Luz Zodiacal

LA LUZ ZODIACAL

Uno de los fenómenos que mayormente suscitaba el terror supersticioso de los antiguos egipcios consistía en una pirámide de luz que aparecía en el oriente durante las últimas horas que precedían la aparición del crepúsculo matutino en el otoño, y en el occidente después de la puesta de Sol, durante la primavera. Es ésta la Luz Zodiacal. Debido a que se la puede observar claramente sólo entre el Trópico de Cáncer y el de Capricornio, en el zodiaco, en momentos apropiados y en posición perpendicular al horizonte, el fenómeno permaneció desconocido para los astrónomos europeos hasta el siglo XVII.

La luz zodiacal puede verse después del crepúsculo vespertino antes del amanecer, cuando el Sol está a más de 18° debajo del horizonte. Se ve como un cono de luz sobre el horizonte occidental (después del ocaso) o el oriental (antes de la salida del Sol), que se extiende a lo largo del zodiaco. El cono es más brillante cerca de la base donde tiene unos 25° de anchura, y desaparece gradualmente al aumentar la distancia al horizonte. Su brillo cerca de éste es semejante al de la vía láctea, y en un cielo bastante despejado puede seguírsele a lo largo de un círculo máximo de 90° de longitud. Al girar la Tierra el cono permanece fijo con respecto al Sol y desaparece gradualmente debajo del horizonte hasta que sólo permanecen durante unas horas después del ocaso unos vestigios muy débiles. En la madrugada se repite el fenómeno en el orden inverso en el horizonte oriental; la luz zodiacal se va intensificando más al aparecer sobre el horizonte las partes más brillantes, hasta que de nuevo alcanza máxima intensidad cuando el Sol está 18° por debajo del horizonte. Después el cielo ilumina el amanecer y, al poco tiempo, no puede distinguirse ya la luz zodiacal.

Hay referencias ocasionales a observaciones realizadas en Europa durante los siglos XVII y XVIII. Sin embargo, el primer estudio sistemático fue realizado por Jean Dominique Cassini en el Observatorio de París en 1683. Cassini continuó sus observaciones hasta 1693. Comprendió que la luz zodiacal mantiene una orientación constante en el espacio, pero supuso equivocadamente que es simétrica respecto al plano del ecuador solar. Su eje de simetría es en realidad muy cercano al de la eclíptica –es decir, la continuación en el cielo del plano de la órbita de la Tierra- pero como el ángulo entre estos dos planos nunca es mayor a 7°, este error es fácilmente explicable en aquellas observaciones preliminares.

La mejor vista se obtiene evidentemente cuando la eclíptica esta cerca de la vertical respecto al horizonte, pues entonces pueden verse las partes más brillantes cerca del Sol; esto ocurre en las latitudes boreales al atardecer en la primavera y al amanecer en el otoño. En las latitudes australes se la ve mejor al amanecer en la primavera y al atardecer en el otoño.

Evidentemente, el norte de Europa no es un lugar conveniente para observar la luz zodiacal, porque aquí la eclíptica esta siempre lejos de la vertical. En la estación más apropiada y en buenas condiciones meteorológicas puede distinguirse en Inglaterra, e incluso tan al norte como Escocia; pero un estudio serio requiere un lugar de observación en los trópicos donde la eclíptica puede estar vertical al horizonte. Cuando ese lugar está también a gran altura, por ejemplo por encima de 4,500 metros, donde la atmósfera puede ser excepcionalmente clara, el fenómeno adquiere extraordinaria brillantez. En los Andes puede observarse cuando el Sol está solamente 12° debajo del horizonte.

ORIGEN

Cassini estaba convencido de que la luz zodiacal tenía su origen en el espacio interplanetario y no en las regiones más elevadas de la atmósfera terrestre, debido a la ausencia de un paralaje apreciable. Sugirió que procedía de una nebulosa que rodea al Sol, relacionada físicamente con éste, con el que gira. Parte de esta teoría se basa en la idea equivocada de que el plano de simetría de la luz zodiacal coincide con el plano del ecuador solar, pero Laplace la contradijo diciendo que si la nube gira con el Sol, la fuerza centrífuga rompería las partes que se encuentran más allá de la órbita del planeta Mercurio.

Durante muchos siglos se desconoció el origen de la luz zodiacal. Ahora se sabe que es una extensión de la corona solar y es debida a la dispersión de la luz por partículas de polvo y electrones que se encuentran entre el Sol y la Tierra: dentro de ¼° del limbo solar, la luz se debe principalmente a la llamada dispersión de Thomson de la luz solar por electrones libres, mientras que más afuera predomina la dispersión de las partículas de polvo interplanetario. Esta división de la luz en dos partes fue establecida por vez primera por W. Grotrian en 1934, quien las llamó componentes K y F respectivamente. El polvo que origina la componente F no puede existir cerca del Sol porque la radiación solar lo vaporizaría. Por tanto esta componente de la corona solar es debida, más que a una gran dispersión, que es lo que origina la luz zodiacal, a una pequeña dispersión por polvo alejado del Sol y relativamente cercano al observador, aunque todavía en el espacio interplanetario. Van Allen y van de Hulst sugirieron que el proceso de dispersión no es otra cosa que la difracción por pequeñas partículas de polvo de manera que la corona F es análoga a las coronas que a veces aparecen rodeando al Sol y a la Luna cuando se los ve a través de nubes tenues.

OVNIS DEL ZODIACO

En la literatura ufológica se encuentran varios casos que pueden ser explicados como observaciones de luz zodiacal.

El 15 de julio de 1979, en la madrugada, se vio una luz muy intensa sobre Portugal. Un avión de las Líneas Aéreas Portuguesas, en el momento de hacer su despegue rumbo a Copenhague, fue iluminado por “un resplandor azulado muy fuerte que también iluminó el aeropuerto”. Pilotos de otras seis aeronaves también informaron del fenómeno.

Al día siguiente, también de madrugada, un potente resplandor plateado fue visto en el poblado de Valencia de Alcántara, España. El fenómeno duró unos siete segundos y fue observado por los asistentes a la fiesta de San Cristóbal que se celebraba en la plaza de la ciudad.

El 19 de abril de 1981 apareció en los diarios la noticia de un extraño resplandor azul observado en Miami, Florida, aproximadamente a las siete de la tarde. El resplandor iluminó toda la península. Algunos testigos informaron que la luz era semejante a “el despegue de un cohete Saturno”.

Se tiene constancia escrita de que por lo menos dos testigos observaron un fenómeno similar a los descritos anteriormente. Los testigos eran el señor William Noble (astrónomo aficionado) y el señor W. K. Bradgate. El suceso ocurrió el 29 de agosto de 1883. El primero observó el fenómeno sobre los cielos de Sussex y el segundo sobre la ciudad de Liverpool. Ambos relatos aparecieron en la revista Knowledge.

Noble escribió:

“¿Puede alguno de los lectores ofrecer una explicación para un curioso fenómeno que presencié a las 10:35 p.m. del martes 29 de agosto? Salía de mi observatorio cuando observé una luz brillante en el horizonte, cerca de las Pléyades. Al comienzo, pensé que se trataba del Sol que emergía, pero inmediatamente recordé que éste no saldría hasta dentro de unas horas. Mientras observaba, la luz se hacía más y más brillante. Percibí que trazaba algo así como una iluminación hacia arriba, efecto que trato de reproducir en el bosquejo que acompaña esta nota. Como verán, algunas nubes en forma de cúmulo aparecen en la distancia, cerca del horizonte y lo cruzan.

Por un momento, imaginé que estaba presenciando la aparición de un nuevo y radiante cometa. Pero luego vi que la cola desaparecía y lo que podía ser el núcleo se esfumaba. Después pensé que tal vez un granero o cobertizo de alguna casa lejana estaba incendiándose y regresé a mi observatorio a fin de buscar un telescopio de 7.62 centímetros que utilizo para mirar el paisaje. Antes que pudiera entrar, sin embargo, todo vestigio de iluminación había desaparecido súbitamente. Luego de esperar en vano durante algún tiempo me dirigí finalmente a mi hogar. He realizado una detenida investigación para establecer si hubo un incendio en esta región de Sussex en la noche mencionada, pero no sucedió nada similar”.

Por su parte Bradgate informaba:

“El notable fenómeno que el señor Noble describió en el número 98 de Knowledge, fue también visto por mí en Liverpool, el 29 de agosto a las 12:40 de la noche. Acababa de mirar hacia Saturno cuando vi un cono de luz brillante más o menos a 7° por encima del horizonte; el largo total del cono era de aproximadamente 5°. El ápex o núcleo tenía tal grado de concentración, que pensé se trataba de Júpiter. Dirigí mi telescopio (de 50 milímetros de abertura), con un aumento de 30, hacia el punto donde el ápex debía encontrarse (lo tapaba en ese momento una nube), con la esperanza de poder penetrar el misterio pero me fue imposible ya que la nube era demasiado densa. Dirigí entonces el telescopio a lo largo del gran eje del cono y la luz tenía un resplandor parecido al de la Luna hasta que desapareció por completo, después de haber sido visible durante trece minutos. Continué observando la parte del cielo donde la luz desapareció con la esperanza de que reapareciera, pero tuve que abandonar la empresa, ya que un grueso banco de nubes impedía toda observación ulterior. Pudo haber sido una especie de aurora boreal, ya que la zona en donde el fenómeno apareció estaba a 67° al Este del Norte, pero es un poco difícil”.

EL APAGÓN DE CUERNAVACA

También en México se ha tenido este tipo de confusiones. La más famosa fue la que se dio durante una serie de apagones en la ciudad de Cuernavaca y que contribuiría a construir la leyenda del Efecto Electromagnético de los ovnis. Esa noche se presentaron tres apagones, el primero de ellos a las 23:15, el segundo a la 1:30 y el último a las 3:05 de la madrugada.

Casi todos los diarios de la ciudad de México reportaron el avistamiento. En el periódico Ultimas Noticias del 24 de septiembre apareció esta nota:

“Cuernavaca, Mor., 23 de septiembre. Un extraño fenómeno nunca visto antes se observó anoche aquí en tres ocasiones: la energía eléctrica se suspendió sin causa justificada y cuando la ciudad estaba en tinieblas, una intensa luz que primero fue plateada y luego se tronó rojiza, iluminó el cielo de la ciudad.

“La primera ocasión sucedió a las 23:15 horas de ayer, y fue presenciada por centenares de personas. El señor Joaquín Díaz González, presidente del Club de Leones de esta ciudad, el licenciado Emilio Riva Palacio, gobernador del Estado, el licenciado Valentín López González, presidente municipal de aquí, y el general Rafael Enrique Vega, jefe de la 24ª zona militar, lo explican así:

“De pronto la luz se apagó. El cielo parecía normal, pero a los pocos segundos se fue iluminando por una intensa luz plateada, cuyo centro era cegador. Esa luz poco a poco se fue tornando rojiza, hasta que desapareció y entonces volvió la energía eléctrica.

“En el Club de Leones se efectuaba una cena en honor del licenciado Cristóbal Zepeda, Gerente General del Banco de Comercio, y ésta no fue suspendida por causa del apagón debido a que la gran sala fue iluminada por el extraño fenómeno.

“Todos los ahí presentes pudieron apreciar lo que ocurría.

“El Gobernador, el Presidente Municipal y el Jefe de la Zona Militar, junto con otras personas, salían de una sala cinematográfica donde se ofrecía una proyección privada, la que se suspendió por la falta de energía eléctrica. Cuando se encontraban fuera de la sala, vieron la luz blanquecina que iluminaba el firmamento.

“El resplandor cubría el cielo de poniente a sur sobre el valle de Cuernavaca.

“La mayoría de las personas que vieron el fenómeno dijeron que posiblemente sería una flotilla de ‘platos voladores’ que descendieron demasiado.

“El ingeniero Felipe Rivera, que estaba en su granja, al norte de Cuernavaca, dijo que había podido ver el centro de la iluminación la cual era más intensa en ese sitio. ‘Era un núcleo muy luminoso y grande’, explicó”.

Hay que hacer notar que en ningún momento se menciona la aparición de ‘platillos voladores’, sólo se supuso que «posiblemente sería una flotilla de ‘platos voladores’ que descendieron demasiado”. Nunca se mencionó la aparición de huellas por lo que la explicación de un aterrizaje masivo de ‘platos voladores’ es demasiado aventurada. Las fallas de servicio eléctrico no tuvieron relación con lo observado.

REFERENCIAS

Anónimo, ¿Qué iluminó el cielo de Liverpool?, Contactos Extraterrestres, Sección Archivo Secreto, No. 84, página 25, 19 de marzo de 1980.

Anónimo, La extraña luz que llegaba del cielo, Contactos Extraterrestres, Sección Archivo Secreto, No. 78, página 24, 26 de diciembre de 1979.

Blackwell D. E., La luz zodiacal, Endeavour, Vol. 19, No. 73, páginas 14-19, 1960.

Blackwell D. E., The Zodiacal light, Scientific American, 293, páginas 54-63, 1960.

Ibarra Fortino, Platos voladores en Cuernavaca, Ultimas Noticias, México, 24 de septiembre de 1965.

Ruiz Noguez Luis, Luz zodiacal, Cuadernos de Ufología, No. 11, 2da época, Santander, España, páginas 88-92, 1991.

Sullivan Walter, Asalto a lo desconocido, Libreros Mexicanos Unidos, México, 1963.

Jean Dominique Cassini.

La luz Zodiacal es esa luminosidad que se extiende en forma de cono a lo largo del zodiaco. Los objetos luminosos son planetas. En la foto de abajo se puede observar a Venus.

Curiosamente la fotografía que se usó como propaganda para la película de Spielberg, Encuentros Cercanos del tercer Tipo, nos recuerda mucho a la Luz Zodiacal.

Dibujo de Noble del fenómeno observado por él en 1883

Así fue como dibujó W. K. Bradgate el fenómeno que vio desde Liverpool.

William Noble

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