La ruina de la parapsicología

LA RUINA DE LA PARAPSICOLOGÍA

Por Mario Méndez Acosta

Callejón sin Salida

JBRhine La parasicología surge como disciplina organizada en los años 20, impulsada por el investigador J. B. Rhine, quien diseña los primeros experimentos para detectar la posible existencia de poderes tales como la psicoquinesis y la percepción extrasensorial.

Durante más de tres décadas, Rhine realiza miles de experimentos en la universidad norteamericana de Duke. Obtiene lo que a su juicio considera algunos buenos resultados y, unos pocos, realmente excelentes, que en apariencia demuestran la existencia de fenó­menos fuera de lo normal.

Todo su trabajo es puesto en tela de juicio, ya en la década de los setenta, por investigadores que le descubren profundas fallas en los controles y en el registro de los resultados.

A partir de 1960, la investigación de lo paranormal se extiende a multitud de universidades por todo el mundo. Los soviéticos le dedican enormes presupuestos a la búsqueda de posibles aplicaciones bélicas de los poderes de la mente.

MargaretMead En los años setenta, la parapsicología conquista respetabilidad. A instancias de Margaret Mead, los parasicólogos son admitidos en la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAC), la organización científica más prestigiada de Estados Unidos.

El Pentágono se empieza a preocupar por un posi­ble retraso en la investigación síquica con respecto a la URSS, y empieza a financiar programas de búsqueda paranormal en los laboratorios de las grandes universidades.

APOGEO Y CAÍDA

En 1974 aparece Uri Geller en el mundo de la parapsicología internacional.

El joven prodigio israelí ocasiona una conmoción avasallante entre la comunidad de investigadores sobre los poderes mentales.

Casi sin excepción, los parasicólogos aceptan a Uri como un síquico genuino y de múltiples habilidades. Universidad tras universidad le rinden pleitesía y ava­lan sus poderes… empero, un grupo muy especial -los magos de escenario y prestidigitadores- empieza a dudar de tanta maravilla. Las habilidades de Geller resultan ser muy similares a los trucos clásicos que dominan la mayoría de los conjuradores escénicos.

Randi2 Uno de ellos, James Randi, se convierte en la sombra de Geller, y comienza a aconsejar y a capacitar a quienes lo entrevistan, ya sea en los medios ó en los laboratorios.

Asesorado por Randi, Johnny Carson -mago aficionado él mismo- presenta a Uri en su programa y lo somete a controles rígidos. Geller falla en todos sus intentos.

Todas las presentaciones de Geller en diversas universidades son revisadas por los escépticos, encontrando éstos graves fallas en los controles de experimentación o hasta complicidad por parte de los parasicólogos.

Los trucos de Uri Geller, antiguo mago en Israel, son expuestos en libros de investigadores sobre la charlatanería como el propio Randi (La Magia de Uri Geller) y Martin Gardner (Confesiones de un Síquico).

No obstante, todo esto no arredra a los estudiosos de lo paranormal, quienes continúan investigando a cualquier jovencito que afirme poder doblar cucharas con la mente y, sin mucha averiguación, siguen presentándolos como síquicos auténticos.

En vista de lo anterior, Randi, en su ya famoso Proyecto Alta, infiltra dos magos de escenario en los laboratorios de parasicología de la Universidad Wash­ington, en San Luis Missouri, a los que el Departamento de Defensa norteamericano había concedido medio millón de dólares para su proyecto. Después de tres años de estudio, los parasicólogos determinan que los prestidigitadores son verdaderos síquicos con pasmo­sos poderes.

Los magos citan a una conferencia de prensa y re­velan toda la verdad: todo es un engaño. Los parasicólogos, en su afán de hallar un genuino fenómeno pa­ranormal son capaces de avalar cualquier cosa.

Proyectos similares, para infiltrar magos en los programas de distintos laboratorios parasicológicos, se inician en muchos lugares. Sólo esperan los magos a que los investigadores publiquen sus sensacionales descubrimientos para, a su vez, descubrir su engaño y el descuido de los parasicólogos.

La Asociación Parasicológica Americana admite al fin, en 1983, que para investigar todo supuesto fenómeno paranormal es necesario contar con un ilusionista experto que vigile que no, se haga trampa.

EL FIN DEL CAMINO

Randi recorre el mundo examinando supuestos pro­digios mágicos. Desde 1964 ha hecho la apuesta de entregarle 10,000 dólares a quien le presente el primer fenómeno paranormal que pase sus estrictas pruebas.

Se han examinado más de 600 casos y probado a más de 60 individuos. Nadie ha cobrado.

En Filipinas, Randi descubrió a los falsos cirujanos síquicos que estafan a miles de personas en todo el mundo con otro sencillo truco mágico.

En México y en Japón, ha desenmascarado a quie­nes explotan a gran cantidad de padres de familia pretendiendo enseñar a leer a sus niños con los ojos vendados, utilizando supuestamente la piel de la cara. El esquema se repite siempre: los presuntos videntes espían por la orilla inferior del vendaje o utilizan otros antiquísimos trucos de magia de escenario.

Este año sé cumple una década de que los parapsicólogos fueron admitidos en la AAAC. En este tiempo, no han presentado un solo testimonio fehaciente, un experimento replicable o, siquiera, una explicación teó­rica acerca del funcionamiento del fenómeno para­normal.

Muchos de los parasicólogos son gente completa­mente honrada y ellos comprenden que han llegado al final del camino. No hay nada… han perdido décadas enteras investigando un fenómeno inexistente y han desperdiciado millones por todo el mundo. Cientos de vivales los han tratado de engañar y en muchos casos han tenido gran éxito.

Pronto -quizás este mismo año-, un grupo de parapsicólogos de primer orden formularán una impor­tante declaración al respecto: es inútil seguir buscando. El mundo mágico siempre está al otro lado de la esquina, siempre queda atrás de la colina siguiente.

One Comment

Page 1 of 1
  1. Jaizco
    Jaizco junio 9, 2009 at 8:14 pm .

    Como ilusionista, estaba a coriiente de algunos casos, en uno de ellos consiguieron sacar un reloj de una urna supuestamente sellada, quemarlo en el microondas del comedor (por cierto, se manchó de queso, pero los investigadores no lo vieron) y volverlo a colocar en la urna y… ¡¡¡MARAVILLOSO!!! los poderes psíquicos lo habían derretido ( y manchado de queso) :-)

Post Comment