Mentiras para respaldar la “verdad histórica”

ESCRUTINIO

 

Mentiras para respaldar la «verdad histórica»[1]

 

Juan José Morales

En varias salas cinematográficas se proyecta actualmente «”y espero que no dure mucho en cartelera»” cierta película acerca de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos. Se titula La Noche de Iguala y se presenta como «docudrama producto de una minuciosa investigación periodística».

Muy mala ha de haber sido la investigación «”si es que la hubo»”, pues todo se reduce a presentar la versión sobre esos sucesos que durante más de un año ha venido sosteniendo el gobierno de Peña Nieto y de la cual casi desde un principio se dijo solemnemente que era «la verdad histórica», una verdad que ni la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ni la Comisión Interdisciplinaria de Expertos Independientes que investigan el caso han tomado en serio. En ningún momento se presentan en la cinta datos, opiniones o elemento alguno aportado por los estudiantes de Ayotzinapa o los familiares de los desaparecidos. Toda la línea argumental se basa en la versión oficial de los hechos, con la que en su momento la Procuraduría General de la República quiso dar por concluido y resuelto el caso.

clip_image002Por contraste con esta tendenciosa película, se han producido sobre el mismo tema varios documentales apegados a la verdad y obra de excelentes cineastas. Por ejemplo, Mirar Morir. El Ejército en la noche de Iguala«, de Coizta Grecko y producido por Témoris Grecko, y Ayotzinapa: Crónica de un crimen de Estado, de Xavier Robles, al cual corresponde la imagen. Por supuesto, no se exhiben en las cadenas de salas comerciales.

La opinión generalizada es que esta producción «”de la cual se dice que fue financiada por el gobierno, aunque lo niegan sus autores, Jorge Fernández Menéndez y Raúl Quintanilla, este último director académico del Centro de Formación Artística de TV Azteca»” es parte de la estrategia gubernamental para confundir a la opinión pública y hacer creer que los alumnos, y el propio director de la escuela, José Luis Hernández Rivera, estaban coludidos con bandas de narcotraficantes y participaban en actividades criminales.

Muy lejos estoy de apoyar cualquier intento de censura, provenga de donde provenga. Pero no puedo menos que sumarme a la petición que ha estado circulando por las redes sociales en el sentido de se suspenda la proyección de esta película, ya que viola flagrantemente la ley.

En efecto, la Ley General de Víctimas establece clara e inequívocamente que «Ninguna autoridad o particular podrá especular públicamente sobre la pertenencia de las víctimas al crimen organizado o su vinculación con alguna actividad delictiva. La estigmatización, el prejuicio y las consideraciones de tipo subjetivo deberán evitarse».

Quede claro: de lo que estamos hablando, no es de la opinión de un cineasta o un periodista. Tampoco de una obra de ficción de aquellas de las cuales se advierte que «toda semejanza con personas o hechos reales es mera coincidencia». El propio Fernández Menéndez presenta la cinta como un documental, con algunas escenas dramatizadas, sobre los sucesos de Iguala y sobre personajes reales, de carne y hueso, que tienen nombre y apellido: los alumnos de la normal de Ayotzinapa y el director del plantel, de los cuales se dice que su secuestro fue consecuencia de su vinculación con un grupo de narcotraficantes al que también estaba ligado el propio director de la normal, y que desde mucho tiempo atrás la escuela era un centro de actividades subversivas.

Así pues, no se deje tomar el pelo con este falso documental que no pasa de ser una mentira más para apoyar la llamada verdad histórica del gobierno sobre Ayotzinapa.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 28 de octubre de 2015

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