Mucho cuidado con el “milagroso” MMS

ESCRUTINIO

Mucho cuidado con el “milagroso” MMS[1]

Juan José Morales

Un amigo lector de Playa del Carmen me pregunta qué puedo decirle de cierto producto que se vende bajo el nombre comercial Master Mineral Solution o MMS, del cual se asegura que es efectivo contra un sinfín de enfermedades, incluidos el cáncer y el sida.

Sin mayores preámbulos, puedo responderle que se trata de una más de esas patrañas que no sólo sirven para estafar incautos, sino que ponen en riesgo su salud, pues el producto de marras es tóxico y si se emplea en dosis elevadas, puede ocasionar graves daños orgánicos.

clip_image001De este producto se dice que su eficacia contra todo tipo de enfermedades ha sido demostrada en cientos de miles de pruebas clínicas en todo el mundo, y que en Malawi se usa para curar a enfermos de sida y paludismo, pero que nada de ello se publica porque las malévolas farmacéuticas transnacionales lo impiden.

La invención del MMS se atribuye a un tal Jim Humble, quien no es médico ni cosa que se le parezca sino que dice ser ingeniero aeroespacial aunque sin título profesional y haber participado en pruebas de bombas atómicas, lanzamientos de cohetes balísticos intercontinentales e investigaciones sobre generación de “energía de plasma”. Afirma haber ideado el MMS como una cura para el paludismo mientras andaba buscando yacimientos de oro en Sudamérica, pero que posteriormente encontró que también es efectivo contra el cáncer, la diabetes, la artritis, la hepatitis, la tuberculosis, el mal de Parkinson, el asma, y cualquier otro padecimiento provocado por virus, bacterias, hongos, parásitos, alergias o factores desconocidos. Y por si todo eso fuera poco, también cura la ansiedad y la depresión, el acné y la caspa.

Tan asombrosa panacea se antoja milagrosa. Por eso Humble inicialmente bautizó su producto Miracle Mineral Solution, o Solución Mineral Milagrosa. Pero como advirtió que el nombrecito provocaría más suspicacia que confianza, optó por cambiar lo de Miracle por Master, que puede traducirse de diversas maneras, pero siempre como algo superior o magistral.

Pero, ¿qué es el maravilloso producto en cuestión? Simple y sencillamente, dióxido de cloro. Esto es, un compuesto formado por dos átomos de oxígeno y uno de cloro, el mismo cloro que se usa para blanquear ropa y desinfectar agua o tazas de excusado. Como es un gas muy inestable, no dura mucho sin descomponerse en sus dos elementos constituyentes. Por eso el MMS se vende en dos envases: uno con clorito de sodio, y el otro con un “activador”, que no es más que ácido cítrico que, al añadirse al clorito de sodio, provoca la formación del dióxido de cloro, el cual al entrar al organismo se dedica cual perro de presa a buscar microbios y células enfermas, que reconoce por sus características químicas y aniquila sin dañar a las células sanas.

Todo esto es charlatanería pura, con la agravante —como decíamos— de que el dióxido de cloro es tóxico. Su uso para desinfectar agua se realiza bajo estrictas normas de seguridad, y una cosa es aplicar una o dos gotas de solución de cloro a varios litros de agua, y otra ingerir el compuesto directamente. Puede provocar dolores abdominales, náusea, vómitos, diarrea, intoxicaciones, lesiones intestinales, fallo renal y otros graves problemas, inclusive la muerte. Tan es así, que los propios promotores del MMS previenen a sus consumidores que al tomarlo tal vez padezcan náuseas, vómitos y diarrea, pero que eso se deberá a que “el cuerpo se está desintoxicando” y librando de bacterias y células enfermas.

El MMS está prohibido en muchos países. Pero en México se vende al parecer sin que las autoridades del sector salud se hayan dado por enteradas. Lo comercializa, por ejemplo, un cierto Centroser, que se anuncia como “Un espacio para el desarrollo de la consciencia” y entre otras cosas vende pirámides y cursos sobre el alma y las leyes espirituales del éxito, y ofrece “armonizar casas y negocios” a distancia, previo pago naturalmente. También lo comercializa la empresa denominada MMS México, con oficinas centrales en Hermosillo, Sonora, y distribuidores en varios estados.

Esta es, pues, la realidad sobre el peligroso timo del MMS. Mucho, pero muchísimo cuidado con él. Puede ser mortal.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 9 de enero de 2014

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