La historia de Billy Meier (y 2)

LA RESPUESTA DE LOS UFÓLOGOS

Jim Lorenzen se había puesto en contacto con sus colegas europeos. De Suiza se le informó que todo el caso era una broma, que cada vez que los norteamericanos (Stevens, Welch y los Elders) se marchaban de la casa de Meier, Billy se reía a sus espaldas de lo fácilmente que les había engañado. Lorenzen se enteró también de que las declaraciones juradas de presuntos testigos, que los del grupo Intercep enarbolaban como prueba, no solo no apoyaban las afirmaciones de Meier, sino que en realidad las rechazaban.

“Creo que empleaba modelos –escribió Lorenzen- y retiró las fotos que no eran buenas. Nunca se comprobaron las pistas del revelado y de las copias para ver si se sostenían. Nunca verificaron una cosa así, que es lo más simple y una de las primeras cosas que yo hubiera comprobado”.

La APRO solicitó a Stevens la pusiera en contacto con Meier para realizar una investigación más exhaustiva, pero el coronel se negó. Entonces solicitó les fueran proporcionadas copias de las fotografías y de ser posible los originales, pero Wendelle tampoco aceptó.

En la convención de la APRO, UFO-79, en San Diego, Lorenzen declaró:

“En estos momentos creo que el caso Meier es un fraude”.

Más tarde puntualizó en el APRO Bulletin de octubre de 1979, dirigiéndose a Stevens:

“Doy por supuesto que usted y sus asociados se han precipitado en el juicio acerca de este asunto porque de antemano estaban predispuestos a creer: tenían ya una predisposición hacia las explicaciones exóticas… Hasta ahora, cada una de las pruebas que Meier ha ofrecido, cuando se ha seguido hasta sus límites lógicos, acaba en cero en lo que se refiere a una prueba fehaciente. Y aunque se vayan añadiendo ceros, lo único que se tiene es igual a cero”.

Por su parte Walter Andrus, director de la Mutual UFO Network (MUFON), escribió en 1980 en el MUFON UFO Journal que el caso Meier “es un fraude total perpetrado contra el público para conseguir una ganancia financiera. Una investigación en Estados Unidos ha identificado un globo en varias de las fotografías que sostiene el modelo pendiente de una cuerda mientras Billy Meier manejaba la cámara y la hacía avanzar en varios ángulos diferentes. Por lo tanto, es imperativo desenmascarar a semejantes oportunistas”.

La misma revista Fate incluía una crítica de George Earley que decía: “Creo que este libro (UFO… contact from the Pleiades) es un desatino, muy bien presentado, la verdad sea dicha, pero de todos modos un desatino”.

El mismo Earley escribió en la primavera de 1981 en el boletín Saucer Smear que lo ofrecido por Stevens como pruebas no eran más que “tontería baratas”.

“Stevens conoce muy bien lo que constituyen, aquí en nuestro planeta Tierra, pruebas legales y/o científicas, pero él y sus colaboradores, de una forma consistente y persistente han fracasado al no facilitar ningún tipo de prueba. Hasta que lo hagan, merecen toda clase de críticas en este sentido por parte de todos nosotros”.

William Moore, refiriéndose al comentario de Andrus, envió una circular a los principales ufólogos americanos:

“Andrus y todo el resto de nosotros daríamos la bienvenida con los brazos abiertos (a un pleito). Dado que ninguno creemos que posean pruebas que se mantengan en pie ante un tribunal. Por otra parte, de no presentar la demanda, estarían admitiendo que lo que Andrus había dicho era verdad. Según la práctica legal, ‘quien calla otorga’, y esto es algo que creo podría aplicarse aquí. Creo firmemente que esas personas, en lo más profundo de sus corazones, saben exactamente qué hay de verdad en este asunto. Que es sólo su ansia de dinero y de beneficio lo que les impide contarle al mundo la verdad. Piensen en todo eso”.

En otra carta abierta, publicada en el Saucer Smear, tras acusar al grupo Intercep de suprimir algunas de las declaraciones más absurdas de Meier, Moore escribió:

“Se debe reconocer que, cuando se ha visto enfrentado con la legítima oportunidad de presentar las pruebas a un foro cualificado, y de esta manera dejar zanjada la controversia Meier de una vez y para siempre, (Intercep) ha dado la callada por respuesta y se ha negado de manera patente a hacerlo. La realidad pura y simple es que eligieron no responder ante los micrófonos que estaban a su disposición”.

Karl K. Korff publicó en el MUFON UFO Journal de diciembre de 1980, un artículo titulado El incidente Meier: el fraude más infamante de la ufología, que más tarde amplió en un folleto que distribuyó entre los ufólogos norteamericanos.

“Tras una cuidadosa revisión de todos los sucesos principales –escribió-, tal como han sido declarados por Genesis III y los individuos relacionados con el caso Meier, puede mostrarse de forma concluyente que ninguno de los acontecimientos tal y como se afirma alberga la menor prueba que apoye su autenticidad. Por lo tanto, debe declararse que el caso Meier tiene toda la apariencia de no ser más que un grandioso y elaborado fraude. Ciertamente, se trata del más extravagante de todos los casos de contactee existentes en los archivos de la ufología”.

Lorenzen escribió en Second Look, de 1980 que: “Meier es un testigo carente de confianza, porque fue encarcelado por atracar en su adolescencia, se escapó de la cárcel, se alistó en la legión extranjera y pasó el resto de su condena en Suiza”.

En la revista londinense The Unexplained se publicó que la historia de Meier “se ha convertido en algo tan pintoresco que incluso el devoto más crédulo de la hipótesis extraterrestre sentirá por lo menos una pequeña sombra de duda. Posee todo el sello de las extravagancias del norteamericano George Adamski, puestas al día y técnicamente sofisticadas para una era que exigía mucho más”. Todavía no conocían la credulidad de Jaime Maussán.

TULIO; UN METAL ESTELAR

Como prueba para respaldar sus relatos y sus fotografías Meier entregó a Stevens varias muestras metálicas empleadas en la fabricación del casco de las naves luminosas pleyadianas.

El coronel había establecido contacto con un joven delgado y bajito, Jim Dilettoso, que estaba metido en innumerables proyectos de la industria del entretenimiento, como la puesta en escena de espectáculos de luz y sonido por medio de láser, computadoras y digitalizadores de sonido.

Por medio de Dilettoso, Stevens logró llegar hasta Marcel Vogel, un químico investigador de la IBM de San José, California. Vogel no era ningún experto analista, sus especialidad era el revestimiento de los discos de memoria magnética, el empleo de cristales líquidos para exposiciones ópticas y la conversión de energía dentro de los cristales. No obstante, contaba con un excelente microscopio electrónico con escáner, que de poco le valdría en la identificación de los compuestos y elementos que formaban las muestras que Stevens le envió.

Efectivamente, Stevens le había enviado cuatro paquetes: el primero contenía un cristal color lavanda; dos llevan unas muestras metálicas oscuras y el último albergaba un triángulo de un par de centímetros de lo que parecía ser una aleación de plata y oro.

Excepto por su claridad y por la belleza de su suave tono violeta, el cristal de amatista no reveló ninguna propiedad fuera de lo corriente. La parte oscura de las dos muestras metálicas era óxido y contenía principalmente aluminio, azufre y pequeñas cantidades de plomo, cobre y plata. Vogel no les consideró mejor que una soldadura estándar de plata.

“Se podía haber acudido a un joyero y conseguido una mezcla así”.

Sólo quedaba por analizar el pequeño triángulo dorado. Curiosamente Vogel grabó en cinta de video el análisis de esta muestra, un procedimiento poco común en cualquier técnica analítica de aquella época. El pequeño espécimen contenía plata, aluminio, potasio, calcio, cromo, cobre, argón, bromo, cloro, hierro, azufre y silicio. En la pequeña parte central encontró tulio. Los resultados le parecieron fascinantes, por lo que habló con el ufólogo Richard Haines, del Centro de Investigación Ames, de la NASA, para que fuera a ver la extraña muestra.

“Me dio la suficiente información por teléfono como para tentarme –declaró Haines. Por lo tanto fui”.

Al día siguiente, cuando Haines llegó, Vogel le dijo:

-Tengo que enseñarte algo.

“Luego se metió la mano en el bolsillo –recordó Haines- en busca de una bolsita de plástico en la que había puesto el fragmento triangular y no lo encontró… Se quedó mirando con una expresión que nunca olvidaré: estaba como alelado. O era un gran actor o decía la verdad”.

El fragmento metálico había desaparecido. Tiempo después Vogel perdería su entusiasmo por el proyecto.

“No a causa del metal –dijo-, sino por la manera en que actuaban aquellas personas (Stevens y los de Intercep)”.

La gente de Genesis III había publicado, sin aprobación de Vogel, un amasijo de cosas incoherentes y fantasiosas, haciendo aparecer el caso como algo sumamente espectacular y extraño.

Lo que Stevens y sus patrocinadores nunca mencionaron fue que, las mismas muestras las habían hecho analizar en la Universidad de Arizona en donde se les había etiquetado como “metal de crisol”, es decir, una aleación de baja temperatura que se emplea para hacer cosas tales como soldaditos de plomo.

MI MARIDO LO FALSIFICÓ

En diversas ocasiones fue descubierto in fraganti y en varias otras se le comprobó el fraude. Continuamente llegaban informes procedentes de Europa, en el sentido de que alguien había visto pequeños modelos colgados en el granero de Meier. En una de sus fotos, por ejemplo, aparece un árbol que nunca existió en ese lugar. Meier afirma que sí había un árbol en el sitio pero que desapareció más tarde cuando Semjase “borró su tiempo”. En otra ocasión afirmó haber viajado hacia atrás en el tiempo para ver a Jesús y fotografiar el ojo de dios. En realidad se trataba de la nebulosa de

Uno de sus mejores amigos y más fieles admiradores le descubrió otro fraude. Meier afirmaba haber tomado una serie de fotografías que mostraban los escombros de San Francisco después de un gran terremoto que tendría lugar en algún momento en el futuro. Según él había viajado en el tiempo acompañado de Semjase. Pero en realidad las fotos habían sido tomadas de la revista GEO, de un artículo que mostraba la idea de un artista plástico de lo que podría suceder en esa ciudad. Meier se excusó diciendo que los pleyadianos habían colocado en la mente del artista una imagen exacta de un futuro real, el mismo que había fotografiado Meier. La verdad es que su explicación era absurda y así lo entendió el mismo Billy, por lo que las fotografías desaparecieron oportunamente.

El mismo mayor Colman von Keviczky, director del Intercontinental UFO Network (ICUFON) descubrió algunos de los fraudes de Meier. En uno de sus boletines, distribuidos entre sus asociados, afirmó que se habían encontrado modelos de ovnis colgados en el granero de Meier.

Pero el golpe más duro en su carrera de fotógrafo profesional de ovnis lo recibió de su esposa: Popi.

Uno de los primeros jóvenes atraídos por los contactos de Billy Meier lo fue Martín Sorge, de Locarno (un retiro veraniego en el lago Mayor que divide a Suiza de Italia). Licenciado en química y autor de dos libros, uno de ellos sobre hipnosis. Sorge viajó hasta Hinwill después de haber leído, en 1976, los primeros artículos sobre el caso Meier. Poco a poco se fue ganando la confianza de Popi, dando por supuesto que la mujer de aquel hombre, más que nadie, conocería la verdad que se hallaba detrás del relato, y que colocada en el punto exacto acaso revelaría.

Sorge pronto se dio cuenta de que Billy y su mujer tenían pleitos muy frecuentes. Cierto día que él estaba en casa ocurrió uno de esos penosos incidentes. Popi salió corriendo de la casa llorando y gritándole a su marido; cuando regresó horas después, se presentó con Sorge y le entregó en secreto algunas transparencias en color chamuscadas por el fuego. Las fotografías mostraban un modelo, bien suspendido en un plato o sobreimpreso de alguna manera. Una sombra prominente aparecía contra el fondo. Como prueba que Meier había experimentado con modelos. Sorge intentó duplicar las fotos construyendo un modelo de 25 centímetros y fotografiándolo contra un fondo liso en ángulos diferentes. A continuación se dirigió a los bosques y fotografió varios planos de árboles, de cielo y de las onduladas montañas verdes. Con la ayuda de dos proyectores de diapositivas, sobreimpresionó un plano del bosque en una pantalla plateada y, de manera simultánea, introdujo otra diapositiva del modelo que había construido, centrándolo contra aquel fondo del bosque. Luego enfocó con nitidez ambas diapositivas y fotografió la pantalla.

También su amigo Hans Schutzbach había visto las fotos de los modelos, pero Meier se adelantó informándole que efectivamente había tallado un modelo de madera, pero sólo con el fin de recordar cómo eran las naves pleyadeanas. Para evitar “malas interpretaciones”, Meier decidió quemar las fotos, pero Popi las rescató del fuego. En el incidente que presenció Sorge, Popi le entregó los restos de las mismas. Meier se enojó y discutieron acremente. Popi trató de defenderse utilizando la pistola de Billy pero éste logró desarmarla. Luego, Popi trató de suicidarse con píldoras.

Para Sorge no había duda “vi fotografías de un ovni y, en realidad, se trataba de un modelo. En primer lugar vi que se trataba de un modelo y, en segundo lugar me enteré de aquello por su mujer. Me dijo: ‘Sí, trabaja con un modelo’.

“Meier no ha hecho ningún viaje espacial y no está teniendo contactos con Semjase, pero es capaz de lanzarse a un mundo imaginario y tener experiencias oníricas. Falsifica las pruebas para que la gente comprenda su experiencia”.

ANÁLISIS FOTOGRÁFICO

Jim Dilettoso había estado muy activo tratando de localizar gente que pudiera analizar las pruebas de Meier. En el caso de las fotografías y las películas encontró al docto Robert Nathan, del Jet Propulsion Laboratory (JPL), en Pasadena California. El doctor Nathan había ideado el procesamiento de imágenes en la década de los sesenta y lo mejoró durante los siguientes 20 años. Nathan aclaró a Stevens y Dilettoso que miraría las fotos como particular, no como científico del JPL, y que cualquier opinión que emitiese sería particular, y en modo alguno de la NASA.

Stevens le mostró algunas fotografías y los originales, pero no quisieron dejarlos para su análisis. Tiempo después llegaría con un nuevo material que le fue entregado a Bob Post y Audrey Aykins, del laboratorio fotográfico, para que hiciera el transfer de las fotos a partir de los negativos, a una transparencia.

Una vez terminado el trabajo, Atkins le entregó los resultados a Stevens y le dijo: “Todo eso es basura”.

Las nuevas transparencias que acababa de hacer para el doctor Nathan demostraron que los negativos de Stevens no eran ni mucho menos los negativos originales. En realidad, parecían ser tan inferiores a las bellas copias que Stevens le había mostrado al principio, que Nathan sospechó inmediatamente que le estaban usando, que de una forma deliberada le ofrecían unas pruebas que no podían comprobarse.

“Todo cuanto se es que los negativos que nos dio para que trabajásemos con ellos estaban desenfocados, y es lo único que nos proporcionó. Tenían que ser diferentes de otros negativos anteriores o desenfocados expresamente y de modo intencionado. No podían haberse usado para las copias de alta calidad que me habían mostrado. No me estaban proporcionando sus mejores datos, no me exhibían nada con lo que pudiera trabajar.

“Jamás quedé impresionado con las fotos, me hicieron muy desgraciado. En ningún momento creí que fuesen algo distinto a un fraude. Pero no se debe olvidar que todo mi examen fue más bien precipitado. Esas cosas no han sido nunca objeto de un buen examen porque, dada la calidad de las imágenes entregadas, no valía la pena desperdiciar el tiempo en hacer nada. No tengo ninguna prueba de que sea un fraude. Pero tampoco de que se trate de algo real”.

A pesar de haberle jugado rudo con las fotografías, Nathan consintió en ver las películas. En la primera, en blanco y negro, aparecía una nave que avanzaba de un lado a otro por encima de un árbol. En un momento dado la nave pasaba frente al árbol y las ramas superiores se movían como atrapadas por una repentina corriente de aire o remolino. Nathan se echó a reír.

“¡Esto es patético! ¡ja, ja, ja! ¡Por el amor de dios! ¡Mire esa cosa que se mueve! ¿Lo ve? Esa es la respuesta que uno esperaría de un objeto pequeño y en extremo ligero que careciese de cualquier cantidad seria de masa asociada a él”.

Dos secuencia después, una nave luminosa daba la sensación de que desaparecía desde un punto de unos 15 metros por encima de la falda de la montaña y reaparecía a pocos metros por encima del suelo casi en el mismo fotograma. Para Nathan, se trataba de un modelo colgado de una larga pértiga sostenida por un ayudante que se encontraba detrás del fotógrafo.

La secuencia en la que aparecen tres objetos oscilado detrás de unas ramas fue interpretada por Nathan como pequeños objetos colocados tres metros más allá de las ramas, suspendidos de un largo palo con algo parecido a las cuerdas de un manipulador de marionetas.

Nathan sugirió que tal vez Meier utilizase algo parecido a un tendedero, con dos pértigas colocadas a 7 metros de distancia y un modelo operado con ayuda de poleas.

“Si se trata de un fraude, y así m lo parece, pero no tengo pruebas, fue algo que se hizo de manera muy cuidadosa, con una tremenda cantidad de esfuerzo. Una espantosa cantidad de trabajo para un solo tipo”.

MANLIN Y LA GSW

Se hicieron otros intentos de análisis fotográficos, pero todos indicaban que las fotos estaban trucadas, pues el azul del cielo no correspondía al que debería tener una foto tomada en las condiciones descritas. Stevens se atrevió a decir que había prestado los negativos originales varias veces, y que alguien había hablado delante de ellos y les había esparcido gotitas de saliva, lo que había provocado la escasez de azules en la foto. Una fotografía que ha sido procesada varias veces, que se ha positivado, sacado negativos y vuelto a sacar copias, una y otra vez, pierde mucha información. Un original de tercera o cuarta generación de una maqueta suspendida en un hilo puede pasar limpiamente por las computadoras de procesamiento de imágenes sin que aparezca el hilo. Eso fue lo que intentó hacer Stevens con el doctor Nathan, pero éste, debido a su experiencia, se dio cuenta del engaño.

Cada científico dedicado a la fotogrametría, con los que Dilettoso había hablado, manifestaban, e principio, que incluso antes de que pudieran llegar a cualquier declaración decisiva deberían asegurarse primero de que el negativo o transparencia a examinar eran originales. Tal vez una copia de primera mano sería suficiente para el estudio, pero de no ser esto daría la posibilidad de manipulación en la fotografía. Pero Dilettoso encontró a dos investigadores deseosos de analizarlas de todos modos. En realidad podrían examinar unas fotografías sacadas de dios sabe qué copias y probablemente detectar montajes si existían, pero si no encontraban nada, nunca estarían seguros de que no hubieran tenido lugar la falsificación.

Dilettoso consiguió una cita con Eric Eliason, del US Geological Survey, de Flagstaff, Arizona. Durante ocho años Eliason había sido investigador de computadoras en el USGS, desarrollando software de procesado de imágenes para que los astrogeólogos pudieran analizar las fotografías de los planetas radiadas desde el espacio. Se pasó dos años revelando el intrincado mapa de radar de las nubes que cubren Venus, conseguido por el Pionner 10, y más tarde aplicó su software en el procesado de las fotografías espaciales radiadas por el Viking y el Voyager, filtrándolas, ajustando el contraste, y llevando a cabo otras técnicas de realce de las imágenes.

Eliason comentó sobre Dilettoso:

“Aquel tipo deseaba tan terriblemente creer que se trataba de una cosa real que siguió adelante y lo creyó de todas formas. No existe la menor duda al respecto de que se hallaba obnubilado emocionalmente”.

La opinión, no concluyente, de Eliason fue que se trataba de un modelo, pero como no tenía los originales sus resultados no podían ir más allá.

“En ese caso –de que fuera un modelo- se trataría de un fraude, pero no se podría ver en el procesado de imágenes”.

Dilettoso encontró en la Universidad del Estado de Arizona, en Tempe, en las afueras de Phoenix, al doctor Michael Manlin, que tenía entonces 31 años y daba clases en el departamento de Geología. Su tesis doctoral trataba del procesado de imágenes y el análisis de las imágenes tomadas por los aparatos espaciales en Marte.

Manlin deseaba saber la velocidad del obturador, la apertura fijada y cómo estaba enfocado el objetivo.

“Lo mejor sería tener la película original. Sin una información muy detallada acerca de los originales, casi no es posible afirmar nada”.

Después de estudiar el material de Meier, Manlin declaró:

“Lo que encontré fue que la calidad de los datos que me habían facilitado resultaban insuficientes para practicar un análisis detallado, un análisis numérico, de qué eran aquellas cosas. Pero según el nivel de los datos suministrados, no pude ver nada erróneo en las imágenes. Existía el apropiado difuminado de los contornos, el eclipsamiento de los objetos distantes, y cosas así. Al nivel en que lo vi, puedo manifestar que la cosa parecía no ser fraude fotográfico. Pero eso no significa tampoco que no se tratase de un fraude fotográfico”.

Un detalle curioso que mencionó Manlin fue que Dilettoso había logrado conjuntar un equipo de análisis de fotografía tan sofisticado como el de la Universidad de Arizona.

“No estoy seguro de que pudiera hacer con él lo mismo que yo hacía con el mío, pero sí extraerle rendimiento”.

De lo que nuevamente se quejó Manlin fue de una manipulación por parte de Dilettoso y su grupo.

“Supuse que estaba empleando mi nombre para JPL y éste nombre conmigo, en un intento de conseguir algo, pero no le echo la culpa por ello. Creo que es un tipo bastante brillante. Me parece que estaba más a favor de que esa cosa fuese algo real, que a favor de desenmascararla”.

Si Nathan, Eliason y Manlin no pudieron conseguir negativos de primera o segunda generación, corrieron con mejor suerte la gente del Ground Saucer Watch GSW. Sin que lo supiese Stevens ni Dilettoso, en 1976 un investigador de la República Federal Alemana había enviado al GSW 10 fotos para que las analizaran. Las fotos eran copias del segundo original. Llevado lacado el análisis, GSW emitió este informe:

“Todas las fotos son falsificaciones y no pueden considerarse una prueba de un aparato volador extraordinario”.

Se encontró que Meier había empleado casi todos los métodos imaginables para falsificar fotos: un modelo suspendido, la técnica de doble exposición, el método de doble revelado, etc.

La gente del GSW no había hecho más que confirmar lo que ya Lou Zinsstag había informado en una de sus cartas a Timothy Good:

“Muchos de los antiguos amigos de Meier repitieron sus trucos, con fotografías en el vidrio de una ventana, dándoles la vuelta y contando a todo el mundo lo fácil que era hacer aquello. Yo misma conseguí un par de esas falsificaciones”.

Casi estamos a punto de terminar esta historia. En 1983 la oficina del fiscal de Pima County, Arizona, acusó a Wendelle C. Stevens de abusos deshonestos con niños. Stevens se declaró culpable y, a causa de esta confesión, se le encarceló en el penal del Estado de Arizona.

Jim Dilettoso comenzó a decir que era asesor de la NASA, con estudios en la Universidad de McGill. Una investigación de Korff demostró que eso era una burda mentira. Una carta de Karen J`hari, secretaria de la rectoría, indica que en sus registros no se encuentra el nombre de Dilettoso. Y en la NASA tampoco habían oído hablar de él.

Meier fundó el Semjase Silver Star Center, que después pasaría a llamarse Comunidad Liberal de Interesados en la Ciencia Espiritual de Frontera y de Estudios Ufológicos (FIGU, por sus siglas en alemán).

En 1989 tuvo los últimos cuatro contactos físicos con Ptaah, uno de los líderes supremos de los pleyadianos. Poco antes le habían criticado la imposibilidad de que sus extraterrestres provinieran en las Pléyades ya que estas estrellas son un sistema en formación en donde no puede haber vida, al menos como la conocemos. En tal ocasión Ptaah le explicó el enigma. Le reveló que no eran completamente pleyadianos, sino pleiarianos, de Plejos.

En febrero de 1995 los pleiarianos (de Plejos y no de las Pléyades) dejaron nuestro planeta, en particular su base subterránea en Suiza, que había permanecido activa desde el año 1600, y regresaron a su mundo, Erra, situado en el sistema de Taygeta para, según Meier, no volver más.

Esta historia continuará…

Cinco fotografías tomadas por Guido Moosbrugger. A pesar de pertenecer al mismo grupo de contactados y ser vecinos, las fotos de Moosbrugger distan mucho de las de Meier.

Este es el globo fotografiado en el avistamiento grupal de la familia Meier.

Walter Andrus.

William Moore

Karl K. Korff

Jim Dilettoso

Marcel Vogel

Kolman von Keviczky

Martin Sorge

Eric Eliason

La “extraña“ muestra de metal que los extraterrestres le entregaron a Meier.

Ptaah

Documento de la Universidad de McGill que informa que Dilettoso nunca ha pertenecido a esa universidad.

Tres fotos de las maquetas de Meier. La mala calidad se debe a que son los negativos rescatados por Popi de las llamas.

El famoso ovni-pastel. La nave espacial más ridícula de todos los tiempos. Las fotografías subsecuentes muestran los diversos elementos utilizados en la confección de la maqueta.

Varios de los modelos de Korff para duplicar las fotos de Meier.

Diversos análisis hechos por ufólogos en donde se muestran los hilos que sostenían las maquetas de Meier.

Dos series de nebulosas fotografiadas por Meier. La segunda, informa Meier, es “el ojo de dios”. En realidad se trata de la nebulosa del anillo.

3 pensamientos sobre “La historia de Billy Meier (y 2)”

  1. CREO QUE LOS RELATOS SON VERDADEROS, POR QUE EXISTEN EN REALIDAD PERO EN LA MENTE DEL VIEJITO, DE ALLI TODO PUEDE OCURRIR, LO BUENO ES QUE LA MENTE DEL CUCHO ES TRIDIMENCIONAL, MUY INFINITAMENTE EXTENSA, DEJEN AL VIEJITO VIVIR SUS SUEÑOS, EN SU MENTE NO HACEB DAÑO, SOLO CUANDO SALEN DE ELLA Y SE METEN EN LA MENTE DE OTROS, ALLI SI NO HAY TU TIA QUE VALGA.

  2. Parece que ahora esta mas contrastado. Aunque me sigue recordando a mi pueblo. Y ademas no has cumplido con todo lo que dijiste que ibas a poner en el segundo capitulo. Eres un trolas. Yo quiero ver el dibujo de Emjase!!!!
    El Arturo este, este si que es un fraude.

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