Husos horarios y pifias legislativas

IMPACTO AMBIENTAL

Husos horarios y pifias legislativas[1]

Juan José Morales

Ayer, domingo 8 de marzo, fue día de confusión y desconcierto para los habitantes de Quintana Roo, muchos de los cuales llegaron más temprano a sus citas, aquellos que habían puesto el despertador de su teléfono celular tuvieron una hora menos de sueño y otros muchos se preguntaban qué hora era realmente, al ver que los relojes mecánicos, eléctricos de pared, electrónicos de pulsera y otros, marcaban una hora diferente a la de sus celulares, tablets y computadoras.

Esta confusión —que se repetirá dentro de seis meses y volverá a ocurrir año tras año en primavera y verano mientras no se corrija la torpeza que le dio origen— se debe a que el cambio de hora oficial de Quintana Roo adelantándola 60 minutos con relación a la hora del centro, que también rige en Yucatán y Quintana Roo, se hizo, para usar el lenguaje coloquial, con las patas.

Lclip_image002Los llamados husos horarios —24 franjas de 15 grados de ancho que corren de polo a polo— fueron establecidos en 1884 para fijar la hora civil en cada país conforme a la salida del sol. Por razones obvias, la línea divisoria entre algunos de ellos es irregular, para separar debidamente países, estados o regiones. En México, como muestra el mapa, tenemos cuatro horas oficiales, correspondientes a otros tantos husos: la del Sureste —que sólo se aplica en Quintana Roo—, la del Centro, la del Pacífico y la del Noroeste, exclusiva de Baja California.

Sencillamente, se tomó la determinación de que en esta entidad caribeña rija durante todo el año la que ahora se conoce como hora del Sureste. Esta hora es la misma de Cuba, Florida y el este de Estados Unidos, donde se le conoce precisamente como hora del este.

Que se hubiera equiparado la hora de Quintana Roo con la de aquellos países fue una medida acertada, no sólo por razones turísticas como se dijo, sino también desde el punto de vista astronómico. Es decir, para que la hora civil, la que marcan los relojes, esté de acuerdo con la salida y la puesta del sol, pues antes del cambio se daba la situación de que a las 6 de la mañana, cuando la gente se levantaba, ya brillaba intensamente el sol y a las 6 de la tarde reinaba la oscuridad. Se perdían así valiosas horas de luz solar.

Pero se cometió el gravísimo error de mantener la misma hora durante todo el año. ¿Por qué? Lo ignoro. Pero Quintana Roo quedó así al margen de la llamada hora de verano, o sea el cambio horario que —no sólo en México sino también en Cuba y Estados Unidos— se hace en primavera adelantando una hora los relojes y en otoño retrasándolos para volver a la hora normal. Lo lógico era que también en este estado se hiciera el ajuste a horario de verano igual que en aquellos donde rige la hora del Pacífico, 60 minutos de retraso respecto a la del centro.

El resultado, como decíamos, ha sido una tremenda confusión. Cuando, hace unas semanas, entró en vigor el nuevo horario exclusivo para Quintana Roo, los habitantes de este estado tuvieron que ajustar tales aparatos a fin de ponerlos en la llamada hora del este. Pero ocurre que todos los aparatos electrónicos del tipo de tablets, teléfonos celulares y computadoras están programados para cambiar automáticamente la hora en verano y otoño. Así, a las dos de la madrugada del domingo 8, al entrar en vigor el horario de verano en México, Cuba y Estados Unidos, los relojes de esos instrumentos se adelantaron una hora, porque son tan tontos y están tan mal informados, que no supieron que nuestros diputados y senadores habían decidido que no lo hicieran. Para tener la hora correcta, sus usuarios han tenido que ajustarlos manualmente, con los consiguientes trastornos para quienes lo olvidaron, no supieron cómo hacerlo, o simplemente —la mayoría de ellos— ignoraban que nuestros brillantes legisladores habían hecho las cosas a su manera.

Y dentro de seis meses volverá a suceder algo similar al volver al horario de invierno y los relojes de esos aparatos electrónicos se retrasen automáticamente una hora. En 2016, otra vez lo mismo, y así año tras año, por los siglos de los siglos, si nuestros legisladores no reconocen su pifia y la corrigen.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 9 de marzo de 2015