Autopsia Extraterrestre: La Película

Autopsia extraterrestre

Los mejores amigos Ray y Gary están a punto de revelar algo fuera de este mundo….

Bien, no exactamente.

Cuando Ray Santilli (Declan Donnelly) y Gary Shoefield (Ant McPartlin) llevan a los EU su búsqueda de algunas viejas películas de Elvis para el DVD de Ray, tropiezan involuntariamente con algo más rentable.

Presionando a Gary para que pague el viaje, Ray corre un gran riesgo cuando persuade a su amigo de ayudarle a conseguir los fondos para pagar por una vieja película militar americana que él piensa que podría conducir a un gran negocio.

Y él podría tener razón, ya que esto no es ninguna vieja película militar ordinaria… ¡¡¡es una autopsia secreta de un ser extraterrestre no identificado!!!

Suena un poco loco, pero el viejo camarógrafo (Harry Dean Stanton) que filmó las asombrosas escenas en 1947 es mortalmente serio, y Gary pronto está a bordo y buscando a los tontos que puedan aportar el efectivo.

Pero regresando a Blighty, el dúo descubre que la película se ha desintegrado, y cuando tienes apuntándote a un feliz barón de la droga como Laszlo Voros (Gotz Otto) como tu expectante financiero, es un GRAN problema.

Así que, naturalmente, solo hay una cosa por hacer… ¡una reconstrucción!

Los valerosos amigos reclutan precipitadamente un equipo de filmación bastante torpe, dirigido por su amigo, el rey del kebab, que también es camarógrafo de bodas de medio tiempo Melik (Omid Djalili), y en un burdo escenario montado en uno de los cuartos del departamento de la hermana de Gary, comienzan a darle vida al pasado paranormal.

¿Pero engañarán a los correosos medios, a los especialistas de ovnis, y lo más importantemente, al sediento de sangre Laszlo, cuando muestren su obra maestra al mundo?

Basado en una de las teorías más grandes de conspiración del siglo veinte, la autopsia extraterrestre convertida en icono cómico por el dúo Ant y Dec, por primera vez para la pantalla grande.

Con el aclamado director de Shameless and Phoenix Nights Johnny Campbell a la cabeza, el extraterrestre de Ant y Dec es apoyado por un reparto estelar, incluyendo el legendario Harry Dean Stanton, el cómico Omid Djalili y el incomparable Jimmy Carr.

La autopsia extraterrestre será emitida en cines el viernes 7 de abril. Certificado: 12A.

TM & © 2006 Warner Bros. Entertainment Inc. All rights reserved.

Vea el trailer aquí:

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http://alienautopsy.frankiandjonny.com/

¡HE DESCUBIERTO Z! (y IV)

TALENTO SALVAJE

Fort se hunde cada vez más en la depresión, pero finalmente toca fondo. La suerte le cambia. Muere su tío Frank Fort dejándole una herencia que lo deja libre para dedicarse a su pasión. Charles se lo cuenta a Dreiser en su propio estilo, en una carta fechada el 3 de junio de 1916, mencionando de pasada el snobismo de Annie:

“Mi querido Dreiser:

“Usted es una buena persona, y niego –aunque no absolutamente- que exista una investigación secreta en cuanto a ‘X’. Ese libro está en sus manos, y no necesito toda la evidencia que tengo, de todo lo que usted ha estado haciendo por él. Es ‘Y’ el que me está incomodando. Esto es en parte debido a una gran calamidad que ha caído sobre mí.

“Después de enviarle ‘Y’, comencé a coleccionar datos, y ahora tengo tantas evidencias que deseo escribir toda la cosa completa. No he descubierto nada realmente nuevo, pero tengo datos que refuerzan casi todas las evidencias de ‘Y’[1].

“Pero, como digo, hay una gran desgracia. Tengo solo unos pocos meses más en las actuales circunstancias, y debo darlos a ‘Y’.

“Mi tío murió el domingo pasado. Pero eso no es lo peor. Lo peor es que mi esposa, la mejor y más provechosa mujer del mundo, se ha hecho una snob. Ella insiste que ahora debo vestir siempre una camisa limpia. Mi querido Dreiser, compadécete de mí; Debo limpiar mis zapatos -pero debo salir por la puerta de una humilde casa.

“Mi querido Dreiser, por veinte años, he vivido con extraños dioses ortogenéticos, que no son snobs; quienes crecen en establos, basureros y casas humildes. Si los abandono, ‘Z’ nunca será escrito, porque fue del mismo gran dios Syntheticus, del que derivé ‘X’ e ‘Y’. Pero ahora Amorpha, que, siendo femenina, desprecia los basureros y las casas humildes, que en el pasado me pasó por alto, en tres o cuatro cuartos y un baño, me tendrá a su misericordia. Este asunto de un cuarto de baño me está rompiendo el corazón; mi esposa insiste, pero ella está jugando justo en las manos de Amorpha. Pienso en el desprecio de los extraños dioses ortogenéticos, si me ven siempre en una tina de baño. Hay solo una oportunidad: que la vista pueda afectar solo a Amorpha para que ella no sea cruel conmigo.

“No, estoy condenado. Ahora debo tomar mi lugar entre peluqueros y policías y bomberos y sus esposas, o de hecho convertirme en miembro de una clase que en el pasado era lejana, y estaba sobre mí. No les gustaré a los ejecutores de la voluntad de mi abuelo[2], sin embargo han venido, y no me darán un centavo; todavía tengo algunos meses de comunión con los extraños dioses ortogenéticos; y ese tiempo se lo daré a ‘Y’.

“Entonces perderé mi alma literaria. Hay otra parte del estado que viene a mí tras la muerte de una tía mía; aquí ha habido tan mala gestión que tendré que vestir traje. Hablaré con los abogados; los extraños dioses ortogenéticos nunca me perdonarán por eso.

“Ruegue por mí. Haga que las masas recen por el descanso de mis aspiraciones. Puede ser que, por medio de las viejas camisas que subrepticiamente oculté a mi esposa, y revolcándome en el piso, cuando ella no este mirando, pueda propiciar a Syntheticus y al todavía gran dios Equalization; o pueda ir al baño sólo a salpicar en el agua, y a hacer ruido, pero no realmente ir al baño.

“No sé. Estoy afligido por esta calamidad. Lea ‘Y’. Será una experiencia.

“Charles Fort”.

Pero finalmente acepta el snobismo de su esposa y se muda de casa, al 445 West 43rd St. En una carta sin fecha se lo comenta a Dreiser y le invita a que lo visite:

“¡Dreiser!

“¡Hail!

“Me he mudado. Los extraños dioses ortogenéticos me han mudado. Estoy arriba en la parte superior de una casa. Porqué vivo en un piso superior es un secreto, pero pienso que usted puede adivinar. Soy lo más terriblemente exclusivo pero me permito invitarlo. Venga arriba y véame. Le compraré una cerveza y un poco de queso.

“Hay extraños dioses ortogenéticos.

“¡Hail!”

Mientras tanto sigue sin encontrar editor para su libro. En otra carta sin fechar, dirigida a Dreiser menciona el nombre de uno de los editores que revisó El libro de los condenados:

“¡Dreiser!

“Soy un alma perdida. Los extraños dioses ortogenéticos me han abandonado. O nunca escribiré otra vez, o no me permitirán escribir otra vez hasta marzo 13 de 1918.

“Carl Brandt me envió + de ‘X’ e ‘Y’. Dijo que para él ‘X’ está hecho de detalles y de pedacitos impresionistas, pero que no podía encontrar ningún diseño en su totalidad, que aunque el libro le llegó fuertemente recomendado, él no podía regresarlo porque no podía ver ni siquiera cuál es su tendencia. Él desea una lista de los editores que han rechazado ‘X’ e ‘Y’. ¿Me podría enviar esta lista? Talvez la guardaré como un monumento a lo que usted ha hecho en este asunto. Comienzo a sospechar algo. Puede ser que existan razones por las que ‘X’ e ‘Y’ nunca deban ser publicados.

“Charles Fort”.

Para el 4 de septiembre de 1916 Fort cree haber alcanzado el triunfo y le escribe a Dreiser: “Esta hecho. Se lo enviaré mañana. ‘X’ será aceptado o publicado o algo, el 13 de sept”.

Pero algo ocurre y el libro de nuevo es rechazado. Fort a Dreiser, 21 de septiembre de 1916:

“Mi querido San Theodore:

“O usted lo será, tan sólo con que los estimule para proseguir será suficiente.

“Firmé y remití la protesta con placer. Ahora espero algún día invitarle para expresar mi enojo por la manera indignante con que me trataron.

“¿Qué nuevo martirio esta preparando para usted? ¿Consiguió leer mis argumentos para el futuro martirio, titulado ‘Y’, que le envié hace varias semanas?

“San Charles”.

Para el 6 de diciembre aún no ha enviado la lista a Brandt.

“Mi querido Dreiser:

“Siento que usted ha hecho todo lo que se puede hacer en este asunto; sin embargo enviaré la lista a Brandt. Ciertamente puedo trabajar algo más sobre ‘X’ e ‘Y’. Es sólo inercia o habito; No espero nada de él; también el mío no es el libro que usted piensa que no haya que esperar mucho para publicar. Actualmente estoy en un estado muy malo de dilema e incertidumbre. No obstante lo uso, ocurre entre los períodos de concentración. Pienso que voy a estudiar las cosas ocultas, usted sabe, las cosas que han sido llamadas almas o espíritus. La mía es una mente gruesa y más cínica que las que han examinado hasta ahora tales fenómenos, también tiene algunas otras cualidades y una diferente actitud hacia lo qué se llama el método científico. Puedo descubrir algo. Me tomará diez o quince años supongo. Le dejaré saber en 1925 o 1930.

“C. Fort”.

Entra en un periodo de depresión cada vez más profundo. Para el 29 de junio de 1917 aún no se ha resuelto la situación del libro.

“Mi querido Dreiser:

“Mi tarjeta de la biblioteca dejará de funcionar la semana próxima. Iba dejarla perder y maldecirlo, pero esta mañana comencé a escribir algo. Primera vez en meses. Puede que comience otra vez.

“Carl Brandt todavía tiene ‘X’ e ‘Y’. Nada que hacer.

“No sé qué leeré otra vez, o si escribiré de nuevo, pero ahora es una tradición mía que usted me suscriba a la biblioteca cuando la tarjeta deje de funcionar. Así si usted me puede obligar.

“¿Qué haría usted si tuviera la clase de cerebro que tengo? Sospecho que los extraños dioses ortogenéticos están involucrados en todo esto.

“Venga arriba y véame el próximo febrero.

“C. Fort”

Fort sigue trabajando en la biblioteca. El 15 de julio de 1918 le envía una pequeña nota a Dreiser:


“¡He descubierto Z!”

Tal vez pensando que su amigo se está volviendo loco, Dreiser decide presionar a sus propios editores, Boni and Liveright. Horace Liveright lee la obra de mala gana y se niega a publicarla: “No puedo publicar esto, perderé dinero”. Dreiser le contesta: “Si no lo publicas, me pierdes a mí”. Finalmente el libro se publica en 1919. Fort está alegre y rebosante. Presume su obra e invita a Dreiser a beber: “Le envío, esta tarde, por expreso, ‘The Book of the Damned’. Es una religión. Nuestro hombre de la cerveza viene el martes”.

Regresa también la vanidad. El 25 de abril de 1919 escribe: “De un humilde descubridor a un descubridor mayor. Le ofrezco mis felicitaciones. Charles Fort ha descubierto Monstrator y Azuria y Melanicus y el Super mar de los Sargasos. Pero Theodore Dreiser ha descubierto a Charles Fort”.

Para el 9 de mayo comenta que va a incluir un anexo a su libro. “Arreglé mis nuevos datos, todos juntos, en un penúltimo capítulo, que envié a Liveright, que se insertará en ‘The Book of the Damned’. Pienso que la idea del libro-revista es muy buena”.

El libro produce un verdadero escándalo y efervescencia en los medios intelectuales, siendo al mismo tiempo alabado como uno de los libros más lúcidos de los últimos tiempos e insultado como “una de las aberraciones más monstruosas de toda la historia de las pseudociencias” (Edmund Pearson). Algunos lo comparaban sardónicamente a The Golden Bough, la monumental y famosa obra de James Frazer, “Una ‘Rama Dorada’ para delirantes” (John T. Winterich), y sus amigos calificaban a Charles Fort como “la mayor figura literaria después de Edgar Allan Poe (Dreiser). Pero la crítica en los periódicos fue más dura. Para The Nation se trataba de “Propaganda de idiotez sistemática” [3], y The New York Times dijo que era “Doloroso y burdamente ordinario”.

Pero ni la polémica logró impulsar las ventas del libro: fracaso económico. Fort se sume nuevamente en la depresión, quema su colección que en ese momento alcanzaba la cifra de más de 40,000 fichas y se embarca rumbo a Inglaterra, en 1921. Esta actitud contrasta con la que observaba con su propia esposa. Cada que encendía la cocina para preparar los alimentos, él la vigilaba pues temía el riesgo de que quemara sus recortes.

Pero el libro atraería a diversos parias de la literatura. Entre ellos estaba Ben Hecht que escribía para el Chicago Daily News: “Soy el primer discípulo de Charles Fort. Él ha hecho un impacto terrible sobre la locura acumulada en cincuenta siglos… En adelante soy un Forteano”[4].

También estaba Booth Tarkington, ganador de un Pulitzer, autor de The Magnificent Ambersons y Penrod. “¿Quién en el nombre del frenesí es Charles Fort?” escribió en The Bookman. “La gente debe girar su cabeza y mirar mientras camina por la calle; Pienso que es una cabeza que emitirá ruidos y explosiones, con llamas de cobre explotando en los oídos”[5].

El terreno era fértil. Muchos escritores americanos estaban fascinados con el hilarante ataque de Fort a los basamentos científicos. Aparece New Lands en 1923, prologado por Tarkington. Su éxito es arrollador. The Boston Transcript lo llamó “Un libro asombroso e interesante”[6]; pero el New York Times seguía dando la opinión más cercana a la realidad, “El método preferido del Sr. Fort de probar parece consistir en la alineación de un arsenal de datos que apoyan su creencia, y en emparejarlos con una cohorte de errores cuidadosamente seleccionados en el campo de la astronomía ortodoxa”[7].

LA SOCIEDAD FORTEANA

New Lands atrajo a un nuevo paria, el ya conocido Tiffany Thayer, de 22 años, que por aquel entonces trabajaba para el Chicago Examiner. Thayer quedaría fascinado por el trabajo de Fort, que comenzó a escribirle a Inglaterra en 1924. Escribió una novela Thirteen Men, publicada en 1930, que se convertiría en bestseller. La obra relata las vidas, extrañamente entrelazadas, de 13 miembros de un jurado y del asesino que culpa a Fort de sus actos y nihilismo. Cada capítulo está dedicado a uno de los jurados, y el capítulo final al asesino. Al final, el asesino aconseja a los padres de familia que no dejen que sus hijos lean “The Book of the Damned, de Charles Fort, porque allí se divulga la raíz podrida de la ciencia… Por todos los medios prohíban este desfile de pálidos datos referentes a precipitaciones de mantequilla y de comida de puerco. Es demasiado embriagador para los simples hombres”[8].

En ese mismo año Thayer se reuniría con Fort para enseñarle su libro. De esta forma comenzó su amistad.

Thayer era un actor fracasado que trabajaba como copywriter para las pulp magazines como la Detective Story Magazine. Con Thayer ocurrió algo similar a lo que había ocurrido con Dreiser. Como El libro de los condenados había sido un fracaso, Boni and Liveright decidieron no publicar los siguientes. No contaron con el éxito de New Lands. Dreiser le informa del éxito sorpresivo de su libro y le pide escriba otro, pero como ya no había editor, Thayer tuvo que hablar con el suyo, Claude Kendall, y con el diseñador Aaron Sussman.

Fort envió su nuevo libro que había titulado God and the Fishmonger. A nadie le gustaba el título y se propusieron muchos otros: Skyward Ho!, God Is an Idiot, If the Time Has Come, The Time Has Come. Finalmente Thayer propuso Lo! (¡Mirad!). Se refería a la expresión que según él utilizan los astrónomos para señalar los prodigios celestes o sus descubrimientos. El título no estaba de más pues en esa obra Fort se dedica al ataque de la astronomía.

Fort permaneció en Londres durante 8 años. Fort y su mujer regresaron a Nueva York en 1929. Su nuevo libro fue publicado en 1931, con una introducción del propio Thayer e ilustraciones de Alexander King. Este fue el libro más popular de Fort. Incluso se serializó en el Astounding Stories.

Antes de la publicación de Lo!, Thayer insistía en la creación de la Fortean Society, pero a Fort no le agradaba la idea y siguiendo las enseñanzas de Groucho Marx, declaró: “Llámenla sociedad interplanetaria de exploración y entraré, pero no si tiene mi nombre en ella”[9].

No obstante, y con engaños, Thayer logró que Fort asistiera al hotel Savoy-Plaza en Nueva York, el 26 de enero de 1931. Ahí estaban reunidos el propio Thayer, Dreiser, Tarkington, Hecht, Sussman Alexander Woollcott[10], Burton Rascoe, Oliver Wendell Holmes, Harry Leon Wilson[11], J. David Stern[12] y John Cowper Powys[13].

Pero no todos los amigos y conocidos de Fort atendieron a esta reunión. Hubo algunos que, incluso, se negaron a afiliarse a la sociedad, como el novelista Benjamin De Cassères, el único de sus amigos que entendía y podía jugar el Super Checkers.

Estos nuevos “condenados” se definían así mismos de la siguiente manera:

“La Sociedad Forteana es una asociación internacional de filósofos, esto es, de hombres y mujeres que no desearían vivir en forma diferente en caso de que no existieran las leyes, de hombres y mujeres cuya conducta no es consecuencia de reflejos condicionados, sino que resulta del razonamiento o de alguna extravagancia mística interna. Son miembros de esta sociedad eminentes científicos, físicos, médicos, lo mismo que quiroprácticos, espiritistas y cristianos, y aún un sacerdote católico…”

“La Sociedad lucha por las causas perdidas, la mayoría de las cuales –de no ser por nuestro apoyo- debieran estar extintas. Una buena proporción de nuestros miembros cree que la Tierra es plana, son antivacunacionistas, no permiten ser operados, apoyan las investigaciones parapsicológicas y creen que el desarme mundial es una buena idea”.

“Todos nosotros abrazamos la única doctrina, el Forteanismo, que suspende todo juicio y acepta el eterno cuestionamiento”.

Las reglas y propósitos de la sociedad fueron enmarcadas y eran las siguientes:

1. Poner los libros de Charles Fort al alcance de un mayor número posible de personas, a fin de que puedan leerlos.

2. Publicar libros y folletos encaminados al debate y a la lectura de los temas forteanos.

3. Combatir cada esfuerzo de individuos o instituciones que intentarán estigmatizar a Charles Fort o su obra, con el apelativo de “visionario” o cualquier otro termino derogatorio.

4. Establecer una mención a conferir a la persona que con mayor efectividad difunda los temas forteanos.

5. Preservar las notas, fichas y referencias reunidas por Charles Fort.

6. Continuar el trabajo de reunir datos de Fort.

7. Ampliar el alcance de los temas forteanos.

8. Forzar a las personalidades más representativas de las distintas ciencias a responder a los cargos formulados en los libros de Charles Fort.

9. Acosar a los estamentos más cualificados de las ciencias para que admitan su incompetencia o que muestren su ridículo con su silencio.

10. Urgir a los autores, editores y usuarios de libros de texto para que adopten la práctica de no enseñar a base de juicios últimos y taxativos.

11. Sostener el punto de vista forteano –el del escepticismo ilustrado- entre la población joven y los niños: implantar la duda razonable y la sospecha hacia todo lo estatuado.

12. Perpetuar la disidencia[14].

Los miembros se reunían informalmente en sus propios hogares o en restaurantes, particularmente en el Brauhaus en Yorkville, Nueva Jersey. Thayer usualmente conducía las discusiones. Adoptaron como emblema el Manneken-Pis, la famosa fuente de Bruselas de un muchacho joven orinando.

Fort nos abrió las puertas a nuevos mundos; a los mundos de los alienados, de los descerebrados, cuyo talento salvaje se maravilla de las incongruencias y que, incidentalmente, utilizan un calendario de 13 meses, cuyo año “uno” corresponde a 1931, año de la fundación de su sociedad, y cuyo treceavo mes, naturalmente, se llama “Fort”.

“Por condenados, entiendo a los excluidos… Por belleza, designaré lo que parece completo. Lo incompleto o lo mutilado es totalmente feo. La Venus de Milo. Un niño la encontraría fea… Por estabilidad, designaré lo indesplazable, lo inalterable, lo sincero… Por verdad, designo lo Universal… Sustituiré la aceptación por la creencia… Yo no soy un realista. Yo no soy un idealista. Yo soy un intermediarista. Nada es real, pero nada es tampoco irreal, y todos los fenómenos son aproximaciones a un lado o a otro entre la realidad y la irrealidad… Por realidad designo lo que no se confunde con cualquier otra cosa, lo que no es parcialmente otra cosa, lo que no es una reacción a alguna cosa o una imitación de alguna cosa”.

¡Escuchad! Ha hablado el maestro de los condenados y sus palabras aún resuenan en los pasillos del manicomio. ¿Acaso existe un ligero destello de lógica en este galimatías? “Lógica” que le llevaría a adoptar una dieta de pan, durante varios meses, con el fin de corregir su ceguera. ¿Y qué decir de sus ideas astronómicas?:

“La Tierra no rota, o quizás tiene una ligera rotación pero de un período de un año”.

“Nuestro planeta está rodeado por una capa opaca tachonada de agujeros, por donde se escurre la luz que nosotros vemos como estrellas. Esta capa es de un material gelatinoso y se encuentra ubicada muy cerca de la Tierra. Los meteoros, al caer, arrastran consigo parte de este material gelatinoso”.

Para Fort algo flota sobre nosotros. Se trata del “Súper mar de los sargazos”. En ese mar hay una isla, Genesistrine, de la que provienen aquellas extrañas lluvias de objetos vivientes, de sangre y gelatina…

“Ríos de sangre que cruzan los mares de albúmina –la Tierra es el centro de un huevo en incubación-. Esas son las arterias de sangre de Genesistrine. Nosotros tenemos conciencia de ellas por las puestas de Sol: algunas veces iluminan los cielos con las luces del norte.

“Nuestro sistema solar es un ser viviente: las lluvias de sangre sobre la Tierra son sus hemorragias internas”.

Negaba el paralaje anual de las estrellas, la constancia de la velocidad de la luz, el desplazamiento al rojo de las líneas del espectro solar, la ley de la gravedad

Continuara…

En el video podemos ver la portada de El Libro de los Condenados en sus diversas ediciones. La edición francesa, por ejemplo, fue prologada por Jacques Bergier.Existe una edición Argentina del libro de los condenados.

Vemos tres fotografías de Ben Hecht. Si Fort se parecía al “Gordo”, Ben Hecht tenía un notable parecido con Homero Adams. Y dos instantáneas de Booth Tarkington, además de la portada de una de sus novelas: Penrod.

New Lands es el segundo libro de Fort. La edición mexicana se tituló Nuevos Mundos.

Se muestra el frontis e ilustraciones de todos los capítulos de Thirteen Men, la novela de Thayer. Así como la portada del Astounding Stories de abril de 1934, en donde apareció la primera parte de Lo! La parte final se publicó en el número de noviembre de 1934.

Fotos de otros miembros e la Sociedad Forteana: Alexander Woollcott, John Cowper Powys con un peinado a la Haarpo, y Dreiser observando un busto de Cowper Powys.

El Manneken-Pis.

[1] Como vemos, eso de las “evidencias” de los ufólogos no es nada nuevo.

[2] Escribe “abuelo” pero se refiere al tío Frank.

[3] New York Times, 8 de febrero de 1920; Nation, 10 de abril de 1920.

[4] Reimpreso en The Fortean Society Magazine No. 3.

[5] Reimpreso en The Fortean Society Magazine No. 2.

[6] Boston Transcript, 26 de diciémbre de 1923.

[7] New York Times, 25 de noviembre de 1923. Los ufólogos modernos continúan con el mismo método. Creen ingenuamente que coleccionar miles de informes, videos o fotografías puede demostrar algo.

[8] Thirteen Men, página 313.

[9] Doubt No. 14.

[10] Crítico y cronista de la radio.

[11] Redactor de la revista Wilson’s Puck.

[12] Editor del Philadelphia Record.

[13] Crítico, novelista y poeta.

[14] The Books of Charles Fort, p.xxiv.

La historia detrás del fraude de la “Autopsia Extraterrestre”.

Por Joe Nickell

Manchester Evening News de Gran Bretaña (6 de abril de 2006) lo titularon un fraude que “engañó al mundo”. Bien, no exactamente: la revista Skeptical Inquirer dudo de la película “La Autopsia extraterrestre”, de 1995, desde el principio. Pero ahora el creador del falso cadáver extraterrestre usado para la “autopsia” ha confesado públicamente.

La película pretende representar el post mortem de un extraterrestre que murió en un ovni estrellado en Roswell, New México, en 1947 -era parte de un “documental” que salió al aire en la Fox televisión network. Los escépticos y muchos ufólogos rápidamente calificaron el asunto como un engaño.

Entre las numerosas observaciones, notaron que la película mostraba una marca código falso, no militar; que lesiones del extraterrestre eran inconsistentes con un accidente aéreo; y que la persona que realizaba la autopsia sostenía las tijeras como un sastre más que como un patólogo (quién se entrena colocando su dedo medio o anular en el agujero de las tijeras y utiliza su índice para estabilizar las navajas).

El experto en efectos especiales de Hollywood Trey Stokes (cuyos créditos fílmicos incluyen “The Blob”, “Batman Returns”, y “Tales from the Crypt”) dijo que el cadáver extraterrestre se comportó como un maniquí, pareciendo ligero, “como de goma”, y por lo tanto moviéndose no naturalmente cuando estaba siendo manipulado. (Véase Joe Nickell, “’Alien Autopsy’ Hoax”, Skeptical Inquirer, Nov./Dec. 1995, 17–19.)

Recientemente, un escultor y creador de efectos especiales, John Humphreys, de Manchester, ahora afirma que el extraterrestre de Roswell eran su obra, destruida después de que la película fuera hecha. Él hizo la revelación justo cuando una nueva película, “Autopsia extratrrestre”, era lanzada, una película para la cual él reconstruyó la criatura original. Como le dijo a BBC, “Curiosamente, utilicé exactamente el mismo proceso que antes. Comienzas con las fotos de la película, los amplías tanto como puedes. Entonces haces una armadura de aluminio, que cubres con arcilla, y después agregas todos los detalles”. El modelo de arcilla fue utilizado para producir un molde que proporcionó un molde de látex.

Humphreys también admitió que en la película original de la autopsia él mismo había hecho el papel del patólogo, cuya identidad fue encubierta por un traje anticontaminante.

El fraude de la autopsia extraterrestre representó la culminación de varios años de rumores, mitos, y engaños absolutos que pretendían probar que restos de platillos y el de sus tripulantes humanoides fueron almacenados en una instalación secreta -e.d., un (inexistente) “hangar 18” en la Base de la Fuerza Aérea de Wright Patterson- y que los pequeños cadáveres pequeños eran analizados en ese u otro sitio.

Entre los fraudes estaban los siguientes:

Una película de ciencia ficción de 1949, “The Flying Saucer”, que pretendía contener escenas de una nave espacial capturada; un actor presentado realmente como agente del FBI y juró que era verdad.

En 1950, el escritor Frank Scully divulgó en su libro “Venid the Flying Saucers” que el gobierno de los E.U. poseía no menos de tres naves espaciales venusinas, junto con los cadáveres de humanoides. Scully había sido alimentado del cuento por dos hombres de confianza que esperaban vender un supuesto dispositivo para localizar petróleo basado en la tecnología extraterrestre.

En 1974, Robert Spencer Carr comenzó a promover uno de los estrellamientos del libro de Scully y a asegurar conocer de primera mano en donde almacenaron a los extraterrestres. Pero como admitió el hijo del finado Carr, éste inventó toda la historia.

En 1987, el autor de un libro sobre Roswell lanzó los “Documentos MJ-12” que parecían probar la historia de la recuperación de naves estrelladas y un ocultamiento de alto nivel del gobierno. Desafortunadamente los expertos en documentos expusieron fácilmente los papeles como torpes falsificaciones.

En 1990, Gerald Anderson afirmó que él y sus familiares estaban recolectando rocas en el desierto de New México en 1947 cuando vinieron un platillo estrellado con extraterrestres heridos entre los restos humeantes. Anderson dio aconocer un diario que su tío presumiblemente había guardado, en donde registró el acontecimiento. Pero, las pruebas forenses demostraron que la tinta utilizada en las entradas no fue fabricada sino hasta 1974.

El fraude más elaborado de Roswell, sin embargo, y el que alcanzó probablemente a mucho más público fue la película de la “autopsia extraterrestre”. Será recordado como obra clásica del género. La verdad sobre el “incidente de Roswell” -que el dispositivo desplomado era simplemente un globo espía de los E.U., parte del Proyecto Mogul, que intentaba espiar anticipadamente las pruebas nucleares soviéticas-continúa siendo obscurecida por los bromistas, defraudadores. conspiracionistas, los espabilados.

http://www.livescience.com/othernews/060507_alien_autopsy.html

Para el MoD británico los ovnis son una especie de plasma

LONDRES.- Una investigación del ministerio de Defensa británico concluye que la visión de muchos ovnis se debe a la formación en la atmósfera de masas gaseosas incandescentes. Los científicos, que han analizado datos recogidos a lo largo de treinta años, están convencidos de que los ovnis no proceden de otras civilizaciones o potencias hostiles. Las corrientes aéreas dan a esos plasmas formas aerodinámicas que parecen volar a velocidades extraordinarias por el cielo. El espacio entre dos plasmas forma a veces un área que no refleja la luz, lo que puede dar la impresión de una aeronave negra de tipo triangular y varios cientos de metros de longitud en algunos casos. Además, dado que los plasmas tienen una carga eléctrica, pueden cambiar rápidamente de forma o de color si sufren el impacto de otra fuente de energía como puede ser una señal de radio enviada por algún ufólogo, es decir un individuo que se dedica al estudio de los ufos (ovni en inglés). Según el estudio, ese tipo de plasmas pueden engañar y crear en el espectador impresiones muy vivas. Está demostrado médicamente, dicen, que los “campos (electromagnéticos) locales suscitan reacciones en los lóbulos temporales del cerebro”. Quienes aseguran haber sido testigos de la aparición de algún ovni no están locos, sino que sufren “de una retención de memoria ampliada y repiten experiencias” inducidas por esos plasmas. El estudio recomienda, sin embargo, utilizar lo que se sabe hasta ahora sobre los presuntos ovnis para eventuales aplicaciones militares, algo en lo que, según los científicos británicos, los rusos están ya trabajando. El proyecto, en el que llevan trabajando los científicos desde 1996, según se ha sabido ahora, tenía como objetivo investigar los peligros que los ovnis pudieran representar para este país. La conclusión de los expertos es que no hay tal peligro.

http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/4981720.stm

http://www.timesonline.co.uk/article/0,,2087-2168694,00.html

http://today.reuters.com/news/newsArticle.aspx?type=scienceNews&storyID=2006-05-07T170047Z_01_L07780820_RTRUKOC_0_US-BRITAIN-UFOS.xml

http://www.telegraph.co.uk/news/main.jhtml?xml=/news/2006/05/07/uufo.xml

http://www.abc.net.au/news/newsitems/200605/s1632611.htm

http://tvnz.co.nz/view/page/411419/711482

http://townsvillebulletin.news.com.au/common/story_page/0,7034,19061233%255E401,00.html

http://www.abc.es/abc/pg060507/actualidad/sociedad/ciencia/200605/07/ovnis-fenomenos-atmosfericos.asp

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/05/07/ciencia/1147008153.html

¡HE DESCUBIERTO Z! (3 parte)

NUEVOS MUNDOS

Pero tampoco estaba interesado en la escuela y cursó sólo hasta la secundaria. Los recuerdos de aquella época los menciona en los capítulos once y doce de Many Parts:

“Teníamos casi quince años de edad, y debíamos hacer los exámenes para la secundaria. Nos habían enseñado fisiología solamente de una manera general, pero habíamos disecado mucho y habíamos articulado torpemente muchos esqueletos pequeños. Pero como leímos mucho con el deseo subyacente de ser famosos, y como buscábamos la provocación más leve por la gloria, nosotros hicimos nuestra colección mucho más grande que la de cualquier otro muchacho que conociéramos. Detrás de todo lo que hicimos no estaba el desamparo y la indolencia sino el deseo y la animación de ser pintorescos o interesantes. Una vez tomamos a Bob Pavey como uno de los muchos socios que llegamos a tener. En la clase de la fisiología, la Srta. Williams nos mostró varios frascos de alcohol con especimenes en ellos. Haciéndolos pasar para que todos los viéramos. El corazón de un sapo, el hígado de un pájaro azul, el canal alimenticio de un lagarto; todos etiquetados cuidadosamente. Estábamos furiosos; eran los nuestros, y Bob los había traído a la escuela. Entonces todo el crédito era suyo. La Srta. Williams dijo, ‘¿donde está el corazón?’ Lo habíamos puesto en nuestro bolsillo. ‘¿Dónde está ese pulmón?’ Estaba en nuestro bolsillo. ‘Veo que todavía hay un hígado que falta’. En nuestro bolsillo…

“’Usted tiene una manera rara de actuar diferente a la de los demás’, dijo la Srta. Williams, agudamente. Deseamos denunciar a nuestro socio. ‘Son los míos’, dijimos, hoscamente. En la clase obtuvimos el perdón de un muchacho, pero, aunque eso fue hace quince años, no hemos hablado a Bob Pavey desde entonces. Él tomó el crédito que era nuestro crédito”.

Fort también recuerda los experimentos realizados por su maestro de física, el profesor Ovebunk. Tal vez esto fue el origen de su desprecio por la ciencia. Pero la descripción que hace nos muestra su necedad (el experimento de la caída de los cuerpos en el vacío) y su falta de habilidad para realizar experimentos científicos (el experimento con los pañuelos). Tal vez ocurrió que su cuerpo estaba ahí, pero su mente no, porque de otra manera no se explica la forma en que entendió la teoría del color:

“Pensamos que el profesor Overbunk contestaba insatisfactoriamente, pero él parecía satisfecho otra vez. No obstante, aceptamos que casi todas las verdades y pensamientos de allí parecían tener algo mal alrededor de cada experimento. El profesor Overbunk demostrando que en el vacío una bala y una pluma caen con la misma velocidad. La bala cae primero. Nos enseña que el negro es la ausencia de color y el blanco son todos los colores. Mezcla de colores produce un gris parduzco. Poniendo un paño negro y un paño blanco al sol sobre la ventana todavía con nieve. Como el negro absorbe calor, el paño negro se hundiría en la nieve. Paño blanco hace una clara impresión; paño negro no muestra ni rastros de haber estado allí. Es muy difícil enseñar verdades cuando no se tiene la verdad”…

“Comenzamos nuestro estudio de álgebra, con la idea de que las letras eran utilizadas en lugar de los números, preguntándose cuántas veces ‘a’ puede ser ‘b’. Aprendiendo definiciones, aprendiendo que ‘x’ es la cantidad desconocida y que los pequeños números en la parte superior son exponentes, no teniendo ningún problema de lo que se esperaba de nosotros, la Srta. Alberts nos envía al pizarrón, y entonces se nos olvida todo, por leer Puck y Judge[1]”.

Esta misma incultura científica lo hizo reunirse con otros que como él no tenían ni la más remota idea de lo que es la ciencia y la cultura. Entre ellos estaba el mismo Thayer, quien en una entrevista aparecida en el número del 9 de junio de 1956, del Saturday Review of Literature declaró:

“¿Literatura? Al infierno con la literatura”.

Se puede valorar el calibre intelectual de estos tipos cuando leemos a Thayer que escribe en el número 1 de la Fortean Society Magazine: “Esto no es la edad de la iluminación, ¡ustedes idiotas perdidos!”.

Para Thayer el lenguaje de las altas matemáticas era un guirigay incomprensible. Lo mismo que pensaba el mentecato de Fort. Pero a pesar de su ignorancia, o por la misma, se atrevían a promover “teorías” estúpidas, como la del propio Thayer quien afirmaba que todos los planetas, incluyendo la Tierra, están creciendo, evolucionando y transformándose lentamente de cubos a esferas; o la de otros miembros de la Sociedad Fortena como George Gillette, quien decía que el universo tenía la forma de una espiral; o Alfred Drayson, que postuló una rotación secundaria de la Tierra. El mismo Thayer que afirmaba que las tonsilectomías[2] causaban poliomielitis, que la vacuna de Salk era una ‘mixtura repugnante’ y que la vacunación y la fluoración causan enfermedades. Ideas, muchas de ellas, aún vigentes en diversos medios pseudocientíficos.

Los patrones se repiten en la actualidad. Gente sin cultura y con escasa educación formal que creen descubrir el hilo negro cuando se enfrentan a fenómenos que no pueden explicar, debido precisamente a sus escasos conocimientos, y tomando esos fenómenos como bandera, se atreven a atacar a los científicos o, incluso, a la ciencia.

Fort llegó a hacerse periodista no por sus propios méritos, pues ni siquiera cursó la preparatoria, sino gracias al apoyo de su padre que, a pesar de haberlo corrido de la casa, le ayudó a entrar a trabajar en un diario. Fort nos lo comenta en el capítulo quince de su Many Parts:

“El final de nuestro segundo año en secundaria no estaba lejos. El ‘otro niño’ se las arregló para dejarlo todo, parecería como si estudiara muy poco, pero se debía a nuestra desgraciada vida condicionada. Se unió a otra sociedad literaria, aunque diferente de nosotros, él se habría podido unir a cualquiera en su primera elección.

“No había, y nos parecía a nosotros que nunca podría haber, ninguna mejora en nuestro trabajo escolar. Nick[3] estaba interesado en nuestros escritos para la sociedad literaria, y frecuentemente pedía ver lo que habíamos escrito, mostrándonos en dónde debíamos trabajar más en un punto para expresarlo en pocas palabras. Momentos antes de que la escuela cerrara, él fue por nosotros. Diciendo, ‘¿le gusta el negocio del periódico?’ Nosotros contestamos, ‘Oh, claro’, lo cuál significaba que nada podría ser más atractivo para nosotros. Sería inútil esperar los exámenes, como sabía Nick, porque habíamos dicho siempre la verdad sobre nuestros gustos e intereses cuando nos había preguntado.

“Nick dijo, ‘Bien, vaya al Democrat[4]; Standish ahora es redactor allí, y él lo contratará. Al principio no habrá mucho para usted, pero le dará una idea, y algún día podremos conseguirle un lugar en Nueva York. Sólo mantenga sus gomas y no se resbalará’.

“Standish era su mejor amigo. Habían crecido juntos, y fueron a la secundaria juntos, teniendo cierto renombre al interpretar ‘Brutus and Cassius’ en pequeños teatros, según contaba Standish[5]”.

No sabemos nada de este periodo en la vida de Fort, sólo que dejó la secundaria para trabajar en el periódico, tal vez como mandadero. Charles Fort sólo menciona que en 1891 vendió unas notas para un periódico de Nueva York (¿había dejado de trabajar para el Argus?), y que en 1892 trabajó para el World de Brooklin y un año después era redactor de The Independent.

Según John A. Keel, cuando Charles cumplió 19 años, su abuelo materno, John Hoy, lo alentó para recorrer el mundo en busca de aventuras proporcionándole 25 dólares cada mes. Pero lo más probable es que la partida haya ocurrido poco después de los 19 años, pues a esa edad trabajaba en el periódico, y que el abuelo que fungió de mecenas fuera Peter van Vranken, el dueño de la tienda de ultramarinos. El hecho es que Charles Fort recorrió medio mundo y al llegar a Sudáfrica contrajo la malaria que lo perseguiría el resto de sus días.

En 1896 muere el abuelo Peter y Charles regresa a Nueva York, lo que podría confirmar el mecenazgo de van Vranken, ya que al morir cerraría la llave del dinero para los viajes de Fort. De ser así, su periplo habría durado unos tres años.

Fue por estas fechas que su padre lo corre de la casa y se va a vivir con su abuelo Al regresar a Nueva York vuelve a frecuentar a Anna Filling, con quien se casa el 26 de octubre de 1897. Dicen que la escogió por su completa falta de curiosidad intelectual. Esta etapa de su vida fue más bien dura pues difícilmente lograba reunir el dinero de la renta. Los pocos trabajos que conseguía (velador, lavaplatos, portero) los perdía por su afición a pasarse las horas en la Biblioteca Pública, devorando revistas científicas. También se dedica a escribir cuentos cortos de humor y otros trabajos. Es precisamente en 1899 cundo comienza la redacción de Many Parts.

¡MIRAD!

Al cumplir 30 años había escrito diez novelas, pero sólo una de ellas The outcast manufacturers (algo así como “los fabricantes inútiles” o “los fabricantes de parias”) sería publicada en 1909, resultando un fracaso de ventas, aunque la crítica la acogió con benevolencia. Un crítico del New York Times dijo que la historia era rara pero los diálogos eran “inusualmente listos” [6]. La edición original fue publicada por B.W. Dodge and Company, y, más adelante, la novela fue serializada en la edición americana de la revista Pearson’s Magazine. Pero Pearson publicó solamente cinco capítulos antes de que dejara de aparecer. En lugar de reimprimir la novela original, Fort revisó los primeros ocho capítulos de su novela y los redujo a cinco. La novela original se reimprimió en 1988 por Printed Heritage Preservation Society con un prologo de Leonard Leshuk.

Su sentido del humor le permitió escribir cuentos cortos muy comerciales que serían publicados en la Smith’s Magazine. Theodore Dreiser[7], editor de la revista, recuerda:

“Fort vino a mí con los mejores cuentos cortos humorísticos escritos en América que he leído. Yo compré algunos de ellos, y otros editores hicieron lo mismo. Entre nosotros –Richard Duffy del Tom Watson’s, Charles Agnew McLean del Popular Magazine y otros-, disfrutábamos hablando de él y de su futuro: una nueva y rara estrella de la literatura”.

Sus cuentos también fueron publicados en revistas como Broadway, Black Cat, Argosy, y en el Evening Post y el Herald. Los temas eran autobiográficos: la vida en el hogar; aventuras en los ríos; el campismo; cuentos de pensionistas y de vagabundos; relatos pícaros de la vida de los periodistas. Raymond N. Fort, su hermano, se refiere a estos cuentos en una carta dirigida a Thayer a la muerte de Annie Fort en 1937.

“No he conseguido ninguna de las notas, manuscritos, o datos de mi hermano, ya que a su muerte, hace varios años, su viuda, fallecida recientemente, donó éstos documentos a la Sociedad Forteana y a Theodore Dreiser.

“Pienso que no puedo serle de mucha ayuda pues no mantuvimos contacto muy cercano el uno con el otro. Sin embargo puedo ayudarlo un poco recordando su vida temprana.

“Mi hermano nació el 6 de agosto de 1874[8] y era el más viejo de los tres hermanos. Su padre y abuelo estaban en el negocio de mayoristas en una tienda de comestibles, una vieja firma llamada P.V. Fort & Son.

“Su vida temprana fue borrascosa, y pasó a través de la gramática y de la secundaria como los otros muchachos de su edad. En los últimos años en la secundaria demostró capacidades para la escritura y entre sus amigos era considerado como muy ingenioso. En la secundaria escribió numerosas historias y las envió a varias revistas en donde fueron aceptadas y publicadas. Todas estas historias estaban basadas en sucesos reales, una cierta broma de muchacho en la escuela o una expedición al campo. Él tomaba algún pequeño incidente lo embellecía y hacía una historia de él, y entonces todos teníamos el placer de leer sobre nosotros mismos en una revista. Él utilizó siempre nuestros nombres verdaderos[9].

“Después de dejar la escuela obtuvo una posición como reportero en el Eagle de Brooklyn y estuvo en este periódico por un tiempo, hasta que él y otro empleado del mismo periódico comenzaron un periódico propio en alguna parte en la Staten Island[10] pero después de un rato ellos recibieron el fuego de algunos de los grandes tiradores locales y eso terminó esa empresa.

“Entonces mi hermano comenzó a vagar, y por algunos años viajó por todo el globo pagando sus gastos en los barcos, que costeaba cuando era capaz de trabajar a su manera. De esta forma vio una gran parte del globo, la mayoría de los países de América y también de Europa y de África. Él estuvo en África del sur por un rato y lo recuerdo decir de un incidente que sucedió allí. Él dijo o hizo algo a un francés que no le caía bien y éste lo desafió inmediatamente a un duelo. Como mi hermano nunca había manejado una espada y no era muy experto con las armas de fuego, no sabía qué hacer pero acepto el desafío de todos modos.

“Como él era la parte desafiada él tenía la opción de escoger las armas y después de pensarlo mucho decidió usar los puños e informó a los padrinos del francés. Por supuesto se opusieron muy vigorosamente, pero mi hermano no se movió de su posición ni dejó que se retirara el desafío. Se hizo la pelea, y el francés fue vapuleado bien y bonito pues mi hermano sabía utilizar sus puños y poseía valor ilimitado[11]. Después de esto vagó por un rato más y luego se regresó a N.Y., en donde se casó con una muchacha que él conoció en sus días mozos en Albany. Entonces se colocó en un trabajo y comenzó a escribir. Pero le iría mal y tuvo que trabajar en cualquier cosa para poder conseguir para vivir y escribir. Aguantó todas las dificultades que son coincidentes a conseguir un equilibrio.

“Usted sabe probablemente el resto. Pasó años en el extranjero y estudió en todas las grandes bibliotecas de Europa y de Inglaterra y después regresó a N.Y. otra vez donde escribió varios libros y los hizo publicar.

“Deseo poder ayudarle más pero como dije antes sólo puedo ayudarle sobre su vida temprana. Si hay cualquier otra cosa que usted quisiera saber, estaré alegre de ayudarlo”.

Alrededor de 1910 vivía en un modesto apartamento en el Bronx. Su personalidad era maniaca depresiva y en varias ocasiones intentó suicidarse; “Desde mayo no he recibido el pago de uno sólo de mis cuentos –escribió en su diario-. Me quedan dos dólares. Watson’s me ha timado 155. Dreiser me ha devuelto dos cuentos que prometió comprarme; uno hasta había sido anunciado para su próximo número. Todo esto es muy penoso. Me siento incapaz de escribir, no sé hacer otra cosa, por mi mente desfilan imágenes de mí mismo degollándome o saltando de cabeza por una ventana”.

Su único aliciente era su colección de notas sobre acontecimientos inverosímiles: extraños objetos vistos en el cielo, lluvia de “sangre”, desapariciones misteriosas. Todas esas notas las clasificaba en cajas de zapatos[12]. En total 25,000 fichas sobre hechos insólitos escritas con lápiz sobre minúsculos cartones, en un lenguaje abreviado de su invención Cualquiera de sus fichas se asemejaba más o menos a ésta: “1871/abril 22, etc. Gelat. Larvas, Bath, Ingl.”. Había bautizado a sus cajas como “El sanatorio de las coincidencias exageradas”.

“Acabé por tener cuarenta mil notas, repartidas en mil trescientos temas tales como: ‘armonía’, ‘equilibrio’, ‘catalizadores’, ‘saturación’, ‘oferta’ y ‘metabolismo’. Eran mil trescientos demonios aullando con mil trescientas voces a mi intento de hallar una finalidad. Escribí un libro que expresaba muy poco de lo que estaba tratando de conseguir. Lo recorté, de quinientas o seiscientas páginas, a noventa. Entonces lo tiré: no era lo que quería”.

Un día se hartó de eso. Tuvo la impresión de que cuanto hacía no era sino la caricatura de aquello que deseaba hacer. Acababa de comprender que los hechos aislados no son sino muecas; sólo cuentan las relaciones entre los hechos. Entonces, ya no hace sólo colección y se lanza a reconstituir el rompecabezas de los mundos escondidos detrás de este mundo. Escribe un libro al que titula X. Continúa con Y, y luego dice haber descubierto Z. En X postula la idea de que la vida en la Tierra ha sido y es controlada por seres de Marte. “Somos propiedad”, escribe. En Y presenta sus pruebas de que hay una siniestra civilización en el polo Sur. Le escribe a Dreiser y le dice: “Tienes al menos una cosa que agradecer, ya que bien hubiera podido comenzar por ‘A’”.

Las cartas que Fort le envía a Dreiser[13] son muy esclarecedoras de los sentimientos y ansiedad de Charles Fort antes de que se publicara “El libro de los condenados”.

El 13 de enero de 1916 Fort le escribe a Dreiser: “Pienso que es la cosa más extraordinaria de la que he oído hablar, la manera en que usted está tomando ‘X.’. Le deseo éxito con él. Pienso que será publicado o finalmente aceptado en marzo 13”.

Dos meses después, el 26 de marzo, le envía una nota: “He acabado ‘Y’ ¿Le gustaría verlo?” Y el 1 de junio le reclama porque no ha tenido noticias sobre la opinión de Dreiser:

“¿Pero por qué?

“Le envié ‘Y’ hace dos meses. ¿Esta usted ocupado? ¿Incluso lo ha visto?

“Pero no mantenga silencio conmigo, porque usted está violando su única razón de ser, guardando silencio.

“¿Es usted un lirio? ¿Tiene usted una mayor gloria que la de Salomón? ¿Es suyo el misterio del pecho de un pájaro azul?

“¿Qué justificación tienen sus palabras?

“Envíeme algunas palabras.

“Palabras. Sonido. Fotos.

“Esas cosas. Envíelas a Charles Fort

“Por favor, o le golpearé violentamente”.

En el Clip:

Dos fotografías de Tiffany Thayer. La primera en la época en que conoció a Fort y la otra hacia 1956.

Varios ejemplos de la literatura barata de Thayer: Three Musketeers, Old Goat, 33 Sardonics y Call her Savage.

Fotos de Theodore Dreiser y de libros en donde se compila su trabajo.

Dibujo de Alexander King en el que muestra a Sherwood Anderson y Dreiser observando los conflictos de la sociedad.

Fragmento de una carta autógrafa de Fort a Thayer.

Fort y Dreiser, en la casa de este último, el 4 de octubre de 1931.

Raining Cats…

Comic basado en el libro de Damon Knight.

Frontis del artículo de Planeta sobre Charles Fort.

Lluvia de ranas, ilustración de Christian Broutin.

Dibujo de Hannah Gluck: “Raining cats and dogs”.

Continuara…

[1] Famosas revistas cómicas de aquella época.

[2] Extirpación de las amígdalas.

[3] Se refiere a su padre Charles N.

[4] En realidad se trata del Argus de Albany.

[5] Ése es el fin de la p. 211. Confirma el uso de “Nick” como apodo para Charles N., y vemos que el primer trabajo de Fort en un periódico – el Democrat de Albany- fue obtenido por el apoyo de su padre, y no por las energías compulsivas del escritor por un triunfo específico. Nota de Tayher.

[6] New York Times, 8 de mayo de 1909.

[7] Dreiser es el autor de la novela Sister Carrie, publicada por primera vez en 1900.

[8] Este es un error ya que el mismo Charles menciona la fecha del 9 de agosto.

[9] Esto resulta curioso porque en su autobiografía hizo todo lo contrario y utilizó nombres ficticios.

[10] Se trata de The Independent.

[11] Esto parece más bien uno de los cuentos de ficción de Fort.

[12] 32 cajas de zapatos en total, como apunta el propio Fort.

[13] Se pueden consultar en la Universidad de Pennsylvania en los archivos de la biblioteca, papeles y manuscritos de Theodore Dreiser.