El ovni de la isla Trinidad (y 2)

DECLARACIÓN DE BARAÚNA

A su regreso a Rio de Janeiro, el señor Baraúna, el principal testigo y autor de las fotografías, relató así su experiencia ante un periodista y ufólogo brasileño (Recorte de periódico 1)[1]:

“P. ¿Señor Barauna, cual era la razón de su presencia a bordo del NE Almirante Saldanha?

“R. La marina había invitado a varios equipos especializados en caza submarina para visitar la isla de Trinidad. Yo soy miembro del Club Icarai de caza submarina, y nuestro grupo fue invitado para el último viaje. Así que, el 8 de enero, cuando la nave dejó Rio, estaba a bordo junto con los siguientes miembros de mi grupo: Amilar Vieira Filho, capitán de nuestro equipo y empleado del Gobierno (trabaja en el CACEX); Jose Teobaldo Viegas, instructor del Aero Club de Niteroi y capitán (retirado) de la Fuerza Aérea; Mauro Andrade, del London Bank; y Aloysio, empleado municipal del Distrito Federal. Íbamos a tratar de batir algunos records de caza submarina. Personalmente, iba a tomar algunas fotos submarinas, para la Marina, y escribir algunos artículos sobre la isla y las actividades de los científicos para el IGY.

“P. ¿Había algún otro civil a bordo, además de su grupo?

“R. Si. Estaba el profesor Fernando, un geólogo, con dos asistentes, y también un fotógrafo y un reportero del “Jornal do Brasil”. Tres científicos dejaron la nave y se fueron hacia la isla.

“P. ¿Por favor, cuénteme cual fue la fecha del avistamiento? ¿Qué ocurrió?

“R.. A eso de las 12:15, el navío se preparaba para dejar la isla y, desde las 10:00 de esa mañana, yo había presenciado la carga del material y el trasbordo de la tripulación. Me encontraba en la cubierta, molesto por el balanceo –me había olvidado de tomar una tableta contra el mareo- y con mi Rolliflex cerca de mí.

“Uno de los colegas que venía en la expedición me llamó para asistir a la subida de algunos marineros y a las maniobras de la suspensión de la barca que nos servía para alcanzar la isla, que no poseía ningún embarcadero.

“El mar estaba agitado y este fotógrafo pensaba que podríamos conseguir unos buenos clichés. Ya que había dejado un poco antes mi cámara Leica con teleobjetivo en el camarote, tomé mi Rolleiflex (tipo E) que había colocado en una caja de aluminio a fin de protegerla del ataque del agua y de la sal, y la ajusté para sacar fotos: objetivo f/2.8, diafragma f/8, abertura 1/125.

“En el momento en que estaba a punto de reunirme con mi amigo, indispuesto de verdad por el mareo, tuve que renunciar a avanzar más y descansé un rato. De repente, en la cubierta delantera, un fuerte rumor llamó mi atención. En seguida vi a mis dos jefes –José Teobaldo Viegas y Amilar Vieira Filho[2]– que me llamaban haciendo grandes señas con las manos, mientras me señalaban un lugar en el cielo y gritándome que un objeto brillante iba acercándose a la isla. En ese momento preciso –hacia las 12:20 horas-, mientras yo intentaba divisar algo, el teniente Homero Ribeiro, dentista de a bordo acudió hacia mí desde la proa del navío y me señaló en el cielo el objeto volante; iba tan excitado que tropezó con los cables que rodaban por la cubierta. Sin embargo, yo había logrado localizar el artefacto, merced a la luminosidad que emitía. Ya estaba muy cerca de la isla y no sabría decir si su luminosidad le era propia o si reflejaba algún resplandor procedente del suelo. De todas formas, el cielo estaba encapotado y el Sol no podía iluminarlo. Venía de alta mar e iba rumbo a la punta Crista do Galo. Antes de que llegase detrás del Pïco Desejado, saqué dos fotos. Pero mi máquina estaba mal ajustada y, desgraciadamente, mis negativos quedaron sobre expuestos. El objeto desapareció detrás de la montaña durante segundos y, de repente, regresó, dirigiéndose ahora hacia el mar. Estaba más cerca y parecía mucho más grande. Tomé entonces mi tercera foto.

“Inmediatamente saqué dos fotografías más, pero no acerté a causa del jaleo que reinaba entonces en la cubierta. El objeto volante se había elevado hacia alta mar a gran velocidad. De pronto pareció detenerse y aproveché para sacar la sexta foto, la última de mi película, por cierto. Después de unos 10 segundos se alejó y, por fin, desapareció.

“P. ¿Escuchó algo inusual durante el avistamiento? ¿El objeto emitía algún sonido?

“R. Durante toda la observación, el objeto estuvo silencioso. Sin embargo, a causa del estrépito del mar, de las olas golpeando sobre las rocas de la isla, y de los marineros, este punto no puedo confirmarlo.

“P. ¿De qué color era el objeto?

“R. El OVNI tenía un aspecto totalmente metálico, color ceniza y más bien oscuro. En su contorno, y sobre todo en la parte delantera, tenía como una condensación de vapor verdoso o fosforescente.

“P. ¿El objeto parecía ser metálico?

“R. Si. Obviamente era un objeto sólido.

“P. ¿Cómo volaba? ¿Tenía alguna característica especial?

“R. Si. Mostraba un movimiento ondulatorio, como si volara a través del cielo. Recuerdo que se movía balanceándose como murciélago. Y cuando regresó, cambió abruptamente de velocidad, sin transición, en un salto.

“P. ¿Sabe cuantas personas a bordo del Almirante Saldanha vieron el objeto?

“R. El objeto fue visto por la mayor parte de la gente que estaba sobre cubierta en ese momento, incluyendo el teniente Homero, el capitán Viegas y el señor Amilar Vieira.

“P. ¿Qué ocurrió después del avistamiento?

“R. El comandante de la nave y varios oficiales de la guarnición querían ver lo que había tomado en las fotos. Yo también tenía curiosidad y decidí revelar el rollo ahí mismo en la nave. El proceso fue bajo la supervisión de varios oficiales, incluyendo el Comandante Carlos A. Bacellar. Pero a bordo sólo se vieron los negativos. La razón es que, en la nave, no había papel fotográfico para sacar copias. Los negativos, sin embargo, fueron vistos y examinados por toda la tripulación.

“P. ¿Mantuvo los negativos en sus manos?

“R. Sí.

“P. ¿Estuvo bajo alguna presión para entregar esos negativos a la Marina?

“R. No. El Comandante Saldanha da Gama (el C.O. de la nave) y los otros oficiales de la Marina a bordo, fueron muy gentiles. Nunca trataron de quitarme los negativos.

“P. ¿Qué ocurrió cuando la nave regresó a Rio?

“R. La nave llegó primero a Vitoria, en el Estado de Espirito Santo. Como yo iba a estar ahí por dos días, para luego viajar a Rio, se nos permitió –sólo a los civiles del grupo de caza submarina- dejar la nave ahí y tomar un camión para hacer el resto del viaje en él. Más tarde, dos días después de la llegada del Almirante Saldanha a Rio, el Comandante Bacellar (ex Comandante del Puesto Naval en Trinidad) llegó a mi casa. Quería ver las ampliaciones que hice de los negativos, y pidió permiso para llevarlas a las autoridades navales. Dos días después regresaron para felicitarme. Se me pedía que fuera el Ministerio de Marina tan pronto como me fuera posible. Me querían hacer varias preguntas y ver de nuevo los negativos.

“P. ¿Y qué ocurrió ahí?

“R. Comparecí en el Ministerio y me presentaron a varios oficiales superiores, que me hicieron innumerables preguntas. Me presenté dos veces a los militares.

“Al concluir la primera entrevista, dejé mis negativos para que los examinasen. Según me enteré, los mandaron al Servicio Aerofotográfico de Cruzeiro do Sul. Ahí los estudiaron cuatro días seguidos. Después de estos exámenes, me afirmaron los oficiales que se admitía que los documentos estaban fuera de toda sospecha, sin fraude alguno.

“P. ¿Sabe algo sobre el reporte oficial del caso?

“R. Durante mis entrevistas noté que en repetidas ocasiones, los oficiales comprobaban un expediente sobre el asunto. Contenía en particular mis fotos, mezcladas con otras y supe que las habían presentado a los varios testigos de la observación- y que todos las habían identificado correctamente.

“P. ¿Sabe algo sobre cualquier otra foto que se hubiera tomado a bordo de la nave?

“R. No. Además de mi había otras cuatro personas con cámaras en el momento del avistamiento. Pero, aparentemente, no fueron capaces de ver el objeto, o los paralizó la emoción.

“P. ¿Las autoridades navales le advirtieron de no hablar? ¿Le hicieron alguna recomendación?

“R. Si. Me dijeron que mantuviera el asunto en secreto por algún tiempo. Se me permitiría publicar el caso luego de una autorización por parte de la Marina. El permiso fue otorgado, verbalmente, la noche del 15 de febrero, por el Comandante Bacellar. Hicieron una sola restricción que no puedo revelar, pues di mi palabra.

“P. ¿Sabe si su avistamiento fue el primero en la isla Trinidad?

“R. Se me informó de otros cuatro avistamientos sobre la isla, durante los treinta días que precedieron al incidente del 16 de enero. También se me informó de otra cosa: en uno de esos avistamientos, el objeto fue fotografiado por un sargento de la Marina. Obviamente su foto no se publicó y probablemente nunca se publique –las razones son evidentes. Además de estos cuatro avistamientos también hay un caso de radar. Se rastreo un blanco volando a velocidad supersónica, desde el radar del Almirante Saldanha, el 15 de enero.

“P. ¿Recibió dinero de la Marina por su trabajo en la isla Trinidad?

“R. No. Estaba ahí como huésped.

“P. ¿Recibió dinero de la Marina por su trabajo fotográfico o por las ampliaciones que hizo para ella?

”R. No. Sólo recibí el papel fotográfico en el que hice las ampliaciones.

“P. ¿Cuántas ampliaciones hizo?

“R. Treinta y ocho.

“P. Una pregunta final. ¿Qué clase de impresión le queda de haber visto un “platillo volador”?

“R. Estoy absolutamente seguro de que era un objeto controlado –directamente o por control remoto-, pero, en cualquier caso, operado muy bien. La impresión general de la gente a bordo de la nave fue la misma: venía hacer una observación cercana de nuestro barco”.

Poco después fue el mismo Baraúna quien afirmo que el operador de radar de la isla había captado el eco del OVNI. Sin embargo, en otras declaraciones afirmó que el radar no pudo haber captado nada porque había dejado de funcionar cuando el OVNI se encontraba a no más de 14 kilómetros del navío[3]. En el Segundo Congreso Internacional e Ufología, en abril de 1983, se reunieron Almiro Barauna, Hynek, Leo Sprinkle, Virgilio Sánchez Ocejo, Cynthia Hind e Irene Granchi. Durante la comida se realizó una entrevista informal. Aquí una de las preguntas más interesantes, que se refiere al asunto de la energía eléctrica[4]:

“Le pregunté si el objeto había sido visto por el radar del barco. Contestó que no, porque se había ido toda la energía eléctrica a bordo de la nave. El estaba seguro de esta falla de energía porque justo antes de que el objeto apareciera se estaba izando una lancha por medio de un motor eléctrico, y este se paró en el momento en que apareció el OVNI”.

DECLARACIONES DE BACELLAR

Con autorización del Ministerio de Marina fue liberado el siguiente documento a la prensa, firmado por el capitán de corveta Carlos Alberto Bacellar, y publicado por la revista O Cruzeiro[5], del 8 de mayo de 1958 (Recorte de periódico 2):

“1) Efectivamente fue visto un objeto volador no identificado por un número de personas presentes a bordo del Almirante Saldanha. Yo personalmente no presencie aquella aparición, porque, en ese mismo instante, me encontraba en el interior de mi cabina. Pero inmediatamente fui llamado hacia el puente.

“2) El incidente provocó fuerte conmoción, como no podía dejar de ocurrir, y muchas personas alarmadas con los gritos de los testigos, corrieron a cubierta.

“3) Almiro Baraúna, fotógrafo profesional, estaba en cubierta con su cámara y, después de lo ocurrido, estaba en estado de excitación nerviosa. Permanecí a su lado todo el tiempo, porque quería presenciar el revelado del filme.

“4) Tan pronto como Almiro se recuperó, más o menos después de una hora de lo ocurrido, el rollo fue revelado en el laboratorio fotográfico de abordo. “5) El señor José Teobaldo Viegas, capitán retirado de la Fuerza Aérea, acompañó atentamente, con una lámpara de pilas, al revelado del filme, en cuanto que yo, afuera, esperé a que terminaran.

“6) En seguida, vi el filme recién revelado y todavía mojado y, después de un cuidadoso examen, llegué a la siguiente conclusión:

“a) la secuencia de vuelo del objeto en las fotos coincide con el paisaje que, poco antes del acontecimiento, fue fotografiado por Almiro Barauna, a bordo del navío.

“b) que en las fotografías conectadas con el avistamiento era visible, en diferentes posiciones, una imagen que parecía al objeto visto posteriormente en las copias, con los detalles que sólo las ampliaciones pueden mostrar más claramente.

“c) que las dos fotos perdidas por Barauna debido a que estaba muy nervioso, o porque fue empujado por otras personas a su alrededor, mostraban el mar y parte de las montañas de la isla.

“d) los negativos de referencia fueron vistos por mucha gente abordo.

“7) Como fue previamente acordado, vi a Almiro Baraúna en Río, y en dos ocasiones, lo acompañé hasta el Ministro de Marina.

“8) Llamé la atención del fotógrafo al hecho de que estaba estrictamente prohibida la publicación de las fotos sin la autorización oficial, y le informe de que sería avisado, tan pronto como las autoridades competentes las liberaran para su publicación.

“9) Almiro Baraúna cedió los negativos al Ministerio de Marina, quien me los entregó, algún tiempo después, para ser devueltos al fotógrafo. Cuando le entregué los negativos, le dije que –con ciertas restricciones- podía disponer de ellos a su criterio.

“10) A petición mía y usando papel fotográfico que yo puse a su disposición, Almiro hizo seis series completas de las cuatro fotos y dieciséis ampliaciones de los detalles del objeto volador.

“11) Por cuarta vez, en cuarenta días, ese incidente vino a comprobar la presencia de OVNIs sobre la isla de Trinidad”.

Por otra parte, se le adjudican al capitán de corbeta Carlos Alberto Bacellar las siguientes declaraciones:

“Vi el film a su misma salida del baño, todavía húmedo, y al examinarlo pude comprobar lo siguiente:

“1. Las fotos procedentes de la secuencia del “sobrevuelo” de la isla por el OVNI correspondían, en efecto, a las sacadas a bordo poco antes del incidente.

“2. En las fotos de la secuencia del sobrevuelo se veía, en diferentes posiciones, un objeto que se parecía al artefacto que, más tarde, fue visible en las copias (no había papel fotográfico ni ampliadora a bordo).

“3. Los dos clichés que le salieron mal a Baraúna a causa de su excitación o porque lo empujaron, representaban el mar y unas rocas de la costa. Dichos negativos fueron examinados por casi toda la tripulación y todos los testigos de la observación reconocieron el objeto visto, un artefacto que se parecía al planeta Saturno.

“Mientras se realizaba el revelado del film se supo que los equipos eléctricos de a bordo habían dejado de funcionar mientras el objeto había permanecido en los parajes del buque. Además, de regreso, en alta mar el navío se detuvo tres veces por averías técnicas: se paraba el barco mientras el alumbrado decaía hasta apagarse. En cuanto tenían lugar dichos fenómenos, algunos oficiales se precipitaban a la cubierta con gemelos, pero el cielo estaba encapotado y no se pudo observar nada. El resto del viaje fue menos animado y el Almirante Saldanha alcanzó sin tropiezo Vitoria antes de zarpar de nuevo hacia Río.

“Sin embargo Baraúna y sus compañeros del Club de submarinismo permanecieron dos días en Vitoria, regresando a Río por medios propios, en autobús”.

OTROS DOCUMENTOS

Mientras tanto el Ministerio de Marina no se había quedado con los brazos cruzados. Se ordenó una investigación a fondo y se intercambio una gran cantidad de correspondencia interdepartamental. Muestra de ello son los siguientes documentos.

Documento 2

“Ministerio de Marina

“Comando de Operaciones Navales

“Río de Janeiro D.F. febrero 6 1958

“Comunicación interna confidencial

“No. 0043

“De: Subjefe de Inteligencia

“A: Subjefe del Comando de Operaciones Navales

“Objeto: Fenómenos observados sobre la Isla Trinidad.

“Referencia: Informe No. 0005, del 16, del Jefe del Comando de Operaciones Navales al Comandante del Puesto Oceanográfico de isla Trinidad

“1.- Hago llegar a su excelencia la información y conclusiones obtenidas por el capitán de corbeta José Geraldo Brandão, agente de Inteligencia, con respecto a los fenómenos observados en varias oportunidades en el área de la Isla Trinidad.

“2.- Es mi opinión que los hechos hacen necesaria una cuidadosa investigación, por lo que me agradaría sugerir a Su Excelencia los siguientes procedimientos:

“a) Ordenar una exploración sobre toda la isla (sería preferible que fuese realizada por helicópteros), para verificar la existencia de señales de aterrizaje de algún objeto volador no identificado.

“b) Ordenar la instalación de puestos de vigilancia en la parte desértica de la isla, para permitir la observación, en todas direcciones, de cualquier fenómeno anormal.

“c) Recomendar a la guarnición permanecer alerta con el fin de registrar y observar cualquier cosa vista en conexión con este asunto, haciendo todos los esfuerzos para obtener fotografías (con cámaras de cualquier clase, en cualquier situación, incluso de noche).

“d) Determinar que, cuando objetos voladores no identificados sean localizados, los siguientes instrumentos deben estar bajo cuidadosa observación: radar, agujas magnéticas, máquinas de combustión interna.

“e) Comunicar al Departamento de Hidrografía y Navegación de la Armada, los resultados logrados y las medidas tomadas por este Alto Comando.

“Firma: Luis Felippe da Luz

“Contralmirante Subjefe del departamento de Inteligencia”.

La siguiente carta (Documento 3) fue remitida por el jefe del Comando de Operaciones Navales al Director General de Hidrografía y Navegación.

“OBF/JGB

“(M-22)

“No. 0089 (M-20)

“Febrero 13, 1958

“Confidencial

“De: Jefe del Comando de Operaciones Navales

“A: Director General de Hidrografía y Navegación

“Objeto: Fenómenos observados sobre la Isla Trinidad. (Recomendaciones formuladas).

“Referencias:

“a) Radio 0012-312335.

“b) Documento No. 0005, del 16-I-1958, del Jefe del Comando de Operaciones Navales al Comandante del puesto Oceanográfico de la Isla Trinidad.

“Adjuntas: Cuatro (4) fotografías y cuatro ampliaciones.

“1. Del documento mencionado en la referencia “b”, este Comando solicitó informaciones sobre los fenómenos observados y relatados a través del radiograma mencionado en la referencia “a”:

“2. La citada información fue dada a este Alto Comando por el capitán de corbeta Carlos Alberto Ferreira Bacellar, que era el comandante del Puesto Oceanográfico de la Isla Trinidad en el momento en que los fenómenos fueron observados;

“3. Este Alto Comando abrió una investigación sobre este particular, con las siguientes conclusiones:

“a. Que existe cierto número de testigos que afirman haber visto Objetos Voladores No Identificados (OVNIs) sobre la Isla de Trinidad;

“b. que la mayoría de la información presentada es insuficiente, principalmente debido a la falta de capacidad técnica de muchos de los observadores, de manera que no se puede dar ninguna conclusión concerniente a los datos positivos sobre los OVNIs;

“c. que la evidencia más importante presentada, la fotográfica, de cierto modo pierde su calidad de argumento debido a la imposibilidad de descartar la hipótesis de fotomontaje previo;

“d. que la reacción emocional de las personas que afirmaron haber observado los OVNIs es muy fuerte y perfectamente visible;

“e. que, finalmente, la existencia de informes personales y la evidencia fotográfica son de gran valor, considerando las circunstancias, lo que permite la admisión de que hay indicios de la existencia de Objetos Voladores No Identificados”.

“4. Considerando estas conclusiones, admitidas por este Alto Comando, sería de mi agrado recomendar a su Excelencia:

“I. Ordenar al Comandante del Puesto Oceanográfico de la Isla Trinidad mantener su guarnición alerta, con la intención de observar y registrar cualquier cosa vista referente al contenido de esta nota, realizando todos los esfuerzos para obtener fotografías (con cámaras de cualquier clase y en cualquier situación, inclusive de noche), y datos positivos;

“II. Ordenar que se realicen observaciones en cuanto los OVNIs sean captados por el radar, agujas magnéticas, luces eléctricas o motores de combustión interna, además de las ya incluidas en el cuestionario distribuido por este Alto Comando y anexas al documento incluido en la referencia “b”;

“III. Ordenar que los acontecimientos de cualquier naturaleza relacionados con los OVNIs sean inmediatamente informados a este Alto Comando.

“Antonio Maria de Carvalho

“Almirante da Frota /

“Chefe do Comando de Operações Navais”

Tres semanas después el Almirante Carvalho envió otra carta (Documento 4) al Ministro de Marina

“CAC/JGB

“M-22 No. 0098 (M-20)

“03 de marzo de 1958

“CONFIDENCIAL

“De: Jefe del Comando de Operaciones Navales

“A: Ministro de Marina

“Asunto: Información sobre la observación de OVNIs en la Isla de Trinidad

“Anexo: Informes sobre los hechos

“Remito a su excelencia el informe anexo con las conclusiones a que llegó este Alto

Comando sobre los acontecimientos observados en la Isla de Trinidad.

“Antonio María de Carvalho

“Almirante de la Flota

Jefe del Comando de Operación Naval”

El informe es el que reseñamos más arriba (Documento 1).

Continuará…


[1] Martins Joao, O Cruzeiro, 8 de marzo de 1958.

[2] Amilar Vieira Filho, era Jefe de Exploradores Submarinos de la Armada Brasileña.

[3] Este cálculo no tiene base alguna si se desconoce la altura, la distancia y el tamaño del objeto.

[4] Smith Willy, Trindade Revisited. International UFO Reporter, Vol. 8, No. 4, July/August, 1983, p. 3-5, 14.

[5] Bacellar Carlos Alberto, O Cruzeiro, 8 de marzo de 1958.

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