Vuelta al pasado y un sombrío futuro

ESCRUTINIO

Vuelta al pasado y un sombrío futuro[1]

Juan José Morales

Como se temía, y en medio de un enorme abstencionismo cuyas causas bien vale la pena determinar y analizar, las elecciones de anteayer en Quintana Roo significaron el retorno a un pasado que muchos albergaban la ilusión de que hubiera sido superado para siempre. Para lograr el triunfo, el PRI puso en juego todas las artimañas de su bien surtido arsenal, lo mismo el insultante y escandaloso derroche de dinero en material propagandístico, que superó con creces los límites de gastos de campaña, y el habitual reparto de despensas, que el soborno a funcionarios de casilla para que no se presentaran a cumplir su responsabilidad y pudieran ser sustituidos «”como dispone la ley»” por «mapaches» disfrazados de ciudadanos que con ejemplar celo cívico acudieron a formarse desde muy temprana hora para ser los primeros en la fila. Y lo mismo la compra de políticos inescrupulosos «de oposición», verdaderos mercenarios dispuestos a servir al mejor postor, que el tradicional acarreo de votantes, esta vez ampliado y mejorado con miles de personas residentes en Yucatán pero previsoramente registradas en Quintana Roo para inflar la votación en favor del PRI y sus comparsas.

clip_image002No es necesario recurrir a una pitonisa o a vidente alguno para pronosticar con casi total certeza que a Cancún en particular y a Quintana Roo en general les espera un futuro sombrío, con mayor endeudamiento, estancamiento económico, parálisis de las obras públicas, corrupción y otros males por el estilo.

Hubo de todo en estas elecciones. Pero no vamos a entrar en detalles. Lo que me preocupa de esa vuelta al pasado, es lo que implica para el futuro de Quintana Roo en general y de Cancún en particular.

Las elecciones de 2010, si bien dieron al PRI mayoría en el congreso local «”lo cual permitió al gobernador Roberto Borge actuar casi a su antojo»”, llevaron a la presidencia municipal de Cancún, la ciudad con mayor población e importancia económica, a un perredista, Julián Ricalde Magaña. Con él prácticamente se inició una nueva era. A diferencia de sus antecesores, que endeudaron desenfrenadamente al municipio, durante su gestión la deuda del ayuntamiento no solamente no creció, sino que se redujo, así fuera muy moderadamente, pues además de no contratar nuevos créditos, se cubrieron puntualmente los intereses de los existentes y hasta se hicieron abonos al capital.

Con Ricalde, mejoró de manera notable la recolección de basura, que había sido un añejo y grave problema, y pese a la escasez de recursos y el peso de la deuda, se realizaron numerosas obras públicas. Los baches, que eran parte integral del paisaje cancunense, prácticamente desaparecieron. No sólo por eficientes y oportunos programas de bacheo sino por la pavimentación de muchos kilómetros de calles con concreto hidráulico de gran espesor.

Se acabó el escandaloso negocio de los cambios de uso de suelo, que permitían enriquecerse a los munícipes y ocasionaban un crecimiento urbano anárquico, desordenado, en detrimento de los servicios públicos. Y, sobre todo, se frenó a ese verdadero monstruo que es el Dragon Mart, el gran centro distribuidor de productos chinos que se pretende erigir en Cancún y que ocasionará serios problemas ambientales, económicos y sociales.

En suma, después de una larga cadena de ayuntamientos que dilapidaron los recursos públicos y fueron incapaces de realizar obras públicas importantes o de dar a Cancún servicios públicos mínimamente eficaces, con el ayuntamiento encabezado por Ricalde las cosas empezaron a mejorar sustancialmente. Pero ahora»¦

Ahora podemos tener la seguridad de que volverán los sucios negocios inmobiliarios al amparo de sospechosos cambios de uso de suelo, vendrá el deterioro de los servicios, nuevamente se extenderá la corrupción, el Dragon Mart recibirá con presteza el permiso de construcción y… bueno, mejor aquí nos quedamos.

No se necesita ser adivino para vaticinar tan sombrío futuro. Así fue el pasado de Cancún bajo los gobiernos del quienes ahora han vuelto al poder y de su nuevo socio, ese inefable individuo llamado Gregorio Sánchez, reciclado como diputado para premiar sus servicios al gobernador.


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 9 de julio de 2013.

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