Quiropráctica y similares. La primavera de los charlatanes

QUIROPRÁCTICA Y SIMILARES

LA PRIMAVERA DE LOS CHARLATANES

Por Mario Méndez Acosta

Para Martin Gardner, escritor científico e investigador sobre la seudocienda y autor del magnifico libro Fraudes y Falacias en Nombre de la Ciencia, la quiropráctica es la disciplina médica charlatanesca más exitosa y extendida de todas las que han surgido en Estados Unidos. Todavía hoy, a noventa años de su invención, más de veinte mil de sus practicantes o terapeutas actúan por todo el mundo. Recientemente celebraron los quiroprácticos un congreso en México y ya han demandado el establecimiento de una de sus es cuelas en el país.

Al igual que la osteopatía, su antecesora y modelo, la quiropráctica afirma que la causa de todos los desarreglos, enfermedades y malestares que sufre el organismo humano reside en la presencia de pequeños desajustes o “subluxaciones” en las distintas vértebras de la espina dorsal. Rechazan la existencia de la acción patógena de los gérmenes y reprueban el uso de los medicamentos en el tratamiento de cualquier enferme Los quiroprácticos tratan todo malestar ajustando manualmente las llamadas subluxaciones espinales.

ORIGEN

DDPalmer El fundador de esta doctrina fue Daniel D. Palmer, abarrotero y vendedor de pescado de Davenport, Iowa, en Estados Unidos. En 1895 descubrió que podía curar a las personas mediante “magnetismo animal”, así es que cerró su tienda y por diez años practicó la cura­ción magnética. Un día hizo un “descubrimiento” importantísimo. Según narra su hijo y continuador, B. J. Palmer, ante un tribunal en Wisconsin, un día un cierto Harvey Lillard llegó a tratarse de un ataque de sor­dera. Afirmó el paciente que se había quedado sordo después de que algo le tronó en su espalda. D. D. Pal­mer descubrió una gran subluxación en su columna vertebral y dedujo que si lograba reducirla, la sordera desaparecería. Así es que hizo desaparecer la bola en la espalda y en diez minutos Harvey podía oír otra vez.

Gardner sospecha que este relato es una leyenda. En realidad, D. D. Palmer copió la noción de las subluxa­ciones de las creencias de la osteopatía, otro culto seudomédico inventado en 1874 por Andrew T. Still, quien afirmaba que todos los males eran causados por las vértebras subluxadas que oprimen diversos nervios y vasos sanguíneos, lo que impide que el organismo fa­brique sus propios agentes curativos.

No obstante, quien convirtió a la quiropráctica en un gran negocio fue el propio B. J. Palmer, el hijo del fundador, el cual, a pesar de sólo haber estudiado la primaria, fundó la primera escuela quiropráctica allá en Davenport.

CONTRADICCIONES

En la actualidad existen cientos de escuelas quiroprácticas en Estados Unidos, mismas que en 18 meses producen a un verdadero experto en la materia. Las teorías y métodos enseñados varían enormemente. Según B. J., la difteria es causada por la subluxación de la sexta vértebra dorsal, aunque según la escuela qui­ropráctica de Chicago, la difteria debe tratarse manipu­lando la tercera, quinta y séptima vértebras cervicales, algunas dorsales y uno que otro nervio craneal.

Según Palmer, la escarlatina se trata ajustando la sexta y la doceava vértebra dorsal. Otros discípulos recomiendan, para esta enfermedad, ajustar desde la segunda hasta la quinta vértebra cervical.

Gardner recomienda a los devotos de la quiropráctica efectuar la siguiente prueba con sus terapeutas: visite a un practicante quiropráctico y mencione algunos síntomas. Después, apréndase de memoria las subluxa­ciones que le detecte el terapeuta. No permita que le dé tratamiento y vaya usted a ver a otro quiropráctico; dígale otros síntomas y vea si encuentra las mismas subluxaciones. Si no las detecta, visite a otro y conti­núe así hasta que, al fin, le den un diagnóstico idéntico al primero. Según Gardner este experimento le tomará mucho tiempo y le costará mucho dinero; pero demostrará que ningún quiropráctico puede detectar ni una sola verdadera subluxación.

Aparentemente, las mencionadas subluxaciones sólo existen en 1a mente de los quiroprácticos. Por supuesto, ningún médico ha podido de­tectar una sola de las supuestamente abundantes subluxaciones.

En los anuncios de los quiroprácticos suele aparecer una ilustración de la espina dorsal mostrando las áreas del cuerpo que supuestamente controla cada una de sus secciones. Tales gráficas muestran la misma rela­ción con la anatomía real que la que tienen las gráficas craneales frenológicas del siglo pasado con la neurología cerebral moderna.

DIAGNOSTICO

El investigador británico John Sladek, autor de un libro sobre charlatanería llamado Los Nuevos Apócrifos, cita a un defensor de los quiroprácticos que afir­ma que tal disciplina es un arte, y que sus practicantes deben evitar aprender fisiología, ya que tal conocimien­to les embotaría sus facultades innatas. Esto constitu­ye una falacia absurda, ya que en realidad el conocimiento médico no consiste tanto en saber “cómo curar” sino en saber “cómo funciona el organismo”. El hecho de que los gérmenes pueden causar enfermedades y que el organismo está constituido por glándulas y ór­ganos interrelacionados en forma compleja, que nada tienen que ver con la situación de las vértebras, puede efectivamente estorbar la acción del quiropráctico, ya que arruinaría el planteamiento mágico y simplista de esta doctrina.

Una de las principales características de las creen­cias mágicas de índole dizque médica en su tendencia a tratar de representar todo el organismo en una sola parte del cuerpo. Así, al igual que ocurre en la quiropráctica, ciertos charlatanes afirman que todo el cuerpo se encuentra “mapeado” en las diferentes regiones de la oreja, de la planta del pie o de la palma de la mano.

El peligro esencial de la charlatanería médica reside principalmente en que siempre existirá un número de personas que descuidarán la atención seria de padeci­mientos graves tratando de curarse con los brujos y permitiendo así el avance de su mal. No obstante, Sladek cita al periodista y satirista norteamericano H. L. Mencken, señala una ventaja evidente de la quiro­práctica. Descubre Mencken que la quiropráctica puede funcionar como una forma de eugenesia: los quiroprácticos que intenten curar, ajustándose la columna, a pacientes con cáncer, tuberculosis o algo parecido, en realidad acelerarán sus muertes, por lo que, finalmente, se logrará aumentar el nivel promedio de inteligencia del público estadounidense.

En la primavera los charlatanes florecen y organizan congresos. Quien desee conocer sus pintorescas doctrinas puede consultar a Martin Gardner en su libro Fad and Fallacies in the Name of Science (Dover, N, Y. 1957) o bien a John Sladek, en The New Apocrypha (Granada, GB, 1978), Lamentablemente, no existen versiones en español de estos textos.

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