Por qué las falsas terapias parecen curar

QUE NO LE DIGAN, QUE NO LE CUENTEN

Por qué las falsas terapias parecen curar[1]

Juan José Morales

Con frecuencia, amigos o lectores que creen en las llamadas terapias alternativas o no convencionales, me escriben para tratar de convencerme de que tales o cuales de ellas son realmente efectivas. Su argumento central es casi siempre el mismo: «pues los médicos dirán lo que quieran, pero a mí (o mi tía, mi abuelita, mi cuñada o quien sea) me funcionó». O bien, es común que digan que habían seguido un tratamiento ordenado por un médico sin que diera resultado, pero al poco tiempo de adoptar la terapia «alternativa» se curaron.

clip_image001He aquí un magnífico ejemplo de charlatanería médica. Mucha gente, sin embargo, cae en el garlito y gasta su dinero en tratamientos inútiles, pero cree aliviarse o curarse con ellos debido a una diversidad de razones.

Que en su caso alguno de esos procedimientos haya dado «”o aparentemente dado»” buen resultado, no significa sin embargo que realmente sea eficaz. Si bien algunos o muchos pacientes se sienten mejor después de recurrir a ellos, e incluso que sus síntomas desaparezcan, no es necesariamente porque se hayan curado. Hay varias explicaciones para ello.

En primer lugar, muchas enfermedades, como la artritis, la esclerosis múltiple, las alergias y los problemas gastrointestinales, son cíclicas. Tienen sus períodos de mejoría y de crisis. Y como por lo general la gente recurre a un tratamiento cuando se siente mal, al sobrevenir la fase de mejoría puede creer que fue por efecto del tratamiento. Igualmente, una cosa es sentirse mejor y otra estar curado. Por simple sugestión, alguien, tras recurrir a alguna seudoterapia en la cual tiene confianza, puede experimentar alivio, sin que ello implique que la enfermedad ha desaparecido. Es lo que se conoce como efecto placebo.

También puede ocurrir que una mejoría en el estado de ánimo del enfermo se interprete como alivio a sus males. O bien, el diagnóstico de la enfermedad puede no haber sido correcto. Después de todo, los médicos también se equivocan, y pueden confundir los síntomas observados con los de un grave padecimiento cuando en realidad se trata de algo sin mayor trascendencia que se cura solo.

Son también muy comunes los casos en que un tratamiento médico sólo da buen resultado después de un tiempo más o menos prolongado, y el paciente «”desesperado por ello y en la creencia de que no es efectivo»”, recurre a una terapia «alternativa» justamente cuando, por fin, se logra la curación. El éxito, entonces, lo atribuye a la seudomedicina y no al tratamiento original.

Hay también lo que los médicos denominan remisión espontánea. Es decir, una enfermedad puede desaparecer por sí sola, como resultado de las propias defensas y reacciones del organismo. Si ello ocurre al estar bajo tratamiento de algún charlatán, el hecho puede atribuirse a éste.

Y no hay que olvidar las enfermedades sicosomáticas, o sea aquellas que no son reales sino únicamente existen en la mente de la persona. Se siente mal, experimenta síntomas, no porque realmente sufra de algún padecimiento o tenga algún trastorno orgánico, sino simplemente porque cree estar enferma. De hecho, hay casos extremos de hipocondríacos que no pueden vivir sin imaginar que padecen alguna enfermedad. Obviamente, si alguien cree que está enfermo, también podrá creer que se curó con algún producto milagro, con la aplicación de esferitas magnéticas, con algún bebistrajo de agua de colores o con pildoritas de azúcar.

Finalmente, como señalamos alguna vez en esta columna, existe también lo que podría llamarse «curación por agradecimiento». Es una situación en la cual si la persona recibe atención especial de parientes o amigos que le costean tratamientos o productos supuestamente curativos, el enfermo, abrumado por tantas atenciones, llega al grado de considerar que está obligado a sentirse aliviado en reciprocidad por los gastos y el esfuerzo invertidos en él.

En fin, hay muchas y muy diversas razones por las cuales terapias totalmente inútiles y compuestos químicos enteramente inocuos, parecen tener efectos asombrosos sobre la salud de las personas. Pero, infortunadamente, es muy difícil separar la realidad de las creencias. Y gracias a ello siguen floreciendo las falsas curas y los no menos falsos medicamentos.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 23 de abril de 2015

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