Los ovnis "químicos"

QUIMILUMINISCENCIA Y OTRAS HIPÓTESIS SOVIÉTICAS

“El fenómeno se debe a la formación de una zona de destello en la atmósfera, la así llamada zona QL (Quimiluminiscente) aumentada por la polución debida al óxido nitroso producido por las fábricas”.

Martinov Dmitriyev (1)

En la década de los cincuenta Freder von Holke afirmó que los ovnis eran reflejos producidos en el cielo por poderosos haces de ondas teleguiadas a través de cohetes de largo radio de acción.

“Tales ondas servirían, de manera intencional, como ‘rieles’ invisibles e impalpables, pero reales: desde su punto de partida serían, primero, proyectados hasta la ionosfera y luego reflejados por ella en dirección de tal o cual punto del planeta, disparados por medio de cálculos. Pero, al mismo tiempo, esas ondas ultracortas tendrían la propiedad de ionizar ciertos gases del aire y de esta manera serían fenómenos erráticos involuntarios que formarían las apariencias conocidas como platillos volantes. Habría pues, una base formada por un inmenso armazón, rígida, calculada, relativamente fija e invisible que, de vez en cuando, sería revelada por efectos inestables, imprevistos y visibles”.

En California, el profesor Motz, de la Universidad de Stanford, logró producir, al aire libre, un halo luminoso concentrando haces de ondas milimétricas en 1954.

El 25 de octubre de 1954 el Fígaro presentaba una hipótesis del físico francés D’Alton, según el cual los “platillos volantes no son más que un fenómeno puramente luminoso debido al encuentro de un haz de ondas ultracortas y de capas de aire ionizado”.

“Admitamos que los especialistas disponen de elementos suficientes para establecer auténticos transportadores de energía cuyo montaje y puntería no necesitarían más que algunos segundos con precisión que casi puede ser perfecta. Se sabe que los especialistas en ondas ultracortas han alcanzado la Luna con sus haces y que el mensaje les fue devuelto en el tiempo previsto. Los que algunos han hecho en nombre de la investigación desinteresada, otros podrían hacerlo no para alcanzar la Luna, sino para observar a sus vecinos y verificar la precisión y el tamaño de sus cables sin hilos que transportan energía. Les bastaría en caso de guerra, lanzar sus máquinas sobre esos cables para aniquilar al adversario”. (2)

A principios de 1977, el famoso químico y astrónomo ruso Dimitriyev Martinov, declaró a la agencia TASS:

“Los platillos voladores son fenómenos ópticos. En principio se trata de objetos brillantes que surcan el cielo y fueron divisados desde los más lejanos lugares del planeta. Hasta la Biblia hace constar la existencia de tales fenómenos. Lo que pasa es que son espejismos debidos a la refracción de la luz en cristales de hielo infinitamente pequeños o tenues capas de niebla. En ese sentido los platillos voladores son fenómenos reales, tan reales como el arco iris, los espejismos o la Aurora Boreal”.

A mediados de agosto de 1978 el doctor en Ciencias Químicas Martinov Dmitriyev publicó un artículo (1) en el que proponía la teoría de la “Zona Quimiluminiscente” para explicar los ovnis. El artículo discute algunos posibles efectos sobre la mente de los pilotos: alucinaciones; y sobre el equipo electrónico: disturbios en el radar.

“No está excluido que la aparición de los platillos pueda deberse a fenómenos de naturaleza terrestre: a formaciones quimiluminiscentes (FQL). La quimiluminiscencia es uno de los tipos de luminiscencia del aire, que surge a raíz de determinadas reacciones químicas. Las formaciones quimiluminiscentes pueden brillar o reflejar la radiación solar, trasladarse velozmente y en ciertos casos llegan incluso a estallar. La aparición de formaciones quimiluminiscentes en la atmósfera es un acontecimiento bastante común. En los laboratorios de la URSS se han reunido bastantes miles de testimonios y fotografías de estos fenómenos.

“Las formaciones quimiluminiscentes presentan características individuales, así como muchos rasgos comunes: aparecen en la atmósfera, pueden encenderse rápidamente y casi apagarse por un tiempo. En ciertos casos las formaciones quimiluminiscentes caen a la tierra y dejan tras sí cráteres o terrenos fundidos y objetos carbonizados, pero no se han encontrado nunca residuos de las propias formaciones quimiluminiscentes. Todo se evapora y se disipa en el aire. Han sido descritas por muchos pilotos, viajeros y navegantes famosos como Nikolái Roerich, Francis Chichester y Thor Heyerdahl y no son raros los casos en que se han observado decenas e incluso cientos de formaciones quimiluminiscentes a la vez.

“En la URSS más de una vez se han analizado las huellas dejadas por las formaciones quimiluminiscentes en las piezas de aviones deteriorados, en árboles y en el suelo, sin que se pudiera descubrir ningún elemento que no se encuentre en la atmósfera. Se estableció que están compuestos de átomos, moléculas y de iones de nitrógeno, oxígeno, ozono, carbono e hidrocarburos, partículas activadas y electrones.

“La intensidad de los destellos de radiación óptica en la zona quimiluminiscente alcanza 15 Cal/cm2 min; y la concentración de la materia quimiluminiscente llega a 50 mg/m3 de ozono y 25 mg/m3 de óxido de nitrógeno. Esto contribuye en gran medida a la intensidad de tales destellos.

“El peligro de operar aviones en las zonas quimiluminiscentes depende de su tamaño y concentración. Las zonas quimiluminiscentes no son peligrosas per se tanto en los rangos ópticos e infrarrojo. Sin embargo, pueden actuar como fuentes de radioemisión, lo cual afecta el funcionamiento de los aparatos electrónicos, especialmente en los equipos de radar. Además, todos los componentes de las zonas quimiluminiscentes son tóxicos y si están presentes en altas concentraciones pueden penetrar las cabinas de los aviones y afectar a la tripulación. El color es un buen indicador de la toxicidad de las zonas quimiluminiscentes: luces negras o azules indican la prevalencia de ozono y de átomos de oxígeno; los cuales son más tóxicos que el óxido o el dióxido de nitrógeno, cuyo color es rojo o naranja. Aún bajas intensidades en la zona quimiluminiscente pueden tener efectos narcóticos en la tripulación. Cuando un avión entra en la zona quimiluminiscente se percibe un olor irritante dentro de la cabina. A concentraciones muy altas de energía en la zona quimiluminiscente, la zona es capaz de producir explosiones similares a los relámpagos esféricos o centellas. El tamaño de la zona explosiva es relativamente pequeño, 1 a 1.5 metros. Los pilotos deberían mantener en mente la existencia de tales zonas; deberían conocer su apariencia, intensidad y olor inusual para evitar desastres. Finalmente deberían redoblar su atención ya que las zonas quimiluminiscentes no sólo pueden afectar su mente sino los aparatos de radar y equipo electrónico”.

Aunque Dmitriyev hace la distinción entre las formaciones quimiluminiscentes y los relámpagos esféricos o centellas, parece que su hipótesis mezcla estos fenómenos con los fuegos fatuos e incluso con otros de naturaleza óptica como los parhelia.

En enero de 1979 el doctor Vladimir V. Migulin, director del Instituto Soviético de Magnetismo Terrestre y miembro de la Academia de Ciencias de la URSS presentó una ponencia ante la misma en la cual atribuía el fenómeno ovni a “cambios físicos en la atmósfera superior”, probablemente de origen magnético. Posteriormente explicó, en un artículo aparecido en una revista francesa (3), cómo pueden canalizarse dentro de la atmósfera los electrones solares hacia un punto particular por una tormenta magnética (4).

Migulin reconoció que la Academia de Ciencias de la URSS:

”… clasifica, analiza y estudia todas las informaciones sobre fenómenos celestes observados sobre territorio soviético. Los casos esporádicos de fenómenos aéreos anormales vistos por varias personas, así como los llamados ‘encuentros cercanos con extraterrestres’, son más bien del dominio de la ciencia ficción y los estados de alucinación. Actualmente los científicos tratan de buscar testimonios objetivos y seguros que permitan construir los modelos físicos de la aparición de los ovnis. Podemos afirmar que en muchos casos los fenómenos observados dependen de las modificaciones que ocurren en las capas superiores de la atmósfera terrestre y, sobre todo, en la ionosfera, que se encuentra sometida a la actividad solar como a la actividad humana”.

A fines de 1979 la agencia TASS difundió el siguiente comunicado:

“Desde hace tiempo se ha formulado la hipótesis de que los discos o platillos voladores que se han podido observar en la atmósfera terrestre pueden ser el resultado de complicados movimientos de las masas de aire, al mezclarse con las partículas de polvo de otras materias. Estos movimientos podrían deberse a la heterogeneidad o diversa densidad de los estratos atmosféricos. Especialistas del Instituto de Oceanología de la URSS han reproducido las condiciones necesarias para la formación y persistencia de los discos durante un cierto periodo; y luego han reproducido esto en el laboratorio, observando cómo se formaba un platillo volador ante sus miradas atónitas. El proceso de formación de las acumulaciones naturales en forma de platillo puede ocurrir a diversas alturas: en los estratos más bajos de la atmósfera y en las partes más altas. Los platillos que nosotros vemos, comúnmente llamados ovnis, tienen su origen en los límites de los estratos atmosféricos a lo largo de los flancos de las cadenas montañosas”. (5)

G. I. Barenblatt, doctor en Física y Matemáticas, y A. Monin, miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de la URSS opinan (según el redactor de la revista Téjnika i Naúka) que los platillos se deben a determinados procesos que tienen lugar en la atmósfera y representan ciertas formaciones discoidales en movimiento. Afirman que los ovnis son el resultado de complejos fenómenos ópticos que se producen en la atmósfera a raíz de turbulencias particulares del aire. En la atmósfera se forman espontáneamente zonas de densidad constante que crean cuerpos semejantes a trompos que giran por su cuenta en esas masas aéreas. Estos trompos tienen el aspecto de discos, que tienen además la capacidad de captar polvillos difundidos en la atmósfera que, al acumularse suficientemente, hacen que el disco aéreo sea visible. (6)

Según la hipótesis de Barenblatt y Monin, la atmósfera de nuestro planeta se compone de diferentes capas de aire con igual densidad, que por lo general no presentan límites claros (7). Nunca se encuentra en estado de quietud absoluta: aparte de los vientos se observan en ella movimientos turbulentos del aire, y debido a la ausencia de límites precisos entre las capas, oscila todo el grueso del aire, creándose “islotes” de igual densidad, que contienen capas entremezcladas y presentan en un primer momento, contornos precisos que luego se comprimen bajo la acción de la presión externa.

Los experimentos realizados en el Instituto de Oceanología adjunto a la Academia de Ciencias de la URSS demostraron que, en la etapa inicial, esta compresión transcurre con gran rapidez volviéndose luego más lenta.

Así que se puede hablar con todo fundamento de zonas relativamente estables en la atmósfera, de forma semejante a un disco, cosa también comprobada por los experimentos de los científicos del Instituto de Oceanología.

Estas zonas pueden observarse debido a que están formadas no sólo de aire, sino también de polvo. Por lo general, la atmósfera siempre contiene cierta cantidad de polvo. Durante la calma, este cae en la tierra, pero si surgen corrientes de aire –y más aún torbellinos- el polvo se mantiene estable y hace que los discos sean visibles desde la tierra. En el crepúsculo pueden resplandecer vivamente, reflejando la luz del Sol poniente.

Los discos de polvo no sólo pueden trasladarse empujados por fuertes corrientes de aire, sino también acelerar bruscamente su movimiento durante los saltos de presión en la atmósfera. El número de ovnis sería entonces directamente proporcional al grado de contaminación del medio, lo que explica que estos fenómenos sean más frecuentes en nuestros días que en otras épocas. (8)

Barenblatt y Monin concluyen:

“Los ovnis que en el transcurso de decenios han alterado la imaginación de la gente, y algunas veces se hacen pasar por naves de otros planetas, pueden ser sólo acumulaciones de polvo o de agua en estado pulverizado”. (9)

REFERENCIAS

1. Dmitriyev Martinov, Aviation and Cosmonautics, agosto de 1978.

2. Carrouges Michel, Aparecen los marcianos, Editorial Pomaire, Barcelona, 1967.

3. Migulin V. Vladimir, Les phénoménes aerospatiaux non identifiés á l’étude, La Recherche, No. 102, Pág. 760, París, junio de 1979.

4. Oberg E. James, UFOs & Outer Space Mysteries. A Sympathetic Skeptic’s Report, Donning Norfolk/ Va. Beach, Págs. 167-168, 1982.

5. Gutiérrez Ch. Alonso, OVNIs en la URSS: declaraciones oficiales, DUDA, No. 624, Págs. 20-23, 15 de junio de 1983.

6. Ruiz Noguez Luis, Construcción de un modelo fotoquímico para una atmósfera de oxígeno, Tesis de licenciatura, Universidad Nacional Autónoma de México, 1984.

8. Anónimo, OVNIs o identificación sin careo, Sputnik, No. 6, Págs. 38-43, junio de 1981.

9. OVNInotas, Los OVNIs, sólo ilusión óptica, OVNIs. Todo se inició hace 33 años, No. 33, Págs. 4-5, septiembre de 1980.

Esferas de luz observadas por Nikolái Roerich.

Nikolái Roerich

Francis Chichester.

Thor Heyerdahl.

Vladimir V. Migulin.

G. I. Barenblatt.

A. Monin.

El origen de algunos ovnis

En fechas recientes se ha incrementado la cantidad de casos de los llamados “ovnis fortuitos”. Manchas, puntos y objetos de las formas más diversas, que aparecen en las fotografías. Aunque a mí me parece que son simplemente basura, pájaros e insectos en vuelo tomados desde ángulos en los que es difícil determinar su naturaleza. Recuerdo, incluso, que una revista de ovnis mexicana sacó algunas fotos de este tipo de ovnis, encontradas en fotos de anuncios publicitarios. Para mí no eran más que simples motas, basura o defectos de impresión o revelado. Pero para los ufólogos representaban una “evidencia” más de la existencia en la Tierra de portentosas naves extraterrestres. Recientemente la nasa dio a conocer la foto que ilustra esta nota, en donde podemos ver que algunos de los “ejercicios” que los astronautas tienen que hacer, fuera de los transportadores espaciales, pueden dar origen a esos ovnis fortuitos. En lo que sí estoy de acuerdo es que la calidad de esas fotos de “ovnis fortuitos” corresponde a lo que vemos en la foto de la nasa.

Más sobre el Bigfoot de Mobius

¿Bigfoot en Clarence?

Por: Robyn Young

Hans Mobius de Clarence dice que estaba limpiando su cepillo en su granja de caballos, y tomaba fotos de algunos árboles que planea cortar, cuando algo muy extraño sucedido.

Mobius afirma que a unos 200 pies de distancia, él vio lo que parecía ser un mono grande. Él comenzó a sacar fotos, entonces la criatura, o la persona, se metió al bosque.

“Él corría a medio galope”, dijo Mobius.

Dijo que él ha vivido en su granja de caballos durante cinco años y nunca había visto ninguna evidencia de que allí viviera un animal con excepción de los caballos.

Al ver las fotos, Jerry Aquilina, Curador general del parque zoológico de Buffalo, dijo, la “primera reacción es que parece alguien en un disfraz”.

Aquilina era escéptico sobre la forma de la cabeza, manos, el color del pelo, incluso la postura. Incluso estaba renuente a comentar respecto al misterio.

“Los zoólogos en general, especialmente los taxonomistas y antropólogos, son por lo regular renuentes a creer que existe algo similar a menos que tengan un espécimen a disposición”, dijo Aquilina. Él dijo que un primate grande podría adaptarse y sobrevivir en el clima de Nueva York, pero que un animal tan grande necesitaría forrajear mucho alimento, y así que es altamente improbable pasar inadvertido por mucho tiempo.

Mobius admite que puede ser solo una broma, pero lo dudaría, porque dice que sería demasiado trabajo para que alguien se ponga tal traje y sólo se presente ante él en su propiedad de 100 acres, ya que sería visible desde el camino.

“Si era alguien en un disfraz, ésta fue una broma perpetrada para mí. Alguien pasó muchos apuros para hacer esto”, dijo.

Mientras que Mobius está en medio de un juicio por la propiedad que está vendiendo en la Avenida Elmwood, donde un inversionista desea construir un hotel, él duda que la controversia haya generado la broma de Bigfoot. También dijo que él no dar a conocer las fotos, pero lo hizo por la insistencia de su hija.

http://www.wgrz.com/news/columnist/blogs/2TheNewsroom_article.aspx?storyid=38464

Mujer golpeada por un relámpago mientras rezaba

Mujer golpeada por un relámpago mientras rezaba

DAPHNE, Ala. -Preocupada por la seguridad de su familia, durante un tempestuoso viaje a la playa para festejar el Memorial Day, Clara Jean Brown estaba parada en su cocina y rezaba por su vuelta segura, cuando una fuerte tempestad de truenos retumbó sobre el condado de Baldwin, Alabama.

Pero mientras que ella rezaba, un relámpago estalló repentinamente, corriendo a través del linóleo y dejando un área ennegrecida en el concreto. Brown fue golpeada y cayó al piso, deslumbrada y desorientada por la ráfaga pero, por lo demás, ilesa.

Cuando ella dijo “Amen” el cuarto fue engullido por una enorme bola de fuego. Brown, de 65 años, dijo que es afortunada por estar viva.

Los bomberos dijeron que probablemente fue golpeada por un relámpago que cayó fuera de la casa y luego viajó al interior, ayer por la tarde. Fue encontrada en el piso por su nieta de 14 años.

Los bomberos piensan que el relámpago cayó en la calle, viajó probablemente a la casa a través de una línea de agua. El relámpago continuó en el patio trasero y abrió una pequeña zanja.

Un miembro de la familia dijo que él ya no asumirá que es más seguro estar dentro de casa durante una tormenta de relámpagos.

http://www.wsbtv.com/news/9293414/detail.html

Nosotros ya tampoco estaremos seguros de que rezar traiga las bendiciones de dios. Por lo menos nos abstendremos de decir “Ame…”

Anexamos un video de las centellas que “fabrica” en el laboratorio Jean Louis Naudin.

Las luces de los terremotos (Final)

LA NUEVA TEORÍA DE LA TRIBOLUMINISCENCIA

En 1986 se supo de los resultados experimentales de Brian T. Brady y Glen A. Rowell, del Servicio Mineralógico de los Estados Unidos. Estos investigadores habían fragmentado núcleos de granito, ricos en cuarzo, para generar efectos piezoeléctricos, y de basalto, libres de todo cristal piezoeléctrico. Una vez puestos en varios gases (argón, helio, aire), en el vacío y en el agua, fueron examinadas las fragmentaciones por espectroscopia colimada e intensificación de luminiscencia, con el objeto de captar el espectro de las eventuales luces generadas.

En ambas muestras, las de granito y las de basalto se produjeron luces minúsculas, lo que aparentemente desmentía la teoría de la piezoelectricidad para las luces telúricas. El análisis espectral mostraba que las luces no presentaban trazas de los componentes de las rocas, y sólo de los que provenían de los gases o de los líquidos que las circundaban. La conclusión era que el mecanismo responsable de la emisión luminosa era la excitación electrónica de la atmósfera y del ambiente circundante a las rocas, y no se trataba de plasmas. No quedaba claro cómo se podía producir tal excitación. Se suponía que el campo producido por la fragmentación podía crear una especie de botella en la que era “contenida” la manifestación luminosa en forma esférica o de otro género, pero la cuestión permanecía en controversia. Un posterior descubrimiento obtenido de los mismos experimentos demostró que el núcleo de los materiales fracturados en el agua hacían iluminar el líquido produciendo al mismo tiempo hidrógeno atómico y molecular llevaron a concluir a Brady y Rowell que la disociación molecular del género descrito podría iniciar una reacción química y forzar alguna de tipo biológico, lo que indujo a John Derr a especular en la posibilidad de que tales procesos pudieran haber tenido un papel importante en la biogénesis de nuestro planeta.

En el ensayo de 1989 de Rutkowski escribe que Devereux publicó muy rápido los resultados de sus pruebas de fragmentación de rocas y describió la aparición de destellos y de centellas. En efecto, en el ámbito de la teoría de la triboluminiscencia, Devereux dedica un párrafo del Capítulo 7 “Lights in the Laboratory” (p. 197-201). También publica 5 fotos de los experimentos que confirman las ideas de Devereux, McCartney y John Merron. Esos experimentos se hicieron en Londres en 1983 y su conclusión es que se trata de cierto tipo de ionización del aire. Con el artículo del New Scientist, Devereux y sus colaboradores pusieron fin a la teoría piezoeléctrica, para dar paso a la triboluminiscencia. En 1984 y de parte de unas investigaciones llevadas a cabo en la Universidad de Sussex, Devereux recibió otra confirmación a su teoría. En estos experimentos se observaron emisiones luminosas en rocas no piezoeléctricas. Incluso se encontró que no era necesaria una gran presión para generar luces relativamente intensas. Además, estas luces eran muy vistosas en atmósferas carentes de iones negativos, a tal punto que el sólo contacto con una bola de cristal puede producir leves destellos.

La hipótesis que explica estos efectos parte de la constatación de que la mayor parte de los minerales son una verdadera reserva de electrones en estado libre. Sobre el origen de esta riqueza, Devereux y McCartney sostenían que si un material mineralógicamente “simple”, como un cuarzo o una calcárea es examinado con la técnica de la espectroscopia de resonancia de espin electrónico (ESR), presentará un espectro energético típico de los electrones “intrapolados” en el retículo. Cuando, en el curso del tiempo, la radiación natural “expele” los electrones de la órbita atómica, son rellenados todos los huecos en el retículo del mineral. Estos electrones pueden manifestarse en varias formas, por ejemplo, como emisiones luminosas, sobre la base de diversos mecanismos.

Pero con el tiempo Brady había moderado su entusiasmo. Posteriores experimentos le llevaron a concluir que las luces no se podían producir a distancias mayores a unos pocos metros del área de fractura.

Pero el problema mayor era que los experimentos de Brady, Rowell, Persinger y Devereux se habían realizado a una escala microscópica y no necesariamente se podía verificar en escala macroscópica, en la naturaleza.

Entre el 1 de noviembre de 1988 y el 21 de enero de 1989 se dieron más de 50 observaciones de luces durante el monitoreo sísmico del Lago Saguenay (Canadá), por la Universidad de Québec. De acuerdo con el reporte aparecido en Nature, diversas bolas de luz, de varios metros de diámetro salían del suelo, algunas veces cerca de los observadores. Otras bolas de luz fueron vistas en el aire. Algunas de estas duraban más de 12 minutos.

En Earth Lights Revelation, de 1989, David Clarke, Andy Roberts y el geoquímico Paul McCartney reportaron sus investigaciones en la zona de Barmouth y Harlech, al norte de Gales. Los reportes de esta zona incluyen esferas rojo sangre, objetos en forma de diamante luminoso y otros fenómenos luminosos. Los investigadores encontraron que las luces seguían el curso de la característica local más importante, la falla de Mochras. En julio de 1984 se presentó un temblor de 5.5 grados en la escala de Richter, con epicentro en la península de Hellín. La tarde anterior al sismo, un residente vio una brillante luz blanca “del tamaño de un auto pequeño” flotar desde el mar y desaparecer sobre las dunas de la playa.

En 1990 se consiguieron los recursos económicos para formar el International Consciousness Research Laboratories (ICRL), para investigar las luces en el campo.

Las primeras investigaciones se hicieron en junio de 1993 en New Jersey. Se trataba de la “Hooker light” que en la década de los setenta se aparecía a lo largo de la vía férrea cercana a Washington Township. En ese entonces el grupo ufológico Vestigia intentaba cazar OVNIs. Hoy las vías de ferrocarril han dado paso a un rack de tuberías. Devereux y compañía encontró que el efecto se producía por la distorsión visual de las luces de los autos que se acercan a la zona a una distancia de unos 3 kilómetros.

El primer reporte de las luces de Marfa se dio en 1617. Varios de los avistamientos que se dieron en la expedición del 6 al 15 de marzo de 1994 por los miembros del ICRL, incluyendo al físico Hal Puthoff, eran espejismos que elevaban las luces de vehículos ubicados a 50 kilómetros del horizonte distorsionándolas, en el camino al presidio de Marfa. También se encontró, utilizando vehículos todo terreno sobre el desierto Mitchell Flat, que algunas luces pertenecían a ranchos aislados que desde lejos se veían como luces misteriosas que salían del suelo, se fusionaban o se dividían. La noche del 12 de marzo se vio la única luz que no pudo ser explicada de manera convencional.

El profesor Yoghi-hito Ohtsuki también ha hecho cuatro expediciones a Marfa. Sólo en una de ellas ha podido ver una luz fuera de lo normal. Esta luz cambió de forma a menos de 100 metros de su equipo y fue capturada en video y con equipo electrónico de monitoreo.

Del 28 de septiembre al 14 de octubre de 1995 Devereux y Strand realizaron un viaje de expedición a Kimberley, Australia. El lugar era idóneo para probar la TTT debido a que en ese lugar no hay contaminación y no hay carreteras ni autos que puedan perturbar, con sus luces, la visión.

La noche del 3 de octubre se encontraban en un pequeño valle totalmente desabitado. A poco menos de un kilómetro, recorriendo hacia arriba la pendiente del valle, aparecieron pequeñas luces blanco azuladas, de corta duración. Strand pudo capturar una de esas luces en su cámara.

El 8 de octubre una luz brillante pareció emerger de una pequeña colina en frente de un acantilado. Debido a que el área carece por completo de toda luz artificial, la luz fue en extremo notable. La luz se movía lentamente hacia abajo y al llegar al desierto desapareció. Las cámaras del equipo apuntaban en otra dirección, pero se pudo tomar una foto. Debido a que estaba a más de 10 kilómetros de distancia no se pudo determinar si era, efectivamente, una luz anómala, aunque simultanea a su aparición, los magnetómetros registraron una amplitud en la frecuencia, cresta a cresta de 800 nanoteslas en pulsaciones de 2 Hz. Lo normal es tener menos de 1 nanotesla. Si estos dos fenómenos están conectados, esto probaría la teoría de Persinger de que las luces terrenas van acompañadas a cambios en el campo geomagnético local.

Se han reportado luces terrenas de todos los colores. Su tamaño va de bolas de ping pong a luces gigantescas, aunque el tamaño de un balón de basketball es lo más común. Las formas más comunes son la esférica, tubos, cigarros, rectángulos, diamantes, y formas irregulares. Ocasionalmente emiten ruidos de varias clases, desde zumbidos, hasta siseos, casi siempre acompañados de una sensación de presión en los oídos. Se han visto “formaciones” de luces múltiples con vuelos “coordinados”, que se pueden dividir o fusionar entre si. No es raro verlas aparecer o desaparecer en el mismo terreno. Lo más común es que aparezcan sobre las cumbres, los techos aislados, torres, antenas y otros objetos en punta, lo que indica que existe alguna conexión electromagnética. Se les ha visto circundar reservas de agua, como ríos, lagos y lagunas, e incluso volar por encima de estos lugares. Esto no es raro si consideramos que el agua actúa como una especie e lubricante de las rocas y que éstas pueden emitir más partículas cargadas, cuando están húmedas.

You-Suo Zou, del Instituto de Física Atmosférica de La Academia de Ciencias de Beijing, e investigador asociado del Departamento de Meteorología de la Universidad de Utah, en 1994, hizo un estudio del Proyecto Hessdalen original y encontró que algunas de las fotos presentan trazas que revelan un efecto similar al de un sacacorchos. Esta estructura es típica de los plasmas en movimiento, lo que se ha visto en muchas ocasiones en laboratorios. Zou encontró que en ciertas ocasiones los plasmas pueden transformarse en solitones (ondas solitarias). Los registros del radar en el proyecto Hessdalen muestran que hay evidencia de una propagación de energía en forma de onda. Estos datos le llevaron a suponer que estas luces son una especie de plasma.

Las luces se prenden y se apagan todo el tiempo, en rápidos movimientos imperceptibles para el ojo humano. Tony Dodd tomó una foto de dos luces sobre Carleton Moor, Yorkshire, el 14 de marzo de 1983. La foto fue analizada por el físico Fred Alan Wolf que encontró unas ligeras líneas verticales que le hicieron suponer que los objetos tenían una acción estroboscópica que dejó en la película esas líneas oscuras. Algunas luces en Hessdalen daban ecos intermitentes en el radar, mientras que los observadores veían una luz continua. Otro físico, David Kubrin y su esposa vieron una de estas luces sobre las copas de los árboles en la Falla Pinnacles (adyacente a la Falla de San Andrés), en California 1973. Mientras se movía, la luz creo ondas en el aire que estaba en su parte superior inmediata, lo cual indicaba la presencia de una masa, pero la luz paró su movimiento de forma instantánea, sin desacelerar, lo que sugería la no existencia de masa. Kubrin captó el decaimiento de esta luz con su cámara.

Las luces, a veces, pueden ser visibles en una dirección, pero no en otra. En el temblor de Barmouth-Harlech, por ejemplo, una luz en forma de barra de poco más de un metro de longitud, de color azul, voló sobre el camino cerca de la capilla Egryn y fue visible para un grupo de observadores desde un lado del camino, pero invisible para los que se encontraban en el lado contrario.

David Fryberger cree que las luces son el resultado de unas supuestas partículas subatómicas desconocidas llamadas vortones, más exóticas que los quarks y los gluones.

Algunos testigos han escuchado “voces de niños cantando” y otros hablan de “personas rezando”. Estos pueden ser efectos alucinatorios del mismo campo electromagnético que afecta el cerebro de los testigos. Persinger ha llevado estudios clínicos que parecen demostrar esta hipótesis.

En 1996 Devereux, Strand y el físico David Fryberger, del Centro de Aceleración Lineal de Stanford, de California, investigaron la relación de los avistamientos OVNI y la actividad del Popocatepetl, los resultados fueron menos relevantes que los australianos, aún cuando tuvieron un avistamiento y registraron una fuerte lectura anómala (sin relación con el avistamiento) en el magnetómetro.

El proyecto FAL (Fenómenos Aéreos Luminosos) de Turquía, se iniciò en 1999 después del terremoto de Izmir, en donde murieron aproximadamente 25,000 personas. Sus objetovos son:

Probar que las luces que se ven antes de los terremotos no son ovnis.

Disminuirle número de muertes causadas por los terremotos, al alertar a la gente antes de que ocurran.

Su director es el camarógrafo Erol Erkmen.

COLOFÓN

En muchos otros países también hay zonas en donde en diversos periodos de la historia aparecen silenciosa y esporádicamente luces curiosas que surgen del suelo y se elevan en el aire o chisporrotean y se disuelven en el aire. Fenómenos como estos se producen constantemente en algún lugar de la Tierra, principalmente durante los sismos. De vez en cuando se registra un súbito incremento en la actividad de esas luces en alguno de estos lugares, durante semanas o, incluso, meses, y entonces tenemos una psicosis de OVNIs: una oleada. En otras, la actividad volcánica puede producir esos avistamientos. Luces, relámpagos y efectos triboluminiscentes hacen su aparición durante el periodo de actividad volcánica e, incluso, las erupciones. Entonces los ufólogos ponen el carro delante de los bueyes y dicen que los OVNIs son los que producen las erupciones. No es así, la gran actividad geológica eleva los campos electromagnéticos que irrumpen en la atmósfera en forma de pequeñas bolas de luz, que incluso se han llegado a fotografiar.

Las ciencias físicas como la geología, la geofísica, la meteorología y otras relacionadas, tienen un campo virgen que recorrer. Las luces de los terremotos, la triboluminiscencia e incluso los reportes de supuestos OVNIs pueden abrir nuevos campos de estudio. Actualmente se están dando los primeros pasos. Podemos ver un excelente estudio sobre la tribología y la piezoelectricidad en el trabajo de Wladyslaw Roman Pawlak, que apareció en Ciencia y Desarrollo.

Más de 2,000 veces al día el empuje o la colisión de movientes placas tectónicas, de 80 kilómetros de espesor, que cubren la superficie de nuestro planeta hacen temblar al mundo. Más del 95% de esos temblores son demasiado débiles para que se adviertan, salvo en los muy sensibles sismómetros. Si la hipótesis de la triboluminiscencia resulta cierta, con estos datos, no es raro la gran cantidad de reportes de OVNIs alrededor del mundo.

NOTAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Abelson P. H., Cameron A. G. W., Eckelmann W. R., Epstein S., & Hedberg H. D., A biogenic methane? Pro & con., in Geotimes, November 1980, p. 17-19.

Agamennone G., I fenomeni luminosi del terremoto, Rivista di Astronomia e Scienze affini, Anno VII, Marzo 1913, p. 3-7.

Akers David W, A Statistical Summary of Reports from the Toppenish UFO Study, unpublished ms.

Akers David W., Investigation of Nocturnal Light Phenomena, 1973 Sighting Reports from Toppenish, Washington, unpublished ms.

Akers David W., Report on the Investigation of Nocturnal Light Phenomena at Toppenish, Washington, August 1972, unpublished ms.

Altschuler D. Martin, Atmospheric Electricity and Plasma Interpretations of UFOs, Chapter 7, Sections 12 and 13 Scientific study of unidentified flying objects, Bantam Books, New York, 1968.
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El presente artículo forma parte de uno de los capítulos de mi tesis de maestría Ruiz Noguez Luis, Análisis discriminante para una población de fenómenos aéreos anómalos. Se ha actualizado utilizando el excelente trabajo de Giuseppe Stilo.

El físico Hal Puthoff durante la expedición de Devereux para investigar las luces famosas de Marfa, Texas.

Anthony Dodd es actualmente uno de los ufólogos más activos del Reino Unido. Tomó una curiosa foto que pudiera ser una luz telúrica.

Fred Alan Wolf es famoso por sus apariciones en TV y sus libros de divulgación científica. También se ha interesado en el fenómeno de las luces telúricas.

La hermosa fotografía tomada por el periodista gráfico Alfonso Reyes, de la agencia Notimex, el martes 19 de diciembre del 2000, a las 6:10 de la mañana. Es, indudablemente, un efecto eléctrico del tipo de los relámpagos, producido por un efecto triboluminiscente. El fotógrafo utilizó una exposición de 20 segundos, un angular de 24 milímetros y una abertura de diafragma de 4.0. Existen varias otras fotos tomadas por las cámaras web del CENAPRED (Centro Nacional de Prevención de Desastres) que pueden caer dentro de esta misma categoría.

Ampliaciones de dos de los objetos vistos y fotografiados con cámaras de video durante el terremoto de Izmir, de 1999, en Turquía.

Turquía es un país con alta actividad sísmica, por lo que no es raro que las luces de los terremotos se vean muy frecuentemente. Las fotografías que aparecen en la página anterior y en esta fueron extraídas de películas tomadas por el camarógrafo Erol Erkmen, quien fundó el TUVPO (Turkey UFO and Paranormal Events Research Organization), que se ha dedicado a estudiar estos fenómenos.

En la TUVPO se utilizan cámaras con rejillas especiales para hacer análisis espectrométrico y determinar la composición química de las luces. Aquí una de estas fotos.

La televisión en Turquía también ha explotado la aparición de fenómenos luminosos naturales, que aparecen durante los terremotos, presentándolos como naves extraterrestres

Vea también los siguientes enlaces
http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-primera-parte/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-y-2/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-y-3/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-y-4/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/06/las-luces-de-los-terremotos-final/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/05/luces-de-los-terremotos/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/luces-de-los-terremotos-en-per/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/el-terremoto-de-per-y-las-luces-ssmicas/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/otro-video-de-las-luces-de-los-terremotos-en-per/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/transformadores-o-luces-de-los-terremotos/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/luces-rojas-en-el-terremoto-de-per/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/luces-elctricas-en-el-terremoto-de-per/