Los niños salvajes (22)

LOS NIÑOS POLLOS

La referencia más antigua que conozco de niños supuestamente criados por gallinas es la leyenda noruega de Jostedalsrypa, o «la gallina de nieve de Jostedal». Se supone que es una leyenda histórica que ocurrió durante la epidemia de «Muerte Negra» que azotó Noruega entre 1349 y 1350.

Al Oeste de Noruega, la gente que vivía en el pueblo de Sogn, trataron de escapar de la epidemia dirigiéndose a Jostedal, un valle oculto entre las montañas. Para mantener el aislamiento no se permitía que nadie se acercara al lugar, pero mantenían la comunicación con sus parientes y amigos mediante cartas que eran colocadas debajo de ciertas piedras.

A pesar de todas estas precauciones, eventualmente todos se contagiaron y murieron. Todos, excepto una niña que se quedó sola en el bosque. Al paso del tiempo la niña fue creciendo y por temor de ser contagiada se ocultaba de todo aquel que se acercara al bosque.

Finalmente fue capturada por unos granjeros de Sogn y se le dio el nombre de Jostedalsrvpa. La joven se casó con un rico granjero de Dinamarca apellidado Heiberg.

La leyenda es muy famosa en Noruega y se han hecho dos películas. La primera, llamada simplemente Jostedalsrypa, fue escrita y dirigida por el director noruego Anja Breien en 1967. La segunda se llama Trollsyn, y también fue escrita por Breien, pero esta vez la dirección estuvo a cargo de Ola Solum en 1994.

No tengo más referencias de «niños pollo» hasta 1956 en que fue encontrado Kevin Halfpenny, en County Down, Irlanda. Kevin, también conocido como «El niño del gallinero», estuvo confinado durante 7 años en un gallinero.

Cierto día, mientras regresaba de la escuela, Desmond Bannon dijo que escuchó ruidos extraños dentro de un gallinero en Halfpenny. Al acercarse se dio cuenta que el gallinero estaba cerrado y que las ventanas estaban cubiertas desde el interior con sacos de cartón.

De pronto, alguien levantó uno de los sacos y Desmond pudo ver: «un chico o una chica extraños con el cabello largo. Estaba todo sucio y no tenía zapatos. Le pregunté su nombre, pero no tuve respuesta. Pregunté otra vez, pero tampoco me respondió».

Durante las vacaciones Desmond visitó el gallinero de nueva cuenta, pero esta vez llevó a dos amigos. Nuevamente el gallinero estaba cerrado. Tocaron en la ventana y el chico levantó el cartón y se agarró de la malla de alambre que rodeaba toda la construcción.

Los niños visitaron el gallinero en otras dos ocasiones antes de avisar a la policía. En cada ocasión los acompañaban cada vez más amigos. Pero el niño nunca respondía a sus preguntas, aunque los miraba fijamente.

Finalmente llegó la policía y el NSPCC. Sacaron al niño del gallinero y lo llevaron al Nazareth Lodge Children»™s Home para que fuera examinado por los doctores. Se determinó que tan sólo pesaba dos stone (12.7 Kg) y medía 75 centímetros de altura. También había sufrido de raquitismo por al menos 5 años debido a estar encerrado en la oscuridad.

La madre de Kevin, Margaret Halfpenny, declaró ante el juez que ella sólo encerraba al chico cuando iba a Downpatrick a hacer las compras. Ella tenía otras tres hijas y un niño, pero todos iban a la escuela. No podía dejar sólo a Kevin, por lo que lo encerraba en el gallinero para que no se hiciera daño. Pero las evidencias mostraban que el niño no se podía sostener en pie y que la falta de luz solar así como una dieta escasa en vitamina D le habían producido raquitismo.

Margaret fue condena a 9 meses de prisión. Kevin permaneció en Nazareth House a cargo de la hermana Irene Maher. Fue sometido a varias operaciones en las piernas y finalmente se quedó a trabajar con las Hermanas de la Caridad.

El corto Bye-Child, se basa en historias similares a la de Kevin.

Sunjit Kumar, fue encerrado y atado en un gallinero poco después de su nacimiento, en 1973, en el pueblo de Suva, en las islas Fiji. Su madre murió en el parto y el niño le fue entregado al abuelo a la muerte del padre (suicidio), en abril de 1976. Sunjit vivió dentro del gallinero hasta la edad de 8 años, cuando escapó. Durante todo ese tiempo casi no tuvo contacto con seres humanos por lo que adoptó el comportamiento de las gallinas: «picoteaba» su alimento, saltaba como un pollo, se subía en los pasamanos, cacareaba en lugar de hablar, hacía ruidos como los llamados de las aves, mantenía los brazos de una forma parecida a las gallinas y prefería dormir en el gallinero en lugar de una cama.

Después de que se escapara, lo encontraron una noche de 1979 sentado a la vera del camino. Lo llevaron a Samabula Old People»™s Home en Suva, un asilo de ancianos, en donde el personal no supo que hacer con él y lo volvió a atar, esta vez en una cama, durante más de veintidós años. Así pasó el tiempo hasta que en el 2004, la neozelandesa Elizabeth Clayton, presidenta de un club rotatorio en la ciudad capital de Fiji, se enteró del caso e hizo que varios doctores lo examinaran. Los especialistas no encontraron ningún defecto mental. Los profesionales convinieron que su condición era el resultado de años de negligencia y abuso.

Clayton se hizo cargo de Kumar y lo tomó bajo su tutela. Acondicionó una estancia del orfanato que se encuentra en una vieja fábrica abandonada y contrató a médicos para que le dieran terapia. Clayton dice que Kumar ha hecho un «progreso notable», aprendiendo a caminar y hablar como un ser humano, y ahora vive de una forma relativamente normal. Hay un sitio en Internet, The Rotary Sujit Kumar Foundation web site. Vídeo disponible aquí.

La historia de la «Niña pollo de Portugal» no es muy diferente. Maria Isabel Quaresma Dos Santos fue encontrada en enero de 1980 cuando tenía 9 años de edad. La encontraron encerrada en un gallinero, en Tabua, Portugal. Ella había nacido a finales de 1970 y había pasado 8 años encerrada en el gallinero. Su madre, Idalina Quaresma Dos Santos, era deficiente mental. Los vecinos conocían de la situación pero ninguno quiso interferir en lo que consideraban un asunto familiar.

Sólo María João Bichão (¿una trabajadora social?) se interesó en la niña y la envió a varios hospitales para que la atendieran y la sometieran a diversas pruebas. Pero al término de los análisis fue regresada a su madre, una campesina deficiente mental, y al hombre con quien cohabitaba.

La niña, de 10 años, manifestaba las mismas reacciones que las gallinas, durmiendo en el suelo y caminando de una manera muy extraña moviendo sus brazos como si fueran alas. Isabel no hablaba y colocaba sus brazos imitando la forma de las gallinas. Hacía sonidos como las gallinas. Comía el mismo alimento que le daban a las gallinas y hacía del baño en cualquier lugar. Estaba desnutrida y tenía una catarata en uno de los ojos, probablemente debida a un rasguño de las gallinas.

Isabel fue llevada al hospital del distrito y luego trasladada a una clínica de Lisboa. Finalmente fue ingresada en una institución para niños discapacitados, pero no hizo grandes progresos. Aunque sus edad física era de 18 años, la mental tan sólo rebasaba la de un niño de 2 años. Aprendió a caminar, pero nunca pudo aprender a hablar.

En los años 90, descubrieron a un filipino de dos años de edad conocido como Jesse Boy encerrado en un gallinero donde su padrastro lo confinó por siete meses después de golpearlo gravemente. Cantaba como un gallo, cacareaba como una gallina y tomaba el alimento como si su boca fuera un pico. También aleteaba sus brazos como alas como si intentara volar.

Una agencia de cuidados infantiles en la ciudad de Manito lo rescató después de pagar una cuota. Después de un cierto tiempo de terapia sin especificar, él dejó de cantar por la mañana y aprendió a comer en una mesa, pero en 1999 sin embargo sólo hablaba con monosílabos. También continuaba aleteando sus brazos al jugar con otros niños discapacitados.

Continuará…

Un pensamiento en “Los niños salvajes (22)”

  1. es interesante la informacion pero les solicito informacion complementaria realizada por sociologos y antopologos sociales, sobre la relacion muy tenue linea entre lo que concideramos civilisado y la barvarie

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.