Cae otro ovni en Roswell (en la calle de Roswell)

Objeto caído no identificado de Roswell

Xspot

Un objeto caído no identificado asustó a los residentes de Roswell recientemente. “Salió del cielo nocturno, aterrizó al sur de Moline. Jody bajó de su tractor, no podía creer lo que había visto”, dijo un residente. Seguro era algo que nadie había visto antes.

Roswell es una avenida en Chino, una calle arriba de donde -y aquí es donde las cosas se ponen aún más interesantes- un cobertizo se incendió al mismo tiempo que el objeto volante, supuestamente, se estrelló en la tierra.

Por lo menos eso es lo que docenas de personas pensaron ver, cuando entraron en contacto con el Departamento del Sheriff del Condado de San Bernardino para informar que un objeto volante no identificado había aterrizado o se había estrellado en el pueblo.

El avistamiento fue reportado por los residentes y los conductores como cercano a la autopista 71 y más allá de la autopista 210.

Primero, fue visto un objeto que caía. Luego, el incendio. “Alguien dijo a uno de los bomberos que vio el desplome de un avión”, dijo el capitán Kim Johnson de la estación 65 del cuerpo de bomberos de Chino, cuya unidad fue llamada cuando un cobertizo en la cuadra 13.000 de la calle de Cozzens estalló en llamas.

“Hay mucha gente que está convencida de que algo salió del cielo –y que había algo inexplicable, una luz que caía del cielo”, dijo Johnson.

Después del avistamiento, el departamento del sheriff recibió varias llamadas telefónicas, dijo Johnson. Un helicóptero fue enviado para revisar el área para saber si había un avión caído, pero no se encontró ningún avión.

“Alguien llamó para decir que vieron fuego (en el cielo)”, dijo Debra Holman, del Departamento del Sheriff del Condado de San Bernardino. “Pensamos al principio que era un transformador pero sigue siendo indeterminado.”

El Departamento del Sheriff todavía está investigando el incidente, dijo Holman. Todos los aviones fueron contados en el aeropuerto internacional de Ontario, y no se detectó ningún objeto volante no identificado por el radar en la noche, dijo Maria Tesoro-Fermín, portavoz del aeropuerto.

El miércoles, el cobertizo en la parte posterior de la casa abandonada de la calle de Cozzens estaba en ruinas. La madera calcinada crujía y se sacudía al viento mientras que la vecina Gary Hering trabajaba en su RV.

“No oí nada”, dijo Hering. “Ni una explosión, nada. Mi hijo y su esposa vieron el fuego en el cobertizo. Todo lo que vi eran llamas”.

Es un misterio, sí, pero es uno que todos piensan que tiene que ver con algo grande, dijo otro vecino, Gary Matulik, quien estaba en casa cuando comenzó el incendio.

“No oí nada”, dijo Matulik. “Incluso no sabía que hubo un fuego aquí ayer por la noche”. Pero algunos eligieron no hablar del objeto extraño que los fascinó y aterrorizó la noche anterior.

“Mi primo dijo que él vio una estrella fugaz”, dijo un hombre joven que vive en la avenida de Roswell. El primo del hombre joven lo negó.

Los investigadores de incendios pasaron el día siguiente en el cobertizo, buscando la causa del fuego. “Puede haber una explicación simple”, dijo Johnson. “Pero ¿quién sabe?”

Desde 1967, se han reportado avistamientos ovni en el Inland Valley de vez en cuando. Fueron vistas bolas de luz sobre Diamond Bar, al sur de Pomona y Claremont en 1967. En 1974 un flash inexplicado dejó perplejos a los residentes de Azusa. Y en 1966, los residentes de Claremont dijeron que un avistamiento ovni era realmente solo una bolsa de plástico.

http://www.dailypioneer.com/foray1.asp?main_variable=SUNDAYPIONEER%2FTWILIGHTZONE&file_name=twzone2%2Etxt&counter_img=2

Ufología ¿Una ciencia? (2)

Hola a todos:

Comento algunas cosas del artículo de Luis Ruiz que nos hizo llegar Óscar García. Como Luis no está conectado a la lista tal vez Óscar quiera comentar algo. (Por cierto, ¿por qué no invitamos a Luis Ruiz a Anomalist?).

En primer lugar creo que, salvo que alguien opine lo contrario, cualquiera de nosotros suscribiría al cien por cien lo que afirma Luis Ruiz en su artículo; pero todo ello, sin restarle mérito, ya estaba dicho o sabido. Quiero decir que son esas las coordenadas desde las que la mayoría de nosotros intentamos pensar el fenómeno ovni. Ese es nuestro status quo de la cuestión de los ovnis. Otros “ufólogos” se dedican en cambio a idear nuevas tipologías de humanoides o a afirmar que cuando escribe sobre Jesucristo se siente “dirigido”, se supone que por Dios mismo (¿por quién si no?): nuestro inefable JJ Benítez.

Luis Ruiz.- “La “falacia del residuo” se basa en el argumento de Joseph Allen Hynek de que aún cuando el 95% de los reportes de OVNIs se deben en realidad a OVIs (Objetos Volantes Identificados), queda un remanente del 5% que seguramente sí son OVNIs (en México ese residuo es del 100%. Todos los casos reportados son tomados por los ufólogos como verdaderos OVNIs)”.

Esto es sociología de la ufología de México. Creo que se podría decir lo mismo del Perú. Estamos acostumbrados a noticias en los medios especializados de España referidas a frecuentes “oleadas” de ovnis en Sudamérica…

Luis Ruiz.- “La tesis de la ufología es una acusación contra la capacidad de la Ciencia contemporánea para explicar el universo. Las reglas de la Ciencia son claras: los alegatos extraordinarios requieren pruebas extraordinarias. Por lo tanto la ufología tiene que probar dicha acusación con pruebas contundentes. Mientras no lo haga, el modelo actual de la realidad, el Método Científico, seguirá siendo válido y los argumentos de la ufología simples sofismas y patrañas. Pero esto no lo comprenden los ufólogos. Para ellos la simple existencia de casos no resueltos es una supuesta prueba de la necesidad de modificar la Ciencia moderna”.

La primera frase es contundente (y cierta), pero creo que se puede hacer una interpretación de ella. Está claro que los ufólogos menos racionalistas intentan “desafiar” a la ciencia actual, pero me resisto a creer que por una incompetencia para entender el método científico o por puros intereses económicos (en algunos casos seguro). Muchos ufólogos crédulos no son estúpidos, por tanto no puede tratarse de una simple incapacidad para darse cuenta de que “hechos extraordinarios requieres pruebas extraordinarias”: la causa es sociológica. Pasa lo mismo que con las pseudociencias en general. Benveniste con la homeopatía ha sometido voluntariamente a controles rigurosos sus ideas y afirmaciones; no ha podido probar nada, pero ha sabido reconducirlas y ponerlas a salvo, a la espera de nuevos controles. Y aún Benveniste es un caso anómalo dentro de las pseudociencias: lo habitual es que no se desee someter a controles las afirmaciones extraordinarias; las reglas del método científico establecidas históricamente son lo de menos para el creyente en todos estos hechos extraordinarios, pero no es que se trate de un estúpido o de un zote incapaz de comprenderlas y aplicarlas: es que no le importa, no las necesita para dar el visto bueno a su creencia, le basta con que le cuadren en sus ideas previas. El movimiento escéptico mundial (expresión que no me gusta demasiado pero que la uso porque se está imponiendo entre las asociaciones escépticas) no parece haber comprendido esto del todo: se siguen pidiendo pruebas y demostraciones (y es bueno pedirlas, no obstante), pero no nos damos cuenta de que al creyente no le hacen falta. Sociológicamente la ciencia es percibida como algo amenazante, o como algo que nos oculta la verdad sobre esta particular intuición nuestra (me pongo en el papel de un creyente convencido en los ovnis); ¡qué más me da a mi que no haya sido contrastada según el método científico! A los ufólogos les importa bien poco Popper… El panorama no es tal extremista como lo he presentado: de hecho los ufólogos de preocupan de presentar “pruebas” en forma de fotos, vídeos, trocitos de sustancias “extrañas” y los propios testimonios humanos. Para ellos son pruebas válidas. Pero lo que sustentan es una creencia, igual que la creencia en el poder curativo de una reliquia sagrada fortalece la creencia en unos seres superiores. Esto sería una “prueba” de la existencia se esos seres superiores. Para nosotros se trata más bien de efectuar interpretaciones, y no tanto seguir constatando la indigencia de la ufología como ciencia.

Saludos.

Ricardo Campo.


Me adhiero a las matizaciones que hace Ricardo Campo sobre el texto de Luis Ruiz. Creo que soy una persona poco sospechosa de suscribir la HET o cualquier otra tesis irracionalista (si no estáis de acuerdo en esto, decídmelo y sin ningún problema os desconectaré para siempre de la lista >:-)), pero me cuesta mucho tragar sin reparos un comentario como el de Luis Ruiz que para mí peca de partir de bases fisicalistas para juzgar un asunto que en absoluto las posee y que es más una cuestión sociológica -pero tampoco exclusivamente- que otra cosa, de ahí la incongruencia que le veo. Desde este punto de vista -y aprovechando cobardemente que Ignacio no nos lee- apunto también que estas consideraciones me hacen dudar sobre la rotunda negativa que algunos enarbolan respecto a las posibilidades de la ufología como ciencia. Entendida, aclaro, como estudio del hecho sociológico que representa la interpretación en clave platillista de estímulos no identificados, no como el análisis fisicalista de supuestas naves extraterrestres.

Matías Morey


Considero excelente el artículo de Luis Ruiz por 2 razones fundamentales:

1) No anda con medias tintas o ambigüedades.

2) Es contundente y directo al discurso que se suele presentar en los medios.

No encuentro ninguna incongruencia (como acusa Matías), por el contrario, los aspectos sociológicos están contemplados y el punto central está perfectamente definido. Tampoco sé qué nuevas interpretaciones sociológicas, psicológicas o psico-sociales se van a poder aportar y que no se hayan dicho en cuestiones de psico o socio de la creencia y/o religión. Tampoco entiendo la acusación gratuita de “fisicalista”, cuando en la lista se siguen analizando y desmenuzando casos.

Ricardo Campo comenta: “En primer lugar creo que, salvo que alguien opine lo contrario, cualquiera de nosotros suscribiría al cien por cien lo que afirma Luis Ruiz en su artículo; pero todo ello, sin restarle mérito, ya estaba dicho o sabido. Quiero decir que son esas las coordenadas desde las que la mayoría de nosotros intentamos pensar el fenómeno ovni. Ese es nuestro status quo de la cuestión de los ovnis.”

¿En qué quedamos? Está todo dicho y sabido pero se siguen desmenuzando casos, ¿para qué? Si ya conocen el final, ¿qué nueva interpretación sociológica (y que no se haya dicho) van a aportar?

Continúa Ricardo Campo: “El movimiento escéptico mundial (expresión que no me gusta demasiado pero que la uso porque se está imponiendo entre las asociaciones escépticas) no parece haber comprendido esto del todo: se siguen pidiendo pruebas y demostraciones (y es bueno pedirlas, no obstante), pero no nos damos cuenta de que al creyente no le hacen falta.”

El M.E.M. la tiene más clara que vos Ricardito, la simbiosis creyentes-escépticos se nutren mutuamente (no podía ser de otra manera). La interpretación psico-sociológica que puedas hacer, necesita un paso previo que es precisamente contra-argumentar contra un discurso “fisicalista” que te presentará el ufólogo creyente. ¿Que al creyente no le hacen falta pruebas y demostraciones? FALSO. Las quieren, las necesitan y se muerden los codos porque no las consiguen. Vos también colaborás (aunque temas reconocerlo) para que se muerdan los codos. El discurso ambiguo y tembloroso (que no es el que maneja precisamente Luis Ruiz) es el que más les alimenta -a los creyentes- la esperanza de encontrar la prueba definitiva. Cuando se enfrentan a un discurso frontal, claro y sin pelos en la lengua, terminan reconociendo (cayendo) su credo, y ahí es cuando le diremos GRACIAS y ahora sí pueden ir a rezar a la iglesia. Es como tú dices, esto pasa en todas las pseudociencias. La tarea de los M.E.M. es ponerlos en su sagrado lugar (y es de donde no deberían salir disfrazados). El objetivo de los M.E.M. no son los creyentes (de ellos sólo se nutre) sino los dudosos y curiosos (también hay grados) que puedan ser presa del engaño y/o autoengaño y finalmente terminen sumándose a la manada.

Conclusión: menos matizaciones-ambigüedades-contradicciones-nies, y más claridad y definiciones.

Hasta pronto,

Enrique Márquez


Gracias por sus comentarios sobre el texto de Luis, supongo que de algo sirvió meterme a esta lista, ya los estoy viendo discutir (y como tengo un espíritu profundamente morboso -y a mucha honra- no saben cómo me divierto). Seguro Luis se pondrá feliz por sus comentarios. Ya casi lo convenzo de que le entre a este cybermundo abstracto…

Sobre sus comentarios pienso que tanto Matías como Enrique y Ricardo tienen razón, es cierto que en algunos sentidos el discurso es “fisicalista” porque argumenta de una forma técnica dejando a un lado lo social. Sin embargo no pierde de vista lo filosófico y cita a Popper y acepta que las respuestas científicas no son verdades. ¿Cómo creer que lo que creemos tiene algo que ver con lo que las cosas son? La realidad está ahí pero es inalcanzable para los hombres. La misma idea de que pueden existir otros seres con vida que viajan desde otros planetas son conceptos humanos. El concepto “viaje” es humano ¿Por qué habrían de viajar otros seres si semejante concepto no entra en su estructura de supuesto pensamiento? Igual y el pensamiento estructurado a nuestra manera no tiene que ver nada con los posibles “pensamientos” de otros seres. Con una “razón” de otro orden ¿por qué lo lógico en la mente de otro animal tendría que ser lógico..? Creo que el egoísmo del hombre (ese del que se habla siempre) está más bien en seguir pensando que hay otras cosas que corresponden a su condición humana… Todo por no querer aceptar que la “razón” adquirida por el hombre es un accidente difícilmente duplicable que corresponde a millones de factores de este planeta (incluyendo lo social e histórico). Siquiera creo que haya algo mínimo parecido al pensamiento tal y como lo entendemos (por no decir pensamiento humano) en el cosmos. Eso sí es ser escéptico.

Oscar.


Enrique Márquez escribió:

>Considero excelente el artículo de Luis Ruiz por 2 razones fundamentales:

>1) No anda con medias tintas o ambigüedades.

No, ni yo tampoco, ni Anomalist. Lo que pasa es esto no es una escuela rígida de pensamiento: cada uno tiene el suyo. Libérrimos que somos…

>2) Es contundente y directo al discurso que se suele presentar en los medios.

Estupendo.

>No encuentro ninguna incongruencia (como acusa Matías), por el contrario, los aspectos sociológicos están contemplados y el punto central está perfectamente definido.

Los aspectos sociológicos en el texto de Ruiz se deducen: no son explícitos.

>Tampoco sé qué nuevas interpretaciones sociológicas, psicológicas o psico-sociales se van a poder aportar y que no se hayan dicho en cuestiones de psico o socio de la creencia y/o religión.

Bien, esa es la puerta que deja abierta Matías Morey. Yo también tiendo a pensar que las ciencias humanas académicas puedan dar cuenta de la creencia ovni, es decir, que, como dice un refrán español, “para este viaje no nos hacían falta estas alforjas”, donde el “viaje” son los ovnis, y las “alforjas” la ufología como ciencia de nuevo cuño que habría que inventar para estudiar el objeto “ovni”. Esto es lo que piensa también Cabria y por eso bromeaba Morey con que “aprovechando que Nacho no nos oye…”. Bueno, tampoco sé con exactitud si Morey piensa que la ufología puede aportar algo DESDE DENTRO al conocimiento de la creencia ovni, tal vez piense que la creencia necesite alguna aproximación novedosa o específica, aunque no sea determinante, y que sea la ufología la que esté en condiciones de hacerlo, por su ya antigua relación con el “objeto de estudio”. A mí no me escandaliza que lo piense; probablemente me obligue a pensar más sobre mis opiniones…

>Tampoco entiendo la acusación gratuita de “fisicalista”, cuando en la lista se siguen analizando y desmenuzando casos.

Una cosa no quita la otra. Libertad de enfoque se llama eso. O complementariedad.

>Ricardo Campo comenta: “En primer lugar creo que, salvo que alguien opine lo contrario, cualquiera de nosotros suscribiría al cien por cien lo que afirma Luis Ruiz en su artículo; pero todo ello, sin restarle mérito, ya estaba dicho o sabido. Quiero decir que son esas las coordenadas desde las que la mayoría de nosotros intentamos pensar el fenómeno ovni. Ese es nuestro status quo de la cuestión de los ovnis.” ¿En qué quedamos ? Está todo dicho y sabido pero se siguen desmenuzando casos, ¿para qué? Si ya conocen el final, ¿qué nueva interpretación sociológica (y que no se haya dicho) van a aportar?

Lo que pasa es que yo no tengo compartimentos estancos en mi aproximación al fenómeno ovni. Cualquier cosa que sirva para hacer luz me parece interesante, Borraz, Cabria, qué más da… La gente sigue reportando observaciones de apariencia anómala: suficiente para que el interesado se aplique a ellas. La leyenda se reconvierte, se agregan motivos, evoluciona, está viva, ¿quieres más motivos? Yo no conozco el final de esto.

>Continúa Ricardo Campo: “El movimiento escéptico mundial (expresión que no me gusta demasiado pero que la uso porque se está imponiendo entre las asociaciones escépticas) no parece haber comprendido esto del todo: se siguen pidiendo pruebas y demostraciones (y es bueno pedirlas, no obstante), pero no nos damos cuenta de que al creyente no le hacen falta.” El M.E.M. la tiene más clara que vos Ricardito,

Pues me alegro un montón… la simbiosis creyentes-escépticos se nutren mutuamente (no podía ser de otra manera). La interpretación psico-sociológica que puedas hacer, necesita un paso previo que es precisamente contra-argumentar contra un discurso “fisicalista” que te presentará el ufólogo creyente.

Bien, pero no nos quedamos ahí… vamos a esa hermenéutica de los ovnis…

>¿Que al creyente no le hacen falta pruebas y demostraciones ? FALSO.

No sé si leíste del todo mis comentarios al artículo de Ruiz: allí dije que sí necesita pruebas y demostraciones, pero NO DEL MISMO TIPO que en la investigación científica. Claro, estrictamente no son pruebas válidas en absoluto, pero ELLOS LAS LLAMAN PRUEBAS; así de “contaminados” están por el discurso cientifista, X-DD al que usan cuando les beneficia (las especulaciones SETI por ejemplo).

Las quieren, las necesitan y se muerden los codos porque no las consiguen. Vos también colaborás (aunque temas reconocerlo) para que se muerdan los codos.

No si yo no temo reconocerlo. Además tengo experiencia en listas de creyentes que me morderían a mí en vez de a sus codos si pudieran…

>El discurso ambiguo y tembloroso (que no es el que maneja precisamente Luis Ruiz) es el que más les alimenta -a los creyentes- la esperanza de encontrar la prueba definitiva.

¿De quién hablas? Por lo menos mi discurso no es ambiguo ni tembloroso. Lo que pasa es que no creo en el Movimiento Escéptico Internacional (¡lo que me cuesta escribir estas palabras con mayúscula inicial!). Mi escepticismo es previo a la constitución de ningún concilio del pensamiento correcto: no deseo que nadie se lo apropie. Me molesta fundamentalmente la tomadura de pelo a los crédulos por parte de los “Maussanes”, “Beníteces” y “Zerpas” que pululan por ahí. Por lo demás considero al artículo de Ruiz reduccionista, lo cual no es ni malo ni bueno, ES, desde mi punto de vista, pero eso no lo invalida por supuesto. Estamos ante una leyenda (y la posibilidad de fenómenos extraños o poco conocidos para la ciencia, como por ejemplo los sprites y rayos en bola; esto se ha dicho tantas veces que ya me empieza a cansar tener que repetirlo una vez más…) que no se REDUCE a una pseudo-ciencia que no ha sido capaz de convertirse en ciencia.

>Cuando se enfrentan a un discurso frontal, claro y sin pelos en la lengua, terminan reconociendo (cayendo) su credo, y ahí es cuando le diremos GRACIAS y ahora sí pueden ir a rezar a la iglesia.

Esto no lo entiendo.

>Es como tú dices, esto pasa en todas las pseudociencias. La tarea de los M.E.M. es ponerlos en su sagrado lugar (y es de donde no deberían salir disfrazados).

Eso díselo a Benítez… Sólo le falta ponerse una bata blanca cuando habla de ovnis.

>El objetivo de los M.E.M. no son los creyentes (de ellos sólo se nutre) sino los dudosos y curiosos (también hay grados) que puedan ser presa del engaño y/o autoengaño y finalmente terminen sumándose a la manada. Conclusión: menos matizaciones-ambigüedades-contradicciones-nies, y más claridad y definiciones.

No he visto ni una sola ambigüedad en lo escrito por mí (así de chulo soy ;-)) ni en lo escrito por Morey. Y en cuanto a las matizaciones y las contradicciones HABRÁ TODAS LAS QUE SE CONSIDEREN OPORTUNAS, ETERNAMENTE Y POR SIEMPRE, PORQUE CREO QUE NO HAY SENTIDO, QUE ALGÚN DIOS CREÓ EL MUNDO Y SE RETIRÓ, QUE LA HISTORIA NO TIENE FINAL, QUE NO HAY NINGÚN ESPEJO EN EL QUE SE REFLEJE NUESTRA RAZÓN DE FORMA PURA, QUE ESTO NO ALIMENTA EN ABSOLUTO LAS CREENCIAS MÁS IRRACIONALES, Y QUE, FUNDAMENTALMENTE, CREO EN EL REALISMO HEROICO, O SEA, QUE EL SER HUMANO ES UN SER INACABADO, Y POR TANTO, LLENO DE MATICES CONTRADICCIONES. Y si mi amigo Alejandro Borgo cree que esto es pura poesía (de la mala, claro)… pues está en su derecho :-) Enrique: el debate es lo único que nos mantiene vivos: no veas blandura donde otros expresan simples opiniones pero de forma tan contundente como puede ser la tuya.

Saludos cordiales.

Ricardo Campo.

La virgen de la pepita

Matrimonio ve a la Virgen Maria y a Jesús en pepita de oro

Pepita encontrada en el desierto de Arizona

Sun City, Ariz. – Una búsqueda de oro en el desierto de Arizona se ha transformado en inspiración y al mismo tiempo en algo valioso.

Burton Klatt, de Sun City, por años ha estado cavando por el material amarillo y tiene exhibidores de las pepitas que él ha encontrado.

Sin embargo, la que consiguió más atención es una pepita que dice tiene la forma de la Virgen Maria sosteniendo al niño Jesús.

Al principio, pensó que se parecía a un caballo. Su esposa fue la que vio la santa imagen.

La familia amplió la imagen en papel y vio a la Madonna y al niño más claramente. “Puedes ver la nariz y los ojos”, dijo Burton Klatt.

La pepita pesa menos de una onza y es más pequeña que un BB. Los Klatts dijeron que ha sido popular entre su familia y amigos cercanos. Pero después de guardarla por un año, la pareja decidió compartirla con otros.

“No veo cómo otras personas puedan pensar que estamos locos, porque pueden verla”, dijo Carole Klatt.

Ninguno de los Klatts afirman ser muy religiosos, pero dijeron que la pieza ha alentado su espiritualidad.

“No éramos religiosos antes”, dijo Burton Klatt. “Soy un creyente, pero esto ayuda más”.

http://www.nbc4.tv/news/10289619/detail.html

El tal Noguez gana el premio Tachiblog 2006

Desde el TachiBlog nos unimos a la celebración y felicitamos a Don Luis por tan interesante logro y le otorgamos tambien el Premio TachiBlog 2006 por los mismos meritos y esperamos ser en un futuro igual o mas importantes que él en el medio.

Aparte su blog ha colocado divertidos y amenos posts que nos han arrancado algunas risas, asi es como decidimos otorgar por pirmera vez nuestro tan importante y divertido premio.

http://tachiblog.mgdhost.com/index.php?blog/show/Felicidades_a_Luis_Ruiz_Noguez

Ufología ¿Una ciencia? (Primera parte)

¿EL ESTUDIO DE LOS OVNIS PUEDE SER UNA CIENCIA?[1]

¿Puede considerarse el estudio de los ovnis (la denominada ufología) una ciencia, o por lo menos una ciencia en formación? Esta es una de las cuestiones fundamentales que me planteo cada vez que algún niño, joven o muchacho pregunta al ufólogo en turno ¿en dónde puedo estudiar la carrera de ufólogo? La respuesta, a la primera pregunta, es un claro y rotundo no. Sin embargo esta respuesta no les gusta a los ufólogos y de inmediato contraatacan diciendo que proviene de una mente cerrada contraria a cualquier tipo de idea nueva y no convencional. Se apoyan comentando anécdotas de Galileo Galilei, Giordano Bruno, Louis Pasteur, los hermanos Wright, etc. y dicen que lo que ayer era considerado herejía ahora es ciencia. Pero la verdad es otra. Quienes se oponían a estas ideas eran los otros y no los científicos (Galileo, Bruno, Pasteur y los Wright eran precisamente los científicos). La mayoría de las herejías científicas del pasado han caído en el olvido y son ignoradas por los autonombrados Galileos modernos. No hay más que ver el libro de Martin Gardner (Fads and fallacies in the name of Science – Locuras y falacias en el nombre de la Ciencia) que está repleto de esas herejías que nunca pasaron a constituir el corpus de la Ciencia. Eso no significa que la Ciencia sea refractaria a los cambios, al contrario, en los últimos años ha pasado por varias revoluciones radicales en todos sus campos. Ideas nuevas (la relatividad, la cromodinámicacuántica, el universo inflacionario, etc.) han mostrado su valía no con videos, autopsias y ovnis estrellados (de los que no se tiene ni un solo fragmento); si no con el avance de la Humanidad.

EXENCIONES ESPECIALES

Pero, ¿cuales son las razones por las que a la ufología no puede considerarse una ciencia?

En primer lugar está la negativa de sus cultores, los ufólogos, a seguir las reglas del pensamiento científico. En lugar de esto piden exenciones especiales de los procedimientos probados por la Ciencia y se niegan a proporcionar los nombres de los testigos, la verificación de fechas, el uso de referencias bibliográficas, y su obligación a probar sus propias afirmaciones (piden que los otros sean los que demuestren que están equivocados). Basan la veracidad de su premisa positiva (existen los ovnis), sobre una negativa (por mucho que se trate, no se pueden explicar ciertos informes de ovnis). Esta es una falacia y un error filosófico que se conoce como “falacia residual”, que ha sido estudiada en el pasado, al parecer sin ningún efecto entre los ufólogos. Ya Hudson Hoagland escribió lo siguiente en la prestigiosa revista Science (1969): La dificultad básica inherente a cualquier investigación de fenómenos como el de … los OVNIs, es la de que es imposible para la Ciencia probar nunca un pensamiento universal negativo. Siempre habrá casos que queden sin explicar por falta de datos, ausencia de repetición, falsedad en los informes, fantasía de los testigos, sugestión de los observadores, rumores, mentiras y fraudes. Un residuo de casos no explicados no es una justificación para continuar una investigación después de que una evidencia abrumadora ha descartado las hipótesis de sobrenaturalidad, como la de los seres del espacio exterior… Los casos no explicados son casos que, sencillamente, no se les ha encontrado explicación. Nunca podrán ser la prueba de ninguna hipótesis”.

LA FALACIA DEL RESIDUO

Aunque la mayoría de los testigos de ovnis son personas sobrias e inteligentes que al parecer han tenido una percepción extraordinaria, hay muchas maneras sutiles por las cuales pueden confundirse. Siempre hay un residuo debido a las limitaciones de la percepción y la memoria humanas o por raros fenómenos naturales. Hay también “testigos” mentirosos, enfermos mentales y borrachos. Otra fuente de reportes son diversas actividades humanas que no se publican nunca debido a razones de seguridad militar, ilegalidad de dichas actividades, o a la mera ignorancia por parte de los agentes humanos de la actividad que ha causado revuelo. Aunque ese residuo nunca sea resuelto, no se refiere, obviamente a ningún estímulo extraordinario. Es el mismo caso de delitos que quedan sin resolver, de personas perdidas que nunca son encontradas, o de accidentes automovilísticos raros. Nuestro imperfecto conocimiento de los hechos no es prueba de que existan criminales extraordinarios, secuestradores fuera de lo común o saboteadores de tránsito a gran escala. La “falacia del residuo” en ufología se basa en el argumento de Joseph Allen Hynek de que aún cuando el 95% de los reportes de ovnis se deben en realidad a OVIs (Objetos Volantes Identificados), queda un remanente del 5% que seguramente sí son ovnis (en México ese residuo es del 100%. Todos los casos reportados son tomados por los ufólogos como verdaderos ovnis). Sin embargo, diversos estudios, tanto académicos como de los mismos ufólogos (aquellos con conocimientos universitarios en ciencias) han demostrado que los reportes ovnis son indistinguibles de los reportes ovis. En otras palabras, si se encontró explicación al 95% de los reportes ovni, es altamente probable que el restante 5% también sea ovi.

PERSUASIÓN vs. EXPOSICIÓN

Los argumentos de los ufólogos son principalmente persuasivos y no expositivos. Utilizan todos los adelantos de la mercadotecnia y la publicidad y ninguno del pensamiento científico. Hacen uso del principio de autoridad (“los astronautas han visto ovnis, por lo tanto nosotros debemos creer en su existencia”); de afirmaciones de lo consecuente lógico (“el universo es tan grande que tienen que existir otras civilizaciones en el espacio, luego entonces estamos siendo visitados por esas civilizaciones”); invitación a unirse al carro de la victoria (“¡la mayoría de las personas creen en los ovnis!, ¿por qué tú no?”); el sentido de conspiración (“el Gobierno de los Estados Unidos sabe toda la verdad sobre los ovnis, pero mantiene una conspiración del silencio”). Todas estas argucias, como dicen los filósofos de la Ciencia, son “tácticas de persuasión ilógica”. El asunto de los ovnis y los astronautas es una mentira fenomenal (el tema es tan complicado que merece otro artículo). Más de veinte de las principales historias aparecieron en los libros de Hynek y luego se han diseminado por todo el mundo. Sin embargo el mismo Hynek, después de visitar el Centro Espacial de Houston, en julio de 1976, y de ver los archivos originales que incluían fotografías, reportes y películas, dijo a sus colegas que sentía mucho haber incluido estas historias en sus libros, sin haberlas verificado, y que estaba convencido de que no había “verdaderos ovnis” entre ellas. Para aquellos ufólogos mexicanos que no crean en mi palabra, pueden ver la entrevista a Hynek que publicó el Playboy en enero de 1978, en donde el astrónomo testificó: Fui a Houston y vi las fotografías de los casos, y tengo que confesar que no me impresionaron en absoluto”. No obstante esta es una excepción a la regla. En general los ufólogos no siguen el ejemplo de Hynek y no se han retractado de los casos explicados, en lugar de eso han preferido embellecer y modificar las historias para volver a circularlas.

LA CARGA DE LA PRUEBA

El problema de “la falta de pruebas” de la existencia de los ovnis conduce a otra debilidad aún mayor en las bases filosóficas de la ufología. La carga de la prueba, que generalmente recae en los que alegan sobrenaturalidad (o, en un caso criminal, el peso de probar la culpa del acusado, que es “inocente hasta que se demuestra lo contrario”. En ufología “el acusado no es inocente, aún demostrando lo contrario”). La tesis de la ufología es una acusación contra la capacidad de la Ciencia contemporánea para explicar el universo. Las reglas de la Ciencia son claras: los alegatos extraordinarios requieren pruebas extraordinarias. Por lo tanto la ufología tiene que probar dicha acusación con pruebas contundentes. Mientras no lo haga, el modelo actual de la realidad, el Método Científico, seguirá siendo válido y los argumentos de la ufología simples sofismas y patrañas. Pero esto no lo comprenden los ufólogos. Para ellos la simple existencia de casos no resueltos es una supuesta prueba de la necesidad de modificar la Ciencia moderna. No se molestan en dudar si estamos siendo visitados, “ellos ya están aquí, y por lo tanto deben viajar a velocidades superiores a la de la luz, lo que implica que ésta no es el límite máximo para todo cuerpo con masa; tal vez utilicen aparatos de plasma biológico (sic)”. Para los ufólogos los reportes extraordinarios se pueden considerar como datos válidos hasta que no se demuestre lo contrario.

LAS PRUEBAS

¿Cuales son los datos y/o argumentos que, en su ingenuidad, los ufólogos presentan como pruebas? En realidad son pocos, básicamente: la declaración de un testigo, una fotografía, un video, y algún fragmento de una sustancia extraña. Pero estos argumentos no constituyen pruebas científicas. Aún cuando miles o millones de personas hayan declarado haber visto al unicornio, las hadas, el diablo, las quimeras, etc., sus declaraciones han quedado como simples anécdotas o literatura, ya que no se ha encontrado ningún resto de estos seres míticos. Las sustancias extrañas tampoco son prueba de nada. Durante la Edad Media se vendían polvos de cuerno de unicornio como eficaz remedio para diversas enfermedades. El dichoso polvo era producido, entre otras cosas, con los cuernos de los rinocerontes. De la misma forma, se ha determinado que todas las muestras de supuestos fragmentos de ovnis que se han analizado están fabricadas con algún elemento químico de los que constituyen la tabla periódica de los elementos, principalmente de productos o aleaciones que pueden ser fabricados en la Tierra, y por lo tanto de ninguna manera demuestra que provengan de otro planeta. Si los ufólogos mostraran algún fragmento de Kriptonita verde (o por lo menos de Kriptonita roja), el caso sería diferente: esos materiales no se pueden fabricar en nuestro planeta. Las fotos y los videos se han constituido como la máxima prueba para los ufólogos.

Supongamos que un “cuervólogo” (permítaseme este barbarismo), es decir, un estudioso de los cuervos, afirma que existen los cuervos verdes. La única forma que tendría de demostrarlo es presentando un ejemplar de cuervo verde para ser analizado por zoólogos y veterinarios. En lugar de eso se contenta con mostrar:

a) un grueso expediente con diversos reportes de personas que dicen haber visto cuervos verdes;

b) diversas fotografías de cuervos verdes en vuelo;

c) varios videos (que pueden comercializarse fácilmente en la televisión o en alguna colección de videos cuervológicos);

d) algunas plumas verdes.

El componente “a” del dossier queda al nivel de los relatos sobre seres mitológicos, y no constituye una prueba científica. Se descubre que algunas de las plumas que se muestran en “d” pertenecen a pericos, guacamayas y otras aves de plumajes verdes; las demás están pintadas con alguna clase de anilina. El cuervólogo pone el grito en el cielo y dice que la NASA, la Fuerza Aérea, el Pentágono, el Kremlin, todos los Gobiernos, el Ejército, y hasta el personal de la estación de bomberos que se encuentra a dos cuadras de su casa, están organizando un complot, una conjura de silencio con el único fin de que la Humanidad no conozca la verdad: los cuervos verdes existen. Rumiando su conspiranoia se aferra a las evidencias gráficas “b” y “c”. Pero los zoólogos, que a raíz del resultado negativo con “a” y “d” se han vuelto escépticos y suspicaces, le dicen que:

1) Están fuera de foco, por lo que no se puede deducir nada.

2) Están muy alejados y al ampliarlos se pierde mucha información por la
aparición del grano o de los píxeles. Pueden ser cualquier cosa.

3) Pueden ser pericos captados en condiciones especiales.

4) Una de las evidencias era una paloma pintada de verde por algún bromista.

5) Hay un video que muestra un cuervo, pero éste no es verde sino negro.

6) En una fotografía aparece un cuervo, pero los colores de la misma fueron
modificados por métodos computacionales.

7) Un bromista ha mandado el logotipo del bar “El cuervo verde”, en donde
aparece el dibujo de uno de estos animales.

8) Uno de los seguidores del cuervólogo ha fotografiado una hoja verde
lanzada al aire.

9) Otra fotografía muestra un ave verde parada al lado de uno de los
anuncios de neón de los casinos de las Vegas. La morfología del animal es la
de una paloma. Su extraño color se debe a las luces verdes de neón.

Y así ad infinítum. Por más que el cuervólogo se enoje no puede demostrar la existencia de los cuervos verdes. La única manera, la más obvia, es presentar un cuervo verde, pero eso no lo ha hecho en cincuenta años que lleva de investigar este fenómeno[2].

FALSEABILIDAD

La ufología no es una Ciencia ya que se aleja por completo al concepto de “falseabilidad” propuesto por Karl Popper, el filósofo de la Ciencia. En términos generales esto quiere decir que ninguna teoría puede ser considerada como científica hasta que pueda ser formulada para que pueda probarse lo contrario, o demostrarse que es una falsedad. Esto es, la teoría tiene que explicar una porción del universo de tal manera que las observaciones ulteriores o los experimentos, no puedan conformarse con la teoría y sus predicciones, o puedan conformarse con ellas (aunque no estén conformes con las predicciones tradicionales). La predicción de Albert Einstein de la curvatura de la luz estelar al pasar cerca de un cuerpo masivo (observable durante un eclipse total de Sol), es un ejemplo famoso de este procedimiento. Pero después de más de cincuenta años de especulación a ciegas, no se ha obtenido ninguna predicción científica digna de mención producida por la ufología[3]. Por lo tanto la ufología no es una Ciencia, es solo una disciplina estéril.


[1] Este artículo se publicó como: Ruiz Noguez Luis, ¿Puede el estudio de los ovnis ser una ciencia?, La Nave de los Locos, Año 1, No. 1, Santiago de Chile, abril de 2000, págs. 5-8.[2] James Randi utiliza una parábola similar para demostrar la inexistencia de los ovnis. El mago pone como ejemplo el caso de los renos voladores de Santa Claus. Para ello propone el experimento de subir a la azotea de cualquier edificio para arroja, uno a uno, todos los renos del planeta y poder determinar si efectivamente alguno posee la cualidad de volar.

[3] Antes de que mencionen a Billy Meier y el agujero en la capa de ozono, diremos que ese efecto ya se conocía con anterioridad. De hecho fue la razón por la cual Rowlan y Molina obtuvieron el premio Nobel de Química. Revisando la mayoría de los números del Wassermannzeit (La era del barquero), el boletín que edita Meier, no he encontrado ningún referencia escrita a esta predicción. Por lo tanto no hay forma de demostrar que Billy haya predicho eso. Si eso hubiera sido cierto, me hubiera servido para mi tesis de licenciatura “Construcción de un modelo fotoquímico para una atmósfera de oxígeno”, que trata sobre el tema.