La odisea de la Hermana Thedra (Final)

LO ODISEA DE LA HERMANA THEDRA[1]

SanandaLos mensajes de Sananda y otros Guardianes asumieron un tono cada vez más profético. Las naves espaciales aterrizarán y harán contacto con los seres de la tierra en mayo o junio. Seleccionarán gente con la que volarán a otros planetas, junto con gente del espacio que ha estado secretamente en asignaciones en la Tierra. Los mensajes también aluden oscuramente a un inminente holocausto nuclear: “La gente de la Tierra se apresura, correrá hacia su suicidio… Para esto estamos respondiendo con señales y maravillas en el cielo”. La gente del espacio velaría porque los responsables fueran llevados ante la justicia rápida.

En varias ocasiones, Martin fue instruida para ir a diferentes lugares en la zona metropolitana de Chicago para ver naves espaciales o recibir mensajes directos de extraterrestres en su forma física. Nada se obtuvo de estas aventuras, excepto – al juicio de Martin – en una ocasión. Un platillo iba a aterrizar en una base militar la tarde del 1 de agosto. “Será como si el mundo estuviese llegando a su fin en ese campo cuando ocurra el aterrizaje”, declararon los Guardianes. Añadieron, “Los operadores no creerán a sus sentidos cuando vean la nave del espacio en medio del campo”. Ellos aseguraron a Martin que ella debería confiar en este mensaje: “Es una aparición muy precisa la que daremos”.

Charles-LillianLaugheadAsí que a la hora señalada, Martin, los Laugheads (quienes estaban de visita por el fin de semana), y otros nueve creyentes se estacionaron cerca de la puerta y esperaron la llegada. No apareció ninguna nave espacial, pero Martin tuvo confort de la aparición repentina de un extraño que apareció inesperadamente a lo largo de la autopista. Ella pensó que tenía “ojos que miraron a través de mi alma… Sabía que algo estaba ocurriendo y que no podía entender”. Él declinó la oferta de ella de un sándwich y un vaso de jugo de frutas, entonces se fue sin decir más. Al siguiente día, a través de la escritura automática, Martin supo, “Era yo, Sananda, quien apareció al lado del camino bajo la apariencia de sice”. “Sice”, en vocablo extraterrestre es “uno que viene disfrazado”. No sería la última vez que Martin exageraría un incidente mundano como una señal del cosmos. Ni tampoco sería la última vez de una profecía no cumplida.

Lo más importante de esto llegó el 2 de agosto, el mismo día que Sananda declaró ser el hombre en el camino. Él también entregó estas palabras escalofriantes:

Los seres de la tierra despertarán a la gran fundición (condición que se debe cumplir) del lago hirviente y la gran destrucción de los grandes edificios de la ciudad local – el caso de que el lecho del lago se está hundiendo al grado que saldrá como un gran viento desde el fondo del lago a través del país. Usted debe decirle al mundo que esto será, por lo que se ha dado. Para usted sólo la fecha es secreta, porque el pánico de los hombres no conoce límites (55).

En mensajes subsecuentes en ese mes, Sananda advirtió de una enorme convulsión geológica. Norteamérica pronto podría partirse en dos:

En la zona del Mississippi, en la región de Canadá, Grandes Lagos y Mississippi, al Golfo de México, dentro de América Central será cambiado. La gran inclinación de la tierra de los EE.UU. hacia el Este vomitará montañas a lo largo de los Estados del Centro, a lo largo del Nuevo Gran Mar, a lo largo del Norte y el Sur – hacia el Sur. La nueva cordillera será llamada La Cordillera Argone, lo que significará que los que habían estado ahí se habrán ido (are gone) – las cosas viejas se han ido – ahora están las nuevas. Será como un monumento a las viejas razas; la nueva será el altar de Las Rocosas y las Alleghenies (56).

No sólo Norteamérica sentirá el impacto de la convulsión. El desierto egipcio se transformará en un valle verde. La mayor parte de Europa, desde Inglaterra a Rusia, se hundirá bajo el mar, y MU (también conocida como Lemuria, un continente mítico del Pacífico inventado en las escrituras ocultistas del siglo diecinueve) resurgirá. Aturdidos y asombrados, Martin y los Laugheads informaron estas revelaciones al resto del mundo en un documento mimeografiado de siete páginas, “Carta abierta de los editores y publicistas americanos”, enviada el 30 de agosto. Una adenda escrita adjunta en el último minuto citaba el 20 de diciembre como la “fecha de la evacuación” – en otras palabras, el día final en el cual los seres humanos que vivían en las zonas afectadas podrían salvarse ellos mismos.

Una segunda carta dos semanas más tarde relativa a la “ola terrible” que se elevaría del Lago Michigan en la mañana del 21 de diciembre y aplastaría Chicago antes de dispersarse al Este y al Oeste:

Contentos son los actores que han aguardado la llegada de los Guardianes. En medio de los gritos de angustia se escucha la pregunta: “¿Por qué nadie nos dijo que debíamos movernos para estar seguros?” Pero en los días de las advertencias se les dijo de los lugares seguros – las pendientes del Este de las Rocosas, las Catskills, y las Montañas Allegheny – pero ellos dijeron, “¡Eso no ocurrirá aquí!” (58-59)

La primera historia de prensa en informar las creencias curiosas de Martin y sus discípulos apareció en un periódico de Chicago el 23 de septiembre. El reportero se perdió de otra profecía apocalíptica relacionada con los platillos voladores, que había sido publicada seis días antes en un pequeño periódico de Oklahoma. Gladys White Eagle, una mujer Cheyenne, afirmó haber visto un ovni aterrizar con un sonido de rugido en el banco norte del Canadian River hacía más o menos un mes. Un hombre alto, delgado, con barba larga salió. Hablando en “palabras torcidas” y con un cacareo desagradable, declaró que un gran terremoto y una bomba atómica destruirían los Estados Unidos el 13 de octubre. Él le pidió que regresara al mismo punto el 17 de septiembre. «No voy a regresar porque estoy asustada”, le dijo White Eagle al periódico[2].

LeonFestingerAunque Martin no vio salir a nadie de la nave espacial, hubo hombres del espacio, según ella, que vinieron a su puerta en la ola de la cobertura de la prensa de sus profecías. Un hombre, quien hizo toda la conversación, se identificó a si mismo como hombre de la tierra, pero reveló que sus compañeros eran de otro mundo. El hombre dirigió a Martin a desistir de más publicidad y de esperar ordenes. A Martin no se le ocurrió que estos tipos pudieran ser unos bromistas. Su única preocupación era si ellos representaban a los buenos o a los malos extraterrestres tratando de cortar el enlace Tierra-Clarion.

HenryWRieckenEntre los que se congregaban en la casa de Martin en esta ocasión, además de la camarilla predecible de buscadores de la Nueva Era, y los crédulos, había cinco psicólogos, sociólogos, un estudiante graduado bajo la dirección del Laboratory for Research in Social Relations de la Universidad de Minnesota. Conociendo de la saga en curso por la historia en los periódicos, tres profesores universitarios – Leon Festinger, Henry W. Riecken, y Stanley Schachter – vieron la oportunidad de investigar de primera mano un movimiento profético en acción. Había un interés especial en qué pasaría a sus participantes cuando no ocurrieran los eventos anticipados – de ahí el título del libro clásico que escribieron sobre el episodio: When Prophecy Fails.

StanleySchachterAunque Martin, Laughead y otros se enceraron en caliente y en frío para la publicidad y la “proselitización”, habría sido imposible ocultar lo que estaba ocurriendo. Por una cosa, había seguidores no sólo en la zona de Chicago sino también en East Lansing y Detroit. En el último Laughead dirigía un grupo de búsqueda relacionado con una iglesia. Él también se había relacionado con la comunidad platillista de Detroit, dominada por contactados y místicos, incluyendo a la médium Rose Phillips, cuyo guía espiritual – un médico descarnado – tenía sus propias fuentes cósmicas (Clinton Daily News 1954a, 1954b)[3]. De hecho, algunos de los seguidores de Martin en Michigan iban con Phillips en busca de confirmación o refutación de la profecía del 21 de diciembre. Para la confusión o irritación de los indagadores, Phillips se las arregló para proporcionar ambas, agregando que el cataclismo descrito ocurriría pero ofreciendo testimonios conflictivos sobre la fecha.

WhenProphecyFailsEn cualquier caso, cuando se acercaba el 21 de diciembre, los Laugheads pasaban más y más tiempo lejos de su casa en East Lansing. Los participantes debatían si renunciar a sus trabajos y otras formas de cortar sus enlaces terrenales, y todos esperaban ansiosamente por más señales. Cuando aumentaron las tensiones, una miembro comenzó a canalizar sus propias comunicaciones de “El Creador”. Por algún tiempo los a menudo discordantes testimonios viniendo a través de las dos mujeres crearon una grieta entre el grupo, pero pronto la fuerte personalidad de Martin – una manifestación de la cual era la relativa mayor claridad de los mensajes de Sananda – finalmente ganó.

Sin embargo, al mismo tiempo, se acercaba el mundo exterior más grande. Además de la presión de los descreídos miembros de la familia y amigos, los creyentes experimentaron una sacudida particular cuando Laughead perdió su trabajo por sus creencias. El 22 de noviembre, la universidad le pidió renunciar a su posición (efectiva al 1 de diciembre) en el servicio de salud del colegio, aunque la noticia del despido se mantuvo por otras tres semanas. El 17 de diciembre, el presidente del Michigan State College, John A. Hannah, dijo a la Associated Press que los estudiantes se habían quejado de la “propagandización” de Laughead, “sobre un particular conjunto de creencias de validez cuestionable” que podría “afectar negativamente la calidad de su trabajo universitario”. Antes de su anuncio público, sólo los oficiales de la escuela, los Laugheads, y – cuando Laughead se los confió una semana más tarde – los miembros del grupo de Martin conocían sobre este impresionante giro de eventos.

Con el tiempo acabándose, los Laugheads se mudaron a la residencia de Martin y se prepararon para el próximo aterrizaje. Cada miembro recibió un “pasaporte” consistente de una hoja de papel en blanco dentro de un sombre timbrado. Esto, junto con el “password” (“Dejé mi sombrero en casa”), aseguraba a cada creyente un asiento en el platillo volador. El 16 de diciembre, Laughead se escabulló a la dirección de un club platillista local. “Se imprimieron algunas cintas de audio”, le dijo al reportero de la Associated Press. “Nadie las entendía, pero era obvio que se había captado en las cintas un intento organizado de comunicación con la Tierra”, dijo Laughead (Buffalo Courier-Express 1954).

Screen-shot-2011-05-20-at-12.38.38-PMAl día siguiente terminó la relativa privacidad que había escudado al grupo cuando un periódico de Chicago expuso las extrañas creencias de Martin e informó de la pérdida de empleo de Laughead. Otros periódicos a través del país, y pronto del mundo, retomaron la historia, y en los siguientes días Martin y Laughead hicieron su máximo esfuerzo para convencer a los periodistas, quienes estaban tomando el episodio con risas, de que ellos no estaban locos. Laughead dio la mayoría de las pláticas, tratando de parecer como un hombre razonable que simplemente seguía la evidencia – a diferencia de los periodistas – para quienes su pensamiento era confuso y mal informado.

La publicidad dejó al crédulo grupo inexorablemente abierto a las bromas más obvias, incluyendo llamadas telefónicas de gente que se identificaba como personas del espacio. La más absurda de estas provino del “Capitain Video” – el héroe de una popular serie de televisión para niños – quien el día de la aparición del artículo en los periódicos informó a Martin de un aterrizaje de naves espaciales a ocurrir a las cuatro en punto de la tarde en su propio patio trasero. Increíblemente, Martin dirigió al grupo para prepararse para ser recogidos. Sólo la Sra. Laughead sospechó de una broma, pero Martin no sospecharía nada de eso.

Pronto todos estarían ocupados arrancando el metal de sus ropas – la gente del espacio había advertido que el metal no era seguro en las prendas de vestir abordo de un platillo – y escudriñando el cielo. A las cuatro, los creyentes salieron por la puerta, algunos en medio de conversaciones con los reporteros y buscadores de curiosidades, en plena expectación de que en momentos serían llevados al espacio. Sin embargo, después de una hora y media sin platillos, regresaron en tropel al interior y observaron al Capitan video – el verdadero – en televisión. Martin sospechaba que la gente del espacio enviaría un mensaje codificado a través del show, pero incluso con sus considerables poderes imaginativos no descubrió ninguno.

Dorothy MartinAl final de la tarde Martin recibió un mensaje psíquico de que una nave espacial estaba en camino; cualquiera que no estuviera listo cuando llegara sería dejado atrás. Por más de tres horas, hasta alrededor de las 3:20 de la mañana, la pequeña banda se estremeció fuera en el aire frío. Finalmente, llegó un mensaje de la gente del espacio alabando la paciencia y compromiso de los creyentes y liberándolos de la vigilia. No todos fueron capaces de sostener la fe, y las filas disminuyeron cuando uno a uno de aquellos que no pudieron contener sus dudas crecientes se fueron apartando. Los otros se dejaron convencer de que la gente del espacio simplemente los estaba probando para verificar que eran dignos de ser rescatados del cataclismo que se avecinaba.

En la mañana del 20 de diciembre, menos de veinticuatro horas antes de que la marejada barriera a Chicago de la faz del planeta y cambiara para siempre la geografía de la Tierra, Martin obtuvo estas palabras de los Guardianes:

A la medianoche deberán subir a los autos estacionados y dirigirse a un lugar donde seréis puestos en un porche (platillo volador) y seréis propuestos por el tiempo en que estén allí. En ese momento seréis los afortunados de olvidar a los pocos que no han llegado – y que en ningún momento serán llamados, no son más que la promulgación de una escena y no una persona que debería estar allí fallando al estar ahí y en ese momento diréis “¿Cuál es tu pregunta?”… y en ningún momento hagáis lo que hagáis y ningún plan errará y por el momento de espera seréis de los afortunados de estar entre los favorecidos. Y debéis estar listos para más instrucciones (158-59).

Martin y los otros pasaron el día ensayando los passwords y rituales que les permitirían abordar la nave espacial cuando llegara. Se liberó un mensaje de que el escape de la Tierra comenzaría precisamente a la medianoche, cuando un hombre del espacio tocara a la puerta. Él iba a ser recibido con estas palabras: “¿Cuál es tu pregunta?” Cuando no apareció ningún hombre del espacio a la hora señalada, una miembro comenzó intermitentemente a canalizar del Creador, quien prometió un milagro. No ocurrió ninguno. Por primera vez incluso lo más acérrimos creyentes se enfrentaban a la posibilidad de que tal vez nada iba a ocurrir, al menos pronto. Martin sugirió que tal vez “fue este pequeño grupo dispersando la luz aquí quien previno el diluvio”. No mucho después, sin sorpresa, un mensaje de Sananda confirmó esta interpretación. Laughead tomó el teléfono para llamar a los reporteros y los servicios de cable con las felices noticias: la Tierra se había salvado. El resultado fue una nueva ronda de nuevas historias llenas de ridículo. Peor todavía, el grupo de miembros que había renunciado a sus trabajos y cortado los lazos entre los miembros escépticos de su familia enfrentaban futuros inmediatos inciertos.

Cuando pasó el día y la prensa y los curiosos entraban y salían por la puerta de Martin, fue creciendo la ansiedad de que los miembros estaban perdiendo mensajes ocultos de la gente del espacio. A las nueve de esa noche, Martin tomó una llamada de alguien identificándose como un hombre del espacio. Aceptándolo a él y a su palabra, ella se enganchó en una conversación prolongada. Otra llamada de broma la envió afuera a aventurarse breve y embarazosamente a la puerta de un chico. Un adolescente aficionado a los ovnis que llegó a la casa se supuso que era un hombre del espacio y se le presionó por órdenes.

Martin también afirmó que los terremotos, que habían ocurrido en Italia y California, validaban su profecía. Por entonces, ella se estaba aferrando a todo. Al día siguiente, cuando Sananda la dirigió a voltear su cinta grabada a las 8 P.M. para que un platillo volador pudiera bajar una canción cantada por un “club Glee de chicos” extraterrestres, todo lo que apareció fue una cinta en blanco. Como si las cosas no fueran lo suficientemente absurdas, un mensaje en la veintitrés ordenaba a todos a pararse en frente de la casa de Martin a las 6 P.M. y cantar villancicos navideños. En ese momento – ¿qué más? – un platillo volador podría aterrizar, y un hombre del espacio podría hablar con los cantores en persona. El mensaje además dirigía al grupo a publicar la nueva profecía y animaba a todos quienes quisieran estar ahí. Entrevistado poco después esa tarde sobre esta adicional profecía fallida, Laughead sólo pudo ofrecer esta débil explicación: “Pudo haber habido ahí hombres del espacio disfrazados”. El día de Navidad, uno de los sociólogos-observadores llamó a Martin. Tomándolo como un hombre del espacio, ella le preguntó qué ordenes tenía para ella

Las secuelas

Del grupo, sólo Martin y los Laugheads, fieles sin fondo, se las manejaron para sustentar su creencia en los extraterrestres quienes prometieron mucho y no entregaron nada más allá que racionalizaciones cada vez más inestables para cada sucesiva profecía no cumplida. Laughead sobrevivió a una audiencia psiquiátrica iniciada por su hermana, quien estaba tratando de tomar la custodia de sus tres hijas, pero eso no lo disuadió. Para mayo, los Laugheads actuaban bajo instrucciones canalizadas a través de la médium de Detroit Rose Phillips. Ellos esperaron con Phillips en una rampa de un garaje de un hotel en East Lansing para un nuevo aterrizaje de platillo.

Para Martin, las cosas fueron todavía peores. Para sus vecinos de Oak Park, el episodio de los villancicos, que casi había precipitado un alboroto y trajo la policía a la escena para calmar una multitud ingobernable, fue la irritación final. La comunidad forzó a la policía a elaborar una orden contra Martin y Laughead, acusándolos de perturbar la paz y contribuir a la delincuencia de menores. Siendo claramente reacios en actuar sobre la orden, la policía advirtió a Martin de acabar con las reuniones. También insinuaron que si había más problemas, la Sra. Martin podría enfrentar un examen psiquiátrico y una posible institucionalización.

GeorgeHuntWilliamson2A principios de enero de 1955, Dorothy Martin salió del pueblo. Bajo un alias, ella voló a Arizona. (O, como un comprensivo relato lo dijo, “Sananda le dijo que quemara sus puentes detrás de ella. Justo minutos antes de que se diera una orden de cordura, comprometiéndola para “observación”. Sananda envió a unos que se la llevaron lejos a un lugar seguro, para no regresar jamás a su hogar”)[4]. En su nueva residencia, ella se encontró mucho más cercana al eje de la actividad contactee. Tanto Truman Bethurum como George Hunt Williamson vivían en Arizona. Los Laugheads, en ese entonces viviendo en el Sur de California, bajaban de vez en cuando.

Thedra1A través de las canalizaciones de Williamson, los Laugheads y Martin, quien por entonces a instancias de Sananda pensaba en sí misma como la “Hermana Thedra”, supo de la Hermandad de los Siete Rayos. De acuerdo con un extraterrestre llamado Aramu-Muru:

La Hermandad de los Siete Rayos remonta sus orígenes a miles de años atrás al periodo post-lemuriano. Realmente va más allá de eso, pero él conoció su monasterio en tiempos post-lemurianos en el Lago Titicaca, Perú. Por entonces trabajó y continúa trabajando con otras Hermandades a través del mundo. Está en asociación cercana con el Maestro Koot Hoomi Lah Singh en Shigatse, Tibet, y con el maestro de maestros de la gran Hermandad Blanca en Monte Shasta, California. Ahí hay otros muchos localizados a través del mundo en una asociación con la Hermandad de los Siete Rayos (Norkin 1957, 115-16).

SanatKumaraEn otra sesión, el 19 de febrero de 1956, el espíritu planetario de Venus, Sanat Kumara, quien ordinariamente se comunicaba con Martin pero esta vez habló a través de Williamson (aka “Brother Philip”), asegurándole a Martin que su profecía apocalíptica resultaría verdadera después de todo:

Muy pronto, amada de mi ser, los vientos aullarán, más pronto de que nos demos cuenta. Ya está sobre nosotros, lo he presenciado en el plano que está justo sobre esa expresión física encima de la Tierra, y significa que si desciende un plano más, deberá proceder a encontrar la realidad. Y eso que tu sabías que debía venir en diciembre, no hace muchos meses, hallará su realidad, ya que está en el plano listo para descender en la forma de movimiento sobre la Tierra (Norkin 1957, 90).

GeorgeHuntWilliamson1Guiados por tales profecías, Martin, Williamson y otros se mudaron al Lago Titicaca para establecer el Priorato de Todos los Santos en el remoto pueblo peruano de Moyobamba, mientras los Laugheads permanecían fieles en Norteamérica, al corriente de los desarrollos desde Hemet, California. Desde Perú, un boletín informaba las actividades día a día, y transcribía los mensajes canalizados o escritos automáticamente, frecuentemente con connotaciones apocalípticas, acompañando cada informe. Pronto, estos mensajes dijeron que los cambios cataclísmicos traerían abajo a los platillos voladores de los cielos, y entonces Lemuria y la Atlántida se elevarían de las profundidades del océano.

Sin embargo, para el verano de 1957, casi todos los peregrinos espirituales regresaron a los Estados Unidos. Williamson se fue a otra parte del Perú, y sólo Dorothy Martin, quien Sananda ordenó que se quedara, permaneció en Moyobamba. Viviendo bajo condiciones primitivas y sufriendo de pobreza y mala salud, Martin apenas sobrevivió. Ella sintió que sus colegas la habían traicionado. Gastó parte de sus magros ingresos en timbres postales para cartas a Norteamérica, pero ninguno parecía escuchar o poner atención. Aún así, los mensajes continuaron llegando a un ritmo vertiginoso. Incluían dramáticos encuentros visionarios con mucha gente del espacio, ángeles y figuras religiosas[5].

Thedra3Aunque esperaba pasar el resto de su vida en los Andes, Martin fue sorprendida al recibir instrucciones de regresar a los Estados Unidos en 1961. Ella se mudó al Sur de California y estuvo ahí por cerca de un año antes de dirigirse a la punta Norte del Estado, al Monte Shasta, por mucho tiempo una atracción para las mentes místicas de América[6]. Las leyendas del ocultismo sostenían que una colonia de lemurianos vivían dentro o debajo de la montaña. Los lemurianos mantenían contactos con los extraterrestres quienes regularmente llegaban en ovnis. Sananda y Sanat Kumara ordenaron a Martin a establecer la Association of Sananda and Sanat Kumara. Encontrando paz y estabilidad al fin, tomó residencia en la zona de Shasta y trabajó con un pequeño pero devoto grupo de seguidores quienes cuidadosamente registraron y circularon los mensajes que recibía diariamente.

UltimoMensajeDeThedraEn 1988, la gente del espacio le ordenó otra mudanza, a Sedona, Arizona, el nuevo centro New Age de Norteamérica. Fue aquí que el 13 de junio de 1992, que terminó el largo y extraño viaje de la Hermana Thedra. Justo antes de su muerte, Sananda le dijo de sus planes para ella en el siguiente mundo. Cuando su cuerpo falló, su mano guio una última vez una pluma para escribir el mensaje final de sus amados amigos cósmicos: “Ahora ha llegado el momento en el que salgáis del lugar en el que estáis… Déjalo ser, para que muchos te saluden con gritos de júbilo”[7].


[1] Clark Jerome, The Odyssey of Sister Thedra, Tumminia G. Diana (editor), Alien Worlds: Social and Religious Dimensions of Extraterrestrial Contact, Syracuse University Press, New York, 2007, pags 25-41.

[2] Esta y vistas ocultistas comparables de platillos voladores son expresadas en N. Meade Layne (1950).

[3] Un relato interesante, aunque idiosincrático, de la escena platillista de Detroit puede encontrarse en el Flying Saucer Up-Day! de Laura Mundo (publicado a mediados de los 1970).

[4] La información es de la ahora difunta página sin fecha titulada, “Sister Thedra”, http://sfsu.edu/~rsmith/thedra.htm

[5] Un mensaje, sin fecha, fue registrado por la Hermana Thedra y distribuído por la Association of Sananda and Sanat Kumara.

[6] Ver, por ejemplo, Frank (1998)

[7] Este mensaje, que también no tiene fecha, fue registrado por la Hermana Thedra y distribuido por la Association of Sananda and Sanat Kumara.

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