Un peligroso programa de falsa atención médica

Un peligroso programa de falsa atención médica[1]

Juan José Morales

Ofrecer atención médica es una cosa, muy loable por cierto. Ofrecer falsa atención médica es otra cosa muy distinta. Y esto último es lo que está haciendo el ayuntamiento de Progreso al atender a los enfermos con ciertas llamadas medicinas alternativas que no son medicina real sino prácticas sin fundamento científico, muy socorridas por charlatanes y embaucadores.

Según declaró el alcalde de ese puerto, Daniel Zacarías Martínez, desde hace siete meses viene aplicando un programa de “medicina alternativa”, a través del cual se ha atendido a poco más de 3 800 pacientes. Añade la información que entre las terapias que se ofrecen, están la auriculoterapia, la digitopuntura, la moxibustión, la reflexología y el biomagnetismo holístico.

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No es casual que los tratamientos y cursos de reflexología se anuncien en revistas de modas o de belleza y se impartan en escuelas “patito”, pues aunque se presentan como tratamientos médicos, no tienen el menor fundamento científico ni están reglamentados por las autoridades del sector salud.

Tanto en nuestro periódico como en otras publicaciones he escrito bastante sobre estas seudoterapias, pero no está de más recordar algo de ello. De la auriculoterapia, por ejemplo, se dice que proviene de la medicina china y tiene tres mil años de antigüedad. En realidad la inventó en 1955 un francés, Paul Nogier, quien creyó ver que la oreja humana tiene la forma de un feto. De ahí sacó la conclusión de que en ella está representado el cuerpo humano completito, con uñas, pelos y dientes incluidos, y elaboró un caprichoso mapa de la oreja, con 200 puntos que, afirmó, corresponden a todos y cada uno de los órganos y partes del organismo.

Según la auriculoterapia, si se masajea determinado sector de la oreja se producen ondas sensoriales o cambios electromagnéticos que se propagan hasta el órgano correspondiente y con ello se alivia cualquier mal que sufra. Pero el puro estímulo físico no basta, pues —se lee en un manual de auriculoterapia— “debe considerarse también a esa zona un teléfono por el que expresamos nuestro deseo e intención de curar… (lo cual) es una parte importante de la Auriculoterapia, especialmente si va acompañado de una considerable cantidad de amor a nuestro prójimo.”

Si todo esto no es más que charlatanería pura, no sé cómo podría llamársele.

La idea básica de la auriculoterapia es la misma de la llamada reflexología podal, otra de las falsas medicinas que ofrece el ayuntamiento progreseño, según la cual, todas las partes y órganos del cuerpo están conectados a las plantas de los pies, y basta hacer en ellas unas cariñosas cosquillitas en puntos específicos para curar, aliviar o prevenir cualquier enfermedad o padecimiento habido o por haber.

Hay otras seudociencias que sostienen lo mismo. Es decir, que determinadas partes del cuerpo, llamadas somatotopías, corresponden en su totalidad al resto del organismo. Por ejemplo, las palmas de las manos, el iris de los ojos, el cráneo, la frente, la nariz, la lengua, la mucosa de los cornetes nasales o cierta zona triangular en el cuello. Pero tales afirmaciones jamás han sido demostradas científicamente, ni podrán probarse, pues cualquier anatomista sabe muy bien que no existen conexiones entre las diferentes partes del cuerpo y las orejas, el iris, la nariz o las plantas de los pies.

Por otro lado, habría que averiguar qué capacitación profesional tienen quienes están atendiendo enfermos en Progreso con esas llamadas medicinas alternativas. Como no son auténticas prácticas médicas, no están reglamentadas por las autoridades sanitarias. Cualquier hijo de vecino puede obtener un bonito diploma de “auriculoterapeuta”, “reflexólogo” o cualquier otra rimbombante denominación en cualquiera de las muchas academias patito donde se imparten cursos de unos cuantos días o semanas sobre ellas.

Creo que las autoridades deberían reflexionar sobre los peligros de ofrecer una falsa atención médica. Con la salud no se puede jugar.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 24 de mayo de 2013

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