El negocio de las consagradas, en crisis

ESCRUTINIO

El negocio de las consagradas, en crisis[1]

Juan José Morales

Como informó nuestro diario el pasado viernes, la congregación de los Legionarios de Cristo decidió cerrar dentro de unos meses la casa de reclusión para mujeres jóvenes denominada Mater Ecclesiae College, que tiene en Greenville, en el estado norteamericano de Rhode Island. La razón, se dijo oficialmente, es que ya casi no hay jóvenes que quieran ingresar a esa especie de convento laico.

Tanto dicho establecimiento como otros situados en Estados Unidos, México y Europa, son parte de uno de los grandes negocios de los legionarios: el de las llamadas consagradas, rama femenil del movimiento Regnum Christi. Se trata de jóvenes que, sin ser monjas, viven recluidas y sometidas a un estricto régimen monacal, bajo un control absoluto de sus vidas por parte de sacerdotes a veces no mucho mayores que ellas.

clip_image001Además del movimiento de consagradas, hay uno de hombres consagrados, organizado bajo lineamientos similares. Ambos funcionan como verdaderas sectas. Nelly Ramírez Mota Velasco, quien por siete años dirigió el Centro de Consagradas de León, Guanajuato y renunció al descubrir lo que ocurría en la Legión, dice que la forma en que viven constituye un verdadero lavado de cerebro que conduce a la total dependencia de sus superiores, la despersonalización y la infantilización. En la foto, un grupo de consagrados y consagradas mexicanos.

El negocio consiste en que se recluta exclusivamente a adolescentes de 17 años o poco más, hijas de familias pudientes, que pueden pagar elevadas cuotas por permanecer en esas casas y aportar regularmente considerables cantidades de dinero a la Legión, y poseen bienes de los que pueden ser despojadas. Cada año, por ejemplo, se les pedía a cada una gruesas sumas de dinero, del orden de decenas de miles de dólares, «para comprarle un buen regalo a nuestro padre Maciel». Además, en caso de poseer bienes a su nombre, están obligadas a poner su administración en manos de la Legión. A los 15 años de haber sido consagradas, la mitad de tales bienes deberán ser transferidos en propiedad a los legionarios, aunque ella podrá conservar su usufructo. Pasados 25 años después de su consagración, la totalidad de los bienes pasará a poder de los Legionarios de Cristo. Podrán seguir usufructuándolos por el resto de su vida, pero no recuperarlos jamás. Si abandonan el Regnum Christi, los pierden por completo.

El movimiento de las consagradas fue creado por Maciel hace más de 40 años y en ese lapso ha reclutado a miles de mujeres de familias ricas, así que resulta fácil imaginar «”aunque sea imposible tener cifras concretas»” la enorme fortuna que los legionarios pudieron amasar mediante esa forma de explotación religiosa.

Por supuesto «”como es común en las sectas»”, a las consagradas se les mantiene totalmente aisladas del mundo, igual que se hace con los seminaristas de la Legión.

Todos los aspectos de su vida, inclusive la manera de sentarse «”deben hacerlo en una postura muy recatada»”, la manera de comer, la forma de hablar, su vestido, su peinado»¦ en fin, absolutamente todo detalle de su conducta, se rige por normas muy precisas de cumplimiento obligatorio. Ni siquiera pueden conversar entre ellas, salvo por breves lapsos establecidos para tal fin, y siempre bajo el oído de su superiora o superior. Cada semana deben confesarse, y cada dos semanas tener una conversación privada con su superiora. Como en este caso no rige el secreto de confesión, lo tratado entre ellas puede ser revelado a los jefes legionarios. En su cuarto no pueden tener radio, televisión ni ningún otro medio de comunicación con el mundo exterior, no se les permiten más lecturas que las autorizadas por el cura que las controla, no pueden salir sin permiso de él, si lo hacen deben ir siempre acompañadas, les está absolutamente prohibido tener amigas íntimas «”ni siquiera otras consagradas»”, sólo pueden recibir una llamada telefónica de su familia al mes, sus padres y hermanos pueden visitarlas una vez al año, después de siete años de esa vida de reclusión y aislamiento podrán visitar a su familia por un máximo de 15 días, y así por el estilo.

No es de extrañar que mujeres sometidas a tal régimen de vida terminen teniendo graves problemas sicológicos y siquiátricos e incluso trastornos físicos. Ex consagradas que abandonaron esos centros de reclusión han divulgado las terribles condiciones en que vivían, y tales revelaciones «”sumadas a los escándalos por la vida sexual de Maciel y los grandes negocios de la Legión»” hicieron disminuir drásticamente los ingresos a las casas de consagradas. Por eso algunas han comenzado a cerrarse, aunque no se sabe que la Legión haya devuelto nada del dinero y los bienes de que despojó a las incautas familias que les entregaron a sus hijas adolescentes.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 14 de octubre de 2014

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