La historia de la psicofotografía (3)

ALGUNOS FOTÓGRAFOS DE ESPÍRITUS FRANCESES

En Francia muchos fueron los atraídos por este nuevo “método fotográfico”: Bonet, Brandt, Colombés, Chaigneau, Darget, De Rochas, G. Durville, Fontenay, P. Girod, Ch. Lancelín, Lefranc, Eugène Thiébault etc[1].

Existían dos métodos a seguir en la fotografía psíquica: el método seco y el método húmedo.

El comandante Darget –en 1882- empleaba lo que se conoce como método seco. Este consistía en cubrir una placa fotográfica con varias capas de papel y colocar la placa así preparada sobre la frente o el estómago del médium durante una o dos horas.

M. Guillaume de Fontenay[2] demostró que las borrosas impresiones que aparecían en las placas (algunos párrafos y frases), eran producto del sudor, humedad y calor desprendidos por el médium, factores que producían una reacción fisicoquímica que imprimía la placa con los encabezados de los periódicos, pues Darget utilizaba papel periódico para envolver la placa fotográfica.

El coronel Eugéne Auguste Albert De Rochas D’Aiglun decía que “cuando el dedo está suficientemente cerca de la placa, se desprende un fluido… que se graba sobre la película sensible y se asemeja en todo a los efluvios que los sensitivos ven desprenderse de los dedos…”[3]

Sin embargo Georges Surbled respondía que “es necesario sobrecargar el organismo, y para conseguirlo se usa la electricidad. Es una confesión del reo… en una experiencia para demostrar la existencia del ‘fluido vital o psíquico’, se apela a ala electricidad: naturalmente es la electricidad de la bobina de Ruhmkorff[4] la que actúa y produce sobre la placa la imagen fotográfica. ¿Dónde está la maravilla?”[5]

El doctor Luys, del Hospital de la Charité, de París, en colaboración del doctor David, fotografiaban “los fluidos de los dotados”, sin utilizar la electricidad. Colocaban las manos sobre una placa inmersa en el revelador, un baño de hidroquinona, apoyando la palma sobre una placa de gel de bromuro de plata, durante 15 a 20 minutos en la oscuridad. En las fotografías se veían irradiaciones en el contorno de la mano y una aureola a su alrededor. Este es el llamado “método húmedo”.

En esta ocasión fue el doctor A. Guébhard quien explicó el fenómeno:

“¿Queréis obtener sin dedos ni mano, ni nada de humano los efluvios digitales del fluido humano? Tomad una placa fotográfica y un guante de goma. Llenadlo de lo que queráis menos de aire; arena, agua, piedras, hasta darle la consistencia y forma de una mano humana. Colocad la placa fotográfica bajo unos milímetros de revelador, capaz de ennegrecerla e instalad la mano de goma montada sobre el borde de la cubeta una punta posando sobre la gelatina y la otra punta curvada hacia fuera bajo la acción de un contrapeso atado a ella: imitación completa de una mano viva. Después de 4 o 5 minutos veréis la placa cubrirse con una serie de manchas y después con verdaderos rayos que parecerán todos emitir bellísimas aureolas luminosas, cortadas en dos por un estrecho nimbo oscuro, alrededor de la impresión de la mano artificial”.

“Todos los reveladores, o casi todos, abandonados sobre una placa capaz de ennegrecerse, presentan, sin la menor necesidad de fluidos, con tal que el baño no pase de unos milímetros de altura, una mancha no luminosa, a pesar de las apariencias: pero totalmente química, orientada según las líneas, no de efluvios eléctricos, sino del fluido líquido, y simulando, por su acción sobre la gelatina en las diversas fases, todos los aspectos que hemos visto ahora adornados maravillosamente con bellos nombres fluidos” [6].

El doctor Guébhard, que era profesor agregado de la Facultad de Medicina de París, publicó muchas obras sobre la psicofotografìa[7].

Por su parte Bertholet, empleando el método seco, calentaba agua a 38ºC y obtenía buenos resultados.

Yvon realizó experiencias con manos vivas y manos de muertos. Las manos de muertos no producían psicofotografías, pero si se calentaban a 35ºC mostraban la misma aura que dejaban las manos de personas vivas.

LOS FRAUDES

No sorprende que la fotografía de espíritus tuviera su máximo esplendor durante la guerra civil americana y la primera guerra mundial cuando el luto produciría un deseo de resucitar a los muertos.

Curiosamente, las entidades etéreas no aparecieron durante el período temprano de la fotografía (que comienza en 1839): no había Daguerreotipos de espíritus, Talbotipos de fantasmas, Cristalotipos psíquicos, Ambrotipos mentales, o Tintipos del pensamiento. No hasta que las dobles exposiciones fueron hechas posibles por el advenimiento de impresiones de papel fotográfico o de negativos de placa de cristal Estos avances tecnológicos hicieron de hecho que los espíritus eligieran hacer su debut fotográfico. Los médiums tomarían las placas de cristal y las pasarían con un procedimiento conocido como “pre-magnetización”. Esto, en fin, significaba guardar las placas cerca del cuerpo del médium, y se pudo haber inspirado en las teorías del magnetismo animal presentadas por los mesmeristas. El sujeto entonces tendría sus fotografías tomadas por el médium, cuyos poderes psíquicos permitían que los “extras psíquicos” aparecieran en la fotografía revelada.

La fotografía de espíritus pronto se convirtió en un pasatiempo popular y miles de dólares fueron hechos literalmente de los que vinieron a tomar sus retratos. William Hope, afirmó haber tomado más de 2.500 fotografías de espíritus durante un período de cerca de dos décadas. Las fotos de los espíritus llegaron a causar furor ya que mucha gente creía que con esta nueva técnica –la fotografía- no se podían hacer trucos.

Pero eso no era así. En su libro Photographic Amusements Walter E. Woodbury ofreció diversas técnicas para hacer las fotografías de espíritus. Una de ellas implicaba pintar un cuadro con una figura fantasmales con “sustancias fluorescentes, tales como bisulfato de quinina… Este compuesto, aunque casi es invisible al ojo, casi se ennegrece en las fotografías. Si un pedazo blanco de papel se pinta con la sustancia, excepto en ciertas partes, aparecerá negro en la foto”.

La imagen pintada de esta manera, cuando se seca es invisible al ojo, pero a es capaz de producir una imagen en una placa sensible.

El método más viejo de tomar una fotografía espectral es probablemente exponer la placa por un breve período, en la cámara fotográfica, con un esqueleto, o tomar la persona en ropa fantasmal, algún monstruo horrible, o aún un manojo de flores grande como tema, usando luego la misma placa otra vez en la cámara fotográfica, tomar una nueva imagen, con las imágenes espectrales, y después revelar la placa entera, en una operación.

Otro método de producir las fotografías espectrales es hacer una imagen positiva muy fina en el cristal, del mismo tamaño que la placa que se utilizará en producir la fotografía espectral, después colocar la placa en el sostenedor, como de costumbre, con el positivo débil sobrepuesto, y hacer una exposición a través del positivo, de tal modo dando en la placa negativa, junto con la persona, una imagen fantasmal de cualquier tema prearreglado. Ésta es una manera muy buena de producir un cuadro de fantasmas; pero es fácil detectarla si se usa otra vez el mismo positivo débil.

También en se usaron otros métodos para obtener fotografías fraudulentas. Las placas preparadas y cortadas de películas eran cambiadas y substituidas a menudo por leves trucos de mano, substituyendo los proporcionados por el investigador.

Con tiempos de exposición muy largos, como los que eran necesarios para las primeras fotografías,, era muy simple para el ayudante del fotógrafo aparecer detrás del sujeto, vestido en “traje apropiado de espíritu”. El ayudante permanecía en el lugar por algunos segundos y después se retiraba. En la placa aparecería una “figura transparente”.

El siguiente es uno de los métodos más elaborados proporcionados por Woodbury:


“En algunos experimentos recientes hay todavía otro método de producir las fotografías espectrales. Consiste en apoyar un espejo delante de la lente fotográfica, que es más pequeño en diámetro que la lente, para causar una imagen del objeto, a un lado de y perpendicularmente al eje de la lente, para ser reflejado en la cámara fotográfica, y producir una imagen simultáneamente con la imagen de la persona o del objeto, el mismo que es formado por los rayos marginales, que pasan a la lente fotográfica, alrededor de los bordes del espejo. El espejo que está enteramente desenfocado no aparece en la placa fotográfica. Por esta invención muy simple se pueden hacer las imágenes de varios objetos sobre la misma placa.


“La cantidad de luz reflejada en la cámara fotográfica por el espejo es regulada por la distancia del último a la lente, y los rayos marginales que entran en la lente se pueden regular por el diafragma. El aparato requerido para este experimento es muy simple de hecho. Consiste simplemente en una placa de apertura, deslizada sobre la lente, y afianzada con abrazaderas entre la lente y el collar. La placa está doblada perpendicularmente y se ranura los brazos horizontales. En la ranura se coloca un tornillo, teniendo un hombro que sea afianzado con abrazadera contra la placa por una tuerca molida. La cabeza del tornillo se ranura, y se le coloca una abrazadera, para sostener un alambre proyectado hacia abajo, al cual se une un espejo pequeño por medio de cera de abejas. Al alambre se le debe proporcionar una capa del barniz absolutamente negro, para evitar que aparezca en la placa. El espejo se debe variar de tamaño para satisfacer la lente a la cual se aplica. En el actual caso consiste en un microscopio plateado de 5/8 pulgada de diámetro, y cerca de 1-200 de pulgada de grueso. El cristal fino se utiliza para este propósito de evitar la formación de una imagen doble del espectro. La manera más simple de platear la cubierta de la diapositiva es raspar la amalgama de un pedazo pequeño de cristal, saliendo un disco del tamaño del cristal que se plateará. Poniendo una gota minuciosa de mercurio en el disco y permitiendo que permanezca por algunas horas y entonces barnizar con un barniz de goma laca. Si se ha utilizado demasiado mercurio, el exceso se puede tomar por medio de un pedazo fino de papel de estaño aplicado a la parte posterior del espejo.


“Por una poca práctica en el ajuste del espejo y del obturador, se puede regular la cantidad proporcionada de luz para el espectro y para el tema. El sujeto que representa al espectro se monta en el paño negro, preferiblemente terciopelo negro, de modo que por la reflexión no se represente ningún otro objeto mas que el espectro.


“Se puede colocar una pantalla entre el sujeto y el espectro, para poder hacer la ilusión completa. Cuando está parada se dobla la pantalla sobre el espectro, y se cubre la litera, de modo que mediante una manipulación cuidadosa, el truco no sea descubierto por el sujeto”.

Grandes fraudes y engaños se hicieron con las fotografías de espíritus. Se usaban trucos manipulando los negativos. Los investigadores como Harry Houdini demostraron que todos los “fantasmas” eran maniquís, muñecas de cartón o personas vestidas para el efecto.

La misma Martha Beraud (Eva Carriere), quien era dama de compañía de la esposa del general Noél, residente en Argel, produjo fotografías trucadas.

En cierta ocasión materializó una cara que fotografió el barón Albert Scherenck von Notzing, y que luego se descubrió era un recorte del periódico Le Miroir, pues salieron los encabezados del periódico en la fotografía. Von Notzing, a pesar del hecho tangible, no aceptó el fraude. Uno no se puede explicar cómo personas como von Notzing o como Sir Arthur Conan Doyle[8], quien defendió a Buguet, actuaron de esa manera.

Otro médium inglés, de apellido McArthy, efectuaba su truco –en la década de los cuarentas en pleno siglo XX- con una lámpara que proyectaba imágenes de “fantasmas” que posteriormente eran captadas en la placa fotográfica.

LOS TRUCOS

No sólo con la manipulación de negativos y con el uso de maniquís y modelos “vivos” se realizaron trucos en las fotografías psíquicas, pues además de una doble exposición, un movimiento brusco de la cámara podía producir “espíritus descarnados” en las placas fotográficas.

La forma de producir fotografías “psíquicas” por métodos fraudulentos ya se conocía desde el siglo XIX. Houdini y Joseph Dunninger[9] mostraban varios trucos para lograr estos efectos.

Una pequeña cantidad de albúmina, pasta transparente, saliva o gelatina, colocada en la lente delantera puede producir, por diferencia de índice de refracción, formaciones de ectoplasma en el negativo de la película.

Otra forma para producir fotografías psíquicas es colocar como lo hacía Ted Serios, un tubo de cartón delante de la lente. Al tubo previamente se le habrá hecho un orificio con un alfiler. Esta fuente adicional de luz producirá manchas en el negativo. Anteriormente no era necesario el tubo de cartón, pues como las máquinas eran de fuelle, una diminuta rotura en él bastaba para producir “fantasmas”.

En la edición del lunes 9 de abril de 1923 de The Evening World, de Nueva York, apareció este reportaje hecho al padre Carlos María de Heredia, sacerdote jesuita interesado en desenmascarar los fraudes espiritistas:

“Es probable que no haya persona alguna en los Estados Unidos que más se halla interesado en el desenmascaramiento y exposición de las fotografías espíritas de Sir Arthur Conan Doyle, desde su llegada a los Estados Unidos la semana pasada, que el R. P. Carlos M. De Heredia, S. J., quien se ha dedicado al estudio de las manifestaciones espiritistas desde su juventud en la Ciudad de México.

“El Padre Heredia estaba indignado con la exhibición de fotografías de espíritus presentadas ante un gran auditorio por Sir Arthur…

“Vino pues al Evening World para dar una demostración de cómo se pueden producir estas fotografías fraudulentas bajo condiciones de prueba, lo cual hizo delante de tres miembros de nuestra redacción en el laboratorio fotográfico del Evening World.

“Uno de estos testigos era un artista que habiendo visto al Padre Heredia varias veces en sus conferencias reproducir, ante grandes auditorios, toda clase de fenómenos espiritistas, estaba seguro de que el Padre saldría triunfante en su experimento. Otro de los testigos era un reportero con veinticinco años de experiencia, gran admirador de Sir Conan Doyle, el cual se inclinaba a creer que lo que el Padre iba a hacer era un trampantojo fácil de ser descubierto por cualquiera, cuánto más por un reportero de su experiencia.

“El tercero era el fotógrafo oficial de nuestro diario con más de veinte años de experiencia fotográfica y que había hecho la mar de fotografías espíritas, por lo cual estaba seguro de que no se le escaparía el procedimiento del Padre, por oculto que fuera.

“A propuesta del Padre, l fotógrafo trajo una de sus propias placas ya puesta en su chasis. Los cuatro entraron al cuarto oscuro y pidiéndoselos el Padre Heredia, marcaron la placa con sus iniciales el artista y el reportero. El fotógrafo puso de nuevo la placa en el chasis, sin que el padre se acercara a ella, y saliendo fuera, tomó una fotografía del artista y del reportero sentados, estando de pie detrás de ellos, el Padre. El fotógrafo llevó la placa al cuarto oscuro y al revelarla él mismo, vio que en medio del grupo aparecía una cara, la del Almirante inglés Beatty.

“El artista, el reportero y el fotógrafo repitieron tres veces el mismo experimento observando constantemente todos los movimientos del Padre Heredia sin poder descubrir trampa alguna, obteniendo las tres veces otras tantas siluetas de espíritus representando una a un soldado presentando armas, otra a un borracho y la tercera el retrato mismo de Sir Arthur Conan Doyle…

“Intrigado el fotógrafo y los otros dos admiradísimos, el fotógrafo preguntó al P. Heredia: ¿Usa usted fósforo? –Mi querido amigo, dijo éste, el fósforo no produce retratos, a lo sumo producirá manchas blancas que los espiritistas llamarían ectoplasma. -¿Se da usted por vencido? Dijo el Padre al fotógrafo. –A la respuesta afirmativa de éste, el Padre lo llevó a un rincón, y allí, le descubrió el “modus operandi” recomendándole secreto. –“Vaya usted ahora y engañe a sus compañeros”, dijo el sacerdote al fotógrafo, y así mientras el Padre sentado en el cuarto observaba los movimientos del fotógrafo, éste, con toda habilidad reproduciendo el proceso que acababa de aprender, hacía aparecer un espíritu entre las figuras de sus dos admirados compañeros. Cuando la fotografía apareció, el Padre Heredia soltó una alegre carcajada, mientras el reportero tenía que reprimir con toda energía las palabras que le venían a la boca y que no debían ser pronunciadas delante de un siervo de Dios”.

El propio padre Heredia, en su libro[10] nos menciona la forma en que realizaba algunos trucos para obtener fotografías espiritistas:


“Voy a dar otro procedimiento que es muy ingenioso y puede aplicarse cuando uno usa su propio chasis, aunque las placas sean llevadas por el cliente. Yo también lo he usado y me ha dado magníficos resultados. Tenía pues preparado un chasis cuya división interior estaba agujereada en una o varias partes. En estos agujeros había pegado “positivos” de retratos hechos en película. Al darme el cliente su placa, propia y marcada, la introducía yo en mi chasis preparado. Al llevarlo para ponerlo en la cámara, abría un poco la tapa opuesta a donde estaba la placa verdadera. La luz entraba, pasaba por el agujero donde estaba el retrato “positivo” sobre película, produciendo en la placa una cara “negativa”, que era el “extra” o espíritu descarnado que aparecía junto al cliente. Este procedimiento bien ejecutado me ha dado siempre resultados sorprendentes. El procedimiento que use en el Evening World y que uso con más frecuencia, es enteramente distinto de los mencionados, ya que no está basado en la doble exposición. Es un secreto que no revelo, pues podría hacer muchísimo daño, ya que no pocos médiums, al saberlo, lo pondrían en práctica engañando irremisiblemente a sus infelices clientes”.

En 1893, J. Traille Taylor, el editor de la revista The British Journal of Photography, repasó la historia de la fotografía de espíritus y detalló los métodos por los cuales las fotos fraudulentas fueron producidas[11].

En 1891, la práctica de la fotografía de espíritus ganó más credibilidad cuando Alfred Russell Wallace, afirmó que la fotografía de espíritus se debería estudiar científicamente. Escribió sobre sus propias investigaciones e incluyó una declaración de que él creía en la posibilidad de que fuera verdadera.

Después del desprestigio en que cayó la fotografía psíquica era de suponer que desaparecería de los “centros de investigación parapsicológica” (¿?). Empero, con lo que no se contaba era que en todas las épocas existen crédulos. A ellos no hay nada que los aleje de sus creencias. Su presunción es mayor que su ignorancia. Si usted les demuestra el fraude lo consideran como una persona insatisfecha de todo y lo único que harán será obstinarse, aún más, en sus convicciones descabelladas o en sus inocentes creencias. Y es que, como en una ocasión dijo L. Feuerbach, “el milagro seduce a la razón”.

Pero recordemos que la creencia es la aceptación ciega de algo que uno no puede demostrar; pertenece al reino de la religión y no al de la ciencia. Y esto es lo que ha ocurrido con la parapsicología o los ovnis, disciplinas ambas que no han demostrado la realidad de sus asertos. Para tratar estos temas lo mejor es tomar en cuenta las palabras de James Rusell Lowell: “A wise skepticism is the first attribute to a good critic”.


[1] Morse J. J., A Brief History of Spirit Photography, Two Worlds Publishing Company, Manchester, 1909.[2] Fontenay De Guy, La Photographie et l’Etude des Phénomènes Psychiques, Paris, 1912.

[3] Rochas D’Aiglun Eugéne Auguste Albert De, L’exteriorization de la sensibilitè, Charconac, París, 6a edición, 1906.

[4] Se suponía que para obtener esas fotografías el médium debía previamente recargar su “energía vital” con una bobina de Ruhmkorff.

[5] Surbled Georges, Spirites et mediums. Chases de l’autre monde, Vic et Amat, París, Segunda edición, 1901.

[6] Guébhard A., La photographie pour tous, París, 1897-1898.

[7] Guébhard A., Sur les prétendus enregistrements photographiques du fluids vital, Reveu Scientifique, (106), 1897.

Guébhard A., Sur les prétendus enregistrements photographiques du fluids vital, Reveu Scientifique, (108), 1897.

Guébhard A., Sur les prétendus enregistrements photographiques du fluids vital, Reveu Scientifique, (110), 1897.

Guébhard A., Le vrai fluide vital, Reveu Scientifique, (111), 1898.

Guébhard A., Sur les phénoménes de ségrégation moléculaire observables dans les liquides troublés adandonnés au repos, Bulletin de la Societé de Phisique, 18 de junio y 16 de julio de 1897.

[8] Doyle Conan Arthur, The Case for Spirit Photography, George H. Doran Co., New York, 1923.

[9] Houdiny Harry & Dunninger Joseph, Magic and Mystery, Liberty Library Corp. (reimpresión), 1963.

[10] Heredia Carlos María de, Los fraudes espiritistas y los fenómenos metapsíquicos, Imprenta Teresita, México, 1931.

[11] Traille J. Taylor, The Veil Lifted, The British Journal of Photography, marzo 17, 1893.

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