Hudson y obtuvo dos fotografías que mostraban a su difunta madre. Russel recuerda este hecho en su libro de 1875[3].

“El 14 de marzo de 1874, fui con Hudson, a mi cita, por primera y única vez, acompañado por la señora Guppy, como médium. Contaba con que si conseguía una foto de espíritus sería la de mi hermano más grande, en cuyo nombre había recibido frecuentes mensajes a través de señora Guppy. Antes de ir con Hudson me senté con señora G., y tuve una comunicación por raps con el efecto de que mi madre aparecería en la placa si se pudiera. Me senté tres veces, eligiendo siempre mi propia posición. Cada vez apareció una segunda figura en el negativo conmigo. (…) No reconocí ninguna de estas figuras en los negativos; pero en su momento conseguí la prueba, el primer vistazo me mostró que la tercera placa contenía un retrato inequívoco de mi madre, -tanto en sus características como en la expresión; una semejanza no como en el retrato que le tomaron en vida, sino algo pensativa, idealizada- con todo aún, para mí, una semejanza inequívoca.”

Hudson fue atrapado de vez en cuando en el acto de falsificar sus imágenes, e incluso se le atrapó vestido para hacer el papel de fantasma. Sin embargo, se “convirtió en el fotógrafo psíquico británico más famoso y fue conocido por producir extras sobrenaturales en sus placas bajo el escrutinio más riguroso”.

F. M. PARKES

El ya mencionado F. M. Parkes fue otro de los primeros fotógrafos de espíritus de Gran Bretaña. Comenzó su trabajo en 1872, el mismo año que Frederick Hudson. Sus imágenes más tempranas fueron hechas en sociedad con el propietario de un restaurante, que fungía como médium. Siguiendo las indicaciones de los espíritus, Parkes requería que las placas fotográficas estuviesen colocadas bajo su control en el cuarto oscuro antes de que fueran insertadas en la cámara fotográfica, de esa manera podían “ser magnetizadas”. Si eso despertaba sospechas, Parkes intentaba compensar, como ya hemos dicho, haciendo un agujero en su pared del cuarto oscuro de modo que sus clientes pudieran atestiguar el proceso de revelado.

ÉDOUARD ISIDORE BUGUET

Hubo otros numerosos fotógrafos de espíritus que practicaron durante este tiempo incluyendo un francés, Édouard Isidore Buguet, que se incorporó al negocio en 1874 en Londres. Aunque él comenzó su negocio en Inglaterra, el espiritismo en Francia lo influenció para que se aliara a la doctrina del mesmerismo y fue el primero en ligarla al espiritismo. El espiritismo se unió al mesmerismo porque ciertos pacientes exhibían características que más adelante serían llamadas trance mediumnico mientras eran “curados” por mesmerismo.

Buguet fue el primero en ligar esta doctrina a la fotografía de espíritus. Él tenía rutinariamente a sí mismo y a su cámara fotográfica mesmerizada antes de hacer las fotografías de espíritus. Buguet tenía su estudio en Boulevard Montmatre en Paris.

La mayor parte de sus fotografías eran de gente famosa, la mayoría de ellos afirmaba reconocer sus difuntos y a miembros de su familia como “extras”. Esto no le impidió ser arrestado por fraude en 1875. Él admitió el engaño y firmó una declaración completa. En ella, indicaba que sus fotografías habían sido creadas por doble exposición. Primero, vestía a sus ayudantes para hacer la parte de un fantasma, o vestía una muñeca con una sábana. Esta figura, junto con piezas de muselina que servían para crear a los vaporosos fantasmas, y una colección de cabezas recortadas de fotografías viejas de niños, jóvenes, ancianos, hombres barbudos y mujeres de larga cabellera, fue encontrada por la policía cuando revisaron su estudio. Se hallaron dos maniquís. El más pequeño se utilizaba para las fotos infantiles. También fue descubierto que un espíritu, supuestamente muerto 12 años atrás, que apareció en una de las fotografías, era realmente un hombre vivo y saludable, que era inconsciente de que lo habían utilizado como “espíritu” en una de las fotografías de Buguet. Confesó que mientras el cliente se encontraba en la sala de espera, la cajera les hacía hablar y obtenía, con disimulo, los datos suficientes para la evocación que había que hacer. Luego revisaban su archivo fotográfico en busca de alguna imagen que se pareciera a la pedida. La misma luego era trucada con una doble exposición con el retrato del interesado. El fotógrafo fue multado por 500 francos y condenado a un año en la prisión.

Pero a pesar de la confesión, sus víctimas insistían que sus fotografías eran genuinas, juraban que habían reconocido a sus seres queridos en las fotografías incluso después de que les presentaran las cabezas simuladas que la policía había encontrado en el estudio de Buguet. Decían que él había hecho la confesión bajo presión o en el interés de ganar clemencia o, incluso, que la iglesia le había pagado para declararse por culpable. El reverendo Stainton Moses, el famoso médium, estaba convencido de que por lo menos algunas de las fotografías de espíritus de Buguet eran auténticas. Dijo que el proceso del caso fue corrompido por los funcionarios religiosos, que el juez estaba polarizado negativamente o que Buguet debió haber sido sobornado o aterrorizado para confesar.

Los espiritistas admitieron sin embargo, que Buguet pudo haber utilizado algunos trucos cuando sus poderes no estaban en su capacidad máxima, una excusa usada a menudo en caso de que los médiums fueran acusados de fraude. Buguet retiró su confesión después del juicio en el Congreso Espiritista, en septiembre de 1875, en Bruselas. Se desdijo e insistió que los maniquís eran utilizados por sus empleados durante su ausencia por enfermedad, e insistió que dos terceras partes de sus fotografías de fantasmas eran genuinas.

Pero el propio Daniel Douglas Home escribió en su libro Lights and shadows in Spiritism[4]:

“Un fotógrafo, Buguet[5], asociado con un supuesto vidente americano llamado Firmann, se jactaba de evocar las sombras de las personas fallecidas y entregar su fotografía por pocos francos.

“El cliente entraba en el estudio, se le pedía que pensara insistentemente en la persona cuya imagen quería poseer. Firman hacía pases magnéticos sobre la cabeza de Buguet y éste desordenaba su cabellera con aire inspirado. Hacía posar a su cliente ante el aparato fotográfico y pocos minutos después mostraba a la víctima maravillada su propia imagen, detrás de la cual aparecía la de una forma vaga e indecisa que tenía el parecido de un espectro envuelto en un sudario, y del cual lo único que se advertía más o menos confusamente era la cabeza. La mayoría de los clientes reconocían en ese espectro a un hermano, un tío o una tía, y se retiraban con la preciosa imagen perfectamente convencidos del poder del fotógrafo”.

En el juicio llevado a cabo los días 16 y 17 de junio de 1875 fueron juzgados Buguet y Leymarie, sucesor de Allan Kardec como editor de la Revue Spirite. Ambos se habían asociado con el médium americano llamado Firman para evocar a los espíritus y producir fotos espiritistas que cobraban a 20 francos por pieza.

Durante las sesiones solían aparecer las sombras de un joven inca o el mismísimo emperador Maximiliano. Se trataba de Firman que desempeñaba esos papeles, perfectamente disfrazado. Para representar al inca se ponía de rodillas, cubierto con un velo negro, y cascaba nueces, sin decir palabra y revolviendo unos ojos espantados.

Por su importancia reproducimos algunos fragmentos del juicio a Buguet, Leymarie y Firman.

El señor conde de Bullet (cuarenta y seis años). “He estado en casa de Buguet y en la imagen que me ha entregado he reconocido positivamente el retrato de mi hermana; estoy convencido de que es su imagen”.

El presidente. “Pero se le ha enseñado a usted la cabeza recortada con la cual se ha hecho la imagen”.

El testigo. “Poco me importa. El parecido es indiscutible y estoy convencido de la realidad del retrato”.

El presidente. “Pero, ¿en el sumario, se ha hecho la operación delante de usted y se ha hecho funcionar el muñeco en su presencia?”

El testigo. “No es el mismo cliché.”

El presidente. “¿Qué hacer para combatir la credulidad de usted? Está probado que los procedimientos no tienen nada de sobrenatural, que los medios son fraudulentos y que está usted engañado por sus ilusiones. Vea usted la cabeza con la que se ha hecho el retrato de su hermana”.

El testigo. “No, esa no se parece a ella”.

El presidente. “¿No se ha hecho aparecer ante usted un príncipe indiano?”.

El testigo. “No; un inca”.

El presidente. “¿Y el emperador Maximiliano?… Todo esto le ha costado a usted cuatro o cinco mil francos”.

María de Veb (diez y nueve años). “Fui a casa de Buguet por curiosidad, pedí una aparición y se presentaron dos espíritus; un amigo y mi tío”.

El presidente. “¿Los reconoció usted?”.

La testigo. “Perfectamente”.

El presidente. “Y, sin embargo, Buguet confiesa que no es médium, sino solamente fotógrafo. ¿No habrá habido ilusión por parte de usted?”.

La testigo. “No, señor; los reconocí perfectamente”.

El presidente. “Tiene usted delante el cajón de los espíritus. De aquí se sacan, ¿ve usted?, ¿insiste usted en creer en ellos?”.

La testigo. “Sí, señor”.

El señor Veb, padre de esta testigo, explica que llevó a su hija a casa de Buguet por recomendación del príncipe Wittgenstein, “un espiritista convencido como todos nosotros”, dijo. “Todos reconocimos el retrato”, añade el testigo; “todo el mundo exclamó: ¡Es nuestro Carlos!”.

El presidente. “Y bien, tiene usted delante el cofre del que se sacan los espíritus”.

El testigo. “¿Se me ha hecho venir aquí para decirme que soy un imbécil?”.

El presidente. “No, pero sí para decir a usted que se atentaba contra su bolsillo”.

El testigo. “Jamás se me ha pedido dinero”.

El presidente. “Es que se contaba con la generosidad de usted, que ha sido grande”.

Jacobo Dessenon, comerciante en cuadros (cincuenta y cuatro años). “Yo no quería creer en las fotografías espiritistas, y para salir de dudas fui a casa de Buguet y en dos ocasiones me dio pruebas muy malas. Manifesté mi descontento a un cierto Escipión que estaba allí y que me dijo ser un médium muy fuerte. Y bien, le dije, pida usted al señor Buguet que me retrate otra vez y una usted sus fuerzas magnéticas a las nuestras para la evocación. Escipión consintió y la prueba fue de las más extraordinarias. La imagen era doble y las dos no se parecían; en una de ellas tenía yo una calavera sobre las rodillas. El parecido de mi mujer era tal, que mi prima, que estaba moribunda, dio un grito de sorpresa al ver la imagen. Mis hijos exclamaron: ¿Es mamá!”

El presidente. “Buguet, ¿no empleó usted entonces sus procedimientos ordinarios?”.

Buguet (sonriendo). “Si existía esa semejanza sería por casualidad. La calavera que vio este señor fue un efecto confuso de un pliegue del velo”.

Buguet nunca más intentó restablecerse como fotógrafo de espíritus. Algunas de sus fotos se guardan actualmente en la Bibliothèque Nationale de France, Département des Estampes et de la Photographie, Paris.

EDWARD WYLLIE

Para 1886 pocos recordaban el fraude de Mumler y la fotografía espiritista volvió a surgir en los Estados Unidos. Fue Edward Wyllie (americano, nacido en la India, 1848, muerto en Londres, 1911) el encargado de ese resurgimiento. Wyllie fue granjero, caricaturista, subastador y soldado en Nueva Zelanda, antes de emigrar a los Estados Unidos en 1886 y convertirse en fotógrafo en Los Angeles.

James Hyslop, un profesor de la universidad de Columbia escribió una introducción a una serie de experimentos realizados por Charles Cook con Edward Wyllie, de Los Ángeles, y Alex Martin de Denver. Cook hizo un gran trabajo con los dos hombres en 1916. Les proporcionó sus propias placas y las hizo revelar en un estudio comercial. De esta manera, hasta cierto punto eliminaba la posibilidad de que los dos hombres pudieran haber modificado las imágenes. Cook concluyó que las fotografías sometidas eran genuinas pero en estos casos pensó que el nombre de “fotografía psíquica” era el mejor para designar el fenómeno. Él creía que los dos hombres producían realmente las imágenes por algún medio psíquico, en lugar de fotografiar verdaderos fantasmas.

Un investigador de fenómenos psíquicos escocés, James Coates, envió estuches con su pelo y el pelo de su esposa a Wyllie. El fotógrafo utilizó los estuches con el pelo en fotografías de espíritus, y uno de los espíritus resultantes fue reconocido como la abuela de la señora Coates. Esto le ganó a Wyllie una invitación a Inglaterra, en donde su trabajo fue estudiado por Coates[6].

En una de las fotografías tomadas por Wyllie en la casa de Coates, en Rothesay, Escocia aparece Robert Whiteford, un fotógrafo que vivía en la misma ciudad. La foto fue tomada en octubre de 1909, y el procedimiento entero fue conducido bajo escrutinio de Coates y de Whiteford, que se describe como escéptico.

Sin embargo las supuestas emanaciones ectoplasmáticas muestran evidencia de trabajo de retoques con pincel. En un punto en su carrera, Wyllie fue acusado de usar dibujos fosforescentes que brillaban intensamente en la oscuridad, aparentemente proporcionando suficiente luz en los negativos para producir “extras”. Otros fotógrafos de espíritus empalmaban los negativos de película, que subrepticiamente colocaban sobre el negativo.

ROBERT BOURSNELL

Robert Boursnell aseguró haber hecho fotografías de espíritus desde 1853, cuando aparecieron “extras” en los retratos que él tomaba. El fotógrafo, se dijo, no reconoció la naturaleza sobrenatural de estos personajes y culpó su aspecto a la limpieza incorrecta del cristal usado en el negativo. Un día, en un arranque de cólera, tiró los negativos al piso, maldiciendo la placa y a la gente que aparecía en ella. Los “extras” no volvieron a aparecer hasta 1886, cuando Boursnell conoció a los espiritistas.

Ya que los fotógrafos de espíritus y los médiums estaban sujetos a persecución en Gran Bretaña, Boursnell decía a sus clientes que los “extras” no eran espíritus sino “sombras en el fondo.” Los críticos apuntaron que los mismos espíritus aparecían sin cambiar en diversas fotografías, una muestra de fraude. La revelación parece no haber afectado a ningún de los partidarios de Boursnell.

Un centenar de fotografías de espíritus de Boursnell fueron exhibidas en la Psychological Society en Londres, y en 1903 los espiritistas de esa ciudad ofrecieron al fotógrafo un testimonial firmado y un monedero de oro.

Boursnell fue investigado por la Spirit Photography Commission organizada por el Daily Mail en 1908. La Comisión abarcaba a espiritistas y expertos técnicos de la industria de la fotografía. Un miembro del grupo, el señor A. P. Sinnett[7], contó cómo fue fotografiado por Boursnell: Sinnett compró un paquete de negativos de una tienda elegida al azar, entonces los abrieron y él mismo cargó las placas en la cámara fotográfica. Después de la exposición, observó mientras que el negativo era revelado en el cuarto oscuro. Sinnett dice que él también examinó la cámara fotográfica y que la encontró “ciertamente libre de trucos. No veo cómo habría podido ser engañado bajo estas condiciones.”

Sinnett ya era bien conocido en los círculos ocultistas, porque durante años había mantenido correspondencia con los “adeptos” en el mundo espiritual. Esta correspondencia, conocida como “las cartas de Mahatma,” ocurrió a través de la mediumnidad de la señora Helena Blavatsky, fundadora de la Teosofía.

A pesar del testimonio de Sinnett, la Comisión de fotografía de espíritus no pudo alcanzar un acuerdo sobre la validez del trabajo de Boursnell.


WILLIAM HOPE


William Hope nació en Crewe, Inglaterra en 1863 y de joven trabajó como carpintero. Comenzó a tomar las fotografías de espíritus en 1905. En ese año él y un amigo se tomaban fotografías uno al otro por turnos. En una foto que fue tomada por Hope, había un “extra” -la imagen de una persona que no estaba físicamente presente en el momento que la foto fue tomada. Resultó, que el extra era la hermana difunta de su amigo.

No mucho después de este incidente, Hope organizó un grupo de seis personas con el fin de obtener fotografías de espíritus. El grupo se hizo renombre como el “círculo de Crewe” con William Hope como su líder. Durante sus primeros intentos, el círculo destruyó todos los negativos de las fotos que tomaron por el miedo de ser acusados de brujería. Sin embargo, cuando el arzobispo Thomas Colley, entusiasta de lo sobrenatural y del espiritismo, se unió al círculo, ellos comenzaron a hacer público su trabajo.

Irónicamente, la primera exposición del fraude vino cuando el arzobispo Colley asistió a su primera sesión. Según la historia, Hope arregló la fotografía con el espíritu incorrecto, substituyendo a otra mujer mayor por la madre de Colley. Cuando Hope intentó confesar su fraude a Colley, éste descartó su confesión como “absurda”-él reconoció a su madre cuando la vio en el extra de la foto. Para probar su caso, él incluso puso un aviso en el periódico local y pidió que todos los que recordaban a su madre que llamaran a la rectoría. No menos de 18 personas seleccionaron el error de Hope entre de varias otras fotos y dijeron que mostraba definitivamente el fantasma de la finada señora Colley.

A través de su carrera, Hope ganó la ayuda de muchas figuras prominentes. En un libro acerca de la supervivencia después de la muerte, escrito por el reverendo Charles Tweedale, que entre otras cosas, poseía una casa encantada en la ciudad de Otley en Yorkshire, describe a Hope como fotógrafo de espíritus, e indica que no había fraude evidente en la mayoría de las fotos de Hope. Dice que en las sesiones fotográficas se invitaba a la gente sin anunciar, incluso con identidades secretas, y se obtenían imágenes de espíritus claramente reconocibles. Un caso fue el de señora Hortense Leverson, que vino a Hope y éste le dio una fotografía psíquica de su marido fallecido recientemente, el Mayor Leverson, que había estado en el personal de la oficina de la guerra. La señora Leverson estaba absolutamente convencida de que la fotografía era legítima.

Hope no concedía audiencias sino a personas de toda su confianza, como Sir Arthur Conan Doyle. Trabajaba en su propio gabinete, con su propio chasis y su propia cámara, bastante vieja y cuya lente no tenía tapa. Cuando algún otro mortal, no espiritista, quería ser admitido para una sesión, tenía que tomar turno de meses de espera y sólo se le concedía llevar sus propias placas, que deberían ser de determinada marca. Las placas deberían ser enviadas a Hope, con varios días de anticipación, para que, encerradas en su caja sellada, pudieran ser sometidas a “la influencia del médium”; como si dijéramos, para que las empollaran los espíritus. Después de esta “mesmerización” el dueño de las placas se debería presentar a la hora señalada, abrir la caja en el cuarto oscuro y ver cómo Hope la colocaba sobre el chasis. Luego, juntos, iban al gabinete a sacar la foto y regresaban al cuarto oscuro para revelar las placas. Todo un procedimiento lleno de huecos a través de los cuales se podían falsificar las fotos.

En febrero de 1922, Hope fue descubierto de nuevo. Por este tiempo, Hope se había mudado a Londres y se había establecido como médium profesional. La Society for Psychical Research (SPR) decidió investigar las afirmaciones de Hope y envió a un nuevo miembro, Harry Price, a investigar. Durante la investigación, Price afirmó haber detectado evidencia de fraude de Hope.

Aun cuando Price se había unido recientemente a la SPR, había expuesto ya un número de médiums fraudulentos, ganándose la aversión de mucha de la comunidad espiritista. Durante la sesión, que fue organizada con cánticos[8] y rezos de himnos como una sesión estándar, Hope y Price entraron al cuarto oscuro colindante. Price examinó la diapositiva fotográfica que Hope planeaba utilizar e imprimió secretamente 12 puntos pequeños en ella con una aguja. Luego pidió abrir un paquete de las placas que había traído. Estas placas provenían de la Imperial Dry Plate Co. y habían sido impresas (a sugerencia de Price) con su marca registrada en la esquina. La marca registrada entonces aparecería en el negativo de cualquier foto revelada. Price cargó dos placas en la diapositiva y después Hope pidió la diapositiva.

Cuando él la tomó de la mano de Price, Harry miró sus movimientos muy cuidadosamente, lo que era difícil de hacer en la oscuridad iluminada por el foco rojo del cuarto. Muy rápidamente, en un movimiento suave, Hope puso la diapositiva oscura en el bolsillo del pecho izquierdo de su abrigo y entonces, aparentemente, lo sacó otra vez. Price sabía que la diapositiva había sido cambiada pero se sentó para que la fotografía fuera tomada de todos modos. Cuando se tomó, rechazó firmar las placas, como lo quería Hope, y mientras examinaba la diapositiva, descubrió que sus 12 marcas de aguja “misteriosamente” habían desaparecido. ¡Era claro que no era la misma diapositiva que le había dado a Hope para que la utilizara! Él no acusó a Hope de un timo sobre la mancha, temiendo que su evidencia del engaño sería destruida, pero quitó dos fotografías que habían sido tomadas de Price, una de las cuales tenía un “extra” femenino hermoso -¡pero en ninguna placa estaba la marca registrada de la Imperial Dry Plate! Hope había cambiado las placas también. Él podía demostrar que no eran el mismo tipo de placas que él había dado a Hope para ser utilizado, ya que eran de un grosor, peso y color distintos y eran placas “rápidas”, mientras que las que Hope regresó eran “lentas”.

En el número de mayo del Journal of the Society for Psychic Research[9], la revista de la SPR de Londres, Price publicó un informe bajo el título “Cold Light on Spiritualistic Phenomena”. Inmediatamente, lo atacaron desde el campo del espiritismo. Sir Arthur Conan Doyle, que era un partidario del círculo de Crewe, denunció a Price y sus métodos. Él y los periódicos espiritistas acusaron a Price de hacer trucos y de cambiar las placas mismas en un plan para desacreditar al médium. Aunque sir Oliver Lodge, que era un autor espiritista, creyó que Hope era fraude y escribió a Harry Price diciendo: “No veo cómo sus pruebas de la duplicidad de Hope podrían ser más completas.”

Más de 11 años después de este incidente, la viuda de un hombre que trabajó para Hope admitió en un artículo que después de la sesión con Price, su marido revisó el equipaje de Hope y “encontró en una maleta una lámpara de destello con un accesorio de bulbo, algunas fotos de cabezas recortadas y algunos cabellos.” Desafortunadamente, estos hechos devastadores fueron suprimidos en 1922 y Price comentaría más adelante que si no hubiera sido por esta supresión, su relación con Conan Doyle habría podido ser preservada. “Esta información vital habría terminado mi controversia con sir Arthur”, dijo. “Incidentalmente, también habría acabado con Hope!”

Aunque Hope tenía ciertamente sus detractores, también tenía sus partidarios, incluyendo Conan Doyle, que escribió su libro The Case for Spirit Photography en respuesta al incidente de Price[10]. El libro de Doyle supone una teoría de conspiración para atrapar a William Hope que Sherlock Holmes habría encontrado todo menos “elemental.” Hope también fue apoyado por sir William Crookes y sir William Barrett[11]. Muchos han sospechado que sir William Crookes también fue engañado. El físico estaba en sus 80 en 1916, cuando él tuvo su sesión, acababa de perder recientemente a su esposa. Su ayudante en ese entonces, J. H. Gardiner, dijo al biógrafo de Crookes que el negativo del cual la fotografía de Hope de la señora Crookes fue reproducida, mostró muestras claras de doble exposición pero que Crookes prefirió no hacer caso de esto.

La Society for the Study of Supernormal Pictures fue establecida como rival de la Society for Psychical Research (S.P.R.). La S.P.R. fue fundada en 1882 por un grupo de científicos que intentaban hacer una búsqueda e investigación organizada y sistemática de “un grupo grande de supuestos fenómenos llamados mesmerismo, psiquismo, espiritismo”. La S.S.S.P. fue lanzada en 1918 en Londres, siendo su vice presidente, sir Arthur Conan Doyle. Doyle. Esta sociedad, que tenía representaciones en Estados Unidos e Inglaterra fue cerrada en 1923. En mayo de 1920 publicó un comunicado declarando:


“Los miembros aquí presentes desean registrar el hecho de que después de muchas pruebas y exámenes de miles de fotos, ellos son unánimemente de la opinión que los resultados se han obtenido sobrenaturalmente en las placas fotográficas sensibles bajo condiciones de prueba confiables. Los miembros actualmente no intentan explicar cómo se han obtenido los resultados, pero afirman que los han conseguido indudablemente bajo condiciones que evitan la posibilidad de fraude”.

Hope continuó haciendo fotografías de espíritus, y Doyle siguió postulándolo como un mártir del espiritismo. Pero la teoría de la conspiración de Doyle y los mejores esfuerzos de la S.S.S.P. no fueron suficientes para contradecir el desenmascaramiento de los fotógrafos de espíritus y de los médiums físicos en general. En 1926, el investigador Harry Price escribiría, “nuestros médiums fotográficos se están haciendo menos. Uno tras otro, se están exponiendo. La fotografía de lo sobrenatural es el único fenómeno que no resiste una “prueba terminante” de la investigación científica pura…”

William Hope murió el 7 de marzo de 1933.

Hacia 1887 un reportero de The Star, de Nueva York, George W. Hows, escribía[12]


“Una de las curiosidades de la fotografía fue la manía de la fotografía de espíritus, que floreció y murió hace aproximadamente veinte años. Tenía muchos incautos. Uno de ellos fue un banquero muy conocido de esta ciudad, que era viudo. Él se había impresionado con la idea del espiritismo, y las hermanas Fox, y después de alcanzar la prosperidad, se hizo espiritista. Estas fotogrfías de espíritus fueron hechas en un cuarto oscuro con una luz de magnesio puesta sobre la cámara fotográfica. Una de las hermanas Fox se sentó al lado del sujeto y después de que la lente hubiera sido centrada en el tema, mandaron que el fotógrafo se dera vuelta.

“¡En una ocasión el viejo Gurney, que había hecho mucha investigación de esas fotografías de espíritus, repentínamente volteó su cabeza y ¡mira!, una de las hermanas Fox sostenía sobre la cabeza del viejo banquero un retrato de cartulina de su esposa muerta.

“El secreto de la fotografía de espíritus fue descubierto, y el banquero, que pensó que él había estado viendo el retrato de su esposa muerta, encontró que todo era una ilusión y una trampa”.


[1] La primera fotografía de espíritus la obtuvo el 4 de marzo de 1872.

[2] Beattie John, A Description of Remarkable Experiments in Photography, British Journal of Photography, Junio 28, 1872.

Beattie John, Spirit Photography, British Journal of Photography, Julio 11, 1873.

[3] Russel Wallace Alfred, A Defence of Modern Spiritualism, London 1875.

[4] Douglas Home Daniel, Lights and shadows in Spiritism, Tinsley, Londres, 1895.

[5] Fue encarcelado junto a Leymarie, el editor de la Revue Spirite. Fueron condenados a un año de prisión por fraude.

[6] Coates James, Photographing the Invisible, Advanced Thought Publishing Co., Chicago Illinois, 1911.

[7] Uno de los creadores de la Teosofía.

[8] La señorita Buxton, ayudante de Hope, era la encargada de iniciar el himno Nearer My God to Thee, que parecía tener especial fuerza para llamar los espíritus.

[9] Posteriormente reimpreso como fascículo por Kegan Paul, Trench, Trubner and Co., London, 1922.

[10] Conan Doyle Arthur, The Case for Spirit Photography, George H. Doran Company, New York, 1925.

[11] Barrett F. William, On the Threshold of the Unseen, E.P. Dutton & Company, New York, F.R.S., Third Edition, 1919.

[12] Hows W. George, Caught in the Camera. Some of New York’s Most Noted Photographers, The Star, New York, Vol. 20, No. 6,926, 6 November 1887, page 9.

Anomalos: La primera revista paranormal cristiana

ANOMALOS:
Biblical Studies in the Paranormal

· INTRODUCING ANOMALOS MAGAZINE: Thomas Horn spells out the rationale behind Anomalos Magazine and introduces the writers and staff.

· RETURN OF THE GENESIS 6 GIANTS: Does shocking evidence exist that the Nephilim are about to return? Researcher Stephen Quayle says yes!

· WHY SHOULD CHRISTIANS CARE ABOUT UFOLOGY?: Michael Heiser, Ph.D., discusses how ufology can open important worldview questions and theological issues.

· SET PHASERS ON STUN: Nita Horn reveals how she came to believe in UFOs.

· NOW THIS IS VINDICATION: Extraordinary discoveries in archeology and in physics are uncovered by scientist Stan Deyo.

· A WATCH IN THE NIGHT: Rumors of full UFO disclosure and the implications for globalization are sweeping the internet. Cryptoarchaeologist David Flynn investigates.

· FATIMA, THE HARBINGER OF DECEPTION: What could bestselling author Lynn Marzulli have up his sleeve now? You won’t believe your eyes.

· CHRISTIANS AND NUDITY: Jim Wilhelmson takes a hard look at a new phenomenon and discovers it might not be all that new after all.

http://www.raidersnewsupdate.com/anomalos.htm

La historia de la psicofotografía (Primera parte)

LA PSICOFOTOGRAFÍA[1]

Si la historia de la psicofotografía se parece al de la moderna ufología no es simple coincidencia, es la naturaleza humana.

Las primeras fotografías de “espíritus” muy probablemente fueron el resultado de accidentes. Por aquella época se requería que el objeto a fotografiar permaneciera quieto durante largos periodos de tiempo. Las viejas cámaras fotográficas exigían generalmente que el sujeto fotografiado permaneciera absolutamente quieto por períodos de hasta un minuto, todo ese tiempo, el obturador de la cámara permanecía abierto. Si en este tiempo alguien (el fotógrafo, su ayudante o cualquier otra persona presente) se movía o se atravesaba frente a la cámara, podría aparecer como una forma vaporosa. Sir David Brewster se dio cuenta de este efecto cuando tomó la foto de un muchacho que había estado sentando en un escalón cerca de un umbral y que se había parado antes de que terminara la exposición. Consecuentemente, la imagen sentada era transparente en la foto. Brewster escribió: “El valor y aplicación de este hecho no se me presentó al principio, pero después de que hubiera ideado el estereoscopio lenticular consideré que tales fotos transparentes se podrían utilizar para varios propósitos de entretenimiento”.

En el capítulo XIV Applications of the Stereoscope to Purposes of Amusement de su libro sobre fotografías tridimensionales de 1856, The Stereoscope, Its History, Theory, and Construction[2] Brewster sugirió:

“Con el propósito de diversión, el fotógrafo puede llevarnos incluso a los reinos de lo sobrenatural. Su arte, como mencioné en otra parte, le permite dar un aspecto espiritual a una o más de sus figuras, y exhibirlas como “aire fino” en medio de las realidades sólidas de la fotografía estereoscópica. Durante una fiesta amenizada con chismes y comentarios, aparece una figura femenina en medio de los concurrentes con todas las cualidades de lo sobrenatural. Su forma es transparente, se puede ver el contorno vago pero bien delineado de cada objeto o persona atrás de ella… Para producir tal escena, los personajes que componen el grupo deben tener sus retratos casi terminados en la cámara fotográfica binocular, en la actitud que se supone deben tomar, y con la expresión que se espera asuman, si la visión fuera verdadera. Cuando la escena ha posado el tiempo apropiado, la figura femenina se colocará conveniente y rápidamente en el lugar asignado, y después de estar parada algunos segundos en la actitud apropiada, se retira rápidamente. Si esta operación se ha realizado bien, todos los objetos inmediatamente detrás de la figura femenina, se verán a través de ella, y ella tendrá el aspecto de un personaje etéreo, diferente de las otras figuras en la foto”.

La primera firma en vender imágenes tridimensionales, la London Stereoscopic Company, publicó vistas, intituladas “The Ghost in the Stereoscope”. Producidas a finales de los 1850s, a menudo llevaban un reconocimiento impreso por la contribución de Brewster. Estas estéreo fotografías se vendieron comercialmente en América en los 1860s y 1870s.

En 1860 un fotógrafo americano llamado W. Campbell que vivía en la ciudad de Jersey, New Jersey, tomó una fotografía de prueba de una silla vacía, mientras no había nadie más en el estudio, la placa revelada mostró la imagen de un muchacho pequeño. Campbell nunca pudo producir más fotografías de esta naturaleza.

WILLIAM H. MUMLER

La primera fotografía de “espíritus” se ha acreditado a William H. Mumler[3], un grabador que trabajaba para la Bigelow Bros. y Kennard, en la calle de Washington, uno de los mejores joyeros de Boston. En sus ratos libres se dedicaba a la fotografía. Cierto día, mientras revelaba algunos autorretratos, observó que una de las placas reveladas mostraba la imagen de una mujer joven que estaba parada al lado de él. Al examinar la foto, reconoció la figura como la de una prima que había muerto 12 años antes. Mumler recordó más tarde que mientras posaba para la fotografía, había experimentado una sensación extraña de temblor en su brazo derecho dejándole una sensación de agotamiento. La foto fue tomada en 1862.

La dueña de la joyería, la señora Helen F. Stuart, que había creado una colección de joyas de luto, tuvo la idea de agregarles a estos camafeos una foto de estudio de los “espíritus” para que los deudos pudieran buscar otra forma de hacer contacto con sus seres queridos.

Mumler pronto fue abrumado por la demanda de fotografías de espíritus y comenzó a tomar dos horas cada día de su trabajo regular. Pronto, creció su trabajo y dedicó por entero sus esfuerzos a la fotografía de espíritus.

Cobraba diez dólares por fotografía en un momento en que un retrato costaba en promedio sólo unos peniques. Las sesiones fotográficas de Mumler eran como cualquier otra, una persona se sentaba para ser fotografiado. La única diferencia era que se esperaba que su pariente o amigo, un espíritu “extra”, apareciera, no en el estudio sino en el negativo y las impresiones.

La fotografía de espíritus tuvo gran éxito durante y después de la guerra civil cuando las familias buscaban una cierta forma de prueba tangible que sus seres queridos, perdidos durante la guerra, en cierta forma todavía continuaban su existencia.

Una de las pocas fotografías de Mumler que han llegado hasta nuestros días es la de Moses A. Dow con el espíritu de Mabel Warren. Dow (1810 – 1886) fundó la Waverley Magazine en Boston en 1850. La revista publicaba los trabajos de escritores aficionados y llegó a tener una circulación de 50,000 ejemplares, antes de la guerra civil. Continuó apareciendo hasta 1908. Dow publicaba los trabajos de colegialas y de otros escritores jóvenes; por un pago imprimía casi cualquier cosa que le fuera ofrecida. La táctica lo hizo rico, porque los amigos y los parientes de los autores se encargaban de distribuir o comprar todas las copias.

La historia la cuenta el propio Mumler en su folleto[4]. Mabel Warren era una joven protegida de Dow. Ella envió sus escritos en 1862, cuando ella, al parecer, acababa de salir de la secundaria. Él publicó su trabajo y la empleó como su ayudante, un puesto que ocupó hasta su muerte en julio de 1870.

Dow fue atraído al espiritismo por su ama de llaves, que le invitó a una sesión. Apenas una semana después de la muerte de Mabel, Dow sintió que su difunta ayudante se comunicaba con él. En las sesiones Dow recibió misteriosos mensajes escritos en pizarras o en tinta sobre papel. En la última sesión, el espíritu de Mabel le dijo que fuera al estudio de Mumler en donde ella, prometió, aparecería con una guirnalda de lirios en su cabeza. Dow explica, “La fotografía era pequeña, pero con la ayuda de un microscopio fue amplificada al tamaño natural de la cara humana, y en esa cara yo vi la perfecta fotografía de mi amiga. Estaba sorprendido y encantado y escribí al señor Mumler para decirle que estaba perfectamente satisfecho, y le di mi nombre verdadero”.

El caso más sonado de Mumler se refiere a la fotografía del presidente[5]. El mismo nos lo cuenta en su libro. Mary Todd y Abraham Lincoln creían en la comunicación con los espíritus y mantenían sesiones espiritistas en la Casa Blanca y en las casas de los médiums locales. Un anécdota se refiere a la asistencia del presidente y de la primera dama en un seance de Nettie Coburn Maynard una amiga de Georgetown. Durante la sesión, levitó un magnífico piano que pesaba casi una tonelada, según se informa, mientras que Lincoln y otros tres hombres se sentaban sobre él para sujetarlo.

Después de la muerte de su hijo Willie Lincoln, en 1862, Mary Todd frecuentó médiums y clarividentes para entrar en contacto con el muchacho y con su hermano Eddie Lincoln, que murió en 1850 en la edad de tres años. En octubre de ese año, Mary escribió a su hermana “Willie vive. Él viene a mi dormitorio todas las noches y me sonríe. El pequeño Eddie está a veces con él, y ha venido dos veces con nuestro hermano, Alex.”

Después del asesinato de Lincoln, en abril de 1865, Mary procuró permanecer en contacto con su marido con lecturas y seances privadas. Mary también visitó el estudio de William Mumler, en Boston en donde se obtuvo una foto suya al lado del fantasma de Lincoln.

Escribe Mumler que la señora Todd llegó a su establecimiento vestida de negro y cubría su cara con un velo. Dijo que se llamaba “señora Tydall”, pidió ser fotografiada. En palabras de Mumler: “Le pedí que se sentara. Entré a mi cuarto oscuro y cubrí una placa. Cuando salí la encontré todavía sentada con un velo sobre su cara. El velo del crepe era tan grueso que era imposible distinguir una sola característica de su cara. Le pregunté si quería ser fotografiada con su velo. Ella contestó, ‘cuando este listo, me lo quitaré’. Dije que estaba listo, así que ella se quitó el velo y se tomó la foto”. Fue entonces cuando Mumler vio que la impresión tomada era la de Mary Todd Lincoln -por detrás de ella estaba parada la imagen sonriente de Abraham Lincoln. No sabemos si eso fue lo que realmente ocurrió o si Mumler embelleció la historia.

Mumler también relata que en 1863, un tal doctor Child, de Filadelfia, le solicitó le permitiera investigar sus métodos para tratar de encontrar una solución racional al misterio. Mumler permitió que Child supervisara todas sus operaciones en el cuarto oscuro y le permitió examinar todos sus aparatos. Child tomó la precaución de marcar cada placa con un diamante antes de que fuera utilizada pero en cada una apareció la imagen de un espíritu.

Pero desde principios de ese año, 1863, las dudas sobre las fotografías de espíritus de Mumler fueron apareciendo. Charles M. Plumb, un espiritista de New York, rechazó cualquiera de las imágenes de espíritus producidas por William Mumler. En una carta publicada en el Herald of Progress escribió[6]:

“No ha habido hasta ahora una exposición satisfactoria de los métodos empleados por el señor Mumler para producir estas fotos, ni hemos visto ninguna imitación enteramente exitosa hecha por otros artistas.

“Sin embargo, hemos visto por lo menos una fotografía del señor Mumler en la cual la supuesta forma espiritual es sin lugar a dudas una copia de la fotografía de una persona viva, y esa foto estaba en las manos de señora Stuart[7]

“No los acusamos específicamente de fraude, aunque la evidencia es fuerte en algunos casos, pero advertiríamos al público contra la inversión de más dinero o credulidad en esa dirección. No merecen ni confianza ni patrocinio hasta que ellos despejen su último expediente y permitan el más completo escrutinio. Si hay la más leve evasiva de una investigación más rigurosa, todos los espiritistas se deberían alejar del estudio fotográfico de la señora Stuart y aconsejar a sus amigos hacer lo mismo.

C.M.P”.

Un mes después el mismo periódico publicó otra carta. Esta vez venía firmada por otro espiritista, el señor James Thompson, de Davenport, Iowa. La carta había sido escrita el 22 de marzo y decía[8]:

“Sr. Editor:

“Los hechos han sido, son ahora, y deben continuar siendo el fundamento del gran evangelio del espiritismo. Una vez más la separación de los hechos de la ficción, ha sido, es hoy, y debe también continuar siendo la única manera de establecer, sobre una base eterna de verdad, el último triunfo de la realidad de la intercomunicación entre la vida interna y externa…

“Con este fin, y para este objeto único, tengo que presentar algunos hechos, que muestran la ficción inequívoca en las afirmaciones del señor Mumler sobre la fotografía de espíritus, en por lo menos un caso, el cuál probaré, y en otros que he oído (si tan sólo estas personas pudieran atestiguar; pero es una buena opción guardar silencio, como el hombre que entra una tienda de subastas y que es engañado en su compra; él se tragará la pérdida para que no piensen que es un tonto; incluso en este caso nada podría inducir a los testigos para que en un momento tuvieran sus nombres conectados con todo el asunto).

“Pero vallamos a los hechos. Siendo investigador de los fenómenos espirituales casi desde el primer rap, y convencido de su verdad desde muy temprano en mi carrera, por supuesto estuve satisfecho en la nueva fase de la fotografía de espíritus, y esperaba que se pudiera probar. Yo por lo tanto solicité a un amigo mío muy íntimo, cuando fue al Este, que intentara conseguir una foto. Este caballero tiene varios amigos en Boston, y a su llegada hace aproximadamente cuatro semanas, les mencionó sus propósitos. Estuvo de acuerdo en visitar las instalaciones de la señora Stuart, pero no pudo acompañarlos, ya que estaba ocupado ese día… Al mirar varios especimenes de espíritus, descubrieron que uno era una copia de una fotografía de la esposa de un caballero conocido, que fue a fotografiarse a ese sitio el verano pasado. El vestido, la manta, y una peculiar cabeza cubierta, allí no había ninguna confusión, la foto había salido tan mal que a la señora nunca le gustó, y había hecho solamente una o dos copias para llevar.

“No dijeron nada de todo el esto a mi amigo, pero lo acompañaron al día siguiente a la galería, en donde él también reconoció la semejanza con su cuñada. Él entonces preguntó al señor Mumler si ésa era la foto de un espíritu, y ese caballero le aseguró que si lo era.

“Mi amigo no dijo nada, pero no siendo un espiritista, y sin importar cuántos de esa clase son embaucados, por diversión, y sintiendo que él tenía algo bueno para mí, ordenó dos copias de la foto, y regresó. Una se la dio a la señora como su foto espiritual, la otra la recibí hace algunos días, y también fue reconocida aquí por los padres, las hermanas, y todos los amigos que conocen a la señora en Boston.

“Tales son los hechos simples en la historia de esta fotografía de espíritus. He oído hablar de otras, pero no tengo ninguna prueba. Cada quien puede sacar sus propias conclusiones”…

El estudio de Mumler comenzó a ser frecuentado por los ricos e influyentes. Aunque eran muchas las fotos que produjo en las que no se podía distinguir nada, la mayor parte de sus clientes creían adivinar el rostro de alguno de sus parientes muertos.

Mumler era bastante listo y había aprendido la lección: ya no utilizaría fotografías de personas aún con vida. De esa forma logró engañar a dos de los principales fotógrafos de Estados Unidos: James W. Black de Boston y Jeremiah Gurney de Nueva York. Black, era conocido por ser el inventor del baño de ácido nítrico (una mejora importante en el proceso fotográfico).

Según el folleto de Mumler de 1875, Black desafió a Mumler para tomar su fotografía de espíritu, permitiendo que él examinara el proceso entero. Si una forma espiritual fuera producida, Black pagaría a Mumler cincuenta dólares. Mumler aceptó el desafío. En la sesión en el estudio de Mumler, Black examinó cuidadosamente su cámara fotográfica, la placa, el cucharón y el baño e incluso echó un ojo a la placa a partir del momento que comenzó su preparación, hasta que fue sensibilizada y colocada en la diapositiva oscura. Después de que su retrato fuera tomado, Black lo quitó de la cámara fotográfica y lo llevó al cuarto oscuro donde, mientras era revelado, vio la figura de un hombre que se inclinaba sobre su hombro. Él no tenía ninguna explicación para su aparición. Mumler escribió que cuando el espíritu de un hombre apareció al lado de la figura de Black en el negativo, “El Sr. B., mirando con los ojos saltados exclamó: “¡Mi dios! ¿Es esto posible?”.

Gurney, un famoso fotógrafo de Broadway, fue llamado para investigar a Mumler por el Sun de Nueva York, declaró más adelante que él había presenciado cómo Mumler preparaba y tomaba su retrato pero no descubrió ningún engaño; “En el revelado del negativo yo mismo apliqué los productos químicos, y sobre el negativo había una forma vaga.”

Pero no todos los fotógrafos profesionales estaban de acuerdo. Particularmente, según lo indicado por este editorial en el American Journal of Photography, “¡Cuán maravilloso es el progreso reciente de nuestro arte! Ahora de la misma forma que hacemos el proceso de tener nuestra foto, cuando se presenta la fotografía terminada, ¡mirad! ¡Al lado de nuestra encantadora imagen está el espíritu acompañante, un bebé, o un abuelo, o un desconocido! … las fotografías espiritistas muestran, que los espíritus visten de la manera terrenal, se sientan en sillas, y se sientan para ser fotografiados y sonríen, lo que se supone es un gesto peculiar de los mortales”.

En 1869 Mumler salió de Boston y se mudó a Nueva York en donde abrió un estudio nuevo. Pero las cosas no le fueron tan bien. Fue acusado de fraude, ratería, y la obtención de dinero bajo pretensiones falsas al vender fotografías que él aseguraba incluían imágenes de fantasmas o de espíritus. El caso, una audiencia preliminar para William H. Mumler, duró siete días. Del lado de Mumler, los testigos incluían a un antiguo juez, Johnn Edmonds del Tribunal Supremo de Nueva York. que era también espiritista. Edmonds quién había ido a ver Mumler convencido que era un fraude y salió convencido que podía producir realmente las fotografías psíquicas.

Mumler se defendió asegurando que él utilizaba métodos ordinarios para obtener las fotografías y que muchos individuos habían examinado sus métodos. Su discusión central era que muchos de sus clientes habían reconocido su ser querido en sus fotos. La fiscalía respondió que las formas de espíritus eran tan vagas que los clientes de Mumler vieron lo que creyeron o deseaban ver.

La defensa de Mumler confiaba en probar la existencia de los espíritus Mumler declaró: “Los seres inteligentes que han pasado a una vida más alta están conmigo, para sostenerme y para asistirme en la luchar contra la ignorancia, el fanatismo y la ceguera de la raza humana en estas sus condiciones terrenales.”

Entre los testigos de la oposición estaba P. T. Barnum. Barnum se ofreció voluntariamente a atestiguar contra él, dijo que los fotógrafos de espíritus se aprovechaban de los que tenían el juicio nublado por la pena de haber perdido un ser querido. Contrató los servicios del fotógrafo de Nueva York Abraham Bogardus, quien explicó cómo los mismos efectos se podían obtener con trucos del cuarto oscuro. Para demostrarlo preparó una imagen falsificada. En ella, la imagen del espíritu de Abraham Lincoln puede verse flotando detrás del hombro derecho de Barnum. Barnum deseaba demostrar que las fotografías de espíritus se podían fabricar fácilmente por cualquier fotógrafo competente.

En el juicio Barnum apunto la diferencia entre sus propios “embustes” y los de los fotógrafos de espíritus. Dijo que a pesar de su reputación de engañar al público, “nunca he estado en ningún negocio de embustes en donde no di el valor de lo cobrado”.

Luego de terminar el juicio Barnum compró algunas de las fotografías de Mumler para exhibirlas en su museo como especimenes del embaucamiento.

La audiencia atrajo la atención a nivel nacional, incluyendo una portada (y la caricatura de la última página) del Harper Weekly.

Como ninguno de los dos lados pudo probar su caso, al final, el juez decidió renuente eliminar los cargos contra Mumler, citando una carencia de evidencia. Según The New York Daily Tribune, el juez explicó “sin embargo que él creía que el truco y el engaño habían sido practicados (por Mumler), como lo sentó en su capacidad de magistrado, estaba obligado a decidir… la fiscalía había fallado en probar su caso”.

Así ambos bandos pudieron declarar victoria. La fiscalía había expuesto a Mumler, revelando que el mismo “fantasma” había aparecido en ciertas fotografías tomadas en Boston y Nueva York. un “espíritu” que resultó ser un bostoniano vivo.

Mumler regresó a la fotografía de espíritus y presumía un poco en un folleto que publicó en 1875. Pero su enfrentamiento con la ley le cobró peaje, a su reputación y sus finanzas. Mumler nunca se recuperó del coste de su defensa, $ 3000, una gran suma por esos días. Aunque Mumler no fue encontrado culpable cuando volvió a Boston, no pudo trabajar con éxito otra vez. Poco antes de su muerte, en 1884, destruyó todos sus negativos.

Mumler fue el primer investigador conocido que estudió esta técnica fotográfica, la cual se conocía en esa época con el nombre de “Fotografía espiritual”, pero que luego tomó otros nombres, tales como: Fotografía fluídica, fotografía psíquica, psicofotografía, efluviografía, o simplemente fotografías paranormales. Barthes usa el término eidolon (una imagen insustancial, espectro, fantasma).


[1] Este trabajo fue publicado originalmente en Matemágica (Suplemento No. 5), México, Marzo 1985. Se ha actualizado para su publicación en este blog.[2] Brewster David, The Stereoscope – Its History, Theory, and Construction, John Murray, Albemarle Street, London, 1856.

[3] Dobran John, The Spirits of Mumler, Northlight – The Journal of the Photographic Historical Society of America, Vol. 5 No. 2 Summer 1978.

Dobran John, The Spirits of Mumler, NorthlightThe Journal of the Photographic Historical Society of America, Vol. 5 No. 3 Fall 1979.

[4] Mumler H. William, The Personal Experiences of William H. Mumler in Spirit Photography. Written by Himself, Colby & Rich, Boston, 1875, páginas 31 a 40.

[5] Mumler and Mary Todd, artículo en Internet, http://www.geocities.com/Area51/Shadowlands/5318/lincoln.htm

[6] Plumb M. Charles, “Spirit Photographs”. A Word of Caution, Herald of Progress, New York, April 11, 1863.

[7] Se refiere a la antigua jefa de Mumler.

[8] Thompson James, Another Spirit-Photograph Recognized, Herald of Progress, New York, May 9, 1863.