Un tapabocas para los escépticos

ESCRUTINIO

Un tapabocas para los escépticos[1]

Juan José Morales

Hay muchas maneras de tirar el dinero a la basura. Por ejemplo, como hizo cierta dependencia del gobierno norteamericano, el Centro Nacional de Medicinas Complementarias y Alternativas, que es una rama de los Institutos Nacionales de Salud: destinar 666 mil dólares a una investigación para determinar si la fuerza de la oración podía aliviar los síntomas de los enfermos de sida. No se necesita ser muy perspicaz para adivinar cuál fue el resultado.

Pero, a propósito de ese derroche de dinero que muy bien pudo haberse destinado a cuestiones más sensatas y efectivas, en un sitio de Internet encontré una sugerencia que podría servir como medio más racional y económico de poner a prueba el poder de la oración en la curación o el alivio de enfermedades, y de paso demostrar a todos los agnósticos, ateos, escépticos y no creyentes en general, que Dios realmente existe. La experiencia podría muy bien organizarla la Iglesia Católica, con la participación de cientos de millones de personas en todo el mundo, y se basa en las afirmaciones de la Biblia, que según los jerarcas religiosos, son verdades absolutas e indiscutibles. Dicha prueba consiste en que todos los creyentes, en fecha y hora previamente acordadas, rueguen simultáneamente a Dios todopoderoso que cure de cáncer a todas las personas que lo sufren.

clip_image001Los seguidores de cualquier religión, ya sean los católicos o los musulmanes «”a quienes aquí vemos congregados en una mezquita rindiendo culto a Alá»” podrían organizar una oración en masa para pedir algún hecho portentoso o milagroso que demuestre a los escépticos, de una vez y para siempre, la existencia de su dios.

No es una petición egoísta, materialista o individualista, como la de quienes rezan fervorosamente para ganar la lotería o curarse ellos o sus parientes en particular. Es, por lo contrario, una solicitud muy generosa, por el bien común, orientada a evitar dolor, angustia y sufrimiento a millones de personas desconocidas, y sin que el peticionario «”salvo que también esté enfermo»” reciba absolutamente nada a cambio.

La masiva oración colectiva se haría de la mejor manera posible, con toda la devoción necesaria, y estaría fundada en lo que en la Biblia escribieron los apóstoles sobre las peticiones a Dios. En ella, por ejemplo, Mateo señala que Jesús dijo: «…todo lo que pidáis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá», y, también según Mateo, Jesús añadió: «De cierto os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: «˜Pásate de aquí allá»™, y se pasará, y nada os será imposible».

El apóstol Santiago, por su parte, escribió que «…la oración de fe salvará al enfermo y el Señor lo levantará». Mateo también implícitamente afirma, con las siguientes palabras, que a quien sepa pedir, Dios le dará lo que pida: «¿Qué hombre hay de vosotros que si su hijo pide pan le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado le dará una serpiente? Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan.» Y Lucas es categórico: «Nada hay imposible para Dios».

Ciertamente, parece una forma bastante razonable y sencilla de probar el poder de la oración y acabar de una vez por todas con las dudas acerca de la existencia de la divinidad. Para la Iglesia, acabar con el cáncer mediante una gigantesca oración colectiva sería una hazaña que mucha falta le hace en estos tiempos en que se ve sacudida por tantos escándalos, recibe tantas críticas y cada vez pierde más adeptos.

Y si no lo hace la iglesia católica, podrían hacerlo los musulmanes. En fin, ahí está la sugerencia. Aunque en honor a la verdad, debo decir que la idea de realizar la prueba en cuestión no estaba orientada a demostrar la existencia de Dios ni el poder de la oración, sino justamente a lo contrario. Es decir, a probar que semejante rogativa en masa sería totalmente inútil. Pero tal vez alguna religión pueda aceptar el desafío y aplicar un tapabocas a esos escépticos.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 21 de marzo de 2013.

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