Las niit-kib, ladronas obligadas

IMPACTO AMBIENTAL

Las niit-kib, ladronas obligadas[1]

Juan José Morales

Un amigo lector de Playa del Carmen me pide escribir sobre ciertas singulares abejas que ha observado en un árbol cercano a su casa y que, según le informó un albañil de origen campesino, son abejas ladronas, que no producen miel sino que se la roban a otras. Pregunta el lector si tal cosa es cierta o sólo una conseja popular.

Es cierto. Las tales abejas se conocen en maya como niit-kib y en español como limoncillo o con el hibridismo limón-kab (kab es abeja en maya). Su nombre científico es Lestrimellita limao. Creo haber escrito sobre ellas en anterior ocasión en esta columna, pero no he podido verificarlo.

Esta especie de abeja es una de las muchas docenas que existen en el continente americano, conocidas como meliponinos, y que, a diferencia de la abeja común o europea, Apis melifera, carecen de aguijón.

En general son de pequeño tamaño, y aunque pertenecen a géneros y especies distintos a la europea, en su gran mayoría tienen hábitos similares en cuanto a que forman colonias y recolectan polen y néctar para producir cera y miel.

imageAbejas niit-kib. Usualmente se instalan en troncos de árboles y la entrada a la colonia es un tubo de cera por el que hay un constante movimiento de entrada y salida. Se les puede encontrar tanto en el campo como en parques y jardines de las ciudades.

Pero las niit-kib son la excepción. No viven de su propio trabajo, sino de la rapiña, del saqueo de colmenas de otras especies, contra las que realizan devastadoras incursiones para matar abejas y larvas y llevarse a su propia colmena toda la miel, el polen y la jalea real que pueden.

Aunque muy pequeñas «”apenas un tercio del tamaño de una abeja común»”, son extremadamente agresivas, y la falta de aguijón la suplen con poderosas mandíbulas que les permiten mutilar a sus víctimas y prácticamente destrozarlas. Además, durante esos ataques segregan cierta sustancia, del grupo de las llamadas feromonas, que bloquea y desquicia los mecanismos fisiológicos de sus víctimas y debilita su resistencia.

Esa feromona tiene un intenso olor a limón, y de ahí los nombres comunes de limoncillo y limón y el limao de su nombre científico.

Al parecer, las niit-kib no eligieron esa forma de vida basada en la rapiña, la destrucción y el saqueo, sino que se vieron obligadas a ella.

Todas las demás especies de abejas «”tanto la europea como los meliponinos de América»” poseen en las patas unas estructuras llamadas corbículas o curbículas que les permiten transportar el polen, la resina y otros productos que colectan. Pero las Lestrimellita carecen de ellas. Les resulta imposible, por tanto, procurarse el alimento a la manera usual y tienen que agenciárselo mediante el robo. No está claro aún, sin embargo, si fue la falta de corbículas lo que las obligó a convertirse en ladronas o si las perdieron en el curso de la evolución porque, al dedicarse al robo, se convirtieron en apéndices inútiles que terminaron atrofiándose hasta desaparecer.

Sea como sea, las niit-kib son temibles. Pueden atacar dos o tres veces seguidas una misma colmena, y a menudo los daños ocasionados en tales incursiones son tan graves que la colmena saqueada no logra recuperarse.

Al parecer, estas singulares abejas provienen de la cuenca del Amazonas y actualmente se les encuentra en las zonas tropicales y subtropicales del continente, desde aquella región de Sudamérica hasta México.

No resultan peligrosas para el hombre, salvo que se les moleste, y sus mordeduras son poco dolorosas. El único riesgo es que, excitadas, penetren en las fosas nasales, la boca o las orejas.

Estas son, pues, las abejas ladronas, a las que podría llamarse las ovejas negras entre esos insectos famosos por su laboriosidad.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 21 de noviembre de 2016

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