JAPHALEIN, MOTHER SHIP OF THIS GALAXY

JAPHALEIN, MOTHER SHIP OF THIS GALAXY

JaphaleinIntroducción

Sobre el libro

Al inicio de la primera página de este libro, usted será transportado a un mundo que ha sido mencionado en las profecías, biblias, y a través de las bocas de videntes por muchos siglos, cada uno cuenta una parte de la historia de la planificación y orden y función y crecimiento del universo y sus gente.

Comenzando con este libro, y probablemente continuando con una secuela, está la historia de la responsabilidad del Electo en los días que vendrán por delante de reorientación.

La historia de las cosas que serán comienza con la Conjunción Planetaria del 4 de febrero de 1962, y serán dentro de los siguientes tres años. Las cosas se completarán antes del nacimiento de un nuevo planeta, y antes de que la Tierra (o “Pacto”, como se le llama a través de la galaxia) pueda tomar lugar entre sus hermanas como un planeta iluminado y despertado.

La historia de fuerzas opuestas inclinadas a la destrucción, y la historia del Gran Plan y cada lugar para las personas.

Se abren para usted las vistas y la gloria del futuro del hombre, y la dotación espiritual que está para usarse en la expansión eterna de su integridad.

Comentarios del autor

Es mi deseo que el lector que desee clasificar este trabajo como ficción, se sienta libre de hacerlo y disfrute su contenido.

Para los otros lectores, que de alguna forma CONOCEN las verdades dichas en este libro, les pido que lean el libro sin ningún intento de estudiarlo hasta más tarde. La lectura de este libro es una garantía para los líderes de la nueva-era de que ellos verán que estas cosas se desarrollan, según lo establecido en este libro, y que ellos CONOCERÁN lo que leen aquí. A partir de allí, hay una aplicación propia de las verdades, y esa puede ser divertida.

(firmado) E. Blanche Pritchett

CONTENIDO

Capítulo Página

Introducción vii

Comentarios del autor xi

Prólogo xv

1 ¡Todos abordo! 1

2 Lugares de interés 7

3 Cámara de estadísticas, y ¡cómo! 11

4 Yo, en tres partes 27

5 Una civilización completa 35

6 ¡Lo creas o no! 52

7 Karl Marx – ¿Salvador? 63

8 Cielo, infierno, y compañía 71

9 ¡Trece meses para vivir! 79

10 Una reunión del Concejo Galáctico 84

11 Destino “Planeta 666” 97

12 El “Abominable Hombre de las Nieves” 108

13 ¡Cámara de horrores! 115

14 A través del mundo y de regreso 120

15 Michael habla 127

16 ¡Sin limitaciones! 141

17 Cómo convertir el agua en vino 148

18 No hay un último capítulo para este libro 158

Prólogo

Mi primer contacto con Japhalein y ciertos miembros de la tripulación ocurrió en el otoño de 1959, en la punta más extrema de una isla conocida como Estero Island, o Fort Myers Beach, Florida.

Era una tarde tibia, fragante de octubre, y mi compañero y yo tomamos un viaje al centro de compras para conseguir algunos conos de helado. Mi compañero salió de la farmacia con una expresión bastante interrogativa en su cara, y me dijo, “Por una razón u otra, siento que debemos ir al “South Tip”. ¿Está bien para ti?

Yo accedí fácilmente, pero me extrañé por su declaración, porque él es una persona muy práctica, y no una para especular en áreas de comunicación.

Cuando estábamos a media milla del extremo de la isla, vimos una luz rojo naranja brillante en el cielo del Sureste, viajando a una velocidad que era demasiado increíble para cualquier aeronave de la que tuviéramos conocimiento o de este planeta en este tiempo. La luz se movió muy rápidamente hacia el Sur y repentinamente desapareció de la vista… pero se podía discernir un aura de luz que delineaba la trayectoria que había tomado. En segundos, el aura también desapareció.

En este momento habíamos llegado al extremo de la isla, y paramos el auto, apagamos las luces, y sentados… ambos ponderamos lo que había ocurrido. Entonces se me dio el nombre “Japhalein”, y se me dijo que tendría más información sobre esto muy pronto, lo cual se lo conté a mi compañero, y condujimos de regreso en silencio preguntándonos sobre la credibilidad de la experiencia.

Dos noches más tarde, la mayoría de las preguntas que teníamos fueron contestadas que ocurrieron desde el primer contacto.

Con el fin de mantener esto tan real como sea posible, estoy considerando esto un trabajo de “reporte” que consentí hacer, y por lo tanto retengo información que puede clasificarse como “personal”, que incluye cualquier cosa que se considere cualificaciones, estatus, profesión, etc.

Mucha gente ha informado avistamientos de una “enorme nave nodriza en forma de cigarro”, otros han reportado experiencias psíquicas a bordo de esa nave, otros más han informado contacto personal con los miembros de la tripulación. Yo someto aquí mi reporte. Sea o no real para usted, pueda o no creerlo, haya tenido o no una experiencia similar, no está dentro de mi derecho a exigir.

De alguna forma siento que, como muchos que lean este relato, experimentarán una familiaridad con el entorno como se muestra. Esto puede ser en varios grados de realidad, así que no estoy inclinada a hacer ninguna sugerencia adicional sobre ese asunto. Si para usted le parece ficción, entonces espero que disfrute la lectura. Si le parece demasiado real para ser ficción, entonces le invito a descubrir qué más conoce sobre la gran nave Japhalein.

Japhalein2CAPÍTULO 1

¡TODOS ABORDO!

La pequeña nave espacial en la que estaba viendo a la vista de esta gigantesca nave madre, y los tres miembros de la tripulación de la pequeña nave exploradora estaban ocupados con varios instrumentos. Me asomé a través de la ventana y vi un gran agujero que aparecía en la parte frontal de la nave madre, y vi que pronto “volaríamos” justo dentro de ella.

Mi información era que la nave en la que ahora estaba abordo era llamada Mary Bell, y era la nave exploradora que yo había visto esa noche en la isla. Era una nave pequeña en forma de campana, inmaculada y eficiente en su estructura. Una tripulación de tres hombres era todo lo que necesitaba. Mis informantes eran los miembros de la tripulación, quienes eran cada uno familiares para mí, pero en ese momento yo no podía decir cómo.

Casi tan rápido como entramos en el “agujero” de la nave madre, el gran portal se cerró sin un sonido detectable. Llegamos casi a una parada instantánea dentro de su interior, y apareció una abertura en la nave exploradora donde yo había visto algo que se parecía a estanterías, que ahora entiendo eran realmente escaleras invertidas contra el mamparo de la nave y adjuntas a la puerta que se abrió hacia afuera (o “cayó”, como lo dije después cuando relaté la experiencia).

La tripulación de tres hombres se pararon cerca de la escalera y se mantuvieron atrás, invitándome a ir con ellos, lo que hice de buena gana y sin ningún sentimiento de miedo hasta que alcancé el escalón central. (Había siete escalones, y noté que los estaba contando aunque parecía algo extraño de hacer). ¡Entonces fui atenazada por el miedo!¿Qué estaba haciendo?, ¿y cómo demonios me he metido en esto? Deseaba más entorno familiar, o al menos algo que pudiera predecir. Sin embargo, seguí, porque los tres miembros de la tripulación estaban justo en mis tacones. Alcanzando la parte baja de los siete escalones, uno de la tripulación se paró a mi lado derecho, uno a la izquierda, y el tercero se paró frente a nosotros para dirigir el camino.

Unos pasos más adelante y entramos a un cuarto pequeño, aproximadamente de un tamaño de seis por ocho pies, pero el cuarto no tenía esquinas; el techo era como un domo y todas las “esquinas” eran redondeadas. Había dos sillas en el cuarto, una pequeña mesa plegable, y dos puertas cerradas opuestas una a la otra, a través de una de ellas había entrado. Se me ofreció sentarme en una de las sillas, y el miembro de la tripulación que nos había dirigido se sentó en la otra. Los otros dos fueron a través de la puerta opuesta por la que habíamos entrado, y ya no los vi por un tiempo.

“Me puedes llamar Mara”, ofreció el guía que se sentó conmigo, “y se hay alguna pregunta que quieras hacer, por favor siéntete libre de preguntarles”. Él tenía maneras agradables y parecía de cara bastante tranquila y franca, un semblante da amabilidad similar a la dulzura que había apreciado en la cara de mi abuela. Él ahora había tirado detrás de su cabeza su capucha en forma de pico, y pude ver que era más joven de lo que pensé al principio. Su cabello era café oscuro y ligeramente ondulado, y tenía una amplia frente y un perfil perfecto.

Entonces dijo , “no tenemos que esperar mucho”. Estas eran noticias que estaba feliz de recibir, porque mi curiosidad y aprensión estaban tan altas que imaginaba que podía escuchar mi corazón golpeando y bombeando sangre a través de mis venas en anticipación al siguiente evento, cualesquiera que fuera.

“¿En donde estamos… es alguna clase de satélite o algo?” Pregunté.

“Sí, podrías decir que es una clase de satélite. Eso podría ser apropiado. Esta es la gran nave Japhalein. ¿No has escuchado de ella?”

“¿No! Hay algo que deba saber sobre esta nave, o cualquier otra?” Respondí y pregunté precipitadamente.

Él pareció muy sorprendido por la respuesta que di, pensé que no podía imaginar a alguien que no hubiera escuchado de Japhalein. “¿Cómo llaman al Centro de Comunicación Galáctico?” preguntó.

“Nunca supe que hubiera tal cosa como un Centro de Comunicación Galáctico, mucho menos tenemos un nombre para llamarlo”, le dije. “Debe haber mucho de lo que no conocemos sobre nuestro planeta. No tenemos ningún reconocimiento oficial de que las naves espaciales son reales. Nadie en nuestro gobierno admitiría eso, incluso pensando que hay incontables informes de avistamientos y otros contactos. Simplemente no es aceptable o reportable, al menos en lo que se refiere a mi gobierno”.

“Parece extraño que los ocupantes de un planeta dentro de nuestra galaxia no estén informados sobre Japhalein. ¿Cómo van sobre el aclaramiento de los viajes espaciales?, preguntó, como si fuera una ocurrencia de todos los días.

“¿Aclaramiento de los viajes espaciales?, repetí, tragando un poco de saliva y maravillándome por su despreocupación de haberse presentado tal idea. “Por dios, los viajes espaciales son casi un mito en nuestro planeta. Oh, por supuesto, algún día seremos capaces de conquistar el espacio en esa medida… pero en realidad nadie lo cree. No lo creo.

“¿Eso es así?” Mara obviamente no acababa de comprender la ignorancia que le estaba presentando. Movió su cabeza lentamente de un lado al otro, y un leve ceño nublo su cara. “¿Están familiarizados con la inter-tele-version?”, esta vez con ilusión.

“¿Quieres decir televisión?” Repliqué preguntando.

“No, quiero decir inter-tele-vision. Nosotros desechamos la televisión hace mucho tiempo, porque no era nada eficiente… nada. ¿La siguen usando?”

“Sí, la seguimos usando…” repliqué débilmente, porque ahora me estaba comenzando a sentir como algo que había sido desenterrado o había sido arrastrado fuera de la cueva, o algo arcaico en forma y propósito. “Hemos tenido la televisión por unos dieciocho años, y hemos comenzado a producir televisión en color que puede ser comprada por el asalariado promedio. La televisión aún no es accesible para muchos de los ocupantes de nuestro planeta, ya que, por ahí hay muchas zonas aun no civilizadas, donde no están disponibles los transmisores de televisión, y por muchas otras razones, mayormente comerciales”.

Mara estaba escuchando atentamente y con una mirada de incredibilidad en su cara, como si estuviera escuchando algo que fuese tan asombroso para su imaginación que encontró la necesidad de ponderar mis palabras. Recuerdo haber pensado, “Bueno, ¿cómo me sentiría si repentinamente brota un hombre de la Edad Media en nuestro planeta repentinamente? Parecería increíble para mi, estoy segura, y así debería de ser para Mara”. Así que traté de ser paciente con él en mis pensamientos, y ayudarlo a ver que yo era real, y que lo que le estaba contando de echo era nuestra forma de vida, y que él y su civilización aparentemente habían ido más allá de nosotros. No noté hasta mucho más tarde que había olvidado mis propios miedos y aprensiones en mi interés en Mara y en no choquear demasiado su realidad.

Él se inclinó hacia adelante y preguntó, lentamente para captar mi reacción, “¿Has visto los resultados de una operación inter-television?”

No, incluso no estoy familiarizada con la palabra, no digamos con su operación. ¿Me puedes mostrar una?” Sentí que esta invitación le permitiría presentar algo de su forma de vida y lo pudiera hacer más confortable.

Para mi completa sorpresa, estalló en carcajadas, y giró alrededor de su silla, con las palabras que ahora estaba intentando decir saliendo entrecortadas entre rugidos. Finalmente me las arreglé para entender lo que estaba diciendo, y él se mantuvo riendo en la parte alta de su voz. “¡Mostrarte UNA!” Oh… Estaba tratando de no actuar ofendida, pero realmente no pude. Entendí que debía haber dicho algo sorprendentemente gracioso, y sólo esperaba que no se sintiera avergonzado cuando la cosa se desgastara y ya no fuera tan graciosa, sea lo que fuere.

“Mostrarte una…” y se golpeo los muslos y se rio algo más, y finalmente dijo, “No se cómo pueda MOSTRARTE una. No es una cosa. Es una medida de la longitud de onda”.

“Mara, acompaña nuestra huésped al vestíbulo, por favor”, dijo una voz, que pensé que venía de un altavoz o intercomunicador.

Mara saltó sobre sus pies y replicó, “Si, señor, al momento”. Entonces, volteando hacia mi mostrando algunas débiles trazas de risa como lágrimas en sus ojos, dijo, “Por favor, ¿me podías seguir?”

Entonces, de una puerta en el extremo del cuarto, vi entrar tres personas, todas vestidas en trajes enterizos de un material verde que se parecía mucho a nuestro lino. Vi que todos eran hombres, y cuando ellos caminaron en nuestra dirección, repentinamente supe que venían a donde estaba, para hablarme.

En el momento en que llegaron conmigo, yo estaba muy emocionada y me sentía de alguna forma incómoda por mi torpeza en apariencia y vestido.

Mara se quedó mientras se aproximaban, e hizo una ligera, muy ligera inclinación en su dirección.

“Permíteme presentarte a Nor, Shem y Felis… esta es Blanche”.

Intercambiamos saludos y nos sonreímos los unos a los otros, y entonces todos nos sentamos e intercambiamos cumplidos comunes ordinarios por unos minutos. Entonces Mara les dijo de nuestros conflictos en las realidades y nuestra risa, y todos parecieron disfrutarlo mucho.

Nuestra conversación fue de estas pequeñas cosas a una indagación de Nor sobre cómo iban las cosas en estos días en mi planeta, y le di un resumen desde mi punto de vista. Hubo muchas preguntas, muchas respuestas, y pareció que había pasado más de una hora cuando finalmente Shem se paró y caminó a la sección de las cortinas y me pidió que fuera y mirara mientras él hacía a un lado las cortinas.

Miré a la oscuridad y la noche, y las estrellas se veían naturales como si las estuviera viendo parada desde mi patio trasero. En todas partes, ahí había estrellas, y el cielo parecía de alguna forma más claro de lo que lo había visto antes. Noté una iluminación a la derecha (similar a la forma en que se ve la Vía Láctea desde la Tierra), y se me dijo que esta era una atmósfera diferente, que parecía como una capa mientras la mirábamos.

Shem dirigió mi atención a la constelación de Orión, y parecía mientras yo la miraba que se veía exactamente invertida como en la forma en la que la vemos desde la Tierra. El hogar de la Gran Hermandad Blanca, que nosotros llamamos “Sirio, la Estrella Perro”, fue señalada, Arturo fue indicada, y así hasta que vi que de hecho estaba viendo las cosas al revés. Entonces Shem señaló el sol que es el centro de mi sistema solar hogar, y me dijo, “A esa la llamamos ‘Immanuel’”. Esa es tu sol. Un poco más tarde, te mostraré algunas cosas de tu interés y de los habitantes de tu planeta. Pero ahora, te pido que notes al aura de tu sol. ¿No te parece diferente desde la tierra en que vives?”

“Oh si, muy diferente. Se parece más como si Saturno hubiese sido ampliado cinco o seis veces… y también veo muchos colores que no son discernibles desde la Tierra. ¿Qué son esos anillos que veo? ¿Me puedes decir?”

Shem sonrió. “Sí, te puedo decir, pero esto le corresponde hacerlo a otro. Si ya has visto suficiente por ahora, podemos ir a la Cámara de las Estadísticas, y ahí tus preguntas serán tratadas fácticamente”.

Realmente no había visto lo suficiente pero mi curiosidad era mayor que mi deseo de continuar mirando, así que estuve de acuerdo en dejarlo por ahora e ir a la así llamada “Cámara de las Estadísticas”.

“¿Puedo regresar aquí más tarde?” pregunte a Shem, mientras caminaba a través del vestíbulo, en dirección de la puerta por la que él había entrado.

“Se te permitirá, si lo pides”. Entonces sonrió. “Hay muchas otras cosas de más interés para ti que tal vez no recuerdes pedirlo”, dijo, con una risa de complicidad.

Comenzó a ocurrirme que esta gente con la que había contactado en esta hermosa nave no se dan un ralentí en la conversación. Ellos usan un mínimo de palabras, y no hablan de todo excepto en condiciones que requieren alguna comunicación o respuesta a las preguntas. Fue bastante confortable estar con ellos cuando uno se da cuenta de esto, por lo que no es necesario ser un conversador brillante. Bastante confortable, lo noté con un suspiro.

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