Ovni-puertos (Primera parte)

OVNI PUERTOS

Las recientes declaraciones sobre los preparativos para la conmemoración del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución mexicanas, así como las declaraciones del ex ministro de defensa canadiense Paul Theodore Hellyer, sobre aplicar la tecnología extraterrestre en la solución de los problemas ecológicos del mundo, me recordaron una de las historias más antiguas de los platillos voladores, la de los ovni-puertos.

En efecto, la idea de construir instalaciones para que los platos voladores puedan bajar y aterrizar no comienza con el maestro de primaria puertorriqueño Reinaldo Ríos Ayala sino que se remonta hasta 1954. En esta historia también está involucrado Hellyer, quien durante toda su vida ha sido un auténtico creyente de los platos voladores y los extraterrestres. Pero antes de ver el supuesto primer proyecto de pista de aterrizaje de platos voladores veamos la primera que se construyó (que no es lo mismo).

En 1967 diversas ciudades de Canadá ya tenían a punto sus proyectos para celebrar el día de la Independencia (la Carta Magna, o British North America Act, se firmó el 1 de julio de 1867). Entre ellas estaba St. Paul en Alberta. La ciudad de St. Paul se encuentra sobre la Highway 28 Northeast de Edmonton, Alberta, Canadá

En el boletín de The Cosmic Brotherhood Association (CBA), CBA International Newsletter, dirigido por el contactado japonés Yusuke Matsumura, nos enteramos que la idea original fue de W. R. Treleaven y Ken Reed. Consistía de una pequeña pista que sería construida utilizando piedras de todas y cada una de las provincias de Canadá. A su alrededor se colocarían las banderas de las provincias y en el centro se colocaría una cápsula del tiempo con instrucciones para ser abierta el 3 de junio del 2067.

John Lagasseé, principal impulsor de este proyecto informaba al señor Matsumura de Yokohama que:

“La idea básica de la pista de aterrizaje vino del señor W.R. Treleaven de Hamilton, Ontario y del señor Ken Reed de Calgary Alberta. Margo Lagassé discutió que esto era un proyecto excelente para el centenario y que sería famoso por todo Canadá. La promoción de ella fue manejada por el comité de St. Paul para el centenario”.

Los terrenos fueron donados por la ciudad de St Paul. Estaban en la entrada principal del parque de recreación Grounds. El diseño, planos y especificaciones fueron del ingeniero Alex Mair. Se construyó un pabellón de seis columnas de 30 pulgadas de diámetro, de concreto reforzado con acero, con un peso total de 130 toneladas. El cemento fue donado por Canada Cement y Island Cement y los refuerzos de acero fueron de Hector Steel. La construcción la realizó Car Ouells Construction Co., con un costo total de $ 11,000 dólares canadienses, obtenidos de donativos de los habitantes de St. Paul.

Para su inauguración, del 3 de junio de 1967, fueron invitados el Honorable Grant MacEwan, Gobernador de Alberta; Hellyer, entonces Ministro de la Defensa de Canadá; y Jhon Fisher, comisionado del Centenario. Éste último proclamó a St. Paul como “Estrella centenaria de Canadá”. MacEwan ofició la ceremonia y Hellyer voló en un helicóptero hasta el sitio de aterrizaje. Se colocó una placa que dice:

“El área debajo de la Primera Pista de Aterrizaje de Ovnis del Mundo fue designada internacionalmente por la ciudad de St. Paul como símbolo de nuestra fe que la humanidad mantendrá el universo libre de guerras y de distensiones nacionales. Que los futuros viajes en el espacio sean seguros para todos los seres intergalácticos, todos los visitantes de la Tierra o de otras partes son bienvenidos a este territorio y a la ciudad de St. Paul”.

Al término de la ceremonia Hellyer fue abordado por los periodistas y fue cuando entonces señaló que en realidad la de St. Paul no era la primera pista de aterrizaje de platos voladores del mundo, ni de Canadá. Hellyer declaró que el experto en ovnis del Departamento de Defensa, un oficial de la Royal Canadian Mounted Police R.C.M.P., le dijo que en 1954 se había formado un Proyecto Ultra Secreto que tenía como fin establecer contacto con los extraterrestres y construir una pista para que pudieran aterrizar los platos voladores. Para ello se designó la CFB Suffield como lugar de operaciones.

La Base de las Fuerzas Canadienses Suffield está al noroeste de Medicine Hat, Alberta. Por décadas fue el centro de investigación primaria de Canadá en armas químicas y biológicas. Esto incluía pruebas de gas mostaza y sarin en soldados y otros sujetos de prueba humanos. Suffield fue también el principal sitio de prueba canadiense para armas biológicas tales como ántrax y la toxina botulinum. Suffield es el equivalente canadiense al Área 51. Como está en una zona plana, aquí no tienen el problema de que puedan ser observados desde las cimas de las montañas, porque no las hay. El vuelo de aviones está restringido en una zona de mil millas por lo que la base se encuentra completamente aislada. Se prohibió que todos los Pilotos de la Real Fuerza Aérea y comerciales se acercasen al área.

La historia fue una bomba y se publicó en muchos periódicos, como en el Ottawa Journal, en cuya primera página se podía leer el siguiente encabezado: UFO Landing Site was 13 Year Secret. El artículo decía:

“Hace 13 años el gobierno canadiense dispuso que el Panel de Investigación de la Estación de Defensa Experimental en Suffield, Alberta creara un sitio para el aterrizaje de los objetos voladores no identificados, lo que el Ministro de la Defensa Paul Hellyer ahora ha divulgado”.

Hellyer dijo que:

“Varios grupos se convencieron de que algunos seres desconocidos intentaban hacer contacto con la Tierra. Un grupo hizo una fuerte recomendación al comité… ya que se habían hecho intentos de derribar ovnis por las fuerzas aéreas canadienses y estadounidenses, los platillos voladores eran renuentes a aterrizar”.

“Se discutido que si alguna vez había algún contacto, esos peligros tenían que ser eliminados. Se debía proporcionar a los ovnis de un lugar seguro. Por consiguiente, en un esfuerzo de dar a los “creyentes” de una ocasión de demostrar la existencia de los platillos voladores que intentaban hacer contacto con la Tierra, se designo al Panel de Investigación de la Defensa como zona de aterrizaje. El paso no trajo ningún resultado… el comité estaba preocupado de que no se había producido ninguna evidencia para probar su existencia”.

El artículo concluía:

“Nada se materializó de ese proyecto secreto. Ningún objeto volador extraterrestre intentó nunca aterrizar en esa zona de 1,000 millas cuadradas, restringida para el vuelo de aviones, civiles o militares, sin permiso especial. La idea detrás del proyecto clasificado era que si cualquier ovni intentaba hacer contacto con la Tierra podría aterrizar en la estación de DRB sin que le dispararan los interceptores de la defensa”.

Las declaraciones de Hellyer eran sorprendentes no solo por lo del ovni-puerto sino porque sólo se conocían dos proyectos canadienses sobre los ovnis. El famoso Proyecto Magneto de Wilbert B. Smith, y el Project Second Storey, el comité de investigación de ovnis de la Defensa. Ambos fueron clasificados como Proyectos Secretos, pero no Ultra Secretos.

Consultado por los periodistas el Dr. Peter Millman, experto en meteoros del Dominio Observatory, quien fuera el presidente del comité Second Storey, negó que él estuviera implicado. En una carta al ufólogo canadiense Grant Cameron escribió:

“Ciertamente he oído rumores sobre una cierta tentativa de construir un sitio de aterrizaje de ovnis en Canadá occidental, pero eso fue todo lo que supe sobre el asunto”.

Es probable que la historia haya sido inventada por el mismo Hellyer, quien siempre fue un crédulo de los ovnis. Por principio de cuentas no era lógico que un oficial de la R.C.M.P. fuera el encargado de los asuntos ovni; los americanos e ingleses habían encargado a sus respectivas fuerzas aéreas las investigaciones sobre platos voladores. La R.C.M.P. era simplemente una fuerza federal de policía.

Varios ufólogos estuvieron investigando el asunto. Yurko Bondarchuk solicitó al capitán Douglas Caie, oficial de Información Pública del National Defence Headquarters, copias de los expedientes sobre este Proyecto Ultra Secreto, haciendo uso del Acta de Libertad de Información. La respuesta de Caie fue:

“No tenemos ningún expediente de ninguno de tales programas… A partir de la información que tengo, nosotros nunca tuvimos uno”.

Independientemente los ufólogos canadienses Gord Heath y Arthur Bray trataron de conseguir más información del propio Hellyer. Éste les dijo que el experto en ovnis de la defensa que le había contado la historia, le había creado un archivo ovni. Este oficial había llegado hasta un alto nivel en el Departamento de Defensa.

Heath y Bray le pidieron el nombre del oficial y copia de los archivos. Hellyer dijo que no recordaba el nombre y que los archivos fueron destruidos en 1957. Heath dice que:

“El juego del gato y del ratón con Hellyer continuó por años. Hellyer afirmo en un punto que él incluso había buscado sus archivos en vano en los archivos nacionales en Ottawa buscando en los archivos ovni. Intentó pero no pudo, recordar el nombre del funcionario que le había contado la historia”.

“En una carta a mí Paul Hellyer concluyó el asunto de esta manera, ‘yo puedo asegurarte que no hay encubrimiento ovni, por lo menos en nuestro lado de la frontera’”.

Heath entrevistó a la viuda de Wilbert Smith para saber si éste estaba implicado en aquel Proyecto Ultra Secreto. Algo que es poco conocido es que Smith también era un contactado amigo de la médium Frances Swan. Esta era una contactada que vivía en Elliot, Maine que, a su vez, fue amiga de Betty Hill y era vecina del almirante retirado Herbert B. Knowles. Swan convenció a Knowles de sus contactos “exclusivos” con Affa y Ponnar y lo presionó para que llamara la atención del gobierno de los Estados Unidos sobre sus contactos.

Pero Swan nunca pudo demostrar su relación con los extraterrestres. El 10 de junio de 1954 no se pudo concretar la aparición en público de Affa, para una emisión radiofónica. Tampoco ocurrió el anunciado fin del mundo para el año 1956, que Swan decía “está establecido en la Santa Biblia”.

Affa no llegó a la cita radiofónica porque, como vivía en Urano, seguramente se le hizo tarde. Tampoco pudo llegar el comandante Ponnar, cuya nave espacial L-11 orbitaba la Tierra. Curiosamente los nombres de estos dos extraterrestres son los mismos de los que hablaban los amigos de George Adamski, George Hunt Williamson y Alfred J. Bailey en su libro The Saucers Speak, publicado justo a principios de 1954.

Hunt y Bailey habían establecido contacto, mediante la tabla ouija, con las siguientes personalidades del espacio exterior: Actar de Mercurio, Lomec y Terra de Venus, Regga y Zago de Marte, Ankar-22 de Júpiter, Kadar Lacu, Oara y Suttku de Saturno, Nah-9 y Zo de Neptuno, Artok y Garr de Plutón, Awa del espacio exterior, Karas el Hermano Espacial, Noro de Saucer Fleet, Ro de Torresoton, Wan-4 de los planetas Safanianos, Adu y Sedat de Hatonn en Andrómeda, y Agfa Affa de Urano, y Ponnar también de Hatoon. Todos ellos pertenecientes a la “Asociación Universal de Planetas”. Swan había establecido contacto, a través de la ouija, justo con los homónimos de estos dos últimos, que curiosamente también venían de Urano y Hatoon, pero que eran “contactos exclusivos de Swan”.

Aunque no tan exclusivos.

Decíamos que pocos conocen que el doctor Wilbert Smith también fue contactado y sus contactos, “curiosamente” también fueron mediante la ouija y con Affa y Ponnar. Affa le dijo a Smith que para poder aterrizar debían asegurarles que no intentarían derribar sus platos voladores (las naves M-4 y L-11).

Según su viuda, Smith le informó al gobierno que si dejaban de dispararle a los platos voladores él tal vez podía conseguir que Affa aterrizara para una reunión. El gobierno aceptó y formó un comité para que se encargara del contacto. Entre los miembros se encontraba un oficial de la R.C.M.P., otro del Departamento de Defensa y el Primer Ministro (Louis St. Laurent). Para los ufólogos este es el comité del Proyecto Ultra Secreto del que hablaba Hellyer.

Según la señora Smith, el comité convino que nadie tiraría a la nave de Affa. Pero entonces, ¿porqué no hubo contacto? ¿porqué no aterrizaron los platos voladores? Esta vez la respuesta es de la señora Swan. La médium dijo que si bien el comité aceptó no disparar a los platos voladores, no dijo nada sobre que dejarían que despegaran sin ninguna interferencia. Entonces Affa canceló el encuentro.

Todo parece ser una de esas historias locas de los contactados de los cincuenta en las que había muy poco de verdad y mucho de fantasía. La base de Suffield es una instalación en donde se llevan a cabo experimentos secretos, pero seguramente nunca fue utilizada como pista para platillos voladores.

La única pista para platos voladores en Canadá es la de St. Paul, en Alberta, pero ni en esta han aterrizado los ovnis. Actualmente alberga una exhibición con el tema de los ovnis en el centro adyacente de información turística, con fotos de ovnis, de cropcircles, de mutilaciones de ganado, y de información sobre fraudes. Hay incluso un teléfono directo de ovni para reportar avistamientos: 1-888-SEE-UFOS.

Pero la idea de la pista de aterrizaje de platos voladores en una base secreta no fue un completo desperdicio. Fue retomada por otro ufólogo, escritor de ciencia ficción y contactado, Robert Spencer Carr. Spencer fue el inventor del cuento de los extraterrestres que se mantienen congelados en la base de Wright Patterson y de otras historias similares (cuya verdad fuera revelada a su muerte por su hijo, el doctor Thimoty Carr).

Por aquellos años, finales de los sesenta, Carr era consejero del National Investigations Committee On Aerial Phenomena (NICAP) y le propuso a su director, el mayor Donald E. Keyhoe, hacer un intento de convencer a las autoridades americanas para construir un aeropuerto para platos voladores. Según Carr y Keyhoe los ovnis estaban interesados por diversas instalaciones de la Tierra, entre las que se encontraban los aeropuertos. ¿Porqué no construir un aeropuerto especial para los ovnis?

El problema era cómo decirle a sus tripulantes que esas instalaciones se habían construido para que ellos pudieran aterrizar. Se tenía que hacer algo que llamara su atención: se construirían tres discos de aluminio para que los extraterrestres entendieran que se trataba de un ovni-puerto. A su alrededor estarían edificios de un solo piso que contendrían cámaras y micrófonos para poder grabar el contacto. Tanto la cúpula de los platillos como el techo de las construcciones serían de policarbonato transparente para que los visitantes pudieran ver en su interior y no sospecharan de una emboscada.

Se le dio el nombre de Operation Lure (operación señuelo) y se contaba con la cooperación de psicólogos, lingüistas y otros especialistas que ayudarían a establecer el contacto. Todos permanecerían ocultos a unos 2 kilómetros de la pista de aterrizaje y la Fuerza Aérea se encargaría de mantener libre los cielos evitando que volaran aviones civiles y militares. Keyhoe no pudo convencer a sus amigos en el gobierno y el plan nunca se llevó a la práctica.

Continuará…

2 pensamientos en “Ovni-puertos (Primera parte)”

  1. Genial, el tema es todo un hallazgo y la resolución es excelente. Felicitaciones, Luis, nunca dejas de sorprenderme. Y me parece que en este caso te has esforzado mucho en buscar fuentes para enriquecer la nota, lo cual se agradece mucho más que no faltar a la regla de incluir videos (que te deben llevar mucho tiempo y no siempre están totalmente justificados). Abrazo

  2. esta muy interesante el comentario…los que los estaterrestre como lo llaman quieren tener comunicacion con la tierra pero el gran problema es aca lo tienen como los malos, malvados, y eso lleva a que ellos se sientan atacodos..

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