Del enigma de los invasores de cuerpos a los implantes extraterrestres: Morgellons

Los doctores están desconcertados por la extraña infección que ha aparecido al sur de Texas

Deborah Knapp

Si las enfermedades como la gripe aviar y el sida te asustan, espera que oigas cuál es la siguiente. Los doctores están intentando descubrir qué está causando una extraña y misteriosa infección que apareció al sur de Texas.

La enfermedad de Morgellons aún no se sabe que mate, pero si te contagiaras, desearías estar muerto, pues los síntomas son horribles.

“Esta gente tendrá como granos de sudor pero negros, negros y bituminosos”, dijo Ginger Savely, una enfermera de Austin que trata la mayoría de estos pacientes.

Los pacientes tienen lesiones que nunca curan.

“Algunas veces como motas negras que salen de las lesiones y otras pequeñas fibras”, dijo Stephanie Bailey, enferma de Morgellons.

Los pacientes dicen que no es el peor síntoma -las extrañas fibras estallan fuera de tu piel en diversos colores.

“Él fue atacado y las fibras salían de sus manos y dedos, blancas, negras y a veces rojas. Muy, muy doloroso”, dijo Lisa Wilson, cuyo hijo Travis tenía la enfermedad de Morgellon.

Mientras está ocurriendo todo esto, se siente como si insectos se estuvieran arrastrando debajo de tu piel. Hasta ahora se han divulgado más de 100 casos de enfermedad de Morgellons en el sur de Texas.

“Realmente tiene todos los tintes de una película de horror”, dijo Savely.

Mientras que Savely ve esto como enfermedad legítima, hay muchos doctores que rechazan simplemente reconocer su existencia; debido a los extraños síntomas se diagnostica que los pacientes tienen sólo una ilusión.

“Créeme, si acabara de ver a uno de estos pacientes en mi oficina, yo también pensaría que están locos”, dijo Savely. “Pero después de que has oído la historia de más de 100 (pacientes) y ellos están –hasta e último detalle- diciendo exactamente la misma cosa, eso llega a ser absolutamente impresionante”.

Travis Wilson desarrolló Morgellons apenas hace un año. Él llamó a su madre para que viera una fibra que salía de una lesión.

“Parecía un pedazo de espagueti que colgaba hacia fuera de alrededor de un cuarto a un octavo de pulgada de largo y estaba pegado a su pecho”, dijo Lisa Wilson. “Intenté tirar de ella tanto como pude pero no podía sacarla”.

Los Wilson gastaron el año pasado $14.000, además del seguro, en doctores y medicinas.

“La mayor parte son antibióticos. Él consumía Tamadone para el dolor. Viltricide, éste era un antiparásitos. Esto era para intentar proteger su piel debido a todas las lesiones”, dijo Lisa.

Sin embargo, nada funcionó, y Travis, de 23 años, no podía soportarlo más.

“Sabía que él iba a suicidarse, y no había nada que pudiera hacer para evitarlo”, dijo Lisa Wilson.

Hace apenas dos semanas, Travis se suicidó.

Stephanie Bailey desarrolló sus lesiones hace cuatro años y medio.

“Las lesiones salen, y entonces aparecen estas cosas borrosas como esporas”, dijo ella.

Ella también tiene una sensación de que algo se arrastra.

“Sólo quieres salir de ti”, dijo Bailey.

Ella no tiene ninguna idea de qué causó la enfermedad, y nada lo ha aclarado.

“(Los doctores) me dijeron que era yo la que me lo estaba haciendo, que estaba loca. Así que básicamente dejé de ir con los doctores porque estaba asustada porque iban a encerrarme”, dijo Bailey.

Harriett Bishop ha luchado contra el Morgellons durante 12 años. Después de un año de antibióticos, sus manos casi se han quedado vacías. De día, la visitamos y ella tenía solamente una lesión y ella extrajo esta fibra de ella.

“Deseas sacar estas cosas hacia fuera para aliviar el dolor, y eso es porqué tiras y entonces puedes ver las fibras allí, y los tentáculos están allí, y hay millones de ellos”, dijo Bishop.

Hasta ahora, los patólogos no pudieron encontrar ninguna infección en las fibras extraídas de sus lesiones.

“Algo físico está sucediendo claramente aquí”, dijo el Dr. Randy Wymore, un investigador del Morgellons Research Foundation en el Centro de Ciencias de la salud en la Universidad Estatal de Oklahoma.

Wymore examina las fibras, tapajuntas y otras muestras de los pacientes de Morgellon para intentar encontrar la causa de la enfermedad.

“Estas fibras no parecen fibras ambientales comunes”, dijo.

La meta en OSU es descubrir científicamente lo que está pasando. Hasta entonces, los pacientes y los doctores luchan contra esta infección misteriosa y extraña. Hasta el momento, el único tratamiento que ha demostrado un cierto éxito es un antibiótico.

“Suena un poco como un parásito, como una infección de hongos, como una infección bacteriana, pero no cae absolutamente en los criterios de ningún patógeno conocido”, dijo Savely.

Nadie sabe cómo se contrae el Morgellons, pero no aparece ser contagioso. Los estados con el número más alto de casos son Texas, California y la Florida.

La única conexión encontrada hasta ahora es que más de la mitad de los pacientes de Morgellons también se les ha diagnosticado la enfermedad de Lyme.

http://www.mysanantonio.com/news/metro/stories/MYSA051106.morgellans.KENS.32030524.html

La noticia no es una broma. En efecto existe una organización dedicada a estudiar estos casos: http://www.morgellons.org/aboutus.html

En esta página se pueden ver docenas de fotografías: http://www.morgellonsusa.com/

En la Wikipedia se puede encontrar más información: http://en.wikipedia.org/wiki/Morgellons , http://www.answers.com/topic/morgellons#Mentioned_In

Lo más probable es que se trate de una enfermedad mental, pero ya veremos más adelante cómo se desenvuelve el asunto.

¿Cuál es su opinión? Deje algún comentario.

EL REGIMIENTO "ABDUCIDO" POR UNA NUBE (Primera parte)

EL REGIMIENTO DE NORFOLK

“El almirantazgo preparará para febrero una expedición naval con el objeto de bombardear y tomar la península de Gallípoli, con Constantinopla como meta final”.

Con estas palabras de Winston Churchill, que en ese 1915 era el Primer Lord del Almirantazgo, se iniciaba la desastrosa Campaña de los Dardanelos.

Churchill tenía poca consideración por la eficacia militar de los turcos, pues sus baterías ocupaban posiciones muy visibles y expuestas, y estaban equipadas con armas muy anticuadas. Las defensas intermedias y las interiores consistían en cañones emplazados a lo largo de las costas de Gallípoli y de Asia Menor, reforzadas por baterías móviles que sólo podían causar daños a barcos ligeramente blindados. Los estrechos habían sido minados desde el principio de la guerra.

LOS PREPARATIVOS DE GUERRA

La campaña se encomendó al almirante inglés Carden, quien planeó que la flota silenciara los cañones para permitir que los dragaminas limpiaran los estrechos. Sin embargo, Carden no gozaba de buena salud por lo que fue reemplazado por el contralmirante Robeck.

Se solicitó el apoyo del ejército y se envió al teniente general Birdwood, quien a la sazón mandaba las tropas australiano-neozelandesas o ANZACs (Australian and New Zeland Army Corps) para informar de la situación de los Dardanelos. Se nombró al general Sir Ian Hamilton como Comandante en Jefe de lo que se llamó Fuerza Expedicionaria del Mediterráneo y que constaba, en aquel momento, de unos 70,000 hombres (franceses, británicos y de los Dominios: Australia y Nueva Zelanda).

Hamilton partió el 13 de marzo después de haberse informado superficialmente sobre la zona de operaciones y sobre los turcos. Llegó justo a tiempo para asistir al desastre del 18 de marzo: de un total de 9 acorazados, Robeck perdió 6 (3 fueron hundidos y otros 3 puestos fuera de combate).

Lo que sucedió después fue el resultado directo del modo irreflexivo como los británicos se lanzaron a una difícil operación anfibia. No se había hecho cálculo alguno para saber si se disponía de los recursos que la empresa requería. Hankey escribió: “Hasta el momento no se ha intentado calcular qué fuerzas se requieren. Nos hemos limitado a decir cuántas tropas hay disponibles y que éstas deben ser suficientes”.

Además, el mando estaba dividido: Maxwell mandaba en Egipto, Hamilton tenía el Ejército y Robeck los barcos. La organización era inexistente y las órdenes eran confusas.

El plan de Hamilton para desembarcar en Gallípoli era fantástico y audaz. La 29ª División desembarcaría en cinco pequeñas playas del extremo meridional de la península; los anzacs, más al norte, en la costa occidental, inmediatamente más allá del saliente promontorio de Gapa Tepe, y luego avanzarían tierra adentro hacia la cumbre del Mal Tepe, atalaya de los estrechos. Se fingirían desembarcos en Bulair, en el istmo de la península, para despistar al enemigo, y los franceses harían lo mismo en Besika, frente a la isla de Ténedas. Los franceses también desembarcarían por poco tiempo en Kum Kale, para proteger el desembarco de la 29ª División.

A la defensa de los Dardanelos se encontraba el general alemán Liman von Sanders. Su tarea consistía en defender unos 240 Km de costa con una fuerza total de 84,000 hombres, pero con sólo una fuerza efectiva de 62,000 combatientes. Su ejército carecía de aviación y andaba muy escaso de artillería y equipos.

EL DESASTRE

Tres de los desembarcos británicos en Hellos no encontraron prácticamente oposición. El cuarto tropezó con alguna resistencia, mientras que el quinto, en Sedd-el-Bahr, acabó en catástrofe: fueron acribillados mientras chapoteaban en el agua o seguían sentados en los botes de desembarco.

Los Anzacs desembarcaron en lo que se llamó Anzac Cove (Ensenada de los anzac), un kilómetro y medio al norte de la posición prevista, con cierto desorden, y se encontraron con cantiles y precipicios cubiertos de maleza. Las unidades se entremezclaron y, a media mañana, los turcos habían empezado a contraatacar al mando del coronel Mustafá Kemal Bey, también conocido como Atatürk. Al atardecer los Anzacs habían sido rechazados sufriendo considerables bajas. Birdwood aconsejó la evacuación, mientras que Hamilton ordenó resistir.

El fracaso de la operación (más de 36,000 bajas, 27,000 de ellas por muerte, de un total de 70,000) produjo como consecuencia la destitución de Churchill. Pasarían muchos años antes de que su reputación se viera libre de la sombra de Gallípoli.

El nuevo gobierno decidió apoyar a Hamilton y le mandó nuevas tropas. La batalla continuó hasta julio. Un cabo inglés escribió: “El campo de batalla tomó el aspecto de una fosa común y olía como una cloaca. Hay infinidad de moscas y muchos de nuestros hombres tienen disentería”.

Se preparó un plan para tomar las alturas de Sari Bair. Los Anzacs, con refuerzos británicos e indios, atacarían desde su posición hacia el Norte y subirían por las abruptas y enmarañadas laderas hasta Sri Bair; la ofensiva se desencadenaría por la noche.

Al amanecer del 6 de agosto un nuevo cuerpo del ejército desembarcó en la Bahía Suvla, que según el mando inglés estaba poco defendida, pero no hubo coordinación alguna entre el general Stopford y Birdwood, ni antes ni en el curso de la acción. Hamilton permaneció en su cuartel general en el Queen Elizabeth durante los días cruciales. La marcha fue caótica, pero en la madrugada del 7 los neocelandeses estaban a punto de conquistar tan importante cima. El desembarco en Suvla, aunque encontró la resistencia de algunas pequeñas unidades, fue un éxito. Pero los turcos contraatacaron. En Suvla, el IX Cuerpo no pudo desprenderse de la playa y en Sari Bair al amanecer del 10 de agosto se lanzó un ataque desesperado que barrió a los aliados de las posiciones que habían conquistado.

Después del fracaso del 10 de agosto, con unas tropas cansadas, Hamilton lanzó un último ataque en Suvla, que fue, numéricamente, la mayor batalla de la campaña. Los frentes de Gallípoli se establecieron en una guerra de trincheras. “Desde allí acechaban los francotiradores, con la cara pintada de verde y tan bien escondidos que resultaba casi imposible descubrirlos”.

En octubre Hamilton fue depuesto. Su sucesor, Sir Charles Monro, recomendó la evacuación, la cual se realizó los días 19 y 20 de diciembre.

Se dice que la campaña de los Dardanelos fue la peor planeada de la Primera Guerra Mundial.

EL 5° REGIMIENTO DE NORFOLK

La historia del regimiento británico “desaparecido” o “abducido” por naves extraterrestres en forma de nubes durante la batalla de los Dardanelos es mencionada por varios autores: Brad Steiger; Oscar Otto Binder; John A. Keel; Jacques Valle; Paul Hewit, etcétera.

Keel dice que: “El 4° (y no el 5°) Regimiento de Norfolk marchó hacia una peculiar nube café posada sobre el terreno. La nube rosada por su parte superior, junto con un grupo de nubes similares ¡viajaba contra el viento! ¡El regimiento desapareció –800 hombres perdidos o raptados- de la faz de la Tierra!”.

Otros autores dicen que sólo fueron 250 hombres. Todos están de acuerdo en que el hecho fue presenciado por 22 testigos de la sección número 3 de la 1ª Compañía Neocelandesa.

Charles Berlitz dice que ninguno de los 22 hombres hicieron declaraciones y que la historia proviene de un ex-soldado zapador, F. Reichart, que fue confirmada por otros dos.

El relato fue tomado de un artículo que apareció originalmente en la revista ufológica neocelandesa Spaceview:

“Gallípoli, 28 de agosto de 1915”.

“Lo que sigue es el relato de un extraño incidente sucedido… por la mañana durante los últimos y más enconados días de combate, y que tuvo lugar en la Colina 60 de la Bahía de Suvla, en poder de los ANZAC”.

“Se había levantado el día muy claro, como correspondía a un hermoso día del Mediterráneo, sin nubes a la vista, exceptuando únicamente seis o siete en forma de panes que aparecían en lo alto, sobre la Colina 60. Se advirtió que, a pesar de que soplaba un viento de seis o siete kilómetros por hora, aquellas nubes no se movían ni cambiaban de forma. Desde nuestra posición, situada a una altura de unos 150 metros y sobrepasando más o menos en 90 la elevación de la Colina 60, podíamos distinguir otra nube idéntica, pero muy baja, que parecía arrastrarse por el suelo. Podría medir 250 metros de longitud por unos 60 de anchura y altura”.

“Cerca de la zona donde se combatía, la nube apareció extrañamente densa, casi sólida a la vista, reflejando cegadoramente la luz del Sol. Se hallaba situada a unas 14 o 18 cadenas del campo de batalla en poder de los británicos. Todo cuanto antecede fue observado por 22 hombres de la sección número 3 de la 1ª Compañía de campaña neozelandesa, en la que yo me encontraba, desde nuestras trincheras del Espolón del Rododendro, aproximadamente a 2,500 metros al Suroeste de la nube posada en el suelo. Desde nuestro ventajoso observatorio dominábamos la Colina 60 en unos 90 metros. Como se comprobó después, la extraña nube se hallaba tendida a lo largo de un torrente seco o camino profundo (Kaiajik Dere), y veíamos perfectamente los lados y los extremos de la nube, que, como digo, descansaba en el suelo. Su color era gris claro, como el de las otras nubes”.

“Unos centenares de hombres del 5° Regimiento de Norfolk escalaban el lecho seco del torrente, que les llevaba hacia la Colina 60, entonces cubierta en parte por la extraña nube. Fueron penetrando en ella sin vacilar…, pero ninguno de ellos volvió a salir por el otro lado ni pudo jamás llegar a tomar posiciones para disputar la dichosa Colina 60”.

“Cuando hubo penetrado el último de los hombres, la nube se levantó como una niebla cualquiera, pero conservando su forma. Alcanzó la altura de las demás. Al contemplarlas de nuevo parecían “guisantes en su vaina”, pues eran todas iguales. Durante todo este tiempo, el grupo de nubes permaneció inmóvil en el mismo lugar del cielo, pero en cuanto la nube aislada del suelo se elevó hasta su nivel, se alejaron todas hacia el norte, es decir, hacia Tracia (Bulgaria). En cuestión de unos tres cuartos de hora, habían desaparecido de nuestra vista”.

“El regimiento en cuestión se considera “desaparecido” o “exterminado” y cuando Turquía se rindió, en 1918, la primera cosa que Inglaterra exigió a Turquía fue la devolución de este Regimiento. Turquí contestó que no lo había capturado ni había establecido contacto con él, pues ni siquiera sabía que existiese. En la guerra de 1914-1918, un Regimiento británico podía comprender desde 800 a 4,000 hombres. Los que presenciaron este incidente aseguran que Turquía no capturó a este regimiento, ni estableció contacto con él”.

“Nosotros, los abajo firmantes, aunque mucho tiempo después de lo sucedido, o sea, en el 50° aniversario del desembarco de los ANZACs, declaramos que el incidente antes descrito es cierto de la primera a la última palabra”.

“Firmado por los testigos:

4/165 zapador F. Reichart

Matata, bahía de Plenty.

13/416 zapador, R. Newnes

157 King St., Cambridge.

J. L. Newman

73 Freyberg St.,

Otumoctai, Tauranga

Entraron en una nube y desaparecieron.

Sir Ian Hamilton a su llegada a Gallípoli. Al fondo la Bahía de Suvla.

Desembarco en Playa W.

Desembarco del 15 de abril.

Tres fotos del desembarco en Anzac Cove.

Desembarco de los británicos en Suvla Bay.

El HMS Agamemnon en Playa W el 25 de abril.

El HMS Implacable en Playa X. Este barco y el HMS Agamemnon serían hundidos antes de terminar la batalla de Gallípoli.

Playa V en el río Clyde.

Playa Y al sur de Cape Helles.

Esta era la situación real en Gallipoli: una guerra de trincheras de la que muy pocos pudieron escapar.

Los soldados vivían dentro de las trincheras.

Los pocos metros que lograban avanzar en una jornada, eran perdidos a la siguiente.

Las trincheras se extendían por todo el territorio.

En ambos bandos había tiradores agazapados que resultaban altamente mortales.

Diversos aspectos de la guerra de trincheras.

Foto de un soldado turco camuflageado capturado por los Anzacs.

Continuará…


Gammage B., The broken years. Australian soldiers in the Great World War, Penguin Books, London, 1978.

Beans C. E. W., Official history of Australian in the war of 1914-18. Vol II (The story of Anzacs).

Steiger Brad, Stranger from the skies, Award Books, New York, 1966.

Binder Otto Oscar, Flying saucers are watching us, Tower Books, New York, 1968.

Keel A. John, Our haunted planet, Fawcett, New York, 1970.

Valle Jacques, Pasaporte a Magonia, Plaza & Janes, S.A., Barcelona, 1976.

Hewitt Paul, OVNI: Amenaza de guerra espacial, López Crespo Editor, Buenos Aires, 1977.

Berlitz Charles, Without a trace, Doubleday, New York, 1977.

Spaceview, No. 45, Henderson (or North Island) Branch, New Zeland, sept-oct, 1965.

Berlitz apunta que eran 6 u 8 (nota de LRN).

Berlitz dice que era de 4 o 5 millas por hora, es decir, 6.5 a 8 kilómetros por hora (nota de LRN).

Hewitt dice que eran 100 metros y Berlitz que 500 pies, o 152.5 metros (nota de LRN)

Los datos de Berlitz son los mismos que los de Valle, pero Hewitt dice que era de 200 metros de longitud (nota de LRN).

El uso de distintas unidades de medición, especialmente las del métrico decimal, resulta sospechoso para quienes están acostumbrados a utilizar unidades de medida inglesas.

Keel, Hewitt y Berlitz dicen que era rojiza (nota de LRN).

La marcha de varios centenares de soldados en la condición que se describe es prácticamente imposible ya que, recordemos que en ese momento y lugar se libraba una batalla desde las trincheras. Cualquiera que asomara la cabeza la podía perder; mucho menos podrían marchar por la colina dando un blanco perfecto.

Curioso que los zapadores digan que su declaración la hacen en el 50 aniversario del suceso, cuando se quiso presentar la carta como redactada poco después del mismo, vean que la fecha de redacciones del 28 de agosto de 1915.

El santo Cristo del espárrago

Jesús del espárrago

Por Ben Spencer

Un jardinero que desenterró una planta dice haber tenido la sorpresa de su vida cuando vio a Jesucristo detrás de él.

Martin Gregory, de 52 años, afirma que tropezó con la imagen divina cuando desarraigó una planta de espárragos, de 10 años, que parecía que se estaba muriendo.

El profesor particular de Bexley, Kent, dijo: “Saqué la planta y la puse al lado pero, cuando la miré otra vez, pude ver una cara que me miraba fijamente.

“Podía ver los ojos, la nariz e incluso una corona de espinas que habían sido formados por las raíces de la planta.

“Mi vecino dijo que se parecía a Jesús”.

Martin niega ser una mano en el trabajo del señor -y afirma que originalmente no se le ocurrió a él que la planta se parecía a Cristo.

Agregó: “No se me ocurrió a mí al principio porque no soy religioso, pero luego pensé que realmente se parecía a Jesús.

“Se parecía tanto su cara, que me cortó la respiración”.

Martin cuenta que la imagen parecida a Cristo se formó por los guijarros en la maceta de la planta que presionaron las raíces y causaron las llamativas muescas.

Y, a pesar de no ser supersticioso, el profesor dijo que él no podía tirar la planta en el montón de composta y había decidido preservar el signo divino.

Dijo: “No me ha hecho religioso pero podría ser algo sobrenatural ligado a las ruinas de la abadía de enfrente.

“No sabemos que hay en la tierra”.

http://www.dailyrecord.co.uk/news/tm_objectid=17061544&method=full&siteid=66633&headline=it-s-jesus-of-asparagus-name_page.html

Vegetación divina en el jardín de un profesor particular

Por Samantha Payne

Un jardinero tuvo una revelación cuando desenterró su planta de espárragos y vio la cara de Jesús.

Martin Gregory gozaba de su mañana de domingo cultivando su huerto, cuando notó algo absolutamente raro en una de sus plantas de espárrago, que había desenterrado de un bote.

Cuando el hombre de 52 años puso la planta de 30 pulgadas en la hierba, el sol iluminó las raíces y le reveló la cara de Jesús.

El profesor particular dijo: “¡Pensé qué gracioso! Es la cara de Jesús.

“Es la cosa más extraña que he visto.

“Las raíces son fantásticas. Puedes ver realmente una corona de espinas alrededor de su cabeza, sus ojos y la nariz.

“He oído hablar la cara de la madre Teresa que apareció en un panecillo, pero pienso que esto es mucho mejor”.

El Sr. Gregory, residente de Belvedere quitó la planta de su pote, que había estado en el jardín durante 10 años, porque pensó que se estaba muriendo.

Él cree que la imagen parecida a Cristo fue causada por las raíces que presionaron contra las piedras en la maceta de la planta y formaron las inusuales muescas.

Agregó: “Parecía tanto a su cara que me cortó la respiración.

“No me ha hecho religioso. Pero podría ser algo sobrenatural ligado a las ruinas de la abadía de enfrente.

“No sabemos que hay en la tierra”.

El padre David Sherratt, de la iglesia de San Miguel y todos los ángeles, Abbey Wood Road, Abbey Wood, dijo: “A menudo he oído hablar de gente que veía cosas. Dios puede querer que el Sr. Gregory interprete lo que él vio en la planta como una señal”.

APARICIONES DE JESÚS

1978: Maria Rubio hizo una tortilla quemada, que se parecía a la cara de Jesucristo. 8.000 peregrinos curiosos peregrinaron a su casa, en New México, para ver el icono sagrado.

1981: Cristo aparece crucificado en una puerta de garage en California, causado por las reflexiones a partir de dos luces de la calle que se habían combinado con las sombras de un arbusto, y de un signo de venta inmobiliaria.

1987: Jesús aparece en la chimenea de un callejón de un boliche suburbano en Chicago. La imagen de cuatro pies se forma del metal oxidado.

1989: Millares se reunieron en un hogar en el condado del nordeste de Harris, Tejas, para ver la cubierta de linóleo de una mesa que reflejaba la imagen de Jesús.

1991: Jesús apareció en las noticias nacionales como la pieza central de un anuncio de Pizza Hut, en Atlanta. La imagen de la cara de Jesús fue encontrada entre los filamentos de espagueti que colgaban de un tenedor.

http://www.newsshopper.co.uk/news/newsbexley/display.var.754541.0.divine_vegetation_in_tutors_garden.php

¡HE DESCUBIERTO Z! Final

DUDA

Durante cientos de años se han registrado en todo el mundo reportes de lluvias rojizas, que algunos identifican con la sangre. Hoy sabemos que las tormentas de polvo son abundantes productoras de residuos aéreos. No es insólito que Europa reciba lluvias de polvo procedentes del Sahara. El 28 de enero de 1983, por ejemplo, llovió “sangre” sobre Austria. Los meteorólogos de la central de observación de Viena encontraron que se trataba de arena del Sahara llevada al Atlántico Oriental por un anticiclón, de donde, como nube de polvo gigantesca, se trasladó por un ciclón de las Azores hacia Europa Central. En marzo de 1901, un volumen de polvo del Sahara, calculado en dos millones de toneladas, cayó sobre el norte de África y el sur de Europa. Dos años más tarde, en febrero de 1903, el caído sobre Gran Bretaña se calculó que ascendía a diez millones de toneladas. En muchas ocasiones el polvo sahariano ha caído en forma de lluvia de barro o nieve rojiza sobre gran parte del sudoeste de Europa.

En América ocurre un fenómeno similar. Durante las sequías que padeció América del Norte en la década de los treinta, el viento levantó una vez diez millones de toneladas de polvo en el corazón del continente. En ocasiones fuertes vientos arrastran el polvo en dirección Este, unos 2,900 kilómetros hasta los cielos nubosos de la costa Atlántica.

Australia también aporta casos de este fenómeno. El 14 de noviembre de 1902 llovió barro en tasmania. El fenómeno se atribuyó a los torbellinos australianos. El rojo polvo volvió a caer ahí en febrero del año siguiente, a un promedio de cincuenta toneladas por milla cuadrada. El material, según se dijo, parecía indistintamente polvo de ladrillo vivamente coloreado, café claro o chocolate, muy suave al tacto y ligeramente iridiscente y gris; era también color de orín, simplemente rojo, amarillento, café o teñido de rozado.

Lluvias verdes, azules, negras y amarillas han también caído a la tierra, pero todas ellas tienen una explicación satisfactoria: por lo regular se debe a la presencia de microorganimos que imparten diversos colores a las aguas. En otra ocasión les dedicaremos un artículo más extenso.

Pero Fort no se preocupó de la Sociedad Forteana, él tenía otras cosas qué hacer. Estaba ocupado con su siguiente libro, Wild Talents (Talentos salvajes), que le habían encargado otra vez Kendall y Sussman. Lo termina en 1932. El libro trata de las capacidades ocultas o psíquicas de los seres humanos. Cansado y muy débil es internado en el Royal Hospital del Bronx, en donde muere el 3 de mayo de 1932, a la edad de 58 años. Incluso hasta sus últimas horas siguió tomando notas. La nota postrera decía: “Dificultad al afeitarme. Lugares desolados ante mí”.

Talentos salvajes se publicaría pocas semanas después del deceso. Su herencia fueron los cuatro libros que publicó y más de 60,000 fichas de anomalías extraídas de revistas científicas.

Ese mismo año, muerto su héroe, Thayer se mudó a Hollywood para trabajar como guionista de películas. No le fue muy bien. Hacia 1936 le escribe a Dreiser que quiere comenzar a publicar las notas de Fort en una revista de la sociedad. La Fortean Society Magazine comienza a publicarse 1937, pero Dreiser se retira y ese año sólo se publican dos números. La tercera edición aparecería hasta 1940. El siguiente año se publicarían las obras completas de Charles Fort.

En la edición de enero de 1942, Thayer acusó al presidente Roosvelt de estar coludido con Japón. Woollcott renuncia a la sociedad por este incidente y pronto lo seguirían casi todos. Sólo se quedaría Wilson. Para sustituirlos, Thayer aceptó entre sus filas a BJS Cahill, quien diseñó el “Butterfly Map” del mundo, Iktomi, un nativo americano; Alfred Korzybski, autor de la Semántica General; Henry Clifford Stuart, economista excéntrico, Alfred Drayson, la feminista Caresse Crosby, el escritor Abraham Merritt y al príncipe hindú Kanhayalal Gauba. Todos ellos formaban la “Universidad Forteana”. Además cambió el nombre de la revista: Doubt (Duda). Esta revista fue durante casi 20 años el órgano informativo de la Sociedad Forteana. Se dejó de publicar en 1959 después de 61 números.

El motor de la sociedad forteana era Thayer quien, al igual que su ídolo, tenía ideas extravagantes. Decía que la defensa civil era un fraude, que los detectores de mentiras eran broma y las tonsilectomías causaban poliomielitis. Para él la vacuna de Salk era una “pócima repugnante”. Ambas guerras mundiales eran meros fraudes, una conspiración entre los aliados y el eje. La energía atómica era broma, porque no existían los átomos. El Sputnik era una falsificación. Los ovnis eran un invento de los militares para elevar el presupuesto de la defensa. Los periódicos imprimían solamente mentiras. Las licencias de matrimonio deberían ser suprimidas: “Exigir un permiso para las relaciones sexuales hace del estado un proxeneta”. La religión es un timo. No hay oro en Fort Knox. La vacunación y la fluoración causan enfermedad. El transporte aéreo debe ser suprimido -es inseguro, y nadie hace nada de mérito con el tiempo ahorrado. Y toda la investigación y expediciones científicas son fraudes desvergonzados para robar el dinero de los contribuyentes.

Escribió una novela sobre la vida de Mona Lisa, de 46,000 páginas, de las cuales sólo se publicaron los tres primeros volúmenes (de 21 proyectados), con el título Mona Lisa Primera parte: El príncipe de Taranto. Pero como es obvio no tuvo ningún éxito comercial.

En Doubt se dieron a conocer varios de los que posteriormente se convertirían en la crema y nata de la magufería americana. Eric Frank Russell, autor de Great World Mysteries (1957); Vincent Gaddis, inventor del mito del triángulo de las Bermudas; e Ivan Sanderson, quien impulsaría la criptozoología.

Los Forteanos quedaron sin una sociedad hasta 1965, cuando Ron y Paul Willis comenzaron la International Fortean Organization (INFO), aún floreciente en Baltimore bajo su presidente actual, Phyllis Benjamin. Estos nuevos forteanos editan la revista INFO Journal (Revista de Informaciones Forteanas), que se sigue editando en la actualidad. Año con año se reúnen en su conferencia anual FortFest, a donde invitan a los magufos de moda: John Mack, Richard Hoagland, Bud Hopkins

Fort hizo escuela. Se han editaron varias revistas con temas netamente forteanos, tales como The Fortean Society Magazine, Doubt, Info, Pursuit, órgano de la Society for the Investigation of the Unexplained (Sociedad para la Investigación de lo Inexplicado, SITU), Fortean Studies, The Anomalist y, en cierta forma, Fate. O las francesas, Gazette Fortéenne, Anomalies. Y la mexicana Duda. Pero ninguna ha tenido los alcances y la calidad de la revista inglesa Fortean Times. Sin embargo, tanto Fort como sus alumnos trabajaron sólo con reportes y recortes de periódicos. Muy pocos de ellos hicieron verdadera investigación de campo. Debido a esto nunca pudieron comprobar la veracidad de los famosos “hechos malditos”.

Los reportes subían y bajaban o iban y venían mencionando, por ejemplo, fantasmagóricas lluvias de Fafrotskies (de las siglas en inglés de Objetos que Caen del Cielo) tales como monedas, piedras, ranas, hielo, sangre, etc., objetos que se encuentran en lugares en donde no deberían estar. Relatos extraordinarios que parecen desafiar las leyes de la naturaleza. Estas eran las herramientas de trabajo de Charles Fort. Abundan los ejemplos: lluvias no confirmadas de monedas en la región de Gorki, Rusia el 17 de junio de 1940, caída de una piedra (¿meteorito?) de unos 700 gramos en la casa del señor Joe Bloomer en Aston Birmingham, Inglaterra, posibles meteoritos caídos el 12 de julio de 1975 en Tongres de Etterbeek, Bélgica, o las leyendas que cuentan que en la región de Bijori, India, caen perlas con su respectivo orificio para armar un buen collar.

Los forteanos mantuvieron en jaque a los meteorólogos con toda esta serie de reportes de lluvias malditas. La situación se prolongó durante años y esto se debió a que ni uno ni otro grupo hizo investigación para establecer la verdad o falsedad de los hechos.

Después de la Segunda Guerra Mundial y gracias al gran desarrollo en los modelos matemáticos para el tratamiento de los problemas atmosféricos, al descubrimiento de nuevas técnicas de medición, a la disponibilidad de aparatos más potentes y a la disponibilidad de personal capacitado en las universidades, los geofísicos pudieron estudiar de una manera más completa la atmósfera en la que estamos inmersos y los fenómenos atmosféricos que en ella ocurren.

Sólo se conoce un caso que fue investigado de primera mano, aunque no in situ, por Charles Fort. Se trata del llamado “Incidente Dundas”, ocurrido en Canadá en febrero de 1926. Por esas fechas Fort se encontraba en Inglaterra y conoció el incidente gracias a un cable de noticias.

El reporte original fue publicado el 27 de febrero en el Daily Star y decía:

“¿Los peces cayeron del cielo?

“Dundas busca explicación del supuesto fenómeno -¿Broma de un muchacho?

“Dundas, 26 de febrero –Al igual que en muchos otros pueblos la lluvia cayó aquí ayer por la tarde, y varias horas después los residentes se asombraron al observar pequeños peces, del tamaño de los charales, cerca de la vecindad de las calles de Victoria y del mercado. Los peces, se dijo, no vinieron de las alcantarillas, ni se lavaron de la cala, que pasó a través de la ciudad.

James W. Dickson, residente de la ciudad, cree que los peces cayeron con la lluvia del cielo. Él recogió especimenes y se propone buscar la opinión científica para el fenómeno.

“Profesor B. A. Bensley de la universidad de Toronto, declara que es inverosímil que los peces cayeran del cielo. ‘Mi opinión es que algún muchacho pequeño consiguió estos peces de alguna manera y los tiró en la calle’, dijo”.

Fort escribió al Daily Star de Toronto, mencionó sus libros, recortes e investigaciones y consiguió que los redactores se pusieran investigar. Los resultados aparecieron publicados el 16 y el 20 de marzo:

“Los charales de Dundas

“El 26 de febrero un fenómeno notable fue divulgado en Dundas, Ontario. Después de una fuerte lluvia de invierno se formó un charco en una de las calles principales, y en el se vieron una gran cantidad de charales muertos. Estos pequeños peces habían venido evidentemente del cielo con la lluvia. No hubo desbordamiento de ningún lago, corriente o alcantarilla que hubiera podido traerlos.

“El notable incidente apareció en la prensa de Toronto, fue transmitido a todos los periódicos en América, cablegrafiado a Londres, traducido y enviado a París, Berlín y Roma.

“El día siguiente The Star, investigando el caso, fue capaz de dar con una explicación simple del incidente. El Sr. Robert Manning de Dundas había planeado ir a pescar a través de los agujeros en el hielo. Él quería ir de pescar el jueves de tempestad, así que el día anterior fue a la puerta de la esclusa cerca del canal hidráulico y sacó una cubeta llena de charales. La fuerte lluvia del día siguiente le hizo posponer su viaje, y como los charales no esperarían, descargó la cubeta en el torrente de agua que fluía a lo largo de la calle. Más adelante un prominente ciudadano, viendo peces muertos en una charca de lluvia que acababa de caer del cielo, concluyó naturalmente que era testigo local de una maravilla.

“Así terminó el misterio. Pero cuando el misterio sale de un asunto, el interés en él termina en cuanto se refiere a las agencias telegráficas y de cable de noticias. Mientras se supuso que esos peces habían caído del cielo, estos eran peces maravillosos y dignos de cablegrafiar a los extremos de la tierra, pero, tan pronto como se supo que habían venido de Bob que había tirado la cubeta y que los había pescado de manera ordinaria en la esclusa de Dundas, ya no había maravilla en ellos. El interés en ellos terminó justo allí. Así que Londres, París, Berlín y Kalamazoo no supieron de la cubeta de carnada y se les dejó pensar en esos peces como que habían caído del cielo. Irán a los expedientes científicos en media docena de idiomas como el Incidente de Dundas.

“El Star ha tenido comunicación con un experto en Londres. Él no ha oído hablar de la cubeta de carnada, él cree que los peces cayeron del cielo, pero, siendo un hombre cauteloso y el autor de un libro sobre tales fenómenos, él busca de nosotros toda la evidencia que se pueda asegurar en cuanto a la autenticidad del incidente. Casi con pesar tendremos que decirle que esos peces nunca estuvieron más altos sobre la tierra que el codo de Bob.

“El experto y el autor que nos ha escrito sobre el tema es Sr. Charles Fort, de 39 (A) Marchmont St., W.C., Londres, Inglaterra. Él nos dice que tiene expedientes de más de doscientos casos de cosas vivas que han caído del cielo. Él apunta que el juez C. B. Montgomery, Oneco, Conn, es una autoridad por su declaración de julio 31 de 1921, sobre un diluvio de pequeñas ranas que cayó sobre un área de varias millas cuadradas cerca de su hogar. El Picayune de New Orleans del 4 de febrero de 1892, informó de una caída de millones de larvas grandes de especies desconocidas en Clifton, Ind. En varios casos, nuestro corresponsal dice que especies desconocidas en esta tierra ha caído del cielo. Refiriéndose al caso de Dundas, Ontario, y no conociendo de la cubeta de carnada de Bob Manning, el autor inglés continúa diciendo en su carta:

“’Puede que no todas las aguas de superficie en Canadá en febrero 27 estuvieran congeladas, sino ciertamente proporcionaron charales donde no estaban disponibles. Éste es el punto sobre el cual estoy buscando información…. Parece increíble que los charales de Dundas tuvieran su origen en algún lugar de Canadá, o habrían podido ser llevados de un punto meridional lejano, sin dispersión. A la mayoría de las mentes les parecerá increíble que las criaturas cayeran a la tierra de un cuerpo de agua de alguna parte en el espacio más allá de esta tierra, porque el espacio interplanetario se supone es intensa, si no absolutamente, frío. Tengo muchos datos que indican otra cosa’”.

“A donde quiere llegar el Sr. Charles Fort es a esto: Si los charales de Dundas, las ranas de Connecticut y las larvas de Indiana cayeron del cielo y vinieron de otro mundo a éste, las ideas entonces aceptadas sobre el espacio son incorrectas y puede ser que sea posible volar de este planeta a otro. Los charales de Dundas no lo demuestran. Fueron llevados dentro de una cubeta al lugar en donde fueron encontrados. En cuanto a las ranas de Connecticut, sin duda, hubieran sido completamente explicadas si hubieran sido correctamente investigadas en su tiempo, y no habría ninguna maravilla tal como los charales de Dundas si no se hubiera dado una explicación simple en cuanto a cómo sucedieron y donde fueron encontrados”.

El segundo artículo decía:

“Cuando se comienza un tejido

“Se ha dicho a menudo que un informe falso puede viajar tan rápidamente que la verdad nunca puede alcanzarlo. Con todo, no es solo una cuestión de velocidad. El informe falso es a menudo sensacional e interesante, mientras que la verdad es generalmente simple y prosaica, de modo que la gente que excitada repite y así ayuda a circular el informe falso, no encuentra el informe verdadero cuando habla de ello.

“Si un hombre oye un informe falso y lo repite a otros y entonces aprende que es falso su actitud es la de censurar a los que le contaron la historia, pero él no se culpa por transmitirla a otros. Un lector nos envía el extracto siguiente de un periódico inglés, el Chronicle and Mercury de Suffolk del 5 de marzo:

“’Los periódicos canadienses publican un despacho de Dundad en Ontario, indicando que numerosos charales se han encontrado en los travesaños de las ventanas del tercer piso, y también nadando en agua medio congelada de una zanja. La teoría local es que los charales cayeron del cielo durante una tormenta con viento y lluvia”.

“Dundad significa Dundas y ésta es la historia de los charales que Robert Manning pescó en la presa, y llevaba a casa en un cubo, con la intención de usarlos como carnada para pesca a través de agujeros en el hielo, pero los tiró al día siguiente por una fuerte lluvia, por lo que decidió abandonar el viaje y tirar sus pescados en la zanja. Se supuso que los peces habían caído del cielo, hasta que la investigación demostró de dónde habían venido realmente.

“Pero la historia original hizo tal progreso que la explicación probablemente nunca la alcanzará. Ha hecho no sólo progreso, sino que ha ganado tamaño y nuevas características. Los charales muertos están, en la historia antedicha, vivos y nadan y no solamente en el charco, sino algunos de ellos en los travesaños de las ventanas de departamentos a tres niveles de altura. Sin duda en alguna parte se está repitiendo el incidente con añadidos de que los peces fueron capturados en cestas en las azoteas de las casas en todas partes de la ciudad”.

CHARLES HOY FORT Y EL FORTEANISMO

Pero ni el incidente de Dundas le pudo convencer de que las historias sobre lluvias de animales parecen no tener una base firme. Cuando sus apologistas más astutos insisten en que él no era el archienemigo de la Ciencia que nos han querido hacer ver, sino el enemigo de los científicos que olvidan el carácter efímero del conocimiento, sólo están enfatizando un aspecto del Forteanismo. Es cierto que ninguna teoría científica esta fuera de toda duda. También es verdad que los “hechos” científicos están sujetos a revisión final de los nuevos datos aún sin descubrir. Pero también es cierto que las teorías científicas están dadas dentro de ciertos niveles de confirmación. Es decir, son contrastables al modo de Popper. Fort pasó por alto este hecho elemental y su ceguera constituye el lado espurio y falso del Forteanismo.

Fort nunca aceptó las explicaciones científicas, y aún cuando sus libros se basaban en reportes aparecidos en la literatura científica, los presentaba fuera de contexto y de tal manera que intensificaba el aspecto “insólito” del suceso. Veamos algunos ejemplos sacados de las mismas obras de Fort, en los que vemos meteoritos, auroras boreales, espejismos y otros fenómenos naturales reportados de manera exagerada y fantasiosa.

“El 12 de agosto de 1892, muchas personas vieron resplandores en el cielo de Inglaterra[2]. En Manchester, eran como señales, y tan distintos a lo que comúnmente se conoce como ‘auroral’ que Albert Buss los confundió con los rayos de un faro. Fueron vistos en Dewsbury; los describió un corresponsal en English Mechanic: ‘Yo nunca había visto una aurora boreal igual’. En Loughborough se informó que eran ‘relámpagos rápidos’”.

“En el New York Tribune, del 1 de enero de 1910… se publica un despacho de Huntington, Virginia Occidental, fechado el 31 de diciembre de 1909: ‘Tres grandes luces de dimensiones casi uniformes aparecieron muy temprano en el cielo, en la vecindad, el día de hoy. Joseph Green, un granjero, declaró que eran meteoritos, y que habían caído en su granja’”.

“En junio de 1801… el espejismo de una ciudad desconocida fue visto, durante más de una hora, en Youghal, condado de Cork, Irlanda… Era una representación de mansiones rodeadas de arbustos y cercas blancas… había bosques al fondo. En octubre de 1796, se vio claramente durante media hora en Youghal un espejismo: tenía la forma de una ciudad amurallada. El 9 de marzo de 1797 fue visto un espejismo que representaba una ciudad amurallada”.

“El 18 de agosto de 1880 una espesa nube negra apareció sobre el río Havre. La nube estaba compuesta de millones de moscas. Miles de insectos invadieron Inglaterra en 1869. En 1870 Inverness, en Escocia fue invadida por millares de pequeñas arañas rojas que tapizaron los tejados, calles y ventanas de la ciudad”.

“Era una noche oscura de 1766. De repente, del firmamento se desprendieron brillantes estrellitas que comenzaron a volar. Volaban muy bajo, al ras de las calles. La gente supersticiosa decidió que a París la visitaban ‘espíritus’. Pero a los que no creían en esas cosas les alarmaban temores más reales: ¡no vaya a ser que esas lucecillas prendan fuego a París!

“Los científicos del Jardín Botánico tranquilizaron a todos muy pronto: las inquietas estrellas resultaron ser escarabajos, grandes luciérnagas tropicales de la especie que en Cuba llaman cocuyos. Nadie sabe cómo llegaron a París”.

Para beneplácito de los seguidores de Fort, los hechos malditos siguen ocurriendo. No hay más que revisar los periódicos para encontrarnos con despachos de prensa como el siguiente cable de UPI, fechado el 8 de junio de 1987:

“Llovieron peces en su jardín.

“Londres. ‘Había oído que llovieran gatos y perros’, comentó Ron Langton, pero en su jardín había peces llovidos del cielo. Langton, de 67 años, encontró 5 lenguados y un romero en su jardín del este de Londres después de una tormenta días atrás. Los expertos conjeturaron que los peces llovidos fueron arrastrados hacia las alturas por un remolino que los recogió del río Tamesis, a ocho kilómetros de distancia. Habrían habido más peces para que Langton contara pero, dijo, su gato se comió a varios antes que él los recogiera. ‘Este es el primer incidente registrado de peces voladores en Londres, aunque ha ocurrido en otras partes del mundo’, señaló un vocero del Museo de Historia natural. ‘Los vendavales pueden levantarlos y llevarlos hacia las nubes’.

Está también el caso del pueblo hondureño de Yoro en el que se tienen registros de lluvias de peces desde hace unos 100 años. Yoro es un vocablo de la lengua tol, hablada por los tolopanes o xicaques, que significa “Centro del corazón”. El fenómeno se presenta entre junio y julio. Incluso hay un festival dedicado a la lluvia de peces.

De julio a septiembre del 2001 la región de Kerala, al occidente de la India recibió continuas lluvias de un material rojizo. Algunos hablaron de sangre. Los análisis mostraron restos de bacterias y hongos.

Hoy a casi sesenta y cinco años de formada la Fortean Society, dos de sus principales propósitos escritos en el acta de su fundación (el 8 y el 9) han sido enterrados. La misma Sociedad forteana, que no era más que una broma, debió haber sido enterrada a la muerte de Fort. No era más que una extensión de los clichés de Fort. Charles Fort dudaba de todo, incluyendo sus propias especulaciones. Al final de sus días Fort escribió: “No creo en nada de lo que he escrito”. Pero es importante recordar que tampoco creía en nada de lo que había leído. Pero la frase más importante que ha sido pasada por alto fue una nota que le escribió a Thayer y que decía:

“Yo… obviamente estoy ofreciendo todo lo que hay en este libro como ficción, como Los viajes de Gulliver, El origen de las especies[3] y también La Biblia”.

Si pudiéramos preguntar a Fort porqué hizo tanto mal a la ciencia y a la humanidad, tal vez nos respondería lo mismo que a su padre: “Sólo por diversión”.

En este clip vemos el tercer libro de Charles Fort en la línea de lo insólito: Lo!

Frontis en el Astounding Stories para la primera parte del libro de Fort.

Talentos salvajes, el libro póstumo de Fort.

La colección completa de los libros de Fort.

Caresse Crosby, la inventora del primer brasier.

Diversas fotos y caricaturas de Abraham Merritt y Eric Frank Russell.

Ivan T Sanderson en la portada de uno de sus libros.

Portadas de Doubt de septiembre a noviembre de 1934.

La mejor biografía de Fort es la escrita por Damon Knight.

Louis Kaplan también escribió una biografía de la “Foca del Bronx”.

Pintura de Roque Zelada: “Lluvia de peces”, basada en los relatos de lluvias que año con año se dan en el pueblo de Yoro, Honduras.

Lluvia de peces en Yoro, Honduras.

Incluso un hotel del pueblo ha bautizado su restaurante con el nombre de Lluvia de peces.

Material recogido de las lluvias de Kerala, ya desecado.

Fort murió el 3 de mayo de 1932. Sus restos descansan en el cementerio de Albany.

THE END

REFERENCIAS

Fort Charles Hoy, Charles Hoy Fort’s Short Stories. Editado por Mr. X, Wolfe Island, Ontario, (January) 1995.

Fort Charles Hoy, El Libro de los Condenados, Ediciones Dronte, Buenos Aires, 1974. Traducción de Domingo Santos. Publicado originalmente por Romeu, Barcelona, 1970. Reimpreso por CS Ediciones, Buenos Aires, 1992.

Fort Charles Hoy, Lo!,

Fort Charles Hoy, Nuevos mundos, Editorial Posada, México, 1985. Traducción Carlos Valdes.

Fort Charles Hoy, Wild Talents,

Gardner Martin, Fads and Fallacies in the name of Science, Dover Publications, Inc., New York, 1957.

Kaplan, Louis. The Damned Universe of Charles Fort, Autonomedia, Brooklyn, NY, 1993. Traducción inglesa de Witzenschaftlich Weltbetrachtungen. Das verdammte Universum des Charles Fort, Gatza Verlag, Berlín, 1991.

Knight, Damon. Charles Fort: Prophet of the Unexplained, Doubleday & Co., Garden City, New York, 1970. Introducción de R. Buckminster Fuller.

Moskowitz, Sam. Charles Fort: A Radical Corpuscle, Newark, New Jersey, 1976.

Pauwels Louis y Bergier Jacques, Un maestro del realismo fantástico: El increíble Charles Fort, Planeta, No. 15, Editorial Sudamericana S.A., Buenos Aires, 1967.

[1] Los conspiracionistas continúan siendo parte de la comunidad magufa.

[2] English Mechanic, Vol. 56.

[3] Ni siquiera en su declaración final pudo dejar de atacar a la ciencia.