Los anillos de Atitalaquia

SEXO, MENTIRAS Y OVNIS[1]

Atitalaquia: ¿Un amor frustrado por los ovnis o un caso de chauvinismo ufológico?

Fue nuevamente nuestro inquieto amigo Óscar García quien destapó la liebre. A finales de julio de 1993 consiguió, de un modo que aún no logramos descubrir, las pruebas de impresión del No. 11 de Reporte Ovni, mismas que ponía sobre mi escritorio:

“¡Otra huella de ovni! –exclamó-, parece que es la época de los anillos de hadas”.

Frente a mí aparecían cuatro fotografías de varios círculos concéntricos aparecidos en la noche del 17 al 18 de julio en el campo de fútbol de Atitalaquia, en el Estado de Hidalgo, México. No hacía mucho tiempo que e equipo de Perspectivas Ufológicas había estado a unos cinco kilómetros del lugar investigando un caso de anillo de hadas[2].

Sin embargo, las fotos no presentaban la forma característica de este fenómeno natural, y así se lo hice saber a Óscar.

De inmediato organizamos otra expedición para investigar este nuevo “Nido de ovni”. El domingo 1 de agosto llegamos al lugar Araceli Leyva, Héctor Escobar, Óscar García y quien esto escribe.

Tiempo después Óscar escribiría sus impresiones:

”Sinceramente, en contra de lo que Luis decía, yo tenía la esperanza de que se tratara de otro anillo de hadas, aunque retocado con alguna mala intención. Mientras Noguez insistía en un fraude, yo, como siempre, iba con toda buena disposición de encontrar la verdad… y vaya que si la encontramos”.

Después de mucho indagar y de localizar un campo de fútbol ajeno al incidente, logramos llegar al campo deportivo en cuestión. Estaba repleto de futbolistas aficionados: había dos equipos en la cancha y otros dos esperando su turno de jugar; además estaban los porristas, los acompañantes, familiares y los clásicos vendedores de paletas y cervezas. Esto dificultó mucho el trabajo pues la huella se encontraba dentro del área grande de la porción del terreno que da al oriente[3]. Los habitantes del lugar de inmediato vieron que éramos fuereños y eso nos hacía sentir un clima de incomodidad.

Mientras terminaba el primer partido conversamos con el vendedor de paletas y otros curiosos que se acercaron atraídos por nuestras cámaras y grabadoras. Todos declararon lo mismo: en ese lugar había aterrizado un ovni dejando una serie de círculos concéntricos como prueba (lo que yo no comprendía era el porqué los aficionados al deporte de las patadas no le guardaban el debido respeto a la “prueba” de la visita de las lagartijas grises)[4].

Fuimos a la Presidencia Municipal a fin de hablar con el Regidor, Francisco Molina o con el secretario municipal, doctor Ramiro Godínez Martínez, pero no lo logramos ya que ese día estaban cerradas sus oficinas. Igual suerte tuvimos con la señorita Araceli Hernández, encargada de la Biblioteca de Atitalaquia y hermana de uno de los testigos.

Regresamos al campo de fútbol y entrevistamos al señor Adrián Hernández Olguín, hermano de Araceli y de Francisco Hernández Olguín (uno de los muchachos que “vio” al ovni). Adrián nos comentó que él y su hermano están muy interesados en el fenómeno ovni y que no se pierden un solo número de la revista de la señora Zita Rodríguez[5]. Fue por eso que se pusieron rápidamente en contacto con ella después del supuesto aterrizaje.

Adrián reconoció a Héctor Escobar como uno de los escépticos que en diversas ocasiones había aparecido en el programa de Nino Canun. Afirmó que su hermano era una persona seria, tímida y que no quería hablar del asunto. Como nosotros ya habíamos conseguido su dirección, no le quedó más remedio que permitirnos hablar con él. Adrián se quedó vistiendo en el campo y nosotros nos dirigimos a su casa.

Francisco Hernández Olguín es un joven de 21 años que trabaja en el taller de autoservicio que su familia tiene al lado de su hogar. Al llegar ahí, en contra de lo que nos había afirmado su hermano, Francisco estuvo más que dispuesto a hablar, sólo nos pidió que lo dejáramos ducharse, “para no salir mal en la foto”. Se encontraba en esa labor cuando llegó Adrián. Cruzaron algunas palabras y luego el joven Francisco se negó a hablar, aunque, como premio de consolación, nos dijo que nos llevaría a la casa de otro de los testigos: Juan Carlos Corona[6].

Después de, literalmente, perseguirlo por las calles de Atitalaquia (parecía que nos quería perder la pista), llegamos a casa del susodicho, pero éste no se encontraba. Le pedimos a Francisco que nos llevara con la señorita Toñis, y al oír este nombre, puso cara de espanto y quiso desentenderse. Arremetimos indicándole que ella trabajaba en la tienda de videos Atlantis. No pudo negarse más y nos guió hacia ella. Llegamos al lugar y sin bajarse de la camioneta ni frenar, con la mano nos indicó el sitio de la tienda de videos. Luego aceleró y se perdió entre las calles de Atitalaquia[7].

Entramos a la tienda y preguntamos por Toñis. El dueño de la misma nos dijo que ese día no trabajaba, pero que podíamos hablar con ella entre semana y que su nombre completo era María Antonieta Casanova Castañeda.

Habíamos perdido el día. No pudimos hablar con ninguno de los testigos y la huella, después de más de diez días, ya casi no se distinguía (otro detalle que me aseguraba que no se trataba de un anillo de hadas típico).

CHERCHES LA FEMME

Dos días después, acompañado por Oscar García, regresamos al lugar. Como a las cinco de la tarde entramos al video Atlantis y nos dirigimos con la dependienta preguntándole por Toñis. Ella negó conocerla y afirmó no saber nada de los ovnis. Desafortundamente para ella, uno de los clientes la llamó con el nombre de “Toñita”, lo cual nos hizo sospechar.

Salimos de la tienda y planeamos la siguiente estrategia: le diríamos que habíamos hablado con el Presidente Municipal, Francisco Molina, quien había ordenado que hablara y dijera la verdad. La siguiente es la trascripción de dicha entrevista:

Óscar García: ¿Qué crees?, que dice el regidor que tú eres Toñis.

Toñis: No, yo no soy.

O. G.: Como no, cuéntanos…

Luis Ruiz: Nada más queremos que nos platiques cómo estuvo lo del “aterrizaje”.

T: Yo no se nada, de veras.

L. R.: Lo que sepas.

T: No se nada.

L. R.: Ni siquiera es para una revista nacional.

T: …Ya les dijeron ellos, ¿no? (refiriéndose a Francisco y los otros muchachos). Ellos también estuvieron ahí.

L. R.: Pero, para, más o menos, relacionar las historias.

O. G.: ¿Realmente hubo algo ahí?

T: No.

O. G.: ¿No vieron nada? Mira, nosotros nos dedicamos a investigar reportes de ovnis y tenemos mucho tiempo detrás de este asunto. Entonces, historias así, que no son reales, hemos visto muchas. Mejor dinos “no pasó nada” y ya.

T: No pasó nada.

O. G.: ¿Y por qué contaron eso?

L. R.: ¿Fue una broma?

T: No, no fue una broma. ¡Yo no sé nada!

L. R.: Mira, lo de San Marcos[8], en mayo que estuvimos allá, supimos que fue un hongo y que no hubo nada de extraterrestres y suponemos que acá pudo ser algo similar.

O. G.: ¿Entonces, por qué hablaron de luces y esas cosas?

T: Yo no se nada.

O. G.: Mira, Francisco, él es tu novio, ¿no?

T: Era.

L. R.: Ayer que vinimos, el dueño del videoclub nos dijo: “Mañana va a estar la señorita aquí”.

O. G.: Además, nos dijeron que tú habías visto y habías tocado la huella.

T: Él la vio (Francisco).

L. R.: Pero él dice que tú la tocaste.

T: La tocamos todos.

L. R.: ¿Se quemaron?[9]

T: No, no estaba caliente.

L. R.: ¿Es cierto que fosforescía mucho?

T: Si. El círculo de en medio.

L. R.: ¿Cuánto tiempo duró fosforescente, contando en días?

T: Eso si no se.

L. R.: ¿Porqué los de Pachuca dicen que esto lo hicieron con un tractor? Obviamente eso no se hizo con un tractor.

T: No, porque si así hubiera sido, habría salidas, y no las hay.

O. G.: Pero, ¿vieron alguna luz?

L. R.: Eso si no lo vieron, ¿o sí?

T: No[10].

L. R.: ¿Qué pasó entonces ?

T: Habíamos salido de una fiesta y Paco insistió en que fuéramos al campo de fútbol.

L. R.: ¿Quiénes iban?

T: Mi hermana Julia, una amiga (Aurora), yo, Paco, Juan Carlos y Julio Vega.

O. G.: ¿Qué pasó en el campo ?

T: Paco y yo nos quedamos en el coche. Los demás bajaron. Juan Carlos se dirigió al lugar en donde estaba la huella y luego regresó diciendo que ahí había unos círculos extraños de ovnis.

L. R.: ¿Todos los vieron?, ¿Fosforescían?

T: No, estaban como quemados.

L. R.: ¿Lo tocaste?

T: Lo tocamos todos.

L. R.: ¿Estaba caliente?

T: No.

L. R.: Luego. ¿Qué hicieron?

T: Paco dijo que debíamos avisar a la policía. Fuimos a la Presidencia Municipal, pero nadie nos abrió.

O. G.: ¿Qué hora era?

T: Como las dos de la mañana.

O. G.: ¿Qué pasó después?

T: Fuimos a la farmacia (el dueño de la farmacia es otro aficionado a los ovnis), pero no nos abrió. Luego nos fuimos a nuestras casas.

L. R.: ¿Qué crees que haya sido?

T: No lo se.

L. R.: ¿Viste un ovni?[11]

T: No.

L. R.: ¿Por qué anteriormente dijiste que sí?

T: Porque me habían dado permiso hasta las 12 de la noche y Paco me pidió que dijera eso para que no me regañaran. Ahora por decir que vimos ovnis he tenido una serie de problemas que, incluso, ya me han corrido de mi casa… por eso no quería hablar.

DE CÓMO MENTIR CON APLOMO

Las cosas se iban aclarando. No había aparecido ningún ovni; la huella no fosforescía ni estaba caliente. Sin embargo, aún había varios detalles oscuros. Decidimos entrevistar a Julio Vega. Dejaríamos que hablara y luego le haríamos explotar las declaraciones de Toñis en la cara. El reporte de Julio seguía más o menos los lineamientos fantasiosos que ya conocemos. No obstante salieron a la luz varios detalles curiosos.

Como a las 7 de la tarde del sábado 17 de julio de 1993, es decir, unas dos horas antes de iniciar la fiesta, Julio encontró a Francisco quien dijo que iba a ir al campo de fútbol a correr (¿a esa hora de la noche y poco antes de ir a una fiesta en la que, para bailar, iba a necesitar la energía que gastaría en correr? O más bien, ¿estaba preparando el escenario de la huella de ovni para “atrapar a su novia”? Hay que hacer notar que la cancha de fútbol, misteriosamente, se encuentra justo atrás de la casa de Francisco).

Juan Carlos y Francisco –comenta Julio- estaban emocionados por el hecho de que Toñis iba a llevar a su hermana y a una amiga. Tal vez, y sólo tal vez, podrían tener oportunidad de enamorarlas.

Como a la una de la mañana salieron de la fiesta, y en contra de la opinión de las muchachas de llevarlas a sus casas, insistieron en ir al campo de fútbol…

Estacionaron el auto al lado poniente de la cancha. Después de media hora (que a falta de otro término podríamos llamarla “missing time”) se dieron cuenta de que en el otro extremo de la cancha estaba posada una “nave de otro planeta”, intensamente luminosa (¿Porqué no notaron su presencia durante la media hora que estuvieron en el automóvil? Misterio)[12].

Julio afirmó que vieron partir la nave hasta que ésta se perdió como un punto de luz en el cielo. Luego, Toñis tocó la huella y se quemó la mano.

Al terminar Julio su exposición, tuvimos oportunidad de ver cómo cambiaba la expresión de su rostro. Su cara, desencajada, adoptó un tono pálido y comenzó a sudar cuando le dijimos que Toñis ya nos había contado todo: que no había ningún ovni, que todo lo habían inventado para tener una excusa y llegar tarde a casa.

Esta historia tuvo un giro curioso. Las intenciones de los muchachos de enamorar a las jovencitas se vieron truncadas. Al final de cuentas, ellas los “mandaron a volar”, ya que se comportaron cobardemente poniéndolas de escudo entre ellos y los periodistas e investigadores. Las obligaron a mentir sobre el ovni, la huella y la quemadura. Luego de esto, Toñis terminó con Francisco.

CHAUVINISMO UFOLÓGICO

El “aterrizaje” de Atitalaquia había resultado ser una simple broma juvenil, pero ¿y la huella?

Antes de responder a lo anterior tendremos que adelantarnos unos días en los acontecimientos.

Dos semanas después de los sucesos de Atitalaquia, en San Marcos, donde meses antes había aparecido la primera huella ovni, se encontró una nueva huella circular. Esto me extrañó sobremanera, pues sin que los otros miembros de Perspectivas Ufológicas lo supieran, yo había esparcido un producto comercial (una sal de mercurio) sobre la huella del 12 de mayo. Mi intención era acabar con la plaga del hongo y corroborar, de esta manera, su existencia.

La aparición de una segunda huella era algo extraordinario. Ésta, de ningún modo, podía ser un anillo de hadas, pues los hongos habían sido exterminados con anterioridad. ¿Se trataría de una auténtica huella dejada por un ovni?

Se tomaron muestras de la huella de Atitalaquia y de la nueva de San Marcos. Hice nuevamente los análisis del terreno y envié muestras al Instituto de Biología de la UNAM. No había rastros de Marasmus oreades. En ninguno de los dos sitios podíamos hablar de anillos de hadas.

La respuesta la encontraríamos en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM. Las muestras, analizadas mediante cromatógrafo de gases, mostraron la presencia de residuos de combustibles (gasolina). ¡Las huellas se habían fabricado quemando el pasto! (recordemos que Francisco trabaja en un taller de servicio automotriz y que fácilmente puede conseguir gasolina y otros combustibles)[13].

Teníamos un caso de chauvinismo ufológico. San Marcos fue el primer pueblo en tener su propia huella ovni y no iban a permitir que los vecinos de Atitalaquia les quitaran esta “gloria”.

La señora Zita Rodríguez informó a sus lectores que las huellas de Atitalaquia fueron medidas por los “ingenieros en física” (sic) Manuel Guerrero Argueta y Víctor Sánchez. Sus resultados fueron reportados de una extraña manera:

Diámetro 1) 3.30 – .40 x 2

Diámetro 2) 4.85 – .20 x 2

Diámetro 3) 6.18 – .40 x 2

Diámetro 4) 7.20 – .20 x 2

No se preocupen si no entienden estos datos (¿porqué restar una cantidad multiplicada por 2? En lugar de decir que el diámetro 1, por ejemplo, era de 2.50. Esos datos sólo los podrían entender unos “ingenieros en física”) ¿Qué podemos pensar de alguien que afirma que la huella de San Marcos mide “aproximadamente 9 metros de ancho por 5 de ALTO” (¿?) (¿Una huella plana que tiene largo, ancho y altura?)

El supuesto “aterrizaje” de Atitalaquia sirvió para contrastar dos de las “hipótesis” favoritas del frenético Salvador Freixedo: que los ovnis se aparecen cerca de las plantas termoeléctricas o generadoras de electricidad y que lo hacen cerca de embalses de agua. La primera resultó equivocada, pues no puedo aceptar que una tecnología que logre llegar desde Zeta-retículi hasta la Tierra, se equivoque por cerca de 5 kilómetros (la termoeléctrica de Tula está a esa distancia de Atitalaquia); pero la segunda ¡resultó cierta! A escasos cien metros del lugar del “aterrizaje” se encuentra el canal de aguas negras que viene desde la ciudad de México y pasa por ese lugar. Queda ahora por investigar cuál de las dos razas que nos visitan (las lagartijas grises o los rubios oxigenados) son los que se alimentan de semejantes “nutrientes”.

Los hermanos Hernández Olguín no se han quedado inactivos. Recientemente informaron a Zita Rodríguez que durante una peregrinación en honor de la Virgen de Guadalupe lograron observar un ovni (10 de diciembre de 1993). Me imagino que no fue necesario el rosario para dirigir las plegarias, pues, en el cielo, por cada diez platillos voladores aparecía una nave nodriza.

El caso de Atitalaquia nos volvió a demostrar que los ovnis habían “aterrizado” en la mente y en la imaginación de aquellos que hacen caso a la máxima ufológica de “mantener la mente abierta a todo” (que de tanto tenerla abierta se les ha escapado el cerebro), pero que olvidaron que el colofón de esa misma frase es “pero no crean en nada”.

REFERENCIAS

Anónimo, Otra vez los ovnis, Nueva Imagen de Hidalgo, No. 112, Tula, Hidalgo, 24 de julio al 6 de agosto de 1993, pág. 8.


[1] Este artículo apareció originalmente en Ruiz Noguez Luis, Sexo, mentiras y ovnis, Perspectivas Ufológicas, No. 2, México, abril 1994, págs. 27-30.

[2] Ruiz Noguez Luis, García Óscar, Escobar Héctor y Chavarría Héctor, Aterrizaje en Tula: un cuento de hadas, Perspectivas Ufológicas, No. 1, México, diciembre de 1993, págs. 11-20.

[3] Para mayor exactitud, la huella se encontraba a la izquierda de la portería y estaba constituida por cuatro círculos concéntricos

[4] Las autoridades locales tuvieron más respeto. Como medida precautoria no permitieron que se utilizara la cancha de juego el domingo.

[5] En la nota original publicada en Perspectivas Ufológicas escribíamos Chita Rodríguez (un chiste local), pero por respeto a esa gran ufóloga mexicana ya no le llamaremos Chita a la señora Chita.

[6] El periódico Nueva Imagen de Hidalgo, no menciona a Juan Carlos Corona. En su lugar dice que el otro testigo era Daniel Gutiérrez Estrada. Al parecer Francisco Hernández nos mintió en este y otros puntos.

[7] Luego comprenderíamos la razón de esta actitud: ese día no trabajaba Toñis y seguro que Francisco ya no quería que lo siguiéramos molestando con nuestras preguntas.

[8] En referencia al caso de Tula, Hidalgo ver: http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/09/aterrizaje-en-tula-un-cuento-de-hadas.html

[9] Reporte Ovni informó que los muchachos se habían quemado al tocar la huella.

[10] En el número 112 del periódico Nueva Imagen de Hidalgo se publicó lo siguiente:

“Toña, una jovencita que acompañada de varias amistades pasaba cerca del lugar, comenta a Nueva Imagen que no pudo ser una visión, ‘le aseguro que yo no creo en los ovnis, sin embargo todos vimos una fuerte luz que se alzaba de ahí’, dice al momento que señala el lugar que ya ha sido visitado por cientos de personas incluso por investigadores de este tipo de fenómenos (se refería a Reporte ovni y Perspectivas Ufológicas)”.

[11] Reporte Ovni informó que los muchachos vieron un ovni.

[12] A Nueva Imagen de Hidalgo le informaron algo diferente:

“… señalan que cerca de las 3 de la mañana cuando se retiraban a sus hogares después de asistir a un baile, vieron como una luz intensa, entre blanca y amarilla, destellaba en el campo de fútbol. Aseguran que la luz se pudo observar por cerca de media hora para después alzarse y perderse en la oscuridad de la noche”.

[13] Después de años de que ocurrieron estos casos me encontré con una antigua compañera de generación. La misma que había hecho los análisis y ella me dijo que las muestras que contenían residuos de combustibles eran las del segundo caso de San Marcos. El error no fue de ella sino mío al reportar de manera equivocada los resultados. Luego, no podemos acusar a los hermanos Hernández Olguín de haber hecho las huellas quemando el pasto. Una forma de obtener el mismo resultado es colocar anillos concéntricos de cualquier material (cartón, por ejemplo), que impida el paso del sol y el proceso de fotosíntesis. El pasto quedará amarillo, como si estuviera quemado.

2 pensamientos en “Los anillos de Atitalaquia”

  1. Sin duda, estos hermanos si que son mentirosos y pobres ilusas e ingenuas las que les creen y siguen sus mentiras (Maria Antonieta, Julia, Aurora) la verda una SEÑORITA FUERA DE SU CASA A LAS DOS DE LA MAÑANA? POR FAVOR!! Despues se hizo la ingenua de que la engañaron llevandola al campo de Futbol, con estos acontecimientos de los ovnis no se juega se merece respeto la investigacion y no andar utilizando la ciencia para tapar malos comportamientos

  2. hola !!! buscando entre fotos de atitalaquia me encontre con esta pagina , yo estube ahi en esas fechas que aparecieron estos anillos ,los vi y me la crei , porque en aquel tiempo mis hermanos y yo si vimos un ovni de verdad por ahi cerca donde esto paso , lo vimos tan de cerca que nos asustamos ,pero nos quedamos viendo como iba bajando hacia las milpas , nos habian mandado al pan y como nos tardamos mi mama nos pego un grito y cuando le dijimos lo que paso , por supuesto que no nos creyo , en ese tiempo teniamos 17 , 13 , y 7 años , desgraciadamente en ese tiempo no habia tel, cel con camara si no si hubieramos tenido evidencia y de cerquita , hasta la fecha cuando lo platicamos nadie nos cree pero nosotros sabemos que si fue real lo que presenciamos ….

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