Dick Miller, contacto vía onda corta (1)

Dick Miller, contacto vía onda corta (1)

La historia de Dick Miller

Por Mark Smith

image_thumb64Dick Miller en los cuarteles de AFSCA con equipo electrónico con el cual se han grabado muchas comunicaciones espaciales de onda corta.

Parte I

(Nota del editor: Con esta edición de AFSCA World Report, se presenta la Parte I de la historia de Dick Miller. Este joven destacado en el campo del fenómeno del espacio ha experimentado muchos eventos de los que habla la gente del mundo en general, aunque sus conceptos limitados y estrechos de la existencia de la vida más allá de este planeta los priva de la plenitud del conocimiento proporcionado a aquellos, como Miller, quienes están dispuestos a aceptar la autenticidad de sus propias experiencias y las experiencias de otros. Como en cualquier movimiento nuevo, hay quienes, a través de la falta de auto gobierno, están tentados a explotar sus propias experiencias en sueños fantásticos. Son completamente sinceros en sus esfuerzos y AFSCA será el último en negarles su derecho a la autoexpresión. La historia de Dick Miller no es una ficción de la imaginación, sino el relato de un hombre, quien a través de su sincero deseo de dar servicio, se encontró a sí mismo experimentando uno de los eventos más reconfortantes jamás ofrecidos al hombre moderno).

***

Fue a principios del mes de enero de 1948, durante el tiempo en el que estaba sirviendo en la United States Air Force en Scott Field, Illinois. Era un día claro y alegre con un toque en el aire de la aparente próxima primavera. Ciertamente un día que estaba destinado a cambiar toda mi vida. Un día que nunca olvidaré. Un día que otros quisieran olvidar, pero no pueden.

(Continúa en la página 10)

Continúa la Historia de Dick Miller

En ese tiempo mis deberes eran simples y entré al cuarto de operaciones en el campo para ver qué pasaba. Cuando entré por la puerta de inmediato fui confrontado con una vibración de gran excitación. Los presentes en la habitación estaban escuchando un relato que estaba siendo transmitido por la principal cadena de comunicación, enlazando varias bases aéreas en ese sector. Este relato era originado de un avión volado por el Capitán Charles Mantell[1], quien estaba en un vuelo de entrenamiento de rutina de Godman Air Force Base, en Kentucky. El Capitán Mantell estaba ocupado dando una descripción de su persecución de un objeto volador no identificado, que había observado mientras estaba en su camino a la base[2].

Puedo recordar vívidamente estar parado ahí escuchando este relato mientras alrededor mío otros mostraban una mirada de puro asombro escrita en sus caras. Mi propio corazón golpeaba por la emoción del fenómeno que tomaba lugar a muchas millas de distancia y a miles de pies en el aire. El tiempo eran las 3:05 de la tarde. Mantell dijo, “He visto la cosa. ¡Es metálica y de un gran tamaño! Hizo una pausa, “la cosa comenzó a elevarse”. A las 3:10 habló de nuevo, “se está elevando todavía más alto. Está a las doce de alto, teniendo la mitad de mi velocidad. Trataré de acercarme”. A las 3:15 Mantel informó de nuevo su progreso. “Sigue arriba de mi, a mi velocidad o mayor. Voy a subir a veinte mil pies. Si no me acerco, abandonaré la persecución”. Tres minutas más tarde informó. Su ultima declaración nunca ha sido liberada al publico y es, en mi opinión, por lejos la más importante. El Capitán Mantell titubeó y luego habló rápidamente a su micrófono: “Dios mío… veo gente en esta cosa…” Luego hubo silencio. Eso fue todo lo que se escuchó de nuevo del Capitán. Su muerte no fue anunciada hasta más tarde en el día por las autoridades de Godman Air Force Base.

Como muchos saben, la muerte del Capitán Mantell nunca ha sido explicada satisfactoriamente. Se han avanzado muchas teorías de tantas fuentes así como qué estaba persiguiendo y como encontró su muerte. Me considero afortunado de ser uno de las pocas personas que realmente escucharon su asombrosa persecución.

Soy una persona curiosa y desde que ocurrió este evento, nunca he aceptado las afirmaciones de que todo fue un accidente. Desde entonces y hasta el tiempo en que una experiencia que me ocurrió a mí mismo, que a cualquiera le parecerá mucho más fantástica, he estudiado todo lo que pude sobre estos elusivos objetos voladores. El evento de la muerte del Capitán Mantell me aguijonea constantemente al estudio de cualquier cosa y todo conectado con esas Naves Espaciales, que han sido vistas tan frecuentemente y han sido identificadas tan positivamente por observadores competentes.

imageNaturalmente, leí muchas cosas que encontré difíciles de creer, aunque por otra parte, fueron informadas por fuentes completamente creíbles. Decidí que mantendría una mente abierta y no criticaría ni ridiculizaría a ninguna persona o informe que pudiera escuchar o leer. Creo que este es un factor que me condicionó para una experiencia que desde entonces me ha colocado en la posición de estar sujeto a muchas circunstancias difíciles. Aunque, la compensación de mis esfuerzos ha sido más de lo que una cantidad de dinero pueda comprar y la recompensa futura, lo sé, me proporcionará con un entendimiento iluminado de la Verdad que, en mi opinión, justifica por completo todos los disgustos que ahora están asociados en una creencia en los así llamados platillos voladores.

Mi principal campo de interés ha sido siempre la electrónica y los temas asociados de los cuales hago mi forma de vida. Muchas veces se me había ocurrido durante los años intermedios de que podía ser posible comunicarse con estas Naves espaciales que persistían en ser vistas por gente competente alrededor del mundo. Sin embargo, por intrigante que pudiera parecer este pensamiento, encontré difícil perseguir este esfuerzo en lugar de ganarme la vida.

No fue hasta el verano de 1954 que finalmente encontré el tiempo. Había leído un artículo en el periódico relatando sobre una conferencia de George Williamson sobre la Comunicación Espacial. Francamente estaba asombrado de escuchar que alguien afirmara que ellos habían contactado la Nave Espacial. Naturalmente, atendía a la conferencia que me puso a pensar seriamente de que si alguna vez se había logrado la comunicación, ¿porqué no de nuevo? Era una apuesta para estar seguro, pero cualquier cosa que pudiera resultar útil siempre ha sido una apuesta.Después de la conferencia tuve la oportunidad de hablar con el Sr. Williamson, de quien aprendí que había publicado un relato de su asociación con el grupo

(Continúa en la página 11)

La historia de Dick Miller continúa

Del que había recibido el contacto por radio. Hablamos un poco sobre los métodos usados por el grupo con el que trabajó y entonces mencioné que en el futuro cercano tendría la oportunidad de hacer algunos experimentos por mí mismo. Él estaba extremadamente interesado y servicial y expresó el deseo de que lo contactara si obtenía algún resultado.

Durante los siguientes meses a menudo pensaba sobre cómo podría establecer contacto. Había una gran cantidad de fallas que tenía que evitar en el intento de cualquier contacto vía onda corta o radio normal. Tal vez la más seria era el hecho de que necesitas una licencia del Gobierno para transmitir cualquier clase de señal por medio del radio. Además del hecho de que incluso a los operadores con licencia no se les permitía contactar con estaciones sin licencia. Lo obvio era claro en este caso, ciertamente la Nave Espacial no era reconocida como con licencia por nuestro Gobierno. La única cosa que un ciudadano ordinario podía hacer era escuchar en su receptor de radio con la esperanza de que pudiera escuchar una comunicación de una de esas Naves. Es lo que hice por varias semanas cada vez que tuve tiempo, Desdichadamente, la recompensa no estaba ahí. No pude escuchar nada que incluso con el tramo más salvaje de la imaginación pudiera construirse como un mensaje del espacio.

Durante este tiempo de esfuerzo serio para contactar lo desconocido más allá del reino de nuestra Tierra, mi fe en lo que había leído y escuchado de labios de hombres sobre este planeta fue llevada a su máxima extensión. Supuse que esta fe podía asociarse a la persona quien repentinamente es convertida a una fe religiosa. Ha aceptado de todo corazón el concepto de un poder omnipotente y, por lo tanto, cuando las “fichas están abajo” espera alguna prueba de que la creencia se manifieste inmediatamente. Desafortunadamente no funciona de esta manera. El Todo en el cual creemos sólo puede venir a través de aquellos que eliminan la duda y las barreras creadas por nosotros. Me encontré a mí mismo trabajando duro para remover la duda apara comunicar. Una tarde cuando me senté en la radio, el pensamiento de contactar realmente una Nave Espacial era una cosa muy remota en mi mente. De repente ocurrió.

Era una típica tarde otoñal y había decidido tomar un paseo por el campo a unas treinta y cinco millas de Detroit. La mayor parte de la semana, varios amigos y yo habíamos estado ocupados experimentando con un equipo receptor de onda corta montado en un automóvil. Mi socio en el negocio, Don, y yo estábamos en un auto, mientras que mis dos jóvenes amigos Pete y Jim estaban en otro auto. En esta noche en particular estábamos probando un aparato que ayudaba a eliminar la estática en la radio. Habíamos salido a la vecindad de Ann Arbor, Michigan, que es una sección boscosa y de colinas, y nos estacionamos fuera del camino en un viejo cementerio, donde a menudo llegábamos a colocar nuestro telescopio y observar las estrellas, ya que nunca nadie nos molestó, y estábamos ocupados probando el equipo cuando nos topamos con una señal de radio inusual. Habíamos revisado el receptor en la banda de 10 metros, y habíamos hecho varios ajustes y sintonizar el equipo de onda corta en la banda de 11 metros. Ahí para nuestra sorpresa encontramos una señal de radio extremadamente ruidosa y poderosa acompañada de un tono de sonido fuerte y hueco. Escuchamos por varios segundos. Llamamos a Pete y Jim, quienes estaban en su coche, para ver si ellos también escuchaban esta señal. En ese momento, la señal y el tono cesaron, y una voz, casi en el rango del tenor, habló en un inglés culto diciendo, “Caballeros… Nosotros estann (sic) su presencia. Se han interrumpido muchas series para que podamos hablar con ustedes. Tenemos conocimiento de su grupo, tenemos un representante entre ustedes, nuestras intenciones hacia ustedes son amistosas. Si continúan escuchando en esta longitud de onda en el futuro, tendremos más mensajes para ustedes”. Después de esta asombrosa declaración estábamos tan emocionados que no le pusimos mucha atención al balance del mensaje.

En los siguientes días todo estuvo callado. En cada momento libre que teníamos escuchábamos la radio con la esperanza de recibir otro mensaje. Luego el 15 de septiembre de 1954, a las 10:30 P.M., en la banda de 11 metros, de nuevo se recibió una comunicación de voz.

Continuará

Extraído del AFSCA Worl Report No. 10, julio-agosto de 1959, páginas 5, 10 y 11.


[1] Un error, todos en el mundo de los ovnis saben que el nombre correcto era Thomas F. Mantell. Esto levanta banderas rojas y puede indicar que el relato de Dick Miller es pura invención. (Nota LRN)

[2] La historia no dice eso. Más bien Mantell fue enviado a interceptar el ovni. (Nota LRN)

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