Alistando el Platídromo (Primera parte)

En Pajas Blancas, Córdoba

ALISTANDO EL PLATIDROMO

-Los episodios del 1 mayo 1957 y 5 junio 1964-

Roberto E. Banchs

Las cercanías del aeródromo de Pajas Blancas, Prov. de Córdoba, parecen haber sido escenario de dos sorprendentes aterrizajes de lo que se denominó “una nave del espacio” y “su tripulante cósmico”. Los mismos habrían ocurrido el miércoles 1° de mayo de 1957 y el viernes 5 de junio de 1964, y publicados originalmente por el diario Impulso, de Mercedes (San Luis), y por diario Córdoba, de la ciudad homónima, respectivamente (1).

El primero de ellos se produjo -de acuerdo a la crónica periodística- a las 7,30 horas de aquel 1° de mayo de 1957, y hubo permanecido en “el más absoluto secreto”, a petición del ocasional protagonista persuadido de que por tamaña revelación, “hubiera sido irremediablemente considerado un loco”. No obstante, transcurrido un tiempo y a vista que era más común hablar de platos voladores, se animó a hacerlo.

En la fecha indicada, como era día festivo (Día del Trabajo), resolvió viajar hasta Río Ceballos. Señala que la mañana era espléndida, pese a la temporada otoñal. Se despidió de sus familiares, puso en marcha su motocicleta y tomó en dirección al Barrio San Martín, una de las salidas de la ciudad de Córdoba, para continuar luego por Pajas Blancas.

Su viaje transcurría normalmente, hasta que transcurridos unos 15 Km más del acceso principal del citado aeródromo, comenzó lo imprevisto. Un sonido como el escape de una válvula de vapor, llamó su atención. Enseguida notó que su motocicleta perdía fuerza, disminuyendo paulatinamente la velocidad, hasta detenerse. Al bajar para observarla, grande habría sido su sorpresa cuando vio sobre su cabeza un descomunal artefacto redondo, suspendido en el aire, estático, a unos 15 metros de altura.

Con gran temor, abandonó la motocicleta y corrió para ocultarse en la cuneta cercana al camino. “La colosal astronave interplanetaria”, como dice el autor de la nota, tendría unos veinte metros de diámetro y unos cinco o seis de alto. Durante unos segundos quedó inmóvil y luego fue descendiendo hasta quedar suspendida a unos dos metros y medio (2.5 m), siempre inmóvil. El anónimo testigo continuaba observando “presa del mayor asombro y de indescriptible emoción”, todo cuanto ocurría desde su ocasional refugio.

– ¡Desciende el “tripulante interplanetario”!:

Pero eso no fue todo. De pronto, de la parte inferior de la exótica nave -del no menos exótico relato-, comenzó a descender algo semejante a un ascensor o escalerilla vidriada, translúcida, en donde iba un ser humano igual que nosotros. El ascensor no tocó tierra, quedando a sólo 30 cm del suelo. “El hombre, el Argonauta Cósmico -señala el autor de la nota- pisó tierra. Su esbelta y atlética figura se destacaba nítidamente como recortada, en aquel escenario solitario y un tanto agreste”. Miró por un instante a su alrededor, y se encaminó directamente a donde se hallaba el testigo, quien por momentos creía desvanecerse, por un intenso frío y por las escenas terroríficas que había leído sobre “los tripulantes de las misteriosas naves del espacio, ya que además “no era poco lo que había oído hablar acerca de los platos voladores”.

En tanto, el viajero del espacio avanzaba, cruzó la carretera y se detuvo frente al azorado testigo, quien comenzó a incorporarse del suelo donde se había ocultado y observar que el ser presentaba una estatura similar a la de él (1,75 m), una ropa “tipo buzo, sin especificar su color, una malla muy ceñida al cuerpo, pero que no parecía tela, sino más bien confeccionada de un material plástico o algo parecido”. Ya habiéndose aproximado, el visitante habló, pero con un gesto gentil le tendió su mano para salir de la cuneta. Una vez en la carretera, le mostró el aparato. Luego, volviéndose hacia el testigo, trató de hacerle comprender que lo siguiera sin ningún temor, pero viendo que no lo hacía, se acercó y le palmó la frente, con un ademán suave y delicado, intentando calmarlo y señalándole nuevamente la máquina lo invitó a acercarse a ella, al mismo tiempo en que “con un gesto dulce y sereno, abría sus brazos para hacerle comprender que no tenía nada que temer”.

Tratando de dominar la fuerte impresión, le siguió hasta situarse debajo del aparato, donde se detuvo vacilante, pero otra vez el viajero sideral, le invitó a seguirlo. Subió entonces al ascensor junto al extraño ser, quien en todo momento lo observaba en forma sonriente. Tras elevarse, pasando por dos niveles de 1.80 m, llegó hasta la parte central de un gran recinto que cubría todo el perímetro de la nave. Al salir del ascensor, observó cinco o seis tableros de unos 2 m de largo, con gran cantidad de pulsadores, dispositivos y pantallas como osciloscopios, atendidos cada uno de ellos por un hombre distinto, pero vestidos igual. Ninguno de ellos dirigió su mirada hacia el testigo.

A pesar de tan inusitadas presencias, lo que le “llamó poderosamente la atención, era que en toda la pared que daba al borde del diámetro de la nave, había grandes ventanales cuadrados”, que no los veía desde tierra. La claridad interior era muy grande, aunque no advirtió lámpara alguna. Por unos instantes, el desconocido testigo fijó su mirada en un hombre que lo observaba y que, no sin cortesía, le invitó a ingresar nuevamente al ascensor, así lo hizo y descendiendo lentamente, comenzó a ceder también su conmoción inicial. Tocó las paredes del ascensor, dándole la sensación de que eran metálicas. Se detuvo a escasos centímetros del suelo y el motociclista volvió a pisar tierra. Su extraño acompañante sonrió y ambos salieron de debajo del aparato. Más animado, le preguntó por señas cómo era que el aparato no tocaba tierra, a lo que el ser respondió mediante a un movimiento con ambas manos, pasándolas una muy cerca de otra. “No comprendió el terrestre, pero interpretó que quería significarle que era debido a una fuerza antigravitatoria…” (sic).

El color de la nave era confuso, en parte tenía un pequeño matiz verde, en otro azulado y, en conjunto, daba la impresión de tornasolado, pero de apariencia metálica. El ruido antes descrito lo hizo en todo momento.

Ambos se encaminaron luego hacia la motocicleta. Allí, el tripulante se inclinó sobre sus pies y observó atentamente el motor. Mediante señas, parece haberle indicado que mientras estuviera la nave, no funcionaría. Se irguió y levantando su brazo, posó su mano sobre el hombro del motociclista, a manera de salutación, sonriéndole y deteniendo su mirada en los ojos de su interlocutor como fraternal despedida. Regresó despacio hacia la nave, entró al ascensor semi-transparente, hasta desaparecer. “Después de algunos segundos, la nave se elevó súbitamente unos 800 metros y de allí avanzó tomando rumbo hacia el noroeste en forma vertiginosa, dejando a su paso una estela blanca que se disipaba rápidamente en el espacio”, dice el sentimental relato.

El presunto testigo ve perderse así la extraña máquina voladora. Luego intenta poner en marcha la motocicleta, sin dificultades, y reanuda su interrumpida marcha. Habiendo ordenado “un poco su mente y sus ideas”, como dice el artículo periodístico, calcula que todo había sucedido en unos 15 segundos (!).

Con el subtítulo de “Misión Fraternal Cósmica”, el autor de la nota concluye diciendo que: “La presencia de la Nave Interplanetaria y de su augusto Tripulante, siempre sonriente y atento con el terrestre, destruye por completo la truculenta fantasía creada alrededor de las mismas por algunas publicaciones y películas de corte sensacionalista, que hacen aparecer a los habitantes de otros mundos, invadiendo la Tierra en misión terrorífica”. Ese autor, que parece haber sido el único que conoce al testigo y divulgado su versión, concluye su consabido artículo señalando lo siguiente:

“El extraordinario suceso de Pajas Blancas, demuestra fehacientemente la real existencia de los navíos interplanetarios procedentes de otros mundos más evolucionados que el nuestro y que llegan a nuestro planeta con específicas intenciones, en misión de paz hacia un entendimiento fraternal y de hermandad cósmica, nunca desmedido hasta el presente. Sepamos comprenderlos -nos exhorta- y colaborar con ellos en la emergencia”.

Continuará…

El ovni de Shreveport

Shreveport tiene su parte en la herencia ovni

La histeria de los platillos voladores alcanzó un pico en el verano del ’47

Por John Andrew Prime

Cuando se soplen las velas en el pastel del 60 aniversario de la locura de la nación sobre los ovnis y los seres extraterrestres, Shreveport tendrá un lugar en la mesa.

Los títulos que asustaron a los residentes en julio de 1947 lo dicen todo:

“AVIÓN MILITAR CAZA DISCO” decía un título de gran tamaño en la primera plana de The Times del 7 de julio de 1947 – el mismo día en que supuestamente se estrelló el famoso platillo de Roswell, y un día antes que fuera anunciado a los medios como platillo y después, casi inmediatamente, como un globo meteorológico errante.

La contribución de Shreveport a la histeria fue el avistamiento de un platillo que pronto mostró ser una broma más allá de toda duda.

Un experto maquinista, el finado Murff Swor, juntó algunas piezas eléctricas y un disco de aluminio, lo ocultó encima de un edificio en la entonces próspera Texas Avenue, y lo echó a volar en la hora de más tráfico cuando la luz estaba menguando y el apetito del público por lo extraño crecía.

“Mi padre era un fantástico trabajador de láminas metálicas y tenía un sentido del humor”, dijo Jerry Swor, su hijo de 17 años, ahora de 77 años, que vive cerca de Arlington, Texas. “Fue durante todos los avistamientos de ovnis. Él hizo este disco, era de alrededor de cuatro pulgadas de grueso en el centro, y más delgado en las orillas. En la parte superior soldó con autógena un condensador y dos encendedores de lámparas fluorescentes a cada lado y tomó una antorcha de acetileno e hizo los rastros de humo detrás de cada uno de los arrancadores, así que se veía como si girara”.

Si él deseaba comenzar un pánico, casi lo consiguió.

El vendedor autos F. G. “Happy” Harston vio el platillo navegador, corrió a donde se estrelló en la cuadra 1500 de Texas Aveneu, ahora tragada por un puente de la interestatal 20.

Eso era un área comercial próspera y estaba cerca del viejo Charity Hospital, ahora ocupado por el departamento del policía.

Un título más pequeño del Times reportó al día siguiente: “Adminículo voló sobre la Texas Avenue. Bromista culpado por dispositivo poco científico”.

Jerry Swor dijo que la cresta de su padre cayó realmente rápido.

“Cuando el estallido lo lanzó y un individuo en la calle corrió y lo tomó, “diablos, eso fue un error”, recuerda Swor. “A la mañana siguiente, había títulos en el periódico, “Ovni cae en Shreveport”, y había un agente del FBI esperándolo en la tienda. A la mañana siguiente el periódico decía, “Culpable confiesa”. Estaba por todas partes del país.

“Él fue un bromista”, dijo Swor sobre su difunto padre. “No fue la primera vez que él hizo una broma. Pero después de ESO ya no hizo más”.

El autor de ovnis Kevin Randle también conoce la broma de Swor, y la ha incluido en dos de sus libros, “Project Moon Dust” y “The Roswell Encyclopedia”.

“Una de las controversias sobre la caída del ovni de Roswell viene de un memo que tenía una nota manuscrita de J. Edgar Hoover”, dice. “Se había pedido al FBI que ayudara en la investigación de los avistamientos de ovnis, platillos voladores o discos voladores en esos días. Hoover, en la nota, escribió, “Yo haría esto pero antes de convenir debemos insistir sobre el acceso total a los discos recuperados. Por ejemplo en el caso La. el ejército lo capturó y no nos ha permitido examinarlo”.

“Randle dijo que lo que hace interesante a la nota de Hoover es la forma en que hace su letra cursiva “La.” que parece “SW”, lo que para algunos investigadores hace que la nota parezca apoyar la caída de Roswell.

Aunque la broma de Swor no fue el único avistamiento en Shreveport ese día.

Varias horas antes, y varias cuadras más lejos, dos jóvenes en motos vieron un disco plateado volar sobre los edificios del centro.

“Pasó justo sobre el Shreveport Times, dijeron Tommy Ayres de 13 años, 264 Stoner Ave., y Guy Hicks, 16 años, Lake, Miss.”, la historia de la portada del periódico decía. “Ambos dijeron que no habría podido ser un avión”.

Ayres describió lo que vio.

“Estábamos viendo el semáforo esperando para que cambiara a verde”, le dijo al Times. “Justo cuando vi una cosa plateada volar en el cielo. Cambió”.

Como los más viejos moradores de Shreveport sabrán, el “Tommy Ayres” que tenía 13 años en 1947 fue el mismo Tom Ayres que se unió a las tropas de paracaidistas del ejército, después comenzó una carrera como agente y productor de talentos musicales, firmando eventualmente a la superestrella musical David Bowie para RCA Records. Ayres murió en Shreveport en el 2000.

Su hijo, Billy Ayres, de Oil City, no sabía de la conexión de su papá con los ovnis, pero no se sorprendió.

“Sí, ése es él”, dijo Ayres, riéndose entre dientes. “No me sorprende del todo. Conoces a papá”.

El mismo 7 de julio de 1947, la historia cuenta que cuatro jóvenes mujeres de la localidad habían formado un “Club de Platillos Voladores” para mantener un ojo avizor para los discos, y que un guardacostas local había fotografiado un platillo. Un geólogo local dijo burlonamente que los avistamientos eran sólo “nuevas palomas mensajeras regresando a casa, al gallinero”.

Una historia nacional colocada a la derecha de la página observaba que el “avión militar buscaba en los cielos sobre los estados de la costa del Pacífico los “misteriosos platillos voladores” que durante 12 días han desconcertado a todo el país”.

Eventualmente, la manía murió, sólo se restablecería en julio de 1952 cuando en más de dos fines de semana consecutivos se detectaron en el radar misteriosos platillos sobre Washington, D. C. El interés regresó en los años 60 y 70 y ha permanecido relativamente constantemente desde entonces, aunque probablemente hoy la gente se centra en Roswell y no en los relatos de los avistamientos que lo precedieron o siguieron.

El español Vicente-Juan Ballester Olmos, director del proyecto FOTOCAT que afirma tener “el banco de datos más grande del mundo de avistamientos ovni de fotografías, películas o vídeos, con 8,300 entradas hasta la fecha”, quiere aprender más sobre los sucesos de julio de 1947 en Shreveport.

“Junto con el investigador americano Barry Greenwood, estoy escribiendo un artículo sobre el primer año de las observaciones ovni, 1947, según sus fotografías”, escribió a The Times.

Él dijo que oyó hablar de la broma de Swor y sabía que era un fraude, pero siente que todavía tiene un lugar en los anales. Espera que alguien tenga una buena foto de él.

Continúe leyendo la historia en el siguiente enlace

http://www.shreveporttimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20070702/NEWS01/707020309

Virga

Virga es la precipitación que se evapora antes de alcanzar la tierra. En este notable foto (tomada por Charles Jackson), puedes ver virga caer de un agujero en una cubierta de nubes altocumulus. ¿Cómo es esto posible? Básicamente, el área de la nube que produce el virga ha perdido su humedad y ya no es visible. Virga ocurre con muchos diversos tipos de nubes, y puede ser bajo la forma de lluvia o nieve. (Su nombre viene de la palabra latina para “rayo”). Puede parecer un cepillo, flama, o cortina, pero rara vez cae del centro de un banco de nubes uniforme como lo ves aquí.

¿Qué produce un virga? Ocurre cuando el aire superficial es seco, haciendo que se evapore la precipitación en medio del aire. Esto significa que el virga es visto más comúnmente en áreas desérticas, tales como al sudoeste de los Estados Unidos. Tiene sentido que el aire sea más seco debajo de una nube que dentro de ella, así la mayoría de la precipitación que cae en este aire más seco se evapora inicialmente, aunque no es siempre visible. Virga puede verse como una precipitación en el radar, dando a los pronosticadores del clima un dolor de cabeza más. Así si el mapa del clima muestra lluvia, y no está lloviendo, sal y mira hacia arriba: ¡si eres realmente afortunado, quizás veas una escena como esta!

http://jedi.hq.usra.edu/archive/epodviewer.php3?oid=47776

Regrésenme mi basura de ovnis

PLEITO ALIEN’ATION OVNI

“REGRÉSENME MI BASURA ESPACIAL”

Por JAMES FANELLI

Aquí está un pleito espacial que la NASA podría encontrar interesante.

Un experto en ovnis internacionalmente conocido está demandando para conseguir que una mujer de Staten Island le regrese sus X-files, por los que la mujer codiciosamente le pide un rescate de $100.000.

El autor y columnista de lo paranormal Antonio Hunneus afirma que Esther Carroll renunció a un trato inicial para venderle 160 cajas de su investigación extraterrestre y las fotos de ovnis por $6.000, según un pleito iniciado el 5 de junio en el Tribunal Supremo de Staten Island.

“Quiero que me regresen mis cosas”, contó el investigador intergaláctico a The Post desde su casa en Fairfax, Virginia.

“Todas son pertenencias personales y materiales de investigación. Ella ya recuperó quince veces su inversión”.

Carroll adquirió los materiales después de que Huneeus no pudo pagar su cuenta en el Brooklyn Storage Mart, en donde él había estado almacenando los artículos por dos años.

El hijo de Carroll hizo una oferta de $275 por las cajas cuando el almacén los remató el 17 de mayo.

El pleito dice que Carroll acordó entregar los archivos – que van de documentos desclasificados a una foto de la senadora Hillary Rodham Clinton cargando un bebé E.T. – por $6.000.

Hunneus envió a Carroll $4.000, y dijo que le pagaría los otros $2.000 una vez que él examinara sus pertenencias, dicen los abogados.

Pero después del primer pago, ella llamó para cancelar el trato y subió el precio que pedía a una cifra astronómica de $100,000, dijo Hunneus.

Carroll, de 65 años, que vive de la Seguridad Social en un parque para trailers cerca de Goethals Bridge, dijo a The Post que ella acordó vender a Huneeus solamente una pintura de aceite, siete libros de primera edición, y ropas de su compartimiento en el almacenaje.

“Seré honesto contigo: Voy por el dinero”, dijo Carroll, que tiene los $4.000 que Huneeus le dio. “No sé sobre el tema de los ovnis, ni quiero esa basura”.

Huneeus lo sabe. El periodista nacido en Chile dijo que él tuvo una vez un encuentro cercano en los Andes cuando él vio luces destellando en el cielo.

“Creo que hay vida extraterrestre en el universo”, dijo.

Carroll cree que Huneeus tiene que rascar bastante para cubrir el precio de venta de $100.000, y transmitió este mensaje para él: “Darme tu dinero, tomar tu basura, y vete a pelear por el gobierno de los ovnis”.

http://www.nypost.com/seven/07012007/news/regionalnews/ufo_alienation_suit_regionalnews_james_fanelli.htm

Capturan en video el movimiento de los electrones

Investigadores capturan el movimiento de un solo electrón en vídeo

Usando pulsos de sonido de alta intensidad, dos físicos de la Universidad Brown han tenido éxito en captar una película que muestra el movimiento de un solo electrón. Humphrey Maris, profesor de física en la Universidad Brown, y Wei Guo, estudiante de doctorado en Brown, pudieron filmar el electrón pues se movía a través de un recipiente con helio superfluído.

PROVIDENCE, R.I. [Brown University] – Observar el movimiento de un electrón -una partícula elemental con una masa que es la mil millonésima de mil millonésima de mil millonésima de un gramo- se ha considerado imposible. Así que cuando dos físicos de la Universidad Brown mostraron películas de electrones que se movían a través de helio líquido en el International Symposium on Quantum Fluids and Solids del 2006, levantaron algunas cejas.

Las imágenes, que fueron publicadas en línea el 31 de mayo de 2007, en el Journal of Low Temperature Physics, mostraban puntos de luz que bajaban por la pantalla -algunos en líneas rectas, algunos que seguía una trayectoria ondulante. No es The Matrix. No obstante, el hecho de que pueden ser vistos es asombroso.

“Nos asombramos cuando vimos un electrón moverse a través de la pantalla”, dijo Humphrey Maris, profesor de física en la Universidad Brown. “Una vez que tuvimos la idea, llevarla a cabo fue asombrosamente fácil”.

Maris y Wei Guo, estudiante de doctorado, usaron las burbujas que se forman alrededor de los electrones en helio líquido subenfriado. Usando ondas acústicas para ampliar las burbujas y un estroboscopio coordinado para iluminarlos, Guo pudo capturar sus movimientos en una cámara de vídeo casera.

Un electrón libre rechaza los átomos que lo rodean, creando un espacio pequeño, o una burbuja, alrededor de sí mismo. En líquidos convencionales, la burbuja se contrae a nada debido a que la tensión superficial del líquido trabaja contra la fuerza repulsiva. El helio superfluído tiene una tensión superficial muy pequeña, así que la burbuja puede llegar a ser mucho más grande. Las dos fuerzas de oposición se equilibran cuando el diámetro de la burbuja es cerca de 40 angstroms -aún muy pequeñas para poder verlas.

Los investigadores utilizaron un transductor plano – básicamente, un altavoz que produce ondas acústicas planas, no enfocadas – para bombardear todo el volumen de helio líquido con el sonido. Cuando cada onda alcanza una burbuja de electrón, alternativamente aumenta y disminuye la presión circundante. Bajo presión negativa, las burbujas aumentan a cerca de ocho micrones, el tamaño de una mota pequeña de polvo, entonces se contraen de nuevo cuando los alcanza la siguiente onda de alta presión. Una luz del estroboscopio, sincronizada con el sonido, iluminó las burbujas sin recalentar el recipiente.

Usando una videocámara en “super night mode”, Guo y Maris pudieron registrar aproximadamente 2,000 fotones que estiman fueron dispersados por las burbujas ampliadas, produciendo una serie de imágenes de burbujas-electrón en cada cuadro de la videocinta.

“Los resultados son muy originales y realmente espectaculares”, dijo Sébastien Balibar, director de investigaciones en física de l’ Ecole Normale Supérieure en París, “imágenes de vórtices solos del tamaño atómico, con una onda acústica, es un logro asombroso”.

Para estar seguros que veían burbujas de electrones y no sólo polvo atrapado, los investigadores aumentaron gradualmente la energía del transductor. No detectaron ningún punto de luz a baja potencia y luego de un aumento rápido en la apariencia de las burbujas a un voltaje particular, justo como predecían sus cálculos. Las partículas de polvo no exhibirían ningún umbral como ese.

Los investigadores habían planeado introducir corrientes de electrones en el recipiente de una fuente radiactiva, pero habían encontrado que incluso sin una fuente, se podía ver el movimiento de un número de electrones a través del recipiente. La mayoría viajaban en una línea bastante recta que los alejaba del transductor, que produce un flujo de calor a través del líquido.

Algunos pocos electrones, sin embargo, siguieron una trayectoria ondulante bastante distinta. Maris y Guo suponen que esos electrones están siguiendo las líneas de los vórtices del superfluído -un fenómeno relacionado con un tornado en el cual el líquido gira a alta velocidad alrededor de una línea. “El vórtice es como una pieza de cuerda que corre a través del líquido”, dijo Maris. “El electrón burbuja es atraído a la base del vórtice y se une a el. Es como si se deslizara abajo de esta cuerda que fluye a través del líquido”. Siguiendo la trayectoria que toma el electrón mientras se resbala a lo largo del vórtice, los investigadores podían observar las líneas del vórtice por primera vez. “La gente nunca pensó que sería posible visualizar las líneas del vórtice”, dijo Guo, “pero entonces, casi por accidente, las vimos”.

http://www.brown.edu/Administration/News_Bureau/2006-07/06-174.html