Terror en Hunucmá

La historia continúa

Durante algunas semanas le estuve dando vueltas en la cabeza a la idea de meterle un gol a la revista Reporte Ovni. No deseaba hacer algo tan simple como el reporte de un falso avistamiento o enviar unas fotografías trucadas, pues sabía que Chita Rodríguez, la directora, las publica todas.

El plagio del cuento de Héctor Chavarría me dio una idea: enviaría una continuación lo más delirante posible. Quería burlarme de Chita y poner en evidencia su escasa cultura (aquí quería escribir “ufológica”, pero dejémoslo así). Para eso adopté la historia de Joao Prestes Filho aparecida en diversas revistas de ovnis (Flying Saucers Review, Lumières dans la Nuit, Stendek, etc.), la firmé con mi nombre y se la envié a la editorial.

Óscar García comentó que la ufóloga se daría cuenta del engaño y que no publicaría la historia. Para su sorpresa y mi alegría, la Rodríguez sí publicó el cuento. Nuestros lectores nunca podrán imaginar la escena: prácticamente nos revolcamos de risa. Nos divertimos más que enanos de circo o marcianitos vedes haciendo cropcircles.

La estulticia ufológica no había alcanzado niveles tan elevados como con Chita. No reconoció el caso Da Silva (porque seguramente no lo conoce, a pesar de ser uno de los máximos exponentes de la ufología mexicana). Tampoco identificó las pistas que le dejé, como utilizar mi nombre o el de Zuckerman (miembro de la Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica, SOMIE, con quien una vez debatió frente a las cámaras de la televisión) como el cazador de nazis, que por otra parte, Chita confundió con un nazi (¡!) Demostró más inteligencia uno de sus lectores quien comprendió la nacionalidad del protagonista.

Con el asunto Hunucmá logré mis objetivos. No se trataba de demostrar la credulidad, falta de cultura y sentido común de Chita –puesto que eso lo daba como un hecho-, sino de tener un rato de sana diversión a sus costillas.

La carta con el cuento de extraterrestres (o hadas) que se tragó Chita es la siguiente:

Muy señores nuestros:

Mi nombre es Luis Ruiz, soy originario del estado de Yucatán. Viejo aficionado a los ovnis desde hace muchos años, específicamente desde que ocurrieron los sucesos que a continuación voy a relatarles.

No me gusta ser la burla de nadie por eso he guardado silencio durante tanto tiempo. Además, sé que mi afición por los ovnis puede resultar sospechosa y hacer pensar a los incrédulos que estoy inventando esta historia.

Durante muchos años busqué cuanto libro o revista se publicara sobre ovnis. Contactos Extraterrestres publicó mucho sobre el tema y así lo hizo también la escritora Eugenia González, pero nadie mencionó lo ocurrido en Hunucmá, mi pueblo natal.

Por lo tanto, comprenderá mi enorme agitación al leer el artículo “Aquel ovni disparó un rayo sobre mi padre” (Ver Reporte Ovni No. 16) Poco a poco, al ir leyendo, se agitaba más mi corazón.

Reconozco que yo no sabía lo que les había pasado a los Brullen y ahora me explico muchas cosas, luego de los relatos que describen en el artículo: ellos abandonaron precipitadamente el pueblo y nunca más los volví a ver.

Era una familia hosca o tímida que nunca entabló relaciones con nadie.

Yo pensaba que era una especie rediscriminación racial, pero el tiempo me ha mostrado cuáles fueron sus razones.

De ellos sólo recuerdo la imponente figura del señor Peter y los hermosos ojos azules de una de sus hijas, Agneta.

Los sucesos ocurridos en la finca de los Brullen tienen una extraña relación con la historia que les voy a contar.

Algunos meses después de que partieron los alemanes (o tal vez semanas, mi memoria no es tan buena), llegó al pueblo otro extranjero preguntando por ellos. Nadie le dio informes sobre su paradero, por la sencilla razón de que no lo sabían. Además, David Zuckerman, que así se llamaba el tipo, era pedante, altanero y grosero.

Recuerdo que se hospedó en una choza que le alquiló la señora Roselina Muna. Durante algunos días estuvo preguntando por el pueblo y algunos dicen que se metió a escondidas en la casa que ocupaban los Brullen.

En aquel entonces Hunucmá era un pequeño pueblo que no disponía aún de luz eléctrica ni de teléfono. Era una zona constituida por viejas casitas y una iglesia.

Toda la vida de este pueblo se reducía a una lenta sucesión de los quehaceres domésticos. Una excepción se produjo sin embargo por las noches, unas extrañas luces evolucionaban por el cielo describiendo trayectorias irregulares, dando lugar a opiniones divergentes durante las charlas de los vecinos. Algunos decían que se trataba de chaneques.

Uno de esos días, Zuckerman había estado rondando por el pueblo y seguramente había estado en la casa de los Brullen. Hacia las 19 horas, con una niebla tenue y uniforme, puesto que el estado de la atmósfera no era borrascoso sino sereno y por lo tanto poco propicio a la formación de relámpagos… la señora Muna escuchó que David regresaba a su choza.

Una hora después Zuckerman, aterrorizado, irrumpió en mi casa, explicando con voz entrecortada que cuando intentaba abrir la puerta de su casita, recibió del exterior un silencioso rayo de luz, habiendo logrado protegerse los ojos y la cabeza con la mano.

Aturdido cayó al suelo durante breves instantes, sin perder el conocimiento… Se levantó con movimientos aparentemente normales, y se dirigió al centro del pueblo en busca de socorro.

Mi padre era doctor y en ese entonces tenía su consultorio a un costado del hotel Miralmar en el puerto de Progreso, a unos 91 kilómetros de Hunucmá. Zuckerman lo sabía y por eso llegó corriendo a mi casa. Recuerdo que vestía una camisa de manga corta, pantalones arremangados, sin sombrero ni zapatos.

Los cabellos, la cabeza, los ojos al igual que las partes protegidas por la ropa no presentaban ninguna traza de quemaduras ni anomalía alguna. Sus ojos estaban dilatados por el espanto y su voz sonaba excitada.

Pero, poco después, la escena se tornó horripilante: la carne de Zuckerman comenzó a hacerse visible, como si hubiera estado expuesta a muchas horas en agua hirviendo. Empezó a desgajarse de los huesos cayendo trozos de su mandíbula, pecho, brazo, manos, dedos, piernas y pies. Algunos pedazos de carne quedaron colgando de los tendones, luego todo se desmoronó de forma imprevisible: los dientes y los huesos estaban al descubierto totalmente descarnados.

Zuckerman rehusó enérgicamente el agua y los analgésicos que le ofreció mi padre y en ningún momento pareció sufrir dolores. Su nariz y sus orejas se desprendieron, deslizándose a lo largo de su cuerpo hasta el suelo.

Los ojos estaban desorbitados por el terror. Las palabras brotaban deformadas de una boca que se descomponía, eran sonidos ininteligibles.

En medio de la confusión general, lo que quedaban del cuerpo casi descompuesto de David Zuckerman fue colocado en una carreta para trasladarlo al hospital más cercano en Mérida.

Seis horas después del ataque de la luz, un cadáver retornaba a Hunucmá: Zuckerman había muerto en el transcurso del viaje, antes de haber llegado al hospital. Hasta sus últimos momentos, de su boca sólo salían unos sonidos guturales.

Mi padre no quiso meterse en problemas y firmó el certificado de defunción para que rápidamente fuera enterrado en las afueras del pueblo, en donde, aún hoy se encuentran sus restos.

Como era extranjero nadie preguntó por él, y la policía de Mérida nunca hizo averiguaciones (tal vez nunca se enteró). Con posterioridad, todavía fueron observadas las luces que evolucionaban caprichosamente por el cielo nocturno de Hunucmá.

Vuelvo a repetir que no me gusta que se burlen de mí, ni que digan que estoy mintiendo. Creo que sería muy importante para la solución del fenómeno ovni, que se diera seguimiento a este caso. Tal vez sería bueno exhumar el cuerpo y hacerle la autopsia, pero eso sólo lo podrán conseguir gentes como ustedes. A nosotros, ciudadanos comunes y corrientes, no nos harían caso.

En el momento en que hayan pruebas más sólidas sobre este asunto me presentaré a firmar cualquier declaración que juzguen conveniente.

Atentamente

Luis Ruiz N.

Esta carta fue publicada en el número 21 de Reporte Ovni, páginas 18 y 19, bajo el título Terror en Hunucmá. Testimonio de un lector.

Nota: Chita Rodríguez es el apodo “cariñoso” con el que conocíamos a la directora de Reporte Ovni.

Artículo publicado en Perspectivas Ufológicas, No. 3, septiembre 1994, Págs. 71-72.

Aztec se prepara para la invasión

Aztec se prepara para la invasión: El simposio ovni comienza el siguiente fin de semana

Por Lindsay Whitehurst The Daily Times

AZTEC – Ovnis no es la típica conversación de la cena para la mayoría de los matrimonios. Scott y Suzanne Ramsey no son la mayoría de los matrimonios.

“Él está trabajando en un libro, así que es (algo de lo que hablamos) más”, dijo Suzanne Ramsey. “Es una búsqueda continua”.

Su marido, Scott Ramsey, ha pasado 20 años investigando el supuesto sitio de la caída del ovni en Aztec. Él ha asistido al simposio de ovnis en Aztec casi cada año, y ha hablado allí algunas veces.

El simposio del fin de semana próximo, llevado a cabo del 23 al 25 de marzo, será el décimo evento anual. Realizado en el Aztec Boys and Girls Club, el simposio comenzará con una cena el viernes y seguirá con conferencias el sábado y domingo. Los boletos cuestan $25; para los militares, EMT y policías es gratis. Para más información, llamar (505) 334-7657 o visitar aztecufo.com

Fue Scott Ramsey quien convenció a Dennis Balthaser, un orador este año y a otros desde que el simposio comenzó, que algo sucedió en Aztec.

“Durante muchos años tuve algunas reservas alrededor de Aztec, pero… parece que realmente algo sucedió en 1948”, dijo.

Una investigación de ovnis concentrada en Roswell, el área 51, las bases subterráneas y las grandes pirámides de Giza (aunque él no piensa necesariamente que los extraterrestres construyeron las pirámides, ellos pudieron haber proporcionado la tecnología), Balthaser hablará sobre “Roswell: Entonces y ahora”.

Hay algunas semejanzas entre los dos incidentes: En los accidentes de Roswell y Aztec se reportaron cuerpos, ambos están en New México, pero el tema sobre el que hablará Balthaser, es una semejanza más grande.

“Es todo parte del programa de ovnis que tiene el gobierno, en no revelar ninguna información que tienen y mentir sobre ella”, dijo.

http://www.daily-times.com/news/ci_5463763

Forteanos: especie en extinción

Las teorías vuelan al FortFest

Por Gadi Dechter

Al parecer, incluso los platillos voladores aterrizarán por la tormenta del viernes, para asistir a la 43 “Conferencia anual sobre fenómenos anómalos”, que comenzó ayer en el American Visionary Art Museum.

No obstante, cerca de 50 seguidores del entusiasta de la ciencia extraña de principios del siglo veinte Charles Fort -que se autonombran Forteanos- se reúnen por dos días de seminarios sobre lo paranormal, shows de magia y música de ukulele.

“Los medios nos comparan con los tipos de los ovnis”, refunfuña Phyllis Benjamin de Roland Park, quien es presidente de The International Fortean Organization. “Lo que no es necesariamente el caso”.

De hecho, solamente una de las presentaciones de una docena planeada para la “FortFest” de este año está dedicada al viaje extraterrestre; hay también discusiones más relevantes sobre la simbología del arte del dragón, el misticismo judío y la arquitectura sagrada.

El evento comenzó con una charla discursiva de la vida futura por el teórico Michael Grosso, que discutió que los psíquicos son realmente artistas.

Grosso también se jactó de haber tenido una premonición o una “pre-cognición” de la reciente muerte de Ana Nicole Smith.

Eso fue suficiente para que el profesor de literatura del Maryland Institute College of Art Mikita Brottman, quien vino por curiosidad, saliera de prisa.

“Parece como un pequeño club de ancianos que va en un crucero”, dijo Brottman a su salida ayer por la mañana. “Hay algo absolutamente conmovedor en esto. Son un tipo de raza en extinción, gente interesada en estas cosas”.

La preponderancia de pelos grises no se perdió con Andy Euston de 72 años de Asheville, N.C., que se describe como un “drogadicto de FortFest”.

“Me asombré por la gran cantidad de cabezas blancas”, dijo el diseñador urbano jubilado.

Pero dijo que la misión subyacente de los Forteanos -combatir el pensamiento dogmático, ya sea religioso o científico- debe apelar a las generaciones más jóvenes.

La conferencia concluye hoy en el hotel Days Inn Inner Harbor.

http://www.baltimoresun.com/news/local/bal-md.forteans18mar18,0,5567234.story?coll=bal-local-headlines

Ovnis, ficción y nazis en Hunucmá

¿Falta de imaginación, plagio o ignorancia?

Héctor Chavarría

Los caminos de la ovnilogía son enigmáticos, en especial cuando ésta se toma como un medio para hacer dinero.

En muchas ocasiones he tenido la oportunidad de decir en público que los contactados utilizan para sus embustes el material de la ciencia ficción, pues son incapaces de crear algo original. Sabía que ocurría, pero no me imaginé que usaran la obra de un escéptico y no sólo eso, que reprodujeran en una revista parte de un cuento de ciencia ficción como verdadero, firmándolo con el nombre del protagonista.

Soy escritor de ciencia ficción y el cuento es mío. Fue publicado mutilado, sin mi autorización, por la revista Reporte Ovni, No. 16, página 3. Eso se llama plagio.

Ignoro cómo llegó a manos de estos señores y cuál fue su intención al publicar el material literario de un ufólogo escéptico, como si fuera real… Lo que es evidente es su “profesionalismo” y el “rigor” que aplican para investigar aquello que publican. Es a todas luces notorio que tal material es un tratamiento de ficción que, entre otras cosas incluye la fecha 28 de diciembre (día de los inocentes) y el nombre de Peter von Brullen, personaje creado por mí y publicado como historieta, hace años, en Revista de revistas del periódico Excélsior. El nombre no es, por otra parte, más que una broma hecha a mi buen amigo el doctor Pedro Brull, también escéptico.

Si esto ocurre de manera tan descarada con un cuento que había sido enviado (en copias) a varios editores y publicado en una revista virtual de CF, cabe preguntarse lo que harán los compañeritos de Reporte Ovni en el futuro, si es que no lo han hecho ya, con la obra literaria (con tema ET) de otros de mis colegas de AMCyF (Asociación Mexicana de Ciencia Ficción y Fantasía). En el presente momento no he decidido si demandar o no a la revista de marras por plagio, lo estoy pensando, porque lo menos que deben hacer de acuerdo con la ley, es colocar una nota grandota en su pasquín, explicando cómo hicieron la maniobra y aclarando de manera muy visible, que el autor del cuento El Incidente, o sea yo, no tiene ninguna relación con su revista ni deseos de que plagien su obra. Aclaración necesaria porque el cuento completo está publicado en otros lados con mi nombre y no deseo que se me relacione con charlatanes. Tengo una reputación que cuidar.

El cuento completo se incluye a continuación y sólo me resta sugerirle a la señora Chita Rodríguez que si va a “fusilarse” algo para su revista, por lo menos se fije si es o no de alguien escéptico, dado el acendrado “cariño” que siempre nos ha demostrado, colocándonos todos los adjetivos que un creyente puede imaginar. Sabía que ella creía todo, que usaba (sin autorización de Editorial Posada) el material de la revista Contactos Extraterrestres (con derechos vigentes), pero poner ciencia ficción como real, usando el trabajo de un escéptico… bueno, prefiero no calificarlo.

El Incidente

Por Héctor Chavarría

“¡Iä Panchebé! No existe el tiempo. A través de las puertas, ‘ellos’ pueden cambiarlo a voluntad”.

Martín Díaz

Soy agente del ministerio público y como tal he visto de todo, desde asesinatos hasta accidentes, pasando por suicidios. Pero éste fue uno de los más extraños en mi carrera.

El cuerpo yacía sobre la cama con un disparo en el corazón… sé que ésta no es la manera más adecuada para suicidarse pues hay mucha posibilidad de fallar, y lo aclaro porque aquello no era lo único raro.

La bala había salido de una automática Walter P 38 de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, conservada con extremo cuidado, casi diría con amor. Esto último no era tan inusual, hay todavía muchas de esas regadas por todo el mundo. Lo extraño era el rostro del muerto.

Tenía una expresión del más abyecto terror. Sé lo que dirán, el médico forense dijo lo mismo: los cadáveres nunca tienen expresión de terror…

No tienen expresión, punto.

Pero éste la tenía. ¿Imposible verdad? Al morir los músculos faciales se relajan siempre. Pero éste tenía expresión de terror.

Entre sus cosas hallamos la copia de una carta…

México, D.F. 13 de julio, 1993.

Estimada señora:

La presente tiene como objeto comentarle un caso extraño del cual fue protagonista mi padre en el ya lejano año de 1963 (cuando yo contaba con 13 años).

En aquel entonces mi padre vivía conmigo y dos hermanas, mi madre y su hermana cerca del poblado de Hunucmá, en el estado de Yucatán. Mi padre vino a México vía Argentina a principios de la década de los 50, cuando yo era muy pequeño… las razones que le impulsaron a dejar su natal Alemania serían largas de contar, pero quizás sea suficiente decir que temía algún tipo de represalia por parte de los vencedores de la guerra, y especialmente de los grupos de tendencias sionistas que él sabía muy bien que pululaban por todo el mundo en busca de los que llamaban “criminales de guerra”.

La razón de todo esto era que mi padre participó en la guerra como oficial SS (con el grado de Obergruppenführer) y, pienso que con esto es suficiente…

Mi padre se llamó (murió en 1980 y está enterrado en Hunucmá) Peter von Brullen. Algún día quizá podamos cumplir su último deseo de ser llevado a Manchen para reposar al lado de sus camaradas SS.

Aquel año de 1963 se caracterizó por ser de intensas lluvias en Yucatán y los hechos que narraré tuvieron lugar la noche del 28 al 29 de diciembre… el asunto se inició cerca de las 10 de la noche cuando nuestros perros (ocho doberman) comenzaron a mostrarse inquietos sin causa aparente. Nuestra casa se encontraba fuera de los límites del pueblo y era una pequeña finca, los perros, así como la doble alambrada que la protegía, eran para evitar visitas indeseadas. Karla, mi tía, fue la primera en advertir que algo inusual parecía estar ocurriendo y dio aviso a mi padre. Él dispuso que nuestra madre y las niñas se encerraran y junto con mi tía se quedó a esperar lo que pudiera ocurrir. Para entonces los perros parecían haberse vuelto locos.

Ignoro porqué mi padre permitió que yo me quedara. Él tenía algunas ideas extrañas acerca de la educación de los jóvenes y varias veces le escuché decir que a los 13 años ya se era hombre, de acuerdo a las viejas tradiciones germánicas. Él estaba orgulloso de haber iniciado muy joven su entrenamiento en las Hitlerjügend…

Apagaron todas las luces y nos quedamos en la sala. Hasta entonces mi padre se asomó por una de las ventanas. Yo miré por encima de su hombro. La noche estaba muy silenciosa y oscura. Quizá demasiado silenciosa pues incluso los perros ya habían dejado de ladrar y se limitaban a caminar nerviosos entre la doble alambrada y los alrededores de la casa. Tuve la impresión de que tenían miedo por algo extraño, eso me asustó pues no hay animal más fiero que un doberman… no le teme a nada y son capaces de atacar cualquier cosa. Además, los nuestros estaban entrenados y eran ocho.

Casi en ese mismo instante comenzamos a notar una luminosidad tenue que se colaba a través de las ventanas. Era una luz como la de la Luna. Pero no había Luna. Mi padre se apartó de la ventana y tomó del armario una escopeta de dos cañones, la misma que usaba para ir de casería. Estoy seguro que bajo sus ropas también guardaba su arma favorita: la automática Walter que le acompañó durante toda la guerra y por la cual sentía un especial afecto.

La luz se hizo más intensa y los perros dejaron de estar en silencio. Eso fue porque comenzaron a gemir de manera lastimera, como jamás imaginé que pudieran hacerlo. Mi padre dijo algo a mi tía, algo que no pude entender pues ni era alemán ni español… ni siquiera parecía maya. De esto estoy seguro y, amartilló ambos cañones de la escopeta. La luz tomó un tono violeta y entonces, a través de la ventana, lo vimos.

Era enorme, circular y brillante, iluminado con esa luz como de Luna blanca pero con los bordes delimitados por un resplandor violeta que parecía pulsar. Mi padre volvió a musitar algo que no entendí y mi tía quedó como en trance. El objeto permaneció, no sé por cuanto tiempo, inmóvil frente a nosotros, bastante más alto que el árbol de cedro que estaba a un lado del jardín de mi madre. Luego, inició un movimiento de vaivén. Los perros volvieron a quedar en silencio.

El objeto se elevó un tanto y luego, la luz violeta se debilitó. Se movió hacia un lado y luego hacia el otro. Luego se lanzó hacia arriba y desapareció.

Pero el asunto no terminó ahí.

Esperamos un rato en la oscuridad y el silencio y luego mi padre anunció su intención de salir. Yo me opuse, pero cuando él tomaba una decisión volvía a ser un oficial SS. Pero no pudo salir, pues cuando abrió la puerta fue como si alguien disparara un flash fotográfico y el objeto volvió a estar ahí, posiblemente más cerca que antes. Mi padre cerró la puerta violentamente y mi tía gritó como nunca, ni antes ni después la oí gritar. Permanecimos quietos en la sala un buen rato… largo porque el reloj dio las 12 campanadas y luego mi padre volvió a salir. Se repitió lo que ya había pasado antes con la diferencia de que ahora mi padre disparó los dos cañones de la escopeta y claramente se escuchó una especie de zumbido agudo. Mi padre recargó la escopeta y los tres nos quedamos nuevamente quietos.

A través de la ventana vimos encenderse y apagarse el objeto varias veces y al final, casi ala una de la madrugada, se plantó frente a la ventana y se alejó. Claramente lo vimos descender atrás de un grupo de árboles chaparros típicos de Yucatán. La luz quedó ahí un rato y luego se apagó. Nos quedamos adentro sin saber qué hacer y yo me dormí a ratos, como en sueños recuerdo a mi padre tranquilizando a mi madre y a mis hermanas.

Al día siguiente salimos (todo se ve diferente de día) y encontramos que tres de los doberman estaban muertos, posiblemente de miedo porque no tenían heridas; tres más faltaban, en su desesperación rompieron la cerca y huyeron. Nunca los volvimos a ver. Los dos restantes estaban aterrados y jamás volvieron a ser los mismos.

Fuimos al sitio donde vimos bajar el objeto y sólo encontramos huellas de vegetación quebrada y rota, como si algo pesado se hubiera asentado ahí. Mi padre tomó varias fotos del sitio con una cámara Leica de 35 mm., pero que yo sepa jamás se las mostró a nadie y nunca comentó el asunto.

Han pasado casi 30 años de esto y es la primera vez que lo cuento fuera del círculo familiar. No sé si la gente de Hunucmá vio algo y nosotros teníamos poco trato con ellos, era gente muy ignorante, pero si vieron algo seguramente quedan ahí algunos que lo recuerdan; no es fácil olvidar algo así. Hay varias cosas que me inquietan y me llevan a narrar esto desde que leí el libro Los Nazis y los Ovni, especialmente me inquieta el que mi padre hablara de una manera que no pude entender… sobre todo después de leer en el libro acerca de los posibles nexos entre “ellos” y los alemanes de aquella época. Otra cosa: los perros que faltaban, ¿huyeron o e los llevaron los tripulantes de aquella cosa? ¿Venían ellos por el antiguo oficial de la SS? No lo sé, pero aquellas palabras guturales e ininteligibles de mi padre parece que aún las escucho en sueños.

Mi tía murió hace algunos años en Alemania y mi madre vive con sus familiares en Hamburgo… ella nunca quiso hablar de esto y al parecer vio muy poco. Si en algo sirve este testimonio pera la investigación, aquí está.

Atentamente

Adolph von Brullen

Seguramente el tipo era un loco, los platos voladores son tonterías, los extraterrestres “visitantes” sólo existen en la imaginación de algunos comentaristas de TV y vendedores de videos que padecemos actualmente, una tontería y un negocio lucrativo.

Sin embargo había algunas cosas que no he mencionado: una cámara fotográfica Leica tan antigua o más que la pistola, una Minox de los años 60, un montón de fotografías de hierba aplastada y ramas rotas, que el suicida rompió en varios pedazos (antes de morir, claro) los restos de negativos fotográficos en un cenicero, fotografías viejas de un tipo muy parecido a él, con uniforme de las SS… o algo así, de esos que usaban los nazis. Era obvio que el suicida vivió por lo menos las dos últimas semanas entre la suciedad y el descuido: platos sucios, latas de comida abiertas con el contenido a medio consumir y montones de papeles garabateados en alemán, y en otra lengua que aún no se ha descifrado.

En suma, un caos. El tipo debía tener problemas serios, la casa apestaba y las cañerías del baño estaban tapadas.

Encontramos en el patio tres perros doberman hambrientos y verdaderamente fieros. La policía tuvo que matar a uno de ellos, los otros dos se los llevaron, ignoro a dónde. Los perros tenían entre el pelo pedazos de hierbas y flores, curioso porque en el patio aquel no había flores… lo más extraño fue el comentario de uno de los tipos del laboratorio acerca de las flores una especie que sólo se da en el sureste del país, nunca en el centro. Todo eso puede parecer raro y de hecho lo es, pero a mí una sola cosa me sigue inquietado:

La expresión de terror en la cara del suicida.

Este artículo fue publicado en Perspectivas Ufológicas, No. 3, septiembre 1994, Págs. 68-70.

Apariciones y desapariciones psiquicas

“Desaparece” médium de materializaciones

REINO UNIDO. Los visitantes que han atendido a séances físicos al Santuario de Jenny un centro curativo y psíquico de Oxfordshire, han reportado fenómenos asombrosos, incluyendo la materialización de un espíritu guía en una luz blanca.

Se les había prometido que el médium Warren Caylor, de 37 años, producirá incluso mayores maravillas – incluyendo espíritus completamente formados que podrían ser fotografiados y filmados. Pero esas esperanzas pueden haberse perdido debido a la “desmaterialización” del medium – él se ha ido del centro después de un conflicto.

Su plan, parece, es actuar independientemente. Y aunque esta defección ha sido un inconveniente para Ron Gilkes, el líder del círculo cuyo santuario está dedicado a su hija muerta, Jenny, él lo ha tomado con filosofía.

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