Biblioteca Marcianitos Verdes Forteanismo Tomo 1: ¡He descubierto Z! (Introducción)

INTRODUCCIÓN

¡HeDescubiertoZ!Luego de más de 11 años de “dirigir” el blog Marcianitos Verdes (http://marcianitosverdes.haaan.com/) me he dado cuenta que la información acumulada está volviéndose difícil de manejar. A pesar de que el blog cuenta con un buscador interno, en diciembre tendremos alrededor de 20,000 entradas, y pocos lectores se arriesgan a bucear en sus páginas.

A lo anterior debo añadir que, con tristeza, he visto desaparecer varias páginas que acostumbraba visitar: Ceticismo Aberto, de mi amigo Kentaro Mori; La Nave de los Locos, de mis admirados Sergio Sánchez y Diego Zúñiga; Anomalist, del colectivo responsable de Cuadernos de Ufología. De la misma forma desapareció mi portal Perspectivas, que se mudó a la web Ikaros para, nuevamente “desaparecer”. Aunque en realidad nada desaparece de internet, simplemente es más difícil encontrarlo. Para ello está el Internet Archive, por ejemplo.

Lo que ocurre es que esas páginas, esos archivos, ya no los encontramos en los sitios en donde solían estar. La razón es que la gente se cansa, se va, se muere… y los sitios cambian.

Pensando en lo anterior y tratando de dejar constancia de la información almacenada en Marcianitos Verdes, surge la idea de recopilar en varios volúmenes, lo mejor que ha sido publicado en este blog. En principio pienso producir tres títulos por cada una de las etiquetas del blog (astroarqueología, criptozoología, forteanismo, ovnis y parapsicología). La etiqueta “extraterrestres” ya la he abordado en la enciclopedia “Extraterrestres ante las cámaras (10 volúmenes publicados en Lulu), por lo que no me ocupare de ellos en esta colección.

Lo que si copiaré de “Extraterrestres ante las cámaras es la idea de que personajes en el mundo del escepticismo prologuen los libros. En esta ocasión he decidido que sean los jóvenes de la nueva generación de escépticos mexicanos (Amauri Martínez, Andrés Moreno Nieto, Vidal Belduque , César Buenrostro, Cristian Díaz Sandoval, Daniel Galarza, Edgar Luis “El reptiliano escéptico”, Eduardo Márquez Blake, Jesús Gerardo Rodríguez Flores, Jesús R. Campos, Luis Miguel Barrera, Martín Fragoso, Omar Melendrez, Rodrigo Vidal Tamayo). Pero en esta obra, no sólo tendré el honor de contar con sus prólogos, también colaboran con algunos capítulos para los libros.

El contar con esta pléyade de colaboradores fue una labor titánica que corrió a manos de Martín Fragoso, a quien le agradezco todo el apoyo que me ha brindado.

En cuanto a la obra que tienen en sus manos (o en la pantalla de su computadora o celular)… quisimos iniciar esta colección por el principio, y el principio de las pseudociencias, tal y como las entendemos hoy en día es, no cabe la menor duda: Charles Hoy Fort.

Charles Fort fue el autor de cuatro libros largos, resueltamente digresivos, poco sistemáticos y difíciles de leer: The Book of the Damned (El Libro de los Condenados – 1919), New Lands (Nuevas Tierras – 1923), Lo! (¡Mirad! – 1931), y Wild Talents (Talentos salvajes – 1932). En ellos están las bases de toda nuestra parapsicología, criptozoología, ufología y teorías de la conspiración modernas. Todas ellas se resumen en un solo término: forteanismo. Para sus seguidores, Fort es el padre fundador de los estudios paranormales modernos.

Para muchos Fort es a la ciencia lo que Tristan Tzara a la pintura y literatura. Aunque no saben lo que dicen. Fort era una persona poco cultivada que nada sabía de ciencias, mientras que Tzara era una de las mentes más brillantes del movimiento dadaísta.

A lo largo de estas páginas el lector encontrará que Fort presentó un interés temprano en las ciencias naturales. En algún momento le confesó a su abuelo que quería ser naturalista. Desafortunadamente no tenía el carácter ni el cerebro para seguir una carrera en ciencias. Parece ser que este fue el origen de su encono contra la ciencia y los científicos. Ese rencor se dirigiría a buscar datos que pudieran avergonzar a los científicos, reuniendo historias sobre “la frontera entre hechos y fantasías” que la ciencia no podía explicar en ese momento.

Pero Fort tenía un deseo subconsciente subyacente de ser científico. De hecho, debido a sus impedimentos intelectuales, quiso no ser parte de ese mundo de la información privilegiada, e intentó desafiar su naturaleza. Sin embargo, mantuvo un compromiso insistente con la ciencia. De esa forma encontró un escape inicial a las ortodoxias familiares rígidas en la ciencia, antes de rechazar la ciencia convencional también como excesivamente constreñida.

Fort no parecía particularmente interesado en hacer ningún sentido de su colección de historias extrañas. Estaba desinteresado en las pruebas científicas. Su principal interés en las hipótesis científicas era criticar y ridiculizar el propio proceso de teorización. Puesto que él no se preocupaba generalmente de la confiabilidad o de la exactitud de sus datos, esta frontera también difumina la distinción entre la apertura de mente y la credulidad.

Uno de los divertimentos de Fort como adulto parece haber sido especular sobre cosas como las ranas que caen del cielo. Él postuló que hay un Súper Mar de los Sargazos sobre la Tierra (que él llamó Genesistrine) donde los seres vivos se originan y son lanzados periódicamente a la Tierra por los seres inteligentes que se comunican con sociedades secretas abajo, quizás usando teleportación. En efecto fue el primero en acuñar la palabra “teletransportación”, utilizada para describir el movimiento de la materia entre dos puntos sin cruzar el espacio intermedio.

Su estilo literario es enormemente pesado y brumoso. Sus libros parecen farragosos tratados de la ciencia y filosofía más obtusas. La obra de un payaso. De hecho a él no le molestaba que lo compararan con un bufón. El escribe; “Al igual que con todos los payasos, en una bufonería está el deseo subyacente de ser tomado en serio”.

Debido a la socarronería de su estilo, El libro de los condenados es un catálogo de rareza, muy parecido a aquellos “gabinetes de curiosidades” o “cuartos de maravillas” de los siglos pasados, donde se agrupaban objetos raros o chocantes.

Fort se llamaba a sí mismo un “intermediarista”, para diferenciarse, según él, del carácter “excluyente” del pensamiento científico moderno. Él se consideraba un escéptico de la ciencia, pero con mayor precisión se le puede considerar el más radical de los empiristas: acogió con satisfacción los datos caprichosos y contradictorios, no para afinar o ampliar un modelo anterior, sino para desafiar el valor práctico de modelos coherentes en un mundo cuyos fenómenos los superan claramente.

Muchos consideran que Fort disfrutaba de su tarea y la enfocaba con frecuencia de una manera humorística y tendente a la desinformación. No verificaba las fuentes de sus historias (normalmente sacadas de periódicos y revistas) y tal extremo le traía sin cuidado, aunque luego cuestionara intelectualmente su verosimilitud. En sus obras no parece interesado en cuestionar la fiabilidad de sus fuentes, lo que es extraño, ya que había trabajado como reportero durante varios años antes de embarcarse en su búsqueda para recoger historias de lo raro y extraño. Así, por ejemplo, transcribía fielmente el testimonio de quien afirmaba haberse encontrado con un perro que hablaba, que finalmente desapareció en una nube de humo verde; y al analizar la historia, ponía seriamente en duda que el perro hubiese desaparecido en medio de la nube de humo verde, aunque no cuestionaba su capacidad de hablar.

Además, también tenía una tendencia a endulzar las historias convenientemente dejando algunos detalles o la elección de no presentar artículos que podrían explicar algunos de los recortes que había elegido. Y varios investigadores saben que esto es cierto porque se han encontrado una serie de sus fuentes originales sólo para descubrir lo que Fort dejó fuera de la historia en más de una ocasión.

Este, por lo tanto, sería el primer tomo, de tres, que dedicaremos a Fort y el Forteanismo. En un segundo y tercer volumenes nos ocuparemos de los hechos forteanos y de los seguidores de Fort: Forteanos y fenómenos forteanos.

Luis Ruiz Noguez

Mayo de 2017

 

El libro se puede adquirir en versiones electrónica o impresa en:

http://www.lulu.com/content/libro-tapa-blanda/biblioteca-marcianitos-verdes-tomo-1-%c2%a1he-descubierto-z/21535517

 

http://www.lulu.com/content/e-book/biblioteca-marcianitos-verdes-tomo-1-%c2%a1he-descubierto-z/21535818

 

Las fotografías Rhodes (19)

Los documentos de la Fuerza Aérea y el FBI

MAXW-PBB2-1241_screenDocumento MAXW-PBB2-1241

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11 de mayo de 1948

Informe de viaje a Holloman Air Force Base, 5 – 6 mayo 1948

1. El propósito principal de este viaje fue entrevistar al Dr. Peoples, representante de Antton Laboratories, quien estuvo temporalmente en calidad de préstamo en Holloman Air Force Base. A nuestra llegada se supo que el Dr. Peoples había regresado a Watron Laboratories en Rod Bank, N. J. Se envió un teletipo de Holloman Air Force Base declarando que el Dr. Peoples no estaría disponible para la entrevista ya que no llegaría con suficiente tiempo a los cuarteles de AMC para posponer la visita. Sin embargo, se supo que el Dr. Peoples estaría en Maxwell Air Force Base, Montgomery, Ala., en o alrededor del 11 de mayo de 1948 por un periodo indefinido de tiempo.

2. Un civil, el Sr. Joseph Olsen, quien trabaja en el mismo laboratorio con el Dr. Peoples y también vio los objetos voladores no identificados mientras estaba en la presencia del Dr. Peoples. El Sr. Olsen fue entrevistado con las siguientes declaraciones resultantes:

a. El objeto definitivamente no era un globo.

b. El objeto parecía redondo y blanco (ilegible) movió a una gran velocidad.

Estampado

DEGRADAR EN INTERVALOS DE 3 AÑOS

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3. El Sr. Olsen prometió enviar un informe detallado a través de los canales, junto con un informe de otro civil que también presenció el fenómeno.

4. También se supo que un Teniente Warkley quien trabaja en el Radar Laboratory en Holloman AF Base ha, en varias ocasiones en el pasado, presenciado en su pantalla objetos voladores no identificados a gran altura, moviéndose a velocidades muy altas. El Teniente Markley no estuvo disponible para entrevista; sin embargo, una solicitud para un informe detallado de estas observaciones fue reenviada al Oficial al Mando, Holloman Air Force Base.

5. El Teniente Coronel James C. Beam y el Sr. Alfred C. Loedding procedieron a Phoenix, Ariz., para entrevistar al Sr. William A. Rhodes y dar seguimiento al informe y fotografías enviadas por él (ilegible) mes (ilegible). Aunque el Sr. Rhodes actualmente está empleado como (ilegible), su interés primario es en un pequeño pero muy bien equipado laboratorio detrás de su hogar. De acuerdo con su tarjeta de presentación, este laboratorio es llamado (ilegible) “Research – Laboratory and Observatory”, y el Sr. Rhodes es referenciado como el “Jefe de Personal”. El Sr. Rhodes parece ser completamente (ilegible) y aparentemente está absolutamente interesado en experimentos científicos. El Sr. Rhodes (ilegible) un instructor de reconocimiento de aeronaves durante la pasada guerra, y que en su opinión, el objeto avistado definitivamente no era un objeto (ilegible). (Ilegible) que el objeto no estaba a menos de 2,000 pies de distancia y que no estaba a mucho más allá de 2,000 pies de distancia a menos que tuviera mayor (ilegible). El Sr. Rhodes señaló dónde estaba parado cuando tomó las fotografías de este objeto volador e indicó la trayectoria exacta de aproximación y salida del objeto. Añadió que cuando el objeto giró directamente sobre esto, observó lo que parecía ser una gran abertura o ventilación a través (ilegible) borde. El Sr. Rhodes prometió enviar en otra más detallada (ilegible) esta observación.

Estampado

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Documento MAXW-PBB2-1242

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6. El Sr. Rhodes también mencionó haber visto una serie de fotografías tomadas por otro civil en Phoenix, Ariz., en aproximadamente el mismo día. Prometió investigar esta fase y reenviar un grupo de estas fotografías a estos cuarteles si están disponibles. El Sr. Rhodes permitió que la cámara tipo caja ordinaria con la cual tomó sus fotografías fuese llevada a Wright Patterson Air Force Base para examen.

JAMES C. BEAM

Teniente Coronel, USAF

Oficial de Proyecto

Estuvo de acuerdo:

ALFRED C. LOEDDING

Asistente Técnico

Tech Intelligence Div

Departamento de Inteligencia

DEGRADAR EN INTERVALOS DE 3 AÑOS

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Documento MAXW-PBB2-1243

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PANORAMIC RESEARCH

Laboratory and Observatory

Wm A. Rhodes, Jefe de Personal

4337 North 14th Street Phoenix, Arizona

Documento MAXW-PBB2-1244

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ASC – 251 – D

115 – 10 – 431

A. G. P.

PRIORIDAD X

RUTINA

DIRECCIÓN MULTIPLE

MENSAJE TELETIPO

AIR SERVICE COMMAND TELETYPE NETWORK

MCIAXO-3/JCB/aw

DE: AKC

FECHA: 8 de junio de 1948

PARA: Sr. William A. Rhodes

4336 North 14th Street

Phoenix, Arizona

W. R. CLINGERMAN

Coronel, USAF

Jefe División Inteligencia Técnica

Departamento de Inteligencia

NOMBRE, RANGO Y TÍTULO DEL OFICIAL AUTENTIFICADOR

CLASE:

MCIAXO-6-1 (Ilegible) TELEGRAMA DEL GOBIERNO COMO CUANDO SE PUEDE ESPERAR RESPONDER A LA CARTA A ESTE CUARTEL FECHADA EL 26 DE MAYO. DIRIGIRSE Y RESPONDER A LA DIVISIÓN DE INTELIGENCIA TÉCNICA, MCIAXO-3.

COORDINACIÓN

C. G. O C. O.

OFICIAL DE CONTROL

MANTENIMIENTO

P G T

SUMINISTRO

ASUNTO O FISCAL

OTROS

Documento MAXW-PBB2-1245

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PANORAMIC RESEARCH

Laboratory and Observatory

Wm A. Rhodes, Jefe de Personal

4337 North 14th Street Phoenix, Arizona

Documento MAXW-PBB2-1246

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Estampado

(Ilegible)

(Ilegible)

Documento MAXW-PBB2-1247

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COPIA

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OBJETOS NO IDENTIFICABLES

WILLIAMS FIELD, CHANDLER

ARIZONA.

14 de julio de 1947

MEMORANDUM PARA EL OFICIAL A CARGO

El 8 de julio de 1947, este agente obtuvo fotografías de objetos no identificables, (Pruebas 1 y 2) del jefe de redacción del periódico Arizona Republic. Las fotografías fueron tomadas por el Sr. William Rhoads, 4333 N. 14th St., Phoenix, Arizona, al ocaso, del 7 de julio de 1947. Los objetos del Asunto volaban a velocidades inconcebibles. Haciendo tres círculos en la vecindad de la casa del Sr. Rhoads. Las fotografías fueron tomadas una cámara de caja, tamaño 620. La fotografía (Prueba 1) fue tomada cuando el objeto pasó en frente del Sr. Rhoads, y la Prueba 2 cuando el objeto giró hacia el Sr. Rhoads. La altura del objeto fue estimada en 1,000 pies

NOTAS DEL AGENTE: Ver Pruebas 1 y 2, fotografías de objetos no identificables, ampliadas aproximadamente 20 veces. No se han recibido más informes en esta oficina de objetos vistos por personal militar.

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Lynn. C. Aldrich, Agente Especial, CIC – AAF, FCTRC

DESCLASIFICADO

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COPIA

Documento MAXW-PBB2-1248

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CONFIDENCIAL

CUARTELES CUARTA FUERZA AÉREA

OFICINA DEL COMANDO GENERAL

HAMILTON FIELD, CALIFORNIA

DESCLASIFICADO

4AFDA

333.5 ID

5 AGO 1947

ASUNTO: “Investigación de discos voladores”

PARA: Comandante General, Fuerzas Aéreas del Ejército, Washington 25 D. C.

ATENCIÓN: AC de AS-2

El anexo MOIC se reenvía a su oficina en conformidad con carta de Cuarteles del Comando de Defensa Aérea, Mitchel Field, New York, asunto de arriba, fechado el 7 de julio de 1947.

POR EL COMANDO GENERAL

1 Incl.

MOIC Aldrich 14 Jul 47 (dup)

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RECIBIDO

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Documento MAXW-PBB2-1249

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CONFIDENCIAL

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DESCLASIFICADO

RHODES, William Albert

Investigación de “Discos Voladores”

2 de septiembre de 1947

MEMORANDUM PARA EL OFICIAL A CARGO

El 29 de agosto de 1947 en la presencia de S/A Brower (FBI Office, Phoenix, Arizona) el Sr. William Albert Rhodes fue entrevistado en su residencia en el 4333 North 14th Street, Phoenix, Arizona, en conexión con la investigación de “Discos Voladores”. El Sr. Rhodes declaró que en la tarde del 7 de julio de 1947 inmediatamente después de una tormenta local, alrededor de las (ilegible) horas, él estaba caminando de su casa hacia su taller (localizado aproximadamente a 100 pies directamente atrás de su casa) cuando escuchó un ruido en el cielo que le sonó como la aproximación de un aeroplano jet, posiblemente un P-80. Se paró y miró hacia lo encapotado pero no hubo nada por varios segundos. Sin embargo, unos pocos segundos más tarde, apareció un objeto desde el Noreste. El objeto parecía de forma elíptica con un diámetro de 20-30 pies. A primera vista, parecía estar alrededor de 5,000 pies, viajando alrededor de 400 a 600 MPH. Su color era gris, que se confundía con las nubes y era difícil de ver a la distancia. Tan pronto como apareció en el Noreste, el objeto hizo una espiral hacia abajo alcanzando un nivel de alrededor de 2,000 pies, al final de su segunda espiral, y entonces comenzó a subir hacia el Oeste en un ángulo de 45 grados, desapareciendo dentro de las nubes cúmulos que parecían estar alrededor de 5,000 pies en ese momento. El objeto fue visible desde el tiempo de su aparición en el Noreste hasta su desaparición en el Oeste por alrededor de 60 segundos. A pesar del hecho de que se escuchó un ruido antes de la aparición del objeto, mientras estuvo a la vista, no produjo ningún sonido audible. La cola del objeto tenía dos puntos en la zona externa, visibles cuando hizo sus dos círculos de izquierda a derecha, que tenían un radio aproximado de ¼ a ½ millas. El objeto tenía lo que parecía un toldo de cabina en el centro extendiéndose hacia atrás y por debajo del objeto. La cabina no sobresalía de la superficie pero era claramente visible a ojo desnudo. El objeto no estaba girando sobre su propio eje. No tenía tren de aterrizaje discernible ni hélices. Parecía tener una superficie sustentadora excelente (afilada de punta a punta del ala). El Sr. Rhodes declaró que es posible que él no escuchara el objeto mientras estaba a la vista debido al susurro de las hojas de los árboles movidas por una velocidad de viento de 10-15 MPH. También declaró que el primer avistamiento del objeto causó que pensara que podía ser el avión Flapjack de la Marina ilustrado en la cubierta del número de mayo de 1947 de “Muchanix Illustrated”. Posteriormente alteró su opinión debido a que el objeto no parecía tener tren de aterrizaje ni hélices, y porque la nave de la Marina es ilustrada teniendo ambos. Rhodes declaró que inmediatamente después de que el objeto había comenzado su primera espiral, él corrió por su cámara, que mantiene cargada y lista todo el tiempo con el propósito de tomar fotos de acciones cándidas de su familia y que él mantiene justo detrás de la puerta de su taller. Al momento en que regresó con ella, el objeto había completado un círculo y había comenzado el segundo. Al mismo tiempo llamó a su esposa, quien estaba en la casa, pero al momento en que ella llegó al patio trasero el objeto había desaparecido. Rhodes declaró que se las arregló para tomar una fotografía del objeto mientras estaba en su punto más bajo (alrededor de 2,000 pies) (Prueba 1) y otra justo cuando salió de su segunda espiral y comenzó a subir (Prueba 2). La segunda

George Fugate, Jr., Agente Especial, CIC-ADC-AAF

DESCLASIFICADO

DEGRADAR EN INTERVALOS DE 3 AÑOS

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Documento MAXW-PBB2-1250

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CONFIDENCIAL

DESCLASIFICADO

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RHODES, William Albert

Investigación de “Discos Voladores”

2 de septiembre de 1947

fotografía incluye las puntas de algunos árboles y un poste telefónico. El Sr. Rhodes declaró que él reveló los negativos por sí mismo. Él todavía tiene el negativo de la primera fotografía (Prueba III), pero no pudo encontrar el negativo de la segunda fotografía.

DEGRADAR EN INTERVALOS DE 3 AÑOS

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DESCLASIFICADO

George Fugate, Jr., Agente Especial, CIC-ADC-AAF

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DE LOS COMICS AL COSMOS

DE LOS COMICS AL COSMOS

6.10.17

Trevor Pyne

OttoBinderTheLifeAndWorkOfAComicBookAndScienceFictionVisionaryBill Schelly. Otto Binder: The Life and Work of a Comic Book and Science Fiction Visionary. North Atlantic Books, 2016

¿Quién se ubicaría entre los forteanos de los forteanos? ¿Qué tipo de persona no solo escribiría libros sobre teorías de astronautas antiguos y artículos sobre ovnis, sino que también escribiría cuentos que hiciera un fan a HP Lovecraft y darían forma a la historia de tales héroes del cómic como Superman? Si esto no fuera suficiente, esta persona ha escrito sobre viajes espaciales en nombre de la NASA y se convirtió en miembro de NICAP. ¡Quién, Otto Binder, por supuesto! Él es uno de los íconos de la Edad de Oro de los Cómics y uno de los verdaderos pioneros de la escritura del cómic, arando un surco que eventualmente guiará a gente como Alan Moore y Grant Morrison.

Bill Schelly ha demostrado ser algo así como un superfan, incluso escribiendo sobre el tema de los cómics mientras estaba en la universidad, luego convirtiendo esos escritos en libros aclamados después de que terminó su educación superior. Extendió sus atenciones a la pantalla en silencio al escribir un volumen alabado sobre el comediante Harry Langdon y acompañó esto al dar una conferencia en la Universidad de Washington sobre el cine temprano. Después de esta salida de su área habitual de atención, regresó al universo de los cómics. Entrevistó e investigó ávidamente y produjo The Golden Age of Comic Fandom. Primero tuvo que publicar mil copias, luego se hizo alabado y publicó en números mucho mayores. Después de esto, una de las figuras sobre las que escribió incluyó a Otto Binder.

Binder (pronunciado para rimar con “bin” en lugar de, digamos “ring binder”) fue inicialmente uno de un equipo de escritores de dos hombres. El otro incluía a su hermano, Earl. Cuando escribieron juntos su nom de plume fue Eando (E and O) Binder (fue Eando quien capturó la atención de Lovecraft). Así fue como comenzaron, al rebotar las ideas de ida y vuelta para generar historias. Aunque este acuerdo era bastante flexible ya que Earl tuvo que asumir otro trabajo para mantener a su joven familia, algunos de sus trabajos más reconocidos se generaron de esta manera. Sin embargo, fue Otto quien hizo cómic escribiendo su campo. Como resultado, él escribió algunas de las historias de Superman más aclamadas, el Capitán Marvel y la “familia” de Marvel que él mismo hizo y las series de historias que comenzaron con la primera que dotó a la inteligencia artificial de emociones, Yo, Robot.

imageMás tarde, ayudó a comenzar y se convirtió en editor en jefe de la revista Space World, que era una revista seria sobre la era incipiente de la exploración espacial que fue el signo más notorio de los tiempos. Del material que pasó por sus manos mientras editaba, Otto no pudo evitar sentirse fascinado por los casos de ovnis. Él creía en los extraterrestres, y esa humanidad era una quimera, material genético de la Tierra que se cruzó con algo extraterrestre. Desde esta posición, escribió libros sobre ovnis, mezclándolos con naves de alienígenas interplanetarios, y cómo estaban interactuando con nosotros. Esta, entonces, fue la dirección que tomó Otto Binder.

Este libro ha sido exhaustivamente investigado por el epítome del fandom que es Bill Schelly. Tuvo acceso a figuras involucradas en el mundo especializado de los cómics estadounidenses durante su período más famoso, y los entrevistó antes de que muchos de ellos fallecieran. El impacto de obtener acceso a correspondencia privada relevante es evidente. El lector está sumergido en lo que se siente como las minucias de la vida cotidiana que vivió Otto. Las influencias que funcionaron sobre él y su hermano se pueden sentir casi como la narrativa se desarrolla. El ambiente de esos días se puede experimentar como si todavía estuviera sucediendo, tal es la gran densidad de la investigación realizada.

Sería muy sorprendente si hubiera un libro más detallado y exhaustivo sobre Otto Binder, su carrera y su vida, en el mercado. Aunque este libro se publicó originalmente en 2003, la copia revisada aquí es una reedición de 2016. El detalle es tan denso que es recomendable que el lector sea alguien que tenga un profundo interés en Otto Binder o una fascinación permanente con los cómics de la era. La bibliografía es sustancial y las notas y el índice están detallados. Por lo tanto, esto es realmente para el entusiasta dedicado de Otto Binder, su vida y sus tiempos.

http://pelicanist.blogspot.mx/2017/10/from-comics-to-cosmos.html

La creencia en los extraterrestres puede ser un impulso religioso

La creencia en los extraterrestres puede ser un impulso religioso

¿La creencia en extraterrestres es un impulso religioso?

Por Michael Shermer | Scientific American número de octubre de 2017

97170E99-DA04-4C68-B254-E5E7F8CDBCEDCrédito: Izhar Cohen

En Star Trek V: The Final Frontier, el capitán James T. Kirk se encuentra con una deidad que lo atrae a su planeta para huir con la Enterprise. “¿Por qué necesita Dios una nave estelar?”, Pregunta el comandante escéptico. Hablé con el propio Kirk, William Shatner, sobre la película cuando lo conocí en una conferencia reciente. El argumento original de la película, que él dirigió, era que la tripulación fuera “en busca de Dios”. Temeroso de que algunos seguidores religiosos se ofendieran de que el Todopoderoso pudiera ser descubierto por una nave espacial, los jefes de los estudios insistieron en que la deidad fuera un malvado extraterrestre que personifica a Dios para beneficio personal.

¿Cómo podría una nave espacial, o cualquier tecnología diseñada para detectar fuerzas y objetos naturales, descubrir un Dios sobrenatural, que por definición estaría más allá de tales sensores? Cualquier entidad detectable tendría que ser un ser natural, no importa cuán avanzado, y como he argumentado en esta columna (ver “La última ley de Shermer”; Enero de 2002), “cualquier inteligencia extraterrestre suficientemente avanzada [ETI] es indistinguible de Dios”. Por lo tanto, el tema de la trama de Shatner de buscar a Dios solo podría presentar una ETI lo suficientemente avanzada como para parecerse a Dios.

Tal vez aquí reside el impulso de búsqueda. En su libro Plurality of Worlds (Cambridge University Press) de 1982, el historiador de la ciencia Steven J. Dick sugirió que cuando el universo mecánico de Isaac Newton reemplazó al mundo espiritual medieval, dejó un vacío sin vida que se llenó con la búsqueda moderna de ETI. En su libro de 1995, Are We Alone? (Basic Books), el físico Paul Davies se preguntaba: “Lo que más me preocupa es la medida en que la búsqueda moderna de extraterrestres es, en el fondo, parte de una antigua búsqueda religiosa”. El historiador George Basalla hizo una observación similar en su trabajo de 2006 Civilized Life in the Universe (Oxford University Press): “La idea de la superioridad de los seres celestiales no es nueva ni científica. Es una creencia extendida y antigua en el pensamiento religioso”.

Ahora hay evidencia experimental en apoyo de esta hipótesis, reportada en un artículo de 2017 titulado “No estamos solos” en la revista Motivation and Emotion, en la cual el psicólogo de la Universidad Estatal de Dakota del Norte Clay Routledge y sus colegas encontraron una relación inversa entre la religiosidad y creencias ETI. Es decir, aquellos que reportan bajos niveles de creencia religiosa pero un alto deseo de tener un sentido en la vida muestran una mayor creencia en las ETI. En el primer estudio del equipo, los sujetos que leyeron un ensayo “argumentando que la vida humana en última instancia carece de sentido y es cósmicamente insignificante” eran estadística y significativamente más propensos a creer en las ETI que aquellos que leyeron un ensayo sobre las “limitaciones de las computadoras”.

En el segundo estudio, los sujetos que se autoidentificaron como ateos o agnósticos fueron estadística y significativamente más propensos a reportar creer en las ETI que aquellos que reportaron ser religiosos (principalmente cristianos). En los estudios 3 y 4, los sujetos completaron una escala de religiosidad, un significado en la escala de vida, una escala de bienestar, una escala de creencias ETI y una escala de creencias religiosas/sobrenaturales. “Una menor presencia de significado y una mayor búsqueda de significado se asociaron con una mayor creencia en ETI”, informaron los investigadores, pero las creencias de ETI no mostraron correlación con creencias sobrenaturales o creencias de bienestar.

De estos estudios los autores concluyen: “Las creencias de ETI sirven a una función existencial: la promoción del significado percibido en la vida. De esta manera, consideramos que la creencia en ETI cumple una función similar a la religión sin depender de las doctrinas religiosas tradicionales que algunas personas han rechazado deliberadamente”. Con esto se refieren a lo sobrenatural: “aceptar las creencias de ETI no requiere creer en lo sobrenatural fuerzas o agentes que son incompatibles con una comprensión científica del mundo”. Si no crees en Dios sino que buscas un significado más profundo fuera de nuestro mundo, la idea de que no estamos solos en el universo “podría hacer que los humanos sientan que son parte de un drama cósmico más grande y significativo”, observan.

Dado que no hay más pruebas para extraterrestres que para Dios, los creyentes en cualquiera de ellos deben dar un salto de fe o suspender el juicio hasta que se demuestre lo contrario. Puedo concebir lo que podría ser para ETI pero no para Dios, a menos que la deidad sea una ETI lo suficientemente avanzada como para parecer divina. Quizás el Capitán Kirk tenga razón en sus reflexiones finales sobre Dios al doctor del barco al final de Star Trek V: “Quizás no esté ahí fuera, Bones. Quizás está justo aquí (en el) corazón humano”.

Este artículo fue publicado originalmente con el título “Sky Gods for Skeptics”

https://www.scientificamerican.com/article/belief-in-aliens-may-be-a-religious-impulse/