Descubren una criatura parecida a una gota

Descubren una criatura parecida a una gota

DARTMOUTH, N.S. ¿Qué es rosa naranja, como las gelatinas Jell-O, y vive en un profundo cañón submarino?

Esa es una de las muchas preguntas que se hacen los investigadores del Instituto Bedford de Oceanografía en Dartmouth como resultado de la misión científica que hicieron el mes pasado a Sable Gully, cerca de 200 kilómetros de la costa de Nueva Escocia.

La misión de dos semanas es parte de un esfuerzo en curso de investigar la cadena alimenticia de las 200 ballenas cuello de botella que habitan el área marina protegida.

“Deseamos entender el sistema para poder protegerlo”, dijo Trevor Kenchington, investigador asociado que trabaja en el instituto.

A una profundidad de más de dos kilómetros, la Sable Gully es más profunda que el Gran Cañón. En las últimas dos décadas, sus aguas ricamente pobladas han permanecido en gran parte desconocidas.

No es sorprendente que los 70 barcos que pescan con redes de barrera a una profundidad de cerca de 1,700 metros recuperen muchas especies raras y misteriosas de peces, calamares, y crustáceos.

Cuando emergió la criatura rosa naranja, ninguno de los 12 científicos a bordo tenía una pista de qué era.

La misteriosa forma vida es una de las muchas “extrañas y maravillosas” criaturas que el equipo ha señalado por medio de una bandera como nuevos posibles descubrimientos en Canadá y por todo el mundo.

“Nunca he sabido de un solo viaje al mar que haya conseguido tanto nuevo conocimiento como este viaje”, dijo Kenchington, que ha estado conduciendo las misiones científicas por 30 años.

http://www.fftimes.com/National/Blob-like-creature-discovered/25-Sep-2007

Reporte semanal de la "oleada inglesa" (3)

El 30 de septiembre, a las 19:40, diez personas en Netley Abbey Southampton Hampshire, vieron cuatro luces naranja que aparecieron en el horizonte en dirección Norte. Desaparecieron hacia el Sur.

Veinte minutos más tarde los mismos objetos (o unos parecidos), fueron vistos en el pueblo de Bursledon, a 3 kilómetros de Netley. Pero en esta ocasión sólo eran tres luces que venían justo de Netley.

Torrent, Cts.: Estuvieron los marcianos (Primera parte)

TORRENT, Cts.: ESTUVIERON LOS MARCIANOS

Roberto Banchs

A principios de 1965 la prensa publicó la noticia de un extraño caso que tiene por escenario la localidad de Torrent, provincia de Corrientes. Por entonces se conocieron varias versiones que, si bien coinciden en líneas generales, no lo es­tán en cuanto a la fecha, a la presunta visualización de algún artefacto aéreo, y a otros detalles.

Torrent, Corrientes, 1965.

Entre las más difundidas, debemos remitimos a la versión de A. Ribera en Platillos Volantes en Iberoamérica y España (1), quien citando al diario El Territorio de Posadas, el hecho habría ocurrido a finales de enero; Gordon Creighton en The Humanoids (2) señala que la fantasmal experiencia se produjo en la primera semana de febrero; mientras que el diario Clarín (3), de Buenos Aires, el incidente se habría producido el 11 de febrero.

La primera información es la publicada por El Territorio, del 31 de enero de 1965, y con el título de “¿Marcianos en Torren?” (NdR: error por Torrent) narra la siguiente:

En Torren estuvieron los marcianos, así decían algunos vecinos de esa cercana localidad correntina, después de lo ocurrido a un agricultor de la zona la noticia circuló rápidamente y se formaron ruedas para comentar el caso. Algunos lo tomaron en sorna, otros más crédulos comenzaron a pensar que las aventuras de ficción, no son simples productos de la imaginación de esa gente desocupada, que no tiene nada que hacer y se dedica a escribir, según una expresión.

“Lo cierto es que una noche, en momentos en que un agricultor de la zona (cuyo nombre no hemos podido obtener) se encontraba, en compañía de familiares y vecinos, dedicado a las tareas de su chacra, ya en horas de la noche, observó que desde el ho­rizonte se aproximaban a gran velocidad cinco puntos luminosos, dando cuenta de inme­diato a las personas que se encontraban con él. Según los detalles de la noticia, era una noche oscura, sin luna, lo que impidió que pudieran observar de inmediato, que se trataban de nada más ni nada menos que de cinco señores marcianos. Los visitantes si­derales habrían descendido de un extraño aparato y al ver luces en las inmediaciones se aproximaron con el inocente propósito de observar de qué se trataba.

“De acuerdo a la misma fuente de información -prosigue la crónica periodística-, los supuestos marcianos, tendrían dos metros de estatura, de cuerpo delgado y con un solo ojo a la altura de la frente y además con un artefacto ubicado en la cabeza que proyectaba un denso haz de luz. Ante esta situación uno de los asombrados terráqueos atinó a introducirse en la casa del poblador, para salir posteriormente portando un arma con la intención de abrir fuego. Al parecer, un extraño influjo impidió que pu­diera hacerlo, aún cuando el arma se encontraba cargada y la persona sabía operar con ella.

“Al ver el peligro, los visitantes rodearon al grupo y se apoderaron de uno de los integrantes, seguramente con el propósito de capturarlo como rehén para impedir que adoptaran otras medidas de ataque. El terráqueo, presa de pavor, fue tomado de los brazos, pero ante la demostración de pasividad de los otros, optaron por soltarlo, para regresar después en el mismo sentido en que habían llegado, perdiéndose en la espesura de un monte cercano. Según la noticia, que circuló insistentemente en esa localidad y en Santo Tomé, la persona que fue tomada por los gigantes, sufrió una rara enfermedad de piel en uno de los brazos y cuyas causas no han sido establecidas con precisión.

“Aún cuando algunos lógicamente dudan de la veracidad de este hecho, muchos pobladores de la región insisten en afirmar que en Torren estuvieron los marcianos…”.­

Así concluye el artículo. Sin embargo, la citada obra de A. Ribera aporta otros datos aparecidos en el boletín de la CODOVNI (4). Una compilación de las apariciones de ovnis en la Argentina durante 1965 son allí reseñadas bajo el título de “Informaciones auténticas sobre platos voladores en la República Argentina – 1965”. Habiendo recurrido a esta fuente para precisar los datos, nos dice:

Carlos Souriau.

“El corresponsal de la CODOVNI en Corrientes, Sr. Rialto Flores, tuvo la oportunidad de conversar con el Sr. Carlos Souriou (NdR: error, por Souriau), estudiante del 4° año de la Escuela Normal e hijo del dueño del campo donde fueron vistos los ex­traños seres. Este es el relato del Sr. Souriou: esa noche su hermano mayor y algunos peones salieron a cazar tatú (NdR: tatúes, mulitas o armadillos) y al regresar a la ca­sa vieron unos bultos en la oscuridad, eran bultos bajos, de medio metro más o menos, por lo que un peón le dijo a su hermano: son enanitos patroncito, vamos a atropellarles a machete, y sacando su machete intentó atacar a los enanos. En ese momento ocurrió algo raro, el peón quedó con el brazo derecho paralizado y los enanos se a­grandaron hasta 2,50 metros más o menos de alto; entonces su hermano les hizo un dis­paro con un rifle automático calibre 22 que llevaba consigo, y aquí ocurrió otro mis­terio, no salió ningún otro tiro a pesar de que el rifle jamás había fallado. Dice que cambiaba la bala de la recámara y tampoco salía, al verse indefensos huyeron ha­cia la casa y se encerraron. Otro misterio: de afuera entraba una luz a través de las paredes de madera, iluminaba todo; su hermano menor casi quedó loco de miedo, le daba ataques de nervios y lo tapaban con cajas, etc., para que no vea la luz. Después de un rato y creyendo que se habían ido los bichos, como decían los peones, su hermano (NdR: mayor) salió para poner en marcha la camioneta que tenían frente a la casa, no vio a nadie y al llegar al coche le rodearon los hombres sin que se explique de dónde salieron. Su hermano corrió hacia la casa seguido por esos seres y los peones al oír el tropel que venía y pensando que eran los bichos cerraron la puerta dejándolo a­fuera, éste gritó y los peones abrieron la puerta en momentos en que le alcanzaron los hombres y uno de ellos le pasó la mano por la barriga y la cintura cuando él sal­tó adentro y volvieron a encerrarse. Después de un largo rato salieron de nuevo, los peones se acostaron boca abajo en la camioneta y se fueron a otro campo que poseen en las cercanías. Como los peones no querían ir más al campo tuvieron que trasladarlos a otro campo y a uno echarlo porque era demasiado el miedo que tenía. Cuando estaban encerrados, los peones ofrecían cada cual más paquetes de velas a los santos. Agregó Soriou que a lo mejor los gigantes estaban al principio acostados o sentados, por eso parecían bajos y después se habrán levantado. Lo mismo los ojos, él no asegura, dice a lo mejor eran reflectores. Hay que tener en cuenta que se burlaron mucho de ellos. Dice que contar no es nada, había que ver esos momentos horribles que pasaron (NdR: sus hermanos y peones). En ningún momento vieron aparato alguno. La mano que le tocó a uno no era como la nuestra, parecía de pelos o algo así, no sabe explicar”.

Gordon Creighton.

Estas versiones contrastan con la de Clarín (“De nuestra agencia”), y Crónica (5), atribuyendo este último la información a la Agencia Noticiosa Saporiti y a comenta­rios de Rodrigo de Riana, de los que se sirve G. Creighton en la obra antes mencionada.

En efecto, la noticia señala que “una noche de la primera semana de febrero”, ex­tremadamente oscura, fueron vistos emerger a gran velocidad y desde el horizonte cin­co puntos luminosos. “Poco después -agrega el relato- de un aparato transparente y muy raro, descendieron cinco presuntos marcianos, de casi dos metros de altura cada uno, y con un solo ojo ubicado al centro de la frente. Además -como si fuera poco- con un artefacto ubicado en la cabeza que irradiaba pequeñas luces de los más variados colores”, dice Crónica Matutina y de un modo muy parecido Clarín, que no desaprovecha el espacio para la ironía: “los vecinos recordaron que Carnaval cae este año en marzo, y que, entonces, los aparecidos no podían haberse escapado de un corso cercano, por lo que resolvieron alejarse a la carrera”.

“Los marcianos -continúa Crónica- , que ya se habían introducido en una pequeña finca del lugar ante la expectación y estupor de los vecinos de la zona, intentaron capturar a uno de los terráqueos. Propósito que no pudo llevarse a cabo ante la firme actitud del conjunto vecinal, por lo que los extraños visitantes optaron por la retirada. Luego de regresar en la nave aeroespacial -coinciden estas últimas fuentes- desaparecieron del lugar en contados segundos, rumbo al infinito”.

LA INVESTIGACION

El episodio de Torrent se inscribe -como la mayoría de los encuentros de esa década- entre los más popularmente conocidos. Esto quizá se deba al modo en que irrumpe el fenómeno en Sudamérica y a la atención que le brindan los ufólogos europeos a la producción local. Aún así, la reacción de los potenciales encuestadores de ese tiempo ha estado ceñida, una vez más, a una pobre indagación -sin llegar al lugar ni a los testigos- y sí, en cambio, a una prolífica difusión del episodio (vs.: “Banchs Case Referentes”, de Richard W. Heiden). Tal esta­do de cosas, nos impulsó a llevar adelante la presente investigación.

Efectivamente, tras una exploración preliminar, el sondeo nos condujo en 1992 a Torrent, habida cuenta de los datos paupérrimos, confusos y contradictorios que disponíamos hasta esa fecha.

Torrent es un pequeño poblado de vida rural que pertenece al Partido de Gral. Al­vear, al este de la Provincia de Corrientes. Se halla a unos 50 Km. al sudoeste de la localidad de Santo Tomé, y puede accederse a través del ferrocarril, de un único tren de pasajeros que llega diariamente a la antigua estación Juan E. Torrent (FCGU.), o bien, recorriendo unos 10 Km. por camino de tierra desde la ruta nacional 14, que corre paralela al río Uruguay.

Ingresando por ese camino polvoriento desde la ruta, a unos 3,5 Km. se llega al campo de los Souriau, un predio de unas 100 Ha que pertenece en la actualidad a unos entrerrianos. Su aspecto permanece casi inalterable: su mayor extensión está cubierta de árboles, aunque dejando ver desde su entrada la vivienda donde se habrían refugiado los testigos, a unos 150 m de aquella. A una distancia equivalente, o ligeramente superior, hacia el sud-sudeste transponiendo cierta espesura boscosa se halla una tape­ra, en torno a la cual se habrían estado moviendo los bichos o marcianos, como se los llamó. Frente a la ruinosa construcción de madera, a unos 100-150 m más al sur se encuentra la orilla de una enorme laguna utilizada para riego y cultivo de arroz.

Este es el escenario, el marco geográ­fico donde se desarrolló la fantasmagórica historia. La misma que ha venido a engrosar el rico repertorio de los fenómenos inusuales en la Argentina y que recorrieron el mundo.

Continuará…

Los niños salvajes (24)

NIÑOS MONOS

El caso más antiguo de niño salvaje relacionado con monos es el del niño de Casamance. Fue encontrado en la década de 1930, a ladead de 16 años, en Casamance, Guinea Bissau. Estaba desnudo y su piel estaba quemada por el sol. Podía trepar a los árboles tan fácilmente como los monos. No podía hablar, aunque no era sordo.

Se menciona un “niño mono” de Teherán, Irán, capturado en 1961, pero no tengo datos de él.

El “hombre-mono”, de 26 años de edad aproximadamente, fue bautizado como John por el personal del hospital de Nairobi, donde fue internado el 2 de marzo de 1982. Fue descubierto por labradores de la región boscosa del Valle de Lambwe, en la costa Este del Lago Victoria. Los encargados de atenderlo decían que le gustaba comer carne y huesos, aunque prefería los plátanos, los cuales comía con todo y cáscara.

Cuando fue llevado al hospital tenía un pedazo de tela que, al parecer, había usado como taparrabo.

De acuerdo con un cable proveniente de Nairobi, Kenya, fechado el 7 de mayo de 1982, un “hombre-salvaje”, con hábitos similares a los de los primates, fue atrapado en la floresta del lago Victoria, al Oeste de Kenya, a principios de ese año. La agencia noticiosa de Kenya sugirió que el hombre en cuestión podía ser “mitad primate”, aunque el doctor Paul Maundu, del departamento de Salud del Distrito de la Bahía de Homa, opinó que probablemente se trataba de un retrasado mental que se perdió en el bosque.

Robert, un muchacho perdido en la guerra civil de Uganda en 1982 y educado por los monos Vervet.

En 1982, durante el caos de la guerra civil, dieron por muerto a un muchacho de tres años que había nacido en una aldea a 80 kilómetros de Kampala, en el triángulo de Lucero, Uganda. Tres años más tarde, los soldados vieron un grupo de monos de Vervet. Todos se dieron cuenta de una hembra que protegía un paquete pequeño que resultó ser un niño humano. En el orfanato de Naguru en Kampala lo llamaron Robert. Era sordo y mudo. Se cree que había sobrevivido a base de una dieta de frutas y bayas. Cuando lo atraparon caminaba a gatas, no se podía parar y cuando mucho podía estar en cuclillas. A la edad de ocho años lo habían entrenado para ir al baño y había aprendido a caminar y dormir en una cama. Nunca aprendió a sonreír.

El padre Gabrielli, misionero italiano encargado de un centro hospitalario en Sierra Leona, en la costa occidental de África, encontró en 1983 a una pequeña de seis o siete años “más parecida a los monos que a los seres humanos”.

El psicólogo Mario Cerutti y su esposa Giovanna Binazzi fueron comisionados por Overseas, un centro de ayuda al Tercer Mundo que opera en la ciudad de Modena, Italia, para que llevaran la niña a Europa. Cerutti afirmó, convencido, que la niña desde muy pequeña debió vivir con esos animales: “se comporta de la misma forma que los chimpancés, emite el mimo grito, no tiene estímulos psíquicos, salvo los instintivos, y reacciona igual que los monos”.

La niña caminaba con dificultad en dos pies, pero lo hacía perfectamente a gatas. Comía con voracidad hundiendo su cara en el plato al igual que los animales. Le dieron el nombre de Baby Hospital.

El padre Gabrielli dijo que varios indígenas le avisaron de su existencia y que la pequeña estaba a punto de morir de hambre y cansancio.

Cerutti aclaró que “el misionero que se ocupaba de esta niña salvaje obró según la superstición de los indígenas y del personal que labora en el rudimentario hospital ubicado en la selva; aunque la niña fue bien atendida por dos monjas indias de la congregación de la madre Teresa de Calcuta”.

El máximo experto moderno de niños ferales, Andrew Ward, tuvo oportunidad de estudiar un caso en 1987. Ward es mundialmente conocido por su página FeralChildren.com.

El niño, de 5 años de edad, vagaba con una manada de monos en la provincia de Kwazulu-Natal, Suráfrica. Se dedicaban a robar comida y plátanos a los aldeanos. Fue atrapado después de que los aldeanos se enfrentaron a los monos que lo defendieron. Se le envió a la escuela Ethel Mthiyane para niños discapacitados. Lo llamaron Saturday Mthiyane (en otra parte se le conoce como Saturday Mifune). El nombre proviene porque fue precisamente un sábado el día en que lo encontraron y Mthiyane por el fundador de la escuela, Ethel Mthiyane.

No se pudo adaptar al centro de discapacitados y mordía a sus compañeros. Ethel recuerda: “Era muy violento durante sus primeros días de estancia. Rompía cosas en la cocina, lanzándolas a la ventana. No jugaba con los otros niños. En lugar de eso los golpeaba. Le gustaba la carne cruda. Le gustaba dormir desnudo, sin sábanas y se quitaba la ropa”.

A finales del siglo pasado algunos periodistas del Johannesburg Mail y del Guardian se acordaron de él y quisieron escribir la historia. Encontraron que no había progresado gran cosa: no hablaba, se seguía alimentando de comida cruda y plátanos, pero ya podía caminar erguido.

De John Ssebunya y de Bello nos ocuparemos más adelante.

Continuará…

Ro Chom H’pngieng huye a la selva

Finalmente se escapó la muchacha rescatada de la selva y regresó a lo salvaje

Una mujer que vivió en la selva por 18 años ha escapado de su familia y ha vuelto a la selva diez meses después de ser encontrada.

Descubrieron al Ro Cham H’pnhieng, de 27 años, en el borde de la selva camboyana en enero después de que ella intentara robar alimento dejado debajo de un árbol.

A pesar de sólo poder hablar tres palabras – madre, padre y estómago – la identificaron como una muchacha local de la aldea que se había perdido a los ocho años.

Su padre Sa Lou no la había visto desde 1989 pero dice que la reconoció inmediatamente por una cicatriz de la niñez.

Él había pensado que los animales salvajes habían matado a su hija después de que ella desapareció cuando cuidaba los búfalos.

A principios de este año, su madre, Rochom Soy, dijo que Ro había encontrado difícil ajustarse a la vida con los seres humanos.

“Nuestro miedo más grande es que ella se escape de nuevo a la selva”, dijo. “Sus alrededores claramente la deslumbra. Ella sólo duerme y se sienta en una esquina mirando rápidamente de izquierda a derecha.

“Ella no puede hablar más que algunos gruñidos y barrunta como un animal”.

El señor Lou, policía de la aldea en la provincia de Rattanakiri, al Norte de Camboya, donde vive la familia, dijo que su hija había intentado escapar varias veces pero siempre los parientes habían podido pararla.

Él también advirtió que Ro pudo haber escapado para encontrar a “su hombre salvaje”. Cuando la capturaron, algunos testigos afirmaron haber visto un hombre desnudo parecido a un mono, que se las arregló para escaparse en la maleza.

“Esta vez, ella se ha ido”, dijo el señor Lou. “Sabemos adónde ha ido – ha ido de nuevo a la selva. Quizás ella ha ido a encontrar al hombre salvaje que vivía con ella”.

http://www.dailymail.co.uk/pages/live/articles/news/worldnews.html?in_article_id=429884&in_page_id=1811

Aunque no creo que este sea el capítulo final de la historia de Ro Chom H’pngieng, sí se adelanto a la presentación de nuestro artículo que habíamos preparado sobre su caso dentro de la serie de Los niños salvajes. Si no ocurre alguna otra cosa, para el próximo domingo 14 subiremos su historia.