Zonas muertas en los mares mexicanos

IMPACTO AMBIENTAL

Zonas muertas en los mares mexicanos[1]

Juan José Morales

Mucho se habla de la llamada zona muerta existente en el norte del Golfo de México. Es un área de aguas marinas situada frente al delta del río Mississippi en el estado de Luisiana carente casi por entero de vida animal debido a la falta de oxígeno. Durante el verano abarca entre 7 600 y 10 000 kilómetros cuadrados y ha sido creada por las descargas del mencionado río, con su enorme carga de sedimentos y contaminantes diversos, especialmente restos de fertilizantes agrícolas que propician el crecimiento de algas microscópicas, las cuales al morir y descomponerse disminuyen la concentración de oxígeno como resultado de la putrefacción.

clip_image002Así se forma una zona muerta en el mar. En condiciones normales (izquierda), la moderada cantidad de nutrientes que llega a las aguas marinas permite la existencia de una diversidad de organismos marinos. Pero si la concentración de nutrientes llega a ser excesiva (derecha), hay una proliferación explosiva de plantas acuáticas que, al descomponerse, consumen el oxígeno disuelto en el agua e imposibilitan la vida a otros organismos.

Esa zona muerta es la más famosa. Pero no la única. Las hay en otros mares del mundo, y lo que por ahora nos interesa es que en aguas mexicanas comienza a presentarse ese fenómeno. Así se señala en un artículo de Jorge Ruiz Vanoye y Ocotlán Díaz Parra recientemente publicado en la revista Ciencia, órgano de la Academia Mexicana de Ciencias.

«La aparición de zonas muertas en los mares mexicanos «”dicen los autores»” se está dando paulatinamente y obedece a las descargas de fertilizantes, a la quema de combustibles fósiles, a los desechos orgánicos industriales sin tratamiento adecuado provenientes de las empresas que se encuentran alrededor de los ríos, así como a las descargas de drenajes de diversos ríos del norte del Golfo de México». Una de esas zonas muertas se ubica en la Sonda de Campeche, que como se sabe es una de las principales zonas pesqueras de México y del mundo. Otra, en la bahía de Chetumal.

No son, sin embargo, muy grandes ni permanentes. Se presentan sólo durante la temporada de lluvias y cubren sectores minúsculos en comparación con los más de tres millones de kilómetros cuadrados de nuestro mar patrimonial. Por otro lado, comentan Ruiz y Díaz, en términos generales las concentraciones de oxígeno en los mares mexicanos son bastante elevadas, lo cual permite una abundante vida marina y en consecuencia una gran producción pesquera en ciertos sectores de la plataforma continental.

En otras palabras: la situación dista mucho de ser preocupante, pero no debe pasarse por alto el hecho de que comienzan a formarse zonas muertas en nuestras aguas del| Golfo de México y el Caribe, así sean pequeñas y hasta cierto punto efímeras. En México «”señala el artículo»” no existen aún tantas zonas muertas como en otras regiones. Por ejemplo los fiordos noruegos, el mar Negro, la bahía de Chesapeake en Estados Unidos o la fosa de Cariaco en el Caribe frente a Venezuela. «Pero «”subrayan»” es necesario ir pensando en actividades preventivas como la creación o modificación de los procedimientos actuales de una institución que se encargue efectivamente de monitorear los recursos naturales marítimos con que cuenta el país, y realizar acciones correctivas para evitar este tipo de problemas».

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 11 de abril de 2016

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