Nazca (Final)

AERONAUTAS ANTIGUOS

La investigación llevada a cabo por Woodman y su equipo de la International Explorers Society les condujo a varias leyendas americanas que hablaban de personajes que habían podido volar utilizando diversos medios. Entre estas leyendas estaba la de antiguos aeronautas (no confundir con los antiguos astronautas), que volaban en globos. Se decía que los jefes nazcas eran enviados a los cielos después de su muerte, y se perdían en las alturas mientras el Sol calentaba los globos que llevaban sus cuerpos. Otra leyenda habla de los hombres que fueron castigados con el diluvio por haber aprendido a volar.

También se dice que un niño aymará, de nombre Antarqui (el mago del inca Tupac Yupanqui), solía volar sobre las cabezas de una avanzada enemiga para recabar información sobre sus movimientos. Antarqui era un chasqui (mensajero personal de los emperadores incas) que viajaba de cerro en cerro deslizándose por el aire gracias a un parapente rudimentario fabricado con telas de algodón, lana o alpaca. Antarqui había nacido en el lago Titicaca (fue producto de un rayo de la Luna, Quilla, reflejado en el Titicaca o Titijaja). Al desaparecer el rayo, Antarqui nadó hasta la orilla, llegó a las montañas y escaló sus cumbres hasta llegar a lo más alto. En ese punto tejió un poncho con los colores de la bandera del tawantinsuyo para poder llegar hasta su madre, la Luna. Se lanzó desde lo alto y voló hasta las estrellas.

El emblema nacional de la aviación peruana es Antarqui. El gobierno peruano ha levantado una estatua del pequeño héroe. Se le representa vestido con un poncho de varios colores y se encuentra en el lobby del Aeropuerto Internacional de Lima.

Más cerca en el tiempo los miembros del IES encontraron otra historia bastante curiosa.

En 1810 los cronistas peruanos informaron de los experimentos de un tal don José Hurtado y Villafuerte, rico propietario de las tierras de Arequipa, en el Sur de Perú. Don José había entrenado un joven cóndor para transportar a un niño en su espalda. Se había inspirado en una vieja leyenda que relataba que, después de un terrible cataclismo, tres parejas humanas que llegaron de tierras muy lejanas transportadas por tres cóndores, volvieron a poblar las cordilleras andinas.

El cóndor de don José llegó medir cinco metros de la punta de un ala a la otra, y según las crónicas, voló con su jockey frente a los asombrados periodistas que habían llegado hasta la alta cima del Uchumayo.

Se informó que don José Hurtado lograba trasladar grandes cargas de un lugar a otro en sus plantaciones utilizando cóndores domesticados.

Asimismo los del IES encontraron informes sobre un monje jesuita del siglo XVIII llamado Bartolomeu Lourenço de Gusmão, el Padre Volador o Portugués Volador.

EL “VOADOR”

Bartolomeu nació en diciembre de 1685 en la villa de Santos, en São Paulo. Consta en el Arquivo da Curia Metropolitana de São Paulo que fue bautizado el lunes, 19 de diciembre de 1685. Ahí dice que su padre fue Francisco Lourenço, o Francisco Lourenço Rodrigues, “médico forense del Presidio, de aquella antiquísima Villa, declarada Praça d’Armas, y su mujer Doña Maria Alvares”.

Dice su biógrafo Vizconde de São Leopoldo, en sus investigaciones realizadas en 1838:

“Pude descubrir los autos de Inventario, al que se procedió por el Juez de Orpháos da Villa el 4 de enero de 1721, por el fallecimiento del padre de ambos”, Francisco Lourenço, el 9 de diciembre de 1720:

“En ellos declaró la viuda inventariante D. María Alvares, que tuvo doce hijos, a saber:

Domingas Gonçalves, casada con Antonio de Seixas, nacida en 1680.

“Padre Simáo Alvares, profeso de cuarto voto en la Compañía de Jesús, nacido en 1682.

Maria Gomes, casada con Francisco Vicente, nacida en 1683.

“Padre Bartolomeu Lourenço, clérigo regular nacido en 1685.

Joana Gomes, casada con Antonio Ferreira Gambôa, nacida en 1688, mas tarde Joana Gomes de Gusmão.

“Fray Patricio de S. Maria, religioso franciscano, nacido en 1690.

Paula Maria religiosa del Convento de S. Clara da Villa de Santarém, na­cida en 1692.

Arcangela da Conceiçáo, idem, en Portugal, nacida en 1693.

Alexandre de Gusmáo, nacido en 1695.

Brigida Monteiro mas tarde Brigida Vitoria de Gusmáo, nacida en 1698 y religiosa del Convento de S. Clara.

Inacio Rodrigues, Regular de la Compañía de Jesús, nacido en 1700.

“Fray João Alvares de Santa Maria Carmelita, nacido en 1703”.

De haber usado el apellido paterno debería llamarse Bartolomeu Lourenço Ro­drigues. Pero en ese entonces no era común que los hijos tomaran el apellido del padre, y es por eso que los hermanos tienen apellidos dispares. Tres de los hermanos adoptaron el apellido Gusmão que provenía del padrino de bautizo del hermano de Bartolomeu, Alexandre, es decir, del padre jesuita Provincial de Brasil, escritor ascético y clásico y fundador del seminario Jesuítico de Belém da Cachoeira, en Bahia, Alexandre Gusmão (1629-1724).

Bartolomeu hizo sus primeros estudios en Santos y continuó en el Seminario jesuita de Belém da Cachoeira, Bahia, en donde terminó el noviciado, para finalmente afiliarse a la Compañía de Jesús, bajo la orientación y guía del fundador del seminario, el padre Alexandre de Gusmão. Su hermano Alexandre también estudió en el mismo seminario, y luego llegó a ocupar el cargo de secretario del rey Don João V de Braganca.

En Salvador construyó una bomba de elevación para abastecer al colegio de agua del río Paraguaçu, siendo este su primer invento. Tiempo después inventaría una bomba para achicar el agua en los navíos, que describió en Vários modos de Esgotar sem Gente as Naus que Fazem Água, 1710. Pero no serían sus únicos inventos.

Al iniciar el nuevo siglo, apenas cumplidos los 15 años, sale de Brasil para dirigirse a Portugal en donde se formó en derecho religioso. En Coimbra se ordenó sacerdote de la Compañía de Jesús. Ya ordenado se mudó a Lisboa, en 1701, en donde realizó estudios de matemáticas y física. En 1708 ingresó a la facultad de Cánones de la Universidad de Coimbra, en donde continuó sus estudios de matemáticas, astronomía, mecánica, física, química y filosofía.

Era conocido por su memoria prodigiosa. Era capaz de recitar todos los versos de los poetas latinos como Virgilio, Horacio y Ovidio, lo mismo que varios libros de la Biblia. Hablaba fluidamente el latín, francés e italiano y traducía con facilidad el griego y el hebreo.

EL PASSAROLA

Se dice que al estar observando una pompa de jabón en el aire se inspiró para la fabricación de un globo. La pompa se elevó al pasar sobre una vela. Comenzó a trabajar en un proyecto de un aparato “más ligero que el aire”. Solicitó entonces a Don João V la patente sobre un “instrumento para andar por el aire”:

“Señor. Dice el licenciado Bartolomeu Lourenco que el ha descubierto un instrumento para andar por el aire, de la misma suerte que por la tierra, y por el mar, y con mucho más brevedad, haciéndose muchas veces doscientas y más leguas por día en tales instrumentos.

“Se podrían llevar los avisos de más importancia a los ejércitos, y a las tierras más remotas, casi al mismo tiempo en que se deciden, porque interesa a Su Majestad mucho más de lo que a ninguno de los otros príncipes, por la mayor distancia de sus dominios, evitándose, de esa suerte, los desgobiernos de las conquistas que provienen, en gran parte, de llegar muy tarde las noticias de ellas.

“Además de que podría Su Majestad mandar transmitir lo precioso de ellas, mucho más brevemente y más seguro podrían los hombres de negocios enviar letras, y recursos, y todas las plazas sitiadas podrían ser socorridas, tanto de gente, como de municiones, y víveres en todo tiempo y llevarse todas las personas que quisieren. Sin que el enemigo lo pueda impedir, descubrir las regiones que quedaran más vecinas a los polos del mundo”.

La patente le es otorgada bajo el edicto publicado el 17 de abril de 1709, junto con una buena pensión para desarrollar su proyecto. El 19 de abril recibe la autorización del rey para mostrar su invento delante de la Casa Real.

Con el apoyo del rey, Bartolomeu se dedicó de tiempo entero a la construcción de su aparato, en la quinta del Duque de Aveiro, en San Sebastião da Pedreira. Las fuentes de la época dicen que utilizó mucho alambre en la construcción y realizó varios experimentos con globos de papel hasta llegar al diseño definitivo que la historia registra: El Passarola (Pajarote) o Balão de São João, un pequeño globo de papel pardo y grueso, lleno de aire caliente, producido por “fuego material contenido en un cuenco de barro incrustado en la base de una bandeja de madera encerada”.

Son imprecisas y contradictorias las noticias sobre la experiencia con el ingenio. Se dice que la primera se realizó el 3 de agosto de 1709 en la Sala de Audiencias del palacio. Otros dicen que esa primera experiencia fue hecha en el Pátio da Casa da Índia, o patio de la Casa de Indias (castillo de São Jorge, en Lisboa), yendo el aparato a aterrizar en el Terreiro do Paço.

Parece ser que este primer intento en realidad se realizó en la citada Sala de Audiencias, pero fue un fracaso: el pequeño globo de papel, calentado por una llama y carbones encendidos, se incendió antes de levantar el vuelo.

Dos días más tarde, el 5 de agosto, el armazón de mimbre cubierto de papel subió unos 20 palmos (4.20 metros) antes de comenzar a quemarse, para asombro de los presentes. “El globo subió nuevamente, pero fue al encuentro de una pared e igualmente se incendió”, según el historiador Vizconde de Taunay[1]. El también biógrafo de Gusmão, Salvador Antônio Ferreira, confirma que dos lacayos asustados por la posibilidad de un incendio, se lanzaron contra el ingenio antes de que llegase al techo y pegase fuego a las cortinas. El hecho fue confirmado por el entonces cardenal de Lisboa, el Nuncio Cardenal Conti (futuro Papa Inocencio XIII) quien se refirió al riesgo de incendio. También indicó que el Passarola era un “cuerpo esférico de poco peso”.

Se realizó un tercer experimento el 8 de agosto, ahora en el Pátio da Casa da Índia. Estaban presentes Don João V, la reina Doña Maria Anad y Habsburgo, el Nuncio Cardenal Conti, el Infante Don Francisco de Portugal, el Marques das Fontes e Arantes, Hidalgos, damas de la corte y embajadores de Alemania, Italia, España e Inglaterra. Esta vez fue un éxito absoluto. El globo se irguió lentamente, yendo a caer, una vez agotada su llama, en el Terreiro do Paço. A partir de entonces el famoso religioso pasó a ser llamado el Padre Volador.

El rey quedó tan impresionado que le concedió a Gusmão “el derecho sobre toda y cualquier nave voladora desde entonces. Y para todos aquellos que osasen interferir o copiarle las ideas, la pena de muerte”. Don Joao V lo nombra capellán de la Casa Real y ordena que le den una subvención de 300 mil reales anuales a fin de que prosiguiese sus estudios, pero la Junta dos Três Estados, se negó a darle el auxilio alegando que no había dinero.

Dice Taunay que “Debido al éxito aparecieron memorias y estampas simultáneamente en Portugal, Londres y Viena, describiendo un aparato volador de concepción fantástica, donde la imaginación se unía con lo absurdo, a semejanza de las leyendas mitológicas, tal como un pájaro de grandes alas laterales, cuyo movimiento envolvía fuerzas magnéticas, piezas de ámbar, quintaesencias, etc. Esa estampa se difundió por diversos países europeos, y en función de ella diversos historiadores europeos y norteamericanos situaron a Gusmão como uno de los muchos precursores de la larga cadena de la evolución aeronáutica, cuyos trabajos no poseían ninguna base científica. Lo que había de espantoso en todo eso es que fue el propio Gusmão el autor de estas obras, en un intento de burlar e impedir la acción de los que pretendiesen violar su secreto. Uno de los mejores amigos de Gusmão en Portugal, el hidalgo Marques das Fontes e Arantes confesó en una declaración: “que los autores de la estampa mistificadora de la Passarola fueron el propio Bartolomeu y su discípulo Conde de Penaguião””.

En efecto, Bartolomeu describió su Passarola como una góndola con una enorme cortina de tejido groso cosida como un saco gigante. Poseía unas velas laterales al globo, tubos de fuelles que conducían el aire caliente, dos asas laterales que lo equilibran durante las maniobras, espacio para diez o doce pasajeros o carga de peso equivalente, dos esferas magnetizadas que generan tensión entre dos imanes y el cuerpo chapeado con hierro de la góndola”. Según esto la nave estaba formada por unos tubos que mandaban una corriente de aire a una vela de tela, que daba al artefacto aspecto de pájaro con su pico, sus alas y su cola. Pero todo era para engañar a sus adversarios e impedir que le robaran la idea.

El padre jesuita brasileño dejó registrados los métodos que uso para construir su aerostato en la obra “Descrição do novo invento aerostático ou máquina volante, do método para produzir o gás ou vapor com que esta se enche”, también Manifesto Sumário para os Que Ignoram Poder-se Navegar pelo Elemento do Ar” (1709).

LA INQUISICIÓN

El dinero de la subvención del rey nunca llegó. Entre 1713 y 1716 viajó por Europa. En esta época fue registrado en Holanda el invento de un “Sistema de lentes para asar la carne al Sol”, atribuido al padre Gusmão. Vivió en Paris y trabajó como herbolario para ganarse la vida, hasta que encontró a su hermano Alexandre, en es entonces secretario del embajador de Portugal en Francia, y que luego pasaría a la historia como el diplomático que realizó el Tratado de Madrid, que ganó para Brasil una colonia (do Sacramento) que estaba más allá de la línea del Tratado de Tordesillas.

Alexandre le convence de volver a Portugal e ingresar al servicio diplomático. Se acaba de crear la Real Academia Histórica de Portugal (1720) y Gusmão fue uno de sus primeros integrantes. Se le encomendó escribir la “Historia eclesiástica de la ciudad de Porto”.

Vuelve a la universidad, estudia derecho, diplomacia y criptografía Se gradúa el 5 de mayo de 1720 y pasa a ser parte del cuerpo diplomático.

No descuida sus estudios científicos. El 6 de agosto de 1721 inventó un proceso para producir carbón de tierras artificiales. Escribió un opúsculo titulado Vários modos de esgotar sem gente as naus que fazem água, publicado en Lisboa, en el que se ocupaba sobre la fabricación de aparatos hidráulicos.

El padre Gusmão era también conocido por sus dotes oratorias. Dejó varios sermones, de los cuales el más conocido es el de la fiesta del Cuerpo de Dios, realizado en 1721; y “Sermão da Virgem Maria Nossa Senhora”, pelo Padre Bartholo­meu Lourenço, que es la primera de tres oraciones sacras impresas por Bortolomeu, en 1712. Inventó otras máquinas y aparatos: un molino más veloz que los por entonces existentes; una máquina para exploración racional de tuberías.

Luego es acusado por la Inquisición de simpatizar con los nuevos cristianos perseguidos por el Santo Oficio. Logra escapar de la inquisición gracias a los argumentos de su hermano más joven, fray João Álvares de Santa Maria, quien declara que su hermano estaría sufriendo de sus facultades mentales. Este fue probablemente un argumento astuto para salvarlo de las garras de la Inquisición. Benedito Calixto, uno de los biógrafos de Gusmão, sustenta que el proceso movido por la Inquisición contra el inventor no tenía ninguna conexión con sus exposiciones aerostáticas. Según el, la inquisición jamás se preocupaba con los descubrimientos científicos. Taunay endosa esta tesis.

Bartolomeu se refugia en España en 1724. En el camino a Toledo fue atacado por fuertes fiebres. Ingresa, con un nombre falso, al Hospital de la Misericordia de Toledo, en donde muere la noche del 18 al 19 de noviembre de 1724.

Bartolomeu precedió 74 años a los Montgolfier, pero no fue el primero en volar en un globo de aire caliente. Toca ese honor a Pilatre de Rozier y al Marques d’Arlandes quienes el 20 de noviembre de 1783 realizaron la hazaña. Sin embargo, el invento de Montgolfier, como todo lo indica, según las revistas francesas Nouvelle Europe y L’Aeron de inicios del siglo XX, fue mera copia del aerostato de Gusmão, una vez que debido a su fuga a España, dejó los planos de sus inventos con su hermano Alexandre de Gusmão. Se sabe que cuando Alexandre estuvo en París, mantuvo estrechas relaciones de amistad con el científico José de Barros, el cual a su vez era amigo personal de Montgolfier.

El 7 de septiembre de 1922 fue inaugurado un monumento en memoria del Padre Volador, en la Iglesia del Rosario, en Santos.

En 2004, a casi 180 años de su muerte, su cuerpo fue trasladado a Brasil. Sus restos estuvieron durante algún tiempo guardados en la Fundação Santos-Dumont. Posteriormente fueron entregados al Comando da Aeronáutica -IV Comando Aéreo Regional- y finalmente fueron trasladados a la Catedral de Sé en São Paulo.

LA LEYENDA

La extraordinaria vida de Bartolomeu generó muchas leyendas.

Se habla de un último experimento el 30 de octubre de 1709, pero no hay registros que confirmen este vuelo. Dicen que el globo de papel subió a una altura de sesenta metros, la misma de la torre de Lisboa. Se dice que a bordo de este artilugio, su inventor se elevó muchas veces a más de mil metros de altura, por lo que fue llamado El voador. Datos que, como hemos dicho, no tienen sustento.

Otros autores dicen que el padre fue llamado por el Santo oficio de la Inquisición y acusado de herejía y de tener pacto con el demonio. El Santo oficio declaró que el aparato era obra del maligno y condenó a Gusmão, prohibiéndole seguir con sus investigaciones y a no escribir nunca sobre sus experiencias, ni hablar de ellas, y mucho menos intentar construir otra Passarola[2]. El aparato así como todos los diseños y dibujos, fueron confiscados y llevados a los Archivos del Vaticano, en una perfecta operación de cover-up al estilo del ovni de Roswell en el Hangar 18 o en el Área 51.

Para otros astroarqueólogos el padre Bartolomeu estuvo seis años explorando y catequizando en las selvas de Brasil. De acuerdo con sus crónicas, él vio volar a los aborígenes en globo. También visitó Bolivia en donde ayudó a un indio a escapar del cautiverio y éste, en agradecimiento, lo llevó a una ciudad de piedra en la cordillera de los Andes. Durante tres meses el sacerdote estuvo aprendiendo todos los secretos de esta civilización, entre los que se encontraba el vuelo en globos e aire caliente.

Pero nada e eso es verdad. Cierto que Bartolomeu fue perseguido por la Inquisición pero no debido a sus inventos sino a sus convicciones religiosas. Poco antes de morir se convirtió al judaísmo.

Un apunte final sobre Bartolomeu. El escritor portugués José Saramago escribe en su novela No Memorial do Convento, se ocupa de nuestro personaje. En la novela, el Passarola es descubierto por Blimunda y Baltasar Mateus, o Sete-Sóis y logran volar en el globo.

COLOFÓN

No sabemos si estos sucesos (Antarqui y Hurtado) realmente ocurrieron. Lo dudamos. Pero lo cierto es que existen antiguas cerámicas nazcas decoradas con motivos que representan globos.

La arqueólogo y antropóloga francesa Simone Waisbard dice que un indio quechua le declaró lo siguiente al contemplar un avión en el aire:

“Mis ancestros también habían descubierto la posibilidad de volar observando que el humo se elevaba hacia el cielo”.

Afortunadamente cada vez son menos los autores que ven una intervención de extraterrestres en la manufactura de las líneas de Nazca, como Gilbert o Moseley[3]. En contraparte, la literatura científica se amplía cada vez más[4].

Todos estos datos vienen a confirmar lo que ya antes había dicho María Reiche:

“Esas figuras no fueron hechas por seres de otro planeta; no se conoce exactamente su significado, y probablemente jamás llegue a saberse”[5].

REFERENCIAS

Ameida L. Ferrand de, Bartolomeu Lourenço de Gusmão, en Serrao Joel, Dicionário de História de Portugal, Figueirinhas, Porto, 1981, vol. III, Págs. 184-185.

Anónimo, Los poderes desconocidos, Selecciones del Reader’s Digest (editores), México, 1983.

Bridges Thomas, Ancient Peru: The Mysterious Images of the Nazca Plains, New York Times, 14 de noviembre de 1976.

Carvalho, História dos Balões, Relógio d’Agua, Lisboa, 1991.

Cruz Filho, y F. Murillo, Bartolomeu Lourenço de Gusmão: Sua Obra e o Significado Fáustico de Sua Vida, Biblioteca Reprográfica Xerox, Rio de Janeiro, 1985.

Enciclopedia, Grandes Personagens da Nossa História, volumen I, Editora Abril Cultural, São Paulo/SP, 1969.

Pinto J. Estêvão, Bartolomeu Lourenço de Gusmão, Ediçoes SNI, colección Grandes portugueses, Lisboa, 1957.

Silva Inocencio da, y Aranha Brito, Diccionario Bibliographico Portuguez, Imprensa Nacional, T. I, Lisboa, Pags. 332-334.

Varios autores, Medalhística Aeronáutica Brasileira, Gabinete do Ministro da Aeronáutica, GABAER, edición 1998, Pág. 131.


[1] Taunay Affonso d’Escragnolle, Bartholomeu de Gusmão e a sua prioridade aerostatica, São Paulo: Escolas Profissionaes Salesianas, 1935, Sep. del Annuario da Escola Polytechnica da Univ. de São Paulo, 1935.Taunay Affonso d’Escragnolle, Bartolomeu de Gusmão: inventor do aerostato: a vida e a obra do primeiro inventor americano, Leia, São Paulo, 1942.

[2] Flávio Calazans, A Aeronáutica Pré-Colombiana: Dos Incas Voadores de Nazca ao Padre Voador, artículo en internet, http://www.mundocultural.com.br/index.asp?url=http://www.mundocultural.com.br/artigos/Colunista.asp?artigo=445

[3] Gilbert E. M., Roads to the Stars, Fate, Vol. 2, No. 3, septiembre de 1949, Págs. 60-65.

Moseley W. James, Peruvian Desert: Map for saucers?, Fate, Vol. 8, No. 4, octubre de 1955, Págs. 28-33.

[4] Davis Emma Lou & Winslow Sylvia, Giant Ground Figures on the Prehistoric Deserts, Proceedings of the American Philosophical Society, Vol. 109, No. 1, febrero de 1965, Págs. 8-21.

Kern H., & Reiche Neuman María, Peruanische Erdzeichen, Konstraum, München, 1974.

McIntyre Loren, Mystery of the Ancient Nazca Lines, National Geographic, Vol. 147, No. 5, mayo de 1975, Págs. 716-728.

Isbell H. William, The Prehistoric Ground Drawings of Peru, Scientific American, Vol. 239, No. 4, octubre de 1978, Págs. 140-153.

Isbell H. William, The Nazca Ground Drawings, Interciencia, Vol. 6, No. 2, marzo-abril de 1981, Págs. 70-71.

[5] Orbegozo Manuel Jesús, María Reiche y el calendario más grande del mundo, Cultura Peruana, Lima, 1956.

3 pensamientos en “Nazca (Final)”

  1. Hola Peters

    Gracias por leer marcianitos

    Desde que leí El retorno de los brujos, siempre me quedó la sensación de que nos ocultaban algo. Los autores nos mostraban sus “pruebas”, siempre tendiendo hacia la vertiente paranormal, y luego (cínicamente) nos decían que sacáramos nuestras propias conclusiones.

    Lo mismo ocurría con la revista Duda, con Cuarta Dimensión (Argentina), Lo oculto (Perú), Kábala (Venezuela), Enigma (Puerto Rico) y todas las demás que leí, hasta llegar a las modernas revistas españolas.

    En ninguna de ellas encontré verdaderamente las dos caras de la moneda. Por eso me decidí a buscarla por mí mismo, y marcianitos es el resultado de esa búsqueda.

    Un saludo.

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