Los ovnis boludos (4)

LAS BOLAS DE AYACUCHO

La noche del 18 al 19 de febrero de 1984 cayó una bola de metal de unos 13 kilogramos de peso, 15 pulgadas de diámetro y 47 de perímetro, a unos cuantos metros de una docena de terneros que dormían apaciblemente en la estancia Don Joaquín, en Ayacucho, República Argentina. El encargado de la finca, Don Federico Tomás Sabaleta, declaró a los periodistas[1]:

“La verdad es que esa noche no oí nada, y eso que tengo el sueño más liviano que baba de mosca”.

Como todos los días por la mañana, los miembros de la familia Sabaleta se levantaron antes de salir el Sol. Don Federico tenía que ir a recorrer las 1,700 hectáreas de la estancia. Tomó su acostumbrada ración de mates y se despidió de su esposa. Iba acompañado de su hijo Tomás Sabaleta. Al llegar al potrero número 4, donde esa mañana estaba el grueso del ganado, encontraron “aquello”:

“Habría pasado media hora y me avispo de que algunos animales andaban alejándose de los demás –dijo Don Federico-. Me voy a buscarlos y en cuanto me acuerdo veo la cosa rara en el suelo. Pensé en acercarme pero… la verdad es que me dio miedo. Pensé que podía ser una bomba o alguna porquería así, pensé que en una de esas explotaba. Le hice señas a mi hijo para que siguiera de largo, y yo también me fui”

Todo el día tuvo en mente la “cosa rara”. Al regresar a casa, a la hora de la cena no pudo evitar contarle a su esposa sobre el extraño hallazgo en el potrero.

“Los dos estuvimos de acuerdo en que lo mejor era llamar por teléfono a Don Aquiles (Ferranti, dueño de la estancia Don Joaquín) a la mañana siguiente, y que él decidiera lo que había que hacer. Tenga en cuenta, amigo, que era la primera vez que yo veía una cosa así de rara… pensaba y pensaba, y lo que más se me ocurría era que se le había caído a algún avión; ¡pasan tantos por acá! Vea que justo venir a caer ahí nomás”.

Al día siguiente, al conocer la noticia, Aquiles Ferranti, se comunicó con la comisaría de Ayacucho, con el comisario Néstor Omar Vapore, quien a su vez lo hizo con el principal Miguel Reynoso, a cargo del puesto caminero en Las Armas, sobre la ruta 2, para que formara una comisión.

Acompañado por el inspector Rodolfo Luján y dos policías, Reynoso llegó a la estancia el día 20 a las 10 de la mañana. Efectivamente, ahí estaba la “cosa rara”. Después de muchas cavilaciones se decidió subirla a una camioneta para su traslado a la capital, y “despacito, muy despacito” cargaron la cosa.

“Por si las dudas –recuerda el principal Reynoso- metimos arpillera arriba y abajo, la arropamos como si fuera un nene que tiene que dormir tranquilo”.

El comisario Vapore comunicó el hecho a sus superiores en Mar del Plata. También se puso en contacto con un ingeniero de apellido Nielsen, miembro del staff de la antena terrestre de Balcarce, quien le prometió:

“Tomar contacto de una forma u otra con las embajadas y fuerzas espaciales de nuestro país a ver si podemos localizar la procedencia”.

En la esfera se podían leer los siguientes números grabados en su superficie, 8M 06 3361 N08 220K 2540 50, aunque estaban muy borrados por el desgaste que ocasiona al metal la fricción y las grandes temperaturas durante el reingreso a la atmósfera. (Caso 114)

ENTRE BROMA Y BROMA SE ENCUENTRA UNA SEGUNDA BOLA

Pronto se recibió la llamada de un ingeniero de apellido Vrefartet, supuesto agregado de la Embajada Soviética en Buenos Aires. Dijo que el objeto era un satélite Cracheko, lanzado al espacio desde una base en Liberia en 1978.

Vapore solicitó el teléfono de este ingeniero, “por si se produce alguna novedad”. Pero tiempo después, al intentar comunicarse a dicho número, se dio cuenta de que estaba llamando al cementerio porteño de la Chacarita.

Se propuso que la “cosa rara” fuera convertida en mascota de la Fiesta Nacional del ternero, celebración máxima de la localidad, que se inicia el 1 de abril.

Un teniente aviador de la Base Aérea de Mar del Plata, Jorge Reyes, se presentó el 22 de febrero con un contador Geiger-Müller. Tenía órdenes, dijo, de medir el grado de radiactividad del objeto. El resultado fue “la media normal”. Poco antes de la media noche, el teniente Reyes se marchó, con el objeto metido en una caja, rumbo a Mar del Plata. De allí fue trasladada al Centro Nacional de Investigaciones Espaciales, instalado en el edificio Cóndor de la Fuerza Aérea Argentina, en la Capital Federal.

Otro bromista llamó por teléfono e informó que:

“El lanzamiento de bolas en la región continuará sin medir las consecuencias hasta que los comerciantes de la Ciudad Feliz se decidan de una vez por todas a cobrar precios razonables a los turistas”.

Seguro que este bromista estaba en lo correcto pues, cuando todo el mundo se había olvidado de la esfera, un gaucho se presentó en el puesto caminero de Las Armas y pidió hablar con el principal Reynoso. Le dijo:

“Hay otra cosa de esas en Los Álamos”.

Se formó otra comisión que recorrió nuevamente los 20 kilómetros hasta Los Álamos. Esta nueva esfera estaba dentro de un galpón, donde Don Nebel Curuchet, encargado de la finca, había ordenado que la metieran. (Caso 115)

Según el testimonio de Curuchet, la “cosa rara” apareció en la mañana del 9 de febrero.

“La primera vez que la vi creí que era un hongo y seguí de largo. Uno o dos días después me acerqué y la toqué con el talero, y ahí me di cuenta de que era de metal. Como teníamos que arar el campo decidí sacarla de donde estaba. La miré mejor y vi que tenía unos agujeros. Noté que estaba vacía. Así que la levanté y me la traje hasta el galpón: para algo pueden servir, siempre, estas porquerías…”

Los ayacuchenses comenzaron a hacer bromas:

“Hay que caminar mirando al cielo, no sea que te vaya a caer un bolazo de esos en la jeta”.

Los técnicos del Centro de Observadores del Espacio dijeron que se trataba de dos tanques impulsores de la llamada tercera etapa de los lanzamientos espaciales, de los que se utilizan para producir cambios de órbita.

“Forman parte del cohete impulsor de alta velocidad, constituido en su parte exterior por una coraza protectora que lleva varios tanques de ese tipo, encargados de alimentar la puesta en órbita final del satélite propiamente dicho”.

DOCUMENTOS DESCLASIFICADOS

Mediante el FOIA, el Departamento de Estado liberó algunos documentos relacionados con caídas de esferas. Dos de estos se refieren al caso de Ayacucho. El primer documento dice lo siguiente:

UNCLASSIFIED

CONFIDENTIAL n/a

Page: 1

Released in full

page 0l buenos 01377 231818z

ACTION OES-09

INFO OCT-00 COPY-0L ADS-00 INR-10 SS-00 CIAE-00 DODE-00 ARA-00 NSAE-00 NASA-0L L-03 DOE-10 PM-09 ANAE-00 ACDA-12 /055 W

———————— 323324 231826z /43

P 231816z feb 84

FM AMEMBASSY BUENOS AIRES

To secstate washdc priority 0508

C o n f i d e n t i a l buenos aires 01377

E.O. 12356: decl: oadr

TAGS: TSPA, AR

Asunto: Reporte del hallazgo de restos de satélite

1. (u) De acuerdo con reportes de prensa del 23 de febrero, se encontraron los restos de lo que podría ser un satélite, al Sureste de la provincia de Buenos Aires, a unos 70 kilómetros de Ayacucho. Los reportes indican que el objeto tiene forma esférica, de 1.2 metros de diámetro y con un peso de aproximadamente 12 kilos. Al parecer estuvo expuesto a calores intensos y la gente en el área reportó haber visto “bolas de fuego” en el cielo, justo antes de encontrar el objeto.

2 (u) En la prensa se han dado dos versiones sobre los números que aparecen sobre el objeto: 8m 06 33 61 n008 22k 2540 5okf; y 8m 06 3361 n08 220k 2540 50. También se observaron las últimas tres letras de una palabra “… Moc”. El objeto fue llevado a la base de la Fuerza Aérea Argentina en Mar de Plata para ser estudiado por la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales.

3. (c) El departamento solicitó una evaluación sobre si el objeto descrito podría ser parte del sistema de aproximación de un satélite ruso o americano.

Page 02 Buenos 01377 231818z

Goa. También agradeceremos la transmisión de las instrucciones del departamento con respecto a los reportes de objetos espaciales. Copias de la correspondencia fueron destruidas durante el conflicto de las Malvinas/falklands. Ortiz

Departamento de Estado de los Estados Unidos

Review authority: Sam a. Moskowitz

date/case id: 7 feb 2000 199404243

N/a page: 1

Unclassified

DOCUMENTO DOS

UNCLASSIFIED

CONFIDENTIAL n/a

Page: 1

Released in full

page 0l buenos 01723 071650z

ACTION OES-09

INFO OCT-00 COPY-0L ADS-00 INR-10 SS-00 CIAE-00 DODE-00 ARA-00 NSAE-00 NASA-0L L-03 DOE-10 PM-09 PA-0L

ACDA- 12 /056 W

—————————156341 072318Z /63

R 071646z mar 84

FM AMEMBASSY BUENOS AIRES

TO SECSTATE WASHDC 0657

C o n f i d e n t i a l Buenos Aires 01723

E.O. 12356: decl: oadr

TAGS: TSPA, KSCA, AR

Asunto: caída de un objeto especial en Argentina. Aparentemente parte de un satélite soviético

Refs: (a) Buenos Aires 1574; (b) state 56800

1. Confidencial – Texto entero.

2. En respuesta a una invitación de Ernesto Kramer, jefe de planeación y control de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) de Argentina, emboff visitó los laboratorios de CNIE en San Miguel, provincia de Buenos Aires, para ver el objeto espacial no identificado recuperado cerca de Ayacucho, Argentina. Ahí estaban en exhibición dos esferas metálicas similares, de aproximadamente dieciocho pulgadas de diámetro. Estaban fabricadas de acero sellado con tres soldaduras: una que unía a los dos hemisferios y las otras en los polos en donde se había añadido una válvula. Una perforación de prueba realizada por el CNIE indicaba que el metal tenía aproximadamente media pulgada de grosor. Aparentemente una boquilla colocada en uno de los polos se había fundido por el intenso calor.

3. El director asistente del Instituto Espacial de San Miguel, comodoro Guerrero, identificó el objeto como de origen soviético. Señaló los oscuros caracteres cirílicos en una de las esferas y mencionó que ellos habían recuperado una similar varios años antes. Mostró a emboff una ilustración de una cápsula espacial tripulada soviética Vostok en donde se puede ver varias esferas parecidas, que se usan para contener oxígeno y nitrógeno. Varias otras ilustraciones de otros diversos tipos de satélites soviéticos no tripulados también tienen este tipo de esferas metálicas.

4. Guerrero establece que, basados en el análisis de la órbita, el goa cree que las esferas provienen de un satélite de comunicaciones soviético con un perigeo orbital sobre la Antártica. Argentina, por lo tanto, sería uno de los lugares en los que con seguridad caerían cuando reentren a la atmósfera. Guerrero dijo que la publicidad que se le dio al descubrimiento del primer objeto, le llevó a encontrar la segunda esfera. EL CNIE cree que existen otros residuos similares sin descubrir o que se encuentran en el seno de familias rurales. Dijo que estaba asombrado porque los soviéticos no reclaman el objeto ya que los argentinos podrían necesitar un acuerdo internacional para regresar los objetos si les fueran reclamados.

5. El CNIE intenta hacer más estudios de las esferas antes de hacer públicos sus descubrimientos. Mientras que el CNIE no intenta declarar categóricamente el país de origen, sino que planea decir que son muy parecidas a los tanques de combustible y de oxígeno utilizados en los satélites soviéticos tripulados y no tripulados. Bushnell

NNN

LA ESFERA DE MARBLE BAR

En junio de 1988 cayó otra esfera de titanio. Esta vez fue en la región de Marble Bar, Australia. Medía 37 centímetros de diámetro. (Caso 116)

“Yo la compre para tenerlo en mi colección de meteoritos”, dijo Pieter Heydellar, un traficante y coleccionista de gemas y meteoritos. “Pero aparentemente la cosa se ha hecho más cara. Es decir, todo el mundo la quiere. Si alguien me garantiza un buen precio no podría negarme a venderlo”.

Se puede apreciar unas muy tenues letras en el alfabeto cirílico.

La esfera cayó en abril, mayo o junio de 1988, unos tres años después de que fuera lanzado el satélite. Graham Ducas, un empleado de la Western Australia State Water Company, lo encontró en junio de ese año, mientras prospectaba una región del desierto australiano. La vegetación calcinada y los nuevos brotes permitieron determinar que la fecha de la caída no era mayor a unos pocos meses.

La esfera, de una capacidad de 25 litros (6.5 galones) es parte del cohete Foton 1, en abril de 1985, desde el Cosmódromo de Plesetsk, al Norte de Rusia. Se trata de un tanque que contiene nitrógeno, el cual se utiliza para el control de altitud y/o cambio de órbita, en los cohetes. Esta construido de titanio. Su grosor es de unos 6 milímetros (un cuarto de pulgada). Reentró a la atmósfera terrestre en abril de 1988.

El Foton 1 fue el primero de la serie que se usó para colocar en órbita a la cápsula Vostok, para hacer experimentos de microgravedad. El conjunto operó unos 12 días antes de que el Vostok cayera en Kazajstán. Originalmente todo pesaba unos 6,200 kilogramos. La parte recuperable de la cápsula tenía un peso de 700 kilogramos.

En el diagrama se indican las partes de un satélite tipo Vostok. Las esferas, como la encontrada en Australia, están colocadas en el punto que se señala con 7.

1. Cápsula de las baterías para suministrar energía.

2. Cápsula de reentrada para los experimentos de microgravedad.

3. Módulo de instrumentos de la nave espacial.

4. Paneles para el control térmico

5. Antenas de radio.

6. Motor de reentrada de combustible sólido.

7. Tanques esféricos que contienen nitrógeno comprimido.

8. Sensores de ajuste y control de altitud.

9. Carga de los experimentos.

10. Cargas pirotécnicas para desenganchar la cápsula de entrada de la nave especial.

11. Controles térmicos de los paneles para la batería de la cápsula.

LA ESFERA DE HATUM

Llegamos a la década de los noventa.

A las 01:00 (hora local), del 7 de febrero de 1991 cayó cayeron diversos fragmentos en Argentina. Se trataba de los restos del Salyut 7. Algunos fragmentos incendiaron un basurero en Puerto Madryn, Chubut, otros fueron a parar en una zona cordillerana de San Juan y también cayeron en el océano Atlántico.

En la localidad de Piedritas, provincia de Buenos Aires, el policía Leandro Rodriguez recogió una esfera metálica. (Caso 117).

Otra esfera fue recuperada en Venado Tuerto, Santa Fé. Esta última fue a parar a las manos de los ufólogos del grupo CIC de Venado Tuerto. (Caso 118).

Finalmente otro objeto fue recuperado por la Sociedad Meteórica Argentina. Se trataba de una esfera que contenía gas presurizado, posiblemente helio, que presentaba diversas perforaciones, micro cráteres debidos, posiblemente, al impacto de diminutos fragmentos meteóricos. Presenta en su superficie más de doscientos impactos de micrometeoritos, resultado de sus 5 años de viaje por el espacio. El mayor de ellos tiene entre 8 y 9 mm.

Su viaje a través de la atmósfera provocó la ablación de un segmento de la superficie de 10 x 6 cm.

Tiene 40 centímetros de diámetro por 140 de circunferencia. Pesa 18.2 kilogramos. (Caso 119)

En cuanto al tipo de material está constituido por Titanio 88%, aluminio 8%, vanadio 3%, y el 1% restante C, N, O, Si, Fe, Ca, Mg, y Cu.

La pieza se exhibió Planetario Móvil y Muestra Itinerante de Meteorítica y Ciencias del Espacio de la Asociación Hatum Pampa. Para Oscar Alfredo Turone, miembro de la Sociedad Meteoritica Argentina, se trata de restos pertenecientes a la estación rusa Cosmos 1686 (acoplada a la Salyut 7).

Turone dice que una esfera similar se expone en un museo de Buenos Aires. (Caso 120)

No sabemos si esta otra esfera sea la de las siguientes fotografías, que proceden de la Tercer Conferencia Europea sobre Basura Espacial.

El hecho es que esta esfera también proviene del Salyut 7 / Cosmos 1686. La nave cayó a la Tierra 3 o 4 años antes de lo que se esperaba.

La Salyut 7 fue lanzada en abril de 1982, como parte del programa Interkosmos, estaba constituida por tres sectores cilíndricos conectados entre sí, con una longitud total de 12 metros y un diámetro de 2 a 4 metros.

La Salyut 7, estuvo ocupada durante 800 horas en sus 9 años de vida orbital, en los cuales su deterioro se fue haciendo cada vez más acentuado hasta reentrar en nuestra atmósfera y caer a la Tierra en febrero de 1991, impactando gran parte de su fuselaje en los Andes, Buenos Aires y Entre Ríos (Argentina).

Para evitar accidentes, los controladores pusieron a girar la nave, tratando de controlar el impacto y de que éste se hiciera en el Océano Atlántico. Obviamente fallaron todos esos intentos, y el complejo satelital cayó convertido en una bola de fuego. Algunos de los fragmentos tocaron tierra cerca del pueblo Capitán Bermúdez, a unos 400 kilómetros de Buenos Aires

Entre los restos también se encontró la sección de la escotilla, caída en la provincia de Entre Ríos, y parte del fuselaje y paneles con gran cantidad de componentes electrónicos. Actualmente se encuentran en el predio del Observatorio Astronómico. (Casos 121 y 122)

Otra esfera, probablemente también caída en Argentina, pero de la que no se proporcionan datos, fue estudiada en el Museo de Historia Natural, de Londres. La esfera estudiada en Europa tiene 14 pulgadas de diámetro y pesa 7.4 kilogramos. Esta fabricada en titanio y, al igual que la esfera exhibida por la Asociación Hatum Pampa, contiene cientos de diminutos cráteres. (Caso 121)

A los extremos se puede ver una especie de varilla y una válvula, respectivamente. Estos aditamentos fueron los que sufrieron un mayor daño debido a las altas temperaturas. Parte del material fundido formó una especie de flujo que indica la dirección de vuelo de la esfera

La esfera estuvo bajo un completo escrutinio e investigación. Los análisis duraron 12 meses y sus resultados se expusieron en el congreso citado, en el paper «Analysis of Impact Residues on Spacecraft Surfaces: Possibilities and Problems».

Al año siguiente, el 29 de marzo de 1992, se encontraron diversas piezas en la zona chasqueña de Figueroa, Argentina. (Caso 122)

También en Santiago del Estero se encontraron más restos. No se conoce la forma de estos objetos. (Caso 123)

Argentina es uno de los países con más observaciones de caídas de objetos espaciales.

El grupo Vision OVNI de Silvia y Andrea Perez Simondini investigaron un supuesto OVNI que explotó, en el verano de 1992, sobre Montoya, provincia de Entre Ríos.Actualmente parte de esos restos pertenecen a su colección particular. (Caso 124)

Este caso sería recordado por la reciente caída de una esfera en corrientes, y del que nos ocuparemos en otra parte (2004).

LA PLACA DE COSALA

En diciembre de de 1994 se encontró una placa metálica, en Cosala, México. El médico veterinario zootecnista Javier Patiño encontró un “disco” de aproximadamente 1.40 metros, con un orificio de 40 centímetros en su centro. Era una noche lluviosa. Luego de una gran explosión, se encontró el “disco” sobre un árbol. (Caso 124)

Del “disco” sobresalen cuatro “orejas”, de 50 centímetros de longitud y a 90º de arco de separación, una de otra. El objeto presenta en su centro una forma de embudo. Este objeto puede ser abarcado por un cuadrado imaginario de 2.4 m de lado. No obstante, su peso no es mayor a los 20 kilos y el material del que esta formado es muy flexible (los investigadores del caso dicen que es maleable), pero no pierde nunca su forma original[2].

El Dr. Cástulo A. Alejo Armenta, y Luis A. Garduño, responsable del Planetario hacen la siguiente descripción del objeto:

“La parte posterior del objeto presenta un recubrimiento por demás curioso. A simple vista se aprecia que es un aislante térmico, similar al utilizado en calentadores de agua. También se ve una tela blanca que al contacto con el fuego no produce flama, y su composición y textura son sintéticas. Lo más curioso es el tejido, posiblemente a mano, con alambre, que une el recubrimiento térmico al cuerpo metálico del centro del objeto.

“La parte posterior del objeto presenta un recubrimiento por demás curioso. A simple vista se aprecia que es un aislante térmico, similar al utilizado en calentadores de agua. También se ve una tela blanca que al contacto con el fuego no produce flama, y su composición y textura son sintéticas.

“En el centro, arriba, se muestran restos de remaches derretidos y cuya trayectoria sugiere una dirección de centro del objeto hacia afuera.

“Es posible apreciar, claramente, una serie de números: T291; y un tres romano -en negro- que corresponden a la numeración de las piezas circulares que dan forma al orificio central: cuatro en total. 17 (el siguiente es un símbolo en forma de triangulo) 62.0000 – 0 20. 88. y lo que parece ser una «S» girada 90º.

Según Mark Wade, se trata del módulo de propulsión del Cosmos 2238 el primer satélite de reconocimiento naval electrónico (Ruso), que cayó el 10 de diciembre de 1994.

Jonathan McDowell no concuerda con lo anterior e indica que las marcas 17D62-0000-0 se refieren a un motor espacial ruso hecho por la compañía Melnikov:

“No estoy familiarizado con el 17D62, pero creo que es probablemente una nueva versión del 17D61, el cual fue usado en los años 80s como motor de maniobra orbital por satélites espías rusos. Este es probablemente parte de un módulo de servicio de un satélite espía de clase Yantar. El satélite NemanKosmos-2267 (reentrado el 28 de Dic. de 1994) podría ser un buen candidato. No hallé ningún ejemplo correspondiente al verano de 1994″.

Javier Susaeta, también cree que es soviético. Sus razones:

“Yo sospecho que es ruso porque el signo que parece un ‘III’ tiene solamente una barra uniendo los palos. Eso puede ser una letra cirílica, o bien un ‘3’ romano trazado por alguien acostumbrado a la escritura cirílica, que tendiese a unir los palos con una sola barra. De su antigüedad no tengo ni idea, claro”.

Aspecto de la segunda esfera de Ayacucho.

El impacto dejó una profunda huella sobre el terreno. Los pastos se chamuscaron. Gracias a que estaban verdes, el fuego no se extendió sobre la pampa.

Los investigadores de lo insólito cayeron en el lugar como aves de rapiña. En la gráfica Antonio Las Heras examinando el interior de la segunda esfera.

Hasta parece que supiera lo que está haciendo. Pero sólo es una pose. Anuncia el tónico, de su invención, para la caída de cabello. Ni idea tiene del origen de la esfera.

Don Nebel Curuchet, el gaucho que encontró la segunda esfera.

La policía retirando la esfera, que sería llevada a la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) de Argentina, para su estudio. No conozco los resultados.

Muestra de cómo los micrometeoritos pueden llegar a perforar el titanio.

No es un meteorito, ni tampoco una piedra preciosa, pero la esfera de Marble Bar se encuentra dentro de la colección de Pieter Heydellar.

El metal se fundió durante su reingreso a la atmósfera terrestre.

Satélite tipo Vostok.

Diagrama y fotografía de un satélite tipo Vostok.

La esfera de Piedritas sobre el escritorio del comisionado Rodríguez.

Miembros del CIC y la esfera de Venado Tuerto.

Descenso sobre el Cosmos 1686.

La esfera que cayó en Argentina en 1991.

Perforaciones debidas al impacto de los micrometeoritos.

Fotografía y esquema de la estación Cosmos 1686 acoplada a la Salyut 7.

Escotilla de la Salyut 7.

Paneles del Salyut 7 que se recuperaron en Argentina.

Aquí se puede ver la esfera estudiada en Europa. Los restos de la varilla aún son visibles en esta toma.

La esfera en el Departamento de Ingeniería del Museo de Historia Natural de Londres.

Lugar en donde se hicieron las perforaciones para tomar muestras de análisis.

Las doctoras Monica Grady y Sara Russell del Departamento de Mineralogía Museo de Historia Natural. En el piso se puede observar los discos de muestra.

Micro-fotografía de uno de los cráteres. La “sombra” blanca, en la fotografía, se debe a que la varilla protegió esta parte de la esfera, durante el reingreso a la atmósfera.

Más imágenes de la esfera estudiada en Londres.

Fragmento del “OVNI” que explotó en Montoya.

El ufólogo argentino Luis Burgos con parte del fragmento encontrado en Montoya. Se puede ver a la señora Simondini en segundo plano.

Javier Patiño delante de la placa, cuyo peso es de unos 20 kilogramos.

Prueba de la flexibilidad del metal.

El doctor Cástulo A. Alejo Armenta, el doctor Javier Patiño y Luis A. Garduño.

Las diferentes capas de materiales que constituyen el aislante térmico.

Algunos de los números de serie que presenta el objeto en su superficie. En el círculo una especie de número III romano. En el rectángulo se puede leer T291.

Otra de las series que aparecen en la placa. En esta ocasión se puede leer 17D62-0000-0

Una especie de “palangana” en una de las esquinas de la placa. ¿Es aquí en donde van colocadas las esferas?


[1] Ver diario Clarín, del 23, 24, 25 de febrero y 31 de marzo de 1984.

[2] ¿Acaso no recuerdan Roswell?

Un pensamiento en “Los ovnis boludos (4)”

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