Un triste Día Mundial de los Humedales

IMPACTO AMBIENTAL

Un triste Día Mundial de los Humedales[1]

Juan José Morales

Mañana, 2 de febrero, es el Día Mundial de los Humedales, como llaman los científicos a las ciénagas, pantanos, marismas, lagunas costeras, rías, sabanas inundables, manglares, petenes y otros sitios que permanecen cubiertos por aguas de no más de cinco metros de profundidad todo el año o parte de él.

clip_image001La fecha se escogió porque ese fue el día de 1971 cuando se firmó en la ciudad iraní de Ramsar una convención internacional para proteger y conservar esos sitios. Y es que, hasta entonces, los humedales se consideraban sitios insalubres y sin valor, simples lodazales que era necesario rellenar, dragar, canalizar o atiborrar de insecticidas. Pero los estudios científicos han demostrado que, al contrario, son sitios de enorme valor «”particularmente los manglares»”, tanto por ser refugios de vida silvestre como por los grandes servicios ambientales que prestan al hombre, y que van desde la protección contra tormentas y huracanes hasta la purificación de aguas negras.

A la fecha 169 naciones, entre ellas México, han firmado y ratificado la Convención de Ramsar, como se le conoce en forma abreviada. Y más de 1900 humedales de todo el mundo, con casi dos millones de kilómetros cuadrados «”superficie equivalente a la de México»” han sido declarados Sitios Ramsar por su excepcional importancia.

Pero México llega a esta 45a conmemoración con su imagen maltrecha por la gran destrucción de sus humedales y en especial por los casos del Malecón Tajamar, que se ha convertido en escándalo internacional, y el nuevo Hotel Riu en Punta Nizuc, que va por el mismo camino.

Pero quizá lo más lamentable de tal devastación de humedales «”sobre todo en la costa de Quintana Roo»”, no es tanto que se haya estado realizando al amparo de la tolerancia o franca complicidad de autoridades a todas luces corruptas, sino el silencio de quienes debían haberse opuesto, o al menos advertido de sus consecuencias.

En el caso de Tajamar «”que fue la típica gota que derramó el vaso y desató una oleada de protestas ciudadanas»”, al igual que en el no menos escandaloso de Puerto Cancún, hasta ahora no ha habido una declaración institucional, clara, bien fundamentada y consensada, de los colegios de profesionistas directamente involucrados en estas cuestiones. Esto es, los de ingenieros, arquitectos, abogados y biólogos, pese a que esta problemática involucra el desarrollo urbanístico de la ciudad, violaciones a las leyes y afectación del medio ambiente.

De esas organizaciones de profesionistas es de esperarse que cumplan una de sus responsabilidades ante la sociedad, que es la de informarle y orientarla en cuestiones relevantes. Valdría la pena que los dos colegios de biólogos existentes en Quintana Roo hicieran una labor de difusión sobre las características e importancia de los humedales, para dar a la gente información seria y concreta, y evitar malos entendidos. Valdría la pena escuchar los puntos de vista de los colegios de ingenieros y arquitectos acerca de los repetidos y arbitrarios cambios de uso de suelo autorizados por el ayuntamiento de Cancún, sobre el hecho de que en promedio «”incluyendo la privilegiada zona hotelera»” la ciudad tiene apenas la tercera o cuarta parte de la superficie de áreas verdes por habitante que recomienda la Organización Mundial de la Salud, o sobre el tipo de diminutas viviendas que las autoridades permiten construir y que son un factor de desintegración familiar. Y de los abogados, sería bueno escuchar un análisis objetivo e imparcial sobre las violaciones a la ley que han sido denunciadas por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental en relación con los casos Tajamar y Riu.

Todas esas organizaciones, sin embargo, se han limitado a decir que, como las obras ya fueron autorizadas, hay que cumplir la ley y permitir que se ejecuten. Esa fue la posición que adoptaron, un tanto en lo oscurito, en una reunión a puerta cerrada con algunos activistas a los que incluso se intentó descalificar.

Ciertamente, en este Día Mundial de los Humedales, México tiene muy poco que festejar, y las ceremonias oficiales «”que probablemente las autoridades realizarán sin ruborizarse «” tendrán un cariz de burla.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 1 de febrero de 2016

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