La negación del holocausto

LA NEGACIÓN DEL HOLOCAUSTO[1]

Mario Méndez Acosta

La seudociencia puede llegar a afectar cualquier disciplina científica, ya sea natural o social. Recientemente ha sido la historia la que ha sufrido el asedio de los embaucadores. Como una verdadera plaga han surgido, lo mismo en Internet que en algunos medios académicos de los Estados Unidos y Europa, diversos grupos que niegan que el Holocausto haya ocurrido realmente durante la segunda Guerra Mundial. Este se define como el exterminio deliberado y programado por los nazis, con criterios racistas, de más o menos cinco millones de judíos y otros dos millones más de individuos de distintas nacionalidades y condición social, todos civiles y no beligerantes. Para este genocidio se usaron diversos métodos de ejecución sistemática, en forma muy relevante las cámaras de gas, que utilizaban monóxido de carbono o el veneno industrial Zyklon-B para asesinar a las innumerables personas introducidas en ellas, con el pretexto de recibir un baño desparasitante.

EichmannPosteriormente, a los muertos y moribundos se les llevaba a los hornos crematorios, en donde eran reducidos a cenizas, lo cual ocurría en campos especiales de exterminio, como Auschwitz o Treblinka.

Ni en los juicios de Nuremberg ni en el de miembro alguno de la alta jerarquía nazi, incluyendo al propio Adolf Eichmann, se sostuvo la versión de que el Holocausto no hubiera ocurrido. Todos los líderes nazis lo reconocieron, y alguno, como el exministro de armamentos del Reich, Albert Speer, lo comenta en sus memorias con aparente arrepentimiento, argumentando que to­dos se habían limitado a cumplir órdenes superiores.

DavidIrving El revisionismo histórico que niega la realidad del Holocausto surgió, impulsado por neonazis, en la década de los setenta. Al respecto, individuos como Frank Scheidl, Emil Arentz, Arthur Butz, Mark Weber, David Irving, Robert Faurisson, David Cole y Ernst Zundl proponen que: 1) No existía una política nazi para exterminar a los judíos, sólo querían deportarlos del Reich. 2) Las causas de la muerte de los prisioneros fueron las enfermedades y el hambre ocasionada por los bombardeos aliados. 3) Las cámaras de gases se usaban para despiojar la ropa y las cobijas. 4) En los hornos crematorios sólo se quemaban los cadáveres de los que morían de ham­bre, cansancio o enfermedad. 5) Sólo entre 300 mil y dos millones de judíos murieron en los guetos y campos de con­centración.

JosephGoebbels Cabe señalar que hay numerosas evidencias de que Hitler mismo planeó y ordenó el Holocausto. Desde la época en que escribió su libro Mein Kampf ya se había propuesto esta meta, y en su discurso de enero 30 de 1939, claramente anuncia que si se inicia la guerra, ésta llevará a la «aniquilación de la raza judía en Europa». A su aliado húngaro le señaló, en 1942, que si los judíos de Polonia no querían trabajar serían, y de hecho estaban siendo fusilados. A los que no podían hacerlo se les trataba como bacilos de la tuberculosis; así, «había que matarlos para que no dañaran a otros», y hay decenas de citas del Führer en las que revela que el Holocausto iba viento en popa.

Joseph Goebbels afirmaba, en 1941: «Los judíos son portadores de enfermedades infecciosas y deben ser concen­trados en guetos o liquidados, pues de otra forma infectarán a las naciones civilizadas. Se está cumpliendo la profecía del Führer de que si los judíos llegan a provocar otra guerra ello conducirá a su aniquilación. En el Este están pagando el precio y en Alemania ya lo han pagado y lo seguirán haciendo en el futuro».

HeinrichHimmler Heinrich Himmler sostuvo varias veces: «Si no tenemos éxito en destruir la base biológica de la judería, algún día los judíos aniquilarán al pueblo alemán». Después se quejó, en un discurso de 1943, de que ciertos altos oficiales nazis trataban de impedir el asesinato de amigos o conocidos judíos.

Existe una serie masiva de pruebas que demuestran que sí ocurrió el Holocausto. Distintos tipos de evidencias tal vez no prueben el hecho por sí solas, pero su convergencia perfecta sí lo hace, por ejemplo: 1) documentos escritos, que constan de cientos de miles de cartas, comunicados, planos, órdenes, facturas, discursos y confesiones. 2) Testimonios oculares consistentes en: relatos de sobrevivientes, jefes judíos de campos de concentración, guardias del Servicio Secreto, comandantes de campos, aldeanos de las cercanías y altos jerarcas nazis, que nunca negaron el hecho. 3) Fotografías y películas de carácter oficial, militar, de prensa y de civiles, además fotos secretas tomadas por prisioneros, otras aéreas de los hornos en actividad y gran cantidad de metraje fílmico alemán y aliado. 4) Evidencias físicas, como artefactos hallados en los campos de trabajo y exterminio, muchos de los cua­les todavía existen en diversos grados de conservación o reconstruidos, así como dictámenes forenses. 5) Pruebas demográficas, pues todas las personas que los negadores del Holocausto insisten en afirmar que sobrevivieron, jamás volverían a aparecer. Existe una pérdida de población judía, bien documentada en Europa, de más de cinco millones de personas que nunca se localizaron en ningún otro sitio.

El intento de negar el Holocausto tiene como objeto eliminar el mayor obstáculo que impide a los nazis llegar otra vez al poder en algún país occidental, con lo que desde luego harían otro intento por consumar, ahora sí un nuevo exterminio.


[1] Publicado originalmente en Ciencia y Desarrollo, No. 133/134, México, marzo-junio de 1997, Pág. 120-121.

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