Tajamar y la deuda de Carlos Joaquín

IMPACTO AMBIENTAL

Tajamar y la deuda de Carlos Joaquín[1]

Juan José Morales

Si Carlos Joaquín triunfó en las elecciones del 5 de junio en Quintana Roo, fue porque mucha gente votó por él deseosa de terminar con una situación que se había venido «”se sigue»” arrastrando por tres sexenios, desde el mandato de Joaquín Hendricks Díaz pero especialmente durante los gobiernos de Félix González Canto y Roberto Borge Angulo, una situación opresiva y represiva, caracterizada por el monstruoso incremento de la deuda pública, el deterioro ambiental, el aumento de la pobreza, la mala calidad de vida, el abandono del campo y otras cuestiones por el estilo.

clip_image002En la parte media de la imagen, el Malecón Tajamar con sus manglares. A pesar de haber sido fragmentados, conservaban su vigor y lozanía gracias a las corrientes subterráneas, y pueden ser restaurados. Las obras de urbanización se aprovecharían para facilitar el acceso de paseantes y visitantes a los diversos sectores, que así estarían en contacto directo con ese ecosistema.

Ahora, Carlos Joaquín tiene una deuda con sus electores: cumplir lo prometido durante su campaña. Sobre todo «”aunque no sólo eso»” esclarecer el destino de los muchos miles de millones de pesos supuestamente destinados a obra pública que, o no se ve por ningún lado, ni cuesta lo que se dice fue invertido en ella.

Y en materia de protección y conservación del medio ambiente, hay un asunto sobre el cual se esperan de manera especial acciones inmediatas y definitivas por su carácter urgente: el del Malecón Tajamar.

Carlos Joaquín fue claro y preciso al adquirir un compromiso sobre ese tema. En el foro realizado en la Universidad Tec Milenio de Cancún, en el cual participó junto con otros dos candidatos a la gubernatura, y a pregunta expresa del biólogo César Barrios sobre qué pensaba hacer respecto de Tajamar, Joaquín expresó breve y concisamente que «debería protegerse el manglar de la zona, debería conservarse como un espacio para la gente, un espacio de conservación, de atractivo turístico, porque lo es, mantener la vida en el sitio, mantener la flora y la fauna en el lugar. Eso es lo que se pide hacer y eso es lo que yo me comprometería a hacer.»

Coincido plenamente con ese punto de vista y lo aplaudo. No por zalamería o intenciones de congraciarme con el futuro mandatario, sino porque desde hace mucho he mantenido en mis artículos en este espacio que Tajamar puede y debe convertirse en un sitio de recreación y esparcimiento para visitantes y lugareños, educación ambiental, capacitación de guías de turistas y protección de la flora y la fauna, sin contar sus valiosos servicios ambientales, como protección contra huracanes y purificación de aguas subterráneas. He sostenido también que «”contra lo que algunos opinan»” el manglar de esa zona no está irremisiblemente dañado sino que es susceptible de restauración, como lo fue el manglar vecino destruido por el huracán Wilma y que recobró sus condiciones originales gracias a los esfuerzos del personal de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas encabezado por la bióloga Patricia Santos.

En estos momentos, el caso Tajamar se encuentra en un impasse, en tanto se fallan en definitiva los amparos interpuestos para evitar que prosigan las obras de construcción de conjuntos residenciales y comerciales. Carlos Joaquín tiene una muy buena oportunidad de usar la indiscutible influencia de que goza todo gobernador electo aún antes de tomar posesión, para rescatar Tajamar y pagar esa primera deuda con sus electores.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Sábado 11 de junio de 2016

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