La quiropráctica y la muerte de Katie May

QUE NO LE DIGAN, QUE NO LE CUENTEN

La quiropráctica y la muerte de Katie May[1]

Juan José Morales

Katie May era una famosa modelo norteamericana que había aparecido varias veces en las páginas de Play Boy. Murió súbitamente por un problema cerebral en febrero pasado, a los 34 años de edad. La noticia no tendría nada de particular, salvo por un detalle: la investigación del médico forense reveló recientemente que la causa de su muerte había sido la torcedura de una arteria cervical, lo cual interrumpió el flujo normal de sangre al cerebro. Y la causa de la torcedura fue el tratamiento al que «”a petición de ella misma»” la sometió un quiropráctico para aliviarla de dolores que sufría después de una caída.

Esto ha desatado una polémica acerca de los riesgos que representa la quiropráctica, que como se sabe consiste en la manipulación de las vértebras de la espina dorsal para, supuestamente, curar o aliviar diversos padecimientos. Incluso, he oído a quiroprácticos afirmar en su publicidad que con tal manejo pueden curar alergias.

imageKatie May. Se hizo famosa como conejita de Play Boy, en cuyas páginas apareció varias veces, y fue llamada «reina del snapchat», un sistema de comunicación por celular en el que imágenes y mensajes se borran segundos después de ser vistos. Su muerte a causa de haber sido sometida a un tratamiento quiropráctico desató una polémica sobre la peligrosidad de esta seudoterapia.

Pues bien, en la discusión las opiniones han sido muy variadas, desde quienes advierten lo peligroso que es someter las vértebras «” especialmente las del cuello»” a movimientos que llegan a ser bruscos, hasta quienes afirman que más peligroso resulta mover la cabeza de un lado a otro mientras manejan, y que las probabilidades de sufrir un accidente vascular mortal como el de Katie son de sólo una en uno o dos millones.

Pero, independientemente de la magnitud del riesgo, el punto central del asunto es que «”contra lo que muchos piensan»” la quiropráctica no es un procedimiento médico reconocido, ni quienes la practican son médicos titulados, aunque hay algunos médicos que la utilizan, de igual modo que otros ofrecen diversas seudoterapias sin validez científica.

La quiropráctica «”sobre la cual hemos escrito en varias ocasiones en esta columna»” fue inventada a mediados del siglo XIX por un tendero del estado norteamericano de Iowa, que también la hacía de curandero en el pueblo y entre otras disparatadas afirmaciones, aseguraba haber descubierto el misterio de la vida y sostenía que la salud depende del flujo de cierta energía misteriosa que corre a lo largo de la columna vertebral y a la cual bautizó como «inteligencia innata», sin explicar de dónde sacó el nombrecito.

Las enfermedades «”añadía»” se deben a que en la espina dorsal ocurren «subluxaciones», y basta ponerse en las diestras manos de un quiropráctico para corregirlas y recobrar la salud. Dicho sea de paso, ni los propios quiroprácticos se ponen de acuerdo en qué son las tales subluxaciones.

La quiropráctica, repetimos, no está aceptada como práctica médica, y sólo se le reconoce como profesión en Estados Unidos. Pero no se enseña en universidades y escuelas de medicina serias, sino en establecimientos de los propios quiroprácticos, que a través de sus organizaciones otorgan los títulos correspondientes. En los países europeos se le considera práctica ilegal de la medicina, y en México se encuentra en un limbo legal: no tiene reconocimiento oficial, sino simplemente se le tolera.

Tampoco se enseña en instituciones académicas, sino en cursillos de unas semanas de duración en «academias» e «institutos» de capacitación para el trabajo en los cuales también se imparten cursos de masaje tailandés y cosas por el estilo. Hace algunos años se pretendió establecerla como carrera en una universidad privada del estado de México, pero la SEP y la Dirección General de Profesiones negaron validez a los estudios «”que eran un confuso batidillo de materias»” y al título.

De modo, pues, que no le digan, que no le cuenten. La quiropráctica no es un procedimiento médico reconocido y quienes la practican son en su gran mayoría personas carentes de preparación médica.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 27 de octubre de 2016

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