El mensajero de Marte (Primera parte)

EL MENSAJERO DE MARTE

Cedric Allingham

Cuando alguien decida un día que ha llegado el tiempo de escribir la historia de la comunicación interplanetaria desde sus inicios, no hay duda de que George Adamski ocupará un lugar importante en ella. ¡Cedric Allingham no lo hará! No tengo ninguna ilusión al respecto; creo que mi encuentro con el Platillo Marciano no tendrá ninguna oportunidad frente al de Adamski y tal vez el de Stephen Darbishire. En el mejor de los casos seré recordado como un científico aficionado que tuvo la buena fortuna de ser el primer británico en contactar con un hombre de otro planeta.

Cuando estaba en Escocia, poco después de la Navidad, a principios de este año (1954), los platillos no eran algo que me inquietara; ciertamente no tenía ni idea de un avistamiento, mucho menos de un contacto directo. Tenía que estar en Londres por asuntos de negocios durante varias semanas y mis pensamientos estaban en alejarme de las ciudades. Desde que tuve que estar durante dos años en un sanatorio durante la primera parte de la Guerra, yo me sentía más confortable fuera del humo y el bullicio de Londres.

Viviendo en mi camper y viajando a través de Inglaterra, llegué a la ciudad de Elgin. No tenía planes concretos, aparte de la idea de estudiar la vida de los pájaros[1]. Era mi intención dirigirme a Wick, a una parte más al norte de Escocia. Tal como ocurrieron las cosas llegué a Lossiemouth por una semana y regresé directamente a Londres, al Museo Británico.

La mañana del 18 de febrero me encontré paseando a lo largo de la costa, entre Lossiemouth y la distante Buckie. Estaba ensimismado en mis pensamientos sobre los pájaros. El área estaba poco poblada, y por un par de horas estuvo completamente sola. Entonces vi un hombre, caminando sólo en dirección opuesta a la mía. No estábamos tan cerca como para saludarnos, pero noté que estaba vestido como un pescador.

Fue cerca de 10 minutos después, a las 12:35, que vi por primera vez el platillo.

Para ser más precisos, lo oí primero. No era un sonido de un aparato, era un ruido que me hizo pensar en un gran pájaro. Volteé hacia arriba y sobre mí pude ver una manchita parecida a un pájaro. Sin embargo, cuando salgo a caminar siempre cargo una cámara y mis viejos, pero excelentes, binoculares Voigtlander. Rápidamente enfoqué los binoculares y maravillado observé lo que sólo podría ser un platillo volador.

Destellaba bajo el Sol, dando la impresión de estar hecho de metal. Debido a que el domo superior estaba inclinado, se distinguían claramente los engranajes esféricos del tren de aterrizaje. Ahora puedo entender muy bien cómo puede describirse como un «disco» si estaba colocado simétricamente apuntando su base hacia abajo. De su tamaño no soy capaz de dar ninguna conclusión; no creo que las estimaciones del tamaño, en observaciones distantes, sean de gran valor, a menos que se conozca perfectamente la distancia «“en el caso de este platillo sería como hacer una adivinanza. Todo lo que puedo decir es que, si estaba cerca de los 1,600 metros, por la altitud de las nubes que estaban en aquel lugar del cielo, su tamaño sería comparable a la de un bombardero.

Me paralicé, y también mi cerebro, y comencé a moverme una vez más «“primero lentamente, y luego más rápidamente, hacia el Norte y hacia arriba. Bajé mis binoculares y tomé tres fotografías. Sabía que era algo desesperado «“sólo soy un fotógrafo aficionado y una cámara barata no puede hacer maravillas. Todo lo que podía esperar encontrar en el film eran pequeñas manchas. (Que, en efecto, en un caso fue exactamente lo que encontré; el platillo puede verse, pero sólo eso «“el original está disponible para cualquiera que quiera verlo. Las otras dos se incluyen en las páginas de este libro).

Recuerdo que registré el tiempo, y seguí el objeto con mis binoculares hasta que desapareció entre las nubes que permanecían cubriendo la parte norte del cielo. Entonces hice un dibujo del aparato «“que tendría más valor si fuera un buen dibujante.

Por al menos una hora permanecí en el mismo lugar observando el cielo con mis binoculares esperando ver algo más. Pero nada apareció. Finalmente me rendí, pensando en la oportunidad de haber visto el último de mis platillos voladores.

Debo decir que en ese tiempo no tenía conocimiento del platillo de Coniston que había sido visto por Stephen Darbishire. Probablemente fue reportado en los periódicos de la mañana, pero yo no lo había visto ya que no estaba interesado y sólo quería alejarme del bullicio de la vida citadina.

Originalmente decidí permanecer en la vecindad el mayor tiempo posible, y me senté a comer mi almuerzo. Ya no estaba interesado en los pájaros, lo único que quería era ver de nuevo el platillo «“de ser posible de más cerca. Creo que experimenté el mismo sentimiento de Adamski y Stephen después de sus encuentros. Parece altamente improbable que la telepatía pueda tener cualquier valor para mí, es algo extraño para mi tipo de mentalidad. Por lo tanto no hice ningún intento de poner en blanco mi mente para poder captar cualquier clase de impulso mental.

Llegué a la conclusión de que si quería ver un platillo de nuevo, una mancha podría ser tan buena como otra; razoné que era probable que a cientos de millas de ahí, tal vez más allá de la atmósfera, estuviera el platillo. Por lo tanto continué mi camino a lo largo de la costa, lejos de Lossiemouth, manteniendo fija mi atención en el cielo.

Las nubes continuaban ahí pero había una gran porción de cielo azul, y todo era completamente normal tan lejos como podía ver. Comencé a pensar que el platillo había sido un truco de mi imaginación. Vi mi dibujo y no pude dejar de pensar en que realmente lo había visto.

Eran las 3:05 cuando vi de nuevo «“más alto que la primera ocasión y moviéndose más rápidamente. Con mis binoculares sólo puede ver lo suficiente para asegurarme que era un platillo y no un globo meteorológico o cualquier otro tipo de aparato convencional. Ahora estaba muy excitado. Aún tengo en mi memoria la escena «“pienso que lo puede ver a una distancia de alrededor de ¡1,500 metros! Entonces hice otro intento de fotografiarlo, pero esta foto no muestra su forma. Una vez más la nubes en movimiento bloquearon mi visión y cuando se movieron el platillo había desaparecido.

Comencé a pensar que tal vez tendría la oportunidad de tener contacto; las condiciones eran favorables. Los incidentes pasados parecían indicar que los hombres espaciales evitaban las áreas populosas. Cuando aterrizaban era lejos de pueblos y villas. El contacto de Adamski con el venusino fue en el desierto de California. Yo había supuesto que este platillo era venusino y, como descubrí posteriormente, estaba equivocado. Creo que era un error natural.

De nuevo esperé, lleno de esperanza, pero nuevamente fui defraudado. Esperé hasta las 3:20 y luego me retiré del lugar»¦

3:30″¦ Las nubes parecen aclararse. Camino lentamente y observo. Cerca de las 3:40 regreso en dirección de Lossiemouth caminando lentamente. No tenía intención de dejar el área hasta ver algo más.

A las 3:45 «“no recuerdo el tiempo exacto, pero no pueden ser más de pocos minutos después de que comencé a caminar en dirección opuesta- oí el extraño sonido de nuevo, y ahí, viniendo desde el mar, estaba el platillo. No había duda de sus intenciones. Iba a aterrizar. Cuando estaba a pocos metros de mi, claramente oí un zumbido que supuse sólo podía provenir del aparato. Era la confirmación de mi teoría de que los «platillos voladores» eran operados por medios más o menos convencionales «“y no por control mental o algo parecido.

Estaba paralizado por la mancha: luego tomé mi cámara e hice un par de fotos en rápida sucesión, cuando el platillo estaba en su descenso final. Venía directamente hacia mí. El cuerpo metálico parecía brillar, y antes de aterrizar el platillo se mantuvo por un segundo o dos a unos 45 metros de donde estaba con un sonido suave pero audible. Esto era algo nuevo «“el platillo de Adamski no aterrizó sino que permaneció sobrevolando a pocos metros de la superficie. No hay ninguna prueba de que el platillo de Darbishire haya tocado el suelo. Yo, por supuesto, no se si el platillo de Lossiemouth era ligeramente diferente de carácter del de Adamski.

Era indudablemente un aparato magnífico y su acabado, seguramente, causaría la envidia de nuestros fabricantes de aviones. Tenía cerca de 50 metros de diámetro y tal vez 18 metros de alto; la carcasa, la pared central y el domo superior parecían haber estado hechos de una sola lámina de metal «“no pude detectar juntas ni pernos. No puedo decir de qué metal estaba hecho; su color lustre era parecido al del aluminio pulido (pero por supuesto debería ser mucho más robusto).

Había dos grupos visibles de «ojos de buey», colocados de 3 en 3 a lo largo de la pared central sobre la que estaba un pequeño bisel. De la parte superior del domo se proyectaba una varilla vertical que me recordaba a un pararrayos. No puedo adivinar su función. El tren de aterrizaje esférico «“en tres puntos justo bajo la base de la carcasa- parecía como si estuviera hecho de un material ligeramente rescilente similar en textura al caucho.

Adamski dijo de su primer contacto con un hombre espacial: «Me siento como un pequeño niño en la presencia de una gran sabiduría y mucho amor». Yo no puedo decir que sentí lo mismo. Sabía que estaba a punto de reunirme con un ser de otro mundo, creí que este ser, quien fuera que fuese, debería tener mayores conocimientos científicos que el hombre más sabio de la Tierra. Pero yo mantuve una actitud calmada ante la experiencia.

Cuando me acerqué al platillo un panel deslizante salio de la parte inferior, y un hombre saltó hacia la tierra ligera y graciosamente. Cuando avanzó para reunirse conmigo, levanté mi brazo y saludé. El hizo lo mismo. Y entonces, por un momento, permanecimos quietos.

Era natural que hiciéramos eso. Él probablemente había visto otros terrícolas; yo nunca había visto un hombre del espacio. En lo esencial, sin embargo, nuestra apariencia era similar. Mi altura es de 5 pies 9.5 pulgadas y la suya era ligeramente mayor; yo podría decir que era de alrededor de 6 pies. Para los estándares terrestres podría decir que éramos de la misma edad (yo tengo 32), y su cabello, como el mío, era café y corto. Pero su piel tenía un color curioso, de un apiñonado profundo. Aún así, si hubiera estado vestido con ropa terrestre, dudo que hubiera tenido dificultad de pasar por un inglés. La única diferencia era que su frente era más alta que la de cualquier hombre que conozca.

Sin embargo, sus ropas eran completamente diferentes de las mías. En esos días de ciencia ficción, la mayoría de nosotros habíamos visto fotografías de trajes de una sola pieza que vestían los héroes mientras saltaban de un mundo a otro. Extrañamente, los escritores de ciencia ficción no estaban lejos de la verdad en este caso. El traje del hombre espacial cae dentro de estos parámetros. Lo cubre completamente desde su cuello hasta los pies, y sólo las manos están libres: no hay zapatos definidos; los pies están dentro del traje. El traje me recuerda algo muy similar a una malla «“presumiblemente aislante y ciertamente flexible.

Hubo algo más que llamó mi atención «“su nariz, o algo conectado con ella. Uno de los más serios problemas de los vuelos interplanetarios ha sido, si llegamos a otros mundos, cómo podremos respirar. Y cómo pueden respirar los seres de otros mundos que nos visitan. Venus, como sabemos, tiene una atmósfera básicamente de dióxido de carbono[2], mientras que el aire de Marte en su mayoría es nitrógeno y contiene una muy pequeña cantidad de oxígeno libre.

El hombre del espacio tenía un aditamento en su nariz que yo pensé estaba relacionado con la respiración. Parecía un pequeño tubo colocado en cada fosa nasal, pegados por una banda metálica del grosor de un cerillo. Noté que en todo el tiempo que estuvo en la atmósfera, respirando nuestra atmósfera rica en oxígeno, lo hacía a través de su nariz «“nunca a través de su boca. Esto nos indica de modo obvio su función. El aditamento de la nariz era algo más o menos que un tipo avanzado de aparato respiratorio.

Las ideas comenzaron a fluir a mi cerebro. Aquí estaba, seguramente, una oportunidad dorada de encontrar algunos de los secretos de los platillos; era una oportunidad que probablemente no ocurriría de nuevo «“al menos a mí. Estaba ansioso de no desperdiciar el tiempo preguntando trivialidades y perder la oportunidad de encontrar cosas de mayor interés, no sólo para mí sino para toda la gente que vive en este planeta. Rápidamente pensé en la entrevista de Adamski.

¿Qué era lo más esencial? Indudablemente saber de dónde venía este hombre. Señalé el cielo y tomé una actitud de pregunta. El hombre sonrió y asintió. Era una sonrisa placentera; él sonreía con sus ojos tanto como con sus labios- algo que puede decirse de pocos terrícolas de estos días.

Tomé mi libreta y dibujé un diagrama en ella. En el centro coloqué el Sol con rayos, para aclarar lo que quería decir. Rodeándolo dibujé 3 círculos, para representar las órbitas de Mercurio, Venus y la Tierra.

Señalé el tercer círculo y luego a mí. El asintió. Luego señalé el segundo círculo y lo señalé a él.

Para mi sorpresa, movió su cabeza.

¡No era de Venus! Señalé de nuevo y dije: «Venus». Él repitió: «Venus». Era la primera vez que oía su voz y no cabía duda que no era nativo de este planeta. Es difícil, sino imposible, explicar su tono, pero tenía una calidad líquida «“no como de gorgoreo o de los antiguos hombres de las cavernas, sino de agua clara de una colina en primavera.

Por tercera vez apunté la órbita de Venus. Y por tercera vez el movió la cabeza.

Traté de nuevo. Fuera de la órbita de la Tierra dibujé un cuarto círculo para representar la órbita de Marte. Lo señalé y luego a él, y dije: «Marte».

Él asintió. E inmediatamente comencé a entender porqué era diferente al visitante de Adamski «“y porqué su platillo no era idéntico al de Adamski, aunque aparentemente construido con un patrón similar. El venía de un planeta diferente. Marte, también estaba habitado por seres que habían resuelto los problemas de los viajes interplanetarios.

Pero yo quería estar seguro de que él venía de Marte. Debido a su fuerte color bermejo, Marte siempre fue conocido como el planeta rojo. Mi pluma fuente tenía una tinta roja. La tomé de mi bolsillo y apunté el dibujo de la órbita marciana, y luego la pluma roja, y luego a él. Él entendió rápidamente. «Marte», repitió después de mi.

¿Qué seguía? Obviamente era imposible descubrir todo lo que quería conocer haciendo signos y dibujando diagramas. Adamski, si leí correctamente su relato, conjuró a imágenes mentales, algo como una suerte de unión telepática con un visitante. Yo estaría maravillado si pudiera hacer lo mismo ya que tengo poca confianza en mi mismo. Era posible, pensé, que si el marciano tenía poderes telepáticos altamente desarrollados era capaz de recibir el mensaje. Decidí probar. Dibujé un platillo volador desplazándose desde Marte hasta la Tierra y pregunté mentalmente: «¿Por qué han venido aquí?»

Hubo una pausa y de nuevo nos miramos mutuamente. Hice otro esfuerzo e comunicación telepática concentrándome y mirándolo pidiéndole ayuda: era claro que mis esfuerzos no tenían éxito. Tuve un repentino deseo de reír. Señalé mis labios, luego mi cerebro, agité mi cabeza y sonreí.

El marciano me miró y luego también sonrió. Debe haber sido un espectáculo lúdico «“¡hombres de diferentes planetas necesitados de ayuda en una solitaria parte de la costa escocesa sonriendo de sus esfuerzos para hacerse entender!

Estaba ansioso de hacerle entender que yo era un amigo. Y la única forma que se me ocurrió fue dándole un regalo y lo único que tenía para regalar era mi pluma fuente. Se la extendí haciéndole signos para que la tomara. Le tomó pocos segundos entender, entonces sonrió y levantó sus manos en lo que era un evidente gesto de gratitud. Entonces colocó cuidadosamente la pluma en la bolsa externa de su ropa.

Algo que siempre me había intrigado era la fuente de poder de los platillos. Tengo que repetirlo porque considero que éste punto es muy importante. Yo había oído un sonido sordo que parecía provenir de uno o varios motores; ahora era el momento de aclarar esto. Señalé el platillo a sólo pocos metros de ahí, y traté de imitar el sonido que había escuchado acompañándolo de mímica imitando un platillo en vuelo.

El marciano asintió y apuntó hacia arriba. «Marte», dijo de nuevo en tono líquido.

Ahora deseaba conocer cómo trabajaban los motores. Dibujé un cohete en mi libreta, tan preciso como pude y se lo mostré.

Esto fue un gran obstáculo. Él trató de entenderme pero se equivocó. Yo hice otro dibujo pero siguió sin entenderme. Es por supuesto posible que los marcianos hayan dejado los cohetes ordinarios y por lo tanto hace mucho tiempo que los olvidaron. El poder atómico parecía una alternativa. Traté de dibujar una serie de puntos cada vez más pequeños y luego señalé el platillo. Pero de nueva cuenta no me hice entender.

Luego tuve otra idea, arranqué una hoja de mi libreta, señalé los motores del platillo «“o más exactamente en donde imaginaba que debían estar los motores- y entonces rasgué la hoja de papel a la mitad, rompiéndola nuevamente a la mitad varias veces y haciendo pedacitos cada vez más pequeños. Yo quería explicar mi idea del átomo. Fallé, y como el marciano no tenía ni idea de lo que trataba de decir, tuve que resignarme a dejar esta cuestión sin resolver.

Estaba tratando de hacer otra serie de preguntas cuando repentinamente él me preguntó. No se por qué me sorprendí; obviamente debía haber muchas cosas que los marcianos no conocían acerca de la vida en la Tierra, pero yo había tomado la postura del entrevistador «“me parecía que había muchas más cosas que yo tenía que aprender.

Es necesario decirlo; no pude entender sus palabras, pero sus gestos eran muy claros. Me preguntaba cuándo comenzaría otra guerra la gente de la Tierra.

¿Qué podía decir? Encogí los hombros, moví la cabeza y traté de darle una impresión general de que yo esperaba que no hubiera guerra, aunque no estaba seguro. Pareció entenderme y por un momento su cara se tornó seria.

Yo regresé a mi libreta. Ahora era tiempo de saber de los canales marcianos. Rápidamente dibujé Marte con sus áreas claras y oscuras y sus casquetes polares repitiendo continuamente la palabra «Marte». Él lo examinó y asintió.

Luego dibujé una larga línea recta desde un área de vegetación a otra. La señalé y luego a él. Nuevamente asintió. Los canales por lo tanto eran artificiales.

Señalé el dibujo del canal y luego el mar. El miró dudoso y parecía imitar el encogimiento de hombros que hice cuando me preguntó sobre la posibilidad de guerra. Entonces señalé el canal y una porción de pasto cercano a donde estábamos. De nuevo encogió los hombros.

Dibujé un gran canal «“una banda central negra con bandas pálidas en ambos lados. Señalé la banda central; luego el mar; luego las áreas sombreadas y luego el pasto. Yo deseaba que entendiera esta vez y asintió enfáticamente pronunciando varias palabras en su propia lengua. Claramente había acertado en la verdad. Los canales marcianos estaban hechos de una banda central de agua con vegetación a ambos lados. Más tarde me di cuenta que había olvidado preguntar si el agua era transportada por tubería, aunque esto me parezca que no es de vital importancia[3].

Así que Lowell estaba en lo cierto. Como muchos pioneros él sufrió muchas críticas. La verdad, sin embargo, siempre aparece al final.

Unas últimas palabras acerca del lenguaje marciano. El hombre espacial pronunció pocas de nuestras palabras cuando hablé con él «“Venus, Marte, platillo, y quizás 2 o 3 más- con dificultad. Cuando traté de pronunciar una palabra marciana creo que tuve menos éxito. Nuestro alfabeto debe ser inadecuado para expresarnos en sus palabras fonéticamente.

El equivalente marciano para «si» es más corto. He tratado decenas de veces de escribirlo, pero me parece que cada una de ellas está más alejada de la verdad que su precedente. Uno de mis intentos fue «Qul-l», pero cuando la pronunciaba de esta forma me pareció muy diferente a como la hablaba el marciano.

Guardaré mis esfuerzos para hablar algo acerca de Marte. Señalé mi dibujo del planeta rojo, luego el mar, y dije «agua». El repitió la palabra. Traté de indicar que sabíamos que Marte era un mundo escaso de agua.

Después de varios intentos tuve éxito. El señaló el mar y luego el dibujo de Marte, movió la cabeza y después encogió los hombros. La impresión que tuve de esto fue: «No, no hay ningún mar en Marte, pero no nos importa».

Después pensé que lo importante era lo siguiente: hace millones de años, cuando los marcianos estaban menos desarrollados que hoy, la evaporación del agua en todo el planeta era un problema muy serio para ellos, así que construyeron los canales para utilizar el remanente localizado en los casquetes polares. Entonces, a través del desarrollo científico, descubrieron cómo fabricar agua «“o posiblemente de la misma manera que aprendieron a hacer madera sintética para reemplazar la naturaleza. También fue algo fácil para ellos construir los canales (entubados o no) e irrigar tanta tierra como les plazca. No tengo, por supuesto, duda de que el suministro de los polos tampoco les causó problemas. Esto es sólo una teoría pero creo que es básicamente cierta.

Repentinamente me di cuenta que no había preguntado la cuestión más vital de todas: ¿tenían los marcianos relaciones con los venusinos?

Regresé a mi dibujo de las órbitas planetarias, señalando la Tierra y luego Marte, indicando primero a mí mismo y luego a él. Él asintió. Luego señalé la órbita de Venus y al platillo. Cuando hice eso dije, «platillo», y él repitió. Evidentemente él sabía que ese era nuestro nombre para su nave espacial.

Dije: «platillo», señalándolo al momento de hablar.

El asintió de nuevo. Esto fue un paso adelante, pensé que era obvio que tanto los marcianos como los venusinos estaban más avanzados que nosotros científicamente así que probablemente estaban familiarizados entre ellos.

Señalé a Venus y luego a él, con mímica para representar el vuelo del platillo, con esto quería decir: ¿Has estado en Venus?, también lo dije verbalmente, y él pareció entender porque asintió y repitió la palabra que yo había tomado como «si».

Señalé Mercurio y luego el platillo. El movió la cabeza confirmando lo que yo sospechaba «“que Mercurio es un mundo inhabitado e inhabitable para cualquier tipo de vida.

Dibujé otro círculo alrededor de la Tierra e indiqué la Luna. Señalé sucesivamente las órbitas de Marte y Venus y luego al platillo repitiendo cada palabra cuando lo hacía, y luego el dibujo de la órbita de la Luna. Lo que quería dar a entender era: «¿Han aterrizado en la Luna los marcianos y los venusinos?»

Su respuesta necesita un poco de explicación. Tuve que redibujar el diagrama completo antes de que me entendiera, pero cuando lo hizo su respuesta fue un enfático «si». Aquí hay otro punto interesante que aclarar. Me estaba metiendo en problemas en mis esfuerzos por preguntarle si ellos estaban visitando principalmente el lado oscuro de la Luna. Sin embargo creo que eventualmente me entendió y contestó afirmativamente aunque no estoy completamente seguro «“y es por lo tanto una suposición mía y admito que puedo estar prejuiciado.

Continuará…


[1] Note la similitud entre las intenciones de Stephen Darbishire. Sin embargo, esto no es ninguna coincidencia. El interés de Stephen en los pájaros es probablemente un pasatiempo juvenil; mientras que yo he sido ornitólogo durante muchos años. (Nota de Allingham)[2] Es más exacto decir que las capas superiores de la atmósfera venusina están formadas de dióxido de carbono. Como no podemos ver las capas inferiores, entonces podría ser posible que hubiera ahí mucho oxígeno libre. Adamski no menciona que el hombre espacial de Venus vistiera nada como una mascarilla para respirar, así que debe suponerse que los venusinos no tienen dificultad de respirar nuestro aire. Debe recordarse que yo entonces aún no sabía que el platillo de Lossiemouth proviniera de Marte. (Nota de Allingham).

[3] Como las pérdidas por evaporación pueden ser colosales, considero que el agua debe de estar entubada. (Nota de Allingham).

El platillo adamskiano de Coniston

EL PLATILLO ADAMSKIANO DE CONISTON

A las 2:30 de la tarde del 15 de febrero de 1954 Stephen Darbishire, de 13 años, y su primo Adrian Myers, de 8, fotografiaron un objeto muy parecido a las naves adamskianas. Llevaban una cámara Kodak Brownie. Los niños consiguieron hacer dos fotografías. Estas serían las primeras fotografías de ovnis obtenidas en el Reino Unido

El ovni fue localizado sobre una colina llamada Old Man, en Cumbria, en las cercanías del lago Coniston, en el condado inglés de Lancashire.

La historia comienza la fría mañana de ese 15 de febrero. Stephen, que por ese entonces asistía a la Ulverston Grammar School, y su primo Adrian Meyer, subieron el Old Man armados con una cámara fotográfica Kodak comprada recientemente por su padre.

Según el ufólogo inglés Desmond Leslie (citado por Leonard Cramp) el joven experimentó «una sensación persistente» como si algo lo impulsara a ir a la cima de la colina detrás de su casa «»¦ él no podía decir porqué; él sabía simplemente que tenía que ir».

Los muchachos planeaban tomar fotos de pájaros y de otros animales que pudieran encontrar en el pequeño valle debajo del Old Man. Varios años después Stephen recordaba el acontecimiento:

«»¦ mi primo y yo habíamos estado platicando sobre tomar fotos»¦ (haciendo) trucos y varias otras cosas emocionantes con la cámara, imágenes dobles, fantasmas, saltando de tejados y esa clase de cosas»¦»

Según la historia contada por los muchachos en 1954 fue Adrian quien primero llamó la atención de Stephen sobre algo raro en el cielo en dirección de la montaña. Stephen estaba en ese momento mirando en la dirección opuesta, hacia el lago Coniston, cuando Adrian lo golpeó en la espalda y exclamó: «Mira ¿qué es eso?» señalando al cielo sobre Dow Crag. Stephen contaría al Lancashire Evening Post (18 de febrero de 1954), que:

«Aquel objeto parecía hecho de una materia vítrea y tenía una parte superior en forma de cúpula con ventanillas y tres pequeños abultamientos o esferas en su parte inferior, en la que aparecía también un punto oscuro central, con una forma semejante a un cono.

«El objeto relucía y era de un color plateado lechoso. Podrías decir que su contorno era de hecho muy liso y veías ventanillas a lo largo de la parte superior, y algo que parecía una portezuela en la tapa. Había tres bolas debajo y la parte central inferior era de un color más oscuro. Tomé la primera foto cuando se movía muy lentamente a unas tres o cuatrocientas yardas de distancia y entonces desapareció de mi vista pues había algo de maleza en el camino. Cuando volvió a estar visible tomé otra foto pero entonces repentinamente se elevó al cielo. Mientras estuvo arriba se inclinó y pude ver debajo más claramente. Había una cierta clase de sonido silbante pero pienso que era el viento.»

«Parecía artificial y en lo alto del mismo se veía con toda claridad una cúpula y varias ventanillas.

«El objeto estuvo inmóvil durante unos segundos, luego se dirigió hacia nosotros y pasó muy cerca de nuestras cabezas».

Luego que el ovni desapareció, los niños se dirigieron corriendo a la casa de Stephen, la granja Little Arrow. Le relataron lo sucedido al doctor S. B. Darbishire, padre de Stephen, un médico general que se había retirado para vivir en la pequeña granja en Torver, en los alrededores del English Lake District, bajo el Old Man de Coniston (2.575 pies).

El doctor Darbishire estaba con la familia viendo televisión cuando los niños llegaron corriendo. Stephen recuerda que gritaban y decían que «habían visto algo extraño»¦ pienso que utilicé las palabras «˜un platillo volador»™ y por supuesto todos se rieron y dijeron «˜oh sí, Stephen, has estado haciendo tus trucos otra vez»™».

El padre de Stephen, según Desmond Leslie, «francamente no le creyó» pero hizo que su hijo se sentara, escribiera una declaración e hiciera un bosquejo de lo que había visto. No había pasado ni media hora del avistamiento. Stephen era un muchacho inteligente, creativo con gran talento artístico y rápidamente produjo algunos bosquejos a lápiz. En los dibujos se puede ver el clásico platillo Adamskiano. Hizo dos dibujos detallados de una «nave exploradora», en la que se puede ver una torreta, tres ventanas y el tren de aterrizaje. Otros bosquejos presentan el aparato en diversos ángulos. Debajo de ellos Stephen escribió:

«Dibujado por Stephen Darbishire, de 13 años, de lo que él vio, hechos antes de que las dos fotografías del platillo volador hubieran sido reveladas».

No muy convencido, el doctor Darbishire llevó la cámara con el fotógrafo local, llamado Pattison. Cuando la película fue devuelta el médico jubilado no podía creer lo que veían sus ojos. Las últimas dos tomas de la película mostraban un objeto borroso, en forma de platillo suspendido al parecer sobre unas hierbas. Se parecía mucho al ovni fotografiado por George Adamski. El doctor Darbishire decidió informar a la prensa.

Stephen informa: «Cuando regresé mi padre me saludó en el autobús a las 8 de la mañana y dijo «˜Rápido, entra»™. Estaba muy agitado y dijo que algo así como que alguien del Daily Express y otros del Daily Mail llegarían en media hora. Antes de que lo supiera teníamos la mitad de la prensa mundial en el umbral».

La historia y una reproducción de la fotografía más clara de Stephen, se publicó en la primera plana del Lancashire Evening Post de Preston en la edición del 26 de febrero de 1954.

LA PRIMERA FOTO OVNI EN EL REINO UNIDO

Los investigadores David Clarke y Andy Roberts dicen que los platos voladores llegaron a Inglaterra al final del verano de1950. Varios periódicos, entre ellos el Sunday Dispatch, y Sunday Express, comenzaron a publicar, en entregas, varios libros de ovnis americanos (Donald Keyhoe Flying Saucers are Real, Frank Scully Behind the Flying Saucers y Gerald Heard Riddle of the Flying Saucers). En el otoño de 1953 se publicó el libro de George Adamski y Desmond Leslie, Flying Saucers have Landed. La revista de Londres Illustrated publicó un reportaje titulado «Happy Landings from Outer Space», en su número del 3 de octubre. El artículo contenía una reproducción en blanco y negro de la fotografía de Adamski del 13 de diciembre de 1952, descrita como una «nave de reconocimiento» de 35 pies en diámetro, con 3 aberturas y 3 esferas de aterrizaje. También publicó la fotografía de una nave madre, y el dibujo de un hombre de Venus.

Tan sólo seis meses después de publicado el libro de Adamski, y cuatro más tarde de la publicación del artículo de Illustrated, Stephen Darbishire obtuvo su fotografía, casi pero no exactamente idéntica a la que había aparecido en la revista Illustrated. El ingeniero Leonard Cramp realizó proyecciones ortogonales y las comparó con las obtenidas de las fotos de Adamski. Prácticamente eran idénticas.

Según Desmond Leslie, Darbishire nunca había leído su libro Flying Saucers Have Landed, ni el reportaje de Illustrated, y no sabía nada sobre platillos voladores, pero Cramp dice que: «…él (Stephen Darbishire) admitió que había visto la fotografía del platillo de Adamski según lo publicado en Illustrated del 30 de septiembre 1953 (sic)».

Y, si no sabía nada sobre platos voladores, ¿porqué utilizó la siguiente frase para describir el momento posterior a la toma de sus fotografías?: «»¦ apenas había acabado el platillo volador subió hacia las nubes»¦» O ¿porqué escribió debajo de sus bocetos?: «Dibujado por Stephen Darbishire, de 13 años, de lo que él vio, hechos antes de que las dos fotografías del platillo volador hubieran sido reveladas». Parecería que estaba muy familiarizado con el término «platillo volado».

Ya desde su primera declaración afirmaba que había subido al Old Man para hacer fotos trucadas, pero hay una frase publicada en el libro de Cramp que despierta más sospechas. Se trata de la declaración que escribió Stephen a petición de su padre, el doctor Darbishire:

«»¦ Adrian y yo estábamos abajo en un valle pequeño de la colina así que el primer plano de la foto se ve elevado debido a la posición en la que estábamos. Se ve alguna hierba debajo del platillo».

No sólo vuelve a utilizar el término «platillo», sino que describe unas fotografías que no ha visto. Recordemos que esta declaración se escribió media hora más tarde de haberse tomado las fotos, pero mucho antes de que fueran reveladas. ¿Cómo supo Stephen lo que se veía en la foto? Casi ningún ufólogo se dio cuenta de esto, sólo el redactor de Flying Saucer News.

Varios fotógrafos analizaron las fotografías, algunos de ellos sugirieron que la parte oscura que se ve abajo del platillo volador podría ser un clip o aditamentos utilizados para sostener un dibujo o una maqueta.

Según Stephen él había enfocado al infinito, pero el plato volador parece desenfocado. Los ufólogos argumentaron que «el fuelle de su pequeña cámara fotográfica no estaba completamente extendido». Pero el mismo Desmond Leslie, que viajó a Coniston el 23 de febrero y fue huésped de la familia Darbishire por dos días, pudo experimentar con la cámara fotográfica en el lugar en donde las fotografías fueron tomadas. Tomó varias fotos usando diversas combinaciones de velocidad del obturador y ajustes del fuelle. Los resultados sugirieron que la cámara fotográfica de hecho estaba enfocada correctamente. Entonces Leslie sugirió que Stephen había movido el obturador por error durante la excitación del momento.

La foto más conocida es la primera. En la segunda foto, el objeto aparece parcialmente distorsionado en su lado derecho, como si los ángulos del aparato se hubieran doblado. Era un efecto que un escritor de Flying Saucer News explicó como el resultado de la capacidad de los ovnis de desformarse «antes de entrar en el hiperespacio, u otra dimensión.» Esta característica peculiar fue tomada por el ufólogo Timothy Good como evidencia para apoyar la autenticidad de la película de Silver Spring tomada por George Adamski en 1965. En la película la nave exploradora exhibe una distorsión similar de sus dimensiones.

Apenas cinco días después de que fueron tomadas las fotografías, el News Chronicle de Londres del 22 de marzo, informó que Stephen tuvo un segundo avistamiento, «de un objeto en forma de cigarro, otra vez cerca del Old Man».

No sabemos porqué los ufólogos no sospecharon. En el primer avistamiento se había fotografiado la «nave exploradora» de Adamski, y en el segundo aparecía la nave nodriza. Justo las dos fotografías que habían aparecido en el Illustrated.

Durante muchos años la foto de Darbishire fue considerada como auténtica en los medios ufológicos. Entre las razones que esgrimían los ufólogos estaban:

– Fue tomada por un par de chicos que no tenían razones para mentir, y mucho menos tenían intereses monetarios. Leonard Cramp escribió: «No puede haber duda de que esta es una historia genuina. Los niños en general no van por ahí falsificando fotografías».

– Era muy parecida al famoso platillo de Adamski (incluso se hicieron análisis isométricos). De tal forma que la foto de Darbishire demostraba la de Adamski, y viceversa (¿!).

Pero en febrero del 2001 el propio Stephen Darbishire haría una fuerte declaración:

«¿»¦ cómo podría un muchacho de 13 decir una mentira? ¡Bien yo era un enorme mentiroso, crecí en una familia de clase media que era muy religiosa[1] y aprendí a mentir a la edad de un año! En retrospectiva, pienso que era simplemente una forma de llenar las necesidades de la gente, y de pagar las deudas».

A finales de marzo de 1954 Stephen fue invitado a una convención de observadores de platillos, en Londres, en donde los delegados escudriñaron ampliaciones borrosas de su fotografía. Él recuerda cómo «todos se pusieron histéricos cuando uno de ellos dijo que veía una cara en una de las ventanillas».

Clarke y Roberts dicen que «Fue durante esta visita a Londres en marzo de 1954, que Stephen y su padre fueron conducidos secretamente en un coche al palacio de Buckingham para reunirse con las secretarias privadas del duque de Edimburgo. Se dijo que la invitación vino del palacio vía Desmond Leslie que tenía contactos «˜del más alto nivel»™. De hecho, el Sunday Dispatch ventiló la reunión poco después e informó que el príncipe Philip había leído sobre el avistamiento de Stephen en los periódicos «y deseaba saber más».

«La visita de Stephen Darbishire al palacio de Buckingham fue sólo el principio de una serie de aventuras que lo condujeron a él y su familia a lo más profundo del extraño mundo del «˜culto a los platillos voladores»™».

En 2001, Stephen se preguntó: «¿Cómo me pude involucrar en esto, cómo pude sentarme con esta gente?» Estaba hastiado y declaró que sus fotos eran en realidad una falsificación. Deseaba vivir una vida normal. Ya en 1986, en una carta enviada a Timothy Good, Stephen le dijo que «»¦ desesperado yo»¦ dije que era una falsificación». Pero en lugar de terminar con el asedio de los ufólogos: «Me contraatacaron, acusándome de trabajar con las «˜Fuerzas oscuras»™»¦ o acatar la «˜política»™ de seguir las órdenes de un cierto departamento gubernamental secreto».

Entonces volvió a decir que sus declaraciones sobre la falsedad de las fotos habían sido una broma: las fotos eran auténticas. Por años, Darbishire alternativamente ha dicho que su historia es auténtica, después la ha proclamado como una broma, y ha afirmado más adelante que la «broma» era en sí misma una broma. La declaración más reciente fue el 10 de septiembre del 2004. Stephen dijo que las fotos del platillo eran una broma colegial. Aseguró que cuando fue enfrentado a los medios nacionales, se aterrorizó y no confesó la verdad, y así continuó el engaño. Otro artista local, Julian Claxton, intentó reconstruir las fotos para mostrar cómo habían hecho la broma. Los periódicos publicaron la siguiente nota:

Será recreado el fraude del avistamiento OVNI

Un antiguo profesor de Ulverston acreditado de tomar la primera fotografía de Ovnis en Gran Bretaña ha revelado que fue una broma colegial.

En febrero de 1954 una foto de lo que parecía ser un OVNI flotando sobre Coniston, fue tomada por Stephen Darbishire de 14 años de edad, de Torver, y causó sensación a nivel nacional.

El adolescente declaró que había estado con su primo cuando fotografió un OVNI.

Ahora el Sr. Darbishire, un famoso artista de South Lakeland, de 63 años, dice que todo fue un fraude.

En ese entonces, al ser confrontado por los medios nacionales, se aterrorizó y dejó que continuara el engaño.

Hoy otro antiguo estudiante de Ulverston, el artista Julian Claxton, planea recrear la forma en cómo el Sr. Darbishire creó su famosa fotografía fraudulenta del OVNI.

Claxton iba a utilizar una caña de pescar, un marco de madera, y un objeto plateado en forma de ovni. Sin embargo, para el momento en que Claxton estaba listo con su «aparato extraterrestre», el 8 de octubre, Darbishire había cambiado toda su historia otra vez, ahora afirmaba que la foto «definitivamente» no había sido falsificada:

El Old Man de Coniston recibirá artista ovni

Por Gazette News Desk

Un artista escalará al Old Man de Coniston mañana por la mañana (sábado) para revelar el curioso avistamiento de un objeto volador no identificado, informa Andy Bloxham.

Julian Claxton de Bristol dirigirá la caminata a Little Arrow Moor para reconstruir la primera fotografía de ovnis tomada en Gran Bretaña.

Usando una caña de pescar, un marco de madera y una forma plateada, él procurará reconstruir una foto tomada en febrero de 1954 por el adolescente Stephen Darbishire de Torver.

El Sr. Claxton dijo: «Lo que estoy intentando hacer es adaptar los varios métodos que me han sido sugeridos por personas, que van de expertos en ovnis a gente local, en cuanto a cómo Stephen Darbishire pudo haber hecho estas fotografías».

El caso es discutido en la obra clásica de 1964 del NICAP, UFO Evidence, de Richard Hall. Durante años los ufólogos exhibieron las fotos como prueba no sólo de la existencia de los ovnis, en general, sino de la autenticidad del caso Adamski, en particular. Pero lo más probable es que Stephen Darbishire, que desde su más temprana edad había demostrado sus dotes artísticas, dibujó un ovni muy parecido al de Adamski, lo recortó y posteriormente lo fotografió fuera de foco sobre un pequeño promontorio.

REFERENCIAS

Clarke David & Roberts Andy, No kidding this time»¦my flying saucer photo is genuine! UFO photographic hoaxes and the story of Alex Birch and Stephen Darbishire, artículo en internet, http://www.flyingsaucery.com/brigantia/home.htm, febrero del 2004.

Evening Mail, 9 octubre 2004 – Now Mr Darbishire, a 63-year-old well-known South Lakeland artist, says it was all a hoax, artículo en internet, http://www.nwemail.co.uk/news/viewarticle.aspx?id=143262

Goldsmith Maurice, Happy Landings from Outer Space, Illustrated, London, October 3, 1953.

Good Timothy, Above Top Secret, Morrow (Quill), New York, 1987.

Good Timothy, Beyond Top Secret, Pan, London, 1996.

Leonard G. Cramp, Space, Gravity and the Flying saucer, T. Werner Laurie, Londres, 1957.

Página en internet, http://rr0.org/ufologie/enquete/dossier/Coniston/index.html

Página en internet, http://www.thisisthelakedistrict.co.uk/display.var.534272.0.0.php

Randles Jenny, UFO’`s and how to see them, Sterling Pub Co. Inc., London, 1993.

UFO Sightings, 1954-1956, Mysterious Britain

Waveney Girvan, Flying Saucers and Common Sense, Frederick Muller, Londres, 1955.

Zinsstag Lou & Good Timothy, George Adamski: The Untold Story, Ceti Bub, London, 1983.


[1] Eran Quakeros.