Pequeño chihuahua con un gran corazón

Nace Chihuahua con una mancha en forma de corazón

Reuters

Koichi Kamoshida, Getty Images

Un pequeño Chihuahua tiene un gran corazón — en su espalda.

El perro, llamado Heart-kun, nació el 18 de mayo con una mancha en forma de corazón en su piel. Él es parte de una nueva camada en la tienda Pucchin Dog en Odate, Japón.

La dueña de la tienda Emiko Sakurada dijo que es el primero de 1,000 perritos que han criado con este tipo de patrón. Ella también dijo que no planea vender el animal.

http://news.aol.com/story/_a/chihuahua-born-with-heart-shaped-spot/20070711155609990001

UFO Hunters por Sci Fi

Anuncian Cazadores de ovnis por el canal Sci Fi

De los creadores de los Cazadores de fantasmas la exitosa serie de SCI FI Channel, llega la búsqueda de fenómenos paranormales de una distinta clase. UFO Hunters, una serie de los ganadores del Emmy, los productores ejecutivos Craig Piligian, Tom Thayer y Piligian’s Pilgrim Films and Television, sale para investigar los avistamientos de ovnis y las experiencias de otro mundo.

http://www.realitytvmagazine.com/blog/2007/07/ufo-hunters-ann.html

Dos nuevos títulos de la colección ¡Vaya timo!

Dos nuevos títulos de la colección ¡Vaya timo!

Estimados amigos,

Por fin, dos nuevos libros de la colección “¡Vaya timo!” estarán pronto en la calle. Se trata de “El yeti y otros bichos ¡vaya timo!”, de Carlos Chordá, y “La parapsicología ¡vaya timo!”, de Carlos J. Álvarez.

Os envío en anexo unas hojas informativas sobre ambos.

Si podéis difundir esta noticia en vuestras webs, blogs, chats, etc., os lo agradecería mucho.

Un cordial saludo,

Serafín Senosiáin

Editorial Laetoli

www.laetoli.net
Laetoli se ha mudado y tiene nueva dirección y teléfono: Monasterio de Yarte, 1, 8º. 31011 Pamplona Tel. 948 259065

Randi, heredero de Houdini

Mago se convierte en escéptico para ayudar a exponer fraudes

James Randi busca psíquicos, sanadores, mediums y otros para desenmascararlos

Fort Lauderdale, Fla. – James Randi se ha escapado de un ataúd cerrado y sumergido en el mar, y de una camisa de fuerza colgando sobre las cataratas del Niagara. Si eliges una palabra de un libro de 200 páginas, él podría adivinarla. Escoge un objeto, él lo hará desaparecer de la vista.

Él se presenta como el Asombroso Randi desde hace años, pero sus palabras a las audiencias al final de cada show presagian su siguiente acto.

“Todo lo que han visto aquí son trucos, no hay nada sobrenatural aquí. Espero que acepten mi palabra. Gracias y buenas tardes”.

Por más de dos décadas, Randi ha sido el jefe de los escépticos del país, apuntando su flecha racionalista a los psíquicos y sanadores, mediums y mentalistas. Él encuentra sus blancos tan absurdos y todos los que han caído por ellos están tan desesperados que él se ha obsesionado.

“Es importante”, dice, “porque cualquier información falsa como esta – de gente que afirma que ella puede subvertir la naturaleza, que puede hacer milagros verdaderos y que quiere que se le pague por ello… es una influencia muy negativa en la sociedad”.

Nacido en Toronto, la carrera como mago y artista del escape de Randall James Hamilton Zwinge llegó después de que saliera de la secundaria y dejara el hogar para unirse a un circo. Su rutina en el escenario lo llevó a una necesidad de hablar contra aquellos cuyo trabajo ve como absurdo – no sólo gente que lee las palmas y las mentes. Él también tiene como objetivo los quiroprácticos, homeópatas y otros.

La “aparición” de Randi como un escéptico esencialmente llegó en un episodio en 1972 de “The Tonight Show” – él ayudó a Johnny Carson a desenmascarar a Uri Geller, el artista israelí que afirmaba doblar cucharas con su mente. Randi se aseguró de que las cucharas y otros objetos estuvieran fuera de las manos de Geller hasta que inició el show para evitar que tratara de forzarlos. El resultado fueron los 22 minutos de agonía en los cuales Geller no pudo realizar ningún truco.

Desde esos años, él obtuvo la prestigiosa beca MacArthur, estableciendo su fundación James Randi Educational Foundation y convirtiéndose en un guardián de un premio de $1 millón destinado a cualquier persona que pueda probar poderes sobrenaturales. El premio permanece sin ser cobrado.

Randi viajará a donde sea necesario para desenmascarar. Todo lo que él ha ganado son incontables fans, e incontables enemigos.

“Toma un mago para conocer”

Michael Shermer, el editor de la revista Skeptic y director ejecutivo de la Sociedad de Escépticos, nota que Randi ha tomado el papel de otro mago famoso, Houdini.

“Toma un mago para saber cómo es engañada la gente adrede. Los científicos no están entrenados para detectar el engaño intencional”, dijo Shermer. “Si te preocupas por la realidad, Randi es una lente a través de la cual ver cómo éstas afirmaciones se ponen a prueba”.

Los padres de Randi lo educaron como anglicano, pero él dijo desde niño, que él nunca encontró que la existencia de dios fuese algo creíble. Él no distingue entre las principales corrientes de los grupos religiosos y otras sectas espirituales. La única diferencia, dijo, es que las iglesias establecidas tienen mucho más poder.

http://www.msnbc.msn.com/id/11909496/

Estación Hume: Huummm…

ESTACIÓN HUME: HUUMMM…[1]

Roberto E. Banchs

A través de la revista Espacio (1), editada en Rosario, se conoció a fines de la década del sesenta un curioso episodio ufológico. El artículo expresa lo siguiente:

“En la primera semana del mes de noviembre, un interesante informe llegó a nuestra mesa de trabajo, un ovni se había observado en la Estación Hume, localidad situada a 5 kilómetros de Rosario.

Frente de la escuela de Estación Hume. Todavía conserva su aspecto pueblito, con sus calles de tierra y grandes espacios abiertos.

“Un grupo de testigos oculares del fenómeno cuyos nombres no nos fue permitido publicar manifestó durante nuestra entrevista grabada: ‘Eran alrededor de las 4 de la mañana del sábado, nos encontrábamos en el interior de la escuela festejando un acto de fin de curso, (cuando) de repente tuve la impresión de oír unos gritos provenientes de la calle, pensé que se trataba de un asalto o un accidente y al salir me encontré con un raro espectáculo: un grupo de personas formado por una maestra y alumnos de la escuela estaba como petrificado observando las evoluciones de un objeto alargado que a 200 metros de altura se encontraba sobre el lugar.

“’Una vez pasada la primera impresión al observar tan extraña escena, pude comprobar que el objeto se asemejaba a un gran fuentón (n: plato grande) invertido, rodeado de una potente luz roja. El ovni parecía que iba a aterrizar y fue en ese instante cuando pudimos notar con perfecta nitidez los contornos del mismo.

“’Con estupor pudimos ver que la parte superior era transparente y en su interior se notaban claramente cuatro sombras de mediana estatura; personalmente no puedo decir que se trataba de seres, sólo vimos algo que se movía y tenía forma humana…

“’Luego de unos instantes el objeto realizó un brusco giro y a una increíble velocidad y sin ruido alguno se perdió entre las estrellas dejando tras de sí una blanca estela’”

El artículo concluye señalando: “Los testigos de la observación de este raro acontecimiento que no ha sido publicado en la prensa para evitar el ridículo según nos manifestaron, fueron entrevistados por separado dando todos las mismas explicaciones.

“Uno de los testigos acotó que al tratar de observar el ovni desde el techo de una casa vecina, fue enceguecido por el intenso resplandor que irradiaba el objeto.

“Luego de una exhaustiva investigación, el departamento de investigaciones ufológicas de la AOA (n: Asociación Observadora de Astros) da por auténtico este caso”.

NUESTRAS ENCUESTAS

De acuerdo a los datos consignados, la observación del ovni y sus cuatro figuras antropomorfas habría ocurrido el sábado 4 de noviembre de 1968.

Nuestras primeras indagaciones datan de 1984, consultando al director de la citada revista y del grupo AOA, Guillermo Aldunati, quien intervino en las iniciales averiguaciones y redacción del informe publicado en esa época. La tentativa fue infructuosa[2].

Sin haber podido reunir mayores antecedentes, en junio de 1987 procedimos a realizar una investigación in situ, contando con la colaboración de Eduardo Ficarotti. Fuimos a la escuela, lugar de los hechos. Se trata de la Escuela Provincial N° 154, “Julio Bello”, de nivel primario. La misma se encuentra ubicada en la calle Lavalle s/n, al 5600, una arteria de tierra, cuyo frente al Este da a la Estación Hume del F. C. Belgrano (actualmente denominada Estación El Gaucho). Allí nos recibe su vicedirectora, Liliana Álvarez de Lopelle, mostrando una excelente disposición. Ella refiere que en 1968 era alumna de los últimos grados, pero que nunca había escuchado algo referido a la presunta observación de un ovni en la escuela, pese a los años que tiene como vecina y funcionaria de la citada.

En cambio, nos indica que por la tarde -efectivamente-, se realizaba la fiesta escolar de fin de curso y que la misma se extiende por la noche, hasta las 3-4 de la mañana, con los padres, personal de la escuela, e incluso con algunos niños.

Del mismo modo, hicimos algunas averiguaciones sobre el supuesto avistamiento en la vecindad, a antiguos pobladores de ese medio suburbano, casi rural, con idéntico resultado. Razón por la cual -tras el fallido intento- en agosto de 1991 regresamos a Hume.

Vista desde el árbol ubicado en el patio de la escuela, donde se aprecia un sector de las viejas aulas, aún no demolidas.

Consultamos los libros de actas (registro de personal y cooperadora) correspondientes a 1968, con el propósito de localizar a los eventuales testigos, asistentes a la reunión festiva, o personas que pudieran dar cuenta de lo ocurrido. Fue así como dimos con la directora, María Angélica Rossignol, quien expresó su sorpresa por la noticia, asegurando que de haber ocurrido el episodio, le habrían comentado y seguramente lo recordaría. Hablamos también con Lucrecia Calcagneo de Strano, maestra, por entonces vecina lindera a la escuela (desde cuyo techo de la casa -según el artículo-, uno de los testigos trató de observar el ovni, siendo enceguecido), manifestando que en esa fecha estaba de licencia debido a una operación, pero que nada sabía al respecto. Conversamos con María Magdalena Baccola de Curzio, maestra, quien dijo no recordar absolutamente nada de semejante aparición. Tampoco su hermana Graciela Baccola, quien vivía hacia los fondos del establecimiento escolar. La portera Juana de Vargas falleció, pero la actual -alumna por esos años- nada sabe al respecto. El presidente de la cooperadora de padres, Ángel Soresci, asegura no haber visto ni saber nada del supuesto ovni. Otro activo miembro de la cooperadora, Walterio Singolani, tampoco recuerda el episodio, restándole credibilidad a la noticia.

En definitiva, de esta considerable lista de personas que en 1968 se desempeñaban en la escuela, y que en su casi totalidad asistieron a la reunión del fin de año, ninguna recuerda que hubiere ocurrido tan desusado evento, como es la aparición de un ovni y cuatro figuras de forma humana moviéndose en su interior.

Aún así, persistimos en el propósito de rastrear más información y en septiembre de 1992 hablamos nuevamente con Guillermo Aldunati, quien en esta ocasión fue algo más explícito: “Del caso nos enteramos por la novia de un muchacho que conocíamos, él nos informó y fuimos a hablar, a investigar con el grupo AOA. No recuerdo bien quiénes estaban. En la época en que nosotros fuimos a investigar estaban de vacaciones (n: de verano), de receso lectivo. Por eso hablamos sólo con dos testigos: una empleada doméstica, no portera, que me parece estaba trabajando allí en la escuela, quizás ayudante o auxiliar, que luego se volvió al interior del país, al litoral, y un muchachito de 17 años, que no quisieron dar sus nombres. No recuerdo sus nombres.

“Es que en esa época salíamos a investigar así nomás…, no como ahora que estamos mejor preparados. Pero el caso fue real.

“Sí recuerdo que el ovni -plato volador por aquel entonces-, apareció como una luz sobre un árbol que estaba ahí, y los testigos (alumnos de los últimos grados, y creo que la directora) se subieron arriba de un tapial para observarlo mejor”.

Bajo la promesa de enviarnos mayores datos, tres meses después nos escribe: “Tema Hume: seguiremos en ‘lista de espera’, me comuniqué ya un par de veces con Reinoso para elaborar un plan de trabajo (¿?) sobre ese caso. Resulta que Luisito está ahora muy ocupado, y mi interés es enviarte nuestras ideas tan pronto sea posible… Sorry be patient…”

ALGUNAS CONSIDERACIONES

Durante largo tiempo pospusimos la publicación del presente informe, con la esperanza de reunir toda la información pertinente. Así que, con esta respuesta y tanta demora, ponemos fin a nuestra investigación.

Momento también en que ninguno de nuestros entrevistados parece conocer, o haber tenido la más mínima referencia sobre el episodio en cuestión, y circunstancias en que el llamado a mutis de los únicos encuestadores que habrían conocido a los supuestos testigos ha de continuar. Al respecto, deseamos que no se extienda indefinidamente.

Espacio, Rosario, año 2, No. 2, 1er. cuatrimestre 1969, Págs. 4/5.

En otro orden, no creemos que la comunidad docente, y de padres de la escuela hayan hecho una suerte de pacto o conjura de silencio, mantenida durante décadas. Tampoco resulta convincente que este hecho de por sí inaudito pasara al olvido colectivo de los protagonistas, y su entorno. Acaso sea posible que los testigos decidieran no comentar lo sucedido a los demás concurrentes, pero parece improbable que los “gritos provenientes de la calle” y “el intenso resplandor que irradiaba el objeto”, pasaran desapercibidos por ellos.

Confiamos en la honradez de los encuestadores antes citados, quienes merecen nuestro respeto, pero en virtud de la falta de testimonios corroborativos y de una adecuada investigación -como lo reconoció Aldunati- llevada a cabo en aquellos años, debemos concluir, al menos en forma provisoria, que el caso presenta datos insuficientes para su evaluación.

REFERENCIAS

(1) Espacio, Rosario, año 2, No. 2, 1er. cuatrimestre 1969, Págs. 4/5.

(2) Reinoso, Luis A., Tras las huellas de los OVNIs, Edic. EDOVNI, Rosario, 1988, Pág. 52.


[1] Este artículo fue publicado originalmente en Los Identificados. Casuística ovni con ocupantes en Argentina, N° III, Buenos Aires, julio de 1993, páginas 27-29. Agradecemos al doctor Banchs su autorización para publicarlo.

[2] A la consulta epistolar -reiterada en 1985 y 1986- no obtuvimos respuesta. No obstante, en 1984 Aldunati nos comenta en forma personal que no sabía dónde conservaba los datos. Y en 1986, comunica que en marzo nos habría hecho llegar un informe más completo, con los nombres de dos testigos. Dicha carta jamás llegó a nuestras manos. En 1987 recogemos el comentario de que junto a Aldunati, el caso fue investigado por el rosarino Luis Reinoso, sin obtener tampoco una respuesta a las varias tentativas. Precisamente, un libro de su autoría (2) menciona el episodio, pero se limita a reproducir -en forma parcial y con algunos errores- el artículo original.