Una vieja película con un conocido argumento

ESCRUTINIO

Una vieja película con un conocido argumento[1]

Juan José Morales

No fui testigo presencial de la golpiza que la policía de Cancún propinó a los maestros anteayer lunes. Sin embargo, he recabado espontáneos testimonios de personas de mi absoluta confianza que ahí estuvieron, y todos coinciden en lo mismo: aquello fue una agresión totalmente injustificada y a todas luces planeada. En ningún momento «”dicen mis informantes»” hubo por parte de los maestros alguna acción que pudiera justificar el ataque de los agentes policíacos. Estos últimos se desplegaron en torno a los maestros y los atacaron desde cuatro direcciones diferentes a la vez que de la azotea del palacio municipal caían las bombas de gases lacrimógenos.

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Esta caricatura de Hernández, sobre el caso Atenco en 2006, Peña Nieto y su antecesor Arturo Montiel, puede aplicarse muy bien a lo que ahora ocurre en Cancún: mientras a pacíficos manifestantes se les aplica «todo el peso de la ley», gobernantes corruptos gozan de total impunidad y disfrutan del dinero robado.

Es más: los gendarmes arremetieron contra todos quienes se hallaban en el lugar, fueron maestros o no. Se dio el caso de ciudadanos que se encontraban haciendo algún trámite y fueron golpeados sin miramientos, y otros que a duras penas pudieron escapar de las macanas de los agentes refugiándose en alguna oficina.

Un testigo de los hechos relata que todo comenzó cuando, tras la entrevista que una comisión tuvo con funcionarios del ayuntamiento, los manifestantes esperaban al presidente municipal, de quien se dijo que llegaría en breve. Todo estaba tranquilo, pero comenzaron a llegar policías que llevaban perros de ataque. En ese momento, dice mi informante, «un policía agredió a uno de los manifestantes. El maestro le dijo al policía: «No me golpees». Un compañero que quiso pacificar las cosas, recibió un toletazo en la cabeza. Los policías con sus escudos empezaron a empujar a los manifestantes. Del lado izquierdo del palacio entraron varios granaderos, les quitaron el bozal a los perros, y empezaron a tirar macanazos hacia los manifestantes, sacándolos del palacio con lujo de violencia. No les importó la presencia de niños y personas ajenas a la manifestación. Fue cuando los compañeros al ver que agredían a los demás, se defendieron».

Como digo, de una u otra manera, la media docena de personas que presenciaron los hechos los describen en la misma forma: la policía atacó a los maestros sin razón alguna, y en la zacapela resultaron golpeadas e incluso heridas «”ahí están las fotos de gente con la cabeza sangrante por los macanazos»” personas que nada tenían que ver con la manifestación y sólo se hallaban casualmente en el lugar.

Sin embargo, como era de esperarse, la versión oficial dada por las autoridades «”y que sin el menor pudor y casi sin cambiarle un punto ni una coma, transcribieron como si fuera su propia versión de los sucesos casi todos los diarios y los periodistas pagados por el gobierno»” fue que «ante los actos violentos en el Palacio Municipal derivados de una manifestación que protagonizó un grupo de docentes, la policía actuó conforme a la ley y los protocolos de seguridad para salvaguardar el inmueble y la integridad física de los ciudadanos que trabajan o acuden a hacer trámites».

Y, como también es costumbre en estos casos «”y evidentemente para ir allanando el terreno a más actos de represión y persecución política»” se culpó de lo acontecido al PRD y los líderes priístas piden que se encarcele a los dirigentes de ese partido en Cancún.

Para quienes hemos vivido bajo gobiernos opresivos y represivos que algunos pensaban eran ya cosa del pasado, lo ocurrido el lunes en Cancún resulta algo así como la repetición de una vieja película con un argumento muy conocido, en que las víctimas de la represión policíaca, son presentadas como agresores y contra ellas se pide aplicar todo el peso de la ley.

En el presente caso, esta farsa «”sólo así puede calificársele»” persigue un doble propósito: en primer lugar, sofocar el movimiento magisterial «”que no ha podido ser liquidado con la tradicional práctica de cohechar a sus dirigentes»” y en segundo lugar, distraer la atención pública de la gravísima crisis por que atraviesa Quintana Roo como resultado del saqueo de las arcas públicas por sus gobernantes.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 16 de octubre de 2013

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