El timo de los pares magnéticos

ESCRUTINIO

El timo de los pares magnéticos[1]

Juan José Morales

Como ya hemos comentado en alguna ocasión, la idea de aplicar el magnetismo con fines curativos se remonta a tiempos de Paracelso, el famoso médico, astrólogo y alquimista del siglo XVI, quien razonó que si los imanes tienen una fuerza de atracción, bien podrían usarse para sacar del cuerpo las enfermedades, que en aquel entonces se concebían como resultado de ciertas fuerzas o entes.

Por supuesto, aquella idea ha sido abandonada, pero no cesan de surgir métodos a base de magnetismo con los que supuestamente se puede curar cualquier enfermedad. Por ejemplo, la Terapia del Par Magnético, la cual, en pocas palabras, sostiene la peregrina afirmación de que si se aplican dos imanes en determinados puntos del cuerpo, es posible “depurarlo” y eliminar cualquier padecimiento, ya que los campos magnéticos “nivelan” el pH —o sea el grado de acidez del organismo— y de esta manera se liquidan en un santiamén virus, bacterias y demás elementos nocivos.

clip_image002Esta ingenua paciente se tragó el cuento de que basta ponerse un par de imanes en ciertos puntos del cuerpo para que se “equilibre el pH del organismo” y de ese modo se cure o alivie como por arte de magia cualquier mal. Al menos mantiene el rostro oculto, después de que el “terapeuta” le vio la cara de… (censurado).

Este procedimiento fue inventado por un cierto Isaac Goitz Durán, quien dice tener un doctorado en Medicina Bioenergética por la Oxford International University y otro en Biomagnetismo Médico por la New Sciences University of America en México, lo cual suena muy impresionante y le confiere una brillante aura académica… excepto porque ambas instituciones son de esas universidades “patito” que expiden títulos y doctorados a cambio de cierta cantidad de dinero.

Según Goitz, en el cuerpo humano hay puntos específicos que están hermanados y presentan “polaridades magnéticas contrarias”. Cuando se desequilibra alguno de estos pares —de los cuales el buen señor dice haber identificado 280—, en uno de los polos el pH se vuelve ligeramente más ácido y se forman acumulaciones de determinados virus, mientras que el otro polo se hace más alcalino y proliferan ciertas bacterias. Como consecuencia, sobreviene una enfermedad.

Pero gracias a la sapiencia y perspicacia de Goitz, aquello ya no es problema. Para resolverlo inventó su genial método, y con sólo aplicar imanes en los polos opuestos, el pH se torna neutro, se desactiva el ambiente propicio para el cultivo de bacterias, virus y hongos, y como por arte de magia desaparece cualquier enfermedad. Y de ribete, el magnetismo regula el funcionamiento de las glándulas endócrinas, elimina toxinas del cuerpo y baja la presión sanguínea. El enfermo queda así como nuevo.

Todo lo que Don Isaac afirma no pasa de ser una serie de aseveraciones que no sólo carecen de fundamento científico sino que incluso están reñidas con los conocimientos físicos y biológicos. Su dicho de que aplicando imanes en diferentes partes del cuerpo se puede modificar el pH del organismo no pasa de ser una soberana tontería, como lo es la idea de que todas las enfermedades se deben a virus, hongos o bacterias. Tampoco es cierto que una pequeña modificación del grado de acidez acabe con los microorganismos. Hay muchos que pueden sobrevivir en medios extremadamente ácidos o alcalinos.

Finalmente, como es usual en estos casos de supuestos tratamientos revolucionarios, no existe la menor mención a los pares biomagnéticos en la literatura médica y científica. Y si no se les menciona, es simple y sencillamente porque no existen. Jamás fisiólogo o anatomista alguno los ha detectado. Los únicos que hablan de ella son el propio Goitz y sus promotores, que ya llevan un buen tiempo en estos menesteres de ofrecer falsas curas. De hecho, ya nos ocupamos de este caballero hace cuatro años, en marzo de 2010, y si hoy escribimos nuevamente sobre él, es porque sigue embaucando gente con sus promesas de curación mediante la terapia del par magnético y una lectora a quien una amiga le recomendó someterse a ella nos pidió información al respecto, ya que supo que en Mérida y Cancún hay personas que ofrecen ese falso método curativo.

Queda servida nuestra lectora… y alertada para no dejarse timar.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 17 de abril de 2014

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