El lado positivo del calentamiento global

IMPACTO AMBIENTAL

El lado positivo del calentamiento global[1]

Juan José Morales

clip_image001Que el calentamiento global es un hecho, parece total y definitivamente cierto. Y sin duda ello ocasionará importantes cambios climáticos. Pero quizá ese fenómeno tiene su lado positivo y está salvándonos de algo peor: una nueva edad de hielo. Así opina un grupo de investigadores suecos, quienes sostienen que el calentamiento global está compensando la tendencia natural de la Tierra a enfriarse.

Pero para comprender mejor esto, hay que recordar que estamos tan acostumbrados al favorable clima actual «”y por actual nos referimos a los últimos miles de años»” que usualmente se pierde de vista que la Tierra es un planeta bastante frío. Durante el último par de millones de años, ha habido prolongadas glaciaciones, o sea etapas en que gran parte del mundo estuvo cubierto por hielo y nieve. En promedio, la duración de esos períodos glaciales fue de cien mil años.

En los últimos tres millones de años, la Tierra ha experimentado 30 períodos glaciales o edades de hielo, en que gran parte del planeta estuvo cubierta por hielo y nieve. Una nueva era glacial sepultaría con un manto similar a numerosas ciudades de Europa y Estados Unidos y afectaría profundamente el clima en el resto del mundo.

En cambio, los llamados interglaciares «”los períodos de clima benigno entre una y otra glaciación»” duraron en promedio diez mil años.

Actualmente, la humanidad goza de favorables condiciones climáticas. La última glaciación terminó hace unos 12 mil años, o sea que estamos en un interglaciar. Y gracias a ese clima favorable, fuera de lo común, pudieron desarrollarse la agricultura y la civilización y el ser humano ocupar vastas regiones del norte de Europa y Asia.

Sin embargo, como ha ocurrido en el pasado, tras este período cálido debe ocurrir lo que podría llamarse una vuelta a la normalidad. Esto es, una nueva y prolongada edad de hielo que vuelva inhabitables vastas zonas del mundo e impida la agricultura en otras.

Pero esa tendencia al parecer fue revertida inadvertidamente por el ser humano gracias a la tala generalizada de bosques, la expansión de la agricultura, el auge de la ganadería y la Revolución Industrial, actividades todas ellas que al inyectar en la atmósfera considerables volúmenes de dióxido de carbono y otros gases producto de la quema de combustibles en gran escala, desataron el llamado efecto invernadero. Es decir, un fenómeno que consiste en la retención del calor solar que llega a la Tierra, impidiendo que se disipe de vuelta al espacio.

Esta hipótesis es obra de un grupo de investigadores de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, encabezados por el profesor Lars Franzén y se basa en el estudio de las turberas del norte de Europa y en particular de la propia Suecia.

Las turberas «”que cubren el 4% de la superficie de los continentes»” son humedales de zonas frías y templadas donde la materia vegetal sepultada se pudre sólo parcialmente y se carbonifica para formar un material llamado turba, que puede usarse como combustible y con otros fines. Debido a ese proceso, tales sitios pantanosos son verdaderos sumideros de dióxido de carbono del aire, y al estudiarlos se puede saber cómo fue variando la concentración de ese gas en la atmósfera a lo largo de cientos de miles o millones de años.

Eso hicieron Franzén y sus colaboradores, y llegaron a la conclusión el calentamiento global ha sido un freno para una nueva glaciación. De hecho, creen que el prolongado período de intenso frío que se registró en diversos lugares del mundo, pero sobre todo en Europa, desde el siglo XVI hasta principios del XIX y que se conoció como Pequeña Edad de Hielo, marcaba ya el principio de esa nueva era gélida, de una nueva glaciación.

Pero, sin proponérselo, y sólo como parte del desarrollo de la civilización, el hombre frenó la glaciación al mantener los niveles de gases de invernadero lo bastante elevados como para conservar el calor solar. «Sin el impacto humano «”asevera Franzén»”, la progresión inevitable hacia una edad de hielo habría continuado».

Por supuesto, no es una hipótesis plenamente probada, pero bastante sólida, así que tal vez el calentamiento global no es del todo malo e indeseable.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 26 de abril de 2013

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