La (nada) misteriosa Esfera Victoria

QUE NO LE DIGAN, QUE NO LE CUENTEN

La (nada) misteriosa Esfera Victoria[1]

Juan José Morales

Lo que se ha dado en llamar Esfera Victoria o Esfera de Victoria, es un objeto metálico de unos 37 centímetros de diámetro en torno al cual el engañabobos Jaime Maussán ha tejido una confusa versión, según la cual la esfera cayó hace años en un rancho cercano a Ciudad Victoria, Tamaulipas —de ahí su nombre—, y ni tardos ni perezosos, días después se presentaron en el lugar unos “investigadores de la NASA”, que tras examinarla y dictaminar que no era de fabricación norteamericana, se dieron por satisfechos y se retiraron. El misterioso objeto quedó en manos del propietario de rancho, quien años más tarde lo entregó a Maussán. Éste, a su vez, lo hizo examinar por científicos de la UNAM “y otras instituciones”, quienes lo sometieron a diversos análisis y llegaron a la conclusión de que su origen es un misterio. Un misterio tan grande como ¿Quiénes fueron esos científicos? ¿Dónde se hicieron los tales análisis?

¿Cuándo y dónde se publicaron los resultados? Maussán no dice una palabra al respecto.

Las cosas no paran ahí. Según Maussán, en otros lugares del mundo han estado cayendo esferas semejantes, presumiblemente de origen extraterrestre, pero los gobiernos inmediatamente se apropian de ellas y las ocultan celosamente.

Todo esto viene a cuento porque en estos días circula por las redes sociales un video en el que un tal Antonio Andrés Pascual García, rector de la Universidad Grupo Cedip de Tampico, informa que esa institución ha establecido una alianza con Maussán para estudiar la dichosa esfera. En el video —dicho sea de paso— el rector Pascual también aclara que en su universidad no se aceptan homosexuales y que el semen o esperma masculino se puede transformar en una hormona que hace que las mujeres puedan “controlar sus emociones, controlar su carácter y que no les dé migraña” (!!!).

imageUn agente de la Guardia Civil española examina una de las esferas caídas cerca de la ciudad de Alicante. Su atuendo hace bastante impresionante la imagen y le da cierto tinte misterioso al asunto, pero no es extraordinario, sino una precaución habitual ante la posibilidad de que el objeto contenga sustancias tóxicas, radiactivas, explosivas o infecciosas

En realidad, no hay nada de misterioso en este asunto de las esferas.

Efectivamente, de cuando en cuando caen del cielo, pero no son otra cosa que partes de cohetes y satélites artificiales. Concretamente, recipientes esféricos para gases a presión, que por su propia forma y naturaleza son muy resistentes a los impactos y a las elevadas temperaturas causadas por la fricción del aire durante su vuelta a tierra a gran velocidad.

Entre los casos más recientes puede mencionarse uno, ocurrido el primero de enero del año en curso en Vietnam. De hecho fueron dos las esferas que se precipitaron a tierra no muy lejos una de la otra: la mayor, de 80 centímetros de diámetro, en la provincia de Tuyen Quang; la segunda, similar en forma pero bastante más pequeña —sólo 27 centímetros de diámetro— en la vecina provincia de Yen Bai. Ambas al parecer eran restos de un cohete ruso Zenit 2SB que reingresaron a la atmósfera sobre Tailandia, en una trayectoria que los llevó hasta esa región de Vietnam.

Dos meses antes, a principios de noviembre de 2015, cerca de la ciudad de Alicante, en el sur de España, se encontraron nada menos que tres esferas, esparcidas en un área de unos pocos kilómetros de largo. Previamente, los habitantes de la zona habían observado lo que parecían ser siete u ocho bólidos llameantes. Eran restos de un cohete norteamericano Atlas V.

Con la cantidad de basura espacial que hay actualmente en órbita, y que crece sin cesar día tras día, es de esperarse que aumente el número de esferas (nada) misteriosas que caen del cielo.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 15 de septiembre de 2016

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